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miércoles, 10 de junio de 2026

Escenas Míticas: Superheroínas - Elektra

 


   No había pasado ni un año desde el estreno de “Catwoman” y posterior desastre de crítica y taquilla cuando se lanzaba otra película de superheroína en solitario, esta sería la primera vez para Marvel, con características de origen similares y, para su desgracia, también respuesta parecida. Aunque vista hoy y comparándola con la película protagonizada por Halle Berry, quedaría bien el meme de Thanos en el que dice: “Quizá fui demasiado duro contigo”.




   Porque ambos personajes eran secundarios en los cómics de otros más importantes, este apareció en el número 168 de “Daredevil” en 1981. Ambos gozarían de spin off, aunque “Catwoman” se reveló más como un universo alternativo. Y confirmarían la maldición de la “Supergirl” de 1984, la de personajes femeninos superheroicos adaptados a la pantalla de forma muy decepcionante.



   Elektra había aparecido dos años antes en el “Daredevil” de 2003, con Ben Affleck como protagonista, que ya dividió sobre todo al público pero que el personaje funcionaba bastante bien y pedía a gritos una película para él solo. Por cierto, un spin off pero secuela, por lo que tuvieron que resucitarla.



   El personaje fue creado por Frank Miller inspirándose en la mitología griega, más en concreto en la hija de Agamenón. A Miller se le ofreció precisamente escribir el guion, lo cual rechazó aduciendo que ya había escrito todo lo que tenía que contar sobre Elektra. A la postre, una de las críticas más repetidas sobre la película sería su poca fidelidad al cómic.



   Elektra volvería a aparecer, esta vez encarnada por otra actriz, Élodie Yung, en formato de televisión en la miniserie “The Defenders” y como personaje recurrente en la serie “Daredevil” de Netflix. Porque en su paso a Disney, como “Daredevil: Born Again”, no ha vuelto a salir aunque sí lo hayan hecho otros personajes relacionados como la Jessica Jones de Krysten Ritter.



   Pues a pesar de todo fue la Elektra de Jennifer Garner la que volvió en un cameo de “Deadpool y Lobezno”, es decir, fue ella quien ha quedado como la actriz icónica del personaje y este detalle lo demuestra. Y es que, al contrario que Halle Berry y su Catwoman, Jennifer Garner sí hizo un buen trabajo de interpretación.



   Y eso que no estaba demasiado convencida del proyecto y declaró que se vio obligada a aceptar el papel por el contrato derivado precisamente de la película de “Daredevil” de 2003. De hecho, aprovechó para rodarla en las vacaciones de la serie que llevaba haciendo durante varias temporadas (terminaron siendo 5 y 105 episodios), creada por J. J. Abrams y por la que realmente era conocida Garner, “Alias”.



   Por ello no necesitó prepararse físicamente pues se encontraba en una excelente condición física. Es más, Jennifer Garner realizó ella misma prácticamente todas sus escenas de riesgo, sufriendo varios accidentes durante el rodaje, lo que no impidió que continuara haciéndolo. La actriz estaba acostumbrada a las secuencias de acción precisamente de su serie “Alias”.



   La acompañaban en el reparto Goran Višnjić (serie “Urgencias”), el veterano Terence Stamp y el habitual villano japonés Cary-Hiroyuki Tagawa. En la dirección estaba el televisivo Rob Bowman gracias a la serie “Expediente X”, cuya primera película para la gran pantalla también estuvo a su cargo y que tiene una película por la que tengo debilidad, “El imperio del fuego”.


   La película costó 43 millones de dólares y recaudó 56 en taquilla, por lo que se considera un fracaso. Y las críticas incluso fueron peores que las de “Catwoman”, y es ahí por donde no paso. Efectivamente no es una gran película, el guion es flojísimo, apenas desarrollando a los personajes, pero es bastante más entretenida que la película de la mujer gato.



   Principalmente porque las secuencias de acción están bastante bien rodadas, al contrario que las que rodó Pitof para “Catwoman”, donde no se veía ni quien pegaba los golpes. Es más, las coreografías tenían más que ver con el wuxia. Porque “Elektra” es más una película de artes marciales que de superhéroes. Una normalita pero no tan desastrosa como la pusieron.

jueves, 23 de abril de 2026

Kill Bill, The whole bloody affair

 


   Mientras seguimos esperando la que parece que nunca va a llegar última película, según el propio Quentin Tarantino, podemos deleitarnos con lo que inicialmente la versión original de “Kill Bill”, que remite con la coletilla “The whole bloody affair”. Probablemente no esté ni entre sus tres mejores películas, tal es su nivel, pero sí es la más disfrutable de su filmografía, la favorita de gran parte de sus fans y la favorita del propio cineasta. La más violenta, la más sangrienta, la que más referencias visuales y sonoras tiene y la más icónica de Tarantino. Por ese motivo es a la que más cariño tiene.


   LA VENGANZA ES UN PLATO QUE SE SIRVE FRÍO

   Tarantino siempre ha defendido que “Kill Bill” es una sola película y nunca la ha contado entre esas diez películas que se propone llegar en su carrera cinematográfica, como dos, ni como si el Volumen 2 fuera secuela del Volumen 1. Sino que es una, partida en dos, lo cual le obligó a dividir el ahora defenestrado Harvey Weinstein. Tarantino se venga de esa imposición mostrando la concepción original como una sola película, lo que hace que se vaya muy holgadamente hasta más allá de las cuatro horas, incluyendo el cuarto de hora de descanso que se tiene en su exhibición en cines.


   ESA MUJER SE MERECE UNA VENGANZA Y NOSOTROS MORIR

   Es la versión que Quentin Tarantino merecía mostrar y nosotros ver. La pregunta que muchos se hacen es si merece la pena verla entera en una sala de cine, teniendo en cuenta su elevada duración, y la respuesta es rotundamente sí. Siempre he defendido que el Volumen 1 tiene un tono y un tempo diferente al Volumen 2, y sigo percibiendo ese cambio tonal ahora en una sola película. Pero es cierto que esta versión se siente más como un todo. Porque aunque los cambios no son tan notables como la Redux de “Apocalypse Now” o el Snyder Cut de “La Liga de la Justicia”, sino mucho más sutiles, no por ello no son notables. No se reduce solo a pegar los dos volúmenes. Ha habido un trabajo de edición, o mejor dicho, se ha vuelto al original que estaba guardado en un cajón. Hay escenas que entran antes, la narración es más fluida y menos episódica, aunque sigue manteniéndose la estructura conocida. Es algo que se percibe mucho mejor si tienes la versión partida reciente, como era mi caso. Se elimina el cliffhanger final del Volumen 1 (bastante ridículo, por cierto) y el resumen inicial del Volumen 2. Parece poco significativo pero se nota bastante.

   Además, hay secuencias extendidas con muchos planos que se cortaban por motivos de censura. Y esto es especialmente perceptible en la parte anime que cuenta la infancia y venganza de O-Ren Ishii y especialmente en la masacre de la Casa de las Hojas Azules, mi parte favorita de toda la película. Así que podemos disfrutar de muchos más cercenamientos de extremidades, decapitaciones y hasta empalamientos, y sobre todo, a pleno color, porque se ha eliminado el blanco y negro que se sacó Tarantino de la manga para eludir la censura. Así que podemos ver ese festival de sangre bien roja.

   Por lo que si eres fan de “Kill Bill” y quieres disfrutar de la experiencia de verla de forma íntegra y como fue concebida originalmente por su director, merece la pena pasar sus más de cuatro horas de puro cine de género, sentado en una butaca con un buen cubo de palomitas.



jueves, 28 de agosto de 2025

Escenas Míticas: Artes Marciales - Kill Bill Vol.2

 


   Aunque el propio Quentin Tarantino no la considere así, sosteniendo que los dos volúmenes de “Kill Bill” son una sola película (de hecho, lo computa así para su promesa de solo dirigir diez películas, por lo que todavía le queda una), lo cierto es que es la única secuela de su filmografía. Aunque durante bastante tiempo planeó la posibilidad de hacer un tercer volumen, quizá con la venganza de la hija de Vernita Green (Vivica A. Fox) o con una precuela de orígenes de Beatrix Kido (Uma Thurman).




   Durante los pases de prueba previos a los estrenos se reparten unas tarjetas al público en las cuales los espectadores pueden escribir sus opiniones de la película. La ovación fue tan apabullante al término del primer pase de la película que prescindieron de repartirlas pues quedaba bastante claro que les había encantado.



   Ciertamente el “Vol. 2” es mejor película que el primero, aunque personalmente me guste más pues la considero una película más disfrutona. No obstante, es verdad que la segunda es más equilibrada, con mejores diálogos, incluso más Tarantiniana (con menos acción), y, en general, más compleja. Muy distinta a la primera, que caminaba más por el terreno del cine de artes marciales, mientras que en esta se aprecia bastante claramente un tono hacia el western.



   Aunque por medio tenga una fase puramente de artes marciales, como es la del entrenamiento de Pai Mei. A quien iba a interpretar el responsable de crear todas las coreografías de ambos volúmenes, Woo Ping Yuan. El cual se negó, ante lo que Tarantino se planteó interpretarlo él mismo (esto me cuesta mucho de creer aunque capaz era). Finalmente el papel fue para Chia Hui Liu, un especialista del cine de kung fu.



   El reparto lo componían los mismos que el de la primera parte, a excepción, por motivos evidentes, de Vivica A. Fox y Lucy Liu. Pero daba mucho más protagonismo a Michael Madsen (anteriormente solo salía como adelanto de esta) y David Carradine, Bill, del cual no habíamos visto todavía su rostro en pantalla. Como curiosidad, Michael Parks repetía pero realizando un papel distinto, como propietario de un burdel mexicano (real) con prostitutas (también reales).



  También Daryl Hannah repetía y protagonizaba, junto a Uma Thurman, uno de los grandes momentos de esta segunda parte, el duelo a muerte entre Elle Driver y La Novia, que fue considerada como la mejor pelea de 2005 en los MTV Movie Awards, que fue a recoger Hannah en solitario porque lo cierto es que ambas actrices se llevaban a matar. Puede que ese odio real que se tenían beneficiara a la escena.



   Y si, por supuesto, que aparece el que, sin duda, es el actor fetiche de la filmografía de Tarantino, Samuel L. Jackson, aunque en un cameo muy breve, en el que escuchamos más su voz que vemos su cara. No era la única conexión con otras películas del cineasta, pues Michael Madsen ya había sido su Señor Rubio en su ópera prima, “Reservoir Dogs”.



   Lo que no sabía la gente es que Uma Thurman llevaba las botas que Madsen llevaba en esa película, más concretamente la secuencia del enterramiento de Paula Schultz. También el Señor Rubio sacaba una navaja de una bota (con la que le corta la oreja al policía), lo cual ya era un homenaje a una de las películas favoritas de Tarantino, “Taxi Driver”, cuyo protagonista, Travis Bickle (Robert de Niro), llevaba una navaja en una bota.



   Sin duda, una de las mejores referencias, concretamente a los cómics, y más concretamente a los superhéroes, y todavía más concretamente a Superman, es el diálogo final, que servía como buen resumen de todo lo que pasa en la historia, que viene a decir si Beatrix Kido era una asesina genuina o si podría dejar de serlo, es decir, si era Superman o Clark Kent. Creo que es de los diálogos más brillantes que ha escrito Tarantino.



   Hay una parte que se medio inspira en un hecho real, la de Pai Mei, que vendría a ser uno de los cinco monjes supervivientes de la masacre del Templo Shaolin, y que se llamaba Bak Mei.


   La película tuvo incluso mejores críticas que la primera, aunque consiguió algo menos de recaudación, 152 millones de dólares, por los 180 del “Volumen 1”, aunque también es cierto que costó 20 millones menos, 30; para más señas. Se llegó a hacer una parodia noruega, con la aprobación del propio Tarantino, “Kill Buljo”.

martes, 26 de agosto de 2025

Escenas Míticas: Artes Marciales - Kill Bill Vol.1

 

 
  Quentin Tarantino siempre se ha mostrado como un amante del cine de género y además de la serie B en particular, tras años de consumirlo mientras trabajaba en un videoclub. Y tras varias películas de gangsters, su deseo era ir homenajeándolo. Y en esta ocasión lo haría con el cine de artes marciales al más puro estilo de la década de los setenta, principalmente.




   Hacer una de kung fu, eso es lo que le dijo a Uma Thurman durante el rodaje de “Pulp fiction”, cuyo personaje allí, Mia, le contaba a Vincent (Travolta) que había hecho un episodio piloto para una serie sobre un escuadrón de mujeres asesinas que no distaba demasiado del que formaba parte la protagonista de “Kill Bill”. Uma Thurman ya fantaseaba con el personaje cuando rodó “Pulp fiction” y Tarantino tomó nota.



   Después se iría a rodar “Jackie Brown”, también uno de esos géneros de serie B, blackexploitaiton, pero a continuación le mandó a Thurman un guion como regalo en su treinta cumpleaños, el de esta película, el presente que a su vez era un ofrecimiento de ese personaje del que habían hablado en “Pulp fiction” y que Tarantino escribió con ella en mente como protagonista.



   Un libreto que constaba de 220 páginas, a aproximadamente un minuto por página, daban como resultado una película de unas cuatro horas, que finalmente se decidió cortar en dos partes, dos volúmenes, y estrenarlos por separado. Es por eso que para Tarantino “Kill Bill” es una sola película, aspecto importante si contamos como cierta su intención (amenaza) de realizar tan solo diez películas.



   De hecho, se llegó a editar una versión con los dos volúmenes unidos en uno, titulado “The whole bloody affair”, que eliminaba el cliffhanger final del primero y la intro de enganche del segundo. Y ofrecía cambios como mostrar toda la batalla con los 88 Maníacos en color y algunos añadidos en escenas de violencia, como por ejemplo, que al personaje de Sofie Fatale le cortaban los dos brazos y no solo uno.



   Porque el uso de blanco y negro en parte de toda la secuencia final se interpretó como un homenaje al cine de antes, de los setenta, y algo de eso también había, pero sobre todo fue para sortear a la censura, que les habían pedido rebajar la violencia. Tarantino no cortó nada, simplemente la cambio parcialmente a blanco y negro. Porque en toda esa parte, se llegaron a usar más de 500 litros de sangre.



   Para el personaje de Bill no estuvo tan claro. Se llegó a hablar con Jack Nicholson, Kurt Russell, Mickey Rourke, Ryan Reynolds y Warren Beatty, el favorito de Tarantino, pero finalmente el elegido fue David Carradine, icono de las artes marciales gracias a su protagonismo de la serie “Kung fu”. Otra resurrección de la mano de este director. Aunque en este volumen no llegamos a ver su rostro.



   Les acompañaban Daryl Hanna, Vivica A. Fox, Chiaki Kuriyama, (la ya icónica Gogo Yubari), Michael Parks, y una Lucy Liu que, pese a la preferencia de escoger a una actriz japonesa, a Tarantino le había gustado tanto en “Shangai kid”, que le dio el papel y readaptó el personaje para ella, dándole esa mezcla de orígenes chinos, japoneses y americanos, incluso haciendo girar una escena en relación a ello. También apareció un mítico del cine de artes marciales setentero, Sonny Chiba y Jun Kunimura, a quien había visto en una película que al cineasta le encantó, “Audition”.



   La historia está inspirada en el anime “Blood, the last vampire”, aunque al personaje venía más de “Lady Snowblood”, película de los setenta. Pero básicamente tiene la estructura y temática de otro subgénero de serie B, el “rape and revenge”, donde una protagonista femenina es violada, torturada o dada por muerta (a veces los tres), se recupera y procede a llevar a cabo su venganza de todos sus agresores.



   Es más, se hace un doble significado de la palabra Bill, que en inglés también significa cuenta, por tanto, el título sería “Saldar cuenta “. Además, Tarantino obligó a Uma Thurman a ver tres películas para su personaje; “The killer” (John Woo), “Coffe” (con Pam Grier, a quien acababa de resucitar también en “Jackie Brown”)y “Por un puñado de dólares” (Sergio Leone). Y el mono amarillo que lleva al final es un claro homenaje al que llevaba Bruce Lee en “Juego con la muerte”.



   Aunque hubo voces críticas con la excesiva devoción de Tarantino por el cine de artes marciales, las críticas fueron generalmente positivas. Costó 50 millones de dólares y recaudó 180 en taquilla. Y quedaba la mitad del viaje.

martes, 19 de agosto de 2025

Escenas Míticas: Artes Marciales - Tigre y dragón

 

   
   No se puede considerar a esta película como una más de artes marciales, habitualmente confinadas a la serie B, porque es mucho más y, sobre todo, supuso mucho más para el cine, especialmente a principios de este siglo XXI, y más concretamente para el cine asiático, que hasta la llegada de la coreana “Parásitos”, fue el mayor éxito, tanto de crítica como comercial, venido de ese continente.




   Si cabe, esta tenía mayor dificultad por hacerlo tratando un género tan tradicionalmente oriental, el wuxia, que se basa en la cultura china, en una suerte de mezcla de mitología, fantasía y artes marciales, habitualmente acompañados de romance en mayor o menor medida. Su éxito le abrió las puertas del mercado internacional a títulos de este subgénero como “Hero”, “La casa de las dagas voladoras” (mi favorita) o “La maldición de la flor dorada”.



   Fue la primera película de habla no inglesa (está rodada en mandarín) en sobrepasar los 100 millones de dólares de taquilla en Estados Unidos, llegando hasta a los 213, habiendo invertido en ella solo 17. Además de ser la más premiada, de nuevo, hasta la llegada de la “Parásitos”, con la que Bong Yoon-ho arrasó posteriormente.



   Pero antes “Tigre y dragón” ya había conseguido ser nominada para los Oscars en diez categorías, incluidas casi todas las más importantes, llegando a ganar cuatro estatuillas; a la banda sonora, la dirección artística, la fotografía y a la mejor película de habla no inglesa. Se podría decir que fue la que abrió el camino al resto y por eso es un título de importancia capital en la historia del cine.



   Aunque su director, Ang Lee, si estaba reconocido fuera de su tierra, con anterioridad, con películas como “Sentido y sensibilidad” (con presencia en los Oscars) y “La tormenta de hielo”. Tras la que hoy comentamos vendría la infravalorada “Hulk” y otras dos que tuvieron gran repercusión de premios, la polémica “Brokeback mountain” y “La vida de Pi”. Pero lleva desde “Geminis” (bastante mediocre para su talento) sin trabajar, desde 2019.



   Aún así, a día de hoy no muchos cineastas han sido tan galardonados como el taiwanés, que tiene tres Oscars y cinco Globos de Oro, contando los de categoría de guion y producción, además de la de dirección. Ha demostrado saber desenvolverse en géneros notablemente diferentes. De hecho, personalmente considero que esta película tiene el mejor duelo de espadas de toda la historia del cine.



   La primera opción para el papel de Li Mu Bai, fue Jet Li, que rechazó el papel para irse a Estados Unidos a rodar “Romeo debe morir” (vaya ojo). Se debió tirar de los pelos viendo el éxito de ambas películas. Aunque pudo resarcirse protagonizando dos años después “Hero,” de uno de los mayores representantes del wuxia , Zhang Yimou. El papel fue para una estrella de acción de los ochenta y noventa, gracias a John Woo, Chow Yun-fat.



   Tampoco salió la primera opción para interpretar a Jen Yu, que se le ofreció a Shu Qi, que prefirió irse a hacer un anuncio de Pepsi. Aunque parece ser que fue cosa de su representante porque después de ver el éxito de “Tigre y dragón”, le despidió. En su lugar eligieron a la maravillosa Zhang Ziyi, que posteriormente se convirtió en la actriz más icónica del wuxia, protagonizando también “Hero” y “La casa de las dagas voladoras”.



   La tercera columna en la que se apoyaba el reparto fue Michelle Yeoh. Todos ellos hicieron prácticamente todas las escenas de riesgo, con unas coreografías diseñadas como si se tratara de danza pero con una enorme espectacularidad visual. De hecho, el único efecto digital de la película fue borrar los cables de los que estaban suspendidos casi permanentemente los actores. Una entrega que le supuso a Yeoh la rotura de ligamentos de un pie.



   La historia está basada en la novela de Wang Du Hu, que forma parte de su “Pentalogia de Hierro” y que vendría a traducirse como “Tigre agazapado, dragón escondido”, aunque la película es una adaptación bastante libre. Tuvo una secuela, digna pero muy inferior, “Tigre y dragón 2, la espada del destino”, donde repetía Michelle Yeoh, junto a las incorporaciones de Donnie Yen y Jason Scott Lee.



miércoles, 13 de agosto de 2025

Escenas Míticas: Artes Marciales - Kickboxer

 

   Sin duda, es una de las películas más famosas de la carrera de Jean Claude Van Damme, que le confirmó como estrella de acción tras venir lanzado como tal con “Contacto sangriento”. Es más, en España, sin ningún pudor ni razón, supongo que para que tuviera mayor gancho publicitario, se estrenó con el título “Kickboxer, Contacto sangriento 2”, aunque ambas películas no tuvieran absolutamente ninguna relación. 


   Un Van Damme, cuyo dominio de las artes marciales (era cinturón negro, segundo dan de karate) le dio acceso al cine, como en su participación como villano en “Retroceder nunca, rendirse jamás”, donde le robaba la pantalla al mismísimo protagonista, hizo que se fijaran en él y le eligieran precisamente para “Contacto sangriento”, mi favorita de su filmografía.


   De ahí a “Kickboxer”, que hizo que se disparara su popularidad a finales de los ochenta y en los noventa haciendo películas con directores de más empaque como Roland Emmerich, John Woo o Peter Hyams, para títulos como “Soldado universal”, “Blanco humano” o “Timecop”. Todas ellas con malas críticas pero buena respuesta en taquilla.


   Hasta llegar a “Street Fighter”, con la que se estrelló en los dos apartados, crítica y taquilla. Pero no fue el caso de “Contacto sangriento”. Si, como todas las demás de este actor, tuvo críticas bastante negativas, pero económicamente fue un éxito total. Tan solo costó 3 millones de dólares pero es que consiguió recaudar nada menos que 50. Después tuvo hasta seis secuelas, aunque sin Van Damme.


   Salvo el caso del reboot de 2016, “Kickboxer: Venganza”, con Dave Bautista como villano y Gina Carano en el reparto. El único que ha aparecido en varias entregas de la saga ha sido Dennis Chan, que hacia el papel de maestro. Por cierto, Van Damme consiguió el de protagonista a pesar del interés de Chuck Norris. Completaban el reparto el propio Chan y Dennis Alexio, auténtico excampeón mundial de kickboxing.


   Y Michel Quissi, que contrariamente a lo que decían los créditos finales, no se interpretaba a sí mismo sino con un personaje ficticio, Tong Po. De hecho, ni siquiera era tailandés, sino marroquí, al que tuvieron que poner prótesis faciales para hacer que pareciera asiático. Quissi era amigo personal de Van Damme, había sido su entrenador personal y aparecido en varias películas del actor, como la propia “Contacto sangriento” y “Lionheart, el luchador”.


   En la dirección, dos directores que de alguna manera también se han vinculado al cine de artes marciales. Mark DiSalle había sido actor y productor de “Contacto sangriento” (parece el nexo de todos). Y David Worth dirigió otro clásico de serie B de peleas, “Lady Dragón”, con Cynthia Rockbrook, que también gozó de cierta popularidad en este subgénero.


   La película tenía claras influencias de “Rocky” y “Karate Kid”, de las que no tenían ningún problema de copiar planteamientos argumentales, sobre todo de la segunda, que a su vez tenía influencia de la primera. No obstante, es cierto que visualmente se diferenciaba bastante de ellas. Se rodó en Tailandia, lo que le daba un punto exótico, sacándole partido tanto al paisaje asiático como a varias edificaciones del país. Incluso algunos lugares sagrados reales.


   Van Damme insistió en diseñar las coreografías de las peleas, haciendo claro hincapié en explotar la espectacularidad de sus mejores golpes, las patadas voladoras. De todos modos, no es verdadero muay thai el estilo de artes marciales que vemos sino una mezcla de las disciplinas que mejor dominaba el actor, es decir, karate, kickboxing y taekwondo.


   No es la película con mayor recaudación de la carrera de Jean Claude Van Damme, pues esa es "Timecop", pero si la más rentable, nuevamente junto a "Contacto sangriento". Éxito que agrandó gracias a su explotación en el mercado doméstico, es decir, en el alquiler y venta de la película en formato de VHS.




martes, 5 de agosto de 2025

Escenas Míticas: Artes Marciales - Los siete samuráis

 


   El estreno de “Karate Kid Legends”, como producto de la resurrección de la saga gracias a la exitosa serie de Netflix, “Cobra Kai”, nos sirve para continuar el ciclo sobre el artes marciales. Y lo haremos escogiendo títulos que las muestren de formas variadas y con distintos estilos, ángulos y nacionalidades. Comenzando con un absoluto clásico del género aunque en su vertiente de cine de samuráis.




   De hecho, lo que son artes marciales más bien se ven poco y ni tan siquiera las coreografías de peleas y combates están demasiado elaboradas. Pero no creo que haya ninguna duda de que es una de las películas imprescindibles de temática oriental. De hecho se considera una de las diez películas más influyentes de la historia del cine. Probablemente la obra más importante de su director.



   Lo que ya decir mucho pues estamos hablando de nada menos que Akira Kurosawa, el autor de títulos, entre muchos otros, como “Dersu Uzala”, “Yojimbo” (la película en la que se basó Sergio Leone para su “Por un puñado de dólares”, con la que iniciaba su “Trilogía del Dólar”), “Rashomon”, “El infierno del odio” o “Ran”.



   Un cineasta que miraba mucho a Occidente para inspirarse. Por ejemplo, precisamente “Ran” es una adaptación, a su manera, de “El rey Lear”, porque a Kurosawa le interesaban mucho los personajes shakespearianos. Aunque su mayor referente, sin duda, era John Ford, al cual reconoció, en varias ocasiones, admirar. Y su influencia en su obra es más que evidente. No en vano se le llamó el John Ford japonés.



   Esto se debe a que Kurosawa trataba muchas de sus películas como western. Y probablemente esta más que ninguna. La cual sirvió como inspiración para uno de los clásicos del género más conocidos, “Los siete magníficos”. Si, así es, me hacía mucha gracia como cuando hicieron una versión de esa película, a cargo de Antoine Facqua y como Denzel Washington como protagonista, muchos se llenaban la boca diciendo que preferían la original.



   Sin embargo, la original no era “Los siete magníficos” de John Sturges, con Yul Bryner y compañía, sino precisamente esta. La cual influyó, junto con en general el resto de la obra del cineasta japonés, en directores de la talla de Sam Peckinpah primero y George Lucas (su “Star Wars” es un claro ejemplo), Steven Spielberg o Martin Scorsese.



   La producción estaba a cargo de los ahora míticos estudios Toho, especializado en películas de monstruos y de anime (como el de los estudios Ghibli). De hecho, ese mismo año se estrenaba “Japón bajo el terror del monstruo”, lo que sería la primera película del que sería su kaiju favorito, Godzilla. Y a la postre Toho produciría varias películas más de Kurosawa, a pesar de que para esta estuviera en constante gresca con él.



   De hecho, llegaron a cancelarle la producción hasta en dos ocasiones. A lo cual Kurosawa reaccionaba, literalmente, yéndose a pescar, seguro de que el estudio la retomaría pues había invertido demasiado dinero ya en la película como para dejarla sin estrenar, lo que podría desembocar en la quiebra. No obstante, el enfrentamiento con el cineasta era continuo.



   Kurosawa había esperado varios años para desarrollar el proyecto esperando la caída del gobierno de ocupación instaurado en Japón en 1945, tras la derrota en la Segunda Guerra Mundial. Cuando lo hizo, presentó un guion de 500 páginas. Si contamos, a grosso modo, que cada página equivaliera a un minuto de metraje, estaríamos hablando de una película de más de ocho horas. Por supuesto, se vio obligado a reducirlo drásticamente.



   Aun así, el metraje se fue hasta los 205 minutos, casi tres horas y media, la película más larga de la carrera del director. La cual tuvo un rodaje repleto de problemas a causa del tiempo, con mucho frío y lluvia, pues Kurosawa se empeñó en no rodar en un estudio, construyendo un pueblo entero para darle a la historia mayor realismo, pero se elevó considerablemente el presupuesto.


   Que se fue hasta los 120 millones de yenes, que al cambio era medio millón de dólares. Aunque recaudó el doble, un millón, considerándose un éxito razonable dado su limitado estreno internacional. Casi todo corresponde a lo recaudado en Japón. Confirmó a Toshiro Mifune como actor fetiche de Akira Kurosawa. Fue nominada en los Oscars a la dirección artística y el vestuario. Y ganó el León de Plata en la Mostra de Venecia.

jueves, 6 de enero de 2022

Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos

 


   FICHA TÉCNICA

Título: Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos.
Dirección: Destin Cretton.
País: Estados Unidos.
Año: 2021.
Duración: 132 min.
Género: Fantástico, acción, ciencia ficción.
Interpretación: Simu Liu, Awkwafina, Tony Leung Chiu-Wai, Ben Kingsley, Meng'er Zhang, Fala Chen, Michelle Yeoh, Yuen Wah, Florian Munteanu, Andy Le, Paul W. He, Jayden Zhang, Stephanie Hsu, Kunal Dudheker, Tsai Chin, Jodi Long, Dallas Liu, Ronny Chieng, Daniel Liu, Benedict Wong, Harmonie He, Fernando Chien, Zach Cherry, Michael-Anthony Taylor, Brie Larson, Mark Ruffalo.
Guion: Dave Callaham, Destin Cretton, Andrew Lanham. Personaje: Steve Englehart, Jim Starlin.
Producción: Kevin Feige.
Música: Joel P. West.
Fotografía: Bill Pope.
Distribuidora: Walt Disney Pictures.


   CRÍTICA


   SINOPSIS: Shang-Chi trabaja en Estados Unidos de aparcacoches pero en realidad tiene un conocimiento de estilo milenario de artes marciales. Su familia esconde un secreto acerca de su pasado, con lo que deberá volver a su país natal para descubrirlo.

   LO MEJOR: Al igual que con “Eternals”, no conozco el personaje en los cómics y nuevamente creo que ha supuesto una ventaja porque no me he tenido que fijar en si es una buena adaptación o no, y me he centrado en la película. Igualmente digo qué es lo que hay que hacer siempre, juzgar la película, dejando a un lado previsiones, expectativas y demás. Hay que ir al cine sin tanto equipaje, sentarse en la butaca y simplemente disfrutar de lo que nos ofrezcan sin basarnos en referencias previas. Es lo que he hecho yo con ésta. Porque me parece un muy digno producto de entretenimiento, con el que es imposible aburrirse, gracias a un muy buen ritmo, a pesar de superar las dos horas, y que visualmente es absolutamente espectacular, y no me refiero solo a las efectos especiales, que también sino a los escenarios y las escenas de acción, especialmente en cuanto a sus vibrantes coreografías. Por qué se trata de una película de artes marciales principalmente pero tendiendo hacia el wuxia, es decir, la épica de la tradición china, impregnada de la fantasía, una fantasía eminentemente oriental que aleja el producto final de lo habitualmente mostrado hasta ahora por Marvel y de lo cual me alegro pues aporta frescura, y le hacía falta.

   Interpretación: Se nota que en el pasado Simo Liu ejerció de doble de riesgo, lo que le hace muy creíble en su desempeño en las escenas de acción. Solo hay que compararlo con Henry Golding de “Snake Eyes” para darse cuenta de la enorme diferencia. Awkwafina, a ver, es graciosa, no es problema de ella que el personaje sea apenas un rol de alivio cómico. Como el de Ben Kingsley. Duele ver un actor de este calibre tan desaprovechado. Para dar lustre al reparto, dos veteranos y precisamente protagonistas de dos películas de wuxia, Tony Leung (“Hero”) y Michelle Yeoh (“Tigre y dragón”).

   Escena (SPOILERS!!): Hay dos secuencias que coreográficamente son impresionantes, la del autobús y la de la fachada del edificio. Me han gustado más incluso que el final con la batalla de criaturas y el enfrentamiento de los dragones, y eso que visualmente es una maravilla. Pero esas dos escenas son puramente de artes marciales, y de las buenas. Eso sí, con un toque casi de danza, como en el enfrentamiento de los padres de Shang-Chi en la parte de inicio, muy artísticas. Lo que no me ha gustado es como usan a Ben Kingsley casi para hacer una caricatura. para colmo las justificaciones de cómo interpretó al Mandarín de “Ironman 3” es como avergonzándose de él. Y no me extraña pero ya que lo has hecho, Marvel, apechuga, no lo ridiculices más.

   LO PEOR: Lo que sí se mantiene de la fórmula típica de Marvel es el humor. Hay demasiado, hasta el punto que en ocasiones parece una comedia. A su favor hay que decir que está bien integrado. pero es que hay un personaje que básicamente es un humorista y está metido con calzador.

   REFERENCIAS: Me ha recordado más a películas del wuxia tipo “La casa de las dagas voladoras” o “Tigre y dragón” qué a cualquiera de Marvel. Si acaso al anime de fantasía japonés.

   CONCLUSIÓN: 7. Un más que digno producto de entretenimiento, y fresco, porque es más cercano al género de artes marciales de tradición china, el wuxia, que lo que nos venía mostrando Marvel en la línea de superhéroes.




miércoles, 28 de abril de 2021

Escenas Míticas: Especial Artes marciales - La casa de las dagas voladoras

 
 
 
   Estamos ante una de las mejores representantes, desde luego mi favorita, del género conocido como Wuxia, y de la filmografía de su director, al cual también tengo gran admiración, Zhang Yimou, que a algunos les sonará por la que no es precisamente uno de sus mejores películas pero que se hizo famosa por el protagonismo en ella de Matt Damon, “La gran muralla”.
 
    
 

   Pero ¿Qué es el Wuxia? Literalmente significa “caballeros de las artes marciales” o “héroes de las artes marciales” y es un género, tanto literario como televisivo y cinematográfico, específicamente de la cultura china. Se le considera un género diferente al de artes marciales aunque éstas siempre están presentes. Pero tiene otros rasgos distintivos; un escenario histórico, lucha de espadas, énfasis en el melodrama y temas como la amistad, la lealtad y la traición. Además de cierto tono fantástico.
 
 

   El propio Yimou tiene otros buenos ejemplos de wuxia en su obra, como “Hero”, “La maldición de la flor dorada” o “Sombra”. Pero ya digo que personalmente “La casa de las dagas voladoras” es la mejor. Perfecta representante del estilo característico de Yimou, repleto de acrobacias a cámara lenta, combates con cable y un sentido de lo visual tremendamente poderoso.
 
   

   Porque es una película de extraordinaria belleza visual. Cada plano, cada movimiento de cámara, cada minuto del metraje, está exhaustivamente planificado para una presentación estética exquisita. Hasta los propios combates, que prácticamente parecen danzas, son notablemente artísticos. Por cierto, coreografíados por el prestigioso Ching Siu-Tung, que ya participó en una obra de culto del género como “Una historia china de fantasmas”. 
 
 

   El título original en China no tiene que ver con el dado para la comercialización en el mercado anglosajón. Viene a ser “Shi mian mai fu” y es el nombre de una pieza musical tradicional china para pipa (una especie de laúd), dónde se narra la batalla entre dos dinastías de la China antigua. Pero además la película se inspira en un poema popular (no voy a reproducir el título) en el que “ una mujer causa aflicción a dos hombres”. 
 
 

   De hecho, si hay una aportación personal de Yimou como variante del wuxia es precisamente que lo que realmente es la película, con sus combates y todo lo demás, es una historia de amor. Una a tres bandas, cuyo juego de pasiones y traiciones conforman un conflicto a muerte cercano a las tragedias griegas o incluso a las shakespearianas. 
 
 

   La película fue, sin embargo, rodada en Ucrania. Al parecer, según el propio director porque en China ya no quedan grandes bosques. De hecho, la secuencia en el bosque de bambú responde a la tradición del cine chino de artes marciales de incluir una lucha enmarcada en un escenario natural de bambú. Yimou consideraba que dicha escena no podía rodarse en China. 
 
 

   La protagonista absoluta de la historia es la bellísima Zhang Ziyi, quién ya había aparecido en otras películas típicamente características del wuxia, cómo “Zu Warriors” y lo que probablemente es la más popular de todas “Tigre y dragón”. Aunque la actriz ha hecho también carrera en Estados Unidos apareciendo en películas como “Memorias de una geisha” (como protagonista), “The Cloverfield Paradox” o las dos últimas de “Gozdilla”. Para preparar su papel de ciega, convivió dos meses con una niña ciega a causa de un tumor cerebral. 
 
 

   El film fue seleccionado por el gobierno chino para pugnar por el Oscar como Película de habla no inglesa. Pero no fue nominada a pesar de si haberlo sido para el Globo de Oro. Por cierto, que ese año ganó la española “Mar adentro”. Tuvo excelentes críticas y económicamente fue un éxito de taquilla. Costó 12 millones de dólares y recaudó 93.
 
 

 

martes, 13 de abril de 2021

Escenas Míticas: Especial Artes marciales - Operación Dragón

 

 
   Estamos ante la película por excelencia de Bruce Lee por varios motivos. El más evidente por ser la última en la que apareció, aunque con ésto hay varios detalles que aclararemos después. Y luego por estar considerada una de las mejores películas de artes marciales de todos los tiempos. De hecho, incluso está preservada en el National Film Registry del Congreso de Estados Unidos, cosa que no podrán decir muchas películas de este género.
 



    Dirigía un especialista en cine de artes marciales, Robert Clouse, que también dirige la otra película que puede considerarse la última de Bruce Lee, “Jugando con la muerte”. Y aquí viene la aclaración, “Operación Dragón” se estrenó seis días después de la muerte del actor. “Jugando con la muerte” tras cinco años. la explicación viene con que ambas películas se rodaron en el mismo año.



    Pero el rodaje de “Jugando con la muerte” tuvo que completarse con la ayuda de varios dobles, de trucos de doblaje y el metraje grabado hasta la muerte de Lee. Por tanto, “Operación Dragón” es la última película íntegramente rodada con él. Lo que no admite discusiones es que se convirtió en el mayor éxito de su carrera y la primera película norteamericana en mostrar las artes marciales chinas, concretamente a cargo de Warner Bros.


    ¿Qué causa la muerte de la estrella? Aún hoy sigue siendo un misterio. Oficialmente se produjo a causa de un edema cerebral, posiblemente provocado por una reacción alérgica a un fármaco o quizá por sobremedicarse con él. Lee sufría de jaquecas en sus últimos años. Pero hubo quién dijo que lo que le mató fue un golpe de calor repentino. Y por supuesto luego está la teoría conspiranoica.



    Bruce Lee mantenía un encarnizado enfrentamiento con otros maestros chinos por enseñar los secretos de las artes marciales de su país al mundo occidental, por lo que se la tenían jurada. La conspiración consistía en envenenarle. O la versión más surrealista de ésta, le habrían echado una maldición. La cual sería alimentada por la muerte de su hijo Brandon, también mientras rodaba una película, “El cuervo”.


 
   Lee compartió reparto con John Saxon, el cual no tenía la más remota idea de artes marciales pero que cumplía con el mandato de los productores de incluir una estrella americana. Además, fue el debut de Bolo Yeung quién después adquiriría cierta fama saliendo en películas de Jean Claude Van Damme, normalmente como villano, y del que Lee se convirtió en mentor.
 


   Pero aparte aparecían otras estrellas de la lucha que aún no lo eran, como Jackie Chan, y otros no tan famosos internacionalmente como Sammo Hung o Yuen Bico, que ejercieron como extras. Chan además hizo de doble del propio Bruce Lee. Todos ellos coinciden en reconocer que su participación en esta película ayudó al lanzamiento de sus carreras en solitario.
 

 
   Bruce Lee trabajó como un guionista más aportando ideas que consideraba que debían ser incluidas. Su intención era mostrar lo que a él le parecía la belleza de la cultura china. Para ello también coreografió todos los combates principales de la película, incluso dirigió el prólogo de ésta. Suyo es el diálogo en el que afirma que el suyo es el arte de pelear sin pelear, qué proviene de una anécdota del samurái Tsukahara Bokuden en el siglo XV.


 
   El film tiene una de las escenas mas icónicas del cine de acción de todos los tiempos, el combate en la sala de los espejos, homenajeado en muchas otras películas. La crítica profesional la puso bien, lo que no es nada habitual en este tipo de cine. Y económicamente fue un éxito incontestable. Costó tan solo 850.000 dólares y consiguió recaudar 63 millones. Aunque eso ya Lee no pudo verlo, por desgracia.