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martes, 26 de febrero de 2019

Escenas Míticas: Viajes en el tiempo - Donnie Darko




   Llegamos a la que para mí es una de las favoritas del subgénero. Una obra que posee todos los condicionantes para permanecer en el tiempo como una película de culto; querida por el público pero que no tuvo respuesta de él en su momento, reconocimiento de la crítica pero más a posteriori, una trama realmente complicada y que daba lugar a interpretaciones abiertas y algunas imágenes icónicas como la del hombre disfrazado de siniestro conejo.




   Aunque estaba enmarcada bajo los límites del cine teen, con una gran cantidad del reparto formado por adolescentes, para nada era una película ligera ni mucho menos fácil. Todo lo contrario, habitualmente forma parte aún hoy de esas listas que recopilan revistas y webs de cine con películas difíciles de entender o con finales abiertos de múltiples teorías. Y es que “Donnie Darko” más que de viajes en el tiempo, trata de una paradoja temporal.



   Si no has visto esta joya, yo me saltaría los tres siguientes párrafos donde intentaré dar una teoría sobre lo que cuenta la película. Básicamente viene a decir que si un elemento se sale de su línea temporal se produce una paradoja, de tal manera las alteraciones qué produce en los hechos son múltiples e incontrolables. Pues bien, aquí ese elemento es el motor de avión que cae a la habitación de Donnie pero al que no mata por no estar durmiendo casualmente en ella.



   Por lo tanto, la no muerte del protagonista desencadena una serie de acontecimientos fatales para varios personajes. Pero a lo largo de todos ellos Donnie Darko va comprendiendo cuál es el origen de esos acontecimientos, que a su vez ejercen como pistas de lo que está ocurriendo, hasta darse cuenta que ese motor de avión, que ha venido a través de un agujero de gusano a salirse de su línea espacio-temporal ha creado un círculo vicioso condenado a repetirse una y otra vez.



   Por eso Donnie comprende que ha de morir, quedarse durmiendo en su habitación y ser aplastado por el motor para romper la cadena de alteraciones. Pero como en toda buena película de paradojas temporales, siempre quedan preguntas sin contestar. Si Donnie rompe el círculo vicioso ¿Por qué el motor cae en su habitación? Aquello de que fue antes el huevo o la gallina. ¿Porque se crea el agujero de gusano? Y ¿Porque aparece el conejo en todos los eventos, especialmente el que evita la muerte de Donnie al principio?.



   El creador de esta enigmática película fue completamente Richard Kelly, pues se ocupó del guión y la dirección. Procedía del mundo de la televisión y solo tenía un par de cortos (también de temática de viajes en el tiempo), por lo que su primer largo “ Donnie Darko” suponía un prometedor bautismo. Sin embargo, no fue así y solo tiene dos películas más hasta la fecha, la última, en 2009, muy interesante e injustamente maltratada, “The box”.



   Posee un extenso reparto de caras conocidas hoy en día, la mayoría muy jóvenes en aquellos tiempos. El caso más destacable es el de los hermanos Gyllenhaal. Tanto Jake como Maggie Gyllenhaal, especialmente el primero, son muy reconocidos actualmente. Pero también podemos ver Jena Malone o Seth Rogen. Los no tan jóvenes Drew Barrymore y Noah Wyle (“Urgencias”). Y los veteranos Patrick Swayze, Mary McDonnell y Katharine Ross.



   La película tuvo buenas críticas aunque se ha ido valorando mucho más con el tiempo. De hecho, participó en el Festival de cine fantástico (género por el que es considerada la película) de Sitges, logrando el premio al mejor guión para Richard Kelly. Sin embargo, no fue un éxito de taquilla. Lo único positivo fue que no perdió dinero pues costó tan solo 4 millones de dólares. Pero es que recaudó 7.



   En su defensa hay que decir que se estrenó en el peor momento posible, un mes después del terrible atentado de las Torres Gemelas. Claro, una película en la que un motor de avión se estrella contra una casa cómo que no era lo más adecuado. Existe una versión del director con 20 minutos extras, es decir, de 133 en total. Y una secuela en 2009, “S. Darko” sin rastro de Kelly ni del reparto de la primera en ella.

martes, 19 de febrero de 2019

Escenas Míticas: Viajes en el tiempo - Doce monos





   Ésta es de las pocas ocasiones en las que Terry Gilliam se atrevía con una película de género aunque, por supuesto, bajo su peculiar estilo personal. Así que no podemos hablar de ciencia ficción al uso. De hecho, rápidamente quedó como cine de culto; y para mí, de las mejores películas de viajes en el tiempo.




   Porque aquí apuestan por el viaje voluntario a otra época, aunque no vemos en qué consiste el proceso para teletransportarse a otro momento temporal. Simplemente nos presenta un futuro apocalíptico con una humanidad devastada por un virus que, sin embargo, no afecta animales (son icónicas las imágenes de ellos por la ciudad desierta) cómo devolviéndoles el control del planeta a ellos.



   Los pocos supervivientes al Holocausto biológico viven bajo tierra sin saber lo que pasó para llegar a esa situación y cuál fue el origen del desastre. Esa es la razón para mandar a un hombre al pasado en busca de respuestas e información para poder protegerse del virus, pues tienen orden de no intervenir, de no cambiar nada en el pasado. Solo de averiguar lo que pueda del “Ejército de los Doce monos” grupo terrorista que creen responsable de todo.



   Si no has visto la película muy mal pero en todo caso, sáltate este párrafo porque voy a soltar un señor Spoiler (aunque ya van más de veinte años de su estreno). Los “Doce monos” a los que hace alusión el título no es más que un puro señuelo. No son más que un grupo de ecologistas cuyo mayor golpe consiste en liberar a los animales de un zoo justo antes de la hecatombe. Ésta fue llevada a cabo por un solo hombre, interpretado por David Morse.



   Sin embargo, el personaje, James Cole (Willis) decide desobedecer la orden de no interceder y evitar el Apocalipsis. No lo consigue. De lo cual se desprenden varias teorías. Una de ellas es que todos los saltos en el tiempo son producto de la imaginación del protagonista. O que no se puede cambiar el pasado, que sea físicamente imposible. O que simplemente no se quiere evitar. Una especie de purga mundial ante la superpoblación.



   Está basada en un mediometraje, de 29 minutos, de culto francés llamado “La Jetée” de 1962. No obstante, Gilliam lo enfocó más a temas que le interesaban más personalmente como el estudio de la locura, los sueños o la muerte. Al fin y al cabo ¿Qué pensaríamos si alguien se presentara en un hospital diciendo que viene del futuro? Además, muestra la película como símbolo de la decadencia humana, donde el hombre se extingue a sí mismo.



   Terry Gilliam, el alumno más aventajado de los Monty Python habría realizado sus mejores obras antes de esta película, “Los héroes del tiempo”, “El sentido de la vida”, “Brazil”, “ Las aventuras de barón Munchausen” o “El rey pescador”. Tras “Doce monos”, haría otras menores como “Miedo y asco en Las Vegas” o “Tideland”. Todas cargadas de un potente estilo personal donde lo surrealista, lo onírico y la fantasía se dan la mano.



   Gilliam había elegido a Dustin Hoffman y Jeff Bridges como protagonistas pero la productora, Universal, se opuso. Finalmente sus respectivos papeles fueron ocupados por Bruce Willis (quién cambió su imagen de duro) y un Brad Pitt, que venía de éxitos comerciales y de crítica como “Entrevista con el vampiro”, “Leyendas de pasión” y “Seven”, y que sus histriónica interpretación le valió un Globo de Oro como actor de reparto y una nominación al Oscar. Completaban el reparto Madeleine Stowe, Christopher Plummer y David Morse.



   A la de actor de reparto sumó la nominación al vestuario, aunque no tuvo ninguna de las dos. Tuvo muy buenas críticas y es considerada un clásico moderno del género. Costó 30 de dólares y recaudó 170 en taquilla. Además, se realizó una serie en 2015.

miércoles, 13 de febrero de 2019

Escenas Míticas: Viajes en el tiempo - Regreso al futuro





   Sin duda, la película más famosa, carismática y, probablemente querida, de viajes en el tiempo. Solo “Terminator” podría hacerle frente. Ambas dieron lugar a sendas sagas. Pero mientras regreso al futuro acertaba con sus tres entregas firmando una trilogía redonda, homogénea y regular, la de “Terminator” no puede decir que la aceptación de sus secuelas fueron igual de exitosos en todas ellas.




   Pues “Regreso al futuro” está considerada una obra cumbre de la década de los 80, y una de las mejores de la ciencia ficción. Es por derecho propio una de las películas teen referencia en toda la historia del cine de la que se han copiado una gran cantidad de filmes posteriores. Y en la que tuvo mucho que ver, qué sorpresa, una de las figuras más importantes de esa época dorada no solo en la dirección sino también en la producción, como en este caso, Steven Spielberg.



   La idea nacía de la reflexión de Bob Gale, que a la postre coescribiría el guion junto a Robert Zemeckis, quien se imaginó como sería hacerse amigo de su padre en la escuela. Para ello, pensaron en que la única manera sería haciendo un viaje al pasado. Y se divirtieron enumerando todas las paradojas temporales que podrían darse.


 
   Dicho y hecho, porque lo más interesante de la película era a ver ese juego de cambios temporales, donde cada movimiento o modificación en el pasado daba lugar a múltiples e incontrolables efectos sobre el futuro poniendo en peligro la propia existencia del protagonista. Éste es un aspecto muchas veces tratado de en películas posteriores de este corte. Aquello de ir al pasado para solucionar algo pero crear otros nuevos derivados de esa acción.



   Porque ese es otro de los puntos fuertes del film, ser una propuesta aparentemente ligera, de tipo familiar y con el público adolescente como objetivo principal pero con una trama, si bien no demasiado compleja, mucho más ingeniosa y trabajada de lo que cabía esperar. “Regreso al futuro”, fusionaba ciencia-ficción y comedia, era puro entretenimiento pero con cabeza, algo para divertirse pero también para reflexionar.



   Como resultado, fue la película más taquillera de ese año de estreno en 1985, con 380 millones de dólares de recaudación habiendo costado solo 19. No tardarían en llegar sus secuelas, en 1989, “Regreso al futuro 2”, con un viaje al futuro esta vez. Y en 1990, “Regreso al futuro 3”, viajando de nuevo al pasado pero esta vez a la época del oeste.



   Robert Zemeckis, llegaba tras el éxito de “Tras el corazón verde”, una comedia de aventuras con Michael Douglas y Kathleen Turner. Dirigió las tres entregas solo intercalando entre medias “¿Quién engañó a Roger Rabbit?”, a cuyo género de animación siempre se ha sentido muy apegado Zemeckis. Cuatro años después llegarían las que considero sus mejores películas, aparte de esta saga, “Forrest Gump”, “Contact” y “Náufrago”.



   La primera elección para el protagonista fue Eric Stoltz, aunque el deseado era Michael J. Fox, pero se encontraba en la teleserie en España conocida como “Enredos de familia”. Finalmente, ante las dudas con Stolz, se decidió esperar a Fox. Su carrera era muy prometedora pero el diagnóstico de una precoz enfermedad de Parkinson la truncó. Le acompañaron el infatigable Christopher Lloyd, Lea Thompson y Crispin Glover.



   La primera máquina del tiempo iba a ser una nevera, la cual se sustituyó por el ya mítico Delorean (por cierto, modelo que fue un fracaso de ventas en su momento). La película obtuvo cuatro nominaciones al Óscar, de los cuales consiguió el de mejor sonido. A partir de ahí, ha generado novelas, videojuegos, una serie animada e incluso una atracción. En su 30º aniversario fue estrenada en octubre de 2015.