Contar
con Mike Flanagan, uno de los mayores representantes del terror
actualmente, como productor no es poca cosa. Aunque tiene más de su apadrinamiento
en sus dos primeros tercios que en el tercero, donde para mí, se va
un poco abajo, donde se vuelve más convencional y previsible. Porque
comienza en lo que parece un formato de falso documental de libro, que
funciona bastante bien, crea bastante intriga y capta el interés. Es
como un true crime pero con tintes de terror. Está bien porque en el
found footage o mockumentary siempre le veo la misma falla, que no me
creo que sigan grabando en determinados momentos. Y eso lo sortea
bastante bien la película. Luego abandona esa idea para pasar a
desarrollar la parte de investigación, que es lo que más me ha
gustado porque me ha tenido realmente dentro de la historia y la
actriz, Camille Sullivan, me ha parecido muy convincente. Lo que pasa
que creo que el guion es más efectivo mientras se mantiene en el
terreno del thriller psicológico, de pura intriga por saber que hay
detrás de la desaparición de un personaje, que es el motor de toda
la trama, que cuando ya descubre sus cartas y se decanta por el
terror más puramente sobrenatural. Es como que se prepara muy bien
la mesa, la comida que traen tiene buena pinta y efectivamente al
probarla está buena pero termina dejándote un regusto a más de lo
mismo. Como si no se hubieran atrevido a rematar la faena. Aún así,
es una película que entretiene, con un metraje muy medido, de una
hora y media, y que se puede ver pero sin muchas expectativas. 6
Todo
se desarrolla en torno a un puesto pesquero en Islandia donde están
sufriendo un duro invierno y tienen los recursos justos para poder
sobrevivir. A cuyas costas llega un barco que termina hundiéndose
delante de sus pocos habitantes. Aquí es donde hace cierto guiño a
“La niebla” de John Carpenter, porque su negativa a auxiliarles
hace que algunos piensen que quizá caiga sobre ellos una maldición.
Y sobre esto es sobre lo que gira la trama, a si todo lo que comienza
a pasarles a partir de ese momento es producto de ello o solo una
serie de casualidades o si tal vez el aislamiento y la climatología
adversa está haciendo mella en sus cabezas. Por tanto, está entre
el thriller psicológico y el folk horror. Pero tiene tan poco
presupuesto que han tenido que sacar el barco desde muy lejos para
que no se note que es una maqueta. No obstante, su falta de recursos
la compensa con una muy acertada puesta en escena, que hace del
escenario natural nevado su mejor baza, porque se palpa esa sensación
de abandono. La ambientación y la fotografía son sus efectos más
potentes. Junto al trabajo de su reparto, donde destaca por encima de
todos Odessa Young, quien sostiene la película sobre sus hombros,
pero con nombres como Joe Cole (“Gangs of London”) o Rory McCann
(el Perro de “Juego de Tronos”). Tiene un ritmo a fuego lento
pero tampoco se hace larga porque tiene un metraje muy justo, que no
supera la hora y media. Y tiene un giro tremendo en la parte final
que te hace plantearte que es lo que ha estado pasando todo el
tiempo. Siendo una película sumamente modesta, he terminado con una
buena impresión de ella, especialmente gracias al su tercer acto.
6’5.
En
el género de terror el sonido es importantísimo para crear
sensaciones y aquí hacen de ello su mejor baza, hasta el punto que
es prácticamente la única. Han puesto todos los huevos en la misma
cesta. Por suerte, les sale bien. Ahora, no tanto como para decir que
si es la película de terror del año, porque tendría por delante
unas cuantas. Pero si es otro ejemplo de mínima inversión, máximo
rendimiento porque ha sido tremendamente rentable. Prácticamente usa
un solo escenario, el del interior de una casa y dos actrices, de las
cuales una permanece inmóvil casi todo el tiempo. El resto son voces de
audios que la protagonista escucha en lo que parece su trabajo, una
especie de podcast de terror basado en las llamadas de la gente. Y
ahí está el quid de la cuestión, que esas llamadas van conformando
una historia que se va haciendo cada vez más inquietante y más afín
a la propia del personaje principal, es decir, progresivamente van
teniendo más que ver con ella, y hasta ahí puedo leer. Pero lo
cierto es que si que se va haciendo más perturbadora a medida que
avanza. Sobre todo porque obliga a espectador a concentrarse en lo
que está escuchando y, de alguna manera, ponerse en el lugar de la
actriz. Es muy recomendable verla con una buena calidad de sonido e
incluso con cascos, porque hay más información en los audios de lo
que parece. Diría que pertenece a ese terror sobrenatural que se
puso de moda en Japón hace años, donde el peligro llegaba a través
de la tecnología, como “The ring” o “Llamada perdida”. El
final es lo que podría crear más controversia, pero es que es
interpretable. Yo tengo clara la mía. 6.



