Del mito del rey Arturo, al menos, hay unas cincuenta versiones. Las que más recuerda el público son las más recientes. Como la de "El primer caballero" (1995), de Jerry Zucker, con Sean Connery y Richard Gere, "El rey Arturo" (2004), de Antoine Fuqua, con Clive Owen, o "El rey Arturo: la leyenda de la espada" (2017), de Guy Ritchie, con Charlie Hunnan. Pero la mejor, y de muy largo, es, sin duda, "Excalibur".
Y no es precisamente la más realista. Todo lo contrario. Su director, John Boorman, quiso alejarse lo más posible del tono histórico. Quería que la película fuese una especie de cuento, una fábula fantástica y mágica, pero para adultos. Lo digo para los que critican de antemano el rigor histórico de "La Odisea", de Christopher Nolan.
Porque allá por 1981, cuando se estrenó, a nadie le preocupó si las armaduras eran las de la época o si era normal que hubiese una espada clavada en una roca. Solo iban y veían la película, sabiendo que no era un documental sino un espectáculo. Claro, tampoco tenían la lacra de las redes sociales, expertos en prejuzgar antes de ver.
Porque, como "La Odisea", el rey Arturo no es historia, ahora entraremos en ello. Lo que ha dado para que se hicieran tantas versiones y tan diferentes. Si es que hasta los Monty Python hicieron la suya, "Los caballeros de la mesa cuadrada". Porque cuando un tema no se basa en la realidad sino en una serie de mitos y leyendas, admite muchas interpretaciones.
No hay pruebas de la existencia del rey Arturo, eso sí es un hecho. Pudo ser un jefe militar británico mitificado por su enfrentamiento contra los sajones en la Edad Media o quizá la mezcla de varios líderes diferentes, como pasaba con el vikingo Ragnar Lothbrok, por ejemplo, o incluso Robin Hood o el propio William Wallace. A veces un nombre encarna a varias figuras más desconocidas.
Su primera aparición literaria fue en "Historia Regum Britanniae", en el siglo XII, a la que diversos autores ingleses y franceses fueron añadiendo las leyendas de Merlín, Lanzarote, Ginebra, los Caballeros de la Mesa Redonda, el Santo Grial, Camelot y, por supuesto, Excalibur. La que dio título a esta película que además engloba todas esas historias.
Aunque John Boorman tomó como base para su película, "Le morte d'Arthur" (La muerte de Arturo), de Thomas Mallory, de 1485, a la cual, curiosamente, tiene bastante fidelidad porque comparte el aire de magia y mitología que quería darle a la historia.
Hay que tener en cuenta que Boorman venía de la frustración de no poder sacar adelante su intento de adaptación de "El Señor de los Anillos", por su alto coste.
A la postre, John Boorman sería reconocido especialmente por "Excalibur", pero tiene otras muy buenas películas y de cortes muy distintos. En su filmografía podemos ver títulos como "Defensa", "La selva esmeralda", "A quemarropa", "Infierno en el Pacífico", y sí, también esa horrible secuela de "El exorcista", aunque con el tiempo quedaría como un título de culto.
A la postre, John Boorman sería reconocido especialmente por "Excalibur", pero tiene otras muy buenas películas y de cortes muy distintos. En su filmografía podemos ver títulos como "Defensa", "La selva esmeralda", "A quemarropa", "Infierno en el Pacífico", y sí, también esa horrible secuela de "El exorcista", aunque con el tiempo quedaría como un título de culto.
Salvo en el caso de Helen Mirren, curiosamente, los que acapararon los papeles principales; Nigel Terry, Nicol Williamson, Nicholas Clay y Cherie Lunghi, no fueron los que más popularidad adquirieron con el tiempo. Sino los secundarios, unos muy jóvenes Liam Neeson, Gabriel Byrne y Patrick Stewart.
Tan solo fue nominada en los Oscar a la mejor fotografía. No a su vestuario a pesar del enorme trabajo del diseño de unas armaduras que pesaban como las reales y obligaban a los actores a un gran esfuerzo físico. En eso fue de los pocos aspectos que se pretendió que hubiese cierto realismo. La película tuvo buenas críticas y funcionó en taquilla. Costó 11 millones de dólares y recaudó 34.
Hay varios directores, como Ridley Scott, Peter Jackson o Zack Snyder, que han reconocido esta película como referencia. Y su influencia se hace notar en títulos como "El reino de los cielos", "Braveheart" o precisamente la saga de "El Señor de los Anillos". Y más recientemente en películas como "El Caballero Verde" o "El hombre del norte". Incluso en la serie "Juego de Tronos".

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