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martes, 6 de mayo de 2025

Escenas Míticas: Acción al aire - Aeropuerto 75

 

   Aunque España parece que no llegará hasta junio, el estreno en Estados Unidos de “Flight or flights, sicarios en el aire”, protagonizada por Josh Harnett, en lo que a simple vista, luego ya veremos, parece una propuesta similar a la de la divertidísima “Bullet train”, cambiando el escenario de un tren por el de un avión, nos sirve como excusa para repasar unas cuantas películas cuyas tramas se desarrollan precisamente en torno a ese medio de transporte.


   Porque en el cine han dado para mucho, casi podría considerarse un subgénero en sí mismo. Secuestros, atentados, accidentes, batallas aéreas. Hay de todo, y vamos a ver unas cuantas. Comenzado por esta “Aeropuerto 75”, que en realidad no es la primera sino la segunda película de una saga de cuatro entregas en total, aunque totalmente independientes.


   Pero sí compartían todas el mismo tema, el desarrollarse todas principalmente en un avión de pasajeros, con argumentos distintos, y a cuál más inverosímil, y repartos diferentes. A excepción de un actor que se repite en las cuatro películas, George Kennedy, que interpretó al personaje Capitán Joe.


   La primera de ellas, “Aeropuerto” de 1970, se basaba en la novela homónima de Arthur Hailey, cuyo argumento consistía en el sospechoso maletín de uno de los pasajeros de un avión. Se la considera la mejor y tuvo un considerable éxito, lo que además supuso la inauguración del subgénero de catástrofes de moda en los años setenta y que dio lugar, a parte de tres secuelas más, a títulos como “El coloso en llamas”, “La aventura del Poseidón” o “Terremoto”, entre otras.


   En 1974, se estrenó precisamente “Aeropuerto 75”, de la cual hablaremos más profundamente. En 1977, lo hizo “Aeropuerto 77”, donde un Jumbo caía al mar y, vaya por Dios, justo en el “Triángulo de las Bermudas”. Y finalmente, en 1979, “Aeropuerto 79” donde el mismísimo Concorde, el único avión de pasajeros capaz de romper la barrera del sonido, que fue real, era atacado en pleno vuelo.


   ¿Por qué he elegido, de todas ellas, ”Aeropuerto 75”? Pues sencillamente porque me parece de largo la más entretenida de todas ellas, la más divertida y, por tanto, la más disfrutable. De hecho, “Aterriza como puedas” que era prácticamente una parodia de toda la saga, se centraba más en esta secuela, con la que tenía muchos puntos en común en su disparatado argumento.


   Que consistía en la inhabilitación de los pilotos de la aeronave a causa de un accidente. Esta premisa estaba inspirada en hechos reales, en una serie de impactos en el aire que se produjeron en esa época. Es más, el propio avión usado para la película, el que choca contra el Boeing 747, Beechcraft Baun, impactó con una avioneta Cosmo 180 dando como víctimas mortales a todos los ocupantes de ambos aparatos.


   Como ya se puso de moda en todo el cine de catástrofes, tenían unos repartos muy corales y plagados de caras conocidas. Por esta saga han pasado estrellas del calibre de Burt Lancaster, Dean Martin, Jack Lemmon o Alain Delon. Y para esta “Aeropuerto 75” no podía ser menos. A George Kennedy le acompañaba Charlton Heston, quienes además coincidían precisamente en “Terremoto”.


   Charlton Heston se convertía en el rey del cine de catástrofes. Recordemos, que aparte de las mencionadas, protagonizó varios títulos que también podrían considerarse pertenecientes a ese género, como “El planeta de los simios” o “El último hombre vivo”. Le acompañaban Karen Black (aunque se había pensado en Joan Crawford), Susan Clark y Linda Blair. Y aparecían viejas glorias como Gloria Swanson (“El crepúsculo de los dioses"), que fue su última película, o Myrna Loy (“La cena de los acusados”).


   Tras la cámara, Jack Smight, proveniente de la televisión (“La dimensión desconocida”) pero con títulos tan reconocidos como “Harper, investigador privado” o “La batalla de Midway”. Smight aportó un gran realismo a la película, rodando tanto los interiores como varias tomas exteriores aéreas, sobre las montañas de Utah, en un Boing 747 real. Sin embargo, las críticas fueron más bien negativas. Lo que no importó al público. Costó 4 millones de dólares y recaudó 47 en taquilla, un éxito total.

miércoles, 2 de abril de 2025

Escenas Míticas: Terrorismo - El puente de Casandra

 

   Aprovechando el estreno de la nueva película de Rami Malek como protagonista desde que ganara el Oscar con “Bohemian Rhapsody”, pues hasta ahora venía apareciendo en buenas películas pero no en el papel principal, que toca los temas del terrorismo y el espionaje, vamos a dedicarle el ciclo de este mes precisamente a las películas de terroristas, que hay unas cuantas y algunas muy buenas.


   Aunque la que vamos a tratar hoy casi estaría más encuadrada en el género de catástrofes, que tan de moda estuvo en los años setenta con títulos como “El coloso en llamas” o “Terremoto”, ambas de las que hemos hablado aquí en el blog, de cuyo éxito se quiso beneficiar ésta, “El puente de Cassandra”.


   Pero si comienza con el ataque de dos terroristas, que terminan contagiándose de un peligrosísimo virus, y uno de ellos se traslada al interior de un tren. A partir de ahí es ese tren el personaje realmente protagonista y es cuando se desarrolla la trama más en el ámbito del cine de catástrofes.


   El escenario de un tren ha sido tan recurrente en el cine que casi podría considerarse un subgénero en sí mismo, como ya decíamos como el de submarinos, por ejemplo. Ejemplos como “Asesinato en el Orient Express”, “Desde Rusia con amor” (de la saga Bond), el slasher “El tren del terror” o “Pánico en el Transiberiano”, entre muchos otros títulos. Incluso más recientemente con “Rompenieves”, “Tren a Busan” o “Bullet train”.


   Un tren real que fue prestado por una compañía ferroviaria suiza. Por lo que todas las imágenes exteriores del medio de transporte son absolutamente reales a excepción de los interiores, que se rodaron en un estudio y los de la escena final que se reprodujo con una maqueta pero con muy aceptable realismo para la época.


   El responsable de la dirección era un George Pan Cosmatos que tenía una filmografía más bien corta y no precisamente muy reconocida pero con títulos muy molones de género como esta misma que tratamos hoy, la monster movie “Leviathan”, el western “Tombstone”, “Rambo 2” y “Cobra”.


   Cosmatos sufrió cólera cuando era niño y vivía en Egipto, y tenía un muy mal recuerdo de ello. Y quería hacer una película, coescrita por él mismo con lo que consideraba lo peor que podría crear la humanidad, los virus o bacterias, que producían enfermedades y potenciales pandemias. Murió en 2005, sin conocer que sus palabras se confirmarían con una pandemia, del Covid-19, probablemente manipulado por el hombre, que puso en peligro a la población mundial.


   La elección del reparto seguía en la línea del cine de catástrofes anteriormente mencionado, juntando varias estrellas en pantalla. Aunque es cierto que varias de ellas no precisamente en el punto más alto de sus carreras. No obstante, no dejaba de ser interesante ver en la misma película a Richard Harris, Sophia Loren, Ava Garner, Burt Lancaster, Martin Sheen u O.J. Simpson.


   Charlton Heston rechazó el papel protagonista por varias razones. Primero porque decía que las películas sobre enfermedades no solían gustar a la gente. Y segundo porque apenas dos años antes había protagonizado precisamente “Terremoto” y no quería encasillarse más en el subgénero de catástrofes.

   La película tuvo críticas bastante negativas. Sin embargo, tiene buenas opiniones por parte del público en las webs de cine. Tuvo un presupuesto inferior a lo que se terciaba en esta clase de películas, 6 millones de dólares, recaudó 15 en taquilla. A ver, buena buena, no es. Es cierto que en ocasiones tiene decisiones de guion terribles y una buena colección de gazapos en el rodaje.. pero me parece un thriller tremendamente disfrutable, muy entretenido y además con la maravillosa banda sonora de Jerry Goldsmith.

martes, 23 de julio de 2024

Escenas Míticas: Catástrofes naturales - Deep impact

 


   Otra de esas películas que venían de la mano como varias veces pasó en la década de los noventa y en este mismo género, como ya comentamos con el caso de “Volcano” y “Dante’s Peak”. Esta vez con el tema de los meteoritos, se estrenaron “Deep impact” y “Armageddon” con diferencia de tan solo mes y medio. Hay que decir que ambas salieron bien paradas económicamente.



   “Deep impact” costó 75 millones de dólares y recaudó 350 en taquilla. Ahí le ganó la partida “Armageddon” con 550, aunque es verdad que su producción fue más cara, 140 millones, por lo que la rentabilidad económica de ambas no estaba tan alejada. Sin embargo, en cuanto a la crítica, la mejor puntuada fue “Deep impact”.


   No obstante, fue criticada por no tener muchas escenas espectaculares. Y es verdad que su competidora, como decía, la doblaba en presupuesto y que tiene bastante menos espectáculo visual que la película de Michael Bay, pero es que pretendían centrarse en las reacciones humanas, en como afectaría a la sociedad, a través de varios arquetipos de personajes, una situación de este tipo.



   Y, objetivamente, es mejor. Lo cual no quiere decir que fuera mejor entretenimiento que “Armageddon”. La película de Michael Bay tenía un guion demencial. Ya solo la idea de mandar a un asteroide a unos perforadores de petróleo sin ninguna clase de preparación espacial es de locos. Pero es una película tremendamente divertida y el placer culpable de muchos, entre los cuales me incluyo.


   Pero en honor a la verdad, como decía, “Deep impact” es mejor. Su tratamiento es más serio y se centra, más que en heroicidades, en el efecto que tendría en la población la posibilidad del impacto inminente de un meteorito que podría acabar con la vida sobre la superficie de la Tierra. Tan en serio se lo tomó que incluso fue aplaudida por varios astrónomos.


   De hecho, sirvió de homenaje al astrónomo Eugene Shoemoker, que había muerto en un accidente de tráfico. Y Gerry Griffin, antiguo director de vuelo de la NASA, asesoró en varios aspectos a la película, como en cuanto a la dirección artística, para recrear la superficie del cometa, por ejemplo.


   El proyecto era anhelado por Richard D. Zanuck y David Brown, los productores de “Tiburón”, quienes pretendían que fuera precisamente Steven Spielberg quien lo dirigiera. Y eso pretendía él cuando compró los derechos de la novela de Arthur C. Clark, “El martillo de Dios”. Sin embargo, más tarde prefirió dejárselo a una protegida suya, Mimi Leder, a quien conocía de su participación dirigiendo muchos episodios de la serie “Urgencias” y quien solo un año antes haría una película de acción con bastante buen tino, “El pacificador”.


   Posteriormente dirigiría “Cadena de favores”, pero su carrera volvió a vincularse principalmente a la televisión. Para prepararse para dirigir “Deep Impact”, no tomó como referencia otras películas sobre impactos de meteoritos, como “Asteroide”, “Cuando los mundos chocan” o “Meteoro”, sino que se fijó en “La hora final”, de Stanley Kramer, con Gregory Peck, Ava Gardner y Fred Astaire, sobre un holocausto nuclear.


   El reparto estaba plagado de nombres conocidos, como Robert Duvall, Tea Leoni, Elijah Wood, Vanessa Redgrave, Leelee Sobieski, Maximilian Schell, James Cromwell, Jon Favreau y Morgan Freeman, lo que ahora parece que era el presagio del primer presidente afroamericano que posteriormente fue Obama.


   Una curiosidad, hubo un cambio en el guion, una vez sabido el título de su competidora de ese año. Cuando el presidente de los Estados Unidos comunica a la nación la proximidad del impacto de un meteorito, le dice a la prensa: "La vida seguirá. Perduraremos". Pero en realidad era: "Esto no es un armageddon". Quitaron esa frase por motivos obvios.



domingo, 21 de julio de 2024

Twisters

 

   FICHA TÉCNICA

Título: Twisters.
Dirección: Lee Isaac Chung.
País: Estados Unidos.
Año: 2024.
Duración: 128 min.
Género: Acción, aventuras.
Interpretación: Daisy Edgar-Jones, Glen Powell, Anthony Ramos, Maura Tierney, Brandon Perea, David Corenswet, Katy O’Brian, Daryl McCormack, Sasha Lane, Kiernan Shipka.
Guion: Mark L. Smith. Historia: Joseph Kosinski. Guion original: Michael Crichton, Anne-Marie Martin.
Producción: Frank Marshall, Pat Crowley.
Música: Benjamin Wallfisch.
Fotografía: Daniel Mindel.
Distribuidora: Warner Bros., Universal Pictures.

   CRÍTICA

   SINOPSIS: Tras una experiencia traumática del pasado, una estudiante de las tormentas, trabaja en Nueva York, en el mismo tema pero lejos del terreno. Pero el regreso de un antiguo amigo la convence de volver a cazar tornados.

   LO MEJOR: Pues efectivamente es más un remake que una secuela, y más exactamente un reboot de la que, en la década de los noventa, fue un revulsivo para que el género de catástrofes viviera una especie de segunda juventud como la que vivió en los setenta. Porque no tiene ninguna vinculación con la “Twister” de Jan de Bont, salvo algún que otro guiño, pero hay evidentes paralelismos argumentales y estructuralmente son prácticamente iguales. Ahora, esto se puede hacer bien o mal. Y esta lo hace muy bien, recuperando ese espíritu noventero, no solo en este subgénero, sino en todo el cine de ese tiempo, con esa festividad por el espectáculo. De hecho, cumple con la premisa de típico blockbuster veraniego, donde sus mejores bazas se juegan en torno a unos excelentes efectos especiales y un sonido impresionante (más si lo ves en una sala XE), pero que como su antecesora tiene unos personajes no demasiado complejos pero tampoco planos. Eso le da más cuerpo a una narración que va como un tiro, con un ritmo muy notable, que hace que se te pase volando (nunca mejor dicho). Además, la recreación de los tornados es tan buena que la experiencia de ver la película en una sala de cine es absolutamente inmersiva. Por lo que resulta muy entretenida y disfrutable. Incluso tiene su punto de conciencia social en torno a las víctimas de los desastres naturales en contraposición con los intereses económicos.

   Interpretación: Ya lo he destacado a la que he tenido la menor oportunidad, Daisy Edgar-Jones es muy buena actriz. Se nota incluso en un papel que no implica mucha complejidad dramática. Ella es la verdadera protagonista. Glen Powell me recuerda a los inicios de Tom Cruise. Guaperas que ejerce de personaje chulesco que en realidad hay más actor de lo que parece. Anthony Ramos es el tercer lado de ese triángulo pero sinceramente, está por detrás de ellos en nivel. Un poco decepcionante que la participación de Kiernan Shipka sea tan escueta.

   Escena (SPOILERS!!): El prólogo tiene exactamente la misma función que en la anterior “Twister”, servir para explicar el trauma de la protagonista. Aunque esta es mejor secuencia que la de aquella. También podemos encontrar otro paralelismo en la escena del tornado, durante el rodeo, que es muy similar al tornado del cine de la película de 1997. Casi podemos decir lo mismo de las persecuciones de tornados del principio, espectaculares y muy bien rodadas todas. Donde si hay diferencias es la secuencia final, más fantasiosa pero también más emocionante. Es lo que vengo diciendo, copia pero funciona.

   LO PEOR: Salvo por algunas pinceladas y reenfoques, es básicamente la misma película que su antecesora. Por tanto, no tiene mucha originalidad precisamente, así que no hay que esperar innovaciones para nada.

   REFERENCIAS: Evidentemente, la “Twister” que dio pie a otros títulos como “Un pueblo llamado Dante’s Peak” o “Deep Impact”. Si funciona en taquilla es bastante probable una secuela. Se ha formado un grupo de personajes que podría seguir en ella.

   CONCLUSIÓN: 7. Reboot que recupera el aroma noventero del género de catástrofes de esa década, ofreciendo lo que se esperaba de ella, un blockbuster veraniego que proporciona un gran espectáculo a base de efectos especiales y buen entretenimiento.




martes, 16 de julio de 2024

Escenas Míticas: Catástrofes naturales - Twister

 


   Se estrena de forma inminente la que llaman secuela, es el mismo título solo que en plural, “Twisters”, con Glen Powell y Daisy Edgar-Jones como protagonistas, que no parece que esté vinculada directamente a esta, y lo digo más desde la intuición y también ignorancia, pues tiene pinta más de un reboot que de una continuación.



   En cualquier caso, vamos a recordar su precedente de hace casi treinta años y que fue la precursora de una nueva oleada, como previamente había ocurrido en la década de los setenta, pero en los noventa, del subgénero de catástrofes, que dio pie a títulos como “Volcano”, “Un pueblo llamado Dante’s Peak”, “Armageddon” o “Deep Impact”. Sin embargo, de todas ellas la mejor fue precisamente “Twister”. De hecho, cosechó mejores críticas que todas las mencionadas.



   Y si eso que su realización no estuvo exenta de problemas y se puede considerar precisamente de catastrófica, empezando porque su rodaje tuvo que retrasarse a causa de una catástrofe real pero no natural, el atentado de Oklahoma, que dejó nada menos que 168 víctimas.



   Producida por la Amblin Entertainment, es decir la productora que Steven Spielberg tiene a medias con Frank Marshall y Kathleen Kennedy, quien rápidamente se puso en contacto con su amigo Michael Crichton, con quien había estado relacionado tanto para la serie “Urgencias” como para “Jurassic Park”, para que le hiciera el guion. El cual Crichton coescribió con su mujer Anne Marie Martin.



   No obstante, Spielberg solicitó a Josh Whedon que reescribiera algunas partes, Whedon accedió pero tuvo que abandonarlo hasta en dos ocasiones, primero por problemas de salud y luego para casarse. Lo que llevó a Spielberg a recurrir a otro conocido suyo, Steven Zaillian (“La lista de Schindler”), que tampoco pudo acabarlo, recurriendo a Jeff Nathanson. Ninguno de estos tres fue acreditado finalmente.



   Para la dirección se recurrió al holandés Jan de Bont, que se encontraba intentando levantar un proyecto de “Godzilla”, hasta el momento de forma fallida, lo cual provocó que lo abandonara para ponerse con “Twister”. Curiosamente, fue Roland Emnerich, un consumado especialista en el género de catástrofes, quien terminó dirigiendo “Godzilla”.



   Jan de Bont era un reputado director de fotografía, participando en multitud de películas tan señaladas como “La jungla de cristal”, “La caza del Octubre Rojo” o “Instinto básico”. Sin embargo, como director de películas solo contaba con “Speed”, la cual fue un éxito de taquilla total. Junto con “Twister” contribuyó a la fama de Jan de Bont en los noventa como realizador de acción.



   No tuvieron el mismo éxito sus siguientes tres películas, “Speed 2”, “La guarida” y “Lara Croft 2, la cuna de la vida”, lo que quizá provocó que De Bont abandonara su contribución al cine con una corta filmografía. Aunque económicamente la única que realmente supuso un fracaso fue la secuela de “Speed”, lastrada por la ausencia de su protagonista anterior, Keanu Reeves.



   Para el protagonista se pensó en Tom Hanks, aunque terminaron decantándose por Bill Paxton por su procedencia sureña (Texas) y la recomendación de James Cameron. Compartió protagonismo con Helen Hunt, con quien no se llevó precisamente bien durante el rodaje. Más tarde se reconciliaron e incluso manifestaron hacer la secuela juntos, situación que se fue al traste por el fallecimiento de Paxton, por el cual Hunt se mostró muy afectada. El reparto lo completaban Philip Seymour Hoffman, Cary Elwes y Jami Gertz, entre otros.




      La película fue nominada a dos Oscars, a los mejores efectos especiales y el sonido. En cuanto a los efectos, hay abundante trabajo digital, generado por Industrial Light & Magic (la de George Lucas), como la famosa vaca, que se recreó a partir de la escena de la cebra de "Jumanji", pero también hubo otros trucos más artesanales. Como la creación del viento, tomando el motor de un Boing 707. 




   En cuanto al sonido, el que correspondía al del tornado se hizo con el gemido ralentizado de un camello. Sonido que llegó a reventar los altavoces de algunos cines. El resultado fue una película entretenidísima, con espectáculo visual pero también con personajes, que fue un éxito de taquilla, logrando 495 millones de dólares, habiendo invertido 92, y colocándose la segunda del año 1996, tras "Independence day". 

martes, 9 de julio de 2024

Escenas Míticas: Catástrofes naturales - Un pueblo llamado Dante's Peak

 


   Curiosamente, no hay muchas películas de volcanes dentro del género de catástrofes. Si con erupciones volcánicas en algún momento pero no donde un volcán sea el tema principal de la historia y el argumento gire en torno a su actividad. Sin embargo, en 1997 se estrenaron dos en espacio de tiempo de apenas un par de meses entre sus estrenos.




   De hecho, durante su producción ambas distribuidoras, Universal y Fox, mantuvieron una dura pugna para ser la primera en estrenarse. El gato al agua se lo llevó la primera con esta “Un pueblo llamado Dante’s Peak”, que además, a la postre se impuso a “Volcano” tanto en taquilla, recaudando 180 millones de dólares de 110 que habían invertido, como en crítica, aunque las de ambas no fueron muy buenas, precisamente.



   Sinceramente, creo que “Dante’s Peak” es mejor un poco en todo. El guion está plagado de tópicos pero es coherente, los efectos especiales eran bastante buenos y ofrecía un gran espectáculo de entretenimiento. Sin embargo, “Volcano” aunque es muy divertida y disfrutable, y la premisa de una erupción volcánica en plenas calles de Los Ángeles, es cuando menos curiosa, el guion era un cúmulo de sin sentidos y técnicamente no estaba tan bien hecha.



   La competencia entre ambas películas que incluso trascendió en cuanto a sus parejas protagonistas, llegando a tentar a los mismos actores ofreciéndoles sustanciosas cantidades de dinero. Finalmente, “Volcano” se llevó a Tommy Lee Jones (ya oscarizado por “El fugitivo”) y Anne Heche. Y “Dante’s Peak” el, por ese tiempo, nuevo James Bond, Pierce Brosnan y la ex Sarah Connor, Linda Hamilton.



   Aunque se pensó en Michael Douglas para el papel masculino. En cuanto al femenino, me llama mucho la atención lo poco que ha destacado Linda Hamilton fuera de la saga “Terminator”, siendo una actriz que objetivamente me parece muy competente. Pero su filmografía es bastante pobre. En televisión si tiene algunas aportaciones interesantes, como a la serie “La bella y la bestia", junto a Ron Perlman.



   En la dirección, un todoterreno, con una filmografía no muy prolífica pero sí muy variada, el australiano Roger Donaldson, con títulos como el remake de “Motín a bordo” (con Mel Gibson y Anthony Hopkins), la famosa “Cocktail” (con Tom Cruise), “No hay salida” con un joven Kevin Costner, con el que repitió en la que probablemente es la mejor película del director, “13 días”. Y uno de mis placeres culpables, “Species”.



   Pero es que posteriormente tampoco se han hecho películas sobre este tema más allá de telefilmes para la programación de las tardes de los domingos, o la no muy destacable pero sí con cierta repercusión en su momento, “Pompeya”, de Paul W.S. Anderson. Y no será que no ha habido erupciones volcánicas reales en las que basarse.



   La de esta película se inspira en la del volcán Santa Elena, en el estado de Washington, que en 1980 ocasionó 57 muertos. En cuyo cráter, por cierto, se llegaron a rodar algunas escenas. Aunque la mayoría se recrearon mediante unos efectos especiales mezcla de digitales con otros artesanales, como las maquetas. Por ejemplo, la lluvia de ceniza se hizo con trozos de periódicos viejos.



   Además, el film saca gran rendimiento de todas las variantes de catástrofes naturales que se puedan dar alrededor de un volcán; aparte de las erupciones, terremotos, lluvia de ceniza, tormentas eléctricas, lagos de ácido, inundaciones y nubes piroplásticas.



   Además de recordar en ciertos aspectos a "Tiburón". De hecho, el protagonista podría ser una mezcla entre los personajes de Brody y Hooper, interpretados por Roy Scheider y Richard Dreyfuss. Y la reacción de los peces gordos del pueblo es la misma ante sus advertencias, anteponiendo los intereses económicos a la seguridad de los habitantes.



martes, 2 de julio de 2024

Escenas Míticas: Catástrofes naturales - Terremoto

 


   A mediados de este mes se estrena la secuela, que más bien parece un reboot, de la noventera “Twister”, de Jan de Bont, y que nos sirve para meternos de lleno en el subgénero del cine de catástrofes. Nos centraremos precisamente las películas de catástrofes naturales y no en las generadas por accidentes y demás.




   Como era “El coloso en llamas”, que se estrenó el mismo año que esta “Terremoto” y que juntas confirmaban el tirón que tenía el cine de catástrofes entre el público, como anteriormente, en 1971, había ya apuntado “Aeropuerto”. Ambas, se colocaron como primera (Coloso) y cuarta en la taquilla de 1974. “Terremoto” costó sólo 7 millones de dólares y recaudó nada menos que 80 en taquilla.



   Lo cual provocó una avalancha de películas posteriores sobre estos temas. Aunque la inspiración para hacer esta película surgió tras el terremoto real de 1971, en Los Ángeles también como en la película, pero en el área de San Fernando. Además, tenía ecos del clásico “San Francisco” que tocaba el terremoto de 1906, que arrasó la ciudad.



   Dirigía el veterano Mark Robson, cuyas mejores películas se remontaban a varias décadas atrás, con títulos como “La mujer pantera”, “El cuarto mandamiento”, “Yo anduve con un zombie” o “Más dura será la caída”. “Terremoto” fue su penúltima película y cuatro años después de su estreno, fallecía mientras rodaba “El tren de los espías”.



   Inicialmente se contó para el guion con el recientemente oscarizado en ese apartado, Mario Puzo, por “El padrino”. Sin embargo, pronto tuvo que abandonar este proyecto para escribir el guion de “El padrino 2”, al cual estaba obligado por contrato y para el que le reclamaba Coppola, no obstante, su trabajo sirvió de base para el guion que continuó George Fox.



   Pero en esta película sobre todo hay que hablar de sus efectos especiales, que incluso hoy no han quedado demasiado envejecidos, apoyados principalmente en las maquetas y las miniaturas, pues evidentemente había numerosas secuencias de destrucción de edificios que podían haber sido muy costosas. Que se rodaron con unas cámaras especiales llamadas Shaker Mount, que reproducían los temblores de los terremotos.



   Todo bajo la tutela de Benjamin Rosella, responsable de la misma parcela en películas como “El coloso en llamas” y “King Kong”(1976), aunque esta fue posterior. El resultado fue tan bueno que se creó una categoría que no existía hasta el momento en los Oscars y que se consideró como especial ese año, los efectos especiales. También ganó el mejor sonido.



   Y de sonido también hay que hablar. La película se estrenó en varios cines con un sistema creado específicamente para ello que llamaron Sensorround, y que consistía en emitir unas ondas con las que el público notara las vibraciones de los temblores de tierra y hacer así la experiencia más inmersiva para el espectador.



   No estuvo exenta de controversia esta medida porque provocó algunos desperfectos en los teatros en los que se utilizó, creando grietas en el yeso de los techos. Se llegaron a colocar redes de seguridad por si caían trozos de él. Además, incluso hay documentadas hemorragias nasales en algunos espectadores, e incluso rotura de cristales. Por lo que se desaconsejó su uso. Aún así se utilizó con otras películas, como "La batalla de Midway", "Montaña rusa" y el primer episodio de la serie "Battlestar Galactica".



   Como venía ya siendo habitual en esta clase de películas, el reparto estaba plagado de nombres conocidos, incluso de algunas estrellas, como Charlton Heston o Ava Gardner (aunque solo sale once minutos), a los que acompañaron Genevieve Bujold, George Kennedy, Lorne Green, Richard Roundtree, Walter Matthau y Victoria Principal.



domingo, 14 de enero de 2024

La sociedad de la nieve

 

   FICHA TÉCNICA

Título: La sociedad de la nieve.
Dirección: Juan Antonio Bayona.
País: España.
Año: 2023.
Duración: 144 min.
Género: Drama, aventuras.
Interpretación: Enzo Vogrincic, Matías Recalt, Agustín Pardella, Felipe González Otaño, Luciano Chatton, Valentino Alonso, Francisco Romero, Agustín Berruti, Andy Pruss, Simón Hempe, Juan Caruso.
Guion: J. A. Bayona, Bernat Vilaplana, Jaime Marques.
Producción: Belén Atienza, Sandra Hermida, J. A. Bayona.
Música: Michael Giacchino.
Fotografía: Pedro Luque.
Distribuidora: Netflix.

   CRÍTICA

   SINOPSIS: Un avión uruguayo, que transportaba un equipo de rugby junto a algunos familiares, se estrelló en plena cordillera de los Andes, a causa de un temporal. Se vieron obligados a sobrevivir como fuera.

   LO MEJOR: No me gusta hacer comparaciones y menos con películas con treinta años de separación entre ellas, pero en este caso me es inevitable dado que tanto “Viven”, de Frank Marshall, como esta, abordan la misma historia y exactamente desde el mismo punto de vista, los supervivientes (aunque cambien el narrador). “Viven” me parece una película correcta, incluso buena, pero tenía tres “debes”. Uno, no ofrecía la historia el completo sino que se centraba prácticamente de forma exclusiva en las vivencias de los protagonistas en los Andes. Dos, el relato estaba considerablemente rebajado de lo contado el propio libro de Paul Read en el que se basaba. Y tres, me costaba mucho creerme que ese reparto de norteamericanos eran los que habían protagonizado esa tragedia de la cual, quien más quien menos, ya había visto varias documentales. Bien, en todo eso, “La sociedad de la nieve” es mejor. Aparte de que Juan Antonio Bayona es mejor director que Marshall (“Aracnofobia”, “Congo”) ya sea como narrador, con un tono adecuadamente dramático (todas las muertes nos importan y nos duelen), nos ofrece la experiencia del viaje al completo, desde antes incluso de salir hasta el rescate, y lo hace empleando solo veinte minutos de metraje más. Eso nos hace tener una visión global de la tragedia, comprendiendo mejor la envergadura de esta. La sensación de realismo es desgarradora lo que hace que el espectador empatice aún más, si cabe, con los personajes. Pero además, aborda de forma frontal, y no de puntillas, el tema más tristemente polémico de esta historia, el canibalismo, no desde el morbo ni de forma excesivamente explícito, pero si visible. Lo siento por la metáfora, pero debería ser carne de Oscar.

   Interpretación: Uno de los grandes aciertos de la película es el casting. No solo porque no haya caras conocidas como en su momento eran Ethan Hawke o Josh Hamilton, sino porque es muy adecuado que el reparto esté nutrido de actores uruguayos y argentinos. Un reparto donde evidentemente el protagonismo es muy coral pero donde destaca Enzo Vogrincic, el narrador de la historia, y los que interpretan a Roberto Canessa y Nando Parrado, Matías Recalt, y Agustín Pardella, respectivamente.

   Escena (SPOILERS!!): La película está plagada de panorámicas y planos aéreos para que seamos conscientes de lo aislado, inhóspito e inaccesible del lugar donde se encuentran, y de lo difícil que era ver el avión desde el aire. Pero, sin duda, hay dos secuencias que impresionan, el accidente y el alud. En el primero destaca que es más rápido que en “Viven” pero más impactante también. En el otro, sobre todo con la segunda avalancha me parece muy emocionante cómo van sacando a los supervivientes de la nieve. Otro detalle, es bastante palpable que no se comieran pequeños trozos de los muslos de los fallecidos sino cuerpos enteros, que dejaban huesos como restos. El momento que cortan carne cuando están atrapados dentro del avión por la nieve del alud lo deja bien claro. Y aquí si podemos ver el viaje de Canessa y Parrado en busca de ayuda. De hecho, incluso podemos ver el rescate, esto faltaba en la otra.

   LO PEOR: Tiene una fase, hacia el final del segundo acto, que se hace un tanto lenta con respecto a lo mostrado hasta el momento. Son un par de conversaciones que no sobran, no estorban, y que aportan, pero rompen el ritmo brevemente.

   REFERENCIAS: Bayona tenía la experiencia previa con “Lo imposible” y se nota ese tratamiento dramático aquí. Se basa en el libro homónimo de Pablo Vierci, pero hay como seis o siete documentales sobre esto, uno incluso muy reciente de 2023. Y, como vengo referenciando durante toda la crítica, “Viven”.

   CONCLUSIÓN: 8. Bayona ha realizado una versión más completa, más dramática, más a fondo y, en definitiva, mejor que la anterior de los noventa, que, cuando menos, debería optar a la estatuilla de los Oscars.




domingo, 9 de enero de 2022

No mires arriba

 

   FICHA TÉCNICA

Título: No mires arriba.

Dirección: Adam McKay.
País: Estados Unidos.
Año: 2021.
Duración: 138 min.
Género: Comedia, ciencia ficción.
Interpretación: Leonardo DiCaprio, Jennifer Lawrence, Meryl Streep, Cate Blanchett, Jonah Hill, Rob Morgan, Mark Rylance, Tyler Perry, Timothée Chalamet, Ron Perlman, Ariana Grande, Kid Cudi, Tomer Sisley, Himesh Patel, Melanie Lynskey, Michael Chiklis, Paul Guilfoyle, Robert Joy, Meghan Leathers, Hettienne Park, Ross Partridge, Dee Nelson.

Guion: Adam McKay. Historia: Adam McKay, David Sirota.

Producción: Adam McKay Kevin Messick, Scott Stuber, Betsy Koch, Todd Schulman.
Música: Nicholas Britell.
Fotografía: Linus Sandgren.
Distribuidora: Netflix.


   CRÍTICA


   SINOPSIS: Unos científicos descubren que un meteorito viene directo a la tierra e impactará con ella en seis meses, produciendo la extinción de la raza human. El problema es que a nadie parece importarle, ni a los políticos, los medios o la sociedad en general.

   LO MEJOR: Adam Mckay se ha convertido en un especialista en retratar la sociedad americana, que aquí se hace extensivo a la sociedad de cualquier sitio, de forma tan satírica que resulta muy divertido, aunque nunca lo había llevado tan al terreno de la comedia como en esta ocasión. Porque a través de la parodia elabora una crítica del panorama social, político y mediático actual generado por la pandemia. Así que, sí, te ríes de lo lindo pero a la vez da miedo, porque por muy caricaturizada y exagerada que nos muestre la situación, es imposible que no veamos los paralelismos con la realidad de nuestro tiempo. Paradójicamente, Mckay toma el pretexto del género de catástrofes para hacer que precisamente no miremos arriba, al meteorito, sino abajo, a nosotros como especie. De tal forma, nos presenta una clase política cuya única preocupación son los resultados electorales. Unos medios de comunicación cuyo único interés son los datos de audiencia y no las noticias en si. Unos filántropos que solo quieren favorecer las ganancias de sus empresas. Una población más pendiente de las rupturas sentimentales de cantantes, de los realitys o los retos virales de las redes sociales. Y se reserva un dardo especialmente envenenado para los negacionistas, que prefieren no mirar a lo que podría cambiar sus vidas aunque suponga su propia muerte. Todo ello nos hace ignorar lo único que tanto nos puede salvar de un meteorito como de un virus, la ciencia. Así que, es muy divertida pero también preocupante.

   Interpretación: Cómo viene siendo habitual en las películas de Adam McKay, tiene un fantástico reparto coral y todos están magníficos. Que poco habitual es ver a Leonardo DiCaprio en la comedia pero lo bien que se le da. Lo mismo que a Meryl Streep. Y me da igual lo que digan los haters, Jennifer Lawrence es un pedazo de actriz. Los tres están desatados. Pero es que también tenemos a Cate Blanchett, Mark Rylance, Jonah Hill, Timothy Chalament o Ron Perlman, todos geniales.

   Escena (SPOILERS!!): Tiene momentos realmente hilarantes. Como la primera reunión en la Casa Blanca, con la presidenta de los Estados Unidos. O la primera aparición de los dos científicos en un programa de televisión. Pero sobre todo el lanzamiento de los transbordadores, que una vez en el aire los hacen volver. De locos. Son especialmente divertidas las salidas de tono de los personajes de DiCaprio y Lawrence, desgañitándose para que la gente se entere de que van a morir todos, una en un bar y el otro en el programa en el que suele aparecer. Que ésto también es un dardo para los científicos que se convierten en estrellas de la televisión. El final es más dramático que cómico, por mucha gracia que haga que la presidenta se olvide hasta de su propio hijo a la hora de salvarse. Pero ese epílogo con el aterrizaje de los supervivientes en otro planeta para después ser devorados por una criatura autóctona es de troncharse.

   LO PEOR: Hay cierta sensación de montaje caótico. Puede que Mckay, quién le da bastante importancia a esta faceta, lo haga adrede. Pero también hace que la narración sea irregular y eso incida en el ritmo, tal vez porque el metraje se podía haber recortado.

   REFERENCIAS: Se nota que es el director de “La gran apuesta” pero la forma de retratar la estupidez humana está entre “Teléfono rojo ¿Volamos a Moscú? e “Idiocracia”.

   CONCLUSIÓN: 7’5. Adam McKay retrata el panorama social, político y mediático actual a través de uno ficticio pero paralelo al nuestro, para hacernos reír primero pero que luego nos "miremos" como especie y nos preocupemos.




domingo, 11 de octubre de 2020

Greenland, el último refugio

 

   FICHA TÉCNICA


Título: Greenland-
Dirección: Ric Roman Waugh.
País: Estados Unidos.
Año: 2020.
Duración: 119 min.
Género: Thriller, acción.
Interpretación: Gerard Butler, Morena Baccarin, Roger Dale Floyd, David Denman, Scott Glenn, Claire Bronson, Brandon Quinn, Randal Gonzalez, Rick Pasqualone, Nicola Lambo, Alan Pietruszewski, Scott Poythress, Gary Weeks, Tracey Bonner, Merrin Dungey, Esosa Idahosa, Hayes Mercure, Keegan Boos, Kurt Yue, Okea Eme-Akwari, Hope Davis, Andrew Bachelor, Joshua Mikel, James Logan, Jay Amor, Rose Bianco, Aaron Gillespie, Cate Jones, Kendrick Cross, Suehyla El-Attar, Leeann Tweeden, Al Mitchell, Marc Gowan.
Guion: Mitchell LaFortune, Chris Sparling, Ric Roman Waugh.
Producción: Gerard Butler, Basil Iwanyk.
Música: David Buckley.
Fotografía: Dana Gonzales.
Distribuidora: STXfilms.


   CRÍTICA


    SINOPSIS: Un enorme asteroide va a impactar contra la tierra y eliminar toda la vida sobre su faz. Los gobiernos han construidos una serie de refugios pero solo unos pocos tendrán acceso a ellos. Una de esas personas, junto a su familia, ha sido seleccionada, pero deberán conseguir llegar a tiempo.
    LO MEJOR: La primera advertencia que hay que hacer es que es lo más alejado posible de la propuesta que siempre nos ofrece Roland Emmerich en el género de catástrofes. Lo digo como algo positivo. Porque más que una película de catástrofes es una película con catástrofe, y más que cine espectáculo es un survival donde los efectos especiales están al servicio de la historia y no al revés como con Emmerich. De hecho, están muy dosificados y solo se utilizan para dar realismo, no para sobreexplotarlos. Básicamente porque aquí hay un guión que se esfuerza en ser creíble y la mayoría de las veces lo consigue, que se apoya en la interpretaciones de su reparto porque crea personajes y no figurantes que salgan en el encuadre mientras se destruye algo. Además, su director, Ric Roman Waugh, mantiene la tensión, hace que la narración sea emocionante, sin subrayar en demasía lo más puramente dramático, merced a un gran ritmo. Logra momentos realmente agobiantes y que hoy, por desgracia, vemos en las imágenes de informativos estadounidenses, como las escenas de caos y pánico, por ejemplo en los saqueos de los supermercados. Y deja un mensaje, que en los momentos de crisis, hay gente solidaria y otra a la que el miedo le despoja totalmente de cualquier ética.
    Interpretación: Gerard Butler está mucho mejor que en cualquiera de las últimas películas en las que le hemos visto. Básicamente porque interpreta un héroe real, un héroe que no es héroe, que solo es un hombre intentando salvar a su familia. Compara con su anterior participación en una película de este género, “Geostorm”. Morena Baccarin también cumple satisfactoriamente. Pero claro, luego tienes a Scott Glenn, que con un papel de diez minutos se lo come a los dos.
    Escena (SPOILERS!!): La prueba de que esta película no se basa en los efectos especiales es que sus escenas más destacadas no corresponden a momentos de destrucción y tal. Si acaso la de la explosión del avión en el aeropuerto pero más por la situación de pánico e histeria que se monta en pantalla. Pero tiene momentos realmente tensos, como la salida de la casa y la vecina implorando que se lleven a su hija con ellos. O el secuestro del hijo para usarlo como salvoconducto para subir a uno de los aviones. O la pelea con los integrantes del camión que acaba con la muerte medio accidental de uno de los que pretendían robarle la pulsera (le saca mucha rendimiento al tema de las pulseras). Y tampoco se queda atrás el asalto al supermercado. Luego tenemos momentos emocionantes como la despedida del padre o el avión cayendo a la nieve a pocos kilómetros del refugio. Aunque involuntariamente cómica, la escena donde se ve el mapa del planeta y se dice que el meteorito va a caer entre África y Europa, que uno ya se teme lo peor, y se hace un círculo en el lugar donde va a caer más específicamente, y resulta que es España precisamente, la gente en el cine se reía y con razón. Para una vez queno cae en Estados Unidos, y justamente este año nos tenía que caer a nosotros.
    LO PEOR: Creo que los palos que se está llevando son injustificados. Es cierto que no aporta absolutamente nada nuevo. Que hay situaciones que hemos visto bastantes veces en otras películas. Topicazos como el del hijo que necesita una medicación o el matrimonio en crisis. Y hay que pasar por alto algunas casualidades de las que se vale para que la historia siga en marcha. Pero la manera de servirlos la hace superior a la media de un género que no da mucho margen.
    CITAS:El fragmento ha impactado en el centro de Florida". “Hay un montón de fragmentos destructores de planetas”. “El cielo está ardiendo”. “Te juro que llevaré a mi familia hasta ese bunker”. “Si está escuchando esta transmisión, busque refugio de inmediato”.
    REFERENCIAS: El argumento casi es el mismo que películas como “Deep impact” o “2012” pero se apoya más en situaciones que recuerdan a “Guerra Mundial Z”, “Lo imposible” y, sobretodo, “La guerra de los mundos”, la de Spielberg.
    CONCLUSIÓN: 6’5. Película con catástrofe más que de catástrofes. Propuesta que sin aportar nada nuevo, está por encima de la media de lo que nos ofrece este género desde hace tiempo ya, al menos en cuanto a credibilidad, guion e interpretaciones.