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miércoles, 13 de agosto de 2025

Escenas Míticas: Artes Marciales - Kickboxer

 

   Sin duda, es una de las películas más famosas de la carrera de Jean Claude Van Damme, que le confirmó como estrella de acción tras venir lanzado como tal con “Contacto sangriento”. Es más, en España, sin ningún pudor ni razón, supongo que para que tuviera mayor gancho publicitario, se estrenó con el título “Kickboxer, Contacto sangriento 2”, aunque ambas películas no tuvieran absolutamente ninguna relación. 


   Un Van Damme, cuyo dominio de las artes marciales (era cinturón negro, segundo dan de karate) le dio acceso al cine, como en su participación como villano en “Retroceder nunca, rendirse jamás”, donde le robaba la pantalla al mismísimo protagonista, hizo que se fijaran en él y le eligieran precisamente para “Contacto sangriento”, mi favorita de su filmografía.


   De ahí a “Kickboxer”, que hizo que se disparara su popularidad a finales de los ochenta y en los noventa haciendo películas con directores de más empaque como Roland Emmerich, John Woo o Peter Hyams, para títulos como “Soldado universal”, “Blanco humano” o “Timecop”. Todas ellas con malas críticas pero buena respuesta en taquilla.


   Hasta llegar a “Street Fighter”, con la que se estrelló en los dos apartados, crítica y taquilla. Pero no fue el caso de “Contacto sangriento”. Si, como todas las demás de este actor, tuvo críticas bastante negativas, pero económicamente fue un éxito total. Tan solo costó 3 millones de dólares pero es que consiguió recaudar nada menos que 50. Después tuvo hasta seis secuelas, aunque sin Van Damme.


   Salvo el caso del reboot de 2016, “Kickboxer: Venganza”, con Dave Bautista como villano y Gina Carano en el reparto. El único que ha aparecido en varias entregas de la saga ha sido Dennis Chan, que hacia el papel de maestro. Por cierto, Van Damme consiguió el de protagonista a pesar del interés de Chuck Norris. Completaban el reparto el propio Chan y Dennis Alexio, auténtico excampeón mundial de kickboxing.


   Y Michel Quissi, que contrariamente a lo que decían los créditos finales, no se interpretaba a sí mismo sino con un personaje ficticio, Tong Po. De hecho, ni siquiera era tailandés, sino marroquí, al que tuvieron que poner prótesis faciales para hacer que pareciera asiático. Quissi era amigo personal de Van Damme, había sido su entrenador personal y aparecido en varias películas del actor, como la propia “Contacto sangriento” y “Lionheart, el luchador”.


   En la dirección, dos directores que de alguna manera también se han vinculado al cine de artes marciales. Mark DiSalle había sido actor y productor de “Contacto sangriento” (parece el nexo de todos). Y David Worth dirigió otro clásico de serie B de peleas, “Lady Dragón”, con Cynthia Rockbrook, que también gozó de cierta popularidad en este subgénero.


   La película tenía claras influencias de “Rocky” y “Karate Kid”, de las que no tenían ningún problema de copiar planteamientos argumentales, sobre todo de la segunda, que a su vez tenía influencia de la primera. No obstante, es cierto que visualmente se diferenciaba bastante de ellas. Se rodó en Tailandia, lo que le daba un punto exótico, sacándole partido tanto al paisaje asiático como a varias edificaciones del país. Incluso algunos lugares sagrados reales.


   Van Damme insistió en diseñar las coreografías de las peleas, haciendo claro hincapié en explotar la espectacularidad de sus mejores golpes, las patadas voladoras. De todos modos, no es verdadero muay thai el estilo de artes marciales que vemos sino una mezcla de las disciplinas que mejor dominaba el actor, es decir, karate, kickboxing y taekwondo.


   No es la película con mayor recaudación de la carrera de Jean Claude Van Damme, pues esa es "Timecop", pero si la más rentable, nuevamente junto a "Contacto sangriento". Éxito que agrandó gracias a su explotación en el mercado doméstico, es decir, en el alquiler y venta de la película en formato de VHS.




jueves, 10 de julio de 2025

F1

 

   FICHA TÉCNICA

Título: F1.
Dirección: Joseph Kosinski.
País: Estados Unidos.
Año: 2025.
Duración: 155 min.
Género: Acción, deporte.
Interpretación: Brad Pitt, Damson Idris, Kerry Condon, Javier Bardem, Tobias Menzies, Sarah Niles, Kim Bodnia.
Guion: Ehren Kruger. Historia: Joseph Kosinski.
Producción: Jerry Bruckheimer.
Música: Hans Zimmer.
Fotografía: Claudio Miranda.
Distribuidora: Warner Bros., Apple TV+.

   CRÍTICA

   SINOPSIS: El dueño de una escudería de Fórmula 1 que no levanta cabeza y que tiene la necesidad de lograr un buen resultado para evitar su desaparición, contrata a un veterano piloto y trotamundos para que aporte su experiencia al equipo y a su joven compañero.

   LO MEJOR: Joseph Kosinski se ha convertido en una especialista en películas en las que las protagonistas sean la adrenalina y la velocidad. Porque ha aplicado exactamente la misma fórmula que funcionó y, de qué manera, en “Top Gun Maverick”. Y ha vuelto a dar resultado. Recordemos que además, Kosinski debutó en la dirección con la infravalorada “Tron Legacy”. Esa fórmula consiste en hacerle al espectador la experiencia lo más inmersiva posible. De forma que tanto si eres aficionado a la Fórmula 1 como si no, te lo pasas bien porque te da todo lo que puedas esperar de una película de carreras de coches. Pero es que si encima eres fan de este deporte la vas a gozar pero bien. Porque es todo un muestrario de situaciones habituales en la F1 pero que más allá de lo que es espectador medio de las carreras busca, los adelantamientos. Porque es ver las estrategias, las triquiñuelas, los trucos, . . . en los que se fijan los más cafeteros. No voy a decir que se vea la más auténtica Fórmula 1 porque, al fin y al cabo, no deja de ser una película y muy comercial, pero si es una emulación bastante fiel. Eso sí, mediante un cine que ni esquiva ni le importa lo más mínimo caer en un tópico detrás de otro. No obstante, visualmente puede ser uno de los mejores entretenimientos del año, que funciona como un motor bien engrasado, que es pura diversión, lo cual hace que sus dos horas y media se pasen como una vuelta rápida. Porque aquí, por encima de todo, lo que hay es muchas carreras. Yo al menos me lo he pasado bomba.

   Interpretación: Hay pocos actores que llenen la pantalla con su sola presencia como Brad Pitt. Una de esas estrellas que se apropia de la película y la eleva. Pero es que además está acompañado de secundarios que habitualmente son principales y bastante buenos, como Javier Bardem y Kerry Condon. Hasta Tobias Menzies. Lo que hace que el supuesto coprotagonista, Damson Idris se vea muy pequeñito. Vamos, que se lo comen.

   Escenas (SPOILERS!!): Ya el prólogo, la carrera de las 24 horas de Daytona, es una declaración de intenciones de cómo vamos a sentir la velocidad en la película, a veces, como si hubiéramos montado en un simulador. Por supuesto, eso se ve elevada a la máxima potencia en la última carrera, que es emocionante a más no poder. Sin embargo, personalmente, como fan de este deporte, lo que más me ha gustado es la parte en la que Sonny Hayes (Pitt) saca relucir todos sus juegos sucios, esa otra Fórmula 1 que también existe. Por cierto, hay un detalle no tan evidente pero que no está ahí porque sí. En el accidente de Hayes se puede ver que nadie le ayuda, no inmediatamente. Pero en el de Pearce (Idris), Sonny va en su ayuda arriesgando su propia vida. Un accidente que claramente hace referencia al de Nikki Lauda.

   LO PEOR: Es verdad que más allá del espectáculo no hay demasiado más. El guion es funcional y repleto de tópicos, sacado del manual que películas de deportes y más concretamente de carreras de coches. Y el desarrollo de los personajes es más bien justito.

   REFERENCIAS: Probablemente, “Rush” sea mejor película. De hecho lo es, aunque estas más divertida, jugando en la misma liga de “Días de trueno”. Aunque la historia recuerda bastante a la de “Driven”, solo que era bastante mala.

   CONCLUSIÓN: 7’5. Un divertimento veraniego que hará las delicias de los aficionados a la Fórmula 1, pero también entretendrá sin problema a los que no lo sean. No pretende más pero tampoco te da menos de lo que promete.




miércoles, 18 de junio de 2025

Escenas Míticas: Coches - Rush

 


   Ya decía que la excusa para ampliar el ciclo de coches y velocidad era el estreno de “F1”, con Joseph Kosinski como director y Brad Pitt como protagonista. Y es que si echamos la vista atrás, y ya es extraño, qué pocas películas se han hecho sobre la Fórmula 1. A bote pronto solo recuerdo aquella de “Grand Prix”, de John Frankenheimer. Más allá de eso, este tema se ha dedicado casi exclusivamente en el campo de los documentales.




   Por eso esta película fue un regalo para los que somos aficionados a este deporte, que prácticamente no hemos tenido la oportunidad de ver títulos relacionados con él. Y no será porque no haya momentos emocionantes de la historia que se pueden llevar a la pantalla. Recientemente hemos podido comprobarlo con la serie de Netflix, “Senna”, aunque tampoco haya tenido una gran repercusión.



   En “Rush” se recoge una de esas grandes historias que tiene este deporte, que fue la rivalidad entre los pilotos James Hunt y Niki Lauda, concentrándose en el año 1976, donde, como ya señala nada más empezar la película con voz en off, ocurrió uno de los accidentes que más se recuerdan en la Fórmula 1, precisamente el de Lauda.



   Una rivalidad que en la película está exagerada por aquello de aumentar el dramatismo y el morbo en la historia pero que en la realidad no fue tan agresiva. De hecho, se dice que eran incluso amigos. Es más, cuando murió James Hunt, al parecer, Niki Lauda quedó profundamente afectado y afirmó que el piloto inglés era el que más había respetado en toda su carrera deportiva.



   Respecto al accidente, los detalles que se muestran en la película tienen bastante fidelidad a los hechos reales, aunque se pase de puntillas en cuanto a la labor de los pilotos que pararon a socorrer a Lauda. Por cierto, la hazaña del piloto austriaco fue incluso mayor en la realidad pues, a pesar de la gravedad del accidente, volvió a subirse a un monoplaza pocas semanas después con varias costillas rotas, los pulmones afectados y sin todavía poder cerrar los párpados.



   Para darle vida se escogió a Daniel Bruhl, que trabajó el personaje estrechamente con el verdadero Niki Lauda, hasta el punto que tras la película alabó la interpretación de Bruhl, afirmando que se veía a si mismo en la labor del actor en pantalla. Para el papel de James Hunt se eligió a Chris Hemsworth, que tuvo que adelgazar pues venía de interpretar a Thor.



   Ambos tuvieron que entrenarse la conducción, aunque las escenas de riesgo las hicieron especialistas. Pero se renunció a tirar de efectos visuales digitales, por lo que la mayor parte de las escenas de las carreras se realizaron en coches reales. Pero no los auténticos, que eran muy difíciles de conseguir. Se usaron réplicas casi exactas a los que incorporaron cámaras para dar más realismo a las secuencias de velocidad.



   Para lo cual también llegó a rodarse en circuitos reales, como el de Nurburgring, circuito vital para la historia pues fue donde Niki Lauda tuvo el accidente. Aunque la mayor parte de las escenas de velocidad se rodaron en un antiguo aeródromo de la Segunda Guerra Mundial. Lo cual no se nota en absoluto en pantalla.



   Tras la cámara estaba Ron Howard. Un muy buen director pero que en su carrera ha alternado películas más de encargo con otras de más personalidad. De hecho, venía de hacer dos adaptaciones de novelas de Dan Brown, “El código DaVinci” y “Ángeles y demonios”, a las que más tarde añadiría “Inferno”, completando la trilogía. Pero con “Rush” recordó a su mejor nivel.



   Lo que reportó muy buenas críticas a la película y actualmente, aunque solo hayan pasado trece años de su estreno, se la puede considerar una de las mejores películas de carreras de coches. Al público también le gustó y con el tiempo más. Costó 38 millones de dólares y reportó 90 en taquilla. Habrá que ver qué tal es “F1”, del dúo Kosinski-Pitt.



martes, 3 de junio de 2025

Escenas Míticas: Coches - Días de trueno

 


   Este mes se estrena “F1”, precisamente de un director de la cuerda de Tom Cruise, Joseph Kosinski, con el que ha trabajado en dos ocasiones y probablemente lo vuelva a hacer, si finalmente se lleva a cabo ese “Top Gun 3”, pero esta vez el director lo hará con Brad Pitt, y en una película, como su título indica, sobre la Fórmula 1. Lo cual nos sirve para ampliar el ciclo de películas sobre coches, o más general, sobre la velocidad.




   Porque películas sobre carreras de coches hay muchas pero concretamente sobre la Nascar no demasiadas y me atrevería a afirmar que esta es la más conocida. Para la cual se volvieron a reunir los mismos ingredientes que tuvieron éxito en “Top Gun”, es decir, la dirección de Tony Scott, el protagonismo de Tom Cruise, bajo la producción de Don Simpson y y Jerry Bruckheimer.



   De hecho, los paralelismos argumentales con “Top Gun” son más que evidentes, estructuralmente es una película idéntica a aquella. Se podría decir que es la misma solo que sustituyendo los aviones por los coches de carreras. Para ello se inspiraron, que no basaron, en las hazañas de dos pilotos reales, Tim Richmond y Geoff Bodin. Y se tomaron diversas referencias y hechos reales ocurridos en la Nascar para incorporarlos a la historia.



   Y si, Tony Scott volvió a trabajar con Tom Cruise, que tras “Top Gun” había hecho dos películas con éxito variable, como “Superdetective en Hollywood 2”(para mí la mejor de la saga) y “Revenge”. Y después de “Días de trueno”, firmaría tres de mis películas favoritas de su filmografía, “El último boyscout”, “Amor a quemarropa” y “Marea roja”.



   No pierdo oportunidad de reivindicar a Tony Scott porque aunque no tenga la calidad de su hermano Ridley, muy rara vez ha hecho una película que no me haya parecido muy entretenida. Y eso en el cine es primordial. Porque el cine debe de ser principalmente un entretenimiento y no todo el mundo lo consigue. Porque hay una gran diferencia entre entretener y distraer.



   Por su parte, Tom Cruise venía de ser bastante alabado por dos películas muy diferentes a esta y a “Top Gun” que eran “Rain man” y “Nacido el 4 de julio”, por la que obtuvo su primera nominación al Oscar. No sería la última aunque de momento la estatuilla se le ha resistido, lo que, por otra parte, no parece preocuparle demasiado.



   En el reparto le acompañaban nada menos que Robert Duvall, Randy Quaid, Michael Rooker, Cary Elwes, Jon C. Reilly y Nicole Kidman, con la cual Cruise quedó impresionado tras verla en “Calma total”. Y ya lo creo que debió de impresionarle, pues en el rodaje tuvieron un idilio, estando él en una relación con Mimi Rogers, de la cual se separó para casarse con la Kidman pocos meses después del estreno de la película.



   Un Tom Cruise que por aquel entonces ya se empeñaba en realizar sus escenas de riesgo. De hecho, la idea de la película surgió cuando hizo una prueba con un coche de carreras, en la que también participó Paul Newman, por cierto, y logró alcanzar las 180 millas por hora, es decir, casi los 300 kilómetros por hora. Sin embargo, en la película no le dejaron conducir en las escenas más peligrosas a causa del seguro, que se lo prohibía.



   Un rodaje en el que llegaron a destrozar hasta 35 coches. Por cierto, el año pasado, se encontraron dos de los que quedaron sanos abandonados, en una estado lamentable. No obstante, se tomaron muchas imágenes de la carrera de las 500 millas de Daytona celebrada en 1990.



   Aunque el veterano piloto de Nascar, Richard Petty se burló de la fidelidad de la película a su deporte, y las críticas cinematográficas fueron tibias tirando a malas, la taquilla fue razonablemente bien. Costó 60 millones de dólares y recaudó 157 en cines. Posteriormente se lanzó un videojuego basado en la película, en todas las plataformas. Ahora se especula con que el propio Tom Cruise tiene intención de realizar una secuela.



domingo, 3 de noviembre de 2024

Rivales

 

   FICHA TÉCNICA


Título: Rivales.
Dirección: Luca Guadagnino.
País: Estados Unidos.
Año: 2024.
Duración: 131 min.
Género: Drama, deporte.
Interpretación: Mike Faist, Josh O'Connor, Zendaya, Darnell Appling, Bryan Doo, Shane Harris, Nada Despotovich, Joan Mcshane.
Guion: Justin Kuritzkes.
Producción: Luca Guadagnino, Amy Pascal, Rachel O'Connor, Zendaya.
Música: Trent Reznor, Atticus Ross.
Fotografía: Sayombhu Mukdeeprom.
Distribuidora: United Artists Releasing.

   CRÍTICA

   SINOPSIS: Una exjugadora de tenis, que entrena a su marido, tras una mala racha de este, le inscribe en un torneo menor para que recupere la confianza en si mismo. Pero allí se encontrará con un antiguo amor que además era el mejor amigo de su marido.

   LO MEJOR: Que atrevido y que pocos complejos tiene este director, Luca Guadadigno. Ha hecho una película que habla del deporte pero no es una película de deportes en sí misma. Y una película romántica, más cercana al drama, que incluso tiene un acentuado tono erótico, aunque habría que hablar más de su poderosa sensualidad, pero que tampoco es solo eso. Yo mismo me he estado debatiendo durante el relato de que iba realmente. Porque apoyada la historia en un triángulo amoroso cuya relación entre ellos y con el deporte, a través del tiempo, pues hay continuos saltos temporales adelante y hacia atrás, lo que provoca cierta confusión narrativa, nos habla de la importancia del éxito y el fracaso en la evolución de nuestras vidas y cómo afectan a nuestras relaciones. Y es muy interesante como establece un paralelismo con el deporte. Que nadie se confunda, se puede considerar una película de género deportivo porque hay muchas escenas sobre ello. Es más, nunca el tenis ha estado mejor rodado. Y aunque la temática romántica está muy presente y muchas veces como parte más importante, el ritmo no se resiente en absoluto. Lo dicho, es muy curioso este Guadadigno.

   Interpretación: Todos están bien. Son personajes con dobleces, todos son buenas personas pero también todos llevan a cabo acciones sumamente reprochables. Y el trío protagonista lo transmite muy bien. Pero no con la misma efectividad. Hay un desequilibrio en el reparto. No porque Mike Faist o Josh O'Connor esten mal en absoluto. Es que Zendaya se los come con patatas, tanto si está con uno, con el otro, o con los dos. Tal vez habría venido bien un casting masculino con nombres de más peso, al menos con mayor presencia en pantalla.

   Escenas (SPOILERS!!): Podríamos hablar de algunas ideas muy buenas que tiene Luca Guadadigno a la hora de rodar las escenas de tenis, tremendamente vigorosas, con muy buen ritmo y de forma tan inmersiva que incluso llega a utilizar una pelota subjetiva, es decir, como si la cámara fuera la pelota. Pero vamos a ir directamente a la interpretación del ambiguo final. Antes hay que pararse en algunos detalles. La primera vez que ella grita en un partido es por la satisfacción de haber contado una historia en la pista, de haber conectado de tal manera con su oponente que le producía esa sensación de júbilo. Es por eso que ella grita al final cuando ellos se abrazan al final del punto. No sabemos quién ganará el partido y quién se quedará con ella. Han conectado y han vuelto a sentir aquello que tenían cuando eran amigos. Hay que recordar que ella resalta siempre que no es un rompehogares, y esto la redime un poco.

   LO PEOR: Son bastantes ocasiones en las que te gustaría que la parte deportiva tuviera más peso que la romántica. Y que no tuviéramos tantas dudas de lo que realmente quiere contar. Y desde luego, el final es tan ambiguo que no satisfará a las mayoría.

   REFERENCIAS: Hay varias películas que van sobre tenis pero además de otros temas, como “Matchpoint”, “Wimbledon” o “La batalla de los sexos”.

   CONCLUSIÓN: 7’5. Zendaya barre a sus oponentes de la pista en un torneo que habla sobre la importancia del éxito y el fracaso en nuestras relaciones personales, en una película que se debate entre el deporte y el romance.




jueves, 19 de septiembre de 2024

El clan de hierro

 

   FICHA TÉCNICA

Título: El clan de hierro.
Dirección: Sean Durkin.
País: Estados Unidos.
Año: 2023.
Duración: 130 min.
Género: Drama.
Interpretación: Zac Efron, Jeremy Allen White, Harris Dickinson, Maura Tierney, Stanley Simons, Holt McCallany, Lily James.
Guion: Sean Durkin.
Producción: Tessa Ross, Derrin Schlesinger.
Música: Richard Reed Parry.
Fotografía: Mátyás Erdély.
Distribuidora: A24.

   CRÍTICA

   SINOPSIS: En la década de los ochenta, los hermanos Von Erich hicieron historia en la lucha libre profesional americana. Pero toda la familia se debatió durante años entre el triunfo y la tragedia.

   LO MEJOR: Hay muchas películas de deportes, de esas que ensalzan los valores de superación personal y que suelen estar diseñadas para emocionar al espectador. Esta no es una de ellas. Si nos habla de cómo funciona el espectáculo de la lucha libre americana, el Wrestling, como se articula el show y cómo se progresa en ese mundillo. Pero viene más a enfocarse en el lado oscuro del deporte. De hecho, es más un drama familiar, uno basado en hechos reales, que salvo las lógicas habituales licencias, parece ser que es bastante fiel a la realidad. Nos cuenta la historia de una familia, padre e hijos, que tuvieron gran protagonismo en la lucha libre de la década de los ochenta. Se centra en lo que se conoció como la maldición de los Von Erich, cuyas vidas estuvieron tan rodeadas de éxito como de tragedia. Es más, es muy interesante como la película establece un paralelismo entre esos conceptos, como si cada éxito que se conseguía en la familia tuviera que ser pagado con una tragedia. Aunque tras ese lado negativo se escondía algo más que la mala suerte. La irrefrenable dominación y la tóxica competitividad a la que sometía el padre a sus hijos, contribuyó, y mucho, a la destrucción de estos, cayendo bajo la sombra de las drogas y el suicidio. A pesar de que el amor entre hermanos nunca se desquebrajó. Es por eso que es tan interesante y merece conocerse esta historia.

   Interpretación: Todo el reparto está magnífico. El que más nos puede llamar la atención es Zac Efron, no solo por su brutal transformación física, que también, sino porque realmente realiza una gran actuación, la mejor que le he visto a un actor que habitualmente me parece más limitado dramáticamente. Pero también está Jeremy Allen White (“The Bear”), que quizá podrían haberlo aprovechado más. Sin perder de vista a los que ejercen de padres, Maura Tierney y, sobre todo, Holt McCallany.

   Escenas (SPOILERS!!): Estas películas habitualmente caen en que su historia sea tan potente que su director considere que no debe adornarlo con la forma. Por eso es frecuente que la dirección recuerde demasiado al formato telefilm. No es el caso y lo demuestra las sutilidad con la que nos muestra las tragedias de los Van Erich, hablo desde la puesta en escena. Como Kevin (Efron) sospecha que algo malo ha pasado cuando se cruza con un coche que vuelve de su casa. Y cuando llega, su padre le confirma que David ha muerto. Lo mismo con Kerry (Allen White), no vemos el accidente, nos hacen pensar que solo ha quedado un poco magullado pero en uno de los planos, vemos que ha perdido uno de sus pies. Igual con Michael, sabemos que ha tomado un montón de pastillas pero en uno de los planos generales con los otros hermanos, vemos una luz a su espalda. Luego comprobamos que era él que salía a morir en el campo. Del suicidio de Kerry solo escuchamos un disparo. Toda esa elegancia contrasta con el poderío visual de los combates de lucha libre. No, no es un telefilm.

   LO PEOR: Por eso lo he advertido desde un principio, no es la clásica película de deportes. Aunque tampoco hay que confundirse, hay bastantes escenas de combate y están muy bien rodadas, con enorme realismo, tanto de la recreación del show como de las peleas.

   REFERENCIAS: Aunque haya temas que resultan similares en “El luchador”, de Aronofsky, está más cerca de películas que retratan el lado oscuro del deporte, como “Foxcatcher” o “Yo, Tonya”.

   CONCLUSIÓN: 7’5. Aunque transite en el terreno del biopic, a través de la historia de los Von Erich, nos hablan del lado oscuro del deporte, de como el éxito puede empañarse de tragedia, a veces provocada por él.


domingo, 23 de junio de 2024

Nyad

 

   FICHA TÉCNICA

Título: Nyad.
Dirección: Elizabeth Chai Vasarhelyi, Jimmy Chin.
País: Estados Unidos.
Año: 2023.
Duración: 121 min.
Género: Drama, deportes.
Interpretación: Annette Bening, ​Jodie Foster,​ Rhys Ifans, ​Karly Rothenberg, Jeena Yi
Luke Cosgrove, Eric T. Miller, Garland Scott.
Guion: Julia Cox. Libro: Diana Nyad.
Producción: Andrew Lazar, Teddy Schwarzman.
Música: Alexandre Desplat.
Fotografía: Claudio Miranda.
Distribuidora: Netflix.

   CRÍTICA

   SINOPSIS: Diana Nyad, tras haberse retirado de la natación de fondo varias décadas atrás, decide retomar el intento de completar la travesía entre Cuba y Florida para convertirse en la primera persona que lo hace sin ayudarse de una jaula antitiburones. Además, de que cuenta con sesenta años.

   LO MEJOR: Entraría en la modalidad de cine de deportes, y si te gusta pues esta película cumple con varios de los condicionantes habituales del género. Uno de ellos es el de considerarse la superación de un gran reto. De hecho, se trata de una gesta deportiva real, que al parecer, ha guardado bastante fidelidad a la realidad. Recuerdo verlo en las noticias y parecerme un logro impresionante. Bueno pues aquí está la recreación de la historia. No obstante, siendo también muy típico, cuenta algunas cosas interesantes. Aparte de reflejar la fuerte personalidad de la propia Diana Nyad, ejerce como reivindicación de la colaboración de su equipo. Aspectos como la importancia de tener un buen navegador (humano), como sortearon los ataques de los tiburones, diseñaron el traje antimedusas y, sobre todo, la labor de su entrenadora, son cosas que no creo que supiera nadie y aquí te las cuentan. Pero además es la historia de una amistad entre dos mujeres, sin ninguna connotación sexual. De todos modos, no sería una película de deportes en toda regla si no consiguiera que el espectador sufriera con la protagonista, si no transmitiera su pasión por su sueño. Y ya el que le gusta la natación, aunque no es necesario, le puede servir de motivación total. La película consigue resultar sumamente emocionante a pesar de saber su desenlace. Y eso es lo que se pide a una película de este tipo.

   Interpretación: Más de la mitad del interés que genera la película está producido por la química entre los dos personajes principales, es decir, Annette Bening y Jodie Foster. Bening, sin duda, hace un trabajo excelente, por el que fue nominada al Oscar, realizando además un gran esfuerzo físico. Pero el alma de la película me parece Foster, que nivel el de esta actriz, a la que pongo el nivel de Meryl Streep o superior. Pero es que incluso le doy mucho valor a la participación de Rhys Ifans. Por cierto, se parecen bastante a los personajes reales.

   Escenas (SPOILERS!!): Tienen escenas de bastante tensión, y muy intensas desde lo dramático, como los diversos abandonos en los primeros intentos, ya sea por el ataque de una avispa de mar, por la tormenta, y demás. Pero también momentos en los que todo pudo irse al garete en el intento definitivo, como el avistamiento del tiburón o cuando la propia Diana Nyad parece haber perdido la cordura y es Bonnie (Foster) quien consigue que vuelvan a nadar coherentemente lanzándose ella misma al agua. La última parte, a pesar de conocer o intuir el resultado, es muy emocionante. De los flashbacks, solo me parece que aporte algo el que insinúa que Diana sufría abusos sexuales por parte de su entrenador. Pero luego lo explica ella misma como si el espectador necesitara que se lo aclararan.

   LO PEOR: Desde la dirección se esfuerzan en darle un tono documental, como queriendo darle mayor veracidad al asunto, pero personalmente creo que funciona de manera inversa, y cada vez que añaden esas voces de archivo, lo que hacen es sacarme de la historia. Me sobran todos esas aportaciones y ya de paso, todos los flashbacks y algunas de las alucinaciones de la protagonista.

   REFERENCIAS: Va en la línea de superación de otras películas deportivas como “Invictus” o “El milagro” pero con algo de “127 horas”.

   CONCLUSIÓN: 6’5. Típica historia de superación deportiva basada en un caso real pero sobre todo sobre la amistad entre dos mujeres magníficamente interpretadas por unas enormes Annette Bening y Jodie Foster.




domingo, 23 de abril de 2023

Air



    FICHA TÉCNICA

Título: AIR.
Dirección: Ben Affleck.
País: Estados Unidos
Año: 2023.
Duración: 112 min.
Género: Drama, biográfico, deporte.
Interpretación: Matt Damon, Ben Affleck, Viola Davis, Jason Bateman, Chris Messina, Chris Tucker, Matthew Maher, Marlon Wayans, Gustaf Skarsgård, Julius Tennon, Jessica Green, Joel Gretsch, Barbara Sukowa, Tom Papa, Gabrielle Bourne, Lechristopher Williams, Dan Bucatinsky, Haylee Baldwin, Andy Hirsch, Tami Jordan, Zacorri, Ure Egbuho, Martina De Leon.
Guion: Alex Convery. Biografía sobre: Michael Jordan.
Fotografía: Robert Richardson.
Distribuidora: Warner Bros. Pictures.

   CRÍTICA

   SINOPSIS: En los años ochenta, la marca Nike se propuso dar un gran golpe de afecto al mercado de zapatillas de baloncesto para adelantar a sus dos grandes competidoras, Adidas y Converse. Para ello lo apostaron todo por un joven jugador universitario, Michael Jordan.

   LO MEJOR: Es de esas películas sobre el deporte pero no de deporte. Es decir, no vamos a ver baloncesto más allá de un par de vídeos de ojeadores. Es más, la película es tanto sobre Michael Jordan como sobre Nike, y casi más decantándose hacia lo segundo. Pero si va sobre el deporte, pues habla de un acuerdo histórico, uno que sentó tal precedente que a partir de ahí cambiaron las reglas de los contratos de patrocinios de jugadores, y que potenció a la marca Nike, al baloncesto americano y al propio deporte como no había ocurrido hasta el momento. Pocas veces, o ninguna más, se ha visto una empresa tan vinculada popularmente a un deportista. Y la película nos habla de como se fraguó esta situación, con bastante fidelidad a los hechos, por lo visto, y todo lujo de detalles que hará las delicias de los interesados en esta historia. Que narra la perfección un Ben Affleck volviendo a confirmarse como un excelente director, de mirada clásica, por cierto, sin florituras de cámara. De hecho, la trama está conformada por constantes conversaciones, mayormente trata sobre gente hablando, y aún así es muy entretenida, tiene un muy buen ritmo, gracias a unos diálogos rápidos y vibrantes, en ocasiones escupidos como si salieran de una ametralladora o de las plumas de Aaron Sorkin y David Mamet. Si no estuviera tan lejos de la próxima edición, la consideraría una de las serias aspirantes a los Oscars.

   Interpretación: El mejor fichaje de la película es el propio reparto. Muy pocas veces Matt Damon ha estado tan bien y eso es decir mucho. En un rol más secundario, lo cual le beneficia, y casi a ese nivel, el propio Ben Affleck. Lo mismo que las excelentes aportaciones de Jason Bateman o Chris Messina. Aunque la auténtica estrella es una Viola Davis que fue petición expresa de Michael Jordan, el cual no solo no sale sino que además, el actor que le interpreta, no muestra el rostro en ningún momento. Chris Tucker y Damon Wayans completan en el reparto.

   Escena (SPOILERS!!): Evidentemente, los mejores momentos corresponden a conversaciones. De como van a diseñar las zapatillas, qué estrategia utilizar para convencer al jugador. Como cuando el personaje de Damon se presenta en la casa de los Jordan y habla con la madre. Desde luego como la reunión con Michael y sus padres en la sede de Nike. Es particularmente graciosa, porque la película tiene muchos toques de humor, la bronca entre Sony Vaccaro (Damon) con David Folk (Messina), el representante de Michael Jordan, por teléfono y con el segundo totalmente fuera de sí. Interesante cuando nos muestran imágenes del futuro de Jordan cuando aún quedan años para que ocurra respecto a la trama de la película.

   LO PEOR: No deja de ser un anuncio de dos horas de Nike, incluso salpicando la narración con los lemas de inspiración de la empresa. Mostrando el esfuerzo de la marca en convertirse en lo que es hoy. Y funciona porque es salir de la sala y ponerte a mirar zapatillas deportivas de Nike. Claro que ves los precios y se te pasa.

   REFERENCIAS: Juega en la misma liga de películas sobre deporte pero no deportivas, como “Jerry Maguire”, “Moneyball” o “Decisión final”. Uno de los episodios de la serie documental “El último baile” trata el tema de la película.

   CONCLUSIÓN: 7’5. Sobre el deporte pero no de deportes, Affleck vuelve a mostrar su talento narrativo para contarnos uno de los acuerdos comerciales más importantes de la historia del deporte, y de paso, vende zapatillas.




domingo, 19 de marzo de 2023

Creed III

 

   FICHA TÉCNICA

Título: Creed III.
Dirección: Michael B. Jordan.
País: Estados Unidos.
Año: 2023.
Duración: 116 min.
Género: Drama, deporte.
Interpretación: Michael B. Jordan, Tessa Thompson, Jonathan Majors, Phylicia Rashad, Mila Davis-Kent, Florian Munteanu, Selenis Leyva, Spence Moore II, Tony Bellew, Michelle Davidson, Wood Harris, Thaddeus J. Mixson. Cameo: Saúl "Canelo" Alvarez.
Guion: Zach Baylin, Keenan Coogler. Historia: Ryan Coogler, Keenan Coogler, Zach Baylin.
Música: Joseph Shirley
Fotografía: Kramer Morgenthau.
Distribuidora: Warner Bros.

   CRÍTICA

   SINOPSIS: Tras dominar el mundo del boxeo, Adonis Creed se ha retirado para dedicarse a su gimnasio, donde prepara nuevos boxeadores, y su vida familiar. Pero el reencuentro con un viejo amigo, con el que hay cuentas pendientes, le hace replantearse volverse a subir al ring.

   LO MEJOR: La han resuelto bastante bien y no lo tenían nada fácil, sobre todo si atendemos a superar tres situaciones de enorme dificultad. La primera salta a la vista, hacer una película de la saga “Rocky” pero sin Rocky, aunque forma parte del spin-off “Creed” en cuyas películas Rocky Balboa era un personaje más secundario. No obstante, su ausencia es una losa bastante pesada. La segunda es que Ryan Coogler ya no está tras la cámara, ya no lo estuvo en la segunda, aunque si en la producción. Y la tercera es que precisamente quien se sienta en la silla de director es Michael B. Jordan, debutando en tal menester. Este es el escollo que mejor solventan porque Jordan se rebela como un director muy solvente, con una gran destreza a la hora de rodar los combates y que cumple bastante bien como narrador. Sin duda, la tutela de Coogler se ha notado pues ya en “Creed II” delegaba en Steven Caple Jr. Y la cosa salía bien. Pero es que además Jordan lo ha tenido como director en “Creed” y “Black Panther”, y su influencia en el estilo es evidente. En cuanto a la ausencia de Rocky Balboa, saben desviar la atención colocando una historia personal de venganza, resentimiento, rencor y culpa como trasfondo del enfrentamiento en el ring. De todos modos hay evidentes paralelismos que sufre el personaje de Adonis Creed con lo que sufrió el de Rocky Balboa durante su saga, y creo que con ello le homenajean.

   Interpretación: Hasta ahora los rivales de Adonis eran boxeadores de verdad metidos a actores (con muy pocas líneas de diálogo y carga dramática). Aquí hay un actor que se ha transformado en boxeador para la película. Y un actor muy bueno, Jonathan Majors. Y este aspecto hace que el enfrentamiento con el protagonista, un Michael B. Jordan que vuelva a estar perfecto con su personaje, eleve exponencialmente el nivel de una pugna que no solo se libra sobre el ring.

   Escena (SPOILERS!!): Vamos a aclarar esos paralelismos con la evolución dramática de Rocky Balboa durante la saga. La perdida; Rocky tuvo que lidiar con varias perdidas muy duras, su entrenador (Mickey), el propio Apolo Creed (su amigo) y su mujer (Adrian). Adonis aquí pierde a su madre. La retirada; Rocky tuvo que volver a boxear varias veces tras su retirada, la más importante en “Rocky Balboa”. Adonis está retirado al inicio de “Creed III”. Inferioridad física; Rocky siempre se enfrentó a boxeadores físicamente más fuertes que él, Apolo Creed, Clubber Lang, Iván Drago y Mason Dixon. Adonis pelea con Damian Anderson, mucho más en forma que él. Combate épico; todos los combates finales de Rocky son de una épica espectacular, a menudo remontando una derrota cantada. Adonis hace lo mismo con su pelea final con Damian.

   LO PEOR: A Rocky solo se le menciona una vez y casi de pasada. Es como si no quisieran saber nada de él, a pesar de esos paralelismos que tiene con la evolución del personaje de Adonis Creed. No se explica ni dónde está ni qué le ha pasado para que no le veamos. Está mal resuelta su ausencia y queda mal.

   REFERENCIAS: Es la tercera parte en la saga “Creed” pero la novena en el cómputo total de la saga “Rocky”. Y no parece que la gente se canse, sigue funcionando. Ésta tiene más semejanzas quizá con “Rocky III”.

   CONCLUSIÓN: 7. Aunque la ausencia de Sylvester Stallone es un agujero demasiado grande para que no se note, la película sabe desviar la atención hacia el conflicto personal entre los personajes de Michael B. Jordan (bien tambien en la dirección) y Jonathan Majors.




martes, 10 de enero de 2023

Escenas Míticas: Darren Aronofsky - El luchador

 


   Vamos con uno de los títulos más reconocidos de este cineasta. En general, a la crítica y también al público, les gusta más la faceta realista de su filmografía. Quizá solo “Cisne negro” sea más valorado por ambas que ésta, que aunque tiene cierto toque fantástico, su tratamiento es eminentemente psicológico y juega más en el terreno del drama, al igual que la que hoy tratamos.




   Porque su otra tendencia, la fantástica, siempre ha generado división, especialmente entre los espectadores. Veremos ejemplos después en este ciclo. De hecho, su película precedente, “La fuente de la vida”, supuso un fracaso de taquilla, el mayor de su carrera, porque las dos otras películas de esa cuerda “Noe” y “Madre”, no fueron éxitos absolutos pero salvaron los muebles de no perder dinero. Y Aronofsky suele alternar estas dos vertientes.



   Esta vez tocaba la realista y, como digo, una de las que puso de acuerdo a crítica y público. Incluso ganó el León de Oro en el Festival de Venecia. Además de dos nominaciones a los Oscar, aunque a sus actores, Mickey Rourke y Marisa Tomei, aunque no los ganaran, sucumbiendo ante Sean Penn (vale) y Penélope Cruz (incomprensible). Rourke si consiguió el Globo de Oro y un Bafta.



   No era para menos, Mickey Rourke, un actor con talento pero con una filmografía terriblemente irregular, capaz de grandes interpretaciones y otras mediocres, pero que aquí consiguió la mejor interpretación de su carrera, sin ninguna duda. En gran parte gracias al empeño de Darren Aronofsky en su participación. 



   Un director que ha demostrado saber sacar un gran rendimiento de sus actores, viéndose transformado en nominaciones, como en los casos de Ellen Burnstyn, Mickey Rourke o Marisa Tomei, y premios, como en el Oscar de Natalie Portman con “Cisne negro”. Y tiene toda la pinta que con su última película, “The whale”, Brendan Fraser podrá optar a todo, incluso a la más preciada estatuilla.



   Y sí, Aronofsky se empeñó en que su protagonista fuera Mickey Rourke, en contra de las intenciones del estudio, que dudaban y mucho, de que el actor consiguiera caer bien al público, y preferían otras opciones, como la de Nicholas Cage. Pero Rourke les demostró que la confianza que el director depositaba en él no era infundada. Se volcó en el personaje. Aumentó su peso en catorce kilos, entrenó con auténticos luchadores de wrestling y tuvo que aprender a caer en el ring.



   Porque las escenas de los combates eran completamente reales, rodadas incluso con público real en las gradas. Para ello se utilizaron cámaras Super16 ultraligeras al hombro. Para captar mayor realismo. Hay que decir que Mickey Rourke había hecho sus pinitos en el mundo del boxeo temporalmente, tanto como aficionado como con algunos combates como profesional.



   Por cierto, que su química con Marisa Tomei fue total y eso supuso una de las bases de la película. Les acompañó Evan Rachel Wood, que sustituía a la primera opción, Abbie Cornish. Por cierto, aparecía también Scott Siegel haciendo de traficante el esteroides, que unos meses después del rodaje fue detenido precisamente por traficar con esteroides.



   Ya hemos hablado de la influencia del anime “Perfect blue” en su filmografía, aquí en cuanto a mostrar las distintas caras del éxito, de los sueños y la decadencia. Los personajes de Aronofsky siempre están en una permanente búsqueda de su identidad personal. Aunque esta vez era la primera que dirigía un guion ajeno. Y la película gustó. Roddy Pipper, popular luchador de wrestling profesional, declaró que había llorado tras su visionado. Costó solo 6 millones de dólares y recaudó 44 en taquilla.