Mostrando entradas con la etiqueta Especial Espionaje. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Especial Espionaje. Mostrar todas las entradas

miércoles, 30 de abril de 2025

Escenas Míticas: Terrorismo - Múnich

 


   Seguramente no esté entre las películas favoritas de Steven Spielberg de la gente pero sí es una de las mejores de su filmografía, lo cual ya es decir mucho teniendo en cuenta el enorme nivel de este cineasta. Y no es de las favoritas porque Spielberg tiene muchos otros que nos son más queridas, como “Tiburón”, “E.T, el extraterrestre”, la saga “Indiana Jones” o “Jurassic Park, por mencionar solo algunas. 




   Pero Steven Spielberg ya se había quitado el sambenito de ser considerado un director de cine comercial, más orientado en los géneros fantásticos, ciencia ficción y aventuras. Ya hacía tiempo pero quedó confirmado, sobre todo con “La lista de Schindler”, “Salvar al soldado Ryan” y precisamente “Múnich”.



   Como en “Domingo negro”, volvemos a hablar tanto del grupo terrorista Septiembre Negro como del servicio secreto israelí Mossad. Porque esta película solo utiliza el atentado que terminó en masacre del equipo de halterofilia de Israel, con once víctimas, durante los Juegos Olímpicos de 1972, en Múnich, como preámbulo de lo que realmente quería hablar. 



   Que era la posterior caza por parte de un seleccionado grupo de agentes del Mossad de los que consideraron responsables del atentado. Una operación que se llamó la Cólera de Dios, que no era más que otra forma de terrorismo por mucho que esas personas fueran responsables de otras muertes. Porque no se los persiguió para llevarles ante la justicia, sino para asesinarlos con la misma frialdad que ellos habían atentado en Múnich. 



   Lo cual hizo que la comunidad judía afincada en Estados Unidos se enfureciera y protestara públicamente por la visión del asunto que había aplicado Spielberg, a quien acusaban de humanizar a los miembros de Septiembre Negro y mostrar como asesinos despiadados a los agentes del Mossad. Hay que recordar que tiene raíces judías. 



   No fue el único ataque que recibió. Mohammed Daourd, uno de los pocos supervivientes de la tragedia y que todavía vivía cuando se realizó la película, le amenazó por no acudir a él como asesor, consejero o incluso guionista, y así poder contar la verdad sobre los acontecimientos. El director ni siquiera hizo actos de promoción de la película, para no suscitar más polémicas. 



   Que dirigió la película tras su remake de “La guerra de los mundos” y antes de “Indiana Jones y la Calavera de Cristal”. Aunque se le aprecian toques que van desde Alfred Hitchcock a Alan J. Pakula, el propio Spielberg reconoce como referencia principal los thrillers de los setenta, más en concreto uno del que ya hemos hablado bastante aquí, “Chacal”, de Fred Zinneman, de 1973.



   El reparto estaba formado por un Eric Bana que realizaba la que es sin duda la mejor interpretación de su carrera, y llama mucho la atención que no fuera nominado al Oscar. Un Daniel Craig pre-etapa como James Bond. Y un buen elenco de secundarios con nombres como Cirian Hinds, Geoffrey Rush (papel para el que Spielberg quería a Ben Kingsley), Ayelet Zurer, Mathie Amalria o Mathieu Kassovitz, que se había retirado de la interpretación para dirigir pero que hizo una excepción para trabajar con Spielberg. 



La película está basada en la novela “Venganza, el relato verídico de una misión contraterrorista israelí”, de George Jonas. Pero aparte se llevó a cabo una exhaustiva labor de documentación, llegando a revisar más de doscientos documentos reales.



   Buscando tener lista la película para la temporada de premios, tuvieron que llevar a cabo un rodaje a ritmo frenético por diferentes ciudades. Fue nominada a las categorías de película, director, guion adaptado, montaje y banda sonora, pero no consiguió ninguna de esas estatuillas.



martes, 27 de julio de 2021

Escenas Míticas: Mujeres de acción - Atómica

 

 
   Si en este ciclo no se han podido ver actrices con tan poderosos personajes femeninos de acción actuando de protagonistas como la Ripley de Sigourney Weaver, la Sarah Connor de Linda Hamilton o la Alice de Milla Jovovich es, primero, porque ya están incluidas en otros ciclos y, segundo, porque son actrices que han encarnado un solo personaje de heroína de acción.
 


   Mientras ahora hemos podido ver a actrices que han interpretado a varios personajes, lo que ha posibilitado que se las considerara, de alguna manera, como iconos empoderados femeninos. De tal manera que hemos visto a Geena Davis en “Memoria letal” y “Thelma y Louise” ( y todavía tendría un tercero con “La isla de las cabezas cortadas”), y a Scarlett Johansson como “Lucy” pero que ya sabemos que sobre todo es la Viuda Negra.




   Charlize Theron encaja en este perfil porque cuando aceptó el papel de la Lorraine Broughton de “Atómica”, acababa de triunfar como la sorprendente Imperator Furiosa (de la cual tendrá su propio spin-off en forma de precuela encarnada por Anya Taylor Joy), robándole el protagonismo al mismísimo Mad Max de Tom Hardy en “Furia en la carretera”.



   Un papel que le fue ofrecido cuando Theron se interesó por participar en “John Wick”, de la que David Leitch era codirector, el cual, al no poderla encajar en la película le ofreció el papel de “Atomica”, incluso llegando a abandonar el rodaje de “John Wick 2” para ocuparse personalmente de ella. Leitch después dirigiría “Dead pool 2” y un spin-off de “Fast and furious”, “Hobbs and Shaw”, muy probablemente su peor película. 



   Pero los caminos de Leitch y Theron podrían volver a cruzarse. Son muchos los que demandaron un crossover con John Wick incluyendo a la Lorraine de la actriz en la saga de Keanu Reeves. Leitch no hacía ascos a la idea, siempre que fuera coherente desde el punto de vista del guion. Pero para el director, la experiencia de trabajar con Charlize Theron había sido muy satisfactoria.




   No en vano ella lo había dado todo para prepararse para el papel, llegando a tener hasta ocho entrenadores que literalmente, y ésto son palabras textuales, “la hacían vomitar todos los días”. Para colmo, durante el rodaje, se rompió dos dientes, los cuales tuvo que reponer mediante cirugía. Supuestamente estaría preparándose una secuela, prevista para 2022, con la actriz en el reparto.



   Para el de ésta, contó con un muy buen acompañamiento. En primer lugar y casi a su misma altura y protagonismo, James McAvoy. Y luego un elenco de secundarios donde podemos ver a John Goodman, Toby Jones, Eddie Marsan, Sofía Boutella ("Kingsman”), Till Schweiger (“Malditos bastardos”) y Bill Skarsgard, el mismo año en que se estrenó como Pennywise.



   La película adapta la novela gráfica creada por Anthony Johnson y Sam Hart, “The coldest City” (La ciudad más fría), ambientada en el Berlín de 1989 durante el periodo de la Caída del Muro, que aunque al principio del film se aclara que no es la historia de eso, aquel hecho histórico que ponía fin a la Guerra Fría, impregna toda la trama en cuanto al tema de los espías agentes dobles. 



   Y se nota en los numerosos temas musicales ochenta de los cuales tuvieron que hacerse con los derechos, de artistas tan famosos como George Michael, David Bowie, Queen o Depeche Mode. La película tuvo más críticas positivas que negativas, llegando emparentarla con la saga de Jason Bourne y James Bond. Comercialmente fue bien. Costó 30 millones de dólares y recaudó 100 en taquilla.
 


martes, 2 de febrero de 2021

Escenas Míticas: Sean Connery - 007 contra Goldfinger

 
 
 
    Cuando la última película, la que hace la número 25, sobre el agente 007, “Sin tiempo para matar”, se ha retrasado ya por tercera vez, hasta octubre, haremos un ciclo dedicado al que para muchos fue el mejor James Bond del cine, Sean Connery, pero no solo en su faceta de encarnación del personaje, sino de la propia carrera de este gran actor como homenaje tras su fallecimiento en octubre pero del año pasado.

 

 

   Pero desde luego, algún título de esta saga debía caer porque es evidente que tuvo gran influencia en la vida del intérprete y de la propia evolución de su carrera tras su participación en estas seis películas. Esta fue la tercera tanto de la serie como de él mismo como 007 pues fue el primero que se metió en su piel. Después lo harían George Lazenby, Roger Moore, Timothy Dalton, Pierce Brosnan y el actual, Daniel Craig, aunque por poco tiempo ya.
 
 

   Precisamente Craig está en su última participación como Bond lo que sigue dando lugar a continuas quinielas de posibles sucesores y más continúas críticas ante las diferentes posibilidades. Críticas que también sufrió el propio Daniel Craig, aludiendo a que su aspecto era poco “bondiano”. Y críticas que sufrió hasta Sean Connery del propio creador del personaje. 
 
 

   Porque el mismísimo Ian Fleming, renegó y de qué manera de Connery, a quién tildaba de poco refinado, de tosco, por su origen en la clase obrera. Si el actor escocés (otra de las razones del rechazo de Fleming) llegó a ser el elegido fue por todos los nombres de una lista de siete precisamente, encabezada por Cary Grant, rechazaron el papel por diversas razones. Con el tiempo Fleming se retractaría reconociendo a Connery como el mejor James Bond posible, aunque el actor siempre le guardó rencor por su rechazo inicial. 
 
 

    Los motivos de elegir este entre los seis en los que son Connery hizo uso de su “Licencia para matar”, son varios. Aparte de figurar entre los primeros puestos de la mayoría de rankings sobre las películas de 007, muchas veces en el número 1, considero este título en el que se enfocaba realmente el personaje en un perfil que se ha mantenido, con sus lógicas variaciones y actualizaciones, hasta hoy en día. 
 
 

   A parte de definirse definitivamente la personalidad del personaje como un tipo predominantemente seductor, inteligente y muy sarcástico, la película introducía elementos que se convertirían en icónicos de esta saga en todos los títulos posteriores. Por ejemplo, los gadgets (hay una escena dedicada a explicarlos en todas las películas). Y el coche usado por Bond, el célebre Aston Martin DB5.
 
 

    A Sean Connery le acompañó un reparto que no tenía figuras de renombre. De hecho, el villano, Goldfinger, estaba encarnado por el alemán Gert Fröbe. Y su mano derecha, a más bien su guardaespaldas por Harold Sakata. Tampoco las llamadas chicas Bond eran muy conocidas anteriormente a la película. Aquí hubo tres, Shirley Eaton, Tania Mallet, con papeles muy cortos, y la principal, que si sería recordada después, Honor Blackman. También Fröbe lo fue como uno de los mejores villanos de toda la saga.
 
 

    Mención especial para la intro. Ya no de ésta sino de todas la películas Bond, una secuencia introductoria tremendamente artísitica, casi como un videoclip se daba bajo el sonido de una canción que, eso si, a partir de esta entrega le era encargada a una estrella de la música de cierto prestigio, como en este caso, a Shirley Bassey. En dicha intro, se proyectaban algunas de las imágenes de la película sobre el cuerpo pintado de oro de la entonces modelo inglesa Margaret Nolan.
 
 

     De las doce novelas y nueve relatos escritos por Ian Fleming, la película se basó en la séptima y terminó por ser una de las más influyentes en una saga que sesenta años después sigue dando títulos y, sin ser una gran película, consolidó una fórmula de éxito incontestable como muestran sus 124 millones de dólares recaudados, habiendo invertido solo tres.

 

    Además, fue la primera película Bond en recibir un Oscar, concretamente a los efectos de sonido. No sería la única en conseguirlo, luego vendrían más, casi siempre en las categoríás técnicas como efectos especiales, montaje o dirección artística, pero tambien en las de canción original o banda sonora.
 
 


martes, 22 de septiembre de 2020

Escenas Míticas: Especial Espionaje - Enemigo público

 

 
    Han pasado más de veinte años y curiosamente varios temas de los planteados en esta película allá por 1998, están, no solo vigentes todavía, sino más de actualidad que nunca. Y eso que en el momento de su estreno prácticamente se la podía considerar, y así lo definieron algunos críticos, como ciencia-ficción.




   Porque aquello que se calificó como inverisimil, de que la gente pudiera ser espiada mediante satélites, cámaras, micrófonos, se tomó como fantasioso y hoy es un riesgo totalmente real, dos décadas después, que a esos dispositivos hemos añadido el más eficaz y que, para colmo, llevamos de forma complatamente voluntaria, los móviles.



   Hoy en día, gran parte de la población recela de las aplicaciones para controlar los contagios del Covid-19 e incluso de las propias vacunas, sospechando conspiraciones como que nos van a implantar chips para espiarnos. Algo paradójico porque, sin embargo, no se tiene problemas para envejecer e incluso camabiar de sexo nuestros rostros en imágenes que nosotros mismos les proporcionamos, aceptando todas sus condiciones sin leer de esas apps.
 


   A finales de los noventa, internet apenas estaba desarrollando lo que es ahora. No existían las redes sociales, y la invasión de nuestra privacidad parecía que tenía que venir de cotas más altas, de servicios secretos gubernamentales, escudándose en la seguridad nacional. Pero ahora, esa invasión puede venir de cualquier parte y encima le damos nuestro consentimiento.



   Pero hablemos de la película. concretamente de su director. Tony Scott, tristemente fallecido en 2012, y durante toda su carrera a la sombra de su hermano Ridley, aunque parece que eso no provocaba recelos en él. Pero no debe ser fácil tener un hermano que haya firmado obras maestras del cine como "Alien, el octavo pasajero" y "Blade Runner".



   Sin embargo, personalmente siempre he considerado a Tony Scott un seguro de entretenimiento sumamente eficaz. Si, con un estilo más puramente comercial, repleto de montajes desenfrenados (a veces cercanos al videoclip) y primeros planos, pero que sabía crear tensión y montar un producto muy atractivo para el espectador.



   Solo en la década de los noventa, aparte de la que hoy comentamos, su aportación al género de acción fue más que generosa, con títulos como "El último boyscout", "Marea roja", "Fanático" y "Amor a quemarropa" (con guion de Quentin Tarantino), que tampoco tuvieron malas críticas y funcionaron perfectamente en taquilla. "Enemigo público" costó 90 millones de dólares y recaudó 250, por ejemplo. 
 


   El reparto lo encabezaba Will Smith, aunque optaron al papel Mel Gibson, Tom Cruise y George Clooney. Se eligió a Smith que venía de cosechar varios éxitos de taquilla consecutivos con "Dos policías rebeldes", "Independence day" y "Men in black". Le acompañaba Gene Hackman (se había pensado en Sean Connery), con el que Scott había trabajado recientemente en "Marea roja", y cuyo personaje casi era un guiño al interpretado en la película de Coppola, "La conversación".
 
 

   El resto del reparto estaba plagado de nombres conocidos como Jon Voight, 
 Tom Sizemore, Lisa Bonet, Regina King, Gabriel Byrne, Stuart Wilson, Jason Lee, Jack Black e incluso Jason Robards. Eso si, con papeles más bien cortos. Todo para un thriller trepidante típicamente noventero y muy efectivo.




martes, 15 de septiembre de 2020

Escenas Míticas: Especial Espionaje - Con la muerte en los talones

 

 
    He aquí una de esas películas clásicas inolvidables y mejor calificadas de la filmografía de su director, Alfred Hitchcock. No en vano forma parte de la AFI Top10, es decir, una de las 10 mejores películas en un género, concretamente en el de misterio. Además de ser considerada de interés cultural, histórico, y estéticamente significativo por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos.
   
 

   Hitchcock llegaba en uno de los mejores momentos de su carrera, alternando episodios de su famosa serie de suspense, “Alfred Hitchcock presenta” con sus películas. Concretamente a ésta la preceden dos títulos muy importantes en su filmografía como son “El hombre que sabía demasiado” y “Vértigo”, que tienen algunas similitudes con “Con la muerte en los talones”.
 

   Aunque personalmente son sus dos siguientes películas las que considero mis favoritas de este mago del suspense, que son “Psicosis”, por ser una de las mejores películas de terror de toda la historia del cine y una de las precursoras del slasher. Y “Los pájaros”, una monster movie a su modo.

 

 
   El reparto es de auténticas campanillas. Como protagonista un Cary Grant al que Hitchcock consideraba básico para el personaje, después de haber trabajado con él en otros dos proyectos anteriores como “Sospecha” y “Atrapa a un ladrón”, pero al que tuvo que convencer ante la negativa inicial de Grant que tras leer un guion con tanta acción se consideraba mayor para el papel.
 
 

   Tras cambiar de opinión, se completó el reparto con Eva Marie Saint, prototipo de actriz que le gustaba el director británico que puede verse en varias de sus películas. Saint sería recordada también por su siguiente película, “Éxodo”. Hay una anécdota al respecto, tras comprobar Hitchcock que el vestuario de la actriz no tenía el nivel adecuado, se la llevó de compras para que ella misma eligiera sus vestidos. Y la factura fue astronómica.

 


   En los papeles secundarios pero muy importantes en la trama estaban James Mason y Martín Landau. Este último llegó a molestarse con el cineasta por mantener reuniones con los demás integrantes del elenco menos con él. Al preguntarle Landau si había algún problema con él, contestó que no y que precisamente no se reunía con él, porque todo lo hacía perfecto.
 
 

   La idea para la película no salió de la mente de los guionistas sino que fue inspirada en un hecho real ocurrido durante Segunda Guerra Mundial dónde varias secretarías con las que contaba la embajada británica en Oriente Medio inventaron la existencia de un agente secreto para despistar a los espías alemanes.
 

 
   Hitchcock pidió por activa y por pasiva rodar en el monte Rushmore, a lo que recibió sendas negativas por ser un monumento de interés cultural y proteger su integridad del rodaje. Por lo que tuvo que construir una réplica. Sin embargo, tras la también negativa de la ONU de rodar en sus instalaciones, Hitchcock coló varias personas en éstas con cámaras ocultas, al más puro estilo de espías.
 
 

   Sin duda una de sus mejores películas, repleta de escenas icónicas como la de la avioneta o en monte Rushmore. Qué es puro cine de evasión pero de calidad, tremendamente entretenida y muy divertida (tiene mucho sentido del humor). Con tres nominaciones Oscars (guion, dirección y montaje). Costó 4 millones de dólares y recaudó 10.
 

 

jueves, 10 de septiembre de 2020

Escenas Míticas: Especial Espionaje - Ronin

 
 

   Vamos hacerle justicia a una película que no goza de la fama o el prestigio que se merece si atendemos a su calidad. Como decíamos, vamos a referirnos a títulos enmarcados en el género de espionaje pero alejado del prototipo de acción de las sagas Bond o Bourne. Sin embargo, esta película contiene muchísima y de muchos quilates, especialmente si echamos un ojo a las persecuciones.




   El director, John Frankenheimer prestó mucha atención a este aspecto, obsesionado más con el realismo de las persecuciones de coches, que hay dos bastante destacables, que a la espectacularidad. No en vano, el propio Frankenheimer fue piloto de carreras en su juventud, a lo cual hizo homenaje dirigiendo “Grand Prix”.



   Para ello, se necesitaron alrededor de 150 especialistas en la conducción de coches. No era uno de ellos Skip Soudduth, uno de los integrantes del reparto, el que hace de conductor del grupo reunido para dar el golpe, pero si piloto de carreras y acrobacias, por lo que todas sus escenas las realizó personalmente, sin recurrir a ningún especialista.
 


   Aunque su papel era secundario. el reparto era bastante coral pero evidentemente por encima de todos destacaba la figura de Robert De Niro, tan solo tres años después de coprotagonizar otra película de robos y acción recordada como una de las mejores de los noventa y de la historia del cine en esos géneros, “Heat”. Le acompañaban Jean Reno, Sean Bean (aquí no muere), Stellan Skarsgard, Jonathan Price y Natasha McElhone.



   La palabra Ronin hacer referencia a varios datos reales. Por una parte de la existencia de una especie de mercenarios al servicio de quién quiera contratarles, sea quien sea. Se trata de exmilitares, exagentes de diferentes organizaciones y servicios secretos, y especialistas en múltiples disciplinas como conducción de coches, explosivo, francotiradores.
 


   La otra referencia hace alusión a la leyendas del Ronin 47, la cual tiene su propia de adaptación cinematográfica protagonizada por Keanu Reeves, titulada así mismo “Ronin 47”. El ronin era un samurai sin amo, algo considerado como un deshonor en el periodo feudal japonés, por lo que solían ser mercenarios.
 


   La leyenda alude un grupo de 47 ronin que se quedaron sin amo cuando este agredió a un alto funcionario de la corte y le obligaron a cometer seppuku (suicidio, se menciona en la película). Un año después los 47 ronin se vengaron matando al funcionario y de paso cometiendo una brutal masacre para luego suicidarse por el mismo ritual de su amo, el seppuku.
 
 
 
   El guión era de David Mamet pero aparece acreditado como Richard Weisz, al negarse a compartir en los créditos la función de guionista con J.D Zeik, que era el creador del argumento pero que no aportó más que eso al guión, corroborado por las declaraciones del director John Frankenheimer. De hecho, de Mamet era la idea de no revelar el contenido del maletín ejerciendo así como maguffin (recuerda a "Pulp fiction").
 
 
 
    Frankenheimer posee títulos muy valorables en su filmografía como “El hombre de Alcatraz”, “Domingo negro”, “French conection 2”, pero sobre todo “El mensajero del miedo”. un especialista en el thriller salido de la televisión que murió en 2002 rodando hasta el último día, aunque fue ”Ronin” su última gran película, pues gozó de buenas críticas. Costó 50 millones de dólares y recados atenta en taquilla, algo justito.
 
 
 
 

jueves, 3 de septiembre de 2020

Escenas Míticas: Especial Espionaje - Los tres días del cóndor

 

 
   Bueno parecía que la sangría de atrasos en cascada de estrenos había parado y así ha sido porque ya hay ejemplos de buenos resultados en taquilla. El ejemplo más claro es "Tenet", lo que está contribuyendo a que los grandes bombazos de aquí a finales de año, si no hay nigún cambio, se mantendrán en el calendario de estrenos de los próximos meses, como son los casos de "Wonder Woman 1984", "La viuda negra", "Sin tiempo para morir" o "Dune".  Pero la que si ha sido retrasada hasta febrero de 2021 es "Kingsman, la primera misión", que era el motivo de este ciclo de espionaje. No obstante, como ya estaba preparado, seguiremos adelante con él.
 
 

   No, nos basaremos en un cine que, aunque tampoco exento de acción, tiene más el thriller de suspense e intriga cómo plantilla para modelar sus tramas, muy heredado del estilo de Alfred Hitchcock en títulos como “Con la muerte en los talones” (qué veremos) o “El hombre que sabía demasiado”. Es por eso que a “Los tres días del Cóndor” siempre la he visto cierto paralelismo con “Marathon man” de John Slesinger y Dustin Hoffman de protagonista, para beber de ahí.
 
 

   La película es una adaptación de la novela de James Grady, “Los seis días del Cóndor” bastante libre por cierto, pues difiere en bastantes puntos con el original literario y no solo precisamente en el número de días que pasa el “cóndor”, que no es otra cosa que el nombre en clave para la CIA que tiene el protagonista.
 
 

   Sydney Pollack es el artífice de esta película. No soy en absoluto un devoto de este director. No me parece para nada un maestro, por mucho Oscar que tenga. Pero si es un gran artesano. Sobre todo lo demuestra su capacidad para fabricar thrillers. Y si éste no es el mejor que hizo poco le falta. Quedaban aún diez años para que se consagrara con la estatuilla por “Memorias de África”.
 
 

   Los precedentes de Pollack eran muy interesantes. Venía de “Danzad, danzad, malditos”, “Las aventuras de Jeremiah Johnson”, “Tal como éramos” (estos dos con Robert Redford también y todavía colaborarían en más películas actor y director) y “Yakuza” (título altamente recomendable). Sus últimas aportaciones al género son “La tapadera” y “La intérprete” (pero ya en 2005).
 
 

   Como decía en su filmografía tiene gran importancia la figura de Robert Redford. Y viceversa también. Ha sido una relación de simbiosis sumamente provechosa. Pero, es que para esta película el actor estaba en un momento dulce de su carrera, en plena forma. Venía de protagonizar películas tan emblemáticas como “El golpe” o “El gran Gatsby”. Y un año después de la que hoy comentamos realizaría una de sus mejores interpretaciones en “Todos los hombres del presidente”.
  


   Pero estaba notablemente bien respaldado en el reparto del film. La co-protagonista femenina era una Faye Dunaway, siete años después de ser la Bonnie de Clyde y que el año anterior, 1974, había participado nada menos que en “El coloso en llamas” y “Chinatown”. Completaban el elenco Cliff Robertson y Max von Sydow (fallecido en marzo de este mismo año) dos después de ejercer de “Exorcista”.
 
 

   Dos datos interesantes, el escándalo del Watergate se produjo tan solo tres años antes, lo que le dio gran verosimilitud al argumento de la película. Precisamente este hecho se trató en la siguiente película de Redford en “Todos los hombres del presidente” de Alan J. Pakula. El segundo es que es el protagonista de todo lo contrario al perfil de agente secreto a lo 007. Un simple analista de libros que no sabe ni que ha descubierto para que le quieran matar.
 
 

   El filme tuvo excelentes críticas. Incluso fue nominada al mejor montaje. Costó 8 millones de dólares y recaudó en taquilla casi 40. En 2018 se hizo una serie a medio camino entre la novela y la propia película, protagonizada por Max Irons (hijo de Jeremy Irons), con Mira Sorvino, William Hurt y Brendan Fraser.