martes, 7 de julio de 2026
Escenas Míticas: Héroes de leyenda - El Cid
miércoles, 4 de febrero de 2026
Escenas Míticas: Cine de época - Lo que el viento se llevó
“A Dios pongo por testigo que jamás volveré a pasar hambre”. Incluso la gente que nunca ha visto la película, reconoce esta frase. Lo que habla poderosamente del mito alrededor. Porque probablemente sea la película más mítica y mitificada de toda la historia del cine, a parte de considerarla una de las cien mejores de todos los tiempos.
martes, 9 de septiembre de 2025
Escenas Míticas: Especial Fantasmas - Poltergeist
La película podría inspirarse en los sucesos ocurridos en una casa de la ciudad de Seaford, cincuenta años antes, donde se llegaron a registrar hasta 70 incidentes inexplicables. La película estuvo nominada a los mejores efectos visuales y sonoros, y la banda sonora de Jerry Goldsmith. Tuvo dos secuelas y una serie spin-off, de 1996 a 1999, con 88 episodios. Y un remake, muy inferior, en 2015. Costó 10 millones de dólares y recaudó la friolera de 121 en taquilla.
martes, 5 de agosto de 2025
Escenas Míticas: Artes Marciales - Los siete samuráis
Que se fue hasta los 120 millones de yenes, que al cambio era medio millón de dólares. Aunque recaudó el doble, un millón, considerándose un éxito razonable dado su limitado estreno internacional. Casi todo corresponde a lo recaudado en Japón. Confirmó a Toshiro Mifune como actor fetiche de Akira Kurosawa. Fue nominada en los Oscars a la dirección artística y el vestuario. Y ganó el León de Plata en la Mostra de Venecia.
martes, 7 de enero de 2025
Escenas Míticas: Licántropos - Aullidos
martes, 24 de diciembre de 2024
Escenas Míticas: Especial Drácula - Nosferatu, vampiro de la noche (1979)
Aunque el “Nosferatu” de Murnau esté considerada una de las piedras angulares del cine de terror clásico, hay que recordar que fue una adaptación ilegal de “Drácula” de Bram Stoker, por lo que el nombre de los personajes estaban cambiados, lo cual no esquivó la demanda por plagio de la viuda del escritor, a la cual dieron la razón, provocando que se eliminaran todas las copias de la película.
Bueno, todas no. Algunas sobrevivieron y tras la muerte de la esposa de Stoker, se procedió a su restauración. Además, para 1979, los derechos de explotación de la novela ya habían prescrito y se pudo adaptar con los nombres verdaderos de la película. Es decir, el Conde Orlock pasó a llamarse como en ella, Drácula.
Sin embargo, su apariencia era la misma que tenía Max Schreck en la versión de 1922, esta vez en la piel de Klaus Kinski, que tenía que soportar hasta cuatro horas de maquillaje para ser caracterizado como el personaje. Algo que aguantó bastante bien y eso que era un actor conocido por sus rabietas y quejas durante los rodajes en los que participaba.
Bien lo sabía Werner Herzog quien trabajó con él, con esta, en cinco ocasiones. Cómo fueron en las películas “Fitzcarraldo”, “Cobra verde”, “Wayzack” y “Aguirre, la cólera de Dios”. Las relaciones entre el director y el actor se podría considerar como de amor-odio. Se admiraban mutuamente pero sus conflictos eran bastante sonados. Aunque, en honor a la verdad, a Klaus Kinski no le soportaba nadie, tenía fama de ser inaguantable.
Tanto fue así que la actriz seleccionada para ejercer de protagonista femenina, Sylvia Kristel, conocida por sus películas de corte erótico, como la mítica saga “Emmanuelle”, rechazó el papel por no querer compartir reparto con Kinski. En su lugar se contrató a la francesa Isabelle Adjani. En el elenco también estaban Bruno Ganz, a quien muchos recordarán por encarnar a Adolf Hitler en “El hundimiento”.
Vayamos a uno de los puntos más peliagudos del rodaje. La utilización 11.000 ratas reales para recrear la plaga con la que Drácula trae la peste al lugar. Lo cual les obligó a cambiar de ciudad por que inicialmente no les permitieron soltar las ratas para realizar sus escenas. Y razón no les faltaba porque a pesar todas las medidas de contención, que no fueron pocas, se escaparon muchísimas. Lo que hizo que ofrecieran cinco florines (unos dos euros) a quienes capturara una rata.
Ratas que, para colmo, durante su transporte se convirtieron en 30.000, que fueron dejadas en una granja. Pero, al parecer, el granjero a cargo de ellas no las alimentó debidamente, lo que ocasionó un enfrentamiento con las dos biólogas que debían supervisar su buen cuidado. El incidente tuvo como resultado varios heridos entre los miembros del equipo, que por cierto, ya era bastante reducido, tan solo 16 personas.
Porque se trabajó con un presupuesto lo más reducido posible, de 2’5 millones de dólares, que reportaron 5 en taquilla, lo que se consideró un buen resultado teniendo en cuenta las características un tanto experimentales de la película, no favorecedoras a lo comercial. Sin embargo, las buenas críticas la ayudaron.
Eso y satisfacer la petición de Fox de rodarla en dos idiomas, el alemán y el inglés, para favorecer su distribución. La repercusión de la película fue evidente. Se creó un videojuego inspirado en ella tanto para Amstrad, Commodore o Spectrum. Además, tuvo una secuela, un tanto tardía, 1988, "Nosferatu en Venecia", en la cual solo repitió precisamente el propio Klaus Kinski, y con una calidad muy inferior a la que estamos comentando.
miércoles, 18 de diciembre de 2024
Escenas Míticas: Especial Drácula - Drácula (1958)
Un Christopher Lee que pasaría a ser uno de los Drácula más icónico de la historia del cine y que junto a Peter Cushing formaría uno de los dúos protagónicos, muchas veces enfrentados en la ficción, aquí como Van Helsing, más recordados. Les acompaña Michael Gough (el primer Alfred del cine, el del “Batman” precisamente de Tim Burton) y Melissa Stribling y Carol Marsh en el capítulo femenino.
martes, 10 de diciembre de 2024
Escenas Míticas: Especial Drácula - Drácula (1931)
Así le llamó Friedrich Wilhelm Murnau, porque su película era una adaptación ilegal de la novela de Bram Stoker, “Drácula”. Bastante descarada porque salvo ese cambio de nombre y algunos detalles, su historia era clavada a la de la obra literaria, lo que provocó la denuncia de la viuda del escritor, Florence Balcombe, por plagio, otorgándole la razón.
Pero sí tuvo a bien ceder los derechos del libro, a cambio de una respetable suma de dinero, a los literatos Hamilton Deane y John L. Balderston para realizar una obra de teatro. Más tarde sería la Universal Pictures la que compraría los derechos para llevarla a la gran pantalla. Por tanto, oficialmente es esta la primera adaptación oficial de la novela de Stoker, aunque tomara más como referencia la propia obra de teatro.
Curiosamente, se rodaron dos versiones de forma simultánea y en los mismas decorados de Universal. La que estamos comentando, y otra en español y con un reparto completamente diferente, que se rodaba por la noche. Al frente de la oficial colocaron a Todd Browning, a quien debemos varios clásicos del terror como “Muñecas infernales”, “La casa del horror”, “La marca del vampiro” o “La parada de los monstruos”.
La película tuvo un presupuesto alrededor de los 350.000 dólares y recaudó justamente el doble, 700.000. Hay que entender que en la época eso se consideraba un gran éxito. Tanto que provocó que se dieran varias secuelas; “La hija de Drácula” (para aquellos que tanto les gusta usar la expresión “inclusión forzada”, esta era una versión femenina del personaje), “Hijo de Drácula”, “La maldición de Frankenstein” y “La mansión de Drácula”.
Pero hay que hablar de su reparto, o más bien de su protagonista. Porque, si bien los que encarnaban a personajes secundarios, como Helena Chandler o David Manners, no pasaron a la historia, Bela Lugosi se convertiría en un icono del terror clásico para siempre. Hasta el punto que hasta el propio Tim Burton le dio una importancia capital al interpretado por Martin Landou, en su homenaje al cine de serie B de terror en “Ed Wood”.
Por cierto, Bette Davis estuvo a punto de interpretar a Mina Harker. Pero la cuestión es que el personaje casi se convirtió en una maldición para el actor húngaro, que quedó permanentemente encasillado en él. Ya lo había interpretado en la obra de teatro de Deane y Balderston, aunque inicialmente no iba a hacerlo en la película. El papel era para Lon Chaney, pero su fallecimiento provocó que se pensara en el Drácula teatral, y terminaron eligiendo a Lugosi.
No obstante, hay mucha mito en torno al actor en relación al personaje. Es cierto que desarrolló cierta obsesión por su interpretación, paseando en solitario por los decorados mientras ensayaba sus frases, y que no parpadeaba en sus escenas (aunque eso era un recurso para hacer a su personaje más amenazador), pero no dormía en un ataúd. Ni tampoco fue enterrado vestido de Drácula. Si con una copa pero no precisamente la del Conde, una suya.
Tampoco es verdad que Bela Lugosi se aprendiera sus diálogos sin entender qué significaban. Llevaba ya algún tiempo en Estados Unidos y hablaba un inglés bastante fluido. Pero si es verdad que tenía un acento húngaro marcadísimo, lo cual vino bien para interpretar a un personaje natural de Transilvania, Rumanía.
Evidentemente, es la versión más clásica de Drácula, con poco menos que un siglo ya de vida, 93 años para más señas, que curiosamente era casi más una precuela del libro de Stoker. Por cierto, los mordiscos del vampiro se consideraban casi un encuentro sexual, por eso solo los vemos realizar a mujeres. De haberlo hecho con hombres, se podría haber considerado un comportamiento homosexual, y eran los años treinta.








