sábado, 3 de octubre de 2026

Microcríticas Express: Monstruo, la historia de Lizzie Borden/Furious/El caso Holst

 




   A Ryan Murphy hay que quererle tal y como es, y a nadie puede cogerle por sorpresa su manera de presentar las historias aunque estas estén basadas en hechos reales. Inspiradas sería un término más correcto. Porque esta cuarta temporada se parece más a la tercera, la de Ed Gein, que a la primera, la de Jeffrey Dahmer. Y la explicación es bastante fácil. La de Ed Gein tiene una característica muy en común con la de Lizzie Borden, que son historias con muchos más huecos que rellenar y, por tanto, tomarse más libertad a la hora de mostrarla. Justo lo contrario que en el caso de Jeffrey Dahmer. Veremos como enfocan el caso de Dannis Rader, el que parece que será el protagonista de la quinta temporada, que tiene más en común con este último. Porque es que de Lizzie Borden ni siquiera se sabe con certeza que fuera una asesina. Por tanto, que nadie espere una recreación realista de lo que ocurrió, sino más bien, y tampoco pasa nada, una historia ficticia alrededor de un caso real, en la que toma algunos datos verdaderos para adornar una reconstrucción bastante fantasiosa de los hechos. Hasta el punto que hasta conecta a Lizzie Borden con otras dos asesinas famosas, una del pasado y otra del futuro, casi como si una hubiera servido de modelo a la siguiente. En este caso, Elizabeth Bathory a Lizzie Borden, y esta a Aileen Wuornos. Conexiones que no tienen ningún fundamento pero que igualmente me han parecido curiosas desde la ficción. Aunque me parece un poco peligroso justificar sus actos con maltratos previos masculinos para darle un enfoque justiciero feminista. Porque precisamente las víctimas de Bathory fueron, probablemente, cientos de mujeres. Aún así, la serie me ha parecido muy entretenida, por supuesto, muy morbosa, y el trabajo de Ella Beatty me ha terminado convenciendo. Para los que les interese la historia de Lizzie Borden, les recomiendo tres películas; “La leyenda de Lizzie Borden” (1975), “Lizzie Borden, took an ax” (2014), “Lizzie” (2018), con Elizabeth Montgomery, Christina Ricci y Chloe Sevigny, respectivamente, en el papel. 6’5.


   Aunque la sinopsis hable de una asesina en serie, en realidad no lo es, no en sentido literal. Es más una especie de justiciera. Y esto es importante en cuanto como se desarrolla la historia en torno a una trama de explotación sexual infantil y a como empatiza con ello la agente del FBI que la persigue. Una relación en la distancia que establece un paralelismo que cada vez es más evidente. No va de descubrir quien está cometiendo los crímenes porque eso se sabe desde el minuto uno del primer episodio. La serie nos habla de la impunidad de las personas poderosas para cometer delitos sin que les pase nada, aunque estos sean auténticas atrocidades del tipo Jeffrey Epstein que resultan totalmente vomitivas. Y eso que, aunque podría prestarse a mostrar imágenes explícitas, la serie no lo hace en ningún momento. Se las ingenia para que te enteres de todo, para que te provoque el mismo rechazo que si lo estuvieras viendo, pero esquivando caer en el morbo. Incluso utiliza varias veces el fuera de campo. Todo lo sabemos a través de los diálogos y las expresiones de los personajes. Y ahí hay que destacar que la clave está en el de Alice, interpretado magníficamente por Emmy Rossum, en una de las mejores actuaciones que le he visto a esta actriz. Pero la sorpresa de un reparto que raya a buen nivel incluso en los papeles secundarios, es la desconocida, al menos para mí, Lola Petticrew, que logra que su personaje sea aterrador, vulnerable y adorable al mismo tiempo. La trama no abandona nunca el foco de ese juego del gato y el ratón entre policía y asesina pero poniendo mucha atención en el desarrollo de esos personajes porque es vital para entender la forma de actuar de ambas. La serie termina con un final con seguro. Es decir, tiene intención de continuar, de hecho, dando un gran giro, pero la historia de esta temporada queda concluida y si no se hubiera renovado, no quedaría mal. Pero el caso es que si lo ha hecho, se ha confirmado la segunda. 7’5.


  Que buen noir tienen los nórdicos, ya sean los suecos, noruegos o daneses, como en este caso. Muy apoyados en su propia literatura, con abundante material en cuanto a novelas policiacas, con un subrayado estilo autoral y enmarcado en su lugar de origen. Con tramas llenas de asesinos en serie de modus operandi rituales. Tras la muy destacable ·”El caso Hartung”, adaptación de la primera novela de la “Saga de los inspectores Thulin y Hess” de Soren Sveistrup, se adaptó la segunda, que en su paso a serie se llama “El caso Holst”. Totalmente independiente del de la primera temporada pero con evidentes vínculos y secuelas con ella, dado que los protagonistas son los mismos. Para quienes conozcan los libros, les advierto que en esta temporada se introduce un enorme giro respecto a la historia contada en el papel. Absolutamente inesperado y que me ha dejado con la boca abierta. Aún así es coherente con lo que estaban contando pero que condiciona bastante la continuidad de la serie. Claro que ya no sería desde la adaptación de una novela de esta saga porque solo tenía dos y ni parece que vaya a escribirse una tercera ni tampoco la serie ha confirmado que haya renovado por una temporada más. Por tanto, al igual que en la anterior, el caso queda totalmente cerrado y concluido. No hay nada que temer por eso. Podrían seguir pero con cambios importantes. La cuestión es que nuevamente nos presentan una investigación muy complicada, ambientada en unos asesinatos bastante impactantes y una resolución bien retorcida. Aún así, he adivinado el asesino, pero no porque sea muy previsible, lo esconde razonablemente bien, pero quienes ven y leen muchas series, películas y libros noir, se lo pueden ver venir antes. 7.

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