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martes, 10 de diciembre de 2024

Escenas Míticas: Especial Drácula - Drácula (1931)

 


   Le han echado bastante humor negro colocando el estreno del “Nosferatu” de Robert Eggers, el que será el segundo remake del de Murnau, de 1922, el 25 de diciembre, es decir, el que se supone fue el día de nacimiento de Jesús de Nazaret. Básicamente, porque su protagonista, el Conde Orlok, estaba concebido como la propia encarnación del mal. Pero, como todos sabemos, Orlok era en realidad Drácula, por lo que vamos a ir viendo varias de las distintas versiones que se han hecho del personaje.


   Así le llamó Friedrich Wilhelm Murnau, porque su película era una adaptación ilegal de la novela de Bram Stoker, “Drácula”. Bastante descarada porque salvo ese cambio de nombre y algunos detalles, su historia era clavada a la de la obra literaria, lo que provocó la denuncia de la viuda del escritor, Florence Balcombe, por plagio, otorgándole la razón.


   Pero sí tuvo a bien ceder los derechos del libro, a cambio de una respetable suma de dinero, a los literatos Hamilton Deane y John L. Balderston para realizar una obra de teatro. Más tarde sería la Universal Pictures la que compraría los derechos para llevarla a la gran pantalla. Por tanto, oficialmente es esta la primera adaptación oficial de la novela de Stoker, aunque tomara más como referencia la propia obra de teatro.


   Curiosamente, se rodaron dos versiones de forma simultánea y en los mismas decorados de Universal. La que estamos comentando, y otra en español y con un reparto completamente diferente, que se rodaba por la noche. Al frente de la oficial colocaron a Todd Browning, a quien debemos varios clásicos del terror como “Muñecas infernales”, “La casa del horror”, “La marca del vampiro” o “La parada de los monstruos”.


   La película tuvo un presupuesto alrededor de los 350.000 dólares y recaudó justamente el doble, 700.000. Hay que entender que en la época eso se consideraba un gran éxito. Tanto que provocó que se dieran varias secuelas; “La hija de Drácula” (para aquellos que tanto les gusta usar la expresión “inclusión forzada”, esta era una versión femenina del personaje), “Hijo de Drácula”, “La maldición de Frankenstein” y “La mansión de Drácula”.


   Pero hay que hablar de su reparto, o más bien de su protagonista. Porque, si bien los que encarnaban a personajes secundarios, como Helena Chandler o David Manners, no pasaron a la historia, Bela Lugosi se convertiría en un icono del terror clásico para siempre. Hasta el punto que hasta el propio Tim Burton le dio una importancia capital al interpretado por Martin Landou, en su homenaje al cine de serie B de terror en “Ed Wood”.


   Por cierto, Bette Davis estuvo a punto de interpretar a Mina Harker. Pero la cuestión es que el personaje casi se convirtió en una maldición para el actor húngaro, que quedó permanentemente encasillado en él. Ya lo había interpretado en la obra de teatro de Deane y Balderston, aunque inicialmente no iba a hacerlo en la película. El papel era para Lon Chaney, pero su fallecimiento provocó que se pensara en el Drácula teatral, y terminaron eligiendo a Lugosi.


   No obstante, hay mucha mito en torno al actor en relación al personaje. Es cierto que desarrolló cierta obsesión por su interpretación, paseando en solitario por los decorados mientras ensayaba sus frases, y que no parpadeaba en sus escenas (aunque eso era un recurso para hacer a su personaje más amenazador), pero no dormía en un ataúd. Ni tampoco fue enterrado vestido de Drácula. Si con una copa pero no precisamente la del Conde, una suya.


   Tampoco es verdad que Bela Lugosi se aprendiera sus diálogos sin entender qué significaban. Llevaba ya algún tiempo en Estados Unidos y hablaba un inglés bastante fluido. Pero si es verdad que tenía un acento húngaro marcadísimo, lo cual vino bien para interpretar a un personaje natural de Transilvania, Rumanía.

   Evidentemente, es la versión más clásica de Drácula, con poco menos que un siglo ya de vida, 93 años para más señas, que curiosamente era casi más una precuela del libro de Stoker. Por cierto, los mordiscos del vampiro se consideraban casi un encuentro sexual, por eso solo los vemos realizar a mujeres. De haberlo hecho con hombres, se podría haber considerado un comportamiento homosexual, y eran los años treinta.

martes, 1 de febrero de 2022

Escenas Míticas: Especial Vampiros - 30 días de oscuridad

 


   En su momento esta película me pareció toda una sorpresa dentro del género de terror en general y el de vampiros en particular. A pesar de que las críticas fueron en un principio más bien tibias y más tarde un poco más mixtas. Personalmente la considero una buena película de vampiros y he disfrutado volviéndola a ver.



   Unos vampiros retratados como depredadores, poco más inteligentes que los animales. Aunque tengan una especie de dialecto propio, inventado para la película, pero solo uno de ellos, el líder, habla. Los demás solo parecen entender sus órdenes pero no se comunican. Aunque en los créditos si tienen atribuidos nombres, los cuales nunca escuchamos en la película.


   Por cierto, el personaje que hace de líder, Marlow, está radicalmente cambiado respecto a la novela gráfica en qué se basa la película. En ella, Marlow llega al pueblo para impedir la masacre. Es vampiro también pero no quiere que la existencia de los vampiros sea revelaba. Esa novela homónima está creada por Steve Niles, que ejerce de co-guionista en el film.



   Y llama la atención porque es una adaptación bastante libre, aunque conserva sus líneas argumentales principales, con diversos clichés, como el de los personajes acorralados, la pronta muerte de la chica guapa, etc. Pero cuya originalidad se basa en un efecto natural y real, el de que una región de Alaska se sume en la oscuridad a lo largo de un mes todos los años. No obstante en la realidad es algo distinto.



   El fenómeno puede llegar a producirse incluso durante dos meses seguidos aunque la oscuridad no es total durante las 24 horas del día, sino que hay unas tres horas de luz tenue. Sin embargo, en verano se produce el efecto contrario. Hay días de luz durante prácticamente la totalidad de la jornada, con unas horas un poco más oscuras.



   En la producción estaba nada menos que Sam Raimi, y en la dirección un David Slade que tan solo tenía una película en su filmografía, eso sí, la magnífica “Hard Candy”. Y después de la que comentamos vino una extraña elección, la tercera parte de la saga “Crepúsculo”, “Eclipse”. Tras ella, Slade se dedicó a la televisión dirigiendo episodios de series como “Breaking bad”, “Black mirror” o “Hannibal”.



   Para el protagonista se eligió a Josh Hartnett, actor de moda por esa época que venía de varias películas de éxito, como “Blackhawk derribado”, “Pearl Harbour”, “Sin City” y “El caso Slevin”. Le acompañaban Melissa George y Ben Foster. Y Danny Huston, precisamente en el papel de Marlow.



   Curiosamente, aunque en muchos medios se diga que se desarrolló de noche, en realidad, no es cierto. Sus 33 días de rodaje fueron a plena luz del día, pero la la imagen fue oscurecida digitalmente. Por cierto, los efectos especiales corrieron a cargo de Wet Digital, propiedad de Peter Jackson y responsable de los efectos de “El señor de los anillos”. Para recrear la nieve usaron 280 toneladas de ella. Para hacernos una idea, en “Las crónicas de Narnia”, se necesitaron solo 35. Y además se hizo uso de 4000 litros de sangre artificial.



   Tres años después se llevó a cabo una secuela de bastante menor calidad que fue directamente al mercado doméstico del DVD. También una miniserie cuya trama se desarrollaba un mes después de lo acontecido en la película. La película costó 30 millones de dólares y recaudó 75 en taquilla.





martes, 25 de enero de 2022

Escenas Míticas: Especial Vampiros - Abierto hasta el amanecer

 



   Ésta es una de las películas que habitualmente pongo como ejemplo de que soy consciente que no es ninguna obra maestra pero que me supone tal diversión que es una de mis favoritas como válvula de escape. Una de esas garantías de que no fallas cuando te apetece ver algo entretenido y muy divertido, algo puramente de evasión.




   El título hace alusión al rótulo que se ponía en algunos carteles de cine para las sesiones “golfas”. Curiosamente en otra participación posterior de Quentin Tarantino y Robert Rodríguez, también se hace alusión a los cines, concretamente a las sesiones dobles, en el programa que en conjunto iba a llamarse “Grindhouse” y por separado fueron “Death proof” y “Planet terror”. Y que era cine del mismo tipo del que hoy hablamos.



   Aunque la inspiración para Tarantino a la hora de escribir el guion fue el cine de dos especialistas en la serie B, como John Carpenter y Samuel Fuller. A ambos hay sendos guiños en la película. De hecho, la familia que es secuestrada, la cual encabeza Harvey Keitel, se apellida Fuller. Y uno de los hijos lleva una camiseta de “Asalto a la comisaría del distrito 13”, de Carpenter, película claramente muy influyente en ésta.



   El propio Tarantino pretendía dirigirla pero finalmente le cedió esa parcela a su amigo Robert Rodríguez, y así poder centrarse en la interpretación de uno de los personajes de su guion. La colaboración de ambos fue sumamente efectiva porque sumaba el talento visual de Rodríguez con los diálogos de Tarantino.



   El cineasta mejicano tan solo contaba con dos largometrajes a cuestas. Su debut en la dirección, “El mariachi”, con la que obtuvo el Premio del Público en el Festival de cine independiente de Sundance. Y “Desperado”, que básicamente era un remake de “El mariachi” pero con dinero. En el mismo año hizo uno de los cuatro cortos que conformaban “Four rooms”, en la cual Tarantino hacía el último, lo que supuso su primera coincidencia.



   Para el papel protagonista tenían una larga lista de actores. El propio Antonio Banderas, Tim Roth, John Travolta, Christopher Walken, James Woods, Jeff Goldblum, y Robert de Niro. Pero optaron por George Clooney por su buen trabajo en la serie “Urgencias” y precisamente por ser un papel opuesto al desempeñado allí.



   Le acompañaron los ya mencionados Quentin Tarantino y Harvey Keitel (con una gran relación con Tarantino desde el rodaje de “Reservoir dogs” a la cual contribuyó a financiar el actor). Y Juliette Lewis, en gran parte por el interés que mostró la actriz de participar en el proyecto. Es más, su papel era más escueto pero Tarantino lo reescribió para darle más protagonismo.



    La nómina de secundarios y cameos era amplia. Tenemos a Salma Hayek, cuya fobia a las serpientes le supuso dos meses de tratamiento psicológico con hipnosis para poder llevar a cabo su escena, por cierto, escena que considero de lo más erótico del cine. Danny Trejo, el único actor que sale en las dos secuelas, por cierto, malísimas. Y Michael Parks, cuyo personaje encarnaría también en otras tres películas, “Death proof”, “Kill Bill” y “Planet terror”, del combo Tarantino/Rodríguez.



    A eso sumamos los cameos de Tom Savini, Kelly Preston, John Saxon y Greg Nicotero. Para terminar, algunas curiosidades. Los hermanos Gecko están basados en dos ladrones del Americana Union en los años 30. Hay varios guiños a “Pulp fiction”, como las hamburguesas Kahuna o los cigarrillos Red Apple. Y también guiños de otras películas a ésta, como en "Tú asesina que nosotros limpiamos la sangre" donde se pueden ver a los hermanos Gecko en un informativo de la tele.


   La sangre de los vampiros es verde para eludir la censura. Y hubo una serie con el mismo título que duró tres temporadas, con algunos episodios dirigidos por el propio Robert Rodríguez. La película costó 19 millones de dólares y recaudó 60 en taquilla.

martes, 18 de enero de 2022

Escenas Míticas: Especial Vampiros - Los viajeros de la noche

 


   Llegamos a la que supuso el debut en solitario de uno de mis cineastas favoritos, porque anteriormente había codirigido otra película, en este caso directora, Kathryn Bigelow. Y ya daba muestra del talento que después confirmaría una y otra vez, aunque no siempre bien reconocido por crítica y público, a pesar de que personalmente lo considero incuestionable.




   Con una película de vampiros que coexistió con otra bastante conocida, de hecho, más que ésta, e icónica de la década de los ochenta, “Jóvenes ocultos”, estrenada tan solo dos meses antes, aunque inferior a la que hoy nos ocupa. No obstante, el tema vampírico fue casi anecdótico. Bigelow, tenía la idea inicial de hacer una película del oeste, de ahí la mezcla de géneros de la cinta; terror, road movie y western.



   Es más, si extrapolamos la historia, eludiendo los conceptos vampíricos, sustituyendo los vehículos por caballos, nos queda un western puro protagonizada por una banda de forajidos, que era la propuesta original y que la directora trasladó al tema de chupasangres atraída por la idea de tratar el prototipo de vampiros en manada, como depredadores que cazan en grupo.



   De hecho, la palabra vampiro no llega a ser mencionada en ningún momento. Al igual que tópicos de esta clase de cine como los mitos del ajo, el agua bendita o las cruces como amenaza para ellos. Tampoco el no reflejarse en los espejos o la regeneración instantánea. Pero si el sol como elemento destructor. Incluso toma la poca usual idea de que pueden curarse con una simple transfusión de sangre, lo cual, dicho sea de paso, es de lo más ridículo visto en una película de vampiros.



   El film tuvo unas críticas discretas y comercialmente no funcionó. Costó 5 millones de dólares, de los cuales solo recuperó 3,5. Pero con el tiempo ganó adeptos y se convirtió en un título de culto. Además de atraer las miradas en su autora, lo que supuso que le llegaran propuestas para proyectos más comerciales aunque menos personales.



   Así vinieron películas como “Acero azul” y la que supuso su primer gran éxito, “Le llaman Bodhi”. Después vendría la injustamente infravalorada “Días extraños”. Y la que la consagraría definitivamente de cara la crítica, “En tierra hostil”, que la convirtió en la primera mujer de la historia del cine en ser premiada con el Oscar. Tras lo cual vino la que para mí es su mejor película, por la que también fue nominada, “La noche más oscura”. Y la también incomprensiblemente ignorada en los premios, “Detroit”.



   En aquella etapa, Bigelow era pareja de James Cameron, el cual no solo le cedió parte de su equipo técnico sino también interpretativo. Hasta tres actores del reparto de su última película, un año antes, “Aliens, el regreso”, participaron en ésta. Eran Bill Paxton, Lance Henriksen y Janette Goldstein. Los dos primeros también habían salido en “Terminator” y ella volvería a hacerlo en “Terminator 2”. Al igual que el tipo del bar en ésta, que es a quién le quita la moto Arnold Schwarzenegger. Hasta el propio Cameron hace un brevísimo cameo.



   Curiosamente los menos conocidos son los dos protagonistas, Adrian Pasdar (“Heroes”) y la bellísima Jenny Wright. Para el papel del primero optó Val Kilmer, que fue descartado por la propia Katheryn Bigelow. Hizo lo mismo para “Le llaman Bodhi” y “Días extraños”, así que no parece que fuera demasiado de su gusto. Tampoco Johnny Depp, que también fue rechazado.



   La película fue rodada durante 47 días, de los cuales, 40 fueron de noche. Cómo curiosidad, hay un guiño en la anterior película de James Cameron, con el cual se casaría dos años después. En un cine se ve que se está proyectando “Aliens, el regreso”.



martes, 11 de enero de 2022

Escenas Míticas: Especial Vampiros - El ansia

 


   Siempre que hablo de una película de Tony Scott me es inevitable ponerme en plan reivindicativo porque me parece muy injusto el trato sufrido por un director solo por ser el hermano de otro que es mejor y que posee varias obras maestras en su filmografía, como es Ridley Scott. Pero no por ello la de Tony es mala y tiene en su carrera unas cuantas que merecen la pena reivindicar, como decía, y una de ellas es ésta.




   Más de diez años antes, Tony Scott había realizado un corto y un mediometraje, pero después se dedicó al mundo de la publicidad. Fue requerido para rodar, literalmente, miles de anuncios. También se especializó en documentales y videoclips. Pero tras colaborar con su hermano y los rodajes de sus dos primeras películas, “Los duelistas” y “Alien, el octavo pasajero”, se lanzó a por su primer largo, que fue éste.



   Aunque su idea original era adaptar “Entrevista con el vampiro”, lo cual, por mucho empeño que pusiera, no fue posible. Pues es de esas películas cuya adaptación fue un culebrón de muchos años. La novela se publicó en 1976, y finalmente su película se estrenó en 1994, cuando “El ansia” lo hizo 1983. Pero la gran parte de las ideas que tenía para aquella las volcó en esta película también de vampiros y sobre su triángulo amoroso.



   Y le aplicó algo que tenía la novela de Anne Rice pero que seguramente no le hubieran dejado hacer con la adaptación de “Entrevista con el vampiro” los productores, como no le dejaron al propio director final de ello, Neill Jordan, un toque de erotismo. Sin embargo, con “El ansia”, una película más pequeña, Scott contó con mayor libertad creativa. Aunque para la secuencia más tórrida, Catherine Deneuve pidiera una doble de desnudo.



   Tony Scott cambió la novela de Anne Rice por la de Whitney Strieber, autor del relato que dio lugar a la controvertida “Comunion”, y la también adaptada al cine “Lobos humanos”, y que colaboró como guionista en “El día de mañana” de Roland Emmerich. Sin embargo, no lo hizo para el guión de “El ansia”.



   La película fue muy atacada inicialmente por la crítica y económicamente no le fue mucho mejor. Costó 10 millones de dólares de los que solo recuperó 6. En el mercado doméstico le fue mucho mejor, llegando a tener una legión de defensores de la cinta, lo que la elevaron inequívocamente como película de culto, que es justo como se la considera actualmente. Personalmente me parece una de las películas de vampiros más originales y visualmente más elegantes.



   Lo que puso el nombre de Tony Scott en el candelero, lo que le valió para ser elegido para dirigir “Top Gun”. De hecho, se especializó en cine de acción, cómo fue la siguiente “Superdetective en Hollywood 2” (que para mí es la mejor de la saga) y más adelante algunas de mis favoritas de su filmografía como “El último boy scout”, “Amor a quemarropa” y “Marea roja”, qué junto a “La caza del Octubre Rojo”, son mis favoritos también del subgénero de submarinos.



   Para el triángulo protagonista contó con Catherine Deneuve, cuyo vestuario fue diseñado por Yves Saint-Laurent. Susan Sarandon, que no precisó de dobles para sus escenas de desnudos con Deneuve. Y David Bowie, quién se mostró muy satisfecho con el resultado de la película pero ya pronosticó que no le encajaría bien al público. También aparecería brevemente Dan Hedaya, y unos pocos segundos, Willem Dafoe.



   Por cierto, en los créditos iniciales reaparecería el grupo musical Bauhaus con su tema “Bela Lugosi's dead”, que eran admiradores del propio David Bowie. De hecho, un año antes habían versionado una conocida canción suya “Ziggy Stardust”. Después se hizo una serie “The Hunger”, presentada por Bowie y cuyos primeros episodios dirigió Scott pero argumentalmente no tenía que ver con la película.



martes, 4 de enero de 2022

Escenas Míticas: Especial Vampiros - El baile de los vampiros

 


   Aunque el estreno de "Morbius" se ha pospuesto de fecha por motivos del incremento de los contagios de covid y su posible incidencia en la taquilla, la próxima película protagonizada por Jared Leto, que pertenece al universo Marvel, y de hecho, en un futuro debería cruzarse con Spider-Man, por lo tanto es un personaje en la órbita del género de superhéroes, pero que también nos hace referencia al vampirismo lo que nos sirve como excusa para ampliar este ciclo dedicado a este subgénero del terror, los vampiros. Y como ya lo tenía preparado, aunque la película no llegará hasta abril, lo trataremos este mes.



 

  Aunque ésto es más una comedia de terror que otra cosa, donde Roman Polanski pretendía hacer una parodia del cine de vampiros producido por la Hammer, y para ello repasaba uno por uno cada uno de los tópicos representados una y otra vez en esas películas. Precisamente se inspiraba en una película poco conocida de esa productora, “El beso del vampiro”. Aunque también toma algunos elementos de la novela “Drácula”, de Bram Stoker, como el personaje del Profesor Abronsius, que hace referencia a Van Helsing.




   No se ha prodigado mucho Roman Polanski durante su carrera en la comedia. De hecho, venía de haber firmado dos años antes, “Repulsión” y la que vendría después de la que hoy comentamos, “La semilla del diablo”, dos de las mejores películas de terror de la historia del cine. Y justo después vendría el asesinato de Sharon Tate. Esto viene a cuento del trágico final de dos de los actores de esta película en cuestión en pocos años.




   Un reparto en el que el Polanski se reservó un papel y se hizo acompañar por Jack McGowran, quien era realmente el protagonista. Seis años después hizo un papel secundario en “El exorcista”, pero murió, al igual que su personaje en la ficción, durante el rodaje, a causa de unas extrañas complicaciones de una gripe, que estaba en pleno apogeo en ese tiempo en Londres.




   Aunque Polanski quería a Jill St. John, a la que algunos recordarán de ejercer como chica Bond en “Diamantes para la eternidad” pero finalmente se decantó por Sharon Tate, una actriz sin experiencia y no de un gran talento pero de una deslumbrante belleza. Fue en el rodaje de esta película donde se conocieron y tras el cual procedieron a casarse. Matrimonio que como todos sabemos no duró mucho por motivos sumamente trágicos.




   No vamos a repasar los detalles de la masacre de Cielo Drive, dónde Sharon Tate, junto a un grupo de amigos, fue brutalmente asesinada por la banda de Charles Manson conocida como la Familia. Pero si vamos a comentar que tiene cierta relación con esta película y la filmografía de Polanski. Al parecer, Manson se obsesionó con la actriz tras verla en “El baile de los vampiros”. Y se junta con el rodaje de la siguiente película del director, la ya mencionada, “La semilla del diablo” y en su momento se dijo que el asesinato era un castigo por haber rodado una película sobre el diablo.




   Sigamos con la película, a pesar del tono de comedia de la película, tenía una ambientación excelente del estilo gótico tipo de las producciones de la Hammer. Además, también le dio un toque erótico, como algunos títulos de Drácula, donde aparecían bellas y voluptuosas mujeres, de pechos incipientes y vestidos vaporosos. Es por ello que en principio se quisiera a Jill St. John y luego a Sharon Tate.




   Aunque la película figure como británica, la producción es totalmente norteamericana, la primera del director polaco para Estados Unidos, aunque fuera rodada en distintas localizaciones europeas. Concretamente para Metro-Goldwyn-Mayer, a cuyo león de su presentación típica rugiendo, Polanski convirtió en un vampiro de colmillos goteantes de sangre, de animación.




   Tras la película, la historia se transformó en un musical, del cual fue responsable el propio Polanski. La película fue restaurada el 2005 para una renovada edición en DVD. Por cierto, como curiosidad, en el film sale el que se considera el primer vampiro homosexual de la historia del cine.





martes, 31 de enero de 2017

Escenas Míticas: Especial Vampiros - Blade




   Cuando varios años antes, tanto “Drácula, de Bram Stoker” como “Entrevista con el vampiro” habían decantado la balanza hacia el vampiro clásico en el cine y a la vez resucitando este subgénero, surgió “Blade”, con una versión mucho más modernizada de dichos vampiros, y que introducía importantes variantes y elementos a esta clase de cine.




   Si cinco años más tarde se propondría la propuesta de un híbrido de vampiro y hombre lobo en la primera parte de “Underworld", el protagonista de “Blade” ya era un híbrido de vampiro y ser humano, con características de ambos mundos. “El que puede ver el sol” se le dice. Que además tiene una lucha biológica interna para que la condición de vampiro no se imponga a la humana.



   Porque Blade es más como un superhéroe. De hecho, nace de una mujer mordida por un vampiro lo que es un comienzo más puramente de comic. Y es que “Blade” es un comic de Marvel en el que se establece una guerra secreta entre hombres y vampiros, y en el que éstos últimos están plenamente integrados en la sociedad moderna, con toda su tecnología y rasgos más contemporáneos.



   Es más, inicialmente estaba pensada una escena en la que Stan Lee realizaría un cameo, como acostumbra en las películas de Marvel. Sin embargo, el propio Lee declinó el ofrecimiento aduciendo que solo hacia cameos en películas basadas en sus personajes y “Blade” es un cameo de Marvel pero creado por Marv Wolfman y Gene Colan.



   No obstante, la película es más de acción que de terror. Prueba de ello es la elección de Stephen Norrington para la dirección, quien tan solo tiene cinco películas dirigidas en la actualidad pero que cuatro años antes había realizado la muy interesante “Maquina letal”. Sin embargo, no repitió en las secuelas de “Blade” y tras “La liga de los hombres extraordinarios” no ha vuelto a dirigir.



   Como protagonista, toda una estrella del cine de acción del momento como era Wesley Snipes. Y como villano uno de esos actores “eternamente” jóvenes y que nunca ha terminado de explotar pero que está bastante a la altura aquí, Stephen Dorf. Como secundario de lujo, el veterano Kriss Kristofferson.



   Costó 45 millones y reportó 130 en taquilla. Lo que convenció a los productores de llevar a cabo una secuela, de la cual se ocupó Guillermo del Toro y que tuvo aún más éxito que la primera y que dio lugar a otra secuela más, “Blade Trinity”, con dos caras del cine moderno como Jessica Biel y Ryan Reynolds.


   Por destacar, la escena de la lluvia se sangre en la discoteca, con la música electrónica de New Order y su tema "Confusion" de fondo quedó como todo un icono de la película.



jueves, 26 de enero de 2017

Escenas Míticas: Especial Vampiros - Dejame entrar (2010)




   ¿Por qué he  elegido el remake en lugar del original? Pues lo diré claramente, me parece superior por razones que iré desarrollando durante el artículo. Podríamos discutir que efectivamente realizar un remake de un título de culto tan solo dos años después de éste, es una redundancia o reiteración que lo único que persigue es hacer más accesible al público anglosajón.





   Pero es que resulta que éste si es un buen remake. No es reinterpretación pero si una relectura del original, captando las líneas que mejor funcionaban en la película sueca y trasladándolas a un marco narrativo más fluido y dinámico pero con especial cuidado de no romper el alma de la historia e incorporándole incluso un halo más tenebroso.



   Para diferenciarlo del original, en España conservó el título en inglés “Let me in”, frase que por cierto, hace referencia a una de las creencias más clásicas y folclóricas de la mitología de los vampiros, que venía a decir que un vampiro no podía entrar en una casa si previamente no era invitado a hacerlo.



   El film no es una nueva adaptación de la novela de John Ajvide Lindquist sino un remake directo de la película sueca que sí lo adaptó. Ni si quiera es una nueva versión de ésta. Por cierto, que incluso le fue ofrecida a Tomas Alfredson, director de “Déjame entrar (2008)”, el cual se negó porque no quería volver a rodar la misma historia dos veces. Algo parecido a lo que adujo Alejandro Amenábar con el remake de “Abre los ojos”, “Vanilla Sky”.



   Seré sincero, unas de las razones más influyentes, si no la que más, de elegir el remake ha sido la participación de Chloe Grace Moretz, a quien descubrí en este film, me sorprendió con Hit girl en “Kick Ass” y me pareció una digna “Carrie”. No pude más que enamorarme de su precoz talento, que espero que no estropeen con su inclusión masiva en superproducciones.



   Porque éste es uno de los puntos donde la versión de 2010 supera a la de 2008 ampliamente. La interpretación, sin desmerecer a los actores de la sueca. Chloe está acompañada por Kodi Smith Mcphee (le hemos podido ver como nuevo "rondador nocturno" en “X Men apocalipse”). La química entre los dos jóvenes protagonistas es absoluta y eso provoca que todo a su alrededor funcione. Como secundarios están los dos muy experimentados Elias Koteas y Richard Jenkins.



   Cosechó excelentes críticas que incluso muchas la colocaban por encima del original. Chloe Moretz fue premiada varias veces. Sin embargo, en taquilla quedó con un modesto “comido por servido” costando 20 millones de dólares y reportando tan solo 24, la quinta menos taquillera del año.



   Decir que el director fue Matt Reeves que venía de una de las mejores “found footage”, “Monstruoso” (Cloverfield) y que se ocupó de la secuela “El amanecer del planeta de los simios” con muy buena critica también, que estrenará este año otra secuela de esa saga “La guerra del planeta de los simios”.



martes, 17 de enero de 2017

Escenas Míticas: Especial Vampiros - Drácula de Bram Stoker




   Pocos personajes han estado tan explotados a lo largo de la historia del cine como el de Drácula, con multitud de títulos dedicados a él, de gran variedad de tonos y calidades, de actores que lo han interpretado y de directores que se han puesto tras las cámaras, evolucionando desde la visión clásica de la Hammer, pasando por esta versión y con caracterizaciones modernas más cercanas al público adolescente.




   Francis Ford Coppola, que venía de firmar "El padrino 2" y "Apocalipse now", dos películas  grandiosas y que quedaron como obras maestras del séptimo arte pero que, sin embargo, fueron sonados fracasos comerciales, principalmente por las dificultades de sus rodajes. No fue la primera opción. Se barajaron nombres como los de William Friedkin o John Carpenter.



   Me resultan muy curiosas estas coletillas de ciertos títulos incluyendo los nombres del creador literario como si con esto quisieran dar a entender que la película es mucho más fiel a la novela de turno. Me refiero a ésto de ".......de  Bram Stoker" o "........de Mary Shelley".......y otras cuantas más. Sobre todo cuando esa supuesta fidelidad no se manifiesta en absoluto en el guión de esas películas. Si es cierto que el tono de este "Drácula" se asemeja más a la novela de Stoker y que aporta elementos a la trama que no se habían explotado antes, pero básicamente Coppola hizo la película que le dio la gana, lo cual, probablemente, fuera un enorme acierto.



   Su versión tiene una potente carga romántica de la relación del vampiro con Mina Harker (Ryder), incluso con cierto aire erótico-sensual. La ambientación es marcadamente gótica, tremendamente potenciada por una fotografía sublime. Y se toma innumerables licencias respecto al texto original. Pero que posibilitó dejar memorables secuencias y que, por primera vez, nos hacían referencia, no literalmente, a la identificación de Drácula (Dracul en la película) con la figura de Vlad Tepes, el Empalador, que si existió en la realidad. 



   No obstante, en el primer montaje, el film quedó en unos 145 minutos, de los que obligaron a Coppola a cortar 25 de ellos aludiendo al exceso de violencia, a algunos desnudos de Winnona Ryder, pero que parece ser que hacían referencia al libro escrito por Bram Stoker. Existe una versión extendida con esas escenas.



   Tras los dos anteriores fracasos de taquilla de Coppola, la preocupación es que ocurría con ésta, teniendo en cuenta que la calidad de esos títulos era excelente aunque los números no hubieran acompañado. El presupuesto fue de 50 millones de dólares y la recaudación ascendió hasta los 215, con lo cual esta vez si fue rentable también para los bolsillos. Las críticas fueron excelentes. Incluso fue nominada en cuatro categorías para los Oscar, no los más importantes, llegando a conseguir los de vestuario, sonido y maquillaje.



   El reparto era espectacular. Gary Oldman que interpretaba a otro personaje emblemático como ya hiciera un año antes con Lee Harvey Oswald. Le acompañaba Winnona Ryder, el gran Anthony Hopkins, Keanu Reeves, Cary Elwes y unas muy seductoras Sadie Frost y Monica Bellucci. Otros actores que han interpretado al famoso conde fueron los míticos Bela Lugosi y Christopher Lee; otros como Frank Langella o Klaus Kinski; y otras versiones más modernas con Gerard Butler y Luke Evans. Y por supuesto, me dejo muchos en el tintero.



   En mi opinión, la de Coppola es con mucho la mejor versión de Drácula y la considero una auténtica obra maestra en prácticamente todos sus apartados, desde la prodigiosa dirección, sus interpretaciones, sus categorías técnicas (sobre todo la fotografía), ambientación y hasta su característica música. 



jueves, 12 de enero de 2017

Escenas Míticas: Especial vampiros - Underworld




   Tras varios retrasos y cambios en la fecha de estreno, llega a nuestras pantallas la quinta parte de la saga vampírica, “Underworld, guerras de sangre” y que finalmente si ha contado con Kate Beckinsale, a pesar de diversos rumores que apuntaron a su no participación. En su momento, ya comentamos esta película, pero creo que merecía un artículo más completo.




   La particularidad de este film, y que posteriormente se convirtió en saga como sabemos, era que suponía una remodelación total del cine de vampiros. No digo que fuera la precursora, pero si formó parte de una serie de películas que modernizaban el género de “chupasangres” tanto en forma como en fondo y que dio un soplo de aire fresco a esta clase de cine.



   Esos cambios atendían a fusionarse con otras temáticas argumentales y otros géneros. Por un lado, mezclaba dos de los personajes más icónicos del terror como son los vampiros y los hombres lobo. Y por otro, también mezclaba esos elementos más puramente del terror con la acción, muy influenciada por la estética “Matrix”, con espectaculares tiroteos de diseño y vestuarios de cuero y látex.



   El director elegido provenía del campo de la televisión y la publicidad. Algo que comparte con la directora de la nueva secuela, Anna Foerster. Sin embargo, posteriormente Len Wiseman no es que se haya prodigado demasiado, aunque si se ocupó de un par de proyectos de renombre, el remake de “Desafío total”, sin demasiado éxito, y “La jungla 4.0”, ésta si funcionó. En el universo “Underworld” dirigió la segunda parte y se ocupó de la producción de las siguientes. En la nueva, repite en esa función.



   Prescindir de Kate Beckinsale como Seline habría sido como hacerlo de Milla Jovovich como Alice, es decir, poco menos que un suicidio, aunque inicialmente me sorprendiera notablemente la elección de una actriz que había hecho poco más que comedias románticas. Sin embargo, Beckinsale se convirtió en la imagen icónica de la saga y es verdaderamente difícil pensar en su ausencia.



   En el reparto la acompañaba un poco de todo. Scott Speedman era una apuesta por lanzar una nueva estrella joven que, no obstante, no se terminó de confirmar nunca. Michael Sheen es un rol parecido que al menos si ha aparecido en la también vampírica saga "Crepúsculo", y que me convenció generosamente en “Nixon contra Frost”. La experiencia la aportaba Bill Nighy que es el personaje más atractivo y destacado junto a Seline.



   El caso es que el proyecto nació con algunos problemas de tipo legal en relación a dos juegos de rol en los que supuestamente se basaba, “Hombre-lobo, el apocalipsis” y “Vampiro, la mascarada”. Y, sobre todo, en la novela de Nancy A. Collins “Mundo de tinieblas”.



   Con la que este mes se estrena, van cuatro secuelas. La segunda, decíamos que también dirigió Wiseman, “Underworld evolution”. La tercera,fue en realidad una precuela, y no contó con Beckinsale pero si con Michael Sheen y Rhona Mitra, “Underworld, la rebelión de los licántropos”. “Underworld, el despertar”, con otra vez de vuelta de Seline. Y esta nueva “Underworld, guerras de sangre”, por entremedias se realizó una de animación, “Underworld, guerra interminable”.

martes, 3 de enero de 2017

Escenas Míticas: Especial Vampiros - Entrevista con el vampiro





   Tras varios cambios de fecha y un retraso de varios meses, finalmente llega a los cines la quinta entrega de la saga “Underworld”. Motivo por el cual, este mes lo dedicaremos a los vampiros, temática que cuenta con una extensísima gama de títulos y variantes. Intentaremos abordar los más representativos.




   En mi particular visión del mundo del vampirismo en el cine, se pueden hacer las siguientes separaciones: vampiros cuando y vampiros como. “Cuando” en cuanto a la época en la que se desarrolla el argumento, es decir, en el pasado o en el presente. “Como” en cuanto al prototipo de vampiro, es decir, un ser inteligente o un mero chupasangre cercano a lo animal.



   “Entrevista con el vampiro” se identifica con el vampiro de época, refinado, mezclado en la sociedad y hasta seductor. Que incluso está dotado de un poder erótico y a la vez asexual, en cuanto a que no diferencia géneros. Algo que representó cierta controversia en cuanto a la ambigüedad de la relación de los dos protagonistas, Lestat (Cruise) y Louise (Pitt) que se confundió con la homosexualidad.



   Nada más lejos de la realidad. Si uno lee el texto del que proceden historia y personajes, podrá darse cuenta que el deseo que sienten está muy lejos de regirse por la diferenciación entre los masculino y lo femenino. Es más, esa clase de atracción se da también con el personaje de Claudia (Kirsten Dunst) que es solo una niña, porque ese es otro rasgo característico, la diferenciación de edad tampoco existe. Rasgos que podrían considerarse simbólicos.



   Y ese texto original en el que se basa son las “Crónicas vampíricas” de Anne Rice, todo un fenómeno literario que contaba con toda una legión de fans. La película solo adapta el primero de los libros de la trilogía. Fue la propia Anne Rice la que se ocupó de realizar esa adaptación para asegurarse de que la película captaba la esencia de la novela.



   El director elegido fue Neil Jordan, que diez años antes había realizado una de las joyas de culto de la licantropía cinematográfica con “En compañía de lobos” y que venía de recibir excelentes críticas con “Juego de lágrimas”. Hace tan solo cinco años repitió con el tema vampírico con “Byzantium”. El cineasta irlandés realizó un extraordinario trabajo con la película que hoy comentamos.



   El reparto aunaba de todo. Estrellas del cine moderno y cercanos al público adolescente como Tom Cruise o Christian Slater. Caras nuevas como un Brad Pitt que se convirtió en revelación y posterior también estrella a raíz de éste título. Promesas del futuro como Kirsten Dunst, con una imponente y deslumbrante interpretación cuando aún era una niña. Integrantes exóticos (extranjeros no anglosajones) como Antonio Banderas. Y efectivos secundarios de confianza de Neil Jordan como Stephen Rea.



   La elección para el personaje de Lestat, el más importante de la trilogía literaria, no tanto de la primera entrega, fue la de Tom Cruise. Anne Rice montó en cólera ante tal elección. Sin embargo, rectificó públicamente su opinión ante el resultado de la interpretación de Cruise. Confieso que inicialmente no me pegaba dicho actor, pero lo cierto es que lo clava como Lestat.



   La película revitalizó y hasta resucitó el subgénero de vampiros que no pasaba por sus mejores horas, aunque dos años antes el “Drácula” de Coppola ya iniciaría tal revitalización. “Entrevista con el vampiro” demostró que lo comercial no estaba reñido con la calidad.



   Hubo una secuela, “La reina de los condenados”, una nefasta tomadura de pelo que casi se reía de la mejor novela de la trilogía de Anne Rice. Se rumorea que habrá un remake (muy necesario) con Jared Leto como Lestat.