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martes, 1 de junio de 2021

Escenas Míticas: Especial Psicópatas - El cabo del miedo

 

 
   Supongo que me caerán tomates para parar un tren pero siempre intento ser objetivo en mis opiniones sin dejar que las afecten otras que podrían ser más populares. Cómo que cualquier tiempo pasado fue mejor. Aquí lo fácil sería decir que la película original es la buena y que el remake no aporta nada, por lo que es innecesario. Pero un servidor lo que ha hecho es ver ambas versiones seguidas y lo siento pero no estoy de acuerdo con esa premisa.
 



    Por supuesto que considero la de 1962 una gran película pero no mejor que la de 1991 y me baso en un factor muy claro, la dirección. Aquí hay que decir que Martin Scorsese es mucho mejor que J. Lee Thompson, se ponga como se ponga quien quiera. Solo hay que ver las filmografías de cada uno de ellos. La de Thompson, salvo “Los cañones de Navarone”, salpicada predominantemente de títulos de serie B.
                                     



   Sin embargo, Scorsese llegaba a este proyecto habiendo firmado ya tres de sus obras maestras, como son “Taxi driver”, “Toro salvaje” y “Uno de los nuestros”, precisamente su película previa, por lo que estaba en un excelente momento de forma y en plenitud de su talento. De hecho, en esa misma década de los noventa, tras esta versión, todavía añadiría “La edad de la inocencia” y “Casino”.



   Es la dirección el factor diferencial más importante porque no solo ambas se basan en la novela “Los verdugos” de John D. McDonald en 1957 sino que directamente utilizaron el mismo guión de James R. Webb del 62 pero dándole una vuelta para añadir carga psicológica, al menos eso es lo que le encargó el propio Scorsese al guionista Wesley Strick, además de algunas aportaciones personales del cineasta italoamericano.



    Y eso que la participación de Scorsese fue casi por casualidad. Inicialmente eran proyecto de Steven Spielberg, pero sube también estaba interesado en “La lista de Schindler”, en la que Scorsese estaba trabajando en el guión pero quizá dirigirlo si Spielberg seguía con la idea del remake de “El cabo del terror”. Pero Spielberg tenía un interés personal en “La lista de Schindler” y termino por proponerle a su amigo Scorsese el intercambio de proyectos.



   Muchos dicen que el factor diferencial que decanta la balanza en favor de “El cabo del terror” es la interpretación de un Robert Mitchum pletórico. Y desde luego que es indiscutible. Pero tampoco es que esta vez el papel de Max Cady cayera en un actor de poca monta precisamente. Porque aunque inicialmente se pensara en Bill Murray para encarnarlo, Robert de Niro realizó una de las actuaciones más icónicas de su dilatada carrera.



   De Niro, como siempre en esa época, se entregó en cuerpo y alma. Recorrió varios pueblos sureños haciendo repetir frases de su personaje a sus habitantes para así clavar adecuadamente el acento. Se realizó una ortodoncia para que su dentadura tuviera un aspecto más siniestro, lo que le costó 5000 dólares y después 20000 en volver a corregirla. Y se realizó unos tatuajes reales, en tinta vegetal para que luego se quitarán a los pocos meses pero que requirieron de un tratamiento láser para borrarlos del todo. Todo para la escena del río. Porque el maquillaje se borraba con el agua.



   Su empeño le valió otra nominación al Oscar. Al igual que a su compañera en el reparto, Juliette Lewis, como Danielle Bowden, papel para el que optó una larga lista de actrices dónde se consideraron a Meg Ryan, Jodie Foster, Jennifer Jason Leigh, Drew Barrymore, Helen Hunt, entre otras. De hecho Winona Ryder y Jennifer Connally lo rechazaron antes de llegar a Lewis.



   Para el de Sam Bowden se pensó en Harrison Ford, Robert Redford y Kevin Kline, aunque finalmente fue para el Nick Nolte. Les acompañó Jessica Lange y tres actores que aparecerían en la versión antigua pero en otros roles, el propio Robert Mitchum, y más en clave de cameo, Martín Balsam y Gregory Peck, que sería su última aparición en una película, por cierto. La película tuvo buenas críticas y funcionó muy bien en taquilla. Costó 30 millones de dólares y recaudó 180.
 

 

martes, 25 de mayo de 2021

Escenas Míticas: Especial Psicópatas - American Psycho

 

 
    La propia gestación de ella ya es una película en sí misma, que solo se llevó a cabo por la persistencia de sus dos principales valedores, la directora Mary Harron y el actor Christian Bale, a los que incluso se les llegó a apartar del proyecto. Pero es que la polémica le acompañó ya desde la propia publicación de la novela de Brett Easton Ellis, que adapta.
 
 


     Porque esta fue duramente atacada acusándola de hacer una apología morbosa de la violencia, por sus extremadamente detalladas descripciones de sangrientos asesinatos, mutilaciones, descuartizamientos y violaciones. Es por eso que mientras la crítica cinematográfica se llevaba las manos a la cabeza por la violencia (qué es en realidad es más bien implícita) de la película, los fans del libro, la consideraban descafeinada en comparación.


     Pero vayamos a la génesis. El productor Edward Pressman se hizo con los derechos de la novela y contactó con David Cronenberg para la dirección. Incluso Johnny Depp se interesó por el papel del protagonista. Sin embargo, las diferencias de criterio entre el propio Cronenberg y el escritor, Brett Easton Ellis, fueron tan chocantes que terminaron con la salida del proyecto del cineasta.



    Fue cuando entró en escena Mary Harron, quién tenía una idea de cómo enfocar la historia muy en sintonía con Ellis. A su vez, Harron eligió a Christian Bale como Patrick Bateman. Pero el proyecto con una Mary Harron proveniente de la televisión y un Bale cuya película más destacada hasta el momento era “El imperio del sol”, que interpretó de niño, no tenía el tirón necesario y fue rechazado durante seis años. Hasta que la productora Lionsgate se hizo con él.



   Pero Lionsgate pretendía darle el papel a un actor más famoso como Leonardo DiCaprio o Edward Norton. A lo que Harron se negó pues consideraba a DiCaprio demasiado juvenil y con un perfil blando tras “Romeo+Julieta” y “Titanic”. No obstante, para convencerla la productora le prometió elevar el presupuesto a 40 millones de dólares, de los cuales 21 irían a parar a los bolsillos del actor. Sin embargo, DiCaprio exigía un director con más nombre, cómo Danny Boyle, Oliver Stone o Martín Scorsese.



   Harron y Bale salieron del proyecto y la demora en su inicio provocaron que DiCaprio se fuera precisamente con Danny Boyle a rodar “La playa”. Lionsgate pensó en Oliver Stone como director y Ewan McGregor como protagonista. Pero de nuevo problemas, Stone pretendía prescindir del tono satírico de la novela y centrarse en el psicológico. Algo que Ellis no estaba dispuesto a consentir.



    Pues para Ellis era vital hacer un retrato irónico de los yuppies de la era Reagan. Para colmo McGregor, al enterarse de que Bale había estado siempre detrás del papel, decidió rechazarlo. Un Christian Bale que había rechazado otros papeles para seguir estando disponible para éste. Finalmente, Lionsgate volvió a recurrir al binomio formado por Harron y Bale, y les arrimó un nada despreciable reparto, con Willem Dafoe, Jared Leto, Reese Witherspoon, Chloe Sevigny, Samantha Mathis, Josh Lucas y Justin Theroux, aunque por entonces no eran tan conocidos.



   “American Psycho” posee uno de esos finales abiertos e interpretables que básicamente se resume en si todo lo que hemos visto ha sido real o solo está en la cabeza del protagonista. Personalmente considero más plausible la segunda teoría. Hay varias pistas que la apoyan. La principal es que los asesinatos de Bateman son demasiado descuidados. No se puede creer que nadie reparara en ello. Hay que tener en cuenta escenas como en la que lanza una motosierra por el hueco de la escalera e impacta en una prostituta.



   O la escalada de violencia de una noche donde mata a varios policías, un portero de edificio, una anciana en un cajero, dejando un reguero de cadáveres sin que nadie parezca reparar en ello. Incluso hace explotar un coche de un disparo, cosa que le extraña a él mismo. Además que hay varios hechos que no concuerdan con lo que cree haber vivido. Como el estado del apartamento de Paul (Leto) y el testigo que dice haber cenado con el propio Allen cuando supuestamente Bateman le ha matado a hachazos. Parece más bien que todo es producto de alucinaciones que el propio Bateman plasmaba en un cuaderno donde se pueden ver todos sus recuerdos.


 
   La película tuvo en general buenas críticas y fue un excelente negocio. Costó solo 7 millones y recaudó 34. Supuso el lanzamiento de Christian Bale como estrella que después protagonizaría "El imperio del fuego", "Equilibrium", "El maquinista" y en 2005 fue llamado por Christopher Nolan para ser su Caballero Oscuro. Un Bale que aseguró haberse inspirado en una entrevista de David Letterman a Tom Cruise y en la actuación de Nicholas Cage en "Besos de vampiro". La película tuvo una secuela en clave femenina con Mila Kunis, bastante deplorable, la verdad.

martes, 18 de mayo de 2021

Escenas Míticas: Especial Psicópatas - Saw

 


   Si el motivo de hacer este ciclo era el estreno de “Spiral”, precisamente por ser un reboot, un relanzamiento de la ya muy prolífica saga “Saw”, pues aquí empezó todo, tanto el inicio de esa franquicia como de la carrera del que muy probablemente sea uno de los cinco (puede que tres) mejores directores de terror del cine moderno. Porque esta película supone la explosión de James Wan. 




    Aunque no fue su ópera prima, sino su segundo largometraje. Un film muy influenciado por “Seven” en ciertos temas, como la sofisticación de los asesinatos, aunque explotando mucho más aspectos morbosos como la sangre y el gore. Y el tratamiento de la historia como un rompecabezas con un final sorpresa impactante. Pero hay que reconocerle a “Saw” su propia identidad, decantándose claramente por el género de terror incluso con rasgos de slasher.



    Pero sobre todo por la originalidad del modus operandi de su asesino, el cual ni siquiera mata a directamente a sus víctimas sino que las somete a una prueba a superar con la probabilidad de incluso poder sobrevivir. Aunque igual que el John Doe de “Seven”, está castigando a esas víctimas. Por cierto, si en la película de Fincher, el tema musical de los títulos de crédito iniciales era una canción de Nine Inch Nails, aquí directamente es un ex miembro de ese conjunto, Charlie Clouser quién se ocupaba de la banda sonora.


 
   Sin embargo, a pesar de las evidentes influencias de “Seven”, la idea se les ocurrió a sus creadores al ver la película “El proyecto de la bruja de Blair”, fascinados por el efecto producido por rodar toda la película con una cámara doméstica. Pensaban en adoptar ese punto de vista subjetivo para su película, a través de la cámara de seguridad de un ascensor. 



   Pero no se llevó a efecto. De hecho, James Wan, quién había estudiado Audiovisuales junto a su amigo Leigh Whannell, ambos se embaracaron en el proyecto, el cual presentaron a diversos productoras australianas, con un resultado negativo en todas ellas. Pero no cejaron en su empeño y probaron con varios productores estadounidenses.



   Tuvieron que echar toda la carne en el asador e invertir todo el dinero que tenían en elaborar un corto de ocho minutos. Y la cosa funcionó pues a los responsables de la productora Evolution les encantó hasta tal punto que permitieron estar a Wan en la dirección y a Whannell en el guion, reservándose éste último un papel en la película. Y además les consiguieron algunos nombres conocidos para darle algo más de empaque.


 
   Así que a Leigh Whannell se unieron Cary Elwes (“La princesa prometida”), Danny Glover ("Arma letal"), Dina Meyer (“Starship troopers”) y Tobin Bell, que se haría famoso precisamente por interpretar al asesino psicópata de la saga, Jigsaw. Hoy es ya todo un icono del psicokiller y el género de terror que come en la misma mesa de otros asesinos famosos como Michael Myers o Jason Voorhees.


 
   Tras el éxito de “Saw”, James Wan dirigió otra película interesante, “Silencio desde el mal”. Pero su mayor contribución fue comenzar dos de las sagas de terror más reconocidas de las últimas décadas, “Insidious” y sobre todo, “Expediente Warren” (se estrena la tercera parte el mes que viene), que ha supuesto todo un universo del horror con diversos spin off, como “La monja” o “Annabelle”. Aunque Wan también ha sido efectivo en el campo de la acción, como en “A todo gas 7” o “Aquaman”.


 
   Sin contar el reboot, la saga ya cuenta con nada menos que ocho entregas. Aunque tan solo hasta la tercera tuvo un nivel aceptable. Después ya solo es sangre y gore gratuito. Pero “Saw”, que estaba destinada a los videoclubs, tuvo gran éxito en los festivales de Sundance y Toronto, lo que hizo que se estrenara en cines. Costó solo 1.200.000 y recaudó 103 millones de dólares.

martes, 11 de mayo de 2021

Escenas Míticas: Especial Psicópatas - Seven

 
 
 
   Cuatro años después de “El silencio de los corderos”, vino la que incluso a día de hoy sigue siendo su mejor heredera. Algunos incluso la ponen por encima de la película de Jonathan Demme. Tampoco flipemos, “El silencio de los corderos” es la obra maestra y “Seven” su mejor alumna. La primera dio el pistoletazo de salida al género de psicokiller, al menos a ponerlo de moda. La segunda confirmaba esa tendencia.




   Sí es cierto que parece que “Seven” influyó más en los títulos posteriores de este tipo, como “Copycat” (aunque tiene varios aspectos de “El silencio de los corderos”) un año después, o “Resurreción”, (un calco de “Seven”, aunque con mucha menos calidad), cuatro años después. Y luego vino “Saw”, que copiaba ciertos rasgos aunque se manifestaba más claramente como terror.


 
    Aunque tratamientos de terror tenían tanto “El silencio de los corderos” cómo “Seven”. Pero ésta última posee suficientes rasgos personales como para no ser considerada una simple sucesora y sí un título con entidad de sobra para ser referencia del género. Cómo explotar una subtrama de buddy movie del choque generacional de dos compañeros de policía y tener un último tercio absolutamente original.


 
    Y sorprendente pues “Seven” tiene probablemente uno de los finales más catárticos de la historia del cine. Muy pocas veces he sentido en una sala una impresión tan perturbadora como la del giro final de esta película. Algo que parece que le encasilló a su director, David Fincher, exigiéndosele clímax similares en sus siguientes títulos, cómo fueron los casos de “The Game”, “El club de la lucha” o “Perdida” (aquí el giro era a mitad de metraje).


 
   Pero además fue la primera de varias películas del cineasta sobre asesinos en serie. Cómo demuestran “Zodiac” (sobre el asesino real conocido por ese mismo nombre), “Millenium, los hombres que no amaban a las mujeres” (muy digno remake de la película original sueca) o la serie “Mindhunter”(tras cancelarse, se rumorea que Fincher pretende hacer una tercera temporada).



   Sin embargo, tras su mala experiencia con “Alien 3”, la ópera prima de un Fincher que reconoce que casi le hace retirarse de la dirección, se dedicó a hacer videoclips, campo del que venía originariamente, para estrellas tan potentes como Michael Jackson, Madonna o los Rolling Stones. Menos mal que volvió con esta gran película, probablemente la mejor de su filmografía. Hoy en día se le considera uno de los cinco mejores directores modernos junto a Christopher Nolan, Denis Villeneuve, Quentin Tarantino y Kathryn Bigelow.



   Tiene un magnífico reparto con nada menos que Morgan Freeman, Brad Pitt, Gwyneth Paltrow y Kevin Spacey y dos veteranos como R. Lee Ermey (“La chaqueta metálica”) y Richard Roundtree (“Shaft”). Pero ojo al que se podría haber formado. Para el papel de Somerset optaron Al Pacino y William Hurt. Para el de Mills, Denzel Washington (luego intentó desquitarse con “El coleccionista de huesos”) y Sylvester Stallone (después se lamentó públicamente de rechazarlo). Además, para el de Tracy se pensó en Robin Wright y para John Doe en Val Kilmer. Una combinación Pacino/ Washington/ Spacey/ Wright habría sido la bomba. 



   Pero no hay nada que lamentar, todos estuvieron soberbios. Por cierto, Kevin Spacey aceptó con la condición de que su nombre no apareciera en los créditos iniciales para que su participación en la fase final fuera una sorpresa más efectiva. En cuanto a Brad Pitt, su concurso fue un movimiento más bien comercial pues era una estrella emergente que venía de “Leyendas de pasión”, “Entrevista con el vampiro” y “Doce monos”, por la que fue nominado al Oscar como secundario.
 
 

   Pero su colaboración con David Fincher fue lo suficientemente satisfactoria como para volver a trabajar juntos en dos películas más, "El club de la lucha" (uno de los personajes más icónicos de Pitt) y "El curioso caso de Benjamin Button" (papel por el que volvió a optar al Oscar, esta vez como protagonista). La película tuvo muy buenas críticas y hoy ocupa el puesto 134 de la lista de las 500 mejores películas de la historia del cine por la revista Empire. Fue nominada al mejor montaje. Costó 33 millones de dólares y recaudó 327 en taquilla, un éxito total.
 
 
 
 

jueves, 6 de mayo de 2021

Escenas Míticas: Especial Psicópatas - Hannibal

 
 
 
     Diez años tardó en llevarse a efecto la ansiada secuela de “El silencio de los corderos”, y como suele pasar habitualmente cuando se la compara una película con una obra maestra, salió perdiendo y recibió opiniones mucho más negativas de lo que merecía tanto de público como de crítica profesional. Pero eso no quiere decir en absoluto que no sea una digna secuela que no tuviera calidad. Un fenómeno similar a lo ocurrido con la secuela de “Psicosis”. 
 
 

 
   Pero lo cierto es que su gestación se inició con diversos problemas. El más grave de ellos fue la retirada de Jonathan Denme, tras haber estado en conversaciones con el propio escritor de la novela “Hannibal”, Thomas Harris. Al parecer, el cineasta aseguraba que era una secuela demasiado violenta. Aunque hubo quién opinaba que Demme temía no poder alcanzar el nivel de la película original. De hecho, no lo volvió a lograr en el resto de su filmografía. Un par de años después dirigió “Philadelphia”, qué es muy buena pero lejos de ser una obra maestra.



   El caso es que el productor Dino de Laurentiis poseía los derechos de explotación del personaje de Hannibal Lecter desde que adquirió los de la novela “El Dragón Rojo “, también de Thomas y que la adaptaron como “Manhunter”. Y tras no intervenir y cederlos temporalmente para “El silencio de los corderos”, se le quedó una espina que quiso quitarse con esta secuela.
 
 
 
   Por lo que le ofreció el proyecto a Ridley Scott, que no solo no tenía ningún problema por la extrema violencia de la historia sino que suponía un aliciente para él. Estaba encantado de tener libertad con una calificación R. Hay que tener en cuenta que la película posee dos de las escenas más fuertes del cine comercial de las últimas décadas, como el “tripas dentro, tripas fuera” el inspector Pazzi o la cena “cerebral” del oficial del Departamento de Justicia, Paul Krendler.



   Analicemos la filmografía de Ridley Scott precisamente desde el 1991 que se estrenó “El silencio de los corderos”, en el cual Scott hacía lo propio con la exitosa “Thelma y Louise”. Sin embargo, sus tres siguientes títulos no fueron un fracaso pero tampoco un éxito, “1492, la conquista del paraíso”, “Tormenta blanca” y “ La teniente O’Neil”. No las considero malas ni mucho menos pero estaban por debajo de su nivel, que recuperó en la afamada “Gladiator” y la reconocida “Blackhawk derribado”.
 
 

    Por lo que, “Hannibal” podría consolidar esa recuperación comercial. Aunque inicialmente hizo el amago de rechazarla por una absurda confusión. Scott pensó que se le pedía hacer un biopic del general cartaginés Aníbal, lo cual consideraba demasiado cercano a su reciente “Gladiator”. Fue cuando Dino de Laurentiis le aclaró que se trataba de una secuela de “El silencio de los corderos”, que no se trataba de Aníbal sino de Hannibal Lecter.


 
   Pero entonces llegó el segundo gran abandono, el de Jodie Foster, que había asegurado en algunas entrevistas que  participaría pero la lectura de la novela y después del guion de David Mamet que después fue revisionado por Steven Zaillian la hizo cambiar de idea aduciendo que se había traicionado al personaje de Clarice Starling. Aunque se rumoreó que el problema era más bien el no llegar a un acuerdo económico. Más tarde, Foster aseguraba que fue por tema de agenda.
 
 
 
    La terna para sustituir a Jodie Foster fue amplia y de gran nivel. Optaron al papel Cate Blanchett, Angelina Jolie, Gillian Anderson, Helen Hunt, Hilary Swank y Julianne Moore. El propio Anthony Hopkins manifestó que le encantaría volver a trabajar con Moore después de haber coincidido en “Sobrevivir a Picasso”, y parece que su opinión fue tomada en cuenta. Personalmente me habría gustado ver a Swank en ese papel pero creo que Julianne Moore encarnó una magnífica Clarice, y no era nada fácil por la comparación con Foster.
 
 

   El reparto lo completaban Ray Liotta, Gary Oldman (su Mason Verger estaría más desarrollado en la serie “Hannibal”) Giancarlo Giannini y Francesca Neri. Lo que sí exigió Scott fue cambiar el final de la novela y Thomas Harris accedió. Scott consideraba que el tema de la atracción entre Lecter y Starling debía ser central pero tratado de forma implícita, nunca viéndolos como en un romance. Aunque hubo división en la crítica fue un éxito de taquilla. Costó 87 millones de dólares y recaudo 350.
 
 

 

martes, 4 de mayo de 2021

Escenas Míticas: Especial Psicópatas - El silencio de los corderos

 


   El estreno del que parece será un reboot de “Saw” intentando un relanzamiento de la saga con “Spiral”, con Chris Rock y Samuel L. Jackson en el reparto, nos sirve como excusa para hacer un repaso de algunos de los mejores psicópatas del cine. Y que mejor que empezar con el que considero el mejor psicokiller de la historia del cine, una absoluta obra maestra que, por supuesto, está preservada en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, por su interés cultural.
 



   Además, es una de las tres películas de la historia de los Oscars en ganar en las cinco categorías más importantes, es decir; Película, Director (Jonathan Demme), Actor Principal (Anthony Hopkins), Actriz Principal (Jodie Foster, el segundo tres años después del de “Acusados”) y guion adaptado. Un hito solo conseguido por “Sucedió una noche”, de Frank Capta, y “Alguien voló sobre el nido del cuco”, de Milos Forman. 



   Hasta la fecha, la única película considerada de terror en lograr la más preciada estatuilla. Las otras que estuvieron nominadas fueron “Tiburón”, “El exorcista”, “El sexto sentido”, “Cisne negro” y “Dejame salir”. Por ello, llama la atención que su director viniera del género de la comedia con títulos como “Algo salvaje” y “Casada con todos”. Un fenómeno similar el de Jonathan Demme al de Todd Philips con “Joker”, que venía de la trilogía de “Resacón en las Vegas”.



   Por cierto que el Oscar de Hopkins lo consiguió en la categoría de actor principal a pesar de aparecer en pantalla tan solo 25 minutos de los 118 que duraba la película. De hecho, tan solo compartió cuatro escenas con la otra protagonista, Jodie Foster, lo que no impidió que ambos tuvieran una enorme química y fueran precisamente esas escenas las más destacadas del film. Hopkins no llegaba la media hora en pantalla pero su presencia se hacía presente en todo el metraje.



   Un papel al que aspiraba otro grande como Gene Hackman, que tras leer la novela de Thomas Harris, todo un bestseller, se hizo con los derechos para una adaptación cinematográfica. Sin embargo, terminó declinando esta opción por considerar que quizás no le vendría bien a su carrera otro personaje tan oscuro. Hackman precisamente se adelantó a la propia Jodie Foster en hacerse con los derechos.



   Una Foster que no sería la primera vez que pugnaba por el papel porque al director, Jonathan Demme, no le gustaba su marcado acento de Boston y quiso sustituirla por Michelle Pfeiffer (con la que había trabajado en su última película “Casada con todos”), pero la actriz rechazó el ofrecimiento también por la oscuridad de la película. Un acento del que Hopkins se burlaba de forma improvisada pues no estaba en el guion, por lo que la expresión indignada de Foster es completamente real. Lo que terminó por agradecerle.



   Una Foster que pasó algún tiempo con un agente del FBI real para aclimatarse al personaje, concretamente Mery Ann Krause, quién le aportó algunas ideas para su interpretación. También el personaje de Jack Crawford, encarnado por Scott Glenn, está basado en un agente federal real, John Douglass, uno de los primeros en usar los perfiles psicológicos para investigar asesinos en serie. Suyo es el libro “Mindhunter, dentro de la unidad de crímenes en serie del FBI”, que se utilizó como base para la serie “Mindhunter”, de David Fincher .



    Completaba el póker de intérpretes un también magnífico Ted Levine que daba vida al otro psicópata, Buffalo Bill, qué está inspirado en tres asesinos reales. En Ted Bundy, por su técnica de fingir tener un brazo escayolado. Gary Heidnick, por su costumbre de mantener mujeres secuestradas en un pozo. Y Ed Gein, por su modus operandi de quitarles la piel a sus víctimas. Gein además había servido de inspiración para el Norman Bates de “Psicosis” y el Leatherface de “La matanza de Texas”.



   No fue la primera vez que se veía a Hannibal Lecter en pantalla. Primero fue de la mano de Brian Cox en “Manhunter”, de Michael Mann, del que se hizo un remake, “El dragón rojo”. Tuvo otra precuela más, “Hannibal, el origen del mal”. Además de una secuela directa, “Hannibal”, a cargo de Ridley Scott.



   Aparte dos series, “Hannibal” con un magnífico Mads Mikkelsen en el papel, y la reciente “Clarice”. La película costó solo 19 millones de dólares y recaudó 270 en taquilla.