domingo, 13 de septiembre de 2026

Censor

 

   FICHA TÉCNICA

Título: Censor.
Dirección: Prano Bailey-Bond.
País: Reino Unido.
Año: 2021.
Duración: 84 min.
Género: Terror, intriga.
Interpretación: Niamh Algar, Michael Smiley, Nicholas Burns, Sophia La Porta, Vincent Franklin, Adrian Schiller, Amelie Shields, Clare Holman y Andrew Havill.
Guion: Prano Bailey-Bond, Anthony Fletcher
Producción: Helen Jones.
Música: Emilie Levienaise-Farrouch.
Fotografía: Annika Summerson.
Distribuidora: Vertigo Releasing

   CRÍTICA

   SINOPSIS: Una mujer que trabaja como censora de películas, tras ver un vídeo donde se ve a una actriz que le recuerda a su hermana desaparecida, decide investigar el origen de la cinta.

   LO MEJOR: Hay películas que pasan inadvertidas por su escasa distribución, porque son muy pequeñitas (no llega a los dos millones de dólares de presupuesto) o porque, seamos claros, no son ninguna obra maestra. Lo cual, aunque parezca una contradicción, no las exime de poder ser consideradas pequeñas joyas, porque tienen “algo”. Esta es una de ellas. Su cartel (maravilloso) podría ser perfectamente el de una película que podríamos encontrar en un videoclub de los ochenta, y no precisamente en los estantes más altos. Tiene todo el sentido pues su trama hace referencia a cierto tipo de cine muy de serie B de esa época. Concretamente a las que se denominaban nasty movies, con una serie de imágenes de explotación del morbo y la violencia, los asesinatos sangrientos, violaciones, desmembramientos y gran presencia del gore. Películas que causaron un gran revuelo en la opinión pública y cuyas polémicas presionaron a los censores para recortarlas. Por tanto, inicialmente trata sobre ese tema, la censura, y si esos recortes eran mutilaciones de obras artísticas o una protección necesaria para el público y, en consecuencia, la sociedad. No obstante, no es más que el gancho para dar paso a un enfoque mucho más psicológico, que a veces cabalga entre la realidad y la fantasía. No es una película como a las que hace referencia, más allá de que curiosamente, la protagonista de la historia, una censora, seguramente le haría recortes en un par de escenas. Hay que tener en cuenta que hay mucho cine detrás del cine. Aun así, si la enmarcaría dentro del género de terror, aunque más desde lo puramente terrorífico, desde lo inquietante y hasta perturbador.

   Interpretación: Solo hay un nombre que resaltar y ese es el de Niamh Algar. Ella es la película, cuya actuación funciona tanto desde la contención inicial de su personaje como cuando se despendola después. El reparto es bastante desconocido y quia alguien le puedan sonar como secundarios, por ejemplo, Michael Smiley o Adrian Schiller.

  Escenas (SPOILERS!!): Vamos al grano, a explicar, o más bien, dar una interpretación a la historia. Enid, una censora de cine, tiene un trauma infantil al perder a su hermana, supuestamente secuestrada. La visión de una película de terror en la que cree verla pero más mayor, hace que se obsesione por buscar a esa actriz. Lo que probablemente pasó es que Enid mató, o provocó, que muriera su hermana pero es un recuerdo que tiene suprimido de su memoria, recortado, censurado. Por eso cree que todavía puede salvarla. Enid hace con su psique lo mismo que con las películas que censura; recorta y modifica lo que no le gusta. Toda la parte del secuestro final con su hermana, solo es tan idílica en su cabeza, por eso vemos momentos fugaces de una realidad menos agradable. Lo que ha pasado es que Enid ha matado a dos personas inocentes, un actor y un director de cine, para poder “salvar” (secuestrar) a la actriz que necesita que sea su hermana. Esa es la historia que quiere creerse. Porque Enid ya está disociada cuando muere el productor de cine, al que mata con una figura (premio) que adelanta la escena final, la de un hacha en alto.

  LO PEOR: Conviene avisar que no es una película para todo el mundo ni mucho menos. No solo referencia al cine de terror de serie B, es que ella misma lo es aunque en otro tono. Y hay que tener en cuenta que su ritmo es bastante lento y deja mucho espacio a la interpretación del espectador, lo que a muchos no les encajará precisamente.

   REFERENCIAS: Hay algunos elementos que recuerdan a películas sobre los vídeos snuff, como “Tesis” o “Asesinato en 8 mm”. Pero juega más en la liga de “Saint Maud” o “Red rooms”.

   CONCLUSIÓN: 6’5. Toma la censura del terror más nasty de los ochenta, a cuyas películas hace referencia más como retrato de su polémica en la época, que como homenaje, pero no más que el preámbulo del estado psicológico de su protagonista.




jueves, 10 de septiembre de 2026

Microcríticas Express: Soy un cyborg/La doncella del lago/Las malditas

 




   Tras finalizar su particular Trilogía de la Venganza con “Sympathy for Lady Vengeance”, Park Chan-wook estaba muy reconocido pero también encasillado en el mismo tipo de películas. Por lo cual, cambió radicalmente de registro con su siguiente título, “Soy un cyborg”, que no solo no tiene nada que ver con nada que hubiera hecho antes, e incluso después, sino que parece que el cineasta coreano estuviera experimentando con lo que se podría considerar una comedia surrealista fantástica. Hay quien dice que no parece ni suya, pero quien haya seguido su cine, por muy distinta en cuanto a tono y temática con el resto de su filmografía, se da cuenta que la forma de mover la cámara es muy suya. Es una de las que me faltaban de su filmografía y tenía curiosidad. Confieso que me ha costado un buen rato entender hacia donde iba esto. Es conveniente avisar que no es para todo el mundo ni mucho menos y que si no entras en su juego, no vas a terminarla. Es la historia de una chica que dice ser un cyborg y que por esa razón ha dejado de comer pensando que solo puede alimentarse de la carga de baterías. Evidentemente, reside en un psiquiátrico junto a otros no menos pintorescos pacientes (es de traca lo que le pasa a cada uno), en lo que podría ser el “Alguien voló sobre el nido del cuco” coreano si no fuera porque el mensaje es uno muy distinto. Aunque el tono sea de comedia, y es verdad que tiene momentos de lo más divertidos, en realidad es un drama, porque está chica va a morirse si no empieza a comer. Por eso, aunque parezca una película menor de Park Chan-wook, y probablemente lo sea, no es lo ligera que aparenta y te habla de que para salvar a alguien no hay que sacarle de su mundo sino meterte en el suyo para comprenderla. Cuando he conseguido entrar me ha resultado muy original y, en ocasiones, hasta poética. 6’5.


   Básicamente es como si nos estuvieran contando una fábula, que por lo que he podido investigar, no está basado en el folclore japonés ni en ningún cuento popular de ese país. Pero perfectamente podría porque tiene esa ambientación. Situada en 1958 pero que a su vez se retrotrae a la era medieval en Japón, donde se encuadra la mayor parte de la historia, para contarnos el origen de la leyenda de una doncella cuya tristeza provoca desastres naturales cada cierto tiempo, según las creencias del lugar. No es para impacientes que necesiten mil planos por minuto. Es lenta, esa es la verdad, pausada y hasta contemplativa, dejándote sentir la presencia del bosque. Donde prácticamente no ves más edificaciones que unas humildes casas. Y apenas hay música, sí, no hay más banda sonora que la del sonido de la propia naturaleza. El agua del río o las cascadas, el viento, los árboles. Es muy sensorial en ese sentido. Porque además, visualmente es una película preciosa, que aprovecha el paisaje natural para mostrar una belleza casi extasiante. Yo no me he aburrido porque he disfrutado de esas imágenes omnipresentes y de las sensaciones que consigue evocar la película. Cuya historia es realmente sencilla pero incluso tiene su punto de ciencia ficción, por muy raro que pueda sonar. Aunque más desde el género fantástico. Pero si, tiene un tramo en el que juegan con el tiempo, con como lo perciben unos y otros, sin dar más detalles de en qué consiste. Aunque en su conjunto, viene a ser una alegoría sobre la intervención del hombre en la naturaleza. En su modestia, me parece realizada con gran mimo y sensibilidad, me he dejado seducir por ella y ha terminado por gustarme bastante. Incluso la considero una pequeña joyita de esas que no verá casi nadie. 6’5.


   Hubo un tiempo en el que nos llegaban muchas películas de Japón, de hecho, era el país asiático del que más cine llegaba a occidente, especialmente a través del género de terror, que se puso de moda con títulos como “Ringu” (The ring) o “Ju-on” (La maldición). Pero luego le pasó por la derecha el cine coreano. Pero ahora parece que vuelve a coger fuerza el japonés. Aunque no tanto con el terror esta vez. Por eso destaco este título, que vendría a ser como la Annabelle nipona. Claro, a su manera, enganchando con el folk horror de ese país como origen de una muñeca que da un mal rollo que no veas, a pesar de que siempre la vemos como muñeca. Me explico, no es Chucky y tampoco Annabelle, en el sentido de que no la vemos moverse apenas. Y es un gran acierto, porque a parte de ahorrarte los efectos especiales de moverla, siempre estas pensando que lo va a hacer. Podríais decir, pues ya nos estás diciendo que no, muchas gracias. Es que he dicho que apenas, no es lo mismo. De todos modos, no está el suspense en esas escenas sino en todas las veces, y no son pocas, que juegan a confundirnos con la figura de la muñeca y de la niña, la hija de la protagonista. Y en ese sentido, hay varias secuencias impactantes, incluso angustiantes. Aunque tampoco llegue a inventar nada en cuanto a puesta en escena. Lo que pasa es que el guion tiene algunas cosas que no cuadran. Por ejemplo, no entiendo como dejan tantas veces a niños pequeños solos en casas, coches, . . . Espero que no sea verdad porque si es así, poco les pasa. No es nada del otro mundo ni tampoco me recuerda a las mejores películas de terror que se pusieron de moda antaño, pero entretiene y alegra que salgan películas japonesas de este género. 6.