domingo, 18 de octubre de 2026

El precio de la red

 

   FICHA TÉCNICA

Título: El precio de la red.
Dirección: Aaron Sorkin.
País: Estados Unidos.
Año: 2026.
Duración: 112 min.
Género: Drama.
Interpretación: Mikey Madison, Jeremy Allen White, Jeremy Strong, Betty Gilpin, Anna Lambe, Billy Magnussen, Patrick Fischler, Wunmi Mosaku, Bill Burr, Portia Doubleday, Nelson Franklin, Gbenga Akinnagbe, Nathan White, Sierra Capri, Crystal Balint, Erin Boyes, Aidan Laprete.
Guion: Aaron Sorkin, Jeff Horwitz.
Producción: Aaron Sorkin, Todd Black, Peter Rice, Stuart M. Besser.
Música: Alexandre Desplat.
Fotografía: Jeff Cronenweth.
Distribuidora: Sony Pictures.

   CRÍTICA

   SINOPSIS: Una ingeniera de Facebook y un periodista de investigación, intentan destapar como la red social contribuye al discurso de odio y la formación de grupos políticos de ideología extrema.

   LO MEJOR: Hay películas que duele que no triunfen y esta es una de las que más me molesta personalmente que no haya tenido la atención que merecía. Porque esta es una que debería ver todo el mundo. Sobre todo aquellos que sean usuarios habituales de alguna red social en general y Facebook en particular. Pero también por sus fundamentos cinematográficos. Presentada como una secuela complementaria, más que otra cosa, de "La red social", pero con la que no comparte más que se habla también de Facebook (bastantes años más tarde) y el único personaje que comparten es el de Mark Zuckerberg, que aquí no es el protagonista. Además, aunque Aaron Sorkin ya era el guionista de "La red social" y aquí repite, añadiendo la labor de director, en aquella no estaba realmente interesado en la parte tecnológica y social, sino en temas como el poder, la amistad y la traición. Sin embargo, aquí sí se centra en el funcionamiento interno de la plataforma de Facebook como núcleo de una investigación para destapar una de las grandes polémicas de la red social. A la cual se retrata como un marco potenciador del odio, de la manipulación política y del daño psicológico a adolescentes. Por tanto, retrata a Zuckerberg mucho más duramente que "La red social", más claramente como un villano. Pero también sirve la película como un homenaje para los que luchan por sacar la basura a la luz y dan la cara para conseguirlo. Sorkin pone en circulación sus diálogos rápidos (aunque no su montaje), con muchos términos técnicos y abundancia de información. Si la nominaran al Oscar a mejor guion, no me sorprendería.

   Interpretación: Vuelve a escena la ganadora del Oscar por "Anora", que muchos creyeron que fue un golpe de suerte para la actriz Mikey Madison. Pues no, aquí se confirma rotundamente porque este papel es totalmente diferente al de aquella película y ella vuelve a estar sobresaliente. Si volviese a ser nominada por esta, yo no protestaría. Ni un actor de la talla de Jeremy Allen White, estando notable también, es capaz de opacarla. Y atención a como da vida a Mark Zuckerberg, Jeremy Strong, en comparación con Jesse Eisenberg.

   Escenas (SPOILERS!!): El prólogo es básico para la historia, mostrando a una mujer blanca claramente provocando a dos agentes de policía de otras etnias. Porque es el detonante para que la protagonista, Frances (Madison), una ingeniera de Facebook (medio por donde ha sido emitido de vídeo de la escena), lo vea y se convenza de que hay que hacer algo pues conocía a esa persona y era totalmente distinta años antes. Hay dos momentos clave más, la toma del Capitolio es la culminación de ese odio fomentado en Facebook y permitido por sus dirigentes, con Zuckerberg a la cabeza como principal responsable. Y cuando Frances decide salir del anonimato y dar la cara públicamente para que el caso tenga más impacto.

   LO PEOR: Aaron Sorkin es un excelente guionista, puede que uno de los mejores de Hollywood. Pero como director es solo bueno. Que no es poco pero que se nota que no tiene el talento visual ni la brillantez narrativa de David Fincher. Le falta algo de dinamismo en ese aspecto a la película.

   REFERENCIAS: Aunque evidentemente tenga relación con "La red social", juega más en el terreno del cine de periodismo de investigación, como "Todos los hombres del presidente" o "Spotlight".

   CONCLUSIÓN: 7’5. Merecía más atención porque es una película que debería ver todo el mundo, sobre todo si se es usuario de redes sociales, porque avisa del peligro de sus contenidos y de la nula moralidad de sus creadores.




martes, 13 de octubre de 2026

Escenas Míticas: Tecnología digital - Juegos de guerra.

 


   Quien hace la ley hace la trampa, y en el mundo informático digital, la ley es el sistema informático y la trampa los hackers. Por eso vamos a abordar una película sobre uno de los hackeos más icónicos del cine, en una de las películas más representativas de la cultura pop de los años ochenta. Por eso la incluyó Ernest Cline en su novela "Ready player one", que es todo un homenaje a esa década, y cuya adaptación pasará también por este ciclo.   




   Inspirada en un caso real, lo que momentáneamente supuso una alarma nuclear, cuando la simulación de un ataque soviético, el sistema informático estadounidense se lo tomó como verdadero y cundió el pánico en el NORAD (Mando de Defensa Aeroespacial de América del Norte), durante seis minutos que de no haberse confirmado que era una falsa alarma, pudo ser un desastre internacional.   



   El hacker, David Lightman, también está inspirado en uno real, David Scott Lewis, a quien entrevistaron los guionistas para construir su personaje. Pero no tiene nada que ver ni en el incidente del NORAD ni en ningún otro de ese calibre. Simplemente era un joven informático con mucha curiosidad por "explorar" los sistemas informáticos de seguridad.  



   La película fue vista por el presidente de los Estados Unidos de aquella época, Ronald Reagan, quien quedó muy preocupado por lo que planteaba y pidió informes sobre la posibilidad de que ocurriera de verdad, lo cual hizo que se revisara la vulnerabilidad del sistema informático militar. Hay que tener en cuenta que estábamos hablando de los últimos años de la Guerra Fría. Aunque tampoco podemos saber si esto fue exclusivamente provocado por la película.   



   Pero lo verdaderamente interesante es que plantea algo que es aplicable precisamente a nuestra actualidad, como si se hubiera adelantado a su tiempo, poniendo en duda la posibilidad de darle el control a un ordenador. Lo que extrapolable a nuestros tiempos sería dárselo a la IA y al riesgo de que pueda tomar decisiones de forma autónoma.  



   No obstante, aunque la computadora WOPR (pronunciado como la hamburguesa de Burger King, Whopper) puede parecer una proto inteligencia artificial pre-Skynet de la saga "Terminator", el ordenador no está tildado como el villano pues toma decisiones sin saber qué significan, haciendo valer la premisa de que calcular no es lo mismo que juzgar otra situaciones, por muy potente que sea su capacidad.  



   No les permitieron la entrada a las instalaciones reales del NORAD por lo que tuvieron que recrearlas usando la imaginación, en lo que supuso el decorado más caro para el cine en ese momento. Unos decorados que luego fueron aprovechados para otras películas, como "Quién engañó a Roger Rabbit" o "Regreso al futuro 2".   



   Al mando del asunto estaba John Badham, un director que venía del mundo de la televisión pero que ya había hecho películas conocidas, como "Fiebre en el sábado noche", "Drácula" (1979) o "Mi vida es mía". Y que tuvo uno de sus mayores éxitos con "Juegos de guerra". Posteriormente realizó otros títulos también muy populares, como "El trueno azul", "Cortocircuito" o "La asesina" (remake de "Nikita, dura de matar").   



   Esta fue la película que lanzó a la popularidad a Matthew Broderick. Después vendrían otras como "Lady Halcón", "Tiempos de gloria" o "Proyecto X". Le acompañaban Ally Sheedy y John Wood. Este último también le puso la voz a la computadora, Joshua. Para que sonara artificial, el actor pronunciaba las frases al revés y luego se invertía la grabación. Es decir, se reproducía al contrario.   



   La película podría haberse inspirado en "Teléfono rojo, ¿volamos a Moscú?", y a su vez estaba influenciando, o dando ideas, a títulos como "Hackers", "Los fisgones" o la propia "Terminator". Tuvo buenas críticas en general y comercialmente fue un éxito de taquilla. Costó 12 millones de dólares y recaudó 124 en salas de cine.