viernes, 30 de octubre de 2026

Microcríticas Express: Whistle/Hokum/SOULM8ATE

 



   Otra de esas de maldiciones que se ceban con un grupo de adolescentes a lo “It follows” y “Destino final”, que tenía cierta esperanza que se acercara a lo que proponía “Háblame”, teniendo en cuenta que toda la historia gira en torno a un objeto maldito antiguo. Y la respuesta es un NO como una catedral. Dirige Corin Hardy, responsable de “La monja”, que recuerdo defender, sobre todo en comparación con la secuela que era abominable, pero al que criticaba por abusar de los sustos. Bueno, pues aquí lo hace incluso más. Cada dos por tres hay uno, generados mayormente gracias a subir el volumen de tal manera que puedas despertar a todos los vecinos de tu edificio, sin ningún problema. No es de lo único que abusa, hay efectos digitales por doquier. Casi tan abundantes como los agujeros de un guion que no explica el origen del objeto en cuestión, ni como llega a la primera víctima, ni tampoco a la última. Lo único que hace es encadenar una escena detrás de otra que, oye, si están bien rodadas, menos mal. Es decir, es prácticamente lo opuesto a lo que personalmente valoro para que considere a una película de terror como buena. No obstante, no todo es negativo. A pesar de tener un guion muy flojo, es entretenida. Y tiene alguna que otra idea interesante, como algo así como recrear las muertes futuras en el vacío (ver para entender). Y esas muertes son bastante contundentes, sobre todo en lo que respecta a sangre y gore. Habría estado bien que lo hubiera acompañado con más puesta en escena y menos bocinazos. Y bueno, en el reparto está Dafne Keen y Sophie Nélisse. 5’5.



   Para quien no haya decidido todavía que ver en Halloween, esta sería una buena opción. Porque es un buen ejemplo de propuesta de terror con presupuesto modesto. A los que les gustara “Oddity”, y si no la habéis visto, la recomiendo, muy posiblemente esta también les gustará. Porque reconocerá algunos elementos de aquella en cuanto a ambientación y ritmo. También aquí parte desde el folk horror pero yendo más hacia una premisa más clásica de casa embrujada. En este caso, hotel, porque el argumento trascurre en torno a un hotel aislado, en el cual, una de sus habitaciones es residencia habitual de una bruja. Si, puede sonar un poco a “El resplandor” e incluso, en cierta fase, la homenajee. Pero hay que dejar claro que esto es otra cosa. Hay que destacar dos aspectos interesantes. Primero que existe una trama totalmente terrenal, entre los propios empleados del hotel, y luego está la sobrenatural, la de la existencia o no de una bruja, que circula como leyenda del lugar. Segundo, que la película parece que va usando los escenarios desde el más abierto al cada vez más cerrado. De exteriores a interiores, sacándole precisamente bastante partido a esos espacios cerrados. No abusa de los sustos pero los tiene, siempre buscando el impacto desde buenas soluciones en materia de puesta en escena (fijaros en la escena del velo de la cama, o como utilizan el tema de la tiza. Tranquis, no he dicho nada relevante), obteniendo buenos momentos de suspense. Luego juega la baza de si todo es una locura o si es que solo es cuestión de tener la mente abierta. Pero queda bastante claro. Por tanto, efectivamente, no inventa la rueda, pero tiene mejor nivel que la mayoría de productos similares que se hacen hoy en día. 7.


   Forma parte del universo de “M3GAN” pero no tiene nada que ver con ella más allá de que trate precisamente del riesgo de meter un robot en tu casa, por muy tentadora que pueda llegar a ser la idea. No comparte ningún personaje con esa película y hasta llamarla spin off habría que cogerlo con pinzas. Porque el único nexo de unión entre ambas es que hay una empresa que fabricaba a Megan que ahora es absorbida por la que fabrica a Sara, la espectacular robot protagonista de esta. De hecho, casi tiene más en común con “Alice”, la de Megan Fox, con prácticamente la misma premisa. Eso si, incluso yendo un paso más allá, porque a los géneros de terror y ciencia ficción, añade el erótico. Es lo que tiene no tener la limitación de la calificación por edades que si tenía “M3GAN”, por la que tiuvieron que recortar muchas escenas. Pero es que incluso es su versión “unrated”, no le llega a la suela en cuanto a violencia a esta, porque hay un par de asesinatos bastante heavys. Ahora bien, ¿de que nos habla realmente “SOULM8TE” y que aporta respecto a sus predecesoras y las otras películas sobre temas similares? A ver, una vez que ya casi todo el mundo, en mayor o menor medida, ya usa la IA de forma habitual, el siguiente paso es meterla en un robot hiperrealista totalmente a tu disposición. Respecto a lo que aporta, no mucho más, salvo ese toque picante y ser considerablemente más sangrienta. Si que puntualiza un aspecto, la historia no trata tanto del riesgo de lA sino de que la liberemos de sus limitaciones, que dejemos que se salga de su programación en la búsqueda de que se haga más humana. Por cierto, buen trabajo de Lilly Sullivan. 6.

Escenas Míticas: Tecnología digital - Ready player one

 


   Tampoco podía faltar en este ciclo el tema de la realidad virtual. Una tecnología que, aunque llevaba décadas inventada, es más o menos durante la última cuando ha llegado a nuestras vidas, pues fue en 2016 cuando se pusieron a la venta las primeras gafas comerciales de alta calidad en tiendas, y a lo largo de los siguientes años ha ido implementándose en nuestras vidas cotidianas.   




   Ahora bien, ¿es "Ready Player One" una película sobre la realidad virtual? Sí y no. Aproximadamente un 60% de la trama transcurre en el interior de Oasis, un mundo virtual creado para unir, o al menos, que todos sus usuarios (prácticamente toda la población) interactúen en él. No obstante, personalmente lo veo más como un medio narrativo, como una excusa para hablar de otras cosas, más que hablar de la realidad virtual en sí.   




   Como si harían otros títulos, aunque no lo llaman específicamente como realidad virtual, como "Nivel 13", "Días extraños" o "El cortador de césped". Incluso podríamos considerar películas como "Abre los ojos" o "Matrix". Eso sí, ¿vemos realidad virtual en "Ready Player One"? Por un tubo, posiblemente sea la película en la que más vemos esta tecnología.   




   Aunque la utilice para tratar temas como la desconexión social y la necesidad de evasión. O el deseo de ocultarse tras máscaras digitales (los avatares) para poder ser más guapos, más fuertes y, en definitiva, más molones. Además de poder tomarse como una crítica al capitalismo tecnológico, que llena nuestras vidas de publicidad y muros de pago.   



   Aunque creo que lo que realmente quería Ernest Cline, escritor de la novela que adapta la película, era hacer un homenaje a la cultura pop de los setenta, también de los noventa, pero muy especialmente de los ochenta. Es por eso que un servidor disfrutó enormemente leyendo un libro que, aunque no considero que tenga un gran valor literario, para alguien que se crio precisamente en esa época, es altamente satisfactorio.   



   Porque, literalmente, hay cientos de referencias a películas, series, canciones, juguetes, videojuegos y cómics de esa década. Lo que a la hora de plasmarlas en pantalla supuso un auténtico infierno de permisos de derechos de autor, que en muchos casos tuvieron que negociarse. Por cierto, muchas de esas referencias hacían alusión al cine de Steven Spielberg.   



   Del que el propio Ernest Cline era un gran admirador. Por eso estaba especialmente emocionado de poder trabajar con él, pues es el propio escritor quien elabora el guion. Pero Spielberg decidió no incluir la mayoría por modestia, no quería estar autorreferenciándose constante. Solo conservó aproximadamente una quinta parte de las referencias hacia sí mismo. Es decir, si podemos ver el tiranosaurio de "Jurassic Park" o el DeLorean de "Regreso al Futuro" (producida por él).   



   Pero es que Cline ya pensaba en Spielberg cuando escribía el libro, y es verdad que cuando lo lees te viene a la cabeza el nombre del cineasta como mejor opción posible para realizar una adaptación. Sin embargo, no fue el único nombre puesto sobre la mesa para hacerlo. También estaban Christopher Nolan, Robert Zemeckis, Vince Vaughn y Peter Jackson.   



   Un Steven Spielberg que llevaba sin tocar el género de ciencia ficción desde "La guerra de los mundos", es decir, trece años. Y desde "Ready Player One", no lo había vuelto a hacer precisamente hasta este año, con "El día de la revelación". El propio Spielberg afirmó que "Ready Player One" había sido su tercera película más difícil, solo por detrás de "Tiburón" y "Salvar al soldado Ryan".   



    Spielberg aprovechó la película para homenajear a uno de sus directores más admirados, cambiando una escena clave del libro que recreaba "Juegos de guerra" (vista aquí en este ciclo) por "El resplandor". No en vano, ya tomó el proyecto que Stanley Kubrick no pudo llegar a rodar al fallecer, "Inteligencia Artificial". Para el reparto prefirió no elegir estrellas, por eso sí están nombres como Tye Sheridan, Olivia Cooke, Ben Mendelsohn, Mark Rylance, Simon Pegg o Hannah John-Kamen.   




   Los únicos antecedentes que se pudrían tomar en cuenta son "Tron", por su idea de mundo de realidad virtual, y "Quién engañó a Roger Rabbit", en cuanto a hacer interactuar personajes reales con otros digitales o animados. La película fue nominada a los mejores efectos especiales, que no ganó. Tuvo buenas críticas en general. Y funcionó bien comercialmente. Costó 175 millones de dólares y recaudó 586 en taquilla.