Este mes se estrena "Scrooge y los fantasmas de la Navidad", la enésima versión del cuento clásico literario de Charles Dickens, en lo que prometen sea una reimaginación en tono más terrorífico. Sobre todo si tenemos en cuenta que tras la cámara tenemos a todo un especialista en el género como es Ti West, que vuelve tras dejarnos un gran sabor de boca con su trilogía X ("X", "Pearl", "MaXXXine"). El protagonista será Johnny Depp.
Lo que nos sirve como excusa para hacer un repaso de películas basadas o, más bien, inspiradas en cuentos populares pero también en leyendas que hayan dado lugar a relatos. Y que precisamente hayan reimaginado esas historias con gran libertad creativa. Es por eso que nos viene al pelo (nunca mejor dicho) comenzar con este título.
Porque "En compañía de lobos" es una muy libre versión del cuento de Charles Perrault y después de los hermanos Grimm, "Caperucita Roja". Hoy en día los puristas de las adaptaciones literarias la habrían destrozado en redes sociales por ello. Claro que es que realmente lo que adapta son una serie de relatos de hombres lobo del libro de Angela Carter, "La cámara sangrienta".
Lo que explica su narración no lineal, en una estructura de varias capas, semejante a la de una muñeca rusa. Unos relatos que ya habían contado con una adaptación radiofónica previa. La propia escritora, Angela Carter, coescribe el guion de la película junto con el director, Neil Jordan, en el que era su segundo trabajo tras la cámara. Todavía no habían llegado sus mejores títulos.
Porque ocho años después llegaría la magnífica "Juego de lágrimas", y después su película más conocida, "Entrevista con el vampiro", y otras tan destacables como "Michael Collins". Sin embargo, es "En compañía de lobos" la que más se ajusta a la denominación de título de culto indiscutiblemente. Sobre todo por su mezcla de cuento de hadas fantástico, terror gótico, folk horror y hasta erotismo, con unas gotas de surrealismo.
Una propuesta notablemente distinta de la corriente de películas de hombres lobo que venía dándose previamente a inicios de la década de los ochenta con títulos como "Aullidos", "Un hombre lobo americano en Londres" o "Lobos humanos". Que abrió la veda para considerar los cuentos populares para un público adulto y no infantil.
Caperucita, a la que en ningún momento se la menciona como tal, sino con el nombre de Rosaleen, pero no hay ni la más mínima duda de que es ella, hila una serie de historias donde se tratan temas tan poco infantiles como el paso de la infancia a la adolescencia, el despertar sexual, el deseo, el miedo o la pérdida de la inocencia. Incluso bajo un halo de feminismo que chocaba en esa época.
Una Rosaleen interpretada por una jovencísima Sarah Patterson, que tan solo contaba con catorce años por lo que las escenas de desnudo provocaron la inevitable controversia. O más bien, confusión, porque no era ella sino una doble de cuerpo quien se mostraba desnuda en esas escenas, que además estaban cargadas de erotismo. Nunca se había visto una Caperucita tan sensual y nunca se vio después de esta película.
Tampoco eran verdaderos lobos los que aparecían en pantalla sino pastores belgas. Solo se utilizaron dos lobos reales para algunos planos. Para los hombres lobo, se eligieron actores como Misha Bergese, Stephen Rea (actor fetiche de Neil Jordan) y Terence Stamp (aunque realmente era el Diablo). Para el papel de la Abuela que narra las historias, se eligió directamente, sin prueba de casting de por medio, a Angela Lansbury. David Warner también estaba en el reparto.
Como decía, cuentos como "Blancanieves", "Cenicienta", "Barbabazul", "El flautista de Hamelín" o "Hänsel y Gretel" se empezaron a considerar con una visión más oscura, que es como fueron concebidos realmente en un origen, como cuentos de terror. Aunque no se tradujo en muchas versiones cinematográficas.
Sin embargo, sí se hace notar la influencia de "En compañía de lobos" en películas como "Legend", "Ginger Snaps", "Jennifer's Body" o "Crudo". En su momento tuvo buenas críticas y fue premiada en el Festival de Sitges como mejor película. Costó solo 2 millones de dólares y recaudó justo el doble en taquilla.
