Que pocas películas hay sobre compositores de música clásica. Si coges la lista de los que se consideran los mejores de la historia con nombres como Johann Sebastian Bach, Robert Wagner, Frédéric Chopin o Johannes Brahms, solo encontramos, y no muchas, de los dos más famosos, como Ludwig van Beethoven y Wolfgang Amadeus Mozart. Siempre hablando de películas que hayan llegado a salas de cine, no a la televisión ni en formato documental.
Y resulta que de esos dos más conocidos por el público no entendido en música clásica, tienen muy pocos títulos. Podemos nombrar “Amor inmortal” y “Copying Beethoven”, de Beethoven, interpretados respectivamente por Gary Oldman y Ed Harris respectivamente. Y tan solo precisamente esta “Amadeus” por parte de Mozart.
Y ninguna de ellas es un biopic puro sino que están enfocadas desde un punto de vista muy particular. Como le pasa a “Amadeus”, narrada desde el punto de vista de otro compositor real, Antonio Salieri, supuestamente rival del propio Mozart en la ficción de la película. Aunque no hay ninguna prueba de esa enemistad en la realidad.
Una rivalidad que es más que probable que ni existiera. De hecho, se sabe que trabajaron juntos en la cantata “Per la ricuperata salute di Ofelia”, y que el propio Mozart invitó a Salieri a su ópera “La flauta mágica”, la cual aceptó y se deshizo en elogios al término, sobre la obra del compositor alemán. Incluso llegó a dirigir otras óperas de Mozart tras su muerte.
Cuya causa no fue el envenenamiento, que estaba más basada en la leyenda de que Mozart fue envenenado por algún compositor envidioso. Sus síntomas estaban muy lejos de encajar con una intoxicación por arsénico o mercurio. La causa oficial de la muerte fue fiebre miliar aguda, un término que es verdad que es muy poco preciso. Lo más probable es que fuera por fiebre reumática, la cual padeció en su infancia, o un fallo renal.
Así que no, Antonio Salieri no fue quien mató a Mozart, aunque en la película “El último gran héroe” se bromea con ello, en un ejercicio habitual en ella de metacine, porque también participa el actor que lo interpretaba, F. Murray Abraham. De hecho, se sabe que quien estuvo en sus últimos días tomando notas de su última obra, "Réquiem", fue un aprendiz suyo, Franz Xavier Süssmayr.
Pero Milos Forman tomó la obra de teatro de Peter Shaffer, quien además escribe el guion de la película, como excusa para elaborar una fábula sobre la envidia, que adquiere tintes de terror en su tramo final, y también sobre la obsesión por el talento y la perfección, que inspiró a películas posteriores y relativamente modernas, como “Cisne negro” o “Whiplash”.
Un Forman que en su segunda película en Estados Unidos, triunfó con “Alguien voló sobre el nido del cuco”, logrando cinco Oscars, uno de ellos para él mismo. Le siguieron títulos como “Hair”, “Ragtime”, hasta llegar a “Amadeus”, que se convirtió en una de las películas más oscarizadas, con ocho estatuillas, la segunda para él como director. Cosechó muy buenas críticas y terminó con cuarenta premios.
Además de ser reconocida como una de las diez películas más representativas de Estados Unidos. Costó 18 millones de dólares y recaudó 52 en taquilla. No volvió a alcanzar ese nivel aunque sí buenas películas, como “El escándalo de Larry Flynt”, “Valmont” o “Man on the Moon”, desde 2005 estuvo inactivo hasta su fallecimiento en 2018.
La rivalidad del argumento fue llevada tras las cámaras, en lo que parece que fue un ejercicio consciente, llevando a la prensa el debate de quien era realmente el protagonista de la cinta, Tom Hulce (Mozart) o F. Murray Abraham (Salieri). Lo cierto es que eran coprotagonistas. De hecho, ambos fueron nominados para el Oscar en la misma categoría, la de actor principal, que terminó ganando el segundo. Completaban el reparto nombres como Jeffrey Jones o Cynthia Nixon

