martes, 24 de marzo de 2026

Escenas Míticas: Sectas - The Lords of Salem

 


   No es precisamente la favorita de los seguidores de su director, Rob Zombie, quienes se decepcionaron al no encontrarse con un sucedáneo de “Los renegados del diablo”. De hecho, en su momento, fue bien calificada por la prensa, pero puntuada muy negativamente por el público. Solo con el tiempo, como no podía ser de otra manera, ha adquirido su merecida denominación de título de culto.



   Pues ahí va eso, personalmente la considero la mejor película de Rob Zombie y de muy largo. Lo voy a argumentar; narrativamente es mucho más equilibrada y coherente que “La casa de los 1000 cadáveres” o la propia “Los renegados del diablo”, y creativamente tiene más personalidad que las dos películas que hizo de “Halloween”. Luego, tras “The Lords of Salem”, bajó notablemente su nivel con “31” o “3 del infierno”, ya no digamos con su versión de “La familia Monster”.



   Aquí se percibe un cineasta más maduro cinematográficamente hablando y más personal. No en vano gozó de mayor libertad creativa que con “Halloween”. Quizás por ello no tuvo una gran respuesta comercial. Costó tan solo 1,5 millones de dólares pero es que también tan solo recaudó 2,2 en taquilla, y en algunos países no se estrenó, fue directamente a DVD.



   Zombie creció en la ciudad de Salem y desde hacía años quería hacer una película relacionada con ella. Para eso se inspiró en los juicios de brujería de Salem en 1691, donde alrededor de una veintena de personas fueron ajusticiadas (ejecutadas) bajo esa acusación. Casi se podría decir que era un proyecto personal del director, el cual escribió el guion y dirigió, y hasta ejerció de productor de él, y además rodó en la verdadera Salem.



   Sin embargo, la propuesta partió de un productor especializado en sacar proyectos de terror de bajo presupuesto, Jason Blum, que bajo una subdivisión de su propia productora, Blumhouse, llamada Haunted Films, creada para realizar películas independientes, y que llevaba ya dos películas de éxito producidas, “Paranormal Activity” e “Insidious”, le propuso a Rob Zombie hacer una de tipo sobrenatural.



   Para ello le ofrecieron un presupuesto muy limitado y poco tiempo para llevarlo a cabo, a cambio de darle el control creativo total sobre el guion y la dirección. Zombie retomó una idea que había tenido anteriormente y aunque tuvo que reescribir algunas partes y recortar otras para ajustarse a los plazos de rodaje, pudo llevar a cabo su visión original.


   Rob Zombie ya era un músico de enorme éxito, fundador y líder de la banda de rock y heavy, White Zombie. Pero también era un adicto a las películas de terror, lo cual influyó en su propia música y en la estética de sus videoclips (dirigidos por él mismo) e incluso en el show mostrado en sus conciertos, y en especial en las películas de serie B.



   Aunque en “The Lords of Salem”, sus referentes son más elevados. Él mismo la definió como si Ken Russell (“Los demonios”) dirigiese “El resplandor”. Pero se pueden apreciar influencias tan variadas como la del giallo de Dario Argento y su “Suspiria”, o de Roman Polanski y sus “Repulsión” o “La semilla del diablo”. Zombie demuestra tener un gran dominio de la iconografía del género y se puede interpretar la película como un homenaje al cine de terror de los setenta y ochenta.



   Como es una constante en toda su filmografía, la participación de su esposa, Sheri Moon Zombie, vuelve a darse, aquí además como protagonista absoluta, y la rodea de auténticas leyendas del terror de serie B, como Dee Wallace (“Aullidos”, “Cujo”), Barbara Crampton (“Re-Animator”) y Meg Foster (“Están vivos”, “Leviathan, el demonio del abismo”), aunque, inicialmente se había pensado en Goldie Hawn, 



   Meg Foster calificó el trabajo en esta película con Rob Zombie como una de las mejores experiencias de su carrera. Completan el reparto Udo Kier, Maria Conchita Alonso y Bruce Davison (en sustitución de Bruce Dern), y de no haber tenido que recortar la escena donde aparecería, también habríamos visto a la reina del “rape and revenge”, en “I spit on your grave”: Camille Keaton.



   Como curiosidad, la historia lleva una estructura dividida en cuatro partes. Primero la invocación, la primera vez que se escucha el vinilo ritual demoníaco. Segundo, contagio, cuando lo ponen en la emisora. Tercero, purificación, cuando Heidi se rompe. Y cuarto, la entrega, en el clímax final.

domingo, 22 de marzo de 2026

El testamento de Ann Lee

 

   FICHA TÉCNICA


Título: El testamento de Ann Lee.
Dirección: Mona Fastvold.
País: Reino Unido.
Año: 2025.
Duración: 136 min.
Género: Drama, musical.
Interpretación: Amanda Seyfried, Thomasin McKenzie, Lewis Pullman, Christopher Abbott, Tim Blake Nelson, Stacy Martin, Matthew Beard, Scott Handy, Viola Prettejohn, Jamie Bogyo, David Cale.
Guion: Mona Fastvold, Brady Corbet.
Producción: Andrew Morrison, Joshua Horsfield, Viktória Petrányi, Mona Fastvold, Brady Corbet, Gregory Jankilevitsch, Lillian LaSalle, Klaudia Śmieja-Rostworowska, Mark Lampert.
Música: Daniel Blumberg.
Fotografía: William Rexer.
Distribuidora: Searchlight Pictures.

   CRÍTICA

   SINOPSIS: En la década de 1770, Ann Lee se convirtió en la líder de un movimiento religioso de los llamados Shakers, cuya peculiaridad era rezar a través del canto y el baile. Lee formó una de las sociedades más importantes de la historia de Estados Unidos, a la que consideraban la segunda venida de Jesucristo en forma de mujer.

   LO MEJOR: Básicamente es un biopic pues muestra la vida de Ann Lee, líder de un grupo religioso, los Shakers, hasta su muerte. Pero lo interesante está en cómo lo han contado. Porque no es un musical, al menos no uno convencional, pero si el componente musical es fundamental para entender la película, el cual usa como parte de la narración, es decir, la letra de las canciones está plenamente integrada en la historia, y no la interrumpen sino que la completan. Es más, son esas partes musicales, donde se recrean esas danzas en éxtasis, casi en trance, que practicaban los Shakers, lo visualmente más atractivo de la película. Unas secuencias de baile que desprenden una potencia impresionante, con coreografías que resultan hipnóticas, aderezadas con una música bellísima. Gracias a la labor de dirección de Mona Fastvold, coguionista de “The brutalist”, junto a su pareja, Brady Corbet, que la dirigió. Aquí le devuelve el favor coescribiendo un guion que nos habla del fanatismo religioso, del poder de un líder, sobre el que planea constantemente una sensación incómoda, pero desde el aspecto psicológico. Fastvold arriesga tremendamente en cuanto al formato en el que envuelve el relato. Y esa valentía contribuye a que la película sea esencialmente atmosférica, pero sobre todo, sensorial. Lo tengo que reconocer, ha habido momentos que me he quedado embobado con las imágenes, especialmente con esas secuencias musicales.

   Interpretación: Amanda Seyfried se lo deja todo. Es la mejor interpretación de su carrera y va a ser una de las mejores actuaciones femeninas de este año. Me cuesta entender cómo no ha estado en la batalla de los premios, incluso nominada al Oscar. Si lo estuvo al Globo de Oro. También cabe destacar la de Lewis Pullman, camino de superar a su padre. Y la de Thomasin McKenzie.

   Escenas (SPOILERS!!): Como decía, sus momentos más potentes coinciden con las danzas de los Shakers (no en vano, se traduce como los Sacudidos). Y no solo no me han parecido repetitivas sino que incluso habría preferido que fueran más largas. Secuencias como la de la redada, donde la detienen por primera vez, y la del barco, posterior a la tormenta, son realmente brutales. También los hay muy crudos, como los de los partos sangrientos o el ataque de la turba a Ann Lee y varios de sus hermanos en la ciudad de Shirley. Pero hay una escena clave. En su estancia en la cárcel ella cree levitar brevemente. Toda esa tragedia sufrida la ha roto, necesita explicar por qué Dios la ha castigado así. Y determina que ha sido por sus pecados carnales, ese es el origen de su doctrina posterior de celibato y castidad. A partir de ahí, cree ser la elegida para transmitir ese mensaje. Recordemos que sus seguidores creían que era el Jesucristo femenino y la enterraron como una Santa.

   LO PEOR: Por lo visto hubo algunos espectadores que se salieron de su primera proyección en el Festival de Venecia. Es verdad que no es una película para todo el mundo ni mucho menos pero me parece excesivo. Y tampoco entiendo si el motivo era la crudeza de algunas escenas o su formato musical. Si es cierto que es algo confusa narrativamente.

   REFERENCIAS: Toda esa liturgia recuerda películas como “El hombre de mimbre” o “Midsommar". Pero la devoción religiosa va más por el camino de “La bruja” o “Saint Maud”. Me ha recordado a “Sound of my voice”.

   CONCLUSIÓN: 7’5. Biopic a medio camino del drama histórico y el musical, donde nos dan a conocer a la figura de Ann Lee, a través de la gran interpretación de Amanda Seyfried y de unas espectaculares secuencias de baile.