Lo primero es plantear la figura de los superhéroes de forma radicalmente distinta a como estamos acostumbrados. Como productos de marketing inflados de popularidad, obtenida en redes sociales y TikTok, carentes de moral y personalidad. Incluso peligrosos, lo cual se representa principalmente en el personaje de Patriota, a quien se emparenta indisimuladamente con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ahora más que nunca. Patriota es un psicópata, pero el más poderoso del planeta, lo cual acrecienta su endiosamiento, al igual que el político de pelo anaranjado. Hasta la persecución y caza de los “Estelares” tiene un paralelismo con su política de inmigración y lo que hace el ICE.
"The Boys" es una sátira sobre el gobierno y la sociedad estadounidenses, una que no hace prisioneros, con un humor gamberro, soez, escatológico, de mal gusto pero tremendamente divertido. Esta serie nunca ha aburrido, riéndose de todo, incluso de personajes superheróicos referenciales como Superman, Capitán América, Flash, Aquaman o Wonder Woman. A cambio ha creado otros incontestablemente icónicos de la televisión como Patriota, Carnicero, Luz Estelar, pero también Kimiko, Frenchie o Soldier Boy.
El problema es que su talón de Aquiles siempre ha sido tener un guion poco elaborado, más preocupado en aglutinar burradas sexuales y gore que de contar una historia. Que, hasta cierto punto, funcionó hasta su tercera temporada pero que a partir de la cual no ha hecho más que dar vueltas en círculos sobre las mismas ideas, redundando una y otra vez en la psicopatía de Patriota y en su complejo de Dios, más subrayado hasta la saciedad en la última temporada. Porque esta quinta ha sido la peor, con incongruencias como la participación de los personajes de “Gen V”, muy bien trabajada y desarrollada, por cierto, y totalmente desaprovechada en “The Boys”, cuando casi nos prometían un duelo entre Marie Moreau y el propio Patriota. Además, agotándose las ideas para los gags. Llega un momento que te cansas de ver cuerpos reventados digitalmente.
Se ha hartado el showrunner de la serie, Eric Kripke, de declarar en salidas durante las últimas semanas diciendo que no habrá una gran batalla final cuando sí la ha habido o que el desenlace es una sátira de los finales malos de otras series. Ahora cada vez que a alguien le acusen de hacer algo que no le guste al público ya tiene la respuesta perfecta: es que era una sátira. No sé si se habrá tratado de una estrategia de publicidad o de intentar cubrirse ante un posible apaleamiento, tan habitual últimamente, producto de la sobreexpectación de fandoms cada vez más tóxicos y violentos en redes sociales. Por cierto, comparar el número de muertes de personajes de la última temporada de “The Boys” y "Stranger Things", es uno de los comentarios más absurdos que he podido ver últimamente. Que no todo tiene que ser "Juego de Tronos". No obstante, la realidad es que el desenlace no ha estado tan mal como el nivel de los episodios anteriores. La batalla final es espectacular (aún con incomprensibles ausencias), aunque previsible desde el capítulo anterior, los personajes terminan como deben y uno acaba pensando que incluso va a echarlos de menos.
