Tiene
notas bastante bajas y, sinceramente, sin pensar que sea una obra
maestra, no lo entiendo. Al menos es un buen entretenimiento y de una
factura visual que no es muy común en películas que van directas a
plataformas. Porque no sé como se las apañan en el cine asiático,
esta es coreana, para sacarle rendimiento a sus presupuestos, con
ejemplos tan claros como “Godzilla Minus One”. Pero es que esta
ha costado 22 millones de dólares y en pantalla parecen 150. Que ya
como película de catástrofes me funciona bastante bien, con escenas
bastante espectaculares. Pero es que esto solo es el envoltorio de
una historia más ambiciosa. Es verdad que durante la primera parte
ves cosas raras que luego se comprenden cuando gira hacia el género
de ciencia ficción pura y dura. Es en ese viraje donde ha captado
más mi atención, aunque no me estaba aburriendo ya antes. Lo
advierto por si alguien tiene la tentación de quitarla (que no lo
entendería porque toda la parte de catástrofes naturales es muy
entretenida), se puede perder algo que quizá le interese más.
Porque ese primer acto es solo la preparación de la verdadera historia
que nos quieren contar y que personalmente me ha parecido muy
original. Además, por fin, la inteligencia artificial no es
retratada como factor de destrucción de la especie humana sino todo
lo contrario, lo que ya es una variante, al menos. Si que es verdad
que al final hay un poco la sensación de que han mezclado un poco de
todo. Y lo que más me ha desesperado es que los personajes de
repente se paren a hablar tranquilamente en medio del desastre. Pero,
en general, entretiene, está bien hecha y al menos es algo
diferente. 6’5.
Nuevamente,
el cartel tiene más talento visual que toda la película, en uno de
los ya casi obligatorios títulos de tiburones de cada verano. Si
tiene algún interés es el escenario, el que los personajes estén
atrapados en un lugar cerrado (aunque tiene luz, no se sabe de donde
sale), una cueva, realzando el efecto claustrofóbico aunque no tenga
nada de novedoso pues ya en “A 47 metros 2” usaban esta premisa.
Esta me parece mejor pero porque la otra era muy mala (con lo buena
que era la primera parte). Además, también toma un poco prestado de
“The descent” incluyendo una relación de amistad tóxica de por
medio en un grupo en el que es literalmente imposible empatizar con
ninguno, o como mucho, uno de ellos. Por lo que cuando van cayendo
pues no te da más mínima pena e incluso te alegras porque casi
todos merecen ser devorados. Dices, uno menos, cárgate a otro. A
este respecto, no voy a entrar en temas de realismo pero tampoco es
que haga falta ser Costeau para saber que es imposible que un solo
tiburón se coma a media docena de personas en unas horas. Este,
además, tiene la costumbre de empotrarse contra todo, e incluso usar
esa táctica contra sus víctimas. Lo que si tengo que reconocer es
que está muy decentemente hecho y da el pego en casi todas las
escenas donde sale, que ahí se le agradece que se le vea
razonablemente bastante. La película tiene notas muy bajas y yo
tampoco haría tanta sangre con ello porque está entretenida, aunque
un recorte de diez o quince minutos le iría bien. Sangre que, por
cierto, tiene bien poca y gore cero. 5’5.



