He tardado en verla porque soy perezoso a la hora de ponerme con una serie con ya varias temporadas y un saco de episodios a cuestas. Así que pensaba ir alternando cada temporada con otras series. Pero ha sido completamente imposible, me ha creado tal adicción que me he tragado sus 44 capítulos seguidos. De hecho, ha sido una ventaja tenerlos todos disponibles respecto a aquellos que la siguieron al día. El resultado es que me ha dejado la sensación de haber visto una de las mejores series de este siglo.
BREAKING OZARK
Cuántas series se presentan como la nueva “Juego de tronos” o la nueva “Stranger things” y luego están a años luz. Sin embargo, esta que nos vendían como la nueva “Breaking Bad”, si le hace justicia la comparación aunque luego tome su propio camino. Puesto que los paralelismos argumentales tanto iniciales como de desarrollo son más que evidentes. Y hay que decir, por mucho que algunos les suene a sacrilegio, que si no supera a la serie protagonizada por Bryan Cranston, al menos, la iguala en nivel. Y si podría superarla es porque “Ozark” es interesante desde el episodio uno de la primera temporada mientras “Breaking Bad” explotaba realmente en la tercera. Por no hablar del ritmo de los episodios de Ozark, altísimo, repleto de giros pero no tramposos, gracias a un guion robusto y brillante, que hila perfectamente todos esos virajes de timón y que hace que cada episodio (que muchos de ellos superan la hora de metraje), se pasen volando porque no hay ni uno solo de relleno o transición.
EL DINERO ES DINERO. NO IMPORTA DE DÓNDE VENGA
Un guion en el que la evolución de los personajes es constante, lo que posibilita que el reparto se pueda lucir pues su arco argumental es riquísimo. El nivel interpretativo es excelso, tanto de los actores principales como de los secundarios, tanto de si salen en cuarenta episodios o en cuatro, lo dan todo, Jason Bateman está magnífico. Pero es que Laura Linney está incluso mejor. Y eso es el gran mérito de Julia Garner, que estando rodeada de talento y actores en sus mejores momentos, sea capaz de brillar hasta tal punto que desde un personaje inicialmente secundario, llegue a ser coprotagonista, apropiándose poco a poco de la serie. Puede que los Byrde (Marty y Wendy) llevaran el control pero todos hemos adorado a Ruth Langmore, gracias a una Julia Garner absolutamente maravillosa, que en cuatro temporadas se ha llevado tres Emmys y un Globo de Oro. Pronto tendrá otra estatuilla en su colección, seguro
SÉ LA DIFERENCIA ENTRE ESTAR VIVA Y ESTAR MUERTA
Cualquiera puede morir en esta serie y puede hacerlo en cualquier momento. De hecho, tiene una de los finales más crueles, dolorosos y con una lectura más oscura que un servidor haya visto en televisión. Muertes que son absolutamente impactantes. No por imprevisibles (algunas sí) pues la mayoría se ven venir, sino por la manera en que se producen, de forma seca y exenta de adornos, como se producirían en la realidad. Muchas veces, durante la serie, se habla de la maldición de los Langmore. Y es verdad que el destino es aciago con esa familia. Pero la verdadera maldición es la de los Byrde. Como el caballo de Atila, a su paso no vuelve a crecer la hierba. Desde su llegada a los Ozark, se apropian de negocios y utilizan a sus dueños, provocando la muerte de muchos de ellos. Aunque inicialmente a su costa, son Marty y Wendy Byrde los verdaderos villanos de esta historia. Al menos Walter White (Bryan Cranston), se redimía al final de “Breaking Bad”. Sin embargo, los Byrde no pueden parar en su escalada de ambición y de pérdida de conciencia.

