jueves, 28 de mayo de 2026

The Boys

 


   Como siempre que termina una serie que ha suscitado gran expectación, y esta lo ha hecho, toca hacer balance de toda su trayectoria más que hacer crítica únicamente de su última temporada, que también la habrá. Y aunque siempre he sostenido que esta estaba sobrevalorada, y de ese burro no me voy a bajar, hay que reconocerle unos cuantos aciertos que al final me hacen considerarla una de las series más importantes de los últimos años.


   UN IDIOTA CON PODER ES EXACTAMENTE ESO

   Lo primero es plantear la figura de los superhéroes de forma radicalmente distinta a como estamos acostumbrados. Como productos de marketing inflados de popularidad, obtenida en redes sociales y TikTok, carentes de moral y personalidad. Incluso peligrosos, lo cual se representa principalmente en el personaje de Patriota, a quien se emparenta indisimuladamente con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ahora más que nunca. Patriota es un psicópata, pero  el más poderoso del planeta, lo cual acrecienta su endiosamiento, al igual que el político de pelo anaranjado. Hasta la persecución y caza de los “Estelares” tiene un paralelismo con su política de inmigración y lo que hace el ICE.

   "The Boys" es una sátira sobre el gobierno y la sociedad estadounidenses, una que no hace prisioneros, con un humor gamberro, soez, escatológico, de mal gusto pero tremendamente divertido. Esta serie nunca ha aburrido, riéndose de todo, incluso de personajes superheróicos referenciales como Superman, Capitán América, Flash, Aquaman o Wonder Woman. A cambio ha creado otros incontestablemente icónicos de la televisión como Patriota, Carnicero, Luz Estelar, pero también Kimiko, Frenchie o Soldier Boy.


   DESDE CUÁNDO ESPERANZA E INGENUIDAD SON LO MISMO

   El problema es que su talón de Aquiles siempre ha sido tener un guion poco elaborado, más preocupado en aglutinar burradas sexuales y gore que de contar una historia. Que, hasta cierto punto, funcionó hasta su tercera temporada pero que a partir de la cual no ha hecho más que dar vueltas en círculos sobre las mismas ideas, redundando una y otra vez en la psicopatía de Patriota y en su complejo de Dios, más subrayado hasta la saciedad en la última temporada. Porque esta quinta ha sido la peor, con incongruencias como la participación de los personajes de “Gen V”, muy bien trabajada y desarrollada, por cierto, y totalmente desaprovechada en “The Boys”, cuando casi nos prometían un duelo entre Marie Moreau y el propio Patriota. Además, agotándose las ideas para los gags. Llega un momento que te cansas de ver cuerpos reventados digitalmente.


   AL LOBO NO LE PREOCUPA LA OPINIÓN DE LAS OVEJAS

   Se ha hartado el showrunner de la serie, Eric Kripke, de declarar en salidas durante las últimas semanas diciendo que no habrá una gran batalla final cuando sí la ha habido o que el desenlace es una sátira de los finales malos de otras series. Ahora cada vez que a alguien le acusen de hacer algo que no le guste al público ya tiene la respuesta perfecta: es que era una sátira. No sé si se habrá tratado de una estrategia de publicidad o de intentar cubrirse ante un posible apaleamiento, tan habitual últimamente, producto de la sobreexpectación de fandoms cada vez más tóxicos y violentos en redes sociales. Por cierto, comparar el número de muertes de personajes de la última temporada de “The Boys” y "Stranger Things", es uno de los comentarios más absurdos que he podido ver últimamente. Que no todo tiene que ser "Juego de Tronos". No obstante, la realidad es que el desenlace no ha estado tan mal como el nivel de los episodios anteriores. La batalla final es espectacular (aún con incomprensibles ausencias), aunque previsible desde el capítulo anterior, los personajes terminan como deben y uno acaba pensando que incluso va a echarlos de menos.

martes, 26 de mayo de 2026

Escenas Míticas: Moda - Cruella

 

   Quizá a algunos les sorprenda pero Cruella De Vil está en las listas de mejores villanos del cine, y más concretamente como la primera en villanas. De hecho, su nombre juega con el concepto de cruel pero en femenino y el apellido con el de devil, es decir, demonio. Vamos que vendría a ser “demonia cruel”. Sin embargo, poco se sabía sobre de donde salía el personaje.




   Es justo lo que se cuenta aquí, el origen del personaje, como se convierte, en este caso, Estella en Cruella De Vil, abordado como una historia de orígenes muy al modo de los villanos del género de superhéroes, porque Cruella no deja de ser un alter-ego, aunque aquí lo trate de como una se convierte en la otra.



   De tal manera que si Cruella De Vil inicialmente estaba inspirada en los gestos y miradas de Bette Davis, la Cruella de esta película tiene mucho de la Catwoman de Michelle Pfeiffer en “Batman vuelve”, de Tim Burton o incluso del Joker de Heath Ledger en “El Caballero Oscuro” de Christopher Nolan. Y quien no me crea que se fije en las apariciones públicas de Cruella.



   Sin embargo, la Baronesa claramente se parece mucho a la Miranda Priestly de Meryl Streep en “El diablo viste de Prada”, que a su vez se basa en Ann Wintour, la directora de la revista Vogue. Para interpretarla se manejaron nombres tan potentes como Nicole Kidman, Charlize Theron, Julianne Moore o Demi Moore, pero se impuso el de Emma Thomson.



   Todo lo contrario que para el personaje de la protagonista, para el que siempre se tuvo clara una sola opción, Emma Stone. Aunque sí hubo rumores de otras opciones como las de Margot Robbie, Anya Taylor-Joy, Lady Gaga o Cara Delevingne. Pero eran más producto de los deseos del público en las redes sociales.



   Pero ahora nadie sería capaz de ver a otra que no fuera Emma Stone, en su versión joven. Para la más mayor también es insustituible Glenn Close en el live action de la versión animada de “101 dálmatas” y en su secuela “102 dálmatas”. Todo salía de la novela homónima de Dodie Smith publicada en 1956. La idea le surgió a raíz de tener precisamente nueve dálmatas en casa.



   La Baronesa von Hellman interpretada por Emma Thomson también se inspira en alguien real, en Vivienne Westwood, una diseñadora de moda de los setenta. A ambas les acompañaban en el reparto nombres como Paul Walter Hauser, Joel Fry o Mark Strong en papeles secundarios. Glenn Close no aparece en la película pero ha expresado que le encantaría trabajar con Emma Stone en una secuela, aunque no se sabe si podría ser posible.



   Porque “Cruella 2” está confirmada y en desarrollo, con el regreso de Stone al personaje. Dado que la primera recaudó en taquilla 283 millones de dólares, habiendo invertido 100 en ella y con el mérito de estrenarse simultáneamente en cines y en la plataforma de Disney Plus como “Mulan”, pues es una de esas películas post pandemia que siguió esa estrategia.



   De hecho, fue el primer gran estreno con alfombra roja tras la pandemia. Pero al público le seguía costando acudir a las salas de cine. Por eso se considera un gran logro lo recaudado y se espera una buena respuesta para una secuela, que llegará en 2027.



   ¿Y qué tiene todo esto que ver con el tema del ciclo? Pues mucho porque el mundo de la moda es el campo de batalla en el que se enfrentan Cruella y la Baronesa, es un duelo de diseñadoras, un duelo entre lo clásico y la innovación. Si “Última noche en el Soho” homenajeaba el Londres artístico de los sesenta, esta hace lo propio con el de los setenta. Así que sí, paradójicamente, la moda tiene un gran peso en la trama. Además, ganó el Oscar al mejor vestuario.



   Dirige
Craig Gillespie, que si bien no tuvo un inicio demasiado brillante con el remake de “Noche de miedo”, al que siguió la correcta “La hora decisiva”, sí mostró un gran talento en “Yo, Tonya”, que confirmó con “Cruella”, y que, sinceramente, es la única esperanza de que “Supergirl” sea mejor que el “Superman” de James Gunn.