martes, 22 de septiembre de 2026

Escenas Míticas: Brujas - El crisol

 


   No hay brujas en la película. Ni siquiera se puede considerar que pertenezca al género de terror propiamente dicho. Aunque la historia sí se centra en la especulación sobre si unas personas practicaron la brujería e, incluso, muestra ambigüedad sobre si es una sospecha justificada, aunque más como ejemplo de lo que puede suponer la interpretación de un acto sacado de contexto. Por lo que, lo que nos muestra la película puede ser más terrorífico que unas mujeres montando en escobas o cocinando pócimas de encantamiento.   




   Una adaptación de la obra teatral homónima de 1953, llevada al guion de la película por su propio escritor, Arthur Miller, quien fue nominado al Oscar en la categoría de mejor guion adaptado. Una de las dos nominaciones que obtuvo la cinta, la otra fue a mejor actriz de reparto, a Joan Allen. Aunque no transformó ninguna de las dos en estatuillas.   




   Miller se basó en un hecho real, los Juicios de Salem, donde en 1692, 144 personas (muchas más que en la película) fueron acusadas de practicar la brujería y la adoración al diablo, de las cuales 19 (14 mujeres y 5 hombres) fueron ejecutadas y una de ellas murió a consecuencia de las torturas durante los interrogatorios.    




   Fue el caso más sonado o el que más ha trascendido en la cultura popular pero ni mucho menos el único. Las acusaciones de este tipo comenzaron casi medio siglo antes, en 1647, y en distintas ciudades, pero nunca con tantos acusados como en Salem, que prácticamente cierra el ciclo de estos juicios. Acusados y víctimas porque, evidentemente, todos fueron procesados injustamente.   




   Es lo que Arthur Miller utilizó para hablar de lo que realmente quería hablar, del macartismo. Estableciendo un paralelismo entre los Juicios de Salem y la persecución política llevada a cabo por el senador republicano Joseph McCarthy sobre una serie de personas a las que acusó de ser comunistas, o cualquiera con ideas de izquierdas. De hecho, se llamó "la Caza de brujas".  

 


   Miller se inspiró en la comparecencia de un amigo suyo ante el Tribunal de Actividades Antiestadounidenses, el cineasta Elia Kazan, que ante las presiones, delató a varios compañeros del mundo del cine que pasaron directamente y sin pasar por la casilla de salida, a formar parte de la famosa Lista Negra de Hollywood, acabando casi con sus carreras.  




   El escritor compara esa histeria puritana con la vivida en Salem, y señala el peligro del extremismo religioso, del peso de las acusaciones falsas tomadas como pruebas, de los fallos del proceso judicial y de la intromisión gubernamental. Aunque el verdadero mensaje es que el peligro no está tanto en quien miente sino en una sociedad predispuesta a creer esas mentiras. 

  


   Tiene un gran reparto, con Daniel Day-Lewis al frente, seguido de Winona Ryder, Joan Allen, Paul Scoufield, Jeffrey Jones y Bruce Davison (años más tarde participaría en otra película que hace referencia a las brujas de Salem, "The Lords of Salem"). Curiosamente, Day-Lewis y Ryder eran pareja en la vida real y en la ficción de la historia protagonizan una relación que es el detonante de las acusaciones de brujería.




   En la dirección estaba Nicholas Hytner, que venía de realizar "La locura del rey Jorge". Pero después de "El crisol", no ha dirigido nada demasiado destacable, por lo que se pueden considerar sus dos mejores películas. La segunda tuvo muy buenas críticas pero comercialmente fue un fracaso. Costó 25 millones de dólares y solo recaudó 7 en taquilla.  




   No toma como referencia específicamente ninguna película anterior ni tampoco es influencia directa de otras posteriores. Pero a quien le interese el tema le recomendaría "Los demonios" (por el clima de histeria y persecución), "La bruja" (mismo contexto fanático religioso) y "Akelarre" (una caza de brujas en el País Vasco y Navarra).  




   El título de la película hace referencia a un doble sentido. Por un lado, es un recipiente para mezclar sustancias a altas temperaturas. Por otro, se refiere a la situación de tensión que envuelve a personas sometidas a mucha presión.  


domingo, 20 de septiembre de 2026

Buena suerte, pásalo bien, no mueras

 

   FICHA TÉCNICA

Título: Buena suerte, pásalo bien, no mueras.
Dirección: Gore Verbinski.
País: Estados Unidos
Año: 2025.
Duración: 134 min.
Género: Comedia, ciencia ficción.
Interpretación: Sam Rockwell, Michael Peña, Juno Temple, Haley Ru Richardson, Zazie Beetz, Asim Chaudhry, Georgia Goodman, Dino Fetscher, Mike Gassaway, Conrad Kemp, Stevel Marc, Anna Acton, Elly Condron, Dominique Maher, Ryan Kruger, David Sturzaker.
Guion: Matthew Robinson.
Producción: Robert Kulzer, Erwin Stoff, Gore Verbinski.
Música: Geoff Zanelli.
Fotografía: Jim Whitaker.
Distribuidora: Universal Pictures.

   CRÍTICA

   SINOPSIS: Un hombre, con una extraña apariencia, se presenta en un restaurante asegurando venir del futuro y tener que reclutar un grupo para salvar el mundo de un apocalipsis tecnológico. No es la primera vez que lo intenta y confía en que esta vez sea la definitiva.

   LO MEJOR: Hay películas que yo llamo frontera. Donde pende de un hilo el llegar a ser una pequeña joya o, por el contrario, un producto totalmente infumable. Si está aquí es porque mi opinión está más cerca de lo primero aunque ni mucho menos me parezca una obra perfecta. Desde luego, una fumada sí parece, pero es tan disparatada, tiene tan poca vergüenza, y no se le puede negar que es muy original, que me lo ha hecho pasar muy bien. Su mezcla sin complejos de géneros, que va desde la ciencia ficción (los viajes en el tiempo y los bucles temporales), la comedia (desde la sátira nada sutil y sí pretendidamente exagerada, que me ha recordado a cierto cine de Terry Gilliam) y esa estructura narrativa tan tarantiniana, reconstruyendo la trama mediante varias historias que confluyen en una, la hacen bastante disfrutable. Para hacer un retrato de una sociedad actual hipnotizada por el uso de los móviles, la obsesión por las redes sociales y, en general, la tecnología, como la realidad virtual y, como no, la inteligencia artificial. En ese sentido tiene ocurrencias en la forma de mostrarlo, de lo más divertidas. Y la verdad sea dicha, hasta tiene sus ramalazos de terror (hay un guiño clarísimo a "La noche de los muertos vivientes"). Y bien rodada por el infravalorado Gore Verbinski ("Trilogía de "Los Piratas del Caribe", "The Ring"), muy alejado del cine comercial con el que comenzó. Es una película rara, pero para mí, al contrario que para muchos, ese adjetivo tiene una connotación positiva. Significa original, fresco, diferente.

   Interpretación: El reparto es tan variopinto como lo son sus personajes. Sam Rockwell se podría considerar el personaje principal pero el protagonismo es muy coral, es bastante repartido, con Juno Temple (para mí la mejor), Zazie Beetz, Michael Peña y Haley Lu Richardson. Y sinceramente, en general funcionan bastante bien.

   Escenas (SPOILERS!!): Muestra algo que por muy exagerado que parezca, no está tan alejado de la realidad, los estudiantes pegados a sus móviles, adictos a Instagram y a la dictadura de los algoritmos, es algo plenamente actual. Como el chico adicto a las gafas de realidad virtual que prefiere vivir en ese mundo imaginario que en el real. ¿Qué quieres, la pastilla azul o la roja? Decían en Matrix. Que por cierto, es la explicación de ese falso final feliz, donde otra IA intenta engañar a la población haciéndoles creer que todo se ha solucionado. Todos menos el protagonista. Por eso decide volver al punto de inicio en el restaurante, para volver a intentarlo de nuevo con lo que saben esta vez. Ahora, ¿por qué siempre vuelve al restaurante? Parece el punto de anclaje, de no retorno, desde ahí se puede intentar cambiar el futuro, más adelante no. Y es el lugar donde se encuentran esas personas que van a formar el grupo.

   LO PEOR: Después de todo lo dicho anteriormente, es una obviedad que no es una película para todo el mundo. Y tampoco es perfecta precisamente. Uno de sus talón de Aquiles es su ritmo, que es muy irregular, muy probablemente porque le sobra metraje. Una rebaja de diez o quince minutos le hubiera ido bien.

   REFERENCIAS: Tiene mucho del cine de Terry Gilliam, especialmente en títulos como "El rey pescador", "Doce monos" e incluso "Brazil", pasado por el filtro de la serie "Black Mirror".

   CONCLUSIÓN: 7. Una sátira que mezcla ciencia ficción y comedia para un tan disparatado argumento como real el retrato que hace de una sociedad mediatizada por la tecnología. Si, es exagerado pero no estamos tan lejos de que sea plenamente actual.