jueves, 20 de septiembre de 2018

Los Libros de Zoe: Los renglones torcidos de Dios



   AUTOR: Torcuato Luca de Tena (1923 – 1999, Madrid, España). Publicación: 1979. Género: intriga. Escritor y periodista, su obra abarca varias modalidades como novela, poesía, artículo, ensayo, reportaje, memorias y obras de teatro. Sus títulos más conocidos son “Edad prohibida” y “Los renglones torcidos de Dios”. En 1955 consiguió el Premio Nacional de Literatura y en 1961 el Premio Planeta por “La mujer de otro”.
   SINOPSIS: Alice Gould es ingresada en un sanatorio mental. Dice ser una investigadora privada. Es una mujer muy inteligente y tiene un comportamiento normal, lo cual creará dudas entre los médicos, que no sabrán si ha sido ingresada injustamente o está trastornada psicológicamente.
   PERSONAJES: Alice Gould; asegura ser una investigadora que ha fingido una enfermedad mental para descubrir al asesino de un cliente suyo. Samuel Alvar; director del sanatorio que está convencido que la enfermedad de Alice es real. César Arellano; jefe de servicios clínicos que cree en la cordura de Alice y la apoya en su enfrentamiento con Alvar. Monserrat Castell; enfermera que ayuda a los enfermos a adaptarse al centro y se hace amiga de Alice.

   LO MEJOR: El psicólogo David Rosenhan realizó un experimento que pasó a la posteridad con su apellido en el que doce personas (incluido el mismo) simularon “estar locos” para ingresar en varios psiquiátricos. La conclusión fue que ningún médico se apercibió del engaño, incluso tardaron bastante en darles el alta nuevamente. La segunda parte de la prueba consistía en retar a los responsables médicos de los diferentes centros psiquiátricos, ya preavisados, de detectar pacientes cuerdos infiltrados. El resultado fue 41. Pero es que Rosenhan no ha había enviado ninguno esta vez. Todo este rollo ¿para qué? Pues es que es precisamente a lo que juega Torcuato Luca de Tena en su novela, pues su argumento gira en torno a dos tramas. Una es elaborar, a modo de denuncia, el estado de funcionamiento interno de los “manicomios” (así los menciona varias veces en la obra) de la época, reflejando el descontrol en los tratamientos, la mezcla de pacientes con muy distintas enfermedades mentales, del abuso de fármacos y la dudosa ética de ciertos castigos. Y por otro, elabora una intriga detectivesca que lleva a la protagonista a intentar descubrir un enigma, haciéndose pasar por “loca”. Y ahí está el quid de la cuestión. Durante todo el desarrollo del libro nos veremos obligados a dudar del juicio del personaje, cambiaremos varias veces de parecer sobre si esta cuerda o tiene realmente sus capacidades mentales perturbadas y todo es producto de su enorme imaginación. Incluso el final deja abierta la conclusión a interpretaciones. Además, Luca de Tena, elabora todo un documentado glosario de enfermedades psiquiátricas mediante un lenguaje comprensible, sencillo y coloquial, aunque es cierto que en ocasiones introduce jerga médica especifica.
   LO PEOR: Como toda gran obra, y ésta lo es, posee una gran legión de admiradores, pero también bastantes detractores, que la acusan de pretenciosa, sobrevalorada o incluso tramposa. No estoy de acuerdo ni mucho menos. Por poner alguna pega tan solo advierto algunas situaciones un tanto repetitivas, aunque puede que sea adrede.
   CITAS: “Las personalidades especialmente exquisitas son más vulnerables que las más zafias; del mismo modo que una taza es más frágil cuanto de mayor calidad sea la porcelana”. “No le interesa hablar con los humanos, porque las conversaciones que mantiene con los extraterrestres son mucho más interesantes e instructivas”. “Hay aquí un individuo que, si hablo, me robaría los pensamientos”. “Los locos son una terrible equivocación de la Naturaleza; son las faltas de ortografía de Dios”. “Este palacio estaba reservado a la más alta aristocracia de la locura, a la sangre azul de los perturbados, a los linajudos de las demencias”. “Quizá la verdadera locura no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo ha tomado la inteligente resolución de volverse loca”. “Mi cabeza es como un cuarto desordenado en que todo ha sido cambiado de sitio. Busco algo y no lo encuentro”. “La justicia pertenece a un rango moral superior a la cortesía”. “La música es la más inútil, biológicamente hablando, de todas las Artes, y, por ello, por su pavorosa y radical inutilidad, es la más grande de todas ellas”.
   CONCLUSIONES: El propio escritor, Torcuato Luca de Tena, a modo de Rosenhan, se hizo pasar por enfermo mental para documentarse sobre estas instituciones psiquiátricas que pretendía retratar. Y vaya que si lo consiguió. Pero además lo fusionó con una trama sumamente enganchante, que, a pesar de sus impactantes giros, se lee fácilmente y que resulta muy adictiva. Con estos elementos era lógico pensar que era carne de adaptación cinematográfica pero solo se hizo en 1983 mediante una producción mexicana. Merece un remake.



martes, 18 de septiembre de 2018

Escenas Míticas: Alienígenas - Depredador




   Cuando asistimos a una nueva entrega de uno de los personajes extraterrestres más famosos del cine, con el permiso de Superman, Alien y E.T., esta vez una especie de reboot, que no mantiene hilo argumental ni conexión con ninguna de las otras entregas, y a cargo de Shane Black, que curiosamente en la primera película de 1987, tuvo un leve papel y fue consultado, en aquel momento era principalmente guionista, para precisamente retocar el guión.




   
   Los “Predators”, a pesar de campar por varias entregas, en total seis contando la última, ninguno le conoce un nombre especifico. Especie alienígena de gran estatura y fuerza física, forma humanoide, cuyo hobby no es otro que la caza. Para ello viajan por la galaxia buscando en los distintos planetas rivales que puedan suponer un reto digno para su diversión. Eso sí, no renuncian a la tecnología de sus armas, muy avanzadas, que aprovechan para su camuflaje y el disparo.



   Curiosamente, para meterse en la piel del “Predator” se eligió a Jean Claude Van Damme y así dotar al personaje de mayor agilidad. Pero hubo varios factores que dieron al traste con dicha elección. El propio Van Damme no estaba muy contento con meterse en un traje que daba muchísimo calor y encima no poder aparecer en la película en otro papel con su propia apariencia. Para colmo, su estatura no destacaba respecto a la del resto del reparto. Así que prescindieron del actor belga y contrataron a Kevin Peter Hall, de 2´19, que ya había sido el bigfoot de “Harry y los Henderson”.



   Y por supuesto, el diseño de la criatura corrió a cargo del que todo Hollywood acudía para tales menesteres, ese mago llamado Stan Winston. Sin embargo, la creación del personaje fue pura casualidad. Tras “Rocky IV”, corría un chiste por Hollywood que decía que Rocky Balboa, tras ganar a Ivan Drago (Dolph Lundgren), se había quedado sin rivales en la tierra, lo que les dio la idea a los guionistas, Jim y John Thomas para “Depredador”, que inicialmente iba a llamarse “Hunter” (Cazador).



   John Mctiernan, considero que ha sido uno de los mejores directores de acción que ha habido pues tenía un acertadísimo concepto del ritmo y conjunción con la pausa en la narración. Hablo en pasado porque desgraciadamente lleva inactivo desde 2003. De hecho, su filmografía es más bien corta, tan solo 11 películas. “Depredador” fue su primer gran proyecto, aunque el segundo de su carrera.



   Pero es que a ésta le siguieron otras muy buenas películas como “La jungla de cristal” (saga a la que volvió para encargarse de la tercera parte). Le siguieron “La caza al Octubre Rojo”, “Los últimos días del edén”, “El último gran héroe”, “El secreto de Thomas Crown” o “El guerrero N.º 13”. Vamos que sabía salirse del género de acción.



   Para el papel protagonista se tenía bastante claro que debía ser para Arnold Schwarzenegger, que venía de ser “Conan” (en dos ocasiones), “Terminator”, “Comando” y “Perseguido”. Todavía no había explotado del todo. Tras precisamente “Depredador”, y las que vendrían después, “Desafío total” y “Terminator 2” (ésta especialmente) si lo hizo. Le acompañaron Carl Weathers (Apollo Creed en “Rocky”), Bill Duke y algunos atletas de lucha libre como Jesse Ventura.



   Inicialmente recibió criticas más bien negativas. Con el tiempo se la ha dado el valor que se merece, quedando todo un clásico ochentero. Pero al publico le gustó desde el principio y hoy en día es un film sagrado para los aficionados a las “monster movies”. Costó 15 millones y recaudó casi 100 en taquilla. La música de Alan Silvestri (que curiosamente también participó en la de “Alien”) fue muy reconocida y hoy inolvidable. Aparte de las secuelas, se han realizado videojuegos en todas las plataformas y distintas colecciones de comics.



   En mi opinión, mezcla acción, bélico, ciencia-ficción y terror a las mil maravillas. Acertaron al no importarles la calificación R, con los niveles de violencia que pedía. Tiene escenas memorables y algunos rasgos reconocibles propios, como el sonido térmico o la frase “la selva se lo llevó”. El efecto de transparencia de camuflaje se logró vistiendo al actor de rojo y eliminando digitalmente el color de la pantalla, quedando tan solo una silueta vacía. Barato y efectivo. Y otra seña icónica.

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