jueves, 15 de noviembre de 2018

Escenas Míticas: Especial Slasher - Halloween, el origen




   Después de diversas resurrecciones, la muerte de Michael Myers en la sexta entrega se dio por definitiva. Recordemos que en “Halloween H20” tuvo el final más shockeante probablemente de toda la saga, cuando veinte años después Myers volvía para enfrentarse a Laurie Strode (Jamie Lee Curtis) y en el duelo final de ambos, ella decapitaba al, hasta ese instante, inmortal asesino.




   Así que, hasta el momento, cronológicamente, ese es el final de la saga. Porque la nueva película sobre el personaje, “La noche de Halloween (2018)” es una secuela alternativa, pero de la segunda parte. y la que hoy comentamos era una especie de precuela y a la vez reboot. En la primera mitad se nos mostraba la infancia de Michael Myers, pasando a su adolescencia ya recluido en un sanatorio mental. Y la segunda mitad era una nueva versión de lo ocurrido en la película original de 1978.



   En esa primera fase, Rob Zombie nos intenta explicar cual es el origen de ese instinto homicida irrefrenable que tiene Myers, que tendría sus raíces en un hogar desestructurado, con un desaprensivo padrastro, una madre stripper (y se intuye que prostituta) y víctima del bullying escolar. Aunque si se aprecia un mal inherente en su interior, con ese maltrato a los animales.



   Pero el hecho de querer mostrar una explicación más realista, de tipo psiquiátrico, le valió a Zombie una buena ración de críticas, incluida la del propio John Carpenter, quienes alegaban que entroncaba con la propia esencia del personaje, que no era otra que la de que era la pura encarnación del mal, desde un ámbito sobrenatural. Por eso lo de nunca mostrar su cara y tratarlo desde esa máscara inexpresiva.



   Sin embargo, aquí Zombie nos muestra como el Michael niño ya tiene afición por las máscaras en general y en uno de los diálogos con su madre le confiesa que es para ocultar su fealdad, es decir, nuevamente un motivo psicológico, un complejo. Decir, que la mascara que lleva habitualmente es la del capitán Kirk de “Star Trek” que, en una de sus aventuras, tenían que hacer una escena en la que se les derretían las caras. Se fabricaron unas máscaras de plástico para los actores. Y se comercializaron en edición limitada para la de Kirk.


 
   Personalmente, considero a la película de lo mejor del “Universo Halloween” porque, al contrario que otros directores que han pasado por la franquicia, Rob Zombie si consiguió darle su toque personal. Además, corrió el riesgo de un planteamiento valiente, totalmente diferente a lo visto anteriormente y que encima resultaba mucho más brutal que otras entregas, con gran cantidad de sangre y violencia. Para muestra un botón, el famoso asesinato de su hermana, aquí es triple y a cuál más brutal.



   Aportaba varias cosas más, como el nexo familiar como hermanos, con Laurie Strode. Y nos contaba con todo detalle la huida del centro psiquiátrico, que omitía en una elipsis la película original de Carpenter. Y el caso es que la carrera cinematográfica de Rob Zombie era relativamente corta, tan solo había empezado cuatro años antes y solo llevaba dos películas por ese entonces, “La casa de los mil cadáveres” y “Los renegados del diablo”.



   El propio Zombie dirigiría la secuela de esta “Halloween, el origen”, dando más rienda suelta a su estilo personal pero que tuvo menos éxito. Después vendría la que considero su mejor película, “The lords of Salem” y “31”. Para el año que viene se espera “3 from hell”. El caso es que esta película, por mucha crítica de los fans más recaltrizantes, de la prensa y de John Carpenter, tuvo un sobrado éxito. Costó 15 millones y recaudó 80 en la taquilla, aun tenía tirón. Como nuevamente se ha demostrado con la actual.



   Por cierto, que el reparto es bastante interesante. Figuran algunos nombres como guiño al cine de terror de los ochenta, como Dee Wallace (“Cujo”, “Aullidos”), Sybil Danning (habitualmente en la serie B, normalmente muy ligera de ropa), Brad Dourif (“El muñeco diabólico”) o el propio Malcom McDowell como Doctor Loomis. Incluso aparece Danny Trejo (“Machete”) y la señora Zombie, Sheri Moon, como siempre mostrando también bastante piel. Quizá la menos convincente me pareció la nueva Laurie, a cargo de Scout Tylor-Compton.



martes, 13 de noviembre de 2018

Los Libros de Zoe: Millennium 4; Lo que no te mata te hace más fuerte



   AUTOR: David Lagencrantz (1962, Solna, Suecia). Publicación: Agosto de 2015. Género: novela policíaca y misterio. Conocido por ser el autor de “Yo soy Zlatan Ibrahimovic”. Retomó la saga “Millenium” tras la muerte de Stieg Larsson. Ésta es la cuarta entrega. También se ocupó de la quinta, “El hombre que perseguía su sombra”.
   SINOPSIS: Mientras la revista Milenium pasa por uno de sus peores momentos, Blomqvist recibe un mensaje en el que le dicen que tienen información muy importante sobre Inteligencia Artificial que puede afectar al Servicio secreto americano. Y puede ser la exclusiva necesaria para la revista. Mientras tanto, Lisbeth participa en varios ataques hacker.
   PERSONAJES: Lisbeth Salander; se encuentra realizando ataques informáticos cuando se entromete en el caso de Balder.  Mikael Blomkvist; periodista importante de la revista Millenium.  Frans Balder; ingeniero informático que guarda información muy peligrosa. August; hijo autista de Balder, capaz de dibujar con precisión matemática.
   LO MEJOR: Lo que marcó principalmente esta secuela es el cambio de escritor. Recordemos que el mundo literario no es como el cinematográfico, donde las secuelas pueden ser, y de hecho, muchas veces es así, dirigidas por diferentes directores. En literatura la muerte de un escritor, como fue la del autor de la trilogía Millenium, Stieg Larson, por un ataque al corazón en 2004, también supone la muerte de la saga. Por eso, el gran mérito ha sido que ésta sea un excepción. Y es justo destacar a David Lagencratz en la labor de continuación con las claves marcadas por las anteriores tres entregas, con el difícil papelón de suceder a Larsson y su sofisticado estilo de narración. Por eso, Lagencratz venía con la lección bien aprendida, volviendo a bifurcar la trama en varias vertientes temáticas. Por un lado nos propone un nuevo argumento conspirativo donde centra la investigación típicamente policiaca. Y por otro ahonda en el plano personal de su protagonista, Lisbeth Salander. Por esa vía es por donde introduce importantes novedades y algunos giros realmente sorprendentes (que el trailer de su adaptación cinematográfica ya se ha ocupado de destripar a la primera de cambio). Sin embargo, aunque desde luego, Lisbeth capta todo el foco de atención en la trilogía de Stieg Larsson, su tratamiento era casi como el de un personaje secundario, en la obsesión del escritor original por dosificar a su estrella. Cosa que no hace Lagencratz, dándole el protagonismo absoluto.
   LO PEOR: Por desgracia, por mucho empeño que ponga David Lagencratz en que el cambio sea lo menos traumático posible, se echa en falta a Larsson. Especialmente en el brío narrativo que tenía este y el dinamismo que le daba a la parte de la investigación, lo cual Lagencratz intenta contrarrestar introduciendo más escenas de acción. Francamente no es lo mismo.
   CITAS: “Subestimé el poder del oportunismo”. “Difícilmente podía considerarla amiga...A los amigos uno los ve. Los amigos no desaparecen así como así”. “Tu mera existencia les recuerda hasta qué punto se han vendido, y cuanto más te elogian, más mezquinos se sienten”. “Nadie filtra información sin tener un motivo personal”. “A veces es más fácil unir que separar”. “Un reportero nunca debe olvidar hacerse la pregunta: ¿Por qué me cuentan eso?”. “Fue como la sensación que se produce después de haber tenido un orgasmo con la pareja equivocada...”. “Ya se sabe: cuando el dinero habla las palabras callan”. “Ojalá la felicidad se manifestara con la misma intensidad que el dolor”. “Lo que caracteriza a una persona son sus contradicciones”.
   CONCLUSIONES: Aun con cambio de escritor y todo, consigue ser una novela interesante, bastante entretenida y con algunas novedades curiosas. No está al nivel de las de Stieg Larsson (aun así, de éste, la mejor es la primera “los hombres que no amaban a las mujeres”) pero logra enganchar. En base al aliciente de poder seguir disfrutando de ese personajazo que es Lisbeth Salander. Su adaptación a la gran pantalla corre a cargo de Fede Alvarez (“No respires”), con Claire Foy en el papel principal, sucediendo a Noomi Rapace y Rooney Mara.




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