jueves, 21 de mayo de 2026

El Señor de las Moscas

 

   FICHA TÉCNICA

Título: El Señor de las Moscas.
Dirección: Jack Thorne (Creador), Marc Munden.
País: Reino Unido.
Año: 2026.
Duración: 60 min (4 episodios).
Género: Aventuras, drama, terror.
Interpretación: Winston Sawyers, Lox Pratt, David McKenna, Ike Talbut, Noah Flemyng, Cassius Flemyng, Rory Kinnear, Rochelle Neil, Daniel Mays, Tom Goodman-Hill.
Guion: Jack Thorne. Novela: William Golding.
Producción: Jack Thorne.
Música: Cristobal Tapia de Veer, Hans Zimmer, Kara Talve.
Fotografía: Mark Wolf.
Distribuidora: BBC.

   CRÍTICA

   SINOPSIS: Tras un accidente aéreo, un grupo de niños ha sobrevivido varado en una isla. Los intentos de organizarse sin la ayuda de los adultos fracasan ante la irrupción de la violencia entre ellos.

   LO MEJOR: La novela me causó un gran impacto cuando la leí por primera vez para el instituto como opción de lecturas juveniles, y me lo volvió a causar hace pocos años cuando la volví a releer, confirmando la primera impresión que había tenido, que era una historia tremendamente oscura. Para los que no la conozcan, que nadie se lleve a engaño por estar protagonizada exclusivamente por niños. O por su tono inicial enclavado en el género de aventuras. Porque eso va derivando hacia el terreno del survival pero más en clave de terror psicológico. No hay fantasmas ni monstruos, pero sí unos niños convertidos en bárbaros con pinturas de guerra, a la caza de otros seres humanos. Y precisamente es más impactante verlo en personajes de esa edad. Porque es una perfecta representación de la deconstrucción de la civilización, de la tendencia humana al caos y la violencia cuando no se ve limitada por una autoridad, unas normas o una ley. Eso lo capta de maravilla esta miniserie, que, no solo es muy fiel al texto original, sino que además cuenta la historia cuidando especialmente la forma. Comenzando con una narración sencilla que va tornándose cada vez más compleja, a la vez que profundiza más en lo psicológico, lo cual va perfectamente acompañado por la evolución de la fotografía y la banda sonora a medida que avanza el relato. Espero que nadie se pare en detalles como preguntarse por qué no hay adultos o como han sobrevivido todos los niños a un accidente aéreo. Es una fábula alegórica, no esencialmente realista. Por ello, no solo es que me parezca la mejor adaptación de la novela, es que me parece la definitiva.

   Interpretación: Su estructura narrativa gira en torno a colocar sus cuatro personajes clave como más protagonistas de cada uno de los cuatro episodios de la miniserie. Y por eso los actores elegidos para darles vida son los más destacados, en un casting infantil maravilloso. Y esos son Winter Sawyers, Ike Talbot, pero sobre todo, David McKenna y Lox Pratt.

   Escenas (SPOILERS!!): La muerte del “niño de la mancha en la cara”, no llegamos a verla pero no por ello es menos triste. Es accidental, por la torpeza de provocar un incendio descontrolado en la isla. Pero ya introduce la primera tragedia en la convivencia de los chavales. El primer paso hacia la barbarie del grupo es la caza del jabalí, tremendamente violenta y salvaje. Que en evolución culmina en la caza de Simon (Talbot) asesinado con idéntica brutalidad. En ese punto el caos ya ha triunfado, representado por Jack (Pratt) sobre los personajes que representan la cordura y la civilización, es decir, Piggy, que también termina siendo asesinado de una pedrada, en el mismo momento que se rompe el elemento final de organización, la caracola que otorgaba la palabra, y Ralph, al que se disponen a cazar como a un animal. La llegada de los adultos a la playa muestra la vuelta de la autoridad, el fin del macabro juego.

   LO PEOR: Aunque no son demasiado extensos, me sobran todos los flashbacks. No aportan nada indispensable para la historia y te sacan del aislamiento casi claustrofóbico (a pesar de estar siempre al aire libre) de la isla.

   REFERENCIAS: Es la tercera adaptación de la novela homónima de William Golding. La primera fue en 1963 y la segunda en 1990, para televisión. El creador de esta miniserie es Jack Thorne (“Adolescencia”).

   CONCLUSIÓN: 8. Por muchos motivos me parece, no solo la mejor versión de la novela de Golding, sino la definitiva. Por su fidelidad al texto original, por la manera de captar esa evolución hacia la oscuridad, gracias a su joven reparto. 




miércoles, 20 de mayo de 2026

Escenas Míticas: Moda - Última noche en el Soho

 


   Hemos tocado el mundo de la prensa de la moda y también el de las modelos. Toca el de los diseñadores. Esta lo será y también la siguiente. Porque es verdad que aquí la moda no es el tema central sino más bien un envoltorio e incluso un pretexto para contarnos un thriller con toques fantásticos y de terror. Eso sí, desde el prisma de una estudiante a diseñadora de moda.



   Aquí viene el enlace con el tema del ciclo que estamos mostrando. La protagonista, Eloise, es una ferviente admiradora de la década de los sesenta, en cuanto todo lo artístico y cultura pop. Y su fanatismo por lo vintage la hace idealizar el pasado a través de la ropa y la estética. Es justo lo que le hace conectar con una chica del pasado.



   Por tanto, en cierto modo, la moda es lo que sirve de vehículo de transporte del pasado. Y esos viajes en el tiempo la inspiran a la hora de diseñar sus vestidos. Además, su estado mental, afectado por esos traslados a los sesenta y a la vida de esa chica, aspirante a estrella de la canción, no solo afectan a su talento para diseñar sino que también intervienen en su forma de vestir.



   Pero por encima de todo es un homenaje al Londres de los sesenta y más concretamente a la zona del Soho, por el cual el director británico, Edgar Wright, sentía fascinación desde su infancia. Lo cual no le impide no mostrarlo desde la idealización, sino todo lo contrario, desde la desmitificación, desde su lado más oscuro, retratando un mundo del espectáculo londinense lleno de violencia y abusos. 



   Un ambiente lleno de depredadores masculinos de clase alta. De hecho, el personaje de Sandy está inspirado en todas esas chicas que llegaban al Soho en los sesenta con el sueño de ser estrellas pero que caían atrapadas en redes de acosadores y de tratos abusivos. Que en realidad eran la mayoría. La película a través de los ojos de Eloise muestra la caída en los infiernos de Sandy.



   Es la película más seria de Edgar Wright, la primera sin un atisbo de comedia, cuando esa era una de las características predominantes en su filmografía, con claros ejemplos como la trilogía del “Cornetto”, “Scott Pilgrim contra el mundo” o “Baby Driver”. Porque en su última película “The running man”, remake de “Perseguido”, sí tiene cierto toque de humor, que no le va muy bien, por cierto.



   También, “Última noche en el Soho” es su película más ambiciosa visualmente. En su multirreferencialidad, se inspira en títulos tan poco convencionales como “Amenaza en la sombra”, de Nicolas Roeg, y “Repulsión”, de Roman Polanski. Aunque también hay mucho del Brian De Palma de “Vestida para matar” o “Doble cuerpo”, y del giallo, especialmente el de Dario Argento, como en “Rojo oscuro”.



   Sin embargo, fue un fracaso de taquilla. Tan solo recuperó 22 de los 43 millones de dólares invertidos. Se puede justificar en parte porque las salas de cine aún sufrían el efecto post pandemia. La gente parecía que solo iba a ver secuelas de grandes franquicias y no apostaba por películas nuevas a la hora de ir al cine. Además dividió a la crítica. Pero el público que la vio la defendió fervientemente. Tiene todo para convertirse en título de culto.



   Era Anya Taylor-Joy quien iba a interpretar a Eloise pero Edgar Wright decidió cambiarla a dar vida a Sandy. Lo que hizo que ficharan a Thomasin McKenzie para Eloise y compartieran el protagonismo. Les acompañaba Matt Smith y los veteranos Terence Stamp y Diana Rigg, que murió antes de estrenarse la película y a la cual se le dedicó la película.



   La compenetración de Anya Taylor-Joy y Thomasin McKenzie fue total, algo vital teniendo en cuenta que en muchas escenas, una era el desdoblamiento de la otra. El efecto espejo de esas secuencias no se logró de forma digital sino construyendo sets de rodaje idénticos, calculando milimétricamente los movimientos de la cámara, usando dobles en ocasiones y haciendo que sus actrices realizaran exactamente los mismos gestos.