miércoles, 20 de mayo de 2026

Escenas Míticas: Moda - Última noche en el Soho

 


   Hemos tocado el mundo de la prensa de la moda y también el de las modelos. Toca el de los diseñadores. Esta lo será y también la siguiente. Porque es verdad que aquí la moda no es el tema central sino más bien un envoltorio e incluso un pretexto para contarnos un thriller con toques fantásticos y de terror. Eso sí, desde el prisma de una estudiante a diseñadora de moda.



   Aquí viene el enlace con el tema del ciclo que estamos mostrando. La protagonista, Eloise, es una ferviente admiradora de la década de los sesenta, en cuanto todo lo artístico y cultura pop. Y su fanatismo por lo vintage la hace idealizar el pasado a través de la ropa y la estética. Es justo lo que le hace conectar con una chica del pasado.



   Por tanto, en cierto modo, la moda es lo que sirve de vehículo de transporte del pasado. Y esos viajes en el tiempo la inspiran a la hora de diseñar sus vestidos. Además, su estado mental, afectado por esos traslados a los sesenta y a la vida de esa chica, aspirante a estrella de la canción, no solo afectan a su talento para diseñar sino que también intervienen en su forma de vestir.



   Pero por encima de todo es un homenaje al Londres de los sesenta y más concretamente a la zona del Soho, por el cual el director británico, Edgar Wright, sentía fascinación desde su infancia. Lo cual no le impide no mostrarlo desde la idealización, sino todo lo contrario, desde la desmitificación, desde su lado más oscuro, retratando un mundo del espectáculo londinense lleno de violencia y abusos. 



   Un ambiente lleno de depredadores masculinos de clase alta. De hecho, el personaje de Sandy está inspirado en todas esas chicas que llegaban al Soho en los sesenta con el sueño de ser estrellas pero que caían atrapadas en redes de acosadores y de tratos abusivos. Que en realidad eran la mayoría. La película a través de los ojos de Eloise muestra la caída en los infiernos de Sandy.



   Es la película más seria de Edgar Wright, la primera sin un atisbo de comedia, cuando esa era una de las características predominantes en su filmografía, con claros ejemplos como la trilogía del “Cornetto”, “Scott Pilgrim contra el mundo” o “Baby Driver”. Porque en su última película “The running man”, remake de “Perseguido”, sí tiene cierto toque de humor, que no le va muy bien, por cierto.



   También, “Última noche en el Soho” es su película más ambiciosa visualmente. En su multirreferencialidad, se inspira en títulos tan poco convencionales como “Amenaza en la sombra”, de Nicolas Roeg, y “Repulsión”, de Roman Polanski. Aunque también hay mucho del Brian De Palma de “Vestida para matar” o “Doble cuerpo”, y del giallo, especialmente el de Dario Argento, como en “Rojo oscuro”.



   Sin embargo, fue un fracaso de taquilla. Tan solo recuperó 22 de los 43 millones de dólares invertidos. Se puede justificar en parte porque las salas de cine aún sufrían el efecto post pandemia. La gente parecía que solo iba a ver secuelas de grandes franquicias y no apostaba por películas nuevas a la hora de ir al cine. Además dividió a la crítica. Pero el público que la vio la defendió fervientemente. Tiene todo para convertirse en título de culto.



   Era Anya Taylor-Joy quien iba a interpretar a Eloise pero Edgar Wright decidió cambiarla a dar vida a Sandy. Lo que hizo que ficharan a Thomasin McKenzie para Eloise y compartieran el protagonismo. Les acompañaba Matt Smith y los veteranos Terence Stamp y Diana Rigg, que murió antes de estrenarse la película y a la cual se le dedicó la película.



   La compenetración de Anya Taylor-Joy y Thomasin McKenzie fue total, algo vital teniendo en cuenta que en muchas escenas, una era el desdoblamiento de la otra. El efecto espejo de esas secuencias no se logró de forma digital sino construyendo sets de rodaje idénticos, calculando milimétricamente los movimientos de la cámara, usando dobles en ocasiones y haciendo que sus actrices realizaran exactamente los mismos gestos.



domingo, 17 de mayo de 2026

Núremberg

 


   FICHA TÉCNICA

Título: Nuremberg.
Dirección: James Vanderbilt.
País: Estados Unidos.
Año: 2025.
Duración: 148 min.
Género: Thriller, drama.
Interpretación: Russell Crowe, Rami Malek, Michael Shannon, RIchard E. Grant, Colin Hanks, Leo Woodall, John Slattery, Wrenn Schmidt, Lotte Verbeek, Mark O'Brien, Andreas Pietschmann, Lydia Peckham, Steven Pacey, Paul Antony-Barber, Wolfgang Cerny, Peter Jordan.
Guion: James Vanderbilt. Libro: Jack El-Hai.
Producción: Richard Saperstein, Bradley J. Fischer, Vanderbilt Smith, William Sherak, Benjamín Tappan, Cherilyn Hawrysh, István Major, George Freeman.
Música: Brian Tyler.
Fotografía: Dariusz Wolski.
Distribuidora: Sony Pictures Classics.

   CRÍTICA

   SINOPSIS: Tras la Segunda Guerra Mundial, los oficiales nazis capturados se disponen para ser juzgados por sus crímenes de guerra en Núremberg. Un psiquiatra americano es llamado para analizar sus conductas, estableciendo una relación con Hermann Göring.

   LO MEJOR: A pesar de que James Vanderbilt ha ejercido la mayor parte de su carrera como guionista de películas comerciales, como director parece mucho más serio y comprometido, y con su segunda película no hace más que confirmarlo, también su tendencia al tema político. Aquí nos habla de lo que supuso la celebración de los juicios de Núremberg, donde se juzgó a varios importantes cargos del derrotado régimen nazi y que supuso todo un precedente histórico para lo que se denominaron crímenes de guerra. Pero lo hace desde un punto de vista interesante, desde la figura icónica de uno de los hombres más importantes del nazismo, Hermann Göring. A quien se intenta psicoanalizar, no solo como villano sino como símbolo del mal. Es lo verdaderamente curioso de la historia, como se intenta averiguar cómo era la naturaleza psicológica de los nazis para ser capaces de hacer lo que hicieron. Y no es casualidad que esta película salga ahora pues es evidente el paralelismo moral, aunque indirecto, que se establece con algunos líderes políticos actuales. Una película de corte puramente clásico que funciona como retrato histórico del evento, que en su último tercio apuesta más claramente por el drama judicial, que es a la vez su parte más vibrante.

   Interpretación: No es habitual la forma en que se reparte entre cuatro interpretaciones masculinas. Claro, algunos dirán que eso excluye la interpretación femenina. Pero creo que en esta ocasión viene al caso que sea así. Porque se apoya básicamente en el duelo de Rami Malek con Russell Crowe. Malek está realmente bien pero es que lo de Crowe es otro nivel porque se adueña de la pantalla y a Malek le toca casi siempre compartirla con él. Pero también hay que destacar la siempre efectiva aportación de Michael Shannon. Y la sorpresa de Leo Woodall.

   Escenas (SPOILERS!!): Hay un momento en el que se ofrece a la sala donde se está llevando a cabo el juicio, un vídeo donde se utilizan imágenes reales de archivo, mostrando los horrores de los campos de concentración alemanes. Independientemente de si era necesario o no, es imposible que no se te encoja el corazón. Personalmente, creo que sí es útil mostrar al público lo que esas personas juzgadas ahí gestaron allí. Por otro lado, en su tercer acto, es donde realmente se desarrolla la historia, que dependerá en gran parte de derrotar públicamente a Göring para que todos los demás cayeran con él. Es una especie de duelo a lo “Algunos hombres buenos”, que enfrenta a Russell Crowe con Michael Shannon, del que interpretativamente también sale victorioso el primero. No es culpa de Shannon, que está magnífico, es que Crowe devora a todo el que se le ponga delante.

   LO PEOR: Por mucho que se mencione, el análisis de la maldad que pretende hacer no es tan profundo como parece tener intención. Y tiene tramos en los que adolece de un ritmo excesivamente lento. No le haría falta tanto metraje. Aunque no resulte aburrida en ningún momento.

   REFERENCIAS: En cierto modo, puede recordar a “La caja de música”. Pero podría ponerse en un programa junto a “La solución final” y “La zona de interés”, que la complementarían. En una se deciden los crímenes y en otra se ejecutan.

   CONCLUSIÓN: 7’5. Se disecciona la figura de uno de los hombres más relevantes del nazismo, Göring, interpretado por un imperial Russell Crowe, como preámbulo de uno de los juicios más importantes de la historia.