sábado, 31 de octubre de 2026

Top 5 Jumpscares

 


   No es de uso exclusivo pero los sustos o, como ahora se llaman, los jumpscares, son habituales del género de terror. A las puertas de Halloween, cuando muchos quizá pasen la noche viendo esta clase de películas, y tras ver la serie "Crystal Lake", me ha recordado uno de los más grandes sustos que un servidor se ha llevado viendo una película de terror, que fue en la original de "Viernes 13". Los jumpscares son un recurso recurrente en esta tipo de cine pero su utilización debe ser dosificada y apoyada en la puesta en escena. Las grandes películas del género, como "El exorcista" o "El resplandor", tienen uno o dos sustos a lo sumo. Cuando se abusa de este truco, su efecto se diluye. Hoy en día es lo que pasa, no solo su utilización es excesiva sino que la manera en que se introducen es descuidada. Porque poner, de repente, algo horrible en pantalla y acompañarlo de un golpe de sonido con el volumen cuadruplicado del normal, no requiere de talento. Y si, claro que te sobresaltas, puede que hasta tires las palomitas, pero si te lo hacen varias veces ya no tienen el mismo efecto y cuando sales del cine ya ni los recuerdas.

   Voy a hablar de algunos que si son buenos ejemplos de como hacerlo. No obstante, teniendo en cuenta que es mi Top personal de sustos.



   1. "Viernes 13. parte 1": No sé si sería por mi temprana edad (puede que demasiado) cuando la vi, pero para mí la escena en la que Jason sale del agua en el final de la película, es la madre de todos los sustos. La primera vez que la ves es totalmente inesperado. La batalla contra Pamela Voorhees ha terminado con su decapitación. Ya no quedan ni víctimas ni verdugos (o eso creíamos), solo el personaje de Alice, que convirtió a Adrienne King en una de las final girls más icónicas del subgénero slasher. La música es suave, ya podemos ver a la policía llegar, casi estamos esperando los créditos finales. Lo único que podía hacer presagiar este colosal susto es que el director Sean S. Cunningham cambia de un precioso plano lejano de la barca en un lago en el que se refleja el propio bosque alrededor, a uno más cercano y en un ángulo que deja oculto el espacio a la espalda de la protagonista. Pero son unos segundos, no los suficientes para prepararte, porque Jason ya está ahí para atacar a Alice. Aunque luego resulte que todo era un sueño.



   2. "Carrie" (1976): Aunque lo coloque en segundo lugar, en realidad el de "Viernes 13" es copiado de este. Si lo analizamos, tienen exactamente la misma estructura. También ha pasado toda la batalla final, la masacre del baile, la muerte de la madre y la destrucción de la casa, no queda absolutamente nada. Y con música agradable, incluso intencionadamente bella, vemos a Sue (Amy Irving) llevar flores al lugar donde estaba la casa, ahora un solar ennegrecido, casi se diría que carbonizado, como si fuera la tumba de Carrie. De hecho, un cartel pone "Carrie White se quema en el infierno". Cuando Sue deja las flores, sale una mano de la tierra y a la agarra el brazo. Así que si, te lo comes con patatas. Y vaya, casualmente, también era un sueño.



   3. "Vestida para matar": Continuamos con uno de los maestros en la materia, Brian de Palma, que, sin embargo, aquí utiliza una técnica de puesta en escena radicalmente distinta a la del caso de "Carrie". Si podemos esperar un susto y, de hecho, lo hacemos, pero este no llega. Aquí interviene el talento de De Palma en su especialidad de dilatar los momentos de tensión. Sabes que va a llegar pero no sabes en que momento exactamente, lo que acrecienta el estado de alerta del espectador. Y entonces un aparentemente dormido Michael Caine, ataca a la enfermera, para proceder a desnudarla y vestirse con su ropa. Porque de esa guisa se va a presentar en casa de Nancy Allen mientras esta se está duchando (en un claro homenaje a su admirado Alfred Hitchcock y a su "Psicosis"). Y, aunque solo hayan pasado unos pocos minutos, el director italoamericano vuelve a someternos a un ejercicio de suspense alargado, pero esta vez usando el montaje como elemento dilatador. Y cuando menos te los esperas, una navaja de afeitar corta el cuello de la chica. Vuelve a funcionar. Y, ¿lo adivináis? De nuevo es un sueño, todo.



   4. "Tiburón": Y de mago a mago y tiro porque me ha tocado, porque aquí tenemos a otra de esas grandes películas que figuran en todas las listas de las más terroríficas de la historia del cine, que tan solo tienen un susto realmente. La escena si se presta a que haya uno. Hooper se sumerge para inspeccionar una embarcación que ha sido atacada, probablemente por el tiburón que está sembrando el terror en las playas de Amity. Y eso es precisamente a lo que juega Steven Spielberg, a que esperemos la aparición del escualo en cualquier momento. Lo cual no ocurre nunca pero si la de los restos de una de sus víctimas, concretamente de su cabeza en primer plano. Hay que decir que este susto funciona tan bien por la expresión de Richard Dreyfuss de absoluto horror. Spielberg se tiró toda la película demostrando que no necesitaba sacar al tiburón en pantalla para meter el miedo al espectador.



   5. "La cosa": Vamos con otro mítico director del cine de terror. Hablamos de John Carpenter, el creador de el slasher referencia de prácticamente todos los que vinieron detrás, "La noche de Halloween". Sin embargo, el mejor susto de su carrera no venía de la mano de su Michael Myers sino de esta película. Carpenter consigue que sea tan efectivo porque lo coloca en medio de una vorágine, cuando el doctor del campamento intenta aplicar un desfibrilador a uno de los científicos, del que suponen que ha sufrido un paro cardiaco. ¿Quién iba a imaginar que en el momento de apoyarse en su pecho, este se abriría convirtiéndose en una enorme boca llena de dientes que le amputarían los brazos? Pero el director no te da tiempo a asimilarlo y lo que sigue es una de las secuencias más terroríficas de body horror que yo haya visto nunca.



   Bonus. "El exorcista 3": Esta película está muy infravalorada. Ofrece varias escenas realmente malrolleras  y uno de los sustos más potentes del género. El director era William Peter Blatty, el escritor de la novela original de "El exorcista", que solo había dirigido una película diez años antes y esta fue la última. Pero, sinceramente, la construcción de la escena me parece perfecta. Blatty nos la muestra toda desde un plano fijo del pasillo de un hospital, incluso lejano. No hay música. Vemos a una enfermera que entra en una de las habitaciones, no vemos que pasa dentro porque el encuadre sigue siendo el mismo. Vuelve a salir, cierra la puerta con llave y cuando se da la vuelta, sale detrás de ella una figura envuelta en sábanas con unas tijeras enormes. Solo ahí, el director hace un zoom rápido y pone un golpe de música. Corta ahí. No hace falta ver más, sabemos que va a pasarle a la enfermera y a su cabeza.


   Y claro que podríamos seguir añadiendo escenas de películas como "Sinister", "The ring", y sagas como "Expediente Warren", "Scream" o "Insidious". Pero los que he mencionado y explicado son los que más me impactaron en su momento.

viernes, 30 de octubre de 2026

Microcríticas Express: Whistle/Hokum/SOULM8ATE

 



   Otra de esas de maldiciones que se ceban con un grupo de adolescentes a lo “It follows” y “Destino final”, que tenía cierta esperanza que se acercara a lo que proponía “Háblame”, teniendo en cuenta que toda la historia gira en torno a un objeto maldito antiguo. Y la respuesta es un NO como una catedral. Dirige Corin Hardy, responsable de “La monja”, que recuerdo defender, sobre todo en comparación con la secuela que era abominable, pero al que criticaba por abusar de los sustos. Bueno, pues aquí lo hace incluso más. Cada dos por tres hay uno, generados mayormente gracias a subir el volumen de tal manera que puedas despertar a todos los vecinos de tu edificio, sin ningún problema. No es de lo único que abusa, hay efectos digitales por doquier. Casi tan abundantes como los agujeros de un guion que no explica el origen del objeto en cuestión, ni como llega a la primera víctima, ni tampoco a la última. Lo único que hace es encadenar una escena detrás de otra que, oye, si están bien rodadas, menos mal. Es decir, es prácticamente lo opuesto a lo que personalmente valoro para que considere a una película de terror como buena. No obstante, no todo es negativo. A pesar de tener un guion muy flojo, es entretenida. Y tiene alguna que otra idea interesante, como algo así como recrear las muertes futuras en el vacío (ver para entender). Y esas muertes son bastante contundentes, sobre todo en lo que respecta a sangre y gore. Habría estado bien que lo hubiera acompañado con más puesta en escena y menos bocinazos. Y bueno, en el reparto está Dafne Keen y Sophie Nélisse. 5’5.



   Para quien no haya decidido todavía que ver en Halloween, esta sería una buena opción. Porque es un buen ejemplo de propuesta de terror con presupuesto modesto. A los que les gustara “Oddity”, y si no la habéis visto, la recomiendo, muy posiblemente esta también les gustará. Porque reconocerá algunos elementos de aquella en cuanto a ambientación y ritmo. También aquí parte desde el folk horror pero yendo más hacia una premisa más clásica de casa embrujada. En este caso, hotel, porque el argumento trascurre en torno a un hotel aislado, en el cual, una de sus habitaciones es residencia habitual de una bruja. Si, puede sonar un poco a “El resplandor” e incluso, en cierta fase, la homenajee. Pero hay que dejar claro que esto es otra cosa. Hay que destacar dos aspectos interesantes. Primero que existe una trama totalmente terrenal, entre los propios empleados del hotel, y luego está la sobrenatural, la de la existencia o no de una bruja, que circula como leyenda del lugar. Segundo, que la película parece que va usando los escenarios desde el más abierto al cada vez más cerrado. De exteriores a interiores, sacándole precisamente bastante partido a esos espacios cerrados. No abusa de los sustos pero los tiene, siempre buscando el impacto desde buenas soluciones en materia de puesta en escena (fijaros en la escena del velo de la cama, o como utilizan el tema de la tiza. Tranquis, no he dicho nada relevante), obteniendo buenos momentos de suspense. Luego juega la baza de si todo es una locura o si es que solo es cuestión de tener la mente abierta. Pero queda bastante claro. Por tanto, efectivamente, no inventa la rueda, pero tiene mejor nivel que la mayoría de productos similares que se hacen hoy en día. 7.


   Forma parte del universo de “M3GAN” pero no tiene nada que ver con ella más allá de que trate precisamente del riesgo de meter un robot en tu casa, por muy tentadora que pueda llegar a ser la idea. No comparte ningún personaje con esa película y hasta llamarla spin off habría que cogerlo con pinzas. Porque el único nexo de unión entre ambas es que hay una empresa que fabricaba a Megan que ahora es absorbida por la que fabrica a Sara, la espectacular robot protagonista de esta. De hecho, casi tiene más en común con “Alice”, la de Megan Fox, con prácticamente la misma premisa. Eso si, incluso yendo un paso más allá, porque a los géneros de terror y ciencia ficción, añade el erótico. Es lo que tiene no tener la limitación de la calificación por edades que si tenía “M3GAN”, por la que tiuvieron que recortar muchas escenas. Pero es que incluso es su versión “unrated”, no le llega a la suela en cuanto a violencia a esta, porque hay un par de asesinatos bastante heavys. Ahora bien, ¿de que nos habla realmente “SOULM8TE” y que aporta respecto a sus predecesoras y las otras películas sobre temas similares? A ver, una vez que ya casi todo el mundo, en mayor o menor medida, ya usa la IA de forma habitual, el siguiente paso es meterla en un robot hiperrealista totalmente a tu disposición. Respecto a lo que aporta, no mucho más, salvo ese toque picante y ser considerablemente más sangrienta. Si que puntualiza un aspecto, la historia no trata tanto del riesgo de lA sino de que la liberemos de sus limitaciones, que dejemos que se salga de su programación en la búsqueda de que se haga más humana. Por cierto, buen trabajo de Lilly Sullivan. 6.