domingo, 4 de octubre de 2026

Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma

 

   FICHA TÉCNICA

Título: Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma.
Dirección: Jane Schoenbrun.
País: Estados Unidos.
Año: 2026.
Duración: 112 min.
Género: Terror, thriller.
Interpretación: Hannah Einbinder, Gillian Anderson, Amanda Fix, Arthur Conti, Eva Victor, Zach Cherry, Sarah Sherman, Patrick Fischler, Dylan Baker, Jasmin Savoy Brown, Kevin McDonald, Quintessa Swindell, Jack Haven.
Guion: Jane Schoenbrun.
Producción: Dede Gardner, Jeremy Kleiner.
Música: Alex G.
Fotografía: Eric Yue.
Distribuidora: Mubi.

   CRÍTICA

   SINOPSIS: Una joven directora de cine es elegida para resucitar una saga de terror que tuvo éxito en los ochenta pero que, tras muchas secuelas, cayó en declive. Su idea es recuperar a la protagonista original de la primera película.

   LO MEJOR: Si David Lynch hubiera hecho un slasher quizá se habría parecido a este. Al menos, si hubiera vivido para ver esta película, me atrevo a afirmar que le hubiera gustado. Con eso ya estoy dando una pista de lo que no es, no es una película convencional. Así que quien acuda a verla pensando que es un slasher típico, que deseche la idea ya mismo. Si es cierto que hasta el segundo acto podríamos considerarla “normal”. Con mucho metacine, literalmente vemos una película de terror dentro de la propia película que estamos viendo. Pero en el tercer segmento todo salta por los aires. La realidad y la ficción se dan la mano y la película que tenemos delante como espectadores, se fusiona con la que se está rodando dentro de ella, llegando a una recta final en la que fácilmente te puede explotar la cabeza. De alguna manera, consigue lo que pretende la protagonista de la historia, una directora de cine de terror, un slasher con algo más, alejado de la simpleza habitual de ese subgénero. Lo cual no quiere decir que no tenga sus elementos clásicos. De hecho, abraza varios de los clichés habituales del slasher, con literalmente, surtidores de sangre y bastante gore, de una forma tan conscientemente exagerada que casi resulta paródica. Aunque de lo que más claramente se está riendo es del funcionamiento de la industria del cine de Hollywood, en especial en lo relativo a las secuelas en el género de terror y a la idea de estirar y resucitar franquicias del pasado.

   Interpretación: Hannah Einbinder está realmente bien. Y no lo tenía fácil la actriz de la serie "Hacks", porque le ponen delante a una enorme Gillian Anderson, en su particular versión indisimulada de la Norma Desmond de "El crepúsculo de los dioses". Y atención, aunque sea en un papel más breve, a su versión joven encarnada por la actriz Amanda Fix, en una curiosa versión de scream queen.

   Escenas (SPOILERS!!): Me encanta la escena de créditos iniciales donde se hace un ficticio recorrido por los titulares de la prensa acerca de la evolución y caída de la franquicia "Campamento Miasma". O la masacre de los monitores prácticamente en plano secuencia. Y me hace bastante gracia cuando Kris (Einbinder) corre por el campo en ropa interior y a cámara lenta para recalcar que no lleva sujetador bajo la camiseta, como parodia de uno de los clichés sexualizados del cine slasher. Pero lo que hay que aclarar es el final. ¿Es real todo lo que ocurre cuando la propia protagonista lo es también de la película que se está gestando sola? No. La propia Billy dice “todo es un juego y si se pone demasiado intenso, siempre puedes apagarlo”. De hecho, se pone énfasis en que los decorados son pintados y por tanto, irreales. Todo está ocurriendo en un semisueño surrealista de Kris. Todas esas personas que mueren son tóxicas para ella y, digamos, que la "película" las mata simbólicamente. La propia muerte y la de Billy (Anderson) representan la ruptura con sus miedos personales y sus inhibiciones sexuales. De hecho, la VHS que sale al final, sale de una vagina, es decir, la película ha sido concebida, se ha dado a luz a si misma.

   LO PEOR: Vuelvo a avisar que no es para nada un slasher convencional ni mucho menos. Y a muchos su tercer acto les parecerá una marcianada donde la palabra "rara" tenga una connotación negativa aunque para muchos otros de nosotros sea justo lo contrario. Pero es que incluso antes de llegar a esa parte, la película tiene un ritmo más bien lento para el aficionado medio al género de terror.

   REFERENCIAS: La saga "Campamento Miasma" de dentro de la película, prácticamente es el mismo argumento de la saga "Viernes 13" o de slasher tipo "Campamento sangriento". Pero el tratamiento de la relación de las protagonistas en la parte final me recuerdan a "Mulholland Drive", aunque pueda sorprender esa comparación.

   CONCLUSIÓN: 7. Su título enumera varios de los típicos elementos del slasher ochentero pero este no es ni mucho menos uno convencional, sino un ejercicio de metacine elevado al cubo que probablemente habría agradado a David Lynch.




sábado, 3 de octubre de 2026

Microcríticas Express: Monstruo, la historia de Lizzie Borden/Furious/El caso Holst

 




   A Ryan Murphy hay que quererle tal y como es, y a nadie puede cogerle por sorpresa su manera de presentar las historias aunque estas estén basadas en hechos reales. Inspiradas sería un término más correcto. Porque esta cuarta temporada se parece más a la tercera, la de Ed Gein, que a la primera, la de Jeffrey Dahmer. Y la explicación es bastante fácil. La de Ed Gein tiene una característica muy en común con la de Lizzie Borden, que son historias con muchos más huecos que rellenar y, por tanto, tomarse más libertad a la hora de mostrarla. Justo lo contrario que en el caso de Jeffrey Dahmer. Veremos como enfocan el caso de Dannis Rader, el que parece que será el protagonista de la quinta temporada, que tiene más en común con este último. Porque es que de Lizzie Borden ni siquiera se sabe con certeza que fuera una asesina. Por tanto, que nadie espere una recreación realista de lo que ocurrió, sino más bien, y tampoco pasa nada, una historia ficticia alrededor de un caso real, en la que toma algunos datos verdaderos para adornar una reconstrucción bastante fantasiosa de los hechos. Hasta el punto que hasta conecta a Lizzie Borden con otras dos asesinas famosas, una del pasado y otra del futuro, casi como si una hubiera servido de modelo a la siguiente. En este caso, Elizabeth Bathory a Lizzie Borden, y esta a Aileen Wuornos. Conexiones que no tienen ningún fundamento pero que igualmente me han parecido curiosas desde la ficción. Aunque me parece un poco peligroso justificar sus actos con maltratos previos masculinos para darle un enfoque justiciero feminista. Porque precisamente las víctimas de Bathory fueron, probablemente, cientos de mujeres. Aún así, la serie me ha parecido muy entretenida, por supuesto, muy morbosa, y el trabajo de Ella Beatty me ha terminado convenciendo. Para los que les interese la historia de Lizzie Borden, les recomiendo tres películas; “La leyenda de Lizzie Borden” (1975), “Lizzie Borden, took an ax” (2014), “Lizzie” (2018), con Elizabeth Montgomery, Christina Ricci y Chloe Sevigny, respectivamente, en el papel. 6’5.


   Aunque la sinopsis hable de una asesina en serie, en realidad no lo es, no en sentido literal. Es más una especie de justiciera. Y esto es importante en cuanto como se desarrolla la historia en torno a una trama de explotación sexual infantil y a como empatiza con ello la agente del FBI que la persigue. Una relación en la distancia que establece un paralelismo que cada vez es más evidente. No va de descubrir quien está cometiendo los crímenes porque eso se sabe desde el minuto uno del primer episodio. La serie nos habla de la impunidad de las personas poderosas para cometer delitos sin que les pase nada, aunque estos sean auténticas atrocidades del tipo Jeffrey Epstein que resultan totalmente vomitivas. Y eso que, aunque podría prestarse a mostrar imágenes explícitas, la serie no lo hace en ningún momento. Se las ingenia para que te enteres de todo, para que te provoque el mismo rechazo que si lo estuvieras viendo, pero esquivando caer en el morbo. Incluso utiliza varias veces el fuera de campo. Todo lo sabemos a través de los diálogos y las expresiones de los personajes. Y ahí hay que destacar que la clave está en el de Alice, interpretado magníficamente por Emmy Rossum, en una de las mejores actuaciones que le he visto a esta actriz. Pero la sorpresa de un reparto que raya a buen nivel incluso en los papeles secundarios, es la desconocida, al menos para mí, Lola Petticrew, que logra que su personaje sea aterrador, vulnerable y adorable al mismo tiempo. La trama no abandona nunca el foco de ese juego del gato y el ratón entre policía y asesina pero poniendo mucha atención en el desarrollo de esos personajes porque es vital para entender la forma de actuar de ambas. La serie termina con un final con seguro. Es decir, tiene intención de continuar, de hecho, dando un gran giro, pero la historia de esta temporada queda concluida y si no se hubiera renovado, no quedaría mal. Pero el caso es que si lo ha hecho, se ha confirmado la segunda. 7’5.


  Que buen noir tienen los nórdicos, ya sean los suecos, noruegos o daneses, como en este caso. Muy apoyados en su propia literatura, con abundante material en cuanto a novelas policiacas, con un subrayado estilo autoral y enmarcado en su lugar de origen. Con tramas llenas de asesinos en serie de modus operandi rituales. Tras la muy destacable ·”El caso Hartung”, adaptación de la primera novela de la “Saga de los inspectores Thulin y Hess” de Soren Sveistrup, se adaptó la segunda, que en su paso a serie se llama “El caso Holst”. Totalmente independiente del de la primera temporada pero con evidentes vínculos y secuelas con ella, dado que los protagonistas son los mismos. Para quienes conozcan los libros, les advierto que en esta temporada se introduce un enorme giro respecto a la historia contada en el papel. Absolutamente inesperado y que me ha dejado con la boca abierta. Aún así es coherente con lo que estaban contando pero que condiciona bastante la continuidad de la serie. Claro que ya no sería desde la adaptación de una novela de esta saga porque solo tenía dos y ni parece que vaya a escribirse una tercera ni tampoco la serie ha confirmado que haya renovado por una temporada más. Por tanto, al igual que en la anterior, el caso queda totalmente cerrado y concluido. No hay nada que temer por eso. Podrían seguir pero con cambios importantes. La cuestión es que nuevamente nos presentan una investigación muy complicada, ambientada en unos asesinatos bastante impactantes y una resolución bien retorcida. Aún así, he adivinado el asesino, pero no porque sea muy previsible, lo esconde razonablemente bien, pero quienes ven y leen muchas series, películas y libros noir, se lo pueden ver venir antes. 7.