No es de uso exclusivo pero los sustos o, como ahora se llaman, los jumpscares, son habituales del género de terror. A las puertas de Halloween, cuando muchos quizá pasen la noche viendo esta clase de películas, y tras ver la serie "Crystal Lake", me ha recordado uno de los más grandes sustos que un servidor se ha llevado viendo una película de terror, que fue en la original de "Viernes 13". Los jumpscares son un recurso recurrente en esta tipo de cine pero su utilización debe ser dosificada y apoyada en la puesta en escena. Las grandes películas del género, como "El exorcista" o "El resplandor", tienen uno o dos sustos a lo sumo. Cuando se abusa de este truco, su efecto se diluye. Hoy en día es lo que pasa, no solo su utilización es excesiva sino que la manera en que se introducen es descuidada. Porque poner, de repente, algo horrible en pantalla y acompañarlo de un golpe de sonido con el volumen cuadruplicado del normal, no requiere de talento. Y si, claro que te sobresaltas, puede que hasta tires las palomitas, pero si te lo hacen varias veces ya no tienen el mismo efecto y cuando sales del cine ya ni los recuerdas.
Voy a hablar de algunos que si son buenos ejemplos de como hacerlo. No obstante, teniendo en cuenta que es mi Top personal de sustos.
1. "Viernes 13. parte 1": No sé si sería por mi temprana edad (puede que demasiado) cuando la vi, pero para mí la escena en la que Jason sale del agua en el final de la película, es la madre de todos los sustos. La primera vez que la ves es totalmente inesperado. La batalla contra Pamela Voorhees ha terminado con su decapitación. Ya no quedan ni víctimas ni verdugos (o eso creíamos), solo el personaje de Alice, que convirtió a Adrienne King en una de las final girls más icónicas del subgénero slasher. La música es suave, ya podemos ver a la policía llegar, casi estamos esperando los créditos finales. Lo único que podía hacer presagiar este colosal susto es que el director Sean S. Cunningham cambia de un precioso plano lejano de la barca en un lago en el que se refleja el propio bosque alrededor, a uno más cercano y en un ángulo que deja oculto el espacio a la espalda de la protagonista. Pero son unos segundos, no los suficientes para prepararte, porque Jason ya está ahí para atacar a Alice. Aunque luego resulte que todo era un sueño.
2. "Carrie" (1976): Aunque lo coloque en segundo lugar, en realidad el de "Viernes 13" es copiado de este. Si lo analizamos, tienen exactamente la misma estructura. También ha pasado toda la batalla final, la masacre del baile, la muerte de la madre y la destrucción de la casa, no queda absolutamente nada. Y con música agradable, incluso intencionadamente bella, vemos a Sue (Amy Irving) llevar flores al lugar donde estaba la casa, ahora un solar ennegrecido, casi se diría que carbonizado, como si fuera la tumba de Carrie. De hecho, un cartel pone "Carrie White se quema en el infierno". Cuando Sue deja las flores, sale una mano de la tierra y a la agarra el brazo. Así que si, te lo comes con patatas. Y vaya, casualmente, también era un sueño.
3. "Vestida para matar": Continuamos con uno de los maestros en la materia, Brian de Palma, que, sin embargo, aquí utiliza una técnica de puesta en escena radicalmente distinta a la del caso de "Carrie". Si podemos esperar un susto y, de hecho, lo hacemos, pero este no llega. Aquí interviene el talento de De Palma en su especialidad de dilatar los momentos de tensión. Sabes que va a llegar pero no sabes en que momento exactamente, lo que acrecienta el estado de alerta del espectador. Y entonces un aparentemente dormido Michael Caine, ataca a la enfermera, para proceder a desnudarla y vestirse con su ropa. Porque de esa guisa se va a presentar en casa de Nancy Allen mientras esta se está duchando (en un claro homenaje a su admirado Alfred Hitchcock y a su "Psicosis"). Y, aunque solo hayan pasado unos pocos minutos, el director italoamericano vuelve a someternos a un ejercicio de suspense alargado, pero esta vez usando el montaje como elemento dilatador. Y cuando menos te los esperas, una navaja de afeitar corta el cuello de la chica. Vuelve a funcionar. Y, ¿lo adivináis? De nuevo es un sueño, todo.
4. "Tiburón": Y de mago a mago y tiro porque me ha tocado, porque aquí tenemos a otra de esas grandes películas que figuran en todas las listas de las más terroríficas de la historia del cine, que tan solo tienen un susto realmente. La escena si se presta a que haya uno. Hooper se sumerge para inspeccionar una embarcación que ha sido atacada, probablemente por el tiburón que está sembrando el terror en las playas de Amity. Y eso es precisamente a lo que juega Steven Spielberg, a que esperemos la aparición del escualo en cualquier momento. Lo cual no ocurre nunca pero si la de los restos de una de sus víctimas, concretamente de su cabeza en primer plano. Hay que decir que este susto funciona tan bien por la expresión de Richard Dreyfuss de absoluto horror. Spielberg se tiró toda la película demostrando que no necesitaba sacar al tiburón en pantalla para meter el miedo al espectador.
5. "La cosa": Vamos con otro mítico director del cine de terror. Hablamos de John Carpenter, el creador de el slasher referencia de prácticamente todos los que vinieron detrás, "La noche de Halloween". Sin embargo, el mejor susto de su carrera no venía de la mano de su Michael Myers sino de esta película. Carpenter consigue que sea tan efectivo porque lo coloca en medio de una vorágine, cuando el doctor del campamento intenta aplicar un desfibrilador a uno de los científicos, del que suponen que ha sufrido un paro cardiaco. ¿Quién iba a imaginar que en el momento de apoyarse en su pecho, este se abriría convirtiéndose en una enorme boca llena de dientes que le amputarían los brazos? Pero el director no te da tiempo a asimilarlo y lo que sigue es una de las secuencias más terroríficas de body horror que yo haya visto nunca.
Bonus. "El exorcista 3": Esta película está muy infravalorada. Ofrece varias escenas realmente malrolleras y uno de los sustos más potentes del género. El director era William Peter Blatty, el escritor de la novela original de "El exorcista", que solo había dirigido una película diez años antes y esta fue la última. Pero, sinceramente, la construcción de la escena me parece perfecta. Blatty nos la muestra toda desde un plano fijo del pasillo de un hospital, incluso lejano. No hay música. Vemos a una enfermera que entra en una de las habitaciones, no vemos que pasa dentro porque el encuadre sigue siendo el mismo. Vuelve a salir, cierra la puerta con llave y cuando se da la vuelta, sale detrás de ella una figura envuelta en sábanas con unas tijeras enormes. Solo ahí, el director hace un zoom rápido y pone un golpe de música. Corta ahí. No hace falta ver más, sabemos que va a pasarle a la enfermera y a su cabeza.
Y claro que podríamos seguir añadiendo escenas de películas como "Sinister", "The ring", y sagas como "Expediente Warren", "Scream" o "Insidious". Pero los que he mencionado y explicado son los que más me impactaron en su momento.









