viernes, 6 de marzo de 2026

Secretary

 

   FICHA TÉCNICA

Título: Secretary.
Dirección: Steven Shainberg.
País: Estados Unidos.
Año: 2002.
Duración: 111 min.
Género: Comedia.
Interpretación: James Spader, Maggie Gyllenhaal, Jeremy Davies, Patrick Bauchau, Stephen McHattie, Lesley Ann Warren.
Guion: Erin Cressida Wilson.
Producción: Andrew Fierberg, Amy Hobby, Steven Shainberg.
Música: Angelo Badalamenti.
Fotografía: Steven Fierberg.
Distribuidora: Lionsgate.

   CRÍTICA

   SINOPSIS: Una chica, tras un periodo de tiempo en una institución mental, a causa de unos oscuros hábitos suyos, consigue trabajo en una oficina. Su jefe también tiene unas inclinaciones extrañas y surge la atracción entre ambos.

   LO MEJOR: Casi sería una retrocrítica pues tiene casi 25 años pero merece la pena recordarla para quien no la haya visto porque aunque en su momento tuviera cierto éxito en el circuito de cine independiente, llegando a lograr el Premio Especial del Jurado de Sundance, en general, no es un título demasiado conocido para el gran público. Y, creedme, merece mucho la pena acercarse a ella aunque no sea para todo el mundo. Porque esta comedia negra (pero muy ácida) nos cuenta una de las historias de amor, pues es lo que es, por mucho que cueste entenderlo, más retorcidas que he visto. Una en la que dos personas estarían condenadas a estar solas de no haberse encontrado, dadas sus desviaciones sexuales, que sin embargo, les hacen encajar como un guante. Porque que mejor encaje que el de una masoquista y un sádico. Pero que nadie se piense que esto es un “Cincuenta sombras de Grey”, aunque el protagonista de esta también comparta ese apellido, curiosamente. Hasta ahí todas las similitudes y, aunque tampoco fuera muy difícil, le da sopa con onda. De hecho, esta incluso llega parodiar el sadomasoquismo que retrata. Aunque llama la atención lo poco sexualizada (mayoritariamente) que está la trama. Una película que no juzga las inclinaciones de sus protagonistas, sino que las expone como frustraciones de los personajes, como autorrechazo pero también como vínculo entre ellos y como resultado, aceptación propia. Una película que te descoloca cada diez minutos y que cualquiera con un poco de curiosidad y la mente abierta, debería ver.

   Interpretación: Maggie Gyllenhaal es una actriz muy alejada de los estándares comerciales de Hollywood, con películas no demasiado conocidas para el público aunque se comía con patatas a Katie Holmes en “El Caballero Oscuro” cuando la sustituyó. Y James Spader me parece un actor infravalorado, aunque fuera popular en los ochenta y noventa. Ambos están magníficos en las que posiblemente sean las mejores interpretaciones de sus carreras. Están absolutamente maravillosos y tienen una química total.

   Escenas (SPOILERS!!): Hay que considerar que inicia saliendo de una clínica mental y que sigue autolesionándose. Es la demostración de su frustración. A ella no le interesa el sexo normal, de hecho, le produce total indiferencia e incluso aburrimiento. Cuando se comienza esa relación de su misión con su jefe, que tiene como arranque la memorable escena de los azotes y tiene puntos tan divertidos como lo de la silla de caballo y la zanahoria, es cuando ella se siente satisfecha. Sin embargo, él se siente culpable por ser así. Es cuando ella, en la orden de colocar las manos sobre el escritorio y aguantar durante varios días sin moverse, cuando supera la prueba de amor. Es cuando él la lleva a casa y la da un baño, porque es ahí cuando él se somete a ella. Ha encontrado que le complete y ella lo mismo. Curiosamente es un final feliz.

   LO PEOR: Ni mucho menos es una película para todos los públicos. Mucho menos hoy en día, donde muchos confundirán la condición de sumisa de la protagonista femenina con un sometimiento a la figura masculina cuando es justamente todo lo contrario. Es un empoderamiento bastante retorcido, pero lo es.

   REFERENCIAS: Sería la antítesis de “Nueve semanas y media”. Es un tema que se ha tratado, aunque con enfoques diferentes, en “Herida” (con Jeremy Irons y Juliette Binoche ) o la reciente “Babydoll” de Nicole Kidman.

   CONCLUSIÓN: 7’5. Título de culto en toda regla en la que el dúo Gyllenhaal (Maggie) - Spader, en las que fácilmente sean las mejores interpretaciones de sus carreras, nos ofrecían un romance tan retorcido y erótico como divertido.




martes, 3 de marzo de 2026

Escenas Míticas: Sectas - El hombre de mimbre

 

 
  Este mes se estrena “El testamento de Ann Lee”, sobre la fundadora del Movimiento Shaker, una secta, que operó a finales del siglo XVIII, y a quien sus seguidores consideraban el Jesucristo femenino, que será encarnada por Amanda Seyfried, lo cual nos sirve como excusa para hacer un repaso de varias películas que tienen como tema central un movimiento religioso en su vertiente de secta.




   Parece que ya en su reestreno, “El testamento de Ann Lee” está levantando ampollas, provocando incluso que parte del público abandone las salas antes de terminar. Algo que tienen en común, respecto a la polémica suscitada, con este ya clásico del terror, aunque se mueve más en el terreno del thriller, la considerada como principal referente y casi fundadora del folk horror.



   Junto con otros ejemplos de la época como “El inquisidor”, “Las brujas” o “La garra de Satán”. Un título de culto en toda regla, limitado en su distribución y fuertemente censurado (en España no llegó a salas comerciales) y, por tanto, fue un fracaso de taquilla, recaudando apenas algo más de un millón de dólares, prácticamente lo mismo que se invirtió en hacerla.



   Sin embargo, las críticas fueron muy buenas, y tuvo bastante éxito en el mercado doméstico de alquiler y en su estreno televisivo, pero ya entre los ochenta y los noventa, es decir, bastantes años después de su estreno cinematográfico. Tuvo un remake en 2006, a cargo de Neil LaBute, que corrió peor suerte, porque aparte de ser otro fracaso de taquilla, tuvo críticas muy negativas.



   El motivo de la censura fue debido a los numerosos desnudos, varios de ellos integrales, su marcado erotismo y sus continuas alusiones sexuales, pero sobre todo, su crítica al cristianismo, al que sitúa a la misma altura que cualquier secta o creencia pagana, en cuanto al fanatismo de sus devotos.



   Y eso que a la película ya le fueron recortados por sus propios productores casi treinta minutos, sin consentimiento de su director, Robin Hardy, quien se empeñó, y eso sí lo consiguió, en mantener el final oscuro, del cual incluso muchos miembros del equipo dudaban y que, a día de hoy, sigue siendo uno de los más impactantes del género. En 2001 salió una versión con más minutos, el Director’s Cut y en 2013, la versión integra, el Final Cut.



   Un Robin Hardy que tan solo dirigió tres películas en toda su carrera incluyendo ésta, y una de ellas fue precisamente un spin-off muy tardío de ella, “The wicker tree”, en 2010, que fue un completo fracaso, que nadie recuerda y muchos incluso ignoran su existencia. Pero Hardy sí puede presumir de haber ejercido de influencia en numerosas películas posteriores, como “Los chicos del maíz”, “El bosque”, “La bruja” o “Midsommar” (la más clara).



   En cuanto al reparto, se había pensado en John Hurt como protagonista pero finalmente fue sustituido por Edward Woodward. Aunque si por alguien es recordada esta película es por el personaje de Christopher Lee, quien aceptó incluso sin cobrar, pues pretendía alejarse de su imagen como Drácula, y siempre ha manifestado que es su mejor interpretación. También contaba con la participación de la que un año después fue chica Bond, precisamente junto a Lee como villano en “El hombre de la pistola de oro”, Britt Eckland.



   Se basaba en la novela “Ritual”, de David Pinner, que se inspiró en textos clásicos como el de “Julio César y los druidas celtas” y que se documentó muy exhaustivamente de diversas tradiciones paganas, aunque después se haya discutido su existencia histórica. Que pretendía ilustrar lo que sería el choque de las tradiciones antiguas y el mundo moderno. 



   La película tiene cierto halo de cine maldito, como casi es habitual en los títulos relativos a temáticas religiosas. De hecho, estuvo a punto de perderse para siempre pues se cree que el negativo original fue destruido, no se sabe como. Curiosamente, fue una copia que conservaba el mítico productor y director, Roger Corman, lo que permitió recuperarla y que la tengamos actualmente.



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