Una de esas películas que cumplen todos los requisitos para considerarse un título de culto. Porque si bien es claramente una película de monstruos y, por tanto, remite más al cine de serie B, su presupuesto no lo fue, porque 45 millones de dólares era una cifra bastante respetable para la época, los noventa, que no se correspondieron en taquilla pues solo recaudó 11, por lo que fue un fracaso comercial.
Si a eso le añadimos que tuvo unas críticas predominantemente negativas, aunque no de forma unánime, pero que, sin embargo, tiene una generosa masa de fans que la defienden, entre los cuales me cuento, y que con los años las opiniones sobre ella han mejorado, digamos que tiene la combinación perfecta para considerarla cine de culto.
Su director, Stephen Sommers, tenía el deseo de hacer una película de serie B, como homenaje a las películas de monstruos de la década de los cincuenta, aunque bebía de múltiples influencias. Se podría decir que es una mezcla de "La aventura del Poseidón" y "Alien", más casi su secuela "Aliens, el regreso", pero jugando en la liga de títulos que habían estado de moda diez años antes, como "Profundidad seis", "Leviathan, el demonio del abismo" o "La grieta". Porque "Abyss", otra de James Cameron, ya estaba en una división superior.
Curiosamente el título original es el mismo que el de una película de 1977, la italiana "Tentáculos" (una de esas hijas del éxito de "Tiburón"), cuya criatura guarda bastante parecido con la de "Deep Rising", que es como terminó llamándose, quizá para no ser confundida con aquella o que la gente pensase que era un remake.
Pertenece, por tanto, al igual que hay cine de tiburones o de cocodrilos, a las películas de pulpos, calamares gigantes o kraken (ahora van a estrenar una), como la mencionada "Tentáculos" o clásicos como "20.000 leguas de viaje submarino". Para su diseño se inspiraró en un artículo del National Geographic sobre medusas.
Y para su recreación se mezclaron efectos prácticos y digitales. Precisamente la parte digital no les convencía, por lo que terminaron sustituyendo la empresa de efectos visuales por ILM (Industrial Light and Magic), por entonces de George Lucas, lo que supuso un retraso en la producción y un incremento en el presupuesto.
El guion no se preocupa de explicar de dónde sale el monstruo, si es de origen alienígena, producto de una mutación o un animal prehistórico. Está ahí y ya está. Pero sí se insinúa al final que en la isla a la que llegan los supervivientes hay otros monstruos y que Octalus, que es como se llamó a la criatura, podría proceder de una especie de mundo perdido. De hecho, se especuló con que podría ser la Isla Calavera, hogar de King Kong.
Lo cual desmintió el propio Sommers, pero que sí invitaba a una posible secuela de haber tenido éxito la película. No fue así. Su fracaso también se puede deber a una escasa promoción y a estrenarse en un mes tan poco propicio para la taquilla como enero. Pero como tantas de estas, tuvo una segunda vida en el mercado de VHS y DVD, tanto para alquiler como para venta.
Stephen Sommers quería cine de monstruos marinos, pero mezclado con los géneros de aventuras y acción. Algo que se repetiría en sus siguientes películas, algunas de ellas gozando de bastante éxito y popularidad, como las dos primeras de "La momia" (las de Brendan Fraser), "Van Helsing" o "G.I. Joe".
El papel protagonista estaba pensado para Harrison Ford y, de hecho, recuerda bastante al personaje de Han Solo. Pero lo rechazó y en su lugar se contrató a Treat Williams. Lo mismo que el papel femenino, donde la elegida era Claire Forlani, pero terminó en manos de Famke Janssen, que venía de ser chica Bond (villana) en "GoldenEye" y que posteriormente sería Jean Grey en "X-Men".

