sábado, 8 de agosto de 2026

Microcríticas Express: El gran diluvio/La boca del diablo

 



   Tiene notas bastante bajas y, sinceramente, sin pensar que sea una obra maestra, no lo entiendo. Al menos es un buen entretenimiento y de una factura visual que no es muy común en películas que van directas a plataformas. Porque no sé como se las apañan en el cine asiático, esta es coreana, para sacarle rendimiento a sus presupuestos, con ejemplos tan claros como “Godzilla Minus One”. Pero es que esta ha costado 22 millones de dólares y en pantalla parecen 150. Que ya como película de catástrofes me funciona bastante bien, con escenas bastante espectaculares. Pero es que esto solo es el envoltorio de una historia más ambiciosa. Es verdad que durante la primera parte ves cosas raras que luego se comprenden cuando gira hacia el género de ciencia ficción pura y dura. Es en ese viraje donde ha captado más mi atención, aunque no me estaba aburriendo ya antes. Lo advierto por si alguien tiene la tentación de quitarla (que no lo entendería porque toda la parte de catástrofes naturales es muy entretenida), se puede perder algo que quizá le interese más. Porque ese primer acto es solo la preparación de la verdadera historia que nos quieren contar y que personalmente me ha parecido muy original. Además, por fin, la inteligencia artificial no es retratada como factor de destrucción de la especie humana sino todo lo contrario, lo que ya es una variante, al menos. Si que es verdad que al final hay un poco la sensación de que han mezclado un poco de todo. Y lo que más me ha desesperado es que los personajes de repente se paren a hablar tranquilamente en medio del desastre. Pero, en general, entretiene, está bien hecha y al menos es algo diferente. 6’5.


   Nuevamente, el cartel tiene más talento visual que toda la película, en uno de los ya casi obligatorios títulos de tiburones de cada verano. Si tiene algún interés es el escenario, el que los personajes estén atrapados en un lugar cerrado (aunque tiene luz, no se sabe de donde sale), una cueva, realzando el efecto claustrofóbico aunque no tenga nada de novedoso pues ya en “A 47 metros 2” usaban esta premisa. Esta me parece mejor pero porque la otra era muy mala (con lo buena que era la primera parte). Además, también toma un poco prestado de “The descent” incluyendo una relación de amistad tóxica de por medio en un grupo en el que es literalmente imposible empatizar con ninguno, o como mucho, uno de ellos. Por lo que cuando van cayendo pues no te da más mínima pena e incluso te alegras porque casi todos merecen ser devorados. Dices, uno menos, cárgate a otro. A este respecto, no voy a entrar en temas de realismo pero tampoco es que haga falta ser Costeau para saber que es imposible que un solo tiburón se coma a media docena de personas en unas horas. Este, además, tiene la costumbre de empotrarse contra todo, e incluso usar esa táctica contra sus víctimas. Lo que si tengo que reconocer es que está muy decentemente hecho y da el pego en casi todas las escenas donde sale, que ahí se le agradece que se le vea razonablemente bastante. La película tiene notas muy bajas y yo tampoco haría tanta sangre con ello porque está entretenida, aunque un recorte de diez o quince minutos le iría bien. Sangre que, por cierto, tiene bien poca y gore cero. 5’5.

martes, 4 de agosto de 2026

Escenas Míticas: Monstruos acuáticos - Anaconda

 


   El verano es un periodo del año habitual para estrenar películas con las que recordarle a la gente que está pasando sus vacaciones cerca de lugares con agua, sean playas, lagos o ríos, en los que podrían encontrarse con enormes bichos acuáticos perfectamente capaces de despedazarlos y devorarlos como quien toma el té de la tarde. Sin ir más lejos, este mes se estrena "En mar abierto", donde Renny Harlin vuelve a los tiburones desde aquella divertidísima "Deep Blue Sea".




   Tiburones, cocodrilos, pirañas, orcas, pulpos y... anacondas. Es solo parte de lo que te puedes encontrar en estas películas veraniegas de monstruos acuáticos. Y vamos a empezar con una de mis favoritas aunque en su momento la crítica la pusiera a caer de un burro y sea de las películas con notas más bajas en las webs de cine. Por ejemplo, tiene 2'9 en FilmAffinity.



   Pero yo reconozco habérmelo pasado bomba en la sala de cine en su momento y es una sensación que he reafirmado al volver a verla ahora. De hecho, es de esas películas que han adquirido cierto halo de título de culto, al menos en el cine de monstruos, con el paso de los años.



   No en vano, John Wilson, el creador de los infames premios Razzie, la incluye entre las cien películas más malas pero a la vez más divertidas. Esa es la dicotomía que provoca esta película, cuyo mayor problema fue que la gente se la tomó demasiado en serio cuando ni ella misma lo hacía. Recordemos que tiene una escena en la que una de las víctimas de la anaconda, recién regurgitada, guiñaba un ojo. Si eso no es un chiste, no sé qué es.



   Es más, tiene tal colección de gazapos que cuesta creer que no fueran adrede. Personajes que salen del agua que tienen la ropa seca en el siguiente plano. O que cambian de peinado. Barriles que se hunden cuando deberían flotar. Y mi favorito, la cascada en dirección contraria. Para ahorrar costes, en lugar de mover el barco hacia atrás, lo hicieron con toda la imagen y hay una cascada de fondo en la que el agua va hacia arriba en lugar de hacia abajo.



   De hecho, la película sería la pesadilla de un zoólogo, o para más señas, un herpetólogo, viendo a una anaconda trepar como un mono, tragarse a personas enteras de una sentada (cuando es un proceso que puede durar horas) y, sobre todo, rugir, cuando en realidad no emiten ningún sonido.



   La película se inspira en las leyendas sobre serpientes gigantes de Sudamérica. Pero lo cierto es que no existe ningún caso documentado sobre anacondas que se hayan comido a una persona. Sí los hay sobre pitones reticuladas en el sudeste asiático, cuyas fotos a menudo circulan como si correspondieran a anacondas.



   Pero el reparto sí tuvo que lidiar con peligros tan reales como caimanes, pirañas, insectos y la flora del lugar, ya que era Manaos, en Brasil. Menos la propia anaconda, cuya recreación fue de lo más criticado de la película. Personalmente creo que los efectos animatrónicos funcionan muy bien, pero los digitales no tanto. Y es que ni había tanto dinero ni en la época todavía el CGI estaba tan avanzado, salvo excepciones como "Jurassic Park" y "Terminator 2".



   Para la protagonista se quería a Gillian Anderson o Julianne Margulies, pero lo rechazaron porque no podían dejar sus respectivas series, "Expediente X" y "Urgencias". Así que se eligió a Jennifer López, ya con el estatus de estrella y que había participado en títulos como "Asalto al tren del dinero", "Giro al infierno" o "Selena", por cuya interpretación fue muy alabada por la crítica.



   Le acompañaban el también cantante Ice Cube, Eric Stoltz, Owen Wilson, Kari Wuhrer, brevemente Danny Trejo y un Jon Voight que claramente es el que mejor se lo está pasando en esa variante del Quint de "Tiburón", aunque anteriormente a él se había pensado en Jean Reno. Y tras la cámara un Luis Llosa con películas previas como "En el corazón de la jungla" o "El especialista". Pero que tras "Anaconda" solo ha vuelto a dirigir dos veces, en 2006 y 2024.



   La película costó 45 millones de dólares y recaudó 136 en taquilla, así que ni tan mal. Tuvo una especie de secuela/reboot en 2004, "Anaconda, la cacería por la orquídea sangrienta", "Anaconda 3, la amenaza", "Anaconda 4, rastro de sangre" (estas dos últimas para televisión), un remake chino bastante desconocido en 2024, la típica versión Asylum y una parodia de título homónimo en 2025. Incluso existe un crossover con la saga "Mandíbulas", "Mandíbulas vs Anaconda".