Club de Cinéfilos
Críticas y opiniones de películas de todo tipo y tiempo
domingo, 31 de mayo de 2026
La momia de Lee Cronin
Título:
La
momia de Lee Cronin.
CRÍTICA
SINOPSIS: La
hija de un periodista es secuestrada durante su estancia en Egipto.
No vuelve a verla hasta ocho años después pero está evidentemente
muy cambiada. Vuelve a traerla a casa para que se adapte a volver a
estar con su familia. Pero algo pasa dentro de ella.
LO MEJOR: Me
parecía un tanto prepotente que el director incluyese su nombre en
el propio título de la película, que no es que estemos hablando de
Kubrick, Coppola o Spielberg precisamente. Viendo la película lo
entiendo un poco más. Está diciendo, "esta es mi momia".
Porque lo primero que hay que tener muy claro es no es ni un remake
ni una nueva versión de la película de 1932, con Boris Karloff, ni
la de 1999, con Brendan Fraser. Lo único que tiene en común con
ellas es que efectivamente, hay una momia. Más allá de eso no tiene
nada que ver con ellas. De hecho, más que de momias, Cronin se lo
lleva al terreno de las películas de exorcismos y posesiones
demoníacas, y más concretamente al de su anterior película,
"Posesión infernal, el despertar". Aquí es donde vemos
que sí, que Lee Cronin ha hecho una película con un marcado estilo
personal, a pesar de contar como productores a dos tan reconocidos
del género de terror como James Wan y Jason Blum. Ha llevado a cabo la
película que ha querido, escribiendo también el guion, aunque está
mucho más acertado en su faceta como director, porque está muy bien
dirigida. Tiene momentos realmente espeluznantes. Casi cualquier
escena con la momia, hasta solo el hecho de que salga en pantalla, da
muy mal rollo. En gran parte, gracias a un maquillaje maravilloso
(debería tener su correspondiente nominación), que le permite sacar
gran partido a las partes de body horror, que no son pocas. Una
historia totalmente libre, sangrienta, desagradable, gore, y con
cierto toque de humor, que personalmente considero la mejor película
de terror de la primera mitad del año.
Interpretación: Bien
Jack Reynor ("Midsommar") y también la española Laia
Costa. Pero mejor May Calamawy. Pero mucho ojo a Natalie Grace, que
debuta aquí, pues lo anterior a esto fue un documental. No solo por
su espectacular transformación física. Es que realmente da miedo,
su lenguaje corporal da la sensación de que en cualquier momento va
a hacer algo muy chungo. Habrá que seguirle la pista.
Escenas (SPOILERS!!): Lo
que decía, tiene algunas secuencias muy terroríficas, a veces por
lo explícito, como la del corte de las uñas, que pone de los
nervios al más pintado. O por la puesta en escena, como el vídeo del
ritual de transferencia del espíritu a la niña para convertirla
posteriormente en la nueva momia, en su intento convertirla en su nuevo receptáculo. Como
también lo es la muerte de la abuela. Pero ya en su recta final en
la propia casa se ven más toques de humor negro y sirve como entrada
en la última media hora en la que es todo un festival de terror,
lleno de sangre, violencia muy explícita, vómitos, gore, demonios y
exorcismos.
LO PEOR: El
guion tiene ciertas lagunas aunque da la impresión que el problema
está en todo lo que se quedó en la sala de montaje. Dura 130
minutos, que ya es bastante teniendo en cuenta que es una película
de terror, pero es que por lo visto había un montaje inicial de tres
horas de metraje. Y se nota bastante. Por ejemplo, los personajes
parece que se teletransportan entre Egipto y Estados Unidos.
REFERENCIAS: Hay
que olvidarse de las versiones previas de "La momia" porque
bebe más de "El exorcista", incluso de "Hereditary",
pero que se acerca en tono a la anterior película del propio Lee
Cronin, "Posesión infernal, el despertar".
jueves, 28 de mayo de 2026
The Boys
Lo primero es plantear la figura de los superhéroes de forma radicalmente distinta a como estamos acostumbrados. Como productos de marketing inflados de popularidad, obtenida en redes sociales y TikTok, carentes de moral y personalidad. Incluso peligrosos, lo cual se representa principalmente en el personaje de Patriota, a quien se emparenta indisimuladamente con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ahora más que nunca. Patriota es un psicópata, pero el más poderoso del planeta, lo cual acrecienta su endiosamiento, al igual que el político de pelo anaranjado. Hasta la persecución y caza de los “Estelares” tiene un paralelismo con su política de inmigración y lo que hace el ICE.
"The Boys" es una sátira sobre el gobierno y la sociedad estadounidenses, una que no hace prisioneros, con un humor gamberro, soez, escatológico, de mal gusto pero tremendamente divertido. Esta serie nunca ha aburrido, riéndose de todo, incluso de personajes superheróicos referenciales como Superman, Capitán América, Flash, Aquaman o Wonder Woman. A cambio ha creado otros incontestablemente icónicos de la televisión como Patriota, Carnicero, Luz Estelar, pero también Kimiko, Frenchie o Soldier Boy.
El problema es que su talón de Aquiles siempre ha sido tener un guion poco elaborado, más preocupado en aglutinar burradas sexuales y gore que de contar una historia. Que, hasta cierto punto, funcionó hasta su tercera temporada pero que a partir de la cual no ha hecho más que dar vueltas en círculos sobre las mismas ideas, redundando una y otra vez en la psicopatía de Patriota y en su complejo de Dios, más subrayado hasta la saciedad en la última temporada. Porque esta quinta ha sido la peor, con incongruencias como la participación de los personajes de “Gen V”, muy bien trabajada y desarrollada, por cierto, y totalmente desaprovechada en “The Boys”, cuando casi nos prometían un duelo entre Marie Moreau y el propio Patriota. Además, agotándose las ideas para los gags. Llega un momento que te cansas de ver cuerpos reventados digitalmente.
Se ha hartado el showrunner de la serie, Eric Kripke, de declarar en salidas durante las últimas semanas diciendo que no habrá una gran batalla final cuando sí la ha habido o que el desenlace es una sátira de los finales malos de otras series. Ahora cada vez que a alguien le acusen de hacer algo que no le guste al público ya tiene la respuesta perfecta: es que era una sátira. No sé si se habrá tratado de una estrategia de publicidad o de intentar cubrirse ante un posible apaleamiento, tan habitual últimamente, producto de la sobreexpectación de fandoms cada vez más tóxicos y violentos en redes sociales. Por cierto, comparar el número de muertes de personajes de la última temporada de “The Boys” y "Stranger Things", es uno de los comentarios más absurdos que he podido ver últimamente. Que no todo tiene que ser "Juego de Tronos". No obstante, la realidad es que el desenlace no ha estado tan mal como el nivel de los episodios anteriores. La batalla final es espectacular (aún con incomprensibles ausencias), aunque previsible desde el capítulo anterior, los personajes terminan como deben y uno acaba pensando que incluso va a echarlos de menos.

