Si de cine de época estamos hablando,
había que traer la que está considerada una de las mejores
películas de ese género y, sin duda, la mejor adaptación de la
obra de teatro homónima de Christopher Hampton, que además la
adaptó personalmente al guion de la película y ejerce de productor.
Que
ni mucho menos era la primera versión, sino a la tercera y después
al menos hubo otras dos más, en cuanto a la gran pantalla se
refiere, porque también las ha habido para televisión. Tan solo un
año después, Milos Forman hizo la suya, “Valmont”, que fue un
fracaso, precisamente por la proximidad a esta. Sin embargo, en 1999
sí tuvo éxito una nueva adaptación, llevando a la historia a la
actualidad, lo que demuestra su intemporalidad, “Crueles
intenciones”, para un público más joven.
De
hecho, lanzó a todos sus protagonistas, a Sarah Michelle Gellar, Reese Witherspoon, Selma Blair y Ryan Phillippe. Este último y
Gellar ya habían aparecido un par de años antes en “Sé lo que
hiciste el último verano”. La película tuvo dos secuelas bastante
inferiores, y hasta una serie, que tampoco fue demasiado buena y solo
duró una temporada hace dos años.
Pero
es que la obra de teatro, a su vez, adaptaba la novela de Pierre
Choderlos de Laclos, publicada en 1782, y que fue acompañada de gran
polémica e incluso prohibida durante un tiempo en su país de
origen, Francia, aduciendo su contenido en cuanto a sexo, hablando abiertamente
del adulterio, la manipulación sexual y el libertinaje. Aunque el
verdadero motivo fue que era una feroz crítica a la aristocracia, a
la que retrataba como aburrida, amoral y decadente.
Aunque
cualquiera diría que Laclos tomó como referencia a Shakespeare,
al cual dedicamos el mes pasado, pues “Las amistades peligrosas”
no deja de ser una tragedia, donde la historia acaba fatal para todos
los protagonistas principales, con ecos de “Macbeth” y “El rey
Lear”, donde el diálogo es utilizado como arma y recuerda a los
soliloquios del dramaturgo inglés.
Aunque
se consideraba pieza imprescindible a Glenn Close y John Malkovich
fue elegido rápidamente, nadie habría pensado en ellos viendo la
descripción que Laclos hace de sus personajes en la novela, mucho
más jóvenes y atractivos. Pero lo cierto es que ambos lo bordaron.
A Close sólo le impidió llevarse el Oscar una joven llamada Jodie
Foster, en “Acusados”.
Ambos
pusieron como condición para aceptar el papel, que se eligiera a
Michelle Pfeiffer, que inicialmente no convencía al director,
Stephen Frears, aunque tras hacerle una prueba quedara encantado. La
actriz y John Malkovich protagonizaron un romance real fuera de las
cámaras que acabó con sus respectivos matrimonios.
Completaban
el reparto Keanu Reeves y una Una Thurman con tan solo 18 años, que
se impuso a Drew Barrymore y Sarah Jessica Parker para el papel. En
sus escenas de cama, con varios desnudos, con John Malkovich, este
logró calmar sus nervios iniciales, haciendo bromas sobre la
iluminación para quitar tensión a la situación, lo cual ella
agradeció.
No
fueron los únicos obstáculos que tuvo que vencer todo el elenco de
féminas del reparto. Los corsés que utilizaron eran rigurosamente
fieles a la realidad y apenas las dejaban respirar. Hasta el punto
que durante los descansos, no podían sentarse. Para que pudieran
descansar, usaron unas “tablas de inclinación”, para que
pudieran dar un respiro a sus pies y no estar continuamente de pie.
Por cierto, Madonna apareció con uno de esos vestidos en los MTV
Awards en 1990, en homenaje.
Es
la mejor película de Stephen Frears, que estuvo nominado al Oscar.
Después hizo películas notables como “Los timadores”, “Héroe
por accidente”, “Mary Reilly” o “Alta fidelidad”, pero
nunca ha vuelto a llegar al nivel de “Las amistades peligrosas”.
Sigue en activo pero lleva años pasando bastante inadvertido. Lo
último más destacable data de 2006, “The Queen”, con Helen
Mirren como reina de Inglaterra.
Estuvo
nominada al Oscar en siete categorías, logrando tres de ellas, las
de guion adaptado, dirección artística y vestuario. Además de
tener excelentes críticas, funcionó bien en taquilla, a pesar de no
ser un género muy taquillero, recaudando 35 millones de dólares,
cuando había costado 14.