domingo, 8 de marzo de 2026

Scream 7

 

   FICHA TÉCNICA

Título: Scream 7.
Dirección: Kevin Williamson.
País: Estados Unidos.
Año: 2026.
Duración: 114 min.
Género: Terror.
Interpretación: Neve Campbell, Courteney Cox, Mason Gooding, Jasmin Savoy Brown, David Arquette, Matthew Lillard, Scott Foley, Joel McHale, Isabel May, Mckenna Grace, Anna Camp, Celeste O'Connor, Michelle Randolph, Jimmy Tatro, Asa Germann, Sam Rechner, Ethan Embry, Tim Simons, Mark Consuelos.
Guion: Kevin Williamson, Guy Busick. Historia: James Vanderbilt, Guy Busick.
Producción: James Vanderbilt, Paul Neinstein, William Sherak.
Música: Marco Beltrami.
Fotografía: Ramsey Nickell.
Distribuidora: Paramount Pictures.

   CRÍTICA

   SINOPSIS: Sidney Prescott vive su vida habiendo superado sus traumas del pasado. Ahora solo quiere estar con su familia y llevarse bien con su hija. Pero cuando un nuevo asesino vestido de Ghostface amenaza con ponerla en peligro, tendrá que recuperar a la Sidney del pasado.

   LO MEJOR: Soy un incondicional de esta saga, a la que sitúo a la altura de otras franquicias slasher como “Halloween” o “Viernes 13”, pero con la que disfruto más incluso que con ellas. Para mí ir al cine a ver una nueva película de “Scream”, más que un ejercicio de nostalgia, es una tradición. Por tanto, dejo claro que mi objetividad posiblemente es limitada. Es lo que me permite que incluso estando en la cola en calidad de las secuelas, ya van seis, de lo que ya era un pseudohomenaje, con ecos de parodia, al subgénero del slasher, y a pesar de que el guion sea un sindiós argumental en el que todo vale, me lo he pasado muy bien. Y voy a echarle un capote. Hay que tener en cuenta que esta ya es la séptima parte de la saga. Haced memoria de como es el nivel de ese puesto en cualquier otra saga de terror. Así que, ni tan mal. Y hay que reconocer que arreglar el desaguisado que se les había producido (culpa de Paramount, la verdad sea dicha), con despido de una de sus protagonistas, Melissa Barrera, huida de la otra, Jenna Ortega, al igual que los directores de las dos películas anteriores, revitalizadoras de la franquicia, el dúo Matt Betinelli-Olpin/Tyler Gillet, al igual que su sustituto, Christopher Landon. Solución; volver a la génesis, es decir, al creador de la saga, y no, no es Wes Craven, sino Kevin Williamson, y entregarle la dirección. Aparte de escribir el guion de la primera entrega también lo hizo del de la cuarta (una de las peores valoradas). Y aquí se parece más al de esa última. Pero dirigiendo no se ha apañado mal, con buenas set pieces de persecuciones y asesinatos (tiene las dos muertes más brutales de toda la saga con diferencia). Y seamos sinceros, aquí venimos a ver cómo matan a los personajes. Así que sí, me lo he pasado bien, a pesar de que en ocasiones sea a costa de reírme de ella.

   Interpretación: La ausencia de Melissa Barrera y Jenna Ortega solo se podía compensar con la vuelta de un gran peso pesado de la saga, el más grande diría yo, una Neve Campbell que ya es un icono de “Scream” tan fuerte como Jamie Lee Curtis lo es para “Halloween”, y una de las Scream Queens míticas del slasher en general. Junto con la continuidad de Courteney Cox, algo desaprovechada, y la incorporación de Isabel May, que a mí me deslumbró en la miniserie “1883” y algunos cameos de personajes clásicos como el de Matthew Lillard.

   Escenas (SPOILERS!!): Me ha parecido curioso como han resuelto la aparición de Stu Macher (Lillard) jugando con la posibilidad de que en realidad no hubiera muerto, aunque finalmente vemos que es un deep fake hecho con IA, guiño a los tiempos en que vivimos. Como ya adelantaba, tiene las dos muertes más fuertes de la saga; el destripamiento masivo de McKenna Grace y el empalamiento de la cabeza de Asa Germann en un grifo de cerveza, saliéndole esta mezclada con su propia sangre por la boca. Tampoco está mal el asesinato de la chica del prólogo cayendo desde la lámpara sobre el cuchillo de Ghostface.

   LO PEOR: Tiene narices que Kevin Williamson falle precisamente en lo suyo, el guion, el cual tiene incongruencias argumentales por doquier. A veces hasta el ridículo. Los personajes aparecen y desaparecen como si se teletransportaran. Algunos pueden ser apuñalados mil veces y aún así sobreviven, y otros solo están ahí solo para que los maten.

   REFERENCIAS: Es claramente peor que las dos anteriores entregas que formaban parte de este relanzamiento de la franquicia. Su nivel estaría entre la tres y la cuatro. Es una de las peores valoradas pero paradójicamente la más taquillera en su primer fin de semana, aunque sea más mérito de sus precedentes. Así que habrá ocho, y yo estaré allí para verla.

   CONCLUSIÓN: 6. Ni las críticas negativas, una de las peores valoradas de la saga, consiguen que la nueva secuela cumpla en taquilla, en el regreso de su gran icono, Neve Campbell. Por unas razones o por otras, logra ser divertida.




viernes, 6 de marzo de 2026

Secretary

 

   FICHA TÉCNICA

Título: Secretary.
Dirección: Steven Shainberg.
País: Estados Unidos.
Año: 2002.
Duración: 111 min.
Género: Comedia.
Interpretación: James Spader, Maggie Gyllenhaal, Jeremy Davies, Patrick Bauchau, Stephen McHattie, Lesley Ann Warren.
Guion: Erin Cressida Wilson.
Producción: Andrew Fierberg, Amy Hobby, Steven Shainberg.
Música: Angelo Badalamenti.
Fotografía: Steven Fierberg.
Distribuidora: Lionsgate.

   CRÍTICA

   SINOPSIS: Una chica, tras un periodo de tiempo en una institución mental, a causa de unos oscuros hábitos suyos, consigue trabajo en una oficina. Su jefe también tiene unas inclinaciones extrañas y surge la atracción entre ambos.

   LO MEJOR: Casi sería una retrocrítica pues tiene casi 25 años pero merece la pena recordarla para quien no la haya visto porque aunque en su momento tuviera cierto éxito en el circuito de cine independiente, llegando a lograr el Premio Especial del Jurado de Sundance, en general, no es un título demasiado conocido para el gran público. Y, creedme, merece mucho la pena acercarse a ella aunque no sea para todo el mundo. Porque esta comedia negra (pero muy ácida) nos cuenta una de las historias de amor, pues es lo que es, por mucho que cueste entenderlo, más retorcidas que he visto. Una en la que dos personas estarían condenadas a estar solas de no haberse encontrado, dadas sus desviaciones sexuales, que sin embargo, les hacen encajar como un guante. Porque que mejor encaje que el de una masoquista y un sádico. Pero que nadie se piense que esto es un “Cincuenta sombras de Grey”, aunque el protagonista de esta también comparta ese apellido, curiosamente. Hasta ahí todas las similitudes y, aunque tampoco fuera muy difícil, le da sopa con onda. De hecho, esta incluso llega parodiar el sadomasoquismo que retrata. Aunque llama la atención lo poco sexualizada (mayoritariamente) que está la trama. Una película que no juzga las inclinaciones de sus protagonistas, sino que las expone como frustraciones de los personajes, como autorrechazo pero también como vínculo entre ellos y como resultado, aceptación propia. Una película que te descoloca cada diez minutos y que cualquiera con un poco de curiosidad y la mente abierta, debería ver.

   Interpretación: Maggie Gyllenhaal es una actriz muy alejada de los estándares comerciales de Hollywood, con películas no demasiado conocidas para el público aunque se comía con patatas a Katie Holmes en “El Caballero Oscuro” cuando la sustituyó. Y James Spader me parece un actor infravalorado, aunque fuera popular en los ochenta y noventa. Ambos están magníficos en las que posiblemente sean las mejores interpretaciones de sus carreras. Están absolutamente maravillosos y tienen una química total.

   Escenas (SPOILERS!!): Hay que considerar que inicia saliendo de una clínica mental y que sigue autolesionándose. Es la demostración de su frustración. A ella no le interesa el sexo normal, de hecho, le produce total indiferencia e incluso aburrimiento. Cuando se comienza esa relación de su misión con su jefe, que tiene como arranque la memorable escena de los azotes y tiene puntos tan divertidos como lo de la silla de caballo y la zanahoria, es cuando ella se siente satisfecha. Sin embargo, él se siente culpable por ser así. Es cuando ella, en la orden de colocar las manos sobre el escritorio y aguantar durante varios días sin moverse, cuando supera la prueba de amor. Es cuando él la lleva a casa y la da un baño, porque es ahí cuando él se somete a ella. Ha encontrado que le complete y ella lo mismo. Curiosamente es un final feliz.

   LO PEOR: Ni mucho menos es una película para todos los públicos. Mucho menos hoy en día, donde muchos confundirán la condición de sumisa de la protagonista femenina con un sometimiento a la figura masculina cuando es justamente todo lo contrario. Es un empoderamiento bastante retorcido, pero lo es.

   REFERENCIAS: Sería la antítesis de “Nueve semanas y media”. Es un tema que se ha tratado, aunque con enfoques diferentes, en “Herida” (con Jeremy Irons y Juliette Binoche ) o la reciente “Babydoll” de Nicole Kidman.

   CONCLUSIÓN: 7’5. Título de culto en toda regla en la que el dúo Gyllenhaal (Maggie) - Spader, en las que fácilmente sean las mejores interpretaciones de sus carreras, nos ofrecían un romance tan retorcido y erótico como divertido.




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