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miércoles, 29 de abril de 2026

Escenas Míticas: Músicos - Bohemian Rhapsody

 



   Si hace una semana poníamos como ejemplo de biopic de cantante que se mete a fondo con todos los aspectos de la figura a "The Doors", de Oliver Stone, esto es justo lo contrario, estaría en el otro extremo. Porque "Bohemian Rhapsody" es más un homenaje que un retrato de uno de los grupos musicales más importantes de la historia de la música moderna, Queen, y más en concreto de su vocalista y líder, Freddie Mercury.




   Porque si se había criticado a Stone por excesivo en su forma de retratar a Jim Morrison, con Mercury se hizo lo opuesto, un claro blanqueamiento de su imagen, sobre todo en cuanto a su abuso del alcohol y las drogas, tema por el que se pasa descaradamente de puntillas. Algo parecido a lo que se hizo con biopics de otros cantantes como Whitney Houston, Amy Winehouse o Elvis.



   Aunque sí muestra más profundamente el aspecto de su homosexualidad y el debate interno que esto le produjo. Mucho más de pasada se toca el tema de su gusto por las fiestas repletas de excesos o el de su contagio de sida, que final y desgraciadamente fue el motivo de su temprana muerte. Y es que la línea narrativa era estrechamente controlada por los restantes miembros de Queen.



   Porque ya los anteriores intentos de hacer un biopic sobre Queen y mostrar un lado más oscuro y realista de Freddie Mercury habían dado al traste con propuestas anteriores y con retiradas de directores de la talla de Stephen Frears o David Fincher, por motivos de diferencia de criterios creativos, que es otra manera de decir que no les iban a dejar plasmar su visión sobre la historia. Algo parecido a lo que ha pasado con el de Michael Jackson, por lo visto.



   La que si se puso en pie fue la que contaba con Bryan Singer como director. El responsable de las mejores películas de la saga "X-Men" pero también de títulos muy alejados del género de superhéroes, como las magníficas "Sospechosos habituales" o "Valkiria". Paradójicamente, si se había intentado evitar las polémicas de la vida de Mercury, se iban a dar de bruces con las del cineasta elegido.



   Singer fue despedido en la parte final del rodaje. Fue sustituido por Dexter Fletcher, que ya había estado a punto de ser el seleccionado antes que Bryan Singer. Aunque no pudo ser acreditado como codirector, pues la mayor parte de la película era de Singer. Curiosamente, un año después, Fletcher estrenó otro biopic de cantante, más atrevido que este, "Rocketman".



   El motivo de su despido, oficialmente, es por "comportamientos poco profesionales". Se decía que por sus continuos enfrentamientos con el protagonista, Rami Malek, y por sus ausencias en el rodaje, que obligaban al director de fotografía, Newton Thomas Sigel, a hacerse cargo de él. Aunque Bryan Singer se defendió haciendo un comunicado quejándose de que no le habían dejado ausentarse por la grave enfermedad de su padre.



   Aunque la realidad posiblemente sea bien distinta. Y es que iban a darse a conocer las acusaciones de acoso sexual de personas de películas anteriores. Aunque hay que decir que nunca se demostraron y a día de hoy siguen sin hacerlo. Pero provocaron su despido y que no se le nominara en los Oscars en la categoría de mejor director, como era la intención. Y después fue relegado por la industria hasta justo este año, donde por fin va a poder estrenar una película, "Monument".



   Antes de Malek, en anteriores proyectos, habían sido considerados actores como Sacha Baron Cohen (el más atrevido) o Ben Whishaw. Pero en este el elegido fue Rami Malek, tras su trabajo en la serie "Mr. Robot". A quien acompañaron Lucy Boynton (con quien mantuvo una relación sentimental durante cinco años), Joseph Mazzello ("Jurassic Park"), Aidan Gillen, Tom Hollander o Mike Myers. Por cierto, los integrantes de Queen quedaron muy satisfechos con la interpretación de Malek.



   La película tuvo mezcla de críticas. Las negativas lo acusaban de superficial y poco realista retrato de Freddie Mercury. Sin embargo, no le fue mal en la temporada de premios, logrando el Globo de Oro como mejor película dramática, y transformando en estatuillas cuatro de sus cinco nominaciones a los Oscars. Concretamente las correspondientes a mejor actor, montaje, sonido y edición de sonido.


   Y al público le encantó, convirtiéndola en un absoluto éxito de taquilla. Costó 52 millones de dólares y recaudó nada menos que 911. Se especuló durante un tiempo con una secuela que contara desde el concierto de Live Aid hasta su muerte pero no llegó a concretarse.



martes, 21 de abril de 2026

Escenas Míticas: Músicos - The Doors

 


   Que raro es ver un biopic como este hoy en día sobre una estrella de la música. De hecho, cuando estamos a las puertas del casi estreno del correspondiente a Michael Jackson, ha trascendido que se vieron obligados a eliminar ciertas partes del montaje final, probablemente evitando entrar demasiado en polémicas, bastante cuantiosas, por cierto, en la historia de este cantante.



   Porque el mito no solo es su apartado musical. Estamos hablando de personas con tal trascendencia pública que su vida personal privada, sus excentricidades, sus escándalos, son indivisibles de su parte musical, de su aspecto profesional. El mito es todo, y todo es mito. Sin embargo, hoy en día nos encontramos con biopics sobre cantantes, bastante descafeinados, blanqueados.



   Los grupos musicales originales y los familiares poseen tal control sobre el resultado final que los que pretenden realizar un retrato fidedigno de lo que fue la figura del correspondiente cantante, tienen las manos atadas y se ven obligados a pasar de puntillas sobre las principales polémicas de ellos, que todos sabemos que sí pasaron, por mucho que nos las quieran minimizar.



   De tal manera que cuesta creer que muertes con finales tan oscuros como los de Amy Winehouse, Whitney Houston, o Freddie Mercury, profundamente marcados por la tragedia en la vida real, queden difuminados en las películas que se han hecho sobre ellos, que parecen más homenajes que verdaderos retratos de sus vidas. Probablemente por ello no termine de concretarse el de Madonna.



   No es lo que estaba dispuesto a asumir Oliver Stone cuando aceptó encargarse de adaptar la historia de uno de los grupos más influyentes de la música moderna, y más en concreto de la de su principal figura, su vocalista, Jim Morrison. De tal manera que aunque varios integrantes de los Doors ejercieron como consejeros, Stone hizo realmente lo que le dio la gana.



   Retratando a Jim Morrison como poco menos que un psicótico, incidiendo en su abuso del alcohol, las drogas y el sexo. Prácticamente no hay ni una escena en la que el cantante no vaya colocado o borracho. Lo que le valió no pocas críticas, del propio grupo de los Doors y de los seguidores, y a la prensa cinematográfica la dividiría, predominando los comentarios negativos.



   Poco le importó a un Oliver Stone en el mejor momento de su carrera, con dos Oscars ya bajo el brazo, tres si contamos el de guionista por “El expreso de medianoche”. Que en su repaso de la historia moderna de Estados Unidos, venía de firmar “Platoon”, “Wall Street” y “Nacido el 4 de julio”. Y que tras “The Doors”, realizaría la que considero su mejor película, “JFK, caso abierto”.



   No volvería a alcanzar el nivel de estos títulos aunque sí dirigió películas tan reseñables como “Asesinos natos”, “Nixon”, “Giro al infierno” o “Un domingo cualquiera”. Sin embargo, lleva prácticamente los últimos diez años haciendo documentales, cuando ya cuenta con 79 años. Ojalá vuelva a dejarnos alguna película más de verdad.



   Para el papel de Morrison se barajaron nombres como los de Tom Cruise, Johnny Depp, John Travolta o Richard Gere, pero el elegido fue uno no muy conocido por aquella época, Val Kilmer, aunque ya había hecho “Top Gun” y “Willow”. Sería precisamente “The Doors” quien lanzara definitivamente su carrera como actor. No sería la única vez que encarnase a una leyenda de la música. Se puso en la piel de Elvis Presley en “Amor a quemarropa”, aunque eso fue más un cameo. Su interpretación fue lo más destacado de una película que económicamente fue una decepción. Costó 32 millones de dólares y recaudó solo 34.



   Pero no fue por culpa de Kilmer, que estuvo casi un año viviendo como Jim Morrison, visitando sus lugares emblemáticos, hablando como él. Se aprendió 50 de sus canciones e interpretó con su voz 15 de ellas para la película. Incluso los integrantes de los Doors declararon que no podrían diferenciar su voz de la de Morrison. Le acompañaban en el reparto Meg Ryan, Kyle MacLachlan, Kevin Dillon, Michael Madsen, Kathleen Quinlan o Michael Wincott.



martes, 14 de abril de 2026

Escenas Míticas: Músicos - Amadeus

 

   Que pocas películas hay sobre compositores de música clásica. Si coges la lista de los que se consideran los mejores de la historia con nombres como Johann Sebastian Bach, Robert Wagner, Frédéric Chopin o Johannes Brahms, solo encontramos, y no muchas, de los dos más famosos, como Ludwig van Beethoven y Wolfgang Amadeus Mozart. Siempre hablando de películas que hayan llegado a salas de cine, no a la televisión ni en formato documental.



   Y resulta que de esos dos más conocidos por el público no entendido en música clásica, tienen muy pocos títulos. Podemos nombrar “Amor inmortal” y “Copying Beethoven”, de Beethoven, interpretados respectivamente por Gary Oldman y Ed Harris respectivamente. Y tan solo precisamente esta “Amadeus” por parte de Mozart.



   Y ninguna de ellas es un biopic puro sino que están enfocadas desde un punto de vista muy particular. Como le pasa a “Amadeus”, narrada desde el punto de vista de otro compositor real, Antonio Salieri, supuestamente rival del propio Mozart en la ficción de la película. Aunque no hay ninguna prueba de esa enemistad en la realidad.

   Una rivalidad que es más que probable que ni existiera. De hecho, se sabe que trabajaron juntos en la cantata “Per la ricuperata salute di Ofelia”, y que el propio Mozart invitó a Salieri a su ópera “La flauta mágica”, la cual aceptó y se deshizo en elogios al término, sobre la obra del compositor alemán. Incluso llegó a dirigir otras óperas de Mozart tras su muerte.



   Cuya causa no fue el envenenamiento, que estaba más basada en la leyenda de que Mozart fue envenenado por algún compositor envidioso. Sus síntomas estaban muy lejos de encajar con una intoxicación por arsénico o mercurio. La causa oficial de la muerte fue fiebre miliar aguda, un término que es verdad que es muy poco preciso. Lo más probable es que fuera por fiebre reumática, la cual padeció en su infancia, o un fallo renal.



   Así que no, Antonio Salieri no fue quien mató a Mozart, aunque en la película “El último gran héroe” se bromea con ello, en un ejercicio habitual en ella de metacine, porque también participa el actor que lo interpretaba, F. Murray Abraham. De hecho, se sabe que quien estuvo en sus últimos días tomando notas de su última obra, "Réquiem", fue un aprendiz suyo, Franz Xavier Süssmayr.



   Pero Milos Forman tomó la obra de teatro de Peter Shaffer, quien además escribe el guion de la película, como excusa para elaborar una fábula sobre la envidia, que adquiere tintes de terror en su tramo final, y también sobre la obsesión por el talento y la perfección, que inspiró a películas posteriores y relativamente modernas, como “Cisne negro” o “Whiplash”.



   Un Forman que en su segunda película en Estados Unidos, triunfó con “Alguien voló sobre el nido del cuco”, logrando cinco Oscars, uno de ellos para él mismo. Le siguieron títulos como “Hair”, “Ragtime”, hasta llegar a “Amadeus”, que se convirtió en una de las películas más oscarizadas, con ocho estatuillas, la segunda para él como director. Cosechó muy buenas críticas y terminó con cuarenta premios.



   Además de ser reconocida como una de las diez películas más representativas de Estados Unidos. Costó 18 millones de dólares y recaudó 52 en taquilla. No volvió a alcanzar ese nivel aunque sí buenas películas, como “El escándalo de Larry Flynt”, “Valmont” o “Man on the Moon”, desde 2005 estuvo inactivo hasta su fallecimiento en 2018.



   La rivalidad del argumento fue llevada tras las cámaras, en lo que parece que fue un ejercicio consciente, llevando a la prensa el debate de quien era realmente el protagonista de la cinta, Tom Hulce (Mozart) o F. Murray Abraham (Salieri). Lo cierto es que eran coprotagonistas. De hecho, ambos fueron nominados para el Oscar en la misma categoría, la de actor principal, que terminó ganando el segundo. Completaban el reparto nombres como Jeffrey Jones o Cynthia Nixon



martes, 7 de abril de 2026

Escenas Míticas: Músicos - Granujas a todo ritmo

 


   Este mes se estrena el que probablemente es uno de los biopics más esperados durante años y una de las películas que producen más expectación de este 2026, “Michael”, sobre el rey del pop y, sin duda, uno de los cantantes más importantes de la historia de la música, que será interpretado por su sobrino, Jaafar Jackson. La película es dirigida por Antoine Fuqua, y nos sirve de excusa para hablar de películas sobre músicos reales.




   Aunque precisamente la película con la que vamos a comentar no sigue ese patrón. No es un biopic en absoluto sobre un grupo real de música sino que siguió justo la dirección contraria. Fue a partir de la película desde la que se creó un grupo que previamente no existía.



   Vamos a explicarlo. Los personajes principales se desarrollaron a partir de un sketch del programa de televisión Saturday Night Live, protagonizado por Dan Aykroyd y James Belushi. De hecho, el propio Aykroyd coescribe el guion junto al director de la cinta, John Landis. No obstante, la película no es un sketch alargado sino totalmente independiente de él y que funciona perfectamente sin necesidad de conocerlo previamente.



   Ahora bien, a partir de la película, los Blues Brothers sí existieron. Es más, llegaron a dar conciertos y vender discos, hasta el punto que el álbum “Briefcase Full of Blues” se colocó número uno en Estados Unidos. Y ellos ganaron un Grammy por la mejor interpretación. Además, el grupo lo completaban leyendas de la música como Steve Cropper, Donald “Duck” Dunn y Willie Hall. Además de contar con las participaciones de grandes estrellas del género.



   Que son los mismos que ya hacían cameos para la película, con nombres tan ilustres como Ray Charles, James Brown, Cab Calloway o Aretha Franklin. El reparto lo completaban Carrie Fisher y John Candy, acompañando a los ya mencionados protagonistas, Dan Aykroyd y James Belushi.



   “The Blues Brothers”, o como casi jocosamente se llamó en España, “Granujas a todo ritmo”, fue pionera en cuanto a películas surgidas a partir de sketches de Saturday Night Live. A la que siguieron otras, aunque ni mucho menos con el mismo éxito, como “Wayne’s World”, “Un loco a domicilio” o “Los caraconos” (también con Aykroyd).



   Porque “The Blues Brothers” es una de las comedias más valoradas de la década de los ochenta y casi considerada como una referencia para películas que funcionaban como musicales disfrazados, tales como “The Commitments” o “Escuela de rock”. Porque esa es una de las características que mejor le funcionan a su fórmula, la mezcla de géneros. Es una comedia con gran importancia del apartado musical pero también hay mucha acción.



   No en vano, aún a día de hoy, tiene una de las mejores persecuciones de coches del cine, y una de las más largas (todo el tramo final lo es) y divertidas de la historia. Donde se llegaron a destruir 103 coches, lo que supuso en su momento un récord Guinness. Todo el caos de esa secuencia, y en general de la película, era el que, al parecer, también se tenía tras la cámara.



   Por ejemplo, se tuvo que contratar a gente para que fueran a buscar a James Belushi por los bares cuando desaparecía, que era muy a menudo. Eso y otras muchas situaciones disparatadas, hizo que el presupuesto se disparase hasta los 30 millones de dólares, muy alto para la época y más teniendo en cuenta que era una comedia. Aun así salió rentable porque recaudó 120 en taquilla.


   
   Lo que posibilitó una secuela, aunque casi veinte años después, en 1998, "The Blues Brothers 2000". Esta vez si se respetó el título original en España. Que dirigió el mismo John Landis.


 
      Que antes de realizar la original, venía de hacer otra comedia referencia, "Desmadre a la americana" (también con Belushi), una de terror pero con marcado tono cómico, "Un hombre lobo americano en Londres", a la que siguieron varias comedias de éxito, asociándose con Eddie Murphy, como "Entre pillos anda el juego", "El príncipe de Zamunda" o "Superdetective en Hollywood III".



martes, 25 de noviembre de 2025

Escenas Míticas: Musicales - El gran showman

 


   Hay tres aspectos imprescindibles para que una película musical funcione. Puede parecer una perogrullada pero las canciones tienen que enganchar, tienen que sonar bien y quedarse en la cabeza del espectador. Los números musicales deben ser, como poco, vistosos. Y las letras tienen que ayudar a contar la historia. Todo eso es conveniente que funcione para ser un buen musical incluso por encima de su valor puramente cinematográfico. Y aquí lo hace como un reloj.




   Es por lo que, entre otras cosas, la parte musical de “Joker, folie a deux” falla. Porque está impostada, metida con calzador, incluso estorba. Todo lo contrario a “El gran showman”, que se siente un musical desde el minuto uno, de hecho, son sus canciones y sus números musicales lo mejor de la película. Y que sus letras están plenamente integradas en la narración de la historia.



   Es por eso como incluso aunque este género no sea tu favorito o que vayas a ver la película sin saber que pertenece a él, cómo fue mi caso (pensaba que iba a ver una sobre el circo, pero nada más), puedes disfrutar de ella. Una sensación similar a la que me dejó “Moulin Rouge”, la cual fui a ver en contra de mi voluntad y de la que salí encantado, convirtiéndose en una de mis películas musicales favoritas.



   Mención especial para los compositores de las canciones, Benj Pasek y Justin Paul, que venían de hacer lo propio con la de “La la land”, lo que les valió un Oscar. Y casi repiten con esta película, con la canción “This is me”, que incomprensiblemente, no ganó la estatuilla aunque si el Globo de Oro. Canciones para las que los miembros del reparto aportaron sus propias voces, salvo en el caso de Rebecca Ferguson, para “Never enough” que exigía una potencia de voz superior.



   La de la verdadera vocalista, Lorena Allred, que salió del concurso “Got talent” donde deslumbró tanto al jurado como al público. La Ferguson era un personaje secundario donde el protagonista era Hugh Jackman, en el que sería su segundo musical tras “Los miserables”, por el que fue nominado al Oscar. Por cierto, para el personaje de Jenny Lind (Ferguson), optaron Anne Hathaway (que sí sabía cantar), Carey Mulligan y Ellen Page (entonces se llamaba así aún).



   Les acompañaban Zac Efron (quinto musical en el que participaba), Michelle Williams, Keala Settle (la que interpreta la canción nominada, “This is me”) y la que por entonces debutaba en una película, Zendaya. Hoy está en todas las salsas y es una de las actrices más cotizadas, pero en ese momento solo se la conocía como cantante. Por cierto, que lo dio todo en la escena de las acrobacias, realizándolas ella misma sin usar doble.



   Después vendría la exitosa serie “Euphoria” y su participación en las sagas, aún vigentes, de “Spiderman” y “Dune”. Y el año que viene hará lo propio en la última película de Christopher Nolan, “La odisea”. Además, su nombre sale siempre como opción para casi cualquier papel femenino de relevancia. Lo dicho, en todas las salsas, y merecidamente.



   Otro que debutaba era el propio director de la película, Michael Gracey, que hasta el momento sólo había realizado videoclips. Tras esta película solo ha dirigido otra más, también musical, “Better man”, extraño biopic sobre el cantante Robbie Williams. Para “El gran showman”, según sus propias palabras, se inspiró en los musicales clásicos del cine, como “West Side Story”, “Mary Poppins” o “Sonrisas y lágrimas”.


   Aunque inicialmente iba a ser un biopic al uso, sin parte musical, inspirado en la figura de Phineas Taylor Barnan, uno de los pioneros del circo, que de hecho fue confundador del Ringling Brothers and Barnum and Bailey Circus. Y que llegó a ser incluso alcalde de Bridgeport, Connecticut. Aunque la visión que se hace de él es bastante libre, muy idealizada y romantizada, demasiado benevolente con el personaje real.



   Porque Barnum era considerado un embaucador. Y se omite su lado más oscuro. Por ejemplo, la explotación laboral a la que sometía a sus artistas, acompañado de un trato bastante opresor. Incluso llegó a comprar una esclava para poder exhibirla. Pero ya se sabe, la magia del cine sobredimensiona las figuras públicas y elige el tono que más le puede gustar al espectador.


   Y está claro que aquí funcionó, porque aunque las críticas profesionales fueron mixtas, esta mezcla de música de teatro con pop le encantó al público y así lo demostró en la taquilla, haciendo que la película recaudara 420 millones de dólares, habiendo invertido 84 en su producción.

martes, 18 de noviembre de 2025

Escenas Míticas: Musicales - Wicked, Parte 1

 


   Esta semana se estrena la segunda parte, que no secuela, pues se trata de la misma historia pero dividida en dos partes puesto que de haberlo metido en una sola película habrían tenido que cortar demasiado metraje rompiendo así la línea argumental. Es decir, algo así como lo que decidió hacer Dennis Villeneuve con su “Dune”. Aunque también hay que decir que se sumaron números musicales adicionales a lo que fue la representación en teatros.




   Porque esta es una adaptación directa del musical de Broadway, que a su vez no se basaba en “Los libros de Oz”, de Frank Baum, sino en una novela alternativa escrita por Gregory Maguire, “Wicked, memoria de una bruja mala”, que contaba los orígenes de la bruja malvada desde un ángulo totalmente distinto al que conocíamos.



   Previamente, al menos en esta primera parte, a la llegada de Dorothy Gale, por lo que serviría de precuela al clásico “El mago de Oz” de 1939, que si adaptaba la obra de Baum, pero si se espera que enlace con ella la segunda parte, aunque se ha dicho que Dorothy no se verá claramente para que la gente siga conservando la imagen de Judy Garland.



   Se podría decir que es el último gran éxito de un live action musical de Disney, gracias al aura de éxito que ya traía de Broadway. Las críticas fueron muy buenas y el público también respondió, convirtiéndola en la quinta película más taquillera de 2024, con 756 millones de dólares recaudados, habiendo invertido en ella 145. Además de la explotación posterior en forma de merchandising. Por ejemplo, Mattel sacó a la venta las muñecas de Elphaba y Glinda.



   Por si fuera poco, fue una de las favoritas a los Oscars de la pasada edición, con nada menos que diez nominaciones, incluyendo la mejor película, aunque también es cierto que se puede considerar como una de las grandes perdedoras porque solo consiguió hacerse con dos estatuillas en categorías, digamos, menores, concretamente las de diseño de producción y vestuario.



   Unas Elphaba y Glinda interpretadas por Cynthia Erivo y Ariana Grande, respectivamente. Esta última culminaba su gran ilusión desde que surgió la idea de la adaptación del musical en 2012, cuando tan solo contaba con 18 años, ahora tiene 32. Por cierto, contrariamente a lo que se cree, Ariana Grande no tiene ascendencia latina sino italiana.



   Los acompañaban en el reparto Michelle Yeoh, Jeff Goldblum y Jonathan Bailey. Las actrices-cantantes originales que interpretaron a las Elphaba y Glinda del musical de Broadway, Indina Menzel y Kristin Chenoweth, realizan un cambio en la película cantando a dúo uno de los temas precisamente en la llegada de las protagonistas de la Ciudad Esmeralda.



   En la dirección, el no muy conocido Jon M. Chu, que aparte de provenir de la realización en televisión y de varios videoclips, había dirigido la secuelas “G.I.Joe, venganza” y “Ahora me ves 2”, pero también un musical con cierto reconocimiento, “En un barrio de Nueva York”. Tras “Wicked, Parte 2”, parece que no va a faltarle trabajo de momento. En 2026 estrenará la secuela de su propia película “Crazy rich asians 2”. Y en 2026, “Hot Whells”.



   Como no, no estuvo exenta de polémica. Fue denunciada por la organización fundamentalista religiosa One Millions Moms (no creo que sean tantas) de promover la brujería y propulsar el movimiento LGTBQ en contra de la idea de la familia tradicional. Incluso fue prohibida en Kuwait. Pero vamos, no creo que nadie se tomara muy en serio estas acusaciones fanáticas.



   Algunas curiosidades. El nombre de Elphaba viene de las iniciales del creador del libro original de “El mago de Oz”, L. Frank Baum. L se pronuncia en inglés El. Fa viene de Frank, y Ba de Baum. Por cierto, que en dicho libro no era verde. Lo fue por primera vez en la película de 1939. Idea que también tomó Gregory Maguire como base para tocar los temas de racismo, bullying y discriminación en la novela, que también adoptó el musical.



   Para la película se quiso llevar en secreto el aspecto que tendría Cynthia Erivo en pantalla y la ocultaron durante todo el rodaje, llegando a taparla con capas e incluso con túneles de tela para que la prensa no la viera. La primera revelación de su color verde fue en una imagen promocional oficial.

martes, 11 de noviembre de 2025

Escenas Míticas: Musicales - El fantasma de la ópera (2004)

 


   No figura en los primeros lugares de las listas de mejores musicales del cine. Quizá por ello la he elegido porque la considero una película mucho mejor de lo que se la trata, que con el tiempo ha pasado como un título de culto, y que personalmente me parece la mejor adaptación de esta historia, la última hasta la fecha, aunque se espera una nueva versión para el año que viene.



   No obstante, hubo muchas más. No en vano, fue el segundo monstruo clásico en ser adaptado al cine tras “ El jorobado de Notre Dame”, concretamente en 1925, con Lon Chaney en el papel. Pero hubo otras, en 1943, en 1962 (a cargo de Terence Fisher), en 1984 (a cargo de Dwight H. Little y con Robert Englund -el mítico Freddy Krueger- como monstruo). Hasta Darío Argento hizo su versión, con Julian Sands y su hija Asia, en 1998.

   También podría considerarse como una versión, muy libre, eso sí, la de Brian de Palma, “El fantasma del paraíso”, uno de sus primeros trabajos tras la cámara, en clave rock y como una sátira. Aunque el cineasta italianoamericano también tiraba de otros clásicos literarios como “Fausto” o “El retrato de Dorian Gray”.


   Porque “El fantasma de la ópera” primero fue una novela, escrita por Gaston Leroux, inspirándose en la ópera de París, la que se conoció como Ópera Garnier, en honor a su arquitecto, Charles Garnier. En 1986 fue estrenada la adaptación como musical por Andrew Lloyd Webber. De hecho, esta película es una adaptación directa de la obra de teatro, no de la novela de Leroux.


   En aquella época se llevaba mucho la moda de añadir al título el nombre del creador original, como asegurando mayor fidelidad, aunque esto en la práctica no se cumpliera como en “ Drácula" de Bram Stoker o “Frankenstein" de Mary Shelley. Sin embargo, en el caso de Andrew Lloyd Webber si se cumplía esa condición de adaptación fiel al musical de Broadway.


   De hecho, Lloyd Webber solo la aceptó a condición de conservar el control creativo de la película. Hasta el punto que fue quien eligió al director, incluso esperando a que estuviera disponible y despejara su agenda. Una elección bastante sorpresiva pues Joel Schumacher no gozaba de la mejor prensa tras sus dos entregas del Caballero Oscuro, “Batman forever” y “ Batman y Robin”. Sin embargo, a Lloyd Webber le había fascinado tanto su “Jóvenes ocultos” que sentía que el director debía ser él. Por cierto, en un momento dado, alguien pensó en John Woo como posible director.



   Ya le he defendido otras veces. Schumacher me parece un director mucho mejor de lo que fue considerado, a quien esas dos secuelas de Batman hicieron mucho daño. Es cierto que era irregular, pero también un artesano todoterreno con títulos como “Línea mortal”, “Asesinato en 8 mm”, “Un día de furia”, “Última llamada”, y las adaptaciones de las novelas de John Grishan, “El cliente” y “Tiempo de matar” aparte de la mencionada “Jóvenes ocultos”.


   Por su parte, Andrew Lloyd Webber era un director de musicales muy reputado, artífice de algunos tan destacados como “Cats”, “Jesucristo Superstar” o “El mago de Oz”. Que venía de ganar el Tony (premio del teatro) precisamente por “El fantasma de la ópera” y el Oscar por la canción de “Evita” para Madonna en la adaptación de Alan Parker.



   Para el papel de Eric se pensó en Antonio Banderas o John Travolta. Y se rechazó a Hugh Jackman tras su audición. Finalmente fue para Gerard Butler, más joven, condición que puso el propio Joel Schumacher. Especialmente en el papel de Christine, que fue para una Emmy Rossum de 17 años, aunque ya con tablas en cuanto a cantar. Inicialmente se había pensado en Katie Holmes y después en Anne Hathaway, pero esta tuvo que cumplir su contrato de irse a rodar “Princesa por sorpresa 2”.



   Les acompañaron Patrick Wilson, Miranda Richardson y una Minnie Driver que fue la única que tuvo que ser doblada. Driver sabía cantar pero no al nivel de soprano, por lo que su voz fue sustituida por la de la soprano real Margaret Preece. Sin embargo, la actriz si cantó la canción de los créditos, para desquitarse.



   La película tuvo críticas divididas. Desde los que la alababan como espectáculo visual, sobre todo desde su dirección artística. Que fue nominada al Oscar, junto a la fotografía y la banda sonora, aunque no ganó ninguna estatuilla. Costó 70 millones de dólares y recaudó 154 en taquilla, que era menos de lo esperado pero al menos no perdió dinero.

martes, 4 de noviembre de 2025

Escenas Míticas: Musicales - West side story

 


   El estreno de la segunda parte de “Wicked”, esa suerte de precuela de “El mago de Oz” que triunfó previamente en los teatros y que provocó su adaptación cinematográfica como gran superproducción, probablemente la última gran película en ese género, el musical, y que nos sirve para ampliar el repaso, que ya se inició en otro momento, de los musicales en el cine, comenzando con uno de los más exitosos que ha habido. 




   Porque “West Side Story” es, porque sigue siéndolo, una de las películas más oscarizadas de la historia del cine, llevándose diez de las once estatuillas a las que optaba, es decir, casi haciendo pleno. En su momento, se colocó solo por detrás de “Ben-Hur”, como película más galardonada en los Oscars. Un selecto club al que llegarían, sobrepasando también a la propia “West Side Story”, títulos como “Titanic” y “El Señor de los Anillos: el Retorno del Rey”.



   Por tanto, sobra decir que tuvo excelentes críticas. Pero es que también le fue de maravilla en lo económico. Costó sólo 6 millones de dólares y recaudó 43 en taquilla, convirtiéndose en la segunda película más taquillera de 1961, sólo por detrás de “101 dálmatas”. No le fue igual de bien al buen remake que realizó Steven Spielberg en 2021.



   Se trataba de la adaptación del musical de Broadway, cuyo libreto fue escrito, y era el primero para un musical, por Arthur Laurents. También participó en el guion de la película, aunque paradójicamente, fue el único Oscar que se le escapó a “West Side Story”. Ya había sido nominado al Tony (los Oscars del teatro) sin conseguirlo. Lo ganaría más tarde por “Hallelujah, baby” y “La jaula de las locas”.



   La historia no era otra cosa que una actualización de la obra de William Shakespeare, “Romeo y Julieta”, cambiando las familias de los Montesco y los Capuleto por las bandas callejeras de los Jets y los Sharks. Y la Verona italiana por la neoyorquina Manhattan. Además, tocando un tema que más de sesenta años después está más de rabiosa actualidad en Estados Unidos, por desgracia, el racismo, en concreto hacia los inmigrantes.



   Aunque en el reparto había pocos. De hecho, hubo que maquillar, oscureciéndoles la piel, a los actores que hacían de puertorriqueños. Un maquillaje que hoy, incluso, en su momento, se nota demasiado recargado. No en vano llegaron a gastar 45 kg de maquillaje. Más allá de eso a nadie le importó que Natalie Wood no tuviera nada de latina. Suerte que en esa época no había redes sociales, pues hoy la habrían despedazado antes de estrenarse la película.



   Pero allá por los sesenta, la gente estaba muy loca e iba al cine a ver la película, no a comentar memeces de lo que hoy conocemos como haters. La que sí era latina, y además puertorriqueña, fue Rita Moreno, que se convirtió en la primera actriz en ganar el Oscar de este origen. La actriz tuvo la dificultad añadida de superar una escena de tentativa de casi violación en grupo, circunstancia que le recordaba a una agresión sexual real sufrida por ella a cargo de su representante.



   El papel de Natalie Wood, el de María, fue ofrecido a Audrey Hepburn, pero finalmente no fue para ella por ser demasiado mayor para el personaje. Para el de Tony hubo una terna bastante variopinta de aspirantes; Elvis Presley, Warren Beatty, Robert Redford, Burt Reynolds y Richard Chamberlain. Finalmente fue para el desconocido Richard Beymer.



   Por cierto, prácticamente todo el reparto fue doblado, incluida la propia Natalie Wood, cuya voz fue suplantada por la de la soprano Marni Nixon, aunque ella se enteró poco antes del estreno de la película, lo que la molestó bastante. Sólo el actor George Chakiris puso su propia voz. Estas prácticas de doblaje eran muy habituales cuando no se usaban actores que además fueran cantantes.



   En la dirección estaba Robert Wise, un especialista del género de ciencia ficción, e incluso terror, con títulos como “Ultimátum a la tierra”, “La amenaza de Andrómeda”, “Star Trek, la película” o “La mansión encantada”. Aunque posteriormente a “West Side Story”, dirigió otro mítico musical, “Sonrisas y lágrimas”. Compartió la batuta con el director del musical original, Jerome Robbins, que se ocupó de todas las coreografías.



miércoles, 2 de enero de 2019

Escenas Míticas: Musicales - Sucker Punch





   Lo sé, los puristas del musical se llevarán las manos a la cabeza, incluso echarán alguna que otra carcajada al ver este titulo incluido en el ciclo dedicado a los musicales. Pero, de alguna manera, siempre pretendo tocar las distintas variantes y estilos dentro de los géneros, bastante más flexibles de lo que parece, en estas recopilaciones temáticas. Tranquilos que no voy a incluirla sin más, sino que daré las correspondientes argumentaciones, que a buen seguro no satisfarán a los más estrictos.




   El musical cinematográfico se caracteriza por contener una generosa cantidad de números musicales, literalmente interpretados por los miembros del reparto, que además bailan y usan su propia voz como si fueran cantantes. En muchas ocasiones estos números son parte de la narración, incluso, en algunos, toda la película, digamos, es “cantada”. Pero si nos ciñéramos estrictamente a esa descripción, dejaríamos fuera a un enorme grupo de títulos que tratan sobre músicos o tienen la música como tema principal, lo que considero un error.



   ¿No son acaso musicales “Amadeus”, “The doors” o las recientes “Ha nacido una estrella” y “Bohemian rhapsody”? Pues bien, en “Sucker Punch”, la música tiene una importancia tal que, sin ella, la película no seria para nada lo mismo. Lo más evidente es que su estética está muy cercana al videoclip, lo que ya es un acercamiento a la música desde sus claves más básicas.



   Pero hay más. Al menos hay cuatro temas cantados por varios de los actores. Tres de ellos por su protagonista, Emily Browning, el más evidente y que está omnipresente durante todo el film, “Where is my mind” y que sirve como melodía principal de la banda sonora. Otro de ellos, que incluso en la versión extendida lo interpretan en una escena a dúo Carla Gugino y Oscar Isaacs. Para colmo, cada minihistoria a modo de corto es lo que se supone una actuación de baile de Babydoll, aunque nosotros lo que vemos es la coreografía de una secuencia de acción. Pero el guiño parece bastante claro.



   Es por estas razones que siempre me ha parecido una película muy musical. Pero pasemos a otros temas. Visualmente es tremendamente potente, una gozada óptica que lleva al delirio su virtuosismo estético. Ésto prima poderosamente sin ningún complejo sobre el guión, utilizando esas supuestas actuaciones de baile como meras excusas para introducir espectaculares y extensas secuencias de acción donde podemos ver desde samuráis gigantes, pasando por zombis nazis, dragones, hasta futuristas robots.



   Y es que la influencia de videojuego también es evidente, donde parece que fuéramos superando pantallas. Pero lo que realmente pretende es incrementar esa sensación de evasión que necesita experimentar la protagonista y que traslada al espectador pues si algo es “Sucker Punch” es un film de pura evasión donde hay que dejarse llevar por esa desmesurada apología de la imagen.



   Sin embargo, Zack Snyder, que venía de éxitos como el remake de “El amanecer de los muertos” y “300”, no tanto de la incomprendida “Watchmen”, y antes de su aventura con DC y “La liga de la justicia”, habría sido hoy literalmente destrozado por el movimiento feminista por su, no sabemos si voluntario, perceptible tono erótico, protagonizado por mujeres pero para deleite masculino, incluso con un descarado componente fetichista donde las jóvenes actrices llevan uniformes sumamente escuetos, ajustados, en los que no falta el cuero y el látex. Incluso Babydoll va de colegiala con dos coletas.



   Papel que le fue ofrecido a Amanda Seyfried, Evan Rachel Wood o Emma Stone, que rechazaron por diferentes motivos, y que finalmente recayó en Emmily Browning. A la que acompañaron Jena Malone, Abbie Cornish, Vanessa Hudgens, Jamie Chung y la más veterana, Carla Gugino. En la vertiente masculina estaba Oscar Isaacs (el villano), Scott Glen y John Hamm (más en la versión extendida).



   Fue sobradamente machacada por la crítica en su mayoría, lo cual tampoco es que me sorprendiera. Lo que si lo hizo fue la escasa respuesta del público. A ver, escasa tampoco fue, tuvo 90 millones de recaudación. Pero es que costó 82, por lo cual prácticamente quedó comida por servida.