Este mes se estrena el que probablemente es uno de los biopics más esperados durante años y una de las películas que producen más expectación de este 2026, “Michael”, sobre el rey del pop y, sin duda, uno de los cantantes más importantes de la historia de la música, que será interpretado por su sobrino, Jaafar Jackson. La película es dirigida por Antoine Fuqua, y nos sirve de excusa para hablar de películas sobre músicos reales.
Aunque precisamente la película con la que vamos a comentar no sigue ese patrón. No es un biopic en absoluto sobre un grupo real de música sino que siguió justo la dirección contraria. Fue a partir de la película desde la que se creó un grupo que previamente no existía.
Vamos a explicarlo. Los personajes principales se desarrollaron a partir de un sketch del programa de televisión Saturday Night Live, protagonizado por Dan Aykroyd y James Belushi. De hecho, el propio Aykroyd coescribe el guion junto al director de la cinta, John Landis. No obstante, la película no es un sketch alargado sino totalmente independiente de él y que funciona perfectamente sin necesidad de conocerlo previamente.
Ahora bien, a partir de la película, los Blues Brothers sí existieron. Es más, llegaron a dar conciertos y vender discos, hasta el punto que el álbum “Briefcase Full of Blues” se colocó número uno en Estados Unidos. Y ellos ganaron un Grammy por la mejor interpretación. Además, el grupo lo completaban leyendas de la música como Steve Cropper, Donald “Duck” Dunn y Willie Hall. Además de contar con las participaciones de grandes estrellas del género.
Que son los mismos que ya hacían cameos para la película, con nombres tan ilustres como Ray Charles, James Brown, Cab Calloway o Aretha Franklin. El reparto lo completaban Carrie Fisher y John Candy, acompañando a los ya mencionados protagonistas, Dan Aykroyd y James Belushi.
“The Blues Brothers”, o como casi jocosamente se llamó en España, “Granujas a todo ritmo”, fue pionera en cuanto a películas surgidas a partir de sketches de Saturday Night Live. A la que siguieron otras, aunque ni mucho menos con el mismo éxito, como “Wayne’s World”, “Un loco a domicilio” o “Los caraconos” (también con Aykroyd).
Porque “The Blues Brothers” es una de las comedias más valoradas de la década de los ochenta y casi considerada como una referencia para películas que funcionaban como musicales disfrazados, tales como “The Commitments” o “Escuela de rock”. Porque esa es una de las características que mejor le funcionan a su fórmula, la mezcla de géneros. Es una comedia con gran importancia del apartado musical pero también hay mucha acción.
No en vano, aún a día de hoy, tiene una de las mejores persecuciones de coches del cine, y una de las más largas (todo el tramo final lo es) y divertidas de la historia. Donde se llegaron a destruir 103 coches, lo que supuso en su momento un récord Guinness. Todo el caos de esa secuencia, y en general de la película, era el que, al parecer, también se tenía tras la cámara.
Por ejemplo, se tuvo que contratar a gente para que fueran a buscar a James Belushi por los bares cuando desaparecía, que era muy a menudo. Eso y otras muchas situaciones disparatadas, hizo que el presupuesto se disparase hasta los 30 millones de dólares, muy alto para la época y más teniendo en cuenta que era una comedia. Aun así salió rentable porque recaudó 120 en taquilla.
Lo que posibilitó una secuela, aunque casi veinte años después, en 1998, "The Blues Brothers 2000". Esta vez si se respetó el título original en España. Que dirigió el mismo John Landis.
Que antes de realizar la original, venía de hacer otra comedia referencia, "Desmadre a la americana" (también con Belushi), una de terror pero con marcado tono cómico, "Un hombre lobo americano en Londres", a la que siguieron varias comedias de éxito, asociándose con Eddie Murphy, como "Entre pillos anda el juego", "El príncipe de Zamunda" o "Superdetective en Hollywood III".

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