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martes, 1 de septiembre de 2026

Escenas Míticas: Brujas - Suspiria

 


   Al igual que este mismo año se han marcado con la secuela de "El diablo viste de Prada", este mes llega la de "Prácticamente magia", casi tres décadas después de la original, recuperando a sus dos protagonistas femeninas, Nicole Kidman y Sandra Bullock. Lo que nos da la excusa para hacer un repaso en forma de ciclo con el tema de las brujas como elemento central o, al menos, muy importante en la trama.



   Así que vamos a comenzar con una de las películas más representativas del cine de brujas, si lo podemos llamar así, pero que, sin duda, es una de las películas más icónicas y referentes del cine de terror en general, y del giallo en particular, aunque no sea precisamente "Suspiria" el giallo más académico por mucho que sea mencionada en las listas de títulos más identificativos del subgénero.



   El giallo destaca por tener una estética visual llena de colores saturados e iluminación estilizada. Sus tramas incluyen asesinatos sangrientos pero rodados de forma muy artística, casi romantizada, y a su vez, los asesinos son un misterio hasta el final. Además, prioriza la atmósfera por encima del guion y usa la música como potenciador de ello.



   ¿Cumple "Suspiria" con esas premisas? Pues si, pero además añade el factor sobrenatural, que la empuja más hacia el género fantástico o al terror sobrenatural. Lo que la acerca más a otro título emblemático de su director, Darío Argento "Phenomena" que a otros giallos suyos más puros como "El pájaro de las plumas de cristal" o, especialmente, "Rojo oscuro", el que muchos aseguran es su giallo perfecto. No en vano, Argento es el máximo representante de ese subgénero junto a Mario Bava (el precursor) y Lucio Fulci (continuador).



   Dario Argento, aparte de la dirección, intervino en otros apartados como la música (compuesta impagablemente por Goblin), el montaje y el guion. Aunque aquí hay que hacer un aparte para mencionar a Daria Nicolodi, la que fuera pareja del cineasta italiano (de hecho, es madre de Asia Argento) y que apareció como actriz en varias de sus películas.



   Como fueron los casos de, precisamente, "Rojo oscuro", "Ténebre" o "Ópera". Pero que además coescribió varios de los guiones para Darío Argento, y "Suspiria" es uno de ellos. De hecho, la idea partía de una supuesta experiencia familiar, donde su abuela estuvo en una academia de música donde aseguraba que se usaba la magia negra. Aunque también declaró que surgió de un sueño cuando residía en Los Ángeles.



   Aunque parcialmente se basa en la obra literaria, era más bien un ensayo, de Thomas de Quincey, de 1845, "Suspiros desde la profundidad" (Suspiria es suspiros en latín), Nicolodi tomó elementos de las versiones originales (que son mucho más terroríficas de las que conocemos por el cine) de varios cuentos populares como "Barba azul", "Pinocho" o "Alicia en el país de las maravillas". Aunque su protagonista esté claramente inspirada por "Blancanieves".



   Que fue interpretada por Jessica Harper, que venía de coprotagonizar "El fantasma del paraíso", de Brian de Palma y que rechazó un papel para "Annie Hall", de Woody Allen, para poder ser la Suzy Bannion de "Suspiria", el más recordado de su carrera. La acompañaba Stefania Casini, y la mítica y ya madura femme fatale del cine negro como Joan Bennett, un jovencísimo Miguel Bosé y brevemente Udo Kier.



   Por cierto, inicialmente, la escuela de baile de la historia iba a albergar alumnas de tan solo doce años, pero el padre del director, Salvatore Argento, que era el productor, desestimó esa posibilidad porque consideraba que una película tan violenta protagonizada para unas niñas corría el peligro de ser prohibida. Pero no cambiaron los diálogos, lo que explica porque las conversaciones entre ellas suenen tan infantiles a veces.



   La fotografía es completa e intencionadamente irreal, impregnada omnipresentemente por el color rojo acentuando la sensación de fábula pero también de pesadilla. Y el diseño de producción lo realza, con salas de enormes techos, recargadas paredes y puertas de cuento de hadas. Clara inspiración para películas como "The neon demon", "The Lords of Salem", "Mandy" o "La última noche en el Soho". De hecho, muchos cineastas reconocen la influencia de Darío Argento en su cine: desde Guillermo del Toro, Nicholas Winding Refn, Panos Cosmatos, a Brian de Palma ("Vestida para matar", "Doble cuerpo").



   "Suspiria" forma parte de la "Trilogía de las Madres" íntegramente dirigida por Argento, que se completaba con "Inferno" y "La madre del mal". Además, en 2018, Luca Guadagnino realizó un muy buen, y diferente, remake. La de 1977 costó 4 millones de dólares y recaudó entre 15 y 20, la mayoría en España, Italia, Francia y Alemania. Personalmente me parece una película visualmente impresionante, magnética y hasta hipnótica.

martes, 25 de agosto de 2026

Escenas Míticas: Monstruos acuáticos - Infierno azul

 


   Cómo no iba a haber una de tiburones en este ciclo. Si las hay todos los veranos, incluso fuera de ellos, este año “Embestida”, por ejemplo. Tan cierto como que demasiado habitualmente el nivel ha sido muy bajo y son muy pocos los títulos de este subgénero que uno repite o hasta que pueda recordar una semana después de haberlas visto. Bueno, las de “Sharknado” se recuerdan pero por motivos muy distintos.




   Por supuesto, hay excepciones. Más allá de la secuela de la propia instigadora de la oleada de monster movies que se produjo después, “Tiburón” (ojo, la primera, es decir, “Tiburón 2”, las demás mejor olvidarlas), ha habido películas que se salvan de la quema. Como la divertidísima “Deep blue sea”, “Open water”, “A 47 metros” o incluso “Megalodón”. Y desde luego “Infierno azul”.



   Que probablemente es la mejor película de tiburones desde la de Steven Spielberg. Su éxito creó una avalancha de imitadoras de su fórmula, que nadie logró emular y que aplicaron a cualquier argumento con un animal amenazando vidas humanas, no solo tiburones. Personalmente solo destacaría dos por encima de las demás: “Piraña” y “Orca, la ballena asesina”.



   Porque yo siempre recomendaré, eso sí, sabiendo muy bien lo que es, “El último tiburón”, una típica exploitation italiana, que no tuvieron la más mínima vergüenza de vender como “Tiburón 3”, y que copia sin pudor el armazón argumental de la película de 1975. Desde luego, no es buena, incluso podría calificarse de infame, pero qué bien te lo pasas viéndola.



   El responsable de “Infierno azul” es un director bastante infravalorado en general por no tener un sello personal. De esos calificados “de encargo”. Pero que saben dirigir, que muy pocas veces fallan, lo que yo llamo un artesano efectivo. Hablo del español Jaume Collet-Serra. Prueba de que los productores sí aprecian esa efectividad es que nunca le falta trabajo.



   Collet-Serra debutó con el remake de “La casa de cera”, a la que considero bastante mejor versión de lo que se dijo. Y siguió con lo que ya es un clásico moderno del thriller de terror, “La huérfana”. Además, de un puñado de thrillers de intriga y suspense protagonizados por Liam Neeson, con el que prácticamente formó una sociedad. Quizá por su experiencia en el género es por lo que ha sido elegido el cineasta para el también remake de “Máximo riesgo”.



   Sin embargo, no fue la primera opción, el elegido había sido el francés Louis Leterrier (“Transporter”) pero rechazó la oferta por diferencias creativas y porque quería un presupuesto más amplio. Que finalmente fue de 17 millones de dólares, que se materializaron en un gran rendimiento en taquilla, en total 116 de recaudación. Y, en general, buenas críticas por parte de la prensa y el público.



   Jaume Collet-Serra le hace varios guiños a la película que todo el que hace una película de tiburones tiene como referencia desde hace cincuenta años, “Tiburón”. Esos planos desde debajo de las víctimas, recortando su silueta contra la superficie del agua o la forma en la que brota la sangre y tiñe el mar. Quién no ha copiado eso de Spielberg. Pero el homenaje más claro es situar una boya como elemento básico en la parte final de la historia.



   Y como en aquella, las apariciones del escualo están muy dosificadas. Por cierto, realmente bien recreado, totalmente por ordenador. La que no lo fue, es decir, es completamente real, fue la gaviota que acompaña a la protagonista buena parte de la película y con la que la actriz logró crear un lazo de confianza. Fue sacada de una organización conservacionista.



   Paradójicamente, la secuencia más compleja de filmar fue la conversación con los surfistas, para la que se necesitaron nueve barcos y setenta personas. Porque prácticamente todas las tomas submarinas fueron rodadas en un tanque de agua. Y probablemente la escena más visualmente fuerte fue la de la autosutura, donde la protagonista se cierra la enorme herida en la pierna con apenas unos pendientes que lleva.



   Que fue Blake Lively, en una de las mejores, si no la mejor, interpretaciones que ha hecho. Espoleada por su marido, Ryan Reynolds, para aceptar el papel, pues tenía ciertos paralelismos con el que acababa de hacer él, “Enterrado”, es decir, pasar gran parte de la película solo. Por eso no podemos destacar a más miembros del reparto, más allá de las breves participaciones de Óscar Jaenada y Brett Cullen.

martes, 18 de agosto de 2026

Escenas Míticas: Monstruos acuáticos - El territorio de la bestia

 


   Si los tiburones son las estrellas de todos los veranos en el cine de monstruos, podríamos convenir que los cocodrilos, aunque a bastante distancia en cuanto a número de títulos, ocupan la segunda posición. Y si este no es el mejor de ellos sobre ellos, poco le falta. Hablo objetivamente porque, personalmente, mi favorita es una bastante menos seria pero tremendamente divertida, “Mandíbulas”.




    Pero sí, “El territorio de la bestia” probablemente es una de las más realistas de cocodrilos. Ese es el título que recibió en España, que en este caso no me parece desacertado pues el original es “Rogue” que vendría a ser como “Solitario”, pero que en el contexto animal es un término que se aplica a ejemplares que se apartan o se ven apartados de la manada y establecen un territorio propio, el cual defienden celosamente.



   Es justo lo que hace el protagonista reptil de esta, comportarse acorde a lo lógico en su especie. No es más inteligente de lo normal como los tiburones de “Deep blue sea”, no está alterado genéticamente ni sufre ninguna mutación. La corre cual Usain Bolt como el de “Cocodrilo, un asesino en serie”, ni ha salido de las alcantarillas como en “La bestia bajo el asfalto” (una de mis favoritas), ni viene como producto de una inundación como en “Infierno bajo el agua”.



   No, es un animal en su propio hábitat, comportándose como lo que es, un gran depredador ejerciendo su soberanía sobre su feudo. Junto con “Black water”, por cierto, estrenada en el mismo año, 2007, son las aproximaciones cinematográficas más realistas que nos han llegado de estos grandes lagartos. Porque no hace falta nombrar todas esas películas que muestran imágenes muy fantasiosas de los cocodrilos. No te digo ya los que saca Asylum, enfrentándolos con anacondas y otros bichos.



   No en vano está inspirada, que no basada, en un cocodrilo marino (el más grande y peligroso) real, Sweetheart. Como el de la película, era un ejemplar enorme, de más de cinco metros, muy aficionado a atacar embarcaciones que entraban en su territorio y que actuó entre 1974 y 1979. Aunque no se le registraron víctimas. Hay fotos reales de periódico en el bar de la primera escena de la película.



   Curiosamente, también “Mandíbulas” tomaba a Sweetheart como referencia, aunque el tratamiento que le da es muy diferente, más cercano al de “Tiburón”, de Steven Spielberg, bastante más grande de lo que son en realidad y con tendencia al asesinato en serie, aunque desde un tono más cómico y exagerado.



   Un factor importante es el escenario. Situado en la tierra de Cocodrilo Dundee, Australia, y de la patria de Sweetheart, un lugar con fama de tener más animales por kilómetro cuadrado que podrían matar a un humano. Pero sobre todo porque es de donde es su director, Greg McLean, quien parece especialmente inspirado en como mostrar y explotar ese espectacular paisaje australiano, que casi se convierte en un personaje más.



   McLean no solo dirige, también escribe y produce la cinta. Un cineasta que apuntaba bastante alto en el género de terror tras su opera prima y anterior película a esta, “Wolf Creek”, título de un slasher muy apreciado en la época. Sin embargo, no se cumplieron las previsiones pues tras la secuela de esta, encadenó una serie de películas de nivel bastante inferior, del que solo se podría salvar “La jungla”.



   El protagonista de “Wolf Creek”, John Jarratt está en el reparto de “El territorio de la bestia”, aunque prácticamente irreconocible y en un papel secundario. Porque los actores principales del elenco eran Michael Vartan y Radha Mitchell, el nombre más conocido en la época de este elenco. También participa Sam Worthington pero todavía no lo había hecho en “Terminator Salvation” y “Avatar”. Y una muy joven Mia Wasikowska.



   Otro de los aspectos positivos de la película es que la criatura no está para nada sobreexpuesta. Como buena aprendiz de “Tiburón”, sus apariciones son esporádicas y su imagen muy dosificada, hasta su final en el que podemos ver de lo lindo al cocodrilo, el cual está realmente bien recreado, mezclando efectos prácticos, animatrónicos, con digitales, los predominantes cuando le vemos de cuerpo entero.



   Sin embargo, a pesar de tener buenas críticas, bastante mejores de las que suelen tener las películas de este tipo, fue un fracaso de taquilla, recaudando apenas 4 millones de dólares, cuando habría empleado 26 en su presupuesto. Aunque, como casi ya es un clásico en estos títulos, tuvo una segunda vida en el mercado de DVD y Blu-ray.

martes, 11 de agosto de 2026

Escenas Míticas: Monstruos acuáticos - Deep Rising

 


   Una de esas películas que cumplen todos los requisitos para considerarse un título de culto. Porque si bien es claramente una película de monstruos y, por tanto, remite más al cine de serie B, su presupuesto no lo fue, porque 45 millones de dólares era una cifra bastante respetable para la época, los noventa, que no se correspondieron en taquilla pues solo recaudó 11, por lo que fue un fracaso comercial.




   Si a eso le añadimos que tuvo unas críticas predominantemente negativas, aunque no de forma unánime, pero que, sin embargo, tiene una generosa masa de fans que la defienden, entre los cuales me cuento, y que con los años las opiniones sobre ella han mejorado, digamos que tiene la combinación perfecta para considerarla cine de culto.



   Su director, Stephen Sommers, tenía el deseo de hacer una película de serie B, como homenaje a las películas de monstruos de la década de los cincuenta, aunque bebía de múltiples influencias. Se podría decir que es una mezcla de "La aventura del Poseidón" y "Alien", más casi su secuela "Aliens, el regreso", pero jugando en la liga de títulos que habían estado de moda diez años antes, como "Profundidad seis", "Leviathan, el demonio del abismo" o "La grieta". Porque "Abyss", otra de James Cameron, ya estaba en una división superior.



   Curiosamente el título original es el mismo que el de una película de 1977, la italiana "Tentáculos" (una de esas hijas del éxito de "Tiburón"), cuya criatura guarda bastante parecido con la de "Deep Rising", que es como terminó llamándose, quizá para no ser confundida con aquella o que la gente pensase que era un remake.



   Pertenece, por tanto, al igual que hay cine de tiburones o de cocodrilos, a las películas de pulpos, calamares gigantes o kraken (ahora van a estrenar una), como la mencionada "Tentáculos" o clásicos como "20.000 leguas de viaje submarino". Para su diseño se inspiraró en un artículo del National Geographic sobre medusas.



   Y para su recreación se mezclaron efectos prácticos y digitales. Precisamente la parte digital no les convencía, por lo que terminaron sustituyendo la empresa de efectos visuales por ILM (Industrial Light and Magic), por entonces de George Lucas, lo que supuso un retraso en la producción y un incremento en el presupuesto.



   El guion no se preocupa de explicar de dónde sale el monstruo, si es de origen alienígena, producto de una mutación o un animal prehistórico. Está ahí y ya está. Pero sí se insinúa al final que en la isla a la que llegan los supervivientes hay otros monstruos y que Octalus, que es como se llamó a la criatura, podría proceder de una especie de mundo perdido. De hecho, se especuló con que podría ser la Isla Calavera, hogar de King Kong.



   Lo cual desmintió el propio Sommers, pero que sí invitaba a una posible secuela de haber tenido éxito la película. No fue así. Su fracaso también se puede deber a una escasa promoción y a estrenarse en un mes tan poco propicio para la taquilla como enero. Pero como tantas de estas, tuvo una segunda vida en el mercado de VHS y DVD, tanto para alquiler como para venta.



   Stephen Sommers quería cine de monstruos marinos, pero mezclado con los géneros de aventuras y acción. Algo que se repetiría en sus siguientes películas, algunas de ellas gozando de bastante éxito y popularidad, como las dos primeras de "La momia" (las de Brendan Fraser), "Van Helsing" o "G.I. Joe".



   El papel protagonista estaba pensado para Harrison Ford y, de hecho, recuerda bastante al personaje de Han Solo. Pero lo rechazó y en su lugar se contrató a Treat Williams. Lo mismo que el papel femenino, donde la elegida era Claire Forlani, pero terminó en manos de Famke Janssen, que venía de ser chica Bond (villana) en "GoldenEye" y que posteriormente sería Jean Grey en "X-Men".



   El reparto lo completaban nombres que hoy nos resultan bastante conocidos, como Djimon Hounsou, Wes Studi, Cliff Curtis, Kevin O'Connor o Jason Fleming. Personalmente, la película me parece entretenidísima y muy divertida, pues no se toma en serio a sí misma. Quizá hoy los efectos visuales hayan envejecido mal, pero es parte de su encanto.

miércoles, 29 de julio de 2026

Escenas Míticas: Héroes de leyenda - La máscara del Zorro

 


   El Zorro ha sido adaptado al cine más de cuarenta veces, lo que le coloca en quinto lugar como personaje con más adaptaciones cinematográficas, solo por detrás de Drácula, Sherlock Holmes, precisamente, Robin Hood, como recordábamos la semana pasada, y Tarzán. Y de todas ellas, esta es mi favorita, la más entretenida y divertida, sin perder nunca el respeto a la esencia del personaje.




   Doblemente interpretado por Anthony Hopkins y Antonio Banderas, dando uno el relevo al otro. Prácticamente como ha ocurrido a lo largo de la historia del cine que, como ocurrió con Robin Hood, ha sido interpretado por varios actores en cada época. Como Douglas Fairbanks en los años veinte, Tyrone Power en los cuarenta o Alain Delon en los setenta.



   Así que podríamos decir que Banderas ha sido el Zorro de los noventa (y 2000 porque también lo hizo en su secuela). A él y a Hopkins les acompañó Catherine Zeta Jones, que precisamente fue lanzada gracias a esta película y posteriormente tuvo una provechosa carrera participando en títulos como "Traffic", "La terminal" o "Chicago", con la que consiguió el Oscar.



   Sin embargo, ninguno de ellos fue la primera opción. Para el papel del joven Zorro se había pensado en Andy García, para el viejo zorro en Sean Connery y para el de Elena, agárrate, en la cantante Shakira. Salvo la última, todas hubieran sido buenas elecciones. Pero cuando se pensaba en poner tras las cámaras a Robert Rodríguez, éste se empeñó en Antonio Banderas, con el que había trabajado recientemente en "Desperado".


   Eso fue cuando Steven Spielberg iba a ser el productor principal. Pero la dilatación del proyecto hizo que se quedara solo como productor ejecutivo. Y Robert Rodríguez terminó saliendo del proyecto por su empeño en una visión más violenta y oscura y el enfrentamiento a causa del presupuesto, que curiosamente luego fue muy superior al que pedía el director mexicano.



   Que llegó a doblarse y más, alcanzando los 96 millones de dólares, cifra bastante alta para la época, pero que rindieron perfectamente en pantalla, obteniendo una taquilla de 250 recaudados. Además de muy buenas críticas generalizadas. Y en eso hay que darle su justo mérito al que sustituyó a Rodríguez tras la cámara.



   Que fue Martin Campbell. Venía de firmar una película poco reconocida pero tremendamente entretenida como "Escape de Absolom", pero sobre todo de resucitar la saga 007, con la primera película del James Bond de Pierce Brosnan, "GoldenEye". Movimiento que repetiría también con la primera película de otro Bond, Daniel Craig, en la que es mi película favorita de toda la saga, "Casino Royale".



   Antes de eso se ocupó de otra película bastante infravalorada, "Límite vertical", y de la secuela de la que hoy comentamos, "La leyenda del Zorro", que no tuvo tanto éxito. A partir de ahí, no tuvo títulos tan destacados, incluso tuvo algún descalabro importante, como el de "Linterna Verde". Pero nadie puede quitarle el mérito de resucitar también el cine clásico de capa y espada con "La máscara del Zorro".



   Con un personaje tan arraigado que incluso mucha gente cree que está basado en alguien real cuando en realidad nació en las páginas de una novela por entregas publicada en una revista pulp, "The Curse of Capistrano", en 1919, de Johnston McCulley. Y sí, puede que se inspirara en algunos forajidos y líderes revolucionarios como William Lamport, Joaquín Murrieta (el Robin Hood mexicano) o Tiburcio Vásquez.



   Tomaba la película como referentes otros personajes míticos que hemos podido ver aquí en este ciclo, como el Cid o Robin Hood, y además las novelas de Alejandro Dumas, especialmente "Los tres mosqueteros". Pero además utilizaba una estructura de orígenes de héroes como el todavía poco explotado cine de superhéroes, como el "Superman" de Richard Donner o el "Batman" de Tim Burton.


   Aparte de ser un éxito comercial y de crítica, fue nominada al mejor sonido y mejores efectos sonoros en los Oscars. E influyó en películas posteriores como "Piratas del Caribe", "La venganza del Conde de Montecristo", la versión de 2011 de "Los tres mosqueteros", "El llanero solitario" o "La búsqueda".

jueves, 23 de julio de 2026

Escenas míticas: Héroes de leyenda - Robin Hood, príncipe de los ladrones

 


   Otro de los personajes míticos mil veces adaptado al cine y también a la televisión (recientemente se ha hecho otra serie la cual ha sido renovada para una segunda temporada). Al menos hay unas 38 versiones entre ambos medios, y de todas ellas esta es mi favorita. Me parece la más divertida. La que más se acerca al tono de cuento o fábula, quizá por contener esos elementos fantásticos.




   De hecho, gracias a su tratamiento de los paisajes naturales, a su fotografía (presencia de la niebla) y cierto aire de mundo mágico, se le llegó a considerar la “Excalibur” de Robin Hood. También por los paralelismos entre sus protagonistas. Porque, al igual que el Rey Arturo, no hay ninguna constancia de la existencia de Robin de Locksley, quien ni siquiera tenía un origen literario.



   Sino que nace del folclore inglés generado alrededor de los siglos XIII y XIV por los canciones de juglares y trovadores. La teoría más aceptada y también más plausible es que Robin Hood estuviera inspirado en la combinación de varios forajidos de la época, que como otros tantos héroes mitificados, no eran tan honorables como se les retrataba.



   Muchos actores se han metido en la piel del que se decía que robaba a los ricos para dárselo a los pobres. Desde los clásicos Douglas Fairbanks y Errol Flynn, pasando por Sean Connery, y por una versión paródica con Cary Elwes en “Las locas aventuras de Robin Hood”, de Mel Brooks, solo dos años después de la de Kevin Costner, hasta los más recientes de Russell Crowe, Taron Egerton o la de este mes de Hugh Jackman.



   Incluso ese mismo año de “Robin Hood, príncipe de los ladrones”, 1991, se estrenó otra película sobre el personaje protagonizada por Patrick Bergin. Que fue totalmente opacada por esta, la cual se convirtió en una de las películas más taquilleras de ese año, recaudando 390 millones de dólares, habiendo invertido en ella 48. Además, de ser un éxito en el posterior mercado de alquiler.



   Le gustó más al público que a la prensa especializada, que mezcló más las críticas positivas y negativas, aunque predominaban más las primeras. El que se llevó la peor parte fue el propio Kevin Costner por su acento norteamericano. Quien quiso forzar el inglés pero no convenció el director, Kevin Reynolds,



   A Costner le acompañaron Mary Elizabeth Mastrantonio (que tuvo que sustituir in extremis a Robin Wright por su embarazo), Morgan Freeman (a nadie le importó que se eligiese a un actor afroamericano, es más, fue uno de los favoritos del público), Christian Slater y Michael Wincott. Y Sean Connery realizó un cameo de un par de minutos como Ricardo Corazón de León, por el que cobró 250000 dólares.



   Pero quien se robaba la función, incluso parte del protagonismo de Kevin Costner, fue un impagable Alan Rickman, quien solo aceptó el papel de villano cuando le aseguraron la libertad para interpretarlo, lo cual hizo de forma un tanto paródica. Su trabajo incluso le reportó una nominación al Bafta como mejor actor de reparto.



   Tras la cámara estaba Kevin Reynolds, que volvió a contar con el otro Kevin, Costner, desde su debut para el cine en la comedia “¿Dónde dices que vas?”. Reynolds se especializó en películas de aventuras, como en la infravalorada “Waterworld” (también con Costner), “Rapa Nui” y “La venganza del Conde de Montecristo”. Y, por supuesto, “Robin Hood, príncipe de los ladrones”.



   En todas sus colaboraciones con Kevin Costner mantuvieron tensos enfrentamientos, lo que no impidió una cuarta en la miniserie western “Hatfields y McCoys”. De hecho, entre ambos hay una amistad que se remonta a los inicios del director. Y como en toda relación, hay peleas, quizá por aquello de “la confianza da asco”.



   El éxito comercial de la película revitalizó el cine medieval y basado en leyendas clásicas, abriendo el camino a títulos posteriores como “El último mohicano” o “Braveheart”. Existe una versión extendida con doce minutos más de metraje. Y la canción de Bryan Adams para la película fue todo un éxito, fue nominada para el Oscar, aunque no lo ganó.

martes, 14 de julio de 2026

Escenas Míticas: Héroes de leyenda - Excalibur

 


   Del mito del rey Arturo, al menos, hay unas cincuenta versiones. Las que más recuerda el público son las más recientes. Como la de "El primer caballero" (1995), de Jerry Zucker, con Sean Connery y Richard Gere, "El rey Arturo" (2004), de Antoine Fuqua, con Clive Owen, o "El rey Arturo: la leyenda de la espada" (2017), de Guy Ritchie, con Charlie Hunnan. Pero la mejor, y de muy largo, es, sin duda, "Excalibur".




   Y no es precisamente la más realista. Todo lo contrario. Su director, John Boorman, quiso alejarse lo más posible del tono histórico. Quería que la película fuese una especie de cuento, una fábula fantástica y mágica, pero para adultos. Lo digo para los que critican de antemano el rigor histórico de "La Odisea", de Christopher Nolan.



   Porque allá por 1981, cuando se estrenó, a nadie le preocupó si las armaduras eran las de la época o si era normal que hubiese una espada clavada en una roca. Solo iban y veían la película, sabiendo que no era un documental sino un espectáculo. Claro, tampoco tenían la lacra de las redes sociales, expertos en prejuzgar antes de ver.



   Porque, como "La Odisea", el rey Arturo no es historia, ahora entraremos en ello. Lo que ha dado para que se hicieran tantas versiones y tan diferentes. Si es que hasta los Monty Python hicieron la suya, "Los caballeros de la mesa cuadrada". Porque cuando un tema no se basa en la realidad sino en una serie de mitos y leyendas, admite muchas interpretaciones.



   No hay pruebas de la existencia del rey Arturo, eso sí es un hecho. Pudo ser un jefe militar británico mitificado por su enfrentamiento contra los sajones en la Edad Media o quizá la mezcla de varios líderes diferentes, como pasaba con el vikingo Ragnar Lothbrok, por ejemplo, o incluso Robin Hood o el propio William Wallace. A veces un nombre encarna a varias figuras más desconocidas.



   Su primera aparición literaria fue en "Historia Regum Britanniae", en el siglo XII, a la que diversos autores ingleses y franceses fueron añadiendo las leyendas de Merlín, Lanzarote, Ginebra, los Caballeros de la Mesa Redonda, el Santo Grial, Camelot y, por supuesto, Excalibur. La que dio título a esta película que además engloba todas esas historias.



   Aunque John Boorman tomó como base para su película, "Le morte d'Arthur" (La muerte de Arturo), de Thomas Mallory, de 1485, a la cual, curiosamente, tiene bastante fidelidad porque comparte el aire de magia y mitología que quería darle a la historia.



   Hay que tener en cuenta que Boorman venía de la frustración de no poder sacar adelante su intento de adaptación de "El Señor de los Anillos", por su alto coste.
A la postre, John Boorman sería reconocido especialmente por "Excalibur", pero tiene otras muy buenas películas y de cortes muy distintos. En su filmografía podemos ver títulos como "Defensa", "La selva esmeralda", "A quemarropa", "Infierno en el Pacífico", y sí, también esa horrible secuela de "El exorcista", aunque con el tiempo quedaría como un título de culto.



   Salvo en el caso de Helen Mirren, curiosamente, los que acapararon los papeles principales; Nigel Terry, Nicol Williamson, Nicholas Clay y Cherie Lunghi, no fueron los que más popularidad adquirieron con el tiempo. Sino los secundarios, unos muy jóvenes Liam Neeson, Gabriel Byrne y Patrick Stewart.



   Tan solo fue nominada en los Oscar a la mejor fotografía. No a su vestuario a pesar del enorme trabajo del diseño de unas armaduras que pesaban como las reales y obligaban a los actores a un gran esfuerzo físico. En eso fue de los pocos aspectos que se pretendió que hubiese cierto realismo. La película tuvo buenas críticas y funcionó en taquilla. Costó 11 millones de dólares y recaudó 34.



   Hay varios directores, como Ridley Scott, Peter Jackson o Zack Snyder, que han reconocido esta película como referencia. Y su influencia se hace notar en títulos como "El reino de los cielos", "Braveheart" o precisamente la saga de "El Señor de los Anillos". Y más recientemente en películas como "El Caballero Verde" o "El hombre del norte". Incluso en la serie "Juego de Tronos".



martes, 7 de julio de 2026

Escenas Míticas: Héroes de leyenda - El Cid

 


   El estreno de la última película, probablemente la más esperada de este año, de Christopher Nolan, "La Odisea", nos va a servir como excusa para tratar un tema bastante interesante, el de los personajes adaptados al cine que o bien han sido totalmente idealizados o directamente inventados, que es justo lo que hizo Homero con los de su poema "La Odisea", por lo que aquellos que van de historiadores, ahora hay muchos, deberían tener en cuenta que es ficción y no historia y, por tanto, sus críticas son absurdas.




   Algo que no ocurría con el protagonista de esta película, el Cid Campeador, a pesar de las cuantiosas inexactitudes históricas y de ofrecerse una visión de esa figura bastante distorsionada de la realidad. Pero es que eran ellos, el público de aquella época, allá por los sesenta, los acertados y no nosotros, porque una película de aventuras no es un documental.



   No obstante, el Cid sí existió, fue el apodo de Rodrigo Díaz de Vivar pero la versión que se hace de él está basada en un poema, el "Cantar de Mio Cid", que es una romantización posterior de esa figura histórica, lo cual se convertiría en leyenda. Y aquí viene lo interesante, hasta el punto que gran parte del público considera lo que cuenta la película como muy fiel a la realidad.



   Efectivamente, el Cid se convirtió en un símbolo mítico español de la Reconquista contra los musulmanes durante la segunda mitad del siglo XI. Pero no fue un cruzado sino más bien un caudillo militar que sirvió sus capacidades de liderazgo y estrategia a diferentes reyes, que tuvo bajo sus órdenes tanto a cristianos como a moros y que estaba más cerca de ser un mercenario que de otra cosa.



   No hay pruebas de que obligara al rey Alfonso a jurar su no culpabilidad por la muerte de su hermano Sancho ni de que ganara la batalla de Valencia prácticamente muerto. Pero es que la película ni siquiera es demasiado fiel al "Cantar del Mio Cid", del que solo se toman algunas partes, como la de su destierro, porque toda la parte romántica con Jimena se tomó de la obra teatral "Le Cid", de 1637.



   Charlton Heston, que era un apasionado de la historia, estaba fascinado con la figura del Cid, precisamente desde esa visión heroica del personaje. Sin embargo, en un principio se manejó la opción del español Francisco Rabal, con Sean Connery y Orson Welles en el reparto. Incluso para el papel de Jimena se rumoreó un enfrentamiento entre Carmen Sevilla y Sara Montiel.



   No se sabe si esa pugna llegó a darse de verdad, pero en cualquier caso, el papel fue para Sophia Loren, que formó una pareja cinematográfica con Charlton Heston con quien tuvo una enorme química, de las más icónicas de la época y del cine en general. Les acompañaron Raf Vallone y John Fraser en papeles secundarios.



   La dirección cayó en manos de un cineasta tan reputado como Anthony Mann, con sobrada experiencia para dar carácter épico a sus películas. Estamos hablando del autor de clásicos como "Horizontes lejanos", "Winchester 73", "La caída del imperio romano" o "Cimarrón". Y, por supuesto, "El Cid".



   El rodaje fue todo un acontecimiento en España, donde fue filmada casi de forma íntegra, con localizaciones como Ávila, Burgos, Madrid o Toledo entre otras muchas. Se llegaron a utilizar hasta 7.000 extras (de los reales, no digitales), gran parte de ellos estaban cumpliendo el servicio militar. Se confeccionaron 10.000 trajes y se construyeron 35 barcos y 50 máquinas de asedio.



   Es una de las películas favoritas de Martin Scorsese, bajo cuya supervisión se realizó la restauración de la película en 1993. La película tuvo muy buenas críticas y es considerada un clásico incuestionable de la historia del cine. Tuvo tres nominaciones a las categorías de dirección artística, canción original y banda sonora. Costó 6 millones de dólares y recaudó 26 en taquilla, es decir, un éxito.



   Se cita muy poco a "El Cid" como influencia en el cine posterior, mucho menos que otros títulos clásicos como "Lawrence de Arabia" o "Ben-Hur". Pero lo cierto es que influyó, y mucho, en el cine épico de Ridley Scott, especialmente en "El reino de los cielos", "Gladiator" y "Robin Hood", y en películas de corte épico y de leyenda como "Excalibur" o "Braveheart".

martes, 30 de junio de 2026

Escenas Míticas: Superheroínas - Viuda Negra

 


   Rompió, como ya había hecho “Wonder Woman” unos años antes, la regla de que las superheroínas no funcionaban en el cine en solitario. Y tiene más mérito tratándose de un personaje que formaba parte de una saga, “Vengadores”, que ya había terminado, pues es la siguiente del UCM, la número 24, tras “End Game”, y también por la cantidad de dificultades con las que se encontró.


   

    De primeras, contar una historia que se encontraba entre “Civil War”, fue casi como una “Vengadores 2.5” e “Infinity War”. Una película que llegaba de forma demasiado tardía, que sufrió hasta tres retrasos en su estreno a causa de la pandemia del Covid-19, lo que hizo colocarla como primera película de la Fase 4 del UCM cuando su historia era más de la Fase 3.



   Para colmo, fue una de las películas que sufrió la polémica estrategia comercial de Disney que, al igual que “Mulan” y “Cruella”, fue estrenada de forma simultánea en cines y en su plataforma de Disney Plus. Donde, por cierto, funcionó de maravilla pero afectó su recaudación en taquilla.



   Aún así no impidió que recaudara 380 millones de dólares en una época con limitaciones de aforo en las salas de cine. Había costado 150 millones, por lo que gracias a su rendimiento en streaming se la considera rentable. Aunque si se hubiera estrenado en cines de forma exclusiva lo habría sido aún más probablemente. Y eso es lo que reclamó precisamente su protagonista, Scarlett Johansson.



   Que ejercía también como productora y tener un empeño personal en que la película saliera adelante para despedirse dignamente del personaje al que había interpretado en ocho ocasiones ya, este sería la novena, y que significaría dar el relevo a otra actriz en un rol principal, aunque no igual. Es decir, no para dar vida a Natasha Romanoff sino a otra Viuda Negra, Yelena Belova.



   No obstante, a su ya prominente sueldo de 20 millones de dólares, Scarlett Johansson añadió un porcentaje de la taquilla, por lo que estrenar la película simultáneamente en streaming perjudicaba su rendimiento en salas, por lo que le  demandó a Disney, que terminó abonándole otros 20 millones más en concepto de indemnización.



   Al papel de Yelena Belova aspiraron Saoirse Ronan, la favorita, y Emma Watson. Sin embargo, se impuso Florence Pugh. Decisión acertada a juzgar por la enorme química que tuvo con Scarlett Johansson. A las que acompañaron Rachel Weisz, David Harbour, Ray Winstone, Olga Kurylenko, William Hurt, y la joven Ever Anderson, hija de Milla Jovovich.



   Para la dirección se eligió a la desconocida Cate Shortland, que aparte de una serie de cortos y su habitual trabajo en televisión, tenía una película de la que la Johansson era fan, “Lore”, que hizo que insistiera fuertemente por ella. Shortland también tenía otro título interesante, “El síndrome de Berlín”.



   Además, compartía la visión de su estrella. Que es no llevar el tono de la película por el camino del género de superhéroes sino del cine de espías en su vertiente de acción, es decir, tomando como referencias las sagas de “Misión Imposible” y “Jason Bourne”. Por tanto, funciona más como un thriller y alejándose del tono fantástico. De hecho, las coreografías de peleas son mucho más realistas que en la saga “Vengadores”.



   Ese tono se puede apreciar ya desde la secuencia de créditos del inicio, facturado con estética de videoclip y con cierto paralelismo de la captación de las Viudas con la trata de blancas, y esa versión del tema “Smells like teen spirit” de Nirvana, a cargo de la cantante Malia J. Un spin off de la Viuda Negra pero que termina siendo una historia de grupo, recuperando personajes del cómic menos conocidos como Iron Maiden y Guardián Rojo.



   “Viuda Negra” fue un proyecto que llevaba planeándose durante diez años y que se planteó con el personaje en solitario en 2004, mucho antes del debut en la pantalla grande en “Iron Man 2” en 2010. La cuestión es que es una de mis películas de superheroínas favoritas y también del UCM en general, a la altura de títulos como “Capitán América: El Soldado de Invierno”.