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martes, 13 de octubre de 2026

Escenas Míticas: Tecnología digital - Juegos de guerra.

 


   Quien hace la ley hace la trampa, y en el mundo informático digital, la ley es el sistema informático y la trampa los hackers. Por eso vamos a abordar una película sobre uno de los hackeos más icónicos del cine, en una de las películas más representativas de la cultura pop de los años ochenta. Por eso la incluyó Ernest Cline en su novela "Ready player one", que es todo un homenaje a esa década, y cuya adaptación pasará también por este ciclo.   




   Inspirada en un caso real, lo que momentáneamente supuso una alarma nuclear, cuando la simulación de un ataque soviético, el sistema informático estadounidense se lo tomó como verdadero y cundió el pánico en el NORAD (Mando de Defensa Aeroespacial de América del Norte), durante seis minutos que de no haberse confirmado que era una falsa alarma, pudo ser un desastre internacional.   



   El hacker, David Lightman, también está inspirado en uno real, David Scott Lewis, a quien entrevistaron los guionistas para construir su personaje. Pero no tiene nada que ver ni en el incidente del NORAD ni en ningún otro de ese calibre. Simplemente era un joven informático con mucha curiosidad por "explorar" los sistemas informáticos de seguridad.  



   La película fue vista por el presidente de los Estados Unidos de aquella época, Ronald Reagan, quien quedó muy preocupado por lo que planteaba y pidió informes sobre la posibilidad de que ocurriera de verdad, lo cual hizo que se revisara la vulnerabilidad del sistema informático militar. Hay que tener en cuenta que estábamos hablando de los últimos años de la Guerra Fría. Aunque tampoco podemos saber si esto fue exclusivamente provocado por la película.   



   Pero lo verdaderamente interesante es que plantea algo que es aplicable precisamente a nuestra actualidad, como si se hubiera adelantado a su tiempo, poniendo en duda la posibilidad de darle el control a un ordenador. Lo que extrapolable a nuestros tiempos sería dárselo a la IA y al riesgo de que pueda tomar decisiones de forma autónoma.  



   No obstante, aunque la computadora WOPR (pronunciado como la hamburguesa de Burger King, Whopper) puede parecer una proto inteligencia artificial pre-Skynet de la saga "Terminator", el ordenador no está tildado como el villano pues toma decisiones sin saber qué significan, haciendo valer la premisa de que calcular no es lo mismo que juzgar otra situaciones, por muy potente que sea su capacidad.  



   No les permitieron la entrada a las instalaciones reales del NORAD por lo que tuvieron que recrearlas usando la imaginación, en lo que supuso el decorado más caro para el cine en ese momento. Unos decorados que luego fueron aprovechados para otras películas, como "Quién engañó a Roger Rabbit" o "Regreso al futuro 2".   



   Al mando del asunto estaba John Badham, un director que venía del mundo de la televisión pero que ya había hecho películas conocidas, como "Fiebre en el sábado noche", "Drácula" (1979) o "Mi vida es mía". Y que tuvo uno de sus mayores éxitos con "Juegos de guerra". Posteriormente realizó otros títulos también muy populares, como "El trueno azul", "Cortocircuito" o "La asesina" (remake de "Nikita, dura de matar").   



   Esta fue la película que lanzó a la popularidad a Matthew Broderick. Después vendrían otras como "Lady Halcón", "Tiempos de gloria" o "Proyecto X". Le acompañaban Ally Sheedy y John Wood. Este último también le puso la voz a la computadora, Joshua. Para que sonara artificial, el actor pronunciaba las frases al revés y luego se invertía la grabación. Es decir, se reproducía al contrario.   



   La película podría haberse inspirado en "Teléfono rojo, ¿volamos a Moscú?", y a su vez estaba influenciando, o dando ideas, a títulos como "Hackers", "Los fisgones" o la propia "Terminator". Tuvo buenas críticas en general y comercialmente fue un éxito de taquilla. Costó 12 millones de dólares y recaudó 124 en salas de cine.



martes, 6 de octubre de 2026

Escenas míticas: Tecnología Digital - La red social

 


   Se estrena este mes la que más que una secuela, es una película complementaria de la que vamos a tratar hoy. “El precio de la red”, con la oscarizada Mickey Madison, Jeremy Allen White y Jeremy Strong en el reparto. Y dirigida y escrita por el que ya se ocupó del guion de “La red social”, Aaron Sorkin por el que ganó el Oscar, junto a los otros dos que consiguió la película, al mejor montaje (inapelable) y la banda sonora. Nos sirve para hacer un repaso de películas sobre la tecnología digital, que cada vez tenemos más integrada en nuestras vidas.




   Tres estatuillas de las ocho nominaciones que tenía, entre las que se contaban las de categorías tan importantes como las de mejor película y director. Que se llevó, inexplicablemente según mi opinión, “El discurso de rey”. Si alguna vez ha merecido ganar el Oscar como director, David Fincher, de las seis veces que ha optado a él, sin duda, era esta la más descarada. Pero no, fue a para a Tom Hopper.



   Aunque “La red social” cosechara excelentes críticas por la prensa, siendo catalogada como la mejor película del año 2010 por medios como Rolling Stones, Metacritic, The New York Times o Washington Post. Además de funcionar de maravilla de cara al público. Costó 50 millones de dólares y recaudó 224 en taquilla. Sin contar que se llevó premios en todos los certámenes que participaba.



   Ya sabemos que a la Academia le cuesta premiar a cineastas con fama de efectistas. Pero el responsable de películas con finales tan impactantes como los de “Seven”, “El club de la lucha” o “The Game”, ya venía cambiando el tercio. Concretamente, las películas previas a “La red social”, fueron “Zodiac” y “El curioso caso de Benjamin Button”. Y sinceramente, y esto es una impresión personal, en 2010 le robaron el Oscar.



   No obstante, el otro gran artífice de “La red social”, era precisamente Aaron Sorkin, sin duda, uno de los mejores guionistas de Hollywood. El creador de la serie “El ala oeste de la Casa Blanca”, le imprime al guion su habitual ritmo vertiginoso de diálogos, repleto de frases como si te las escupieran a la cara. Aunque en este caso es una adaptación, más bien libre, del libro “The accidental billonairies”, de Ben Mezrich.



   Sorkin no estaba interesado en ofrecer una recreación demasiado fiel a la realidad. Es más, no era su intención centrarse en el tema de la tecnología. Sino utilizar la historia del ascenso de Facebook y de su creador, Mark Zuckerberg, para hablar de temas como el poder, el dinero, la amistad o la traición. En un tono que va desde el thriller político a la tragedia griega.




   Retratando a Zuckerberg no como un simple villano, sino como una persona con claros problemas para desarrollar una relación afectiva, tanto amistosa como amorosa. Devorado por su propio ego y castigado con la soledad, como retrata claramente la escena final de la película. El verdadero Mark Zuckerberg se negó inicialmente a ver la película pero cuando finalmente le dio una oportunidad, lo único que reconoció es que es verdad que él vestía así.



   La película se centra en la primera de las polémicas que siempre han rodeado a este personaje, en concreto el contencioso en torno a la autoría intelectual de la plataforma, entre el propio Zuckerberg, su socio inicial, Eduardo Saverin, y los hermanos Winklevoss. Pero desde que se estrenó esta película hasta hoy han surgido nuevas polémicas.



   Una de las más sonadas fue la de la filtración de datos personales de los usuarios de Facebook. Siendo acusado de engañarlos en cuanto a la seguridad de su protección de datos y privacidad. Pero el más reciente es precisamente el que trata “El precio de la red”, sobre los efectos nocivos del contenido de la red social en los adolescentes. Unos daños que los responsables decidieron ignorar.



   Lo que no impide que Facebook siga siendo la red social con más perfiles registrados, 3100 millones. Pero es que las siguientes son Instagram y WhatsApp, pertenecientes a la compañía Meta, como Facebook, controlada por Mark Zuckerberg. La única que se acerca a ese podio es YouTube. Tengamos en cuenta que actualmente existen en torno a 5800 millones de identidades registradas en al menos una red social, sabiendo que una persona puede tener varias cuentas.



   El reparto lo encabeza Jesse Eisenberg, seguido de Andrew Garfield (fue rechazado para el papel de Zuckerberg por tener cara de bueno), Justin Timberlake, Armie Hammer, Rooney Mara, Dakota Johnson, Max Minghella o Brenda Song, entre otros. Por cierto, Eisenberg y Garfield, al contrario que sus personajes, se hicieron muy buenos amigos.

   Fincher y Sorkin reconocen tener como referencias títulos como “Ciudadano Kane” y “Todos los hombres del presidente” pero podemos ver también paralelismos con “Wall Street” o “Amadeus”. A su vez "La red social" ha influido a películas como “Blackberry” o “Steve Jobs”, del propio Aaron Sorkin.

martes, 29 de septiembre de 2026

Escenas Míticas: Brujas - Jóvenes y brujas (1996)

 

   Terminamos el ciclo (hasta nueva orden), con una de las películas de brujas más icónicas y del género de terror fantástico teen, especialmente de los noventa. Hasta el punto de que, con el tiempo, ha trascendido como un título de culto, que incluso cuenta con un remake, en 2020, aunque no muy acertado, a pesar de contar con Cailee Spaeny en sus filas.   



   Un fenómeno inesperado hasta para sus propios productores, que no confiando demasiado en la fórmula, limitaron bastante el presupuesto a solo 15 millones de dólares. Que incluso sin contar con muy buenas críticas, reportaron 65 recaudados en taquilla, teniendo además un buen recorrido en el mercado doméstico de alquiler y venta posterior. Y eso sin contar con un director conocido, Andrew Fleming no tiene nada más destacable ni antes ni después, ni estrellas en el reparto.   



   Porque aquí Neve Campbell tiene un personaje principal pero no protagonista. Y la explosión de su fama vendría unos siete meses después pero en ese mismo año, 1996, con "Scream". A la larga se terminaría convirtiendo en una de las scream queen más famosas del slasher gracias a esa saga. Pero en "Jóvenes y brujas" era más bien una desconocida. Prácticamente lo mismo que las que sí eran verdaderas protagonistas, Robin Tunney y Fairuza Balk.  



   Por tanto, sirvió como pistoletazo para las tres actrices esta película. No tanto para la cuarta en discordia, Rachel True. En el reparto también estaba Skeet Ulrich, que también repetiría junto a la Campbell en "Scream", y en un papel bastante más relevante que en esta, y probablemente por el que más se le recuerde. Porque tampoco es que haya tenido una filmografía muy destacada.   



   Por cierto, Fairuza Balk investigó sobre el paganismo para documentarse para su personaje y el tema le interesó tanto que compró una tienda sobre magia y ocultismo en Hollywood, que mantuvo durante varios años. Más concretamente lo que le interesaba era algo que se exponía en la película sin llegar a mencionarlo, la wicca, una religión neopagana moderna. 



   La wicca no tiene nada que ver con el satanismo o la adoración al diablo aunque mucha gente la confunda con ello. Sino que se centra en el poder que reside en la naturaleza, la magia y la espiritualidad. Una creencia con adeptos aún en la actualidad. Es más, se estipula que existen entre tres y cinco millones de wiccanos en el mundo. La película no la trata en profundidad, ni prácticamente ninguna aunque hay títulos que sí hacen alusión al neopaganismo, como "Prácticamente magia" o "El hombre de mimbre".  



   "Jóvenes y brujas" tomó como base el libro de Scott Cunningham, "Earth power" para hablar de algunos conceptos de esa corriente pero en realidad la película habla del poder en general, de la identidad, de la pertenencia y del bullying. Sus cuatro personajes principales no dejan de ser unas adolescentes marginadas tomando venganza. Lo que la emparenta en parte con "Carrie" o "Escuela de jóvenes asesinos". Y se hace un guiño a "Las brujas de Eastwick" cuando uno de los personajes las llama literalmente así.   



   A su vez, la película influyó directa o indirectamente en películas y series posteriores. Como "Ginger Snaps", "La alianza del mal", "All cheerleaders die" o "Jennifer's body". Al menos tienen elementos y tonos similares. También en el campo de la televisión, como "Las escalofriantes aventuras de Sabrina" o, sobre todo y más evidente, "Embrujadas". 



   La serie cuyas protagonistas eran tres brujas hermanas, tenía una canción en la intro, "How soon is now?", originalmente de The Smiths y versionada por Love Spit Love para "Jóvenes y brujas". Pudo ser una casualidad, pero lo que no lo fue es que Andrew Fleming escribió un episodio piloto para "Embrujadas" que tenía mucho de esta película. Paradójicamente fue rechazado pero dos años después, en 1998, salió adelante "Embrujadas".  



   Por cierto, el vestuario de las actrices cumple la función de mostrar la evolución psicológica de sus personajes. Por ejemplo, Nancy (Balk) cada vez viste más agresiva y oscura, a la vez que se va acercando a la maldad. Al igual que Bonnie (Campbell) viste más provocativa a la vez que se siente más guapa y menos acomplejada por sus llagas.   



   La película tiene momentos de CGI como era tendencia en la década de los noventa. En el género de terror los efectos digitales estaban sustituyendo a los prácticos. Sin embargo, la escena más impresionante, la de las serpientes, no se usó CGI. Eran serpientes reales; boas, pitones y hasta una constrictor. Todo real. Porque "Jóvenes y brujas" era un poco eso, un híbrido de lo digital y lo artesanal.  

martes, 22 de septiembre de 2026

Escenas Míticas: Brujas - El crisol

 


   No hay brujas en la película. Ni siquiera se puede considerar que pertenezca al género de terror propiamente dicho. Aunque la historia sí se centra en la especulación sobre si unas personas practicaron la brujería e, incluso, muestra ambigüedad sobre si es una sospecha justificada, aunque más como ejemplo de lo que puede suponer la interpretación de un acto sacado de contexto. Por lo que, lo que nos muestra la película puede ser más terrorífico que unas mujeres montando en escobas o cocinando pócimas de encantamiento.   




   Una adaptación de la obra teatral homónima de 1953, llevada al guion de la película por su propio escritor, Arthur Miller, quien fue nominado al Oscar en la categoría de mejor guion adaptado. Una de las dos nominaciones que obtuvo la cinta, la otra fue a mejor actriz de reparto, a Joan Allen. Aunque no transformó ninguna de las dos en estatuillas.   




   Miller se basó en un hecho real, los Juicios de Salem, donde en 1692, 144 personas (muchas más que en la película) fueron acusadas de practicar la brujería y la adoración al diablo, de las cuales 19 (14 mujeres y 5 hombres) fueron ejecutadas y una de ellas murió a consecuencia de las torturas durante los interrogatorios.    




   Fue el caso más sonado o el que más ha trascendido en la cultura popular pero ni mucho menos el único. Las acusaciones de este tipo comenzaron casi medio siglo antes, en 1647, y en distintas ciudades, pero nunca con tantos acusados como en Salem, que prácticamente cierra el ciclo de estos juicios. Acusados y víctimas porque, evidentemente, todos fueron procesados injustamente.   




   Es lo que Arthur Miller utilizó para hablar de lo que realmente quería hablar, del macartismo. Estableciendo un paralelismo entre los Juicios de Salem y la persecución política llevada a cabo por el senador republicano Joseph McCarthy sobre una serie de personas a las que acusó de ser comunistas, o cualquiera con ideas de izquierdas. De hecho, se llamó "la Caza de brujas".  

 


   Miller se inspiró en la comparecencia de un amigo suyo ante el Tribunal de Actividades Antiestadounidenses, el cineasta Elia Kazan, que ante las presiones, delató a varios compañeros del mundo del cine que pasaron directamente y sin pasar por la casilla de salida, a formar parte de la famosa Lista Negra de Hollywood, acabando casi con sus carreras.  




   El escritor compara esa histeria puritana con la vivida en Salem, y señala el peligro del extremismo religioso, del peso de las acusaciones falsas tomadas como pruebas, de los fallos del proceso judicial y de la intromisión gubernamental. Aunque el verdadero mensaje es que el peligro no está tanto en quien miente sino en una sociedad predispuesta a creer esas mentiras. 

  


   Tiene un gran reparto, con Daniel Day-Lewis al frente, seguido de Winona Ryder, Joan Allen, Paul Scoufield, Jeffrey Jones y Bruce Davison (años más tarde participaría en otra película que hace referencia a las brujas de Salem, "The Lords of Salem"). Curiosamente, Day-Lewis y Ryder eran pareja en la vida real y en la ficción de la historia protagonizan una relación que es el detonante de las acusaciones de brujería.




   En la dirección estaba Nicholas Hytner, que venía de realizar "La locura del rey Jorge". Pero después de "El crisol", no ha dirigido nada demasiado destacable, por lo que se pueden considerar sus dos mejores películas. La segunda tuvo muy buenas críticas pero comercialmente fue un fracaso. Costó 25 millones de dólares y solo recaudó 7 en taquilla.  




   No toma como referencia específicamente ninguna película anterior ni tampoco es influencia directa de otras posteriores. Pero a quien le interese el tema le recomendaría "Los demonios" (por el clima de histeria y persecución), "La bruja" (mismo contexto fanático religioso) y "Akelarre" (una caza de brujas en el País Vasco y Navarra).  




   El título de la película hace referencia a un doble sentido. Por un lado, es un recipiente para mezclar sustancias a altas temperaturas. Por otro, se refiere a la situación de tensión que envuelve a personas sometidas a mucha presión.  


miércoles, 16 de septiembre de 2026

Escenas Míticas: Brujas - La muerte os sienta tan bien

 


   Se podría decir que entra por los pelos en el ciclo porque es verdad que las protagonistas de la historia no son brujas, al menos no sobrenaturales, que podrían tener más que ver con los muertos vivientes, aunque tampoco se ajustarían del todo. Pero si Lisle von Rhuman, el personaje que proporciona el elixir (pócima) de la inmortalidad, no es una bruja, aunque es verdad que nunca la mencionan como tal, yo no sé qué es.




   Tras finalizar su trilogía de "Regreso al futuro", el que fuera considerado en un principio, aunque personalmente creo que son palabras demasiado grandes para él, el nuevo Spielberg, Robert Zemeckis, quiso cambiar el tercio con una comedia negra fantástica que evidentemente se mueve bajo la estructura del género de terror.



   Sus siguientes películas también se separarían de sus inicios cinematográficos, alcanzando su mayor reconocimiento hasta la fecha con "Forrest Gump", obteniendo el Oscar, y continuando con títulos como "Contact", "Lo que la verdad esconde" y "Náufrago", en la que muy probablemente fue la mejor etapa de su carrera.



   A principios de los noventa Meryl Streep y Goldie Hawn eran amigas y buscaban coprotagonizar una película juntas poniendo sus ojos en "Thelma & Louise", papeles para los que se ofrecieron. Por diversas situaciones, retrasos de rodaje y que al propio Ridley Scott no le terminaban de convencer, las elegidas terminaron siendo, como todos sabemos, Susan Sarandon y Geena Davis.



   Pero poco después a Streep y Hawn les ofrecieron el protagonismo compartido de "La muerte os sienta tan bien", donde a pesar de ciertos roces en el rodaje entre ellas, a causa de los retrasos de Goldie Hawn, pudieron explotar su desbordante química en pantalla. Las acompañaron Isabella Rossellini, Bruce Willis (sustituyendo a Kevin Kline) y Sydney Pollack.



   A modo de cameos fingidos, pues están interpretados por otros actores caracterizados, salen James Dean, Elvis Presley, Andy Warhol, Jim Morrison, Greta Garbo o Marilyn Monroe. Todos ellos murieron jóvenes, lo que en el argumento de la película encajaba como que eran estrellas que habían tomado el tan ansiado elixir y después habían simulado su propia muerte.



   Por cierto, Meryl Streep odió el rodaje por estar tan enfocado para el uso de los efectos digitales. De hecho, hay dos películas que supusieron una revolución de los efectos visuales en el cine. Una es "Terminator 2: el día del juicio final" y "Jurassic Park". "La muerte os sienta tan bien" se situó entre sus estrenos y se habla poco de que realmente fue pionera en cuanto a la integración de los efectos digitales con los manuales. Lo cual le valió el Oscar a los mejores efectos visuales.



    Porque, aunque en clave de comedia pero que la emparenta con el género de terror, hay bastante body horror en la película. Y aunque Coralie Fargeat no la mencionara como una de sus influencias para hacer "La sustancia", cuesta creer que no mirara, aunque fuera de reojo, a "La muerte os sienta tan bien".



    Porque sus temas principales son los mismos: la obsesión por la belleza, la juventud, el miedo a envejecer y, en definitiva, a enfrentarse a la muerte. Es más, es una burla a la cirugía estética, adelantándose a la tendencia a pasar por el quirófano para realizarse "retoques" de chapa y pintura de muchas estrellas de Hollywood en los siguientes años.



   Un homenaje muy evidente es el que hace la cantante Sabrina Carpenter en el videoclip de su canción "Taste". Pero los referentes que tenía la película eran más clásicos, con títulos como "Sunset Boulevard", "Qué fue de Baby Jane", "Eva al desnudo" o "El retrato de Dorian Gray" (1945).



   Aunque no hace referencia directa a ese colectivo, la película se considera un icono cinematográfico del LGTBI+. En su momento tuvo división de opiniones pero hoy es un título de culto indiscutible, del que hubo una adaptación para musical. Costó 50 millones de dólares y recaudó el triple de esa cantidad, 149, así que no le fue mal.

martes, 8 de septiembre de 2026

Escenas Míticas: Brujas - Las brujas de Eastwick

 


   Si precisamente se estrena esta semana la secuela de "Prácticamente magia", viene muy a cuento hablar de uno de sus referentes, "Las brujas de Eastwick". No solo por darle un protagonismo compartido a varias actrices ya consideradas estrellas y que todas sean brujas, sino también por darle a la película un tono de comedia y mezclarlo con géneros como el fantástico y el romántico.




   No es a la única a la que inspiró. Los paralelismos con "Jóvenes y brujas" (que también veremos aquí en su momento) son tan evidentes que casi parecía una versión teen de ella. Pero a su vez "Las brujas de Eastwick" era una adaptación bastante libre de la novela homónima de John Updike, de 1984. Justamente una de las críticas que sufrió fue rebajar considerablemente la oscuridad de la obra literaria original por un tono más ligero y cómico.



   Y eso que tomaba elementos de películas bastante lejos de ser comedias, como "Las brujas" (1966), "La bella y la bestia" o "La semilla del diablo". Esa poca seriedad a la hora de abordar el tema de la brujería le valió la calificación O por parte de la Iglesia Católica de Estados Unidos, que significa moralmente ofensiva. Que poco sentido del humor.



   No fueron los únicos que se enfadaron. Una congregación de brujas reales (sí, es lo que se consideraban a sí mismas) de Salem, con su líder, Laurie Cabot, a la cabeza, denunció la manera en la que era mostrado su colectivo (tiene narices el asunto) al mundo. Vamos, que no les gustaba que se las tomara a "cachondeo". Igual les debía haber preocupado más que esta protesta podía provocar más risa que la propia película.



   Donde sí hubo buen rollo, a pesar de los rumores de una rivalidad entre ellas, fue entre las actrices. Aunque tanto Cher, Michelle Pfeiffer como Susan Sarandon ya eran estrellas muy reconocidas, no tuvieron problema alguno en compartir el protagonismo. Se llevaron muy bien e incluso se hicieron buenas amigas durante el rodaje.



   No sabemos qué hubiera pasado en caso de que la terna de actrices hubiera sido otra. Ojo a los nombres que rechazaron el ofrecimiento: Anjelica Huston, Daryl Hannah, Pam Grier, Kim Cattrall y Kathleen Turner. Tampoco fue Jack Nicholson la primera opción, sino Bill Murray, aunque ahora no podamos imaginarnos a otro actor que al protagonista de "El resplandor", dando vida al Diablo.



   A Nicholson le debe el director de la película, George Miller, el no haber sido despedido por sus continuos enfrentamientos con el productor, Jon Peters. Claro que este tipo tenía ideas tan de bombero como exigirle meter extraterrestres en la historia como fuera. Miller se negó, por supuesto, y cuando fue amenazado con el despido, Jack Nicholson hizo lo propio asegurando que si se iba el cineasta, él abandonaría.



   Un George Miller que venía de concluir su trilogía de "Mad Max" y que "Las brujas de Eastwick" suponía su primera película en Hollywood. No podía estar más alejada de lo que había hecho el cineasta en Australia. Pero demostraría que era capaz de dirigir películas muy diferentes también con títulos como "El aceite de la vida", "Babe, el cerdito valiente" o "Happy Feet", antes de volver a lo suyo con "Mad Max, Furia en la carretera" y "Furiosa".



   Más que de sexo, la película hablaba de la independencia femenina, del deseo y de la guerra de sexos (lo que la acercaba levemente a la screwball comedy). La evolución de la libertad sexual y el despertar de los poderes de las protagonistas lo podemos ver simbolizado en el aspecto de las melenas rizadas de unas actrices que ya eran sex symbols previamente a la película.

 

   Por cierto, el personaje de Susan Sarandon, Jane, es estéril al comienzo de la película. Sin embargo, tras ser seducida por Daryl Van Horne (Nicholson) queda "mágicamente embarazada". A la actriz le pasó algo paradójicamente similar. Estaba diagnosticada de endometriosis severa, lo que le impedía tener hijos. Sin embargo, previamente a su fichaje por "Las brujas de Eastwick", para la cual no fue la primera opción, se quedó embarazada y dio a luz a su primera hija, la también actriz ahora, Eva Amurri. El milagro pasó en la realidad y la ficción.



   La película fue nominada al mejor sonido y la banda sonora, sin obtener estatuilla alguna. Y en 1992 se intentó llevar a cabo un remake en forma de serie pero se quedó en un episodio piloto fallido. Tuvo críticas divididas, aunque comercialmente salvó los muebles. Costó 22 millones de dólares y recaudó 63 en taquilla.

martes, 1 de septiembre de 2026

Escenas Míticas: Brujas - Suspiria

 


   Al igual que este mismo año se han marcado con la secuela de "El diablo viste de Prada", este mes llega la de "Prácticamente magia", casi tres décadas después de la original, recuperando a sus dos protagonistas femeninas, Nicole Kidman y Sandra Bullock. Lo que nos da la excusa para hacer un repaso en forma de ciclo con el tema de las brujas como elemento central o, al menos, muy importante en la trama.



   Así que vamos a comenzar con una de las películas más representativas del cine de brujas, si lo podemos llamar así, pero que, sin duda, es una de las películas más icónicas y referentes del cine de terror en general, y del giallo en particular, aunque no sea precisamente "Suspiria" el giallo más académico por mucho que sea mencionada en las listas de títulos más identificativos del subgénero.



   El giallo destaca por tener una estética visual llena de colores saturados e iluminación estilizada. Sus tramas incluyen asesinatos sangrientos pero rodados de forma muy artística, casi romantizada, y a su vez, los asesinos son un misterio hasta el final. Además, prioriza la atmósfera por encima del guion y usa la música como potenciador de ello.



   ¿Cumple "Suspiria" con esas premisas? Pues si, pero además añade el factor sobrenatural, que la empuja más hacia el género fantástico o al terror sobrenatural. Lo que la acerca más a otro título emblemático de su director, Darío Argento "Phenomena" que a otros giallos suyos más puros como "El pájaro de las plumas de cristal" o, especialmente, "Rojo oscuro", el que muchos aseguran es su giallo perfecto. No en vano, Argento es el máximo representante de ese subgénero junto a Mario Bava (el precursor) y Lucio Fulci (continuador).



   Dario Argento, aparte de la dirección, intervino en otros apartados como la música (compuesta impagablemente por Goblin), el montaje y el guion. Aunque aquí hay que hacer un aparte para mencionar a Daria Nicolodi, la que fuera pareja del cineasta italiano (de hecho, es madre de Asia Argento) y que apareció como actriz en varias de sus películas.



   Como fueron los casos de, precisamente, "Rojo oscuro", "Ténebre" o "Ópera". Pero que además coescribió varios de los guiones para Darío Argento, y "Suspiria" es uno de ellos. De hecho, la idea partía de una supuesta experiencia familiar, donde su abuela estuvo en una academia de música donde aseguraba que se usaba la magia negra. Aunque también declaró que surgió de un sueño cuando residía en Los Ángeles.



   Aunque parcialmente se basa en la obra literaria, era más bien un ensayo, de Thomas de Quincey, de 1845, "Suspiros desde la profundidad" (Suspiria es suspiros en latín), Nicolodi tomó elementos de las versiones originales (que son mucho más terroríficas de las que conocemos por el cine) de varios cuentos populares como "Barba azul", "Pinocho" o "Alicia en el país de las maravillas". Aunque su protagonista esté claramente inspirada por "Blancanieves".



   Que fue interpretada por Jessica Harper, que venía de coprotagonizar "El fantasma del paraíso", de Brian de Palma y que rechazó un papel para "Annie Hall", de Woody Allen, para poder ser la Suzy Bannion de "Suspiria", el más recordado de su carrera. La acompañaba Stefania Casini, y la mítica y ya madura femme fatale del cine negro como Joan Bennett, un jovencísimo Miguel Bosé y brevemente Udo Kier.



   Por cierto, inicialmente, la escuela de baile de la historia iba a albergar alumnas de tan solo doce años, pero el padre del director, Salvatore Argento, que era el productor, desestimó esa posibilidad porque consideraba que una película tan violenta protagonizada para unas niñas corría el peligro de ser prohibida. Pero no cambiaron los diálogos, lo que explica porque las conversaciones entre ellas suenen tan infantiles a veces.



   La fotografía es completa e intencionadamente irreal, impregnada omnipresentemente por el color rojo acentuando la sensación de fábula pero también de pesadilla. Y el diseño de producción lo realza, con salas de enormes techos, recargadas paredes y puertas de cuento de hadas. Clara inspiración para películas como "The neon demon", "The Lords of Salem", "Mandy" o "La última noche en el Soho". De hecho, muchos cineastas reconocen la influencia de Darío Argento en su cine: desde Guillermo del Toro, Nicholas Winding Refn, Panos Cosmatos, a Brian de Palma ("Vestida para matar", "Doble cuerpo").



   "Suspiria" forma parte de la "Trilogía de las Madres" íntegramente dirigida por Argento, que se completaba con "Inferno" y "La madre del mal". Además, en 2018, Luca Guadagnino realizó un muy buen, y diferente, remake. La de 1977 costó 4 millones de dólares y recaudó entre 15 y 20, la mayoría en España, Italia, Francia y Alemania. Personalmente me parece una película visualmente impresionante, magnética y hasta hipnótica.

martes, 25 de agosto de 2026

Escenas Míticas: Monstruos acuáticos - Infierno azul

 


   Cómo no iba a haber una de tiburones en este ciclo. Si las hay todos los veranos, incluso fuera de ellos, este año “Embestida”, por ejemplo. Tan cierto como que demasiado habitualmente el nivel ha sido muy bajo y son muy pocos los títulos de este subgénero que uno repite o hasta que pueda recordar una semana después de haberlas visto. Bueno, las de “Sharknado” se recuerdan pero por motivos muy distintos.




   Por supuesto, hay excepciones. Más allá de la secuela de la propia instigadora de la oleada de monster movies que se produjo después, “Tiburón” (ojo, la primera, es decir, “Tiburón 2”, las demás mejor olvidarlas), ha habido películas que se salvan de la quema. Como la divertidísima “Deep blue sea”, “Open water”, “A 47 metros” o incluso “Megalodón”. Y desde luego “Infierno azul”.



   Que probablemente es la mejor película de tiburones desde la de Steven Spielberg. Su éxito creó una avalancha de imitadoras de su fórmula, que nadie logró emular y que aplicaron a cualquier argumento con un animal amenazando vidas humanas, no solo tiburones. Personalmente solo destacaría dos por encima de las demás: “Piraña” y “Orca, la ballena asesina”.



   Porque yo siempre recomendaré, eso sí, sabiendo muy bien lo que es, “El último tiburón”, una típica exploitation italiana, que no tuvieron la más mínima vergüenza de vender como “Tiburón 3”, y que copia sin pudor el armazón argumental de la película de 1975. Desde luego, no es buena, incluso podría calificarse de infame, pero qué bien te lo pasas viéndola.



   El responsable de “Infierno azul” es un director bastante infravalorado en general por no tener un sello personal. De esos calificados “de encargo”. Pero que saben dirigir, que muy pocas veces fallan, lo que yo llamo un artesano efectivo. Hablo del español Jaume Collet-Serra. Prueba de que los productores sí aprecian esa efectividad es que nunca le falta trabajo.



   Collet-Serra debutó con el remake de “La casa de cera”, a la que considero bastante mejor versión de lo que se dijo. Y siguió con lo que ya es un clásico moderno del thriller de terror, “La huérfana”. Además, de un puñado de thrillers de intriga y suspense protagonizados por Liam Neeson, con el que prácticamente formó una sociedad. Quizá por su experiencia en el género es por lo que ha sido elegido el cineasta para el también remake de “Máximo riesgo”.



   Sin embargo, no fue la primera opción, el elegido había sido el francés Louis Leterrier (“Transporter”) pero rechazó la oferta por diferencias creativas y porque quería un presupuesto más amplio. Que finalmente fue de 17 millones de dólares, que se materializaron en un gran rendimiento en taquilla, en total 116 de recaudación. Y, en general, buenas críticas por parte de la prensa y el público.



   Jaume Collet-Serra le hace varios guiños a la película que todo el que hace una película de tiburones tiene como referencia desde hace cincuenta años, “Tiburón”. Esos planos desde debajo de las víctimas, recortando su silueta contra la superficie del agua o la forma en la que brota la sangre y tiñe el mar. Quién no ha copiado eso de Spielberg. Pero el homenaje más claro es situar una boya como elemento básico en la parte final de la historia.



   Y como en aquella, las apariciones del escualo están muy dosificadas. Por cierto, realmente bien recreado, totalmente por ordenador. La que no lo fue, es decir, es completamente real, fue la gaviota que acompaña a la protagonista buena parte de la película y con la que la actriz logró crear un lazo de confianza. Fue sacada de una organización conservacionista.



   Paradójicamente, la secuencia más compleja de filmar fue la conversación con los surfistas, para la que se necesitaron nueve barcos y setenta personas. Porque prácticamente todas las tomas submarinas fueron rodadas en un tanque de agua. Y probablemente la escena más visualmente fuerte fue la de la autosutura, donde la protagonista se cierra la enorme herida en la pierna con apenas unos pendientes que lleva.



   Que fue Blake Lively, en una de las mejores, si no la mejor, interpretaciones que ha hecho. Espoleada por su marido, Ryan Reynolds, para aceptar el papel, pues tenía ciertos paralelismos con el que acababa de hacer él, “Enterrado”, es decir, pasar gran parte de la película solo. Por eso no podemos destacar a más miembros del reparto, más allá de las breves participaciones de Óscar Jaenada y Brett Cullen.

martes, 18 de agosto de 2026

Escenas Míticas: Monstruos acuáticos - El territorio de la bestia

 


   Si los tiburones son las estrellas de todos los veranos en el cine de monstruos, podríamos convenir que los cocodrilos, aunque a bastante distancia en cuanto a número de títulos, ocupan la segunda posición. Y si este no es el mejor de ellos sobre ellos, poco le falta. Hablo objetivamente porque, personalmente, mi favorita es una bastante menos seria pero tremendamente divertida, “Mandíbulas”.




    Pero sí, “El territorio de la bestia” probablemente es una de las más realistas de cocodrilos. Ese es el título que recibió en España, que en este caso no me parece desacertado pues el original es “Rogue” que vendría a ser como “Solitario”, pero que en el contexto animal es un término que se aplica a ejemplares que se apartan o se ven apartados de la manada y establecen un territorio propio, el cual defienden celosamente.



   Es justo lo que hace el protagonista reptil de esta, comportarse acorde a lo lógico en su especie. No es más inteligente de lo normal como los tiburones de “Deep blue sea”, no está alterado genéticamente ni sufre ninguna mutación. La corre cual Usain Bolt como el de “Cocodrilo, un asesino en serie”, ni ha salido de las alcantarillas como en “La bestia bajo el asfalto” (una de mis favoritas), ni viene como producto de una inundación como en “Infierno bajo el agua”.



   No, es un animal en su propio hábitat, comportándose como lo que es, un gran depredador ejerciendo su soberanía sobre su feudo. Junto con “Black water”, por cierto, estrenada en el mismo año, 2007, son las aproximaciones cinematográficas más realistas que nos han llegado de estos grandes lagartos. Porque no hace falta nombrar todas esas películas que muestran imágenes muy fantasiosas de los cocodrilos. No te digo ya los que saca Asylum, enfrentándolos con anacondas y otros bichos.



   No en vano está inspirada, que no basada, en un cocodrilo marino (el más grande y peligroso) real, Sweetheart. Como el de la película, era un ejemplar enorme, de más de cinco metros, muy aficionado a atacar embarcaciones que entraban en su territorio y que actuó entre 1974 y 1979. Aunque no se le registraron víctimas. Hay fotos reales de periódico en el bar de la primera escena de la película.



   Curiosamente, también “Mandíbulas” tomaba a Sweetheart como referencia, aunque el tratamiento que le da es muy diferente, más cercano al de “Tiburón”, de Steven Spielberg, bastante más grande de lo que son en realidad y con tendencia al asesinato en serie, aunque desde un tono más cómico y exagerado.



   Un factor importante es el escenario. Situado en la tierra de Cocodrilo Dundee, Australia, y de la patria de Sweetheart, un lugar con fama de tener más animales por kilómetro cuadrado que podrían matar a un humano. Pero sobre todo porque es de donde es su director, Greg McLean, quien parece especialmente inspirado en como mostrar y explotar ese espectacular paisaje australiano, que casi se convierte en un personaje más.



   McLean no solo dirige, también escribe y produce la cinta. Un cineasta que apuntaba bastante alto en el género de terror tras su opera prima y anterior película a esta, “Wolf Creek”, título de un slasher muy apreciado en la época. Sin embargo, no se cumplieron las previsiones pues tras la secuela de esta, encadenó una serie de películas de nivel bastante inferior, del que solo se podría salvar “La jungla”.



   El protagonista de “Wolf Creek”, John Jarratt está en el reparto de “El territorio de la bestia”, aunque prácticamente irreconocible y en un papel secundario. Porque los actores principales del elenco eran Michael Vartan y Radha Mitchell, el nombre más conocido en la época de este elenco. También participa Sam Worthington pero todavía no lo había hecho en “Terminator Salvation” y “Avatar”. Y una muy joven Mia Wasikowska.



   Otro de los aspectos positivos de la película es que la criatura no está para nada sobreexpuesta. Como buena aprendiz de “Tiburón”, sus apariciones son esporádicas y su imagen muy dosificada, hasta su final en el que podemos ver de lo lindo al cocodrilo, el cual está realmente bien recreado, mezclando efectos prácticos, animatrónicos, con digitales, los predominantes cuando le vemos de cuerpo entero.



   Sin embargo, a pesar de tener buenas críticas, bastante mejores de las que suelen tener las películas de este tipo, fue un fracaso de taquilla, recaudando apenas 4 millones de dólares, cuando habría empleado 26 en su presupuesto. Aunque, como casi ya es un clásico en estos títulos, tuvo una segunda vida en el mercado de DVD y Blu-ray.