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martes, 20 de junio de 2023

Escenas Míticas: Multiversos - Pleasantville

 


   Vamos con la que considero como una pequeña joya de los noventa y que, sin duda, mereció más éxito del que tuvo ¿Cómo encaja en este ciclo? Ya dije que íbamos a tener distintas variantes para el tema de los multiversos y con este ya lo decía la canción de Fionna Apple que pone en los créditos finales, “Across the universe”, o lo que es lo mismo “Cruzando el universo”.




   Es lo que hacen los protagonistas, cruzar de la actualidad (su actualidad) al universo de una serie de los cincuenta en la pequeña pantalla, es decir, dentro del televisor. No es que tampoco inventaran la pólvora. Otras películas ya habían utilizado esa premisa, como “La rosa púrpura del Cairo”, “Permanezca en sintonía” o “El último gran héroe” (en la misma década noventera).



   No obstante, “Pleasantville” la usaba como excusa para mostrar lo que en principio parecía una comedia romántica pero que en realidad era un canto a la libertad, al inconformismo y al progreso ideológico retratando la sociedad norteamericana de los años cincuenta, a través de una parodia de las sitcom de esa época que mostraban una sociedad falsamente idílica y muy conservadora.



   Para ello, rodaron prácticamente el total del metraje en blanco y negro que paulatinamente, a medida que las fluctuaciones provocadas por la presencia de dos personajes principales dejaba notar, se iban transformando a color algunos objetos, personas o edificios. Esa transformación simbolizaba el cambio. Por cierto, motivo por el que los personajes que pasaban a ese color eran discriminados. Nos suena eso de que las personas “de color” son discriminadas ¿verdad?.



   Pues no es el único guiño al tema del racismo. Toda la secuencia del juicio del final es una recreación precisamente del de “Matar a un ruiseñor” de Robert Mulligan y Gregory Peck como protagonista, que trataba sobre ello. La cuestión es que finalmente se “colorearon” 1700 tomas gracias a un sofisticado programa informático que se llevó gran parte del presupuesto.



   Uno de los temas que toca el film es el del sexo como tabú. Lo hace de forma sutil pero muy claramente. Incluso hay una referencia bíblica a la manzana de Eva como representación del pecado. Además, en la trama, tenemos como evolucionaban en las prácticas en el “Lago del Amor”, la masturbación femenina, los desnudos (pintados no explícitos de las actrices), y no olvidemos que hay dos intentos de agresiones sexuales en grupo, lo cual es tristemente actual.



   A su vez se representan a los libros, es decir, la cultura, como gran enemigo del régimen establecido. Incluso hay un guiño a “Fahrenheit 451” con la quema de ellos en la calle. No es casualidad que se mencionen precisamente dos de los títulos más prohibidos de los Estados Unidos durante mucho tiempo “La aventuras de Hackleberry Finn” y “El guardián entre el centeno”.



   El reparto es maravilloso, encabezado por Tobey Maguire (pre-Spiderman) y una deslumbrante Reese Witherspoon, pero con secundarios tan buenos como Joan Allen, Jeff Daniels, William H. Macy, J.T. Walsh y un Paul Walker (también pre-A todo gas”) muy joven. Por cierto, Allen y Maguire ya habían ejercido como madre e hijo un año antes en “La tormenta de hielo”.



   Al frente de la dirección un Gary Ross del que podemos destacar títulos como “Big”, “Seabiscuit” o “Los juegos del hambre”(solo la primera). La película tuvo muy buenas críticas y tuvo tres nominaciones a los Oscars; banda sonora, vestuario y dirección artística, sin llegar a llevarse ninguno. Sin embargo, como decía al principio, el público no la acompañó como merecía. Costó 42 millones de dólares y solo recaudó 50 en taquilla.



martes, 14 de diciembre de 2021

Escenas Míticas: Saga Matrix - Matrix

 


   Justo cuando se cumplen veinte años de la última parte de la trilogía “Matrix”, nos llega una nueva entrega, “Matrix resurrections”, reuniendo a sus dos protagonistas principales originales, aunque no al resto, y dirigida por solo una de las hermanas Wachowski, Lana. Por lo que vamos a repasar las tres películas anteriores, empezando por la que personalmente considero una de las mejores películas de ciencia ficción de la historia del cine.




   Porque muy pocas veces puede uno salir del cine diciendo “ésto no lo había visto nunca”. La última vez que lo hice fue a la salida de “Tenet”, de Christopher Nolan. Hablo como revolución visual. Porque el ya famoso “efecto bala” ya se había usado en varias películas, como “Jumanji”, fue ésta la que lo llevo a una estética visual más allá, e hizo de él una seña de identidad propia.



   Un efecto que consistía en colocar una gran cantidad de cámaras en línea funcionando a más fotogramas de los habituales. El efecto se producía al recoger todas esas imágenes en una de tal manera que parecía que la imagen se congelaba mientras la cámara cambiaba de ángulo y se movía por la escena. Por supuesto, a raíz de esta película, una gran cantidad de películas posteriores de acción se hicieron eco de esta técnica.



    Muchas cosas han cambiado desde entonces, incluido el sexo de no uno sino de los dos hermanos Wachowski, Andy y Larry, que ahora se llaman Lana y Lily. Pero lo que no ha cambiado es la huella indeleble de una película que marcó el final del siglo y milenio pasado y transformó el cine de acción posterior que tanto copiaron en cuanto a tecnología y estética.



   Aunque la idea tampoco era nueva. Un año antes lo había propuesto Alex Proyax en su “Dark City”. Además de tomar la línea argumental de otras películas en las que las máquinas tomaban el control muy a pesar de los humanos, cómo “2001,una odisea del espacio”, ”Terminator” o la novela de Isaac Asimov “Yo, robot”, que curiosamente luego adaptaría precisamente Proyax.



   Aunque la única inspiración que reconocen los Wachowski es la “Ghost in the Shell”, con la que guardan diversos paralelismos muy evidentes. Y también, “Alicia en el país de las maravillas”, a la cual hace varios guiños. Lo demás es pura estética cyberpunk, con gran influencia del anime japonés y de las películas de artes marciales de Hong Kong. No en vano tuvieron que entrenarse en esta disciplina durante cuatro meses previos al rodaje.



    Aunque no todo era acción y ciencia ficción. Hay mucha filosofía en “Matrix”. De entrada plantea el Mito de la Caverna de Platón que a grandes rasgos dice que en sentido figurativo nacemos encadenados en una caverna y que las sombras que vemos en la pared componen lo que consideramos la realidad. Pero al salir de ella, podemos confirmar que no es así. Además nos habla de la alienación tratada por varios autores como Karl Marx o Friedrich Nietzsche. Y toma de muchas religiones como el budismo o el taoísmo.



   Para el reparto contaron con un Keanu Reeves que ya era conocido en el género de acción con títulos como “Le llaman Bodhi” o “Speed” y que ahora vuelve a la franquicia con un personaje más, John Wick. Acompañado de Carrie Anne-Moss, Lawrence Fishburne (ahora sustituido por Yahya Abdul-Mateen II), Hugo Weaving (pre-Elrond de “El señor de los anillos”) y Joe Pantoliano.



    Las hermanas Wachowski, por su parte, solo habían hecho una película previa, la interesante “Lazos ardientes” . Pero con “Matrix” lo petaron. Invirtieron 63 millones de dólares y recaudaron 460 en taquilla, un éxito total. Para colmo consiguieron cuatro Oscars. Técnicos, claro está, los correspondientes a montaje, sonido, efectos sonoros y efectos visuales.


jueves, 16 de septiembre de 2021

Escenas Míticas: Distopías - Dune (1984)

 



   A pesar de ser masacrada por la crítica en su momento y ser un absoluto fracaso de taquilla, que solo logró recuperar 30 de sus 40 millones de dólares invertidos, hoy en día se le reconoce su valor nostálgico y está incluso considerada como un título de culto. Además, en un tercer montaje se le hizo justicia quedando como resultado la mejor y muy mejorada versión de la película.
 



   Montaje en el que David Lynch no quiso participar pues se desentendió totalmente de la película y nunca quiso saber más de ella, repudiándola hasta el punto de hacerse acreditar con el nombre de Alan Smithee (cuando un director reniega de su película se hace llamar así en los créditos). La razón fue su enfrentamiento continúo con el director Dino de Laurentiis.



   Laurentiis quería algo similar a lo propuesto por George Lucas en “Star Wars”, una space-opera de aventuras. Lynch quería justo lo contrario. Ya rechazó dirigir “El retorno del Jedi” diciéndole a Lucas que eso no era cosa suya para nada. De hecho, su elección fue decisión de la esposa del productor, también coproductora, Raffaella de Laurentiis, impresionada por las dos películas anteriores del Lynch, “Cabeza borradora” y “El hombre elefante”.



   Aunque no fue la primera elección. El primer intento corrió a cargo del multidisciplinar artista chileno, Alejandro Jodorowsky, quién planeaba contar nada menos que con Orson Welles como productor, el pintor Salvador Dalí, la música de Pink Floyd, y los diseños de los artistas Moebius y H.R. Higer, creador del xenomorfo de Ridley Scott, quién supuso precisamente el segundo intento.



   La versión de Jodorowsky se disparaba hasta las diez y doce horas de metraje, lo que dió al traste con la financiación. Fue cuando el proyecto cayó en manos de Dino de Laurentiis, quién propuso a Ridley Scott. El director británico exigió que la historia debía contarse en dos películas, es decir, lo mismo que después pediría Lynch. Los retrasos en el inicio de la producción, la muerte de un familiar directo y la posibilidad de incorporarse al rodaje de “Blade Runner”, hicieron que Scott saliera del proyecto.



   Fue cuando llegó a él David Lynch. Inicialmente rodó ocho horas de metraje que él mismo recorto a cinco. Pero Laurentiis lo redujo a la mitad, dos horas y cuarto. El resultado fue un absoluto desastre de montaje, en el que claramente se perciben que faltan trozos, con abruptos saltos en la narración y en el que tuvieron que añadirse voces en off a los personajes para poder comprender sus pensamientos, que quedaron de lo más ridículo.



   El fracaso económico truncó dos posibles secuelas, la primera de ellas en la que Lynch ya estaba trabajando. Pero se realizó un montaje de tres horas para televisión en forma de miniserie, el cuál es tan o más desastroso que el original. Pero como decía, hay uno que si le hace justicia. En 2012, un montador anónimo, que se hacía llamar Spicedriver y se declaraba fan de la novela de Frank Herbert realizó “Dune, the alternative Edition Redux”, de tres horas y cinco minutos, que mezclando la versión de cine con la televisiva y añadiendo escenas eliminadas logró la mejor edición hasta la fecha.



   Para el reparto contó como protagonista a Kyle McLachlan, con quién contara Lynch para su siguiente película, “Terciopelo azul”, y años después se convertiría en el mítico Agente Cooper de su mítica serie “Twin Peaks”. Pero que aquí se me antoja demasiado mayor para el papel. Le acompañó un reparto de lo más variopinto, con Francesca Annis, Jurgen Prochnow, Patrick Stewart, Max von Sydow, Brad Dourif, Sean Young (que venía precisamente de ser la Rachael de "Blade Runner") y el cantante Sting.




   Vista hace pocos días como preámbulo antes de ver la versión de Denis Villeneuve (que curiosamente será en dos partes), creo que ha envejecido bastante mal en cuanto a sus efectos especiales. Y eso que no sería por medios, el rodaje duró 6 años, con una plantilla de 1700 personas, la construcción de 80 decorados y 16 platós. Pero no terminan de lucir. Creo que la elección correcta hubiera sido un director del corte de Steven Spielberg, con ese sentido épico en la línea de John Ford y David Lean. Pero sigue teniendo su encanto y valor nostálgico. Además, siempre nos quedarán los gusanos diseñados por Carlo Rambaldi.
 

 

martes, 25 de abril de 2017

Escenas Míticas: Anime-LiveAction - Battle royale




   Colocaremos esta película en este ciclo, pero bien podría figurar en uno sobre cine distópico. Ya en su momento, cuando escribí la crítica de “Los juegos del hambre”, (http://clubcinefilos.blogspot.com.es/2012/10/ficha-tecnica-pelicula-los-juegos-del.html, http://clubcinefilos.blogspot.com.es/2015/11/escenas-miticas-distopias-los-juegos.html), mencioné “Battle royale” como importante referencia cinematográfica. Claro que el film norteamericano, como ya podría presumirse, no llegó ni por asomo a lo que ésta si se atrevió.




   Porque si bien, la saga protagonizada por Jennifer Lawrance proponía una idea en la que un sistema de gobierno absolutista y dictatorial realizaba un evento donde pretendía ejemplarizar un sacrificio de los participantes de un juego de la muerte, evitaba por todos los medios hacerlo de forma explícita y poder así rebajar su calificación por edades, a la vez de cumplir el objetivo de llegar al público adolescente.



   Pero todo eso, “Battle royale” se lo pasaba directamente por el arco del triunfo. Y hay otras diferencias notables. Una de ellas es que el protagonismo del film estaba mucho más repartido y que los participantes del juego estaban en un numero notablemente más elevado.



   Pero la principal diferencia son las cantidades sobradamente generosas de violencia. El argumento consistía en soltar una clase de estudiantes en una isla durante tres días con el único objetivo de matarse entre sí hasta quedar uno solo, para lo cual podrían utilizar los medios que quisieran. Es decir, se podía matar como fuera. De hecho, esa era una de las reglas.



   Las otras reglas eran las siguientes. Estaba terminantemente prohibido escapar. Los participantes llevaban un collar metálico que en caso de intentarlo estallaba. Sobra decir que estaba prohibido intentar quitarse el collar. Durante el desarrollo del juego estaba permitido asociarse, lo que no debía apartarles del objetivo principal y lo que llevaba a la regla más importante; solo podía sobrevivir uno, y si lo hacían más de eso, todos los supervivientes morían.



   Este macabro concurso era un mensaje para el sector adolescente y, más concretamente estudiantil, como medida extrema para controlar el posible caos que este colectivo podría generar al sistema gubernamental. Lo que si bien antes decíamos que “Los juegos del hambre” tenía “Battle royale” como posible influencia, ésta propiamente tenía de “1984”, además de compartir las tres la idea de un “Gran hermano”.



   Sin embargo, “Battle royale” no es un ejemplo literal de anime adaptado a live-action. De hecho, en ningún momento fue una película de animación. La idea nace en la novela homónima de Koushun Takami cuya turbulenta polémica generada provocó su traslado al manga y de allí su adaptación a película, y que fue dirigida por Kingi Fukusaku y que pasó a instaurarse directamente como película de culto.
            Tuvo una secuela, “Batle royale 2: Requiem” pero sin la repercusión ni impacto de la primera ni mucho menos.

martes, 1 de diciembre de 2015

Escenas Míticas: Distopías - 1984




   Existe bastante literatura de temática distópica. En los últimos años hemos podido comprobar su éxito con adaptaciones mas bien juveniles de sagas como “Los juegos del Hambre”, “El corredor del laberinto” y “Divergente”. Pero si hay una novela que ha inspirado al cine y a otras novelas, esta es “1984” de George Orwell. Su obra ha sido adaptada hasta en tres ocasiones e incluso es posible que haya una cuarta.




   La versión que he elegido comentar es curiosamente la estrenada (y rodada) en 1984, vamos más oportunista imposible. Y como he subrayado ha sido influencia importante en  películas como “Brazil”, “V de vendetta” “THX 1138” o “Equilibrium”.Aunque todas ellas también toman prestados elementos de "Un mundo feliz" (crítica literaria que tenemos aquí - http://clubcinefilos.blogspot.com.es/2015/11/los-libros-de-zoe-un-mundo-feliz.html). Como podréis apreciar, varias las hemos repasado este mes en el blog.



   Una observación importante es la cantidad de títulos con temas distópicos que se han producido en las Islas Británicas. Concretamente en Inglaterra, donde parece haber un intenso aire de denuncia hacia un posible gobierno profundamente represor. Quizá demasiado tiempo a la sombra de políticos como “La dama de hierro”(Margaret Tatcher). Precisamente varios de estos filmes, tipo “La naranja mecánica”, fueron censurados e incluso prohibidos en el país del té y el bombín.



   El caso es que “1984” es un desgarrador ataque a la demagogia política más manipuladora, que muchas veces no se sabe si vamos hacia un mundo más democrático o hacia una dictadura. En eso consiste la denuncia de la película, en como los altos estamentos intentan evitar que podamos pensar libremente, estableciendo nuestro modo de vida, a fin de poder manejarnos como marionetas.



   Es a “1984” a la que se le deben conceptos e ideas como la de “Gran Hermano”, es decir, un mundo en el que todos nuestros actos son observados y juzgados, donde los seres humanos son meros personajes que debemos cumplir con la labor que se nos asigna. Porque al fin y al cabo todo lo que resaltan las películas distópicasson sociedades vigiladas por una serie de personajes, que casualmente se encuentran en las capas más altas del escalafón social clasista.
 


   La película contaba con un reparto de reconocido prestigio. Quizá Suzanna Hamilton no resulte tan conocida por el público y de hecho no lo fue en exceso. Pero si lo fue Richard Burton con toda una prestigiosa y extensa carrera cinematográfica, que incluye, entre otros,  “Patos Salvajes” “Cleopatra” “ La noche de la iguana” o “El exorcista II, el hereje”. De ellos aun conservamos a John Hurt  a quien no podemos olvidar en papeles como “Alien, el octavo pasajero” “El hombre elefante” o en la serie "Yo, Claudio". Curiosamente Hurt ejerce aquí de quien se niega a pensar como le es impuesto, pero en “V de vendetta” es justo el dictador. 



   Este género es muy prolífico y dará para un segundo ciclo puesto que me han faltado comentar muchos filmes, como “Gattacca”, “Brazil”, “Doce monos”, “Minority report”, “Equilibrium”, “La fuga de Logan” y un largo etcétera. Pero como he dicho, realizaré un segundo ciclo acerca del genero distópico.

jueves, 26 de noviembre de 2015

Escenas Míticas: Distopías - La naranja mecánica




    Casi como cualquiera de las películas dirigidas por Stanley Kubrick, “La naranja mecánica” está considerada una obra maestra del cine. Curiosamente no es un film por el que tenga una especial devoción, aunque reconozco que es una gran película y un clásico incuestionable que considero imprescindible incluirla en este especial. 




   Parece que Kubrick se adelantó a su tiempo y construyó un relato que bien podría aplicarse a la sociedad actual. Concretamente se hace un retrato de la deformación de valores respecto del sector adolescente, de la juventud, mostrando la devaluación moral extrema sumida en el vandalismo y la ultraviolencia, y eso que aún no existían los smartphones para grabar como le propinan una paliza a alguien, como hacen los adolescentes de hoy en día. 



   Sin embargo, el tema es una ácida crítica sobre el sistema de reinserción en la sociedad, y los métodos de reeducación. La novela de Burguess, en la que se basa la película, escarba en la “Teoría de Ludovico” acerca del condicionamiento de la conducta humana. Algo de lo que también investigó Skinner, acerca de la posibilidad de condicionar a un sujeto a asociar algo desagradable con una conducta, con el fin de evitarla. No obstante, en principio, esos experimentos fueron realizados con animales. En seres humanos, se condiciona a la persona a que sea incapaz de hacer daño. Lo que cuestiona la película son los efectos secundarios del tratamiento, que hace que la persona en cuestión tampoco sepa defenderse.  



    Abordemos ahora los aspectos estilísticos. En cuanto a diseño, la película es prácticamente perfecta. Cada decorado está absolutamente recreado de forma artística; el bar, la casa, sobretodo en cuanto a interiores. Inspirado en la corriente “pop art”, de colores blancos y muebles curvos, de formas redondeadas. Es muy llamativa la imagen visual en el film. 



   Es conocida la afición de Kubrick por incluir música clásica en sus películas. “2001, una odisea en el espacio” es un claro ejemplo de ello. Pero si allí lo utilizó para mostrarnos la armonía que nos proporciona la contemplación del espacio, aquí usó como efecto potenciador de las escenas de violencia, que son bastantes, como con la novena sinfonía de Beethoven, entre otras. 



   Sinceramente no es una película que me resulte cómoda de ver, la extrema violencia con el efecto multiplicador que mencionaba de la música y su agresiva temática con secuencias como la que hemos visto de la violación y el momento “ojos abiertos”, pero indudablemente es una película especial. 



   En el momento de su estreno, fue censurada en varios países, entre ellos España, Argentina, Australia, Finlandia, Alemania, Holanda, Noruega, Suecia, México, Japón. Y en Reino Unido fue clasificada como “X”. Por cierto que el rostro icónico de la película, Malcolm McDowell no tuvo una carrera muy exitosa. Fue “Calígula” en la película de homónimo título y de dudosa calidad. Sin embargo, interpretó al Dr. Loomis en los remakes de “Halloween” de Rob Zombie.

martes, 17 de noviembre de 2015

Escenas Míticas: Distopías - THX 1138






   Claro, tenemos tan estigmatizado a George Lucas con “Star Wars” que nos parece que no haya hecho otra cosa. Y de no ser por sus orígenes, casi seria así,  pero lo cierto es que anteriormente a dedicarse a rodar a las galaxias, Lucas dirigió dos películas muy interesantes, una es ésta y la siguiente fue “American Graffiti”.




   “THX 1138” supuso el debut de George Lucas con el formato de largometraje, pero estaba basado en un corto rodado en su etapa de formación universitaria titulado “Electronic Laberinth THX-1138:4EB”. Ahí es nada, se las trae el titulito,  que a su vez estaba inspirado en “1984” y “Un mundo feliz”.



   Es conocida la amistad que tenían algunos de los grandes genios de su generación, tales como Brian de Palma, Steven Spielberg, Martin Scorssese,  Francis Ford Coppola y George Lucas. De hecho para hacer posible este film Coppola y Lucas se asociaron y crearon la productora American Zoetrope, Lucas ejerció de guionista y director, mientras que Coppola asumió la tarea de productor.



   De hecho, el actor elegido como protagonista de “THX 1138” fue Robert Duvall, quien también fue elegido por Coppola como “consiglieri” de su “Padrino” y que a la postre, participaría también en “Apocalipse now” y se convertiría en un excelente actor. Por cierto, aun sin Oscar, inexplicablemente.



   La estética del film tiene un estilo muy marcado. Ambientada en agobiantes escenarios completamente blancos, muy al “art pop” de Kubrick en “La naranja mecánica”. Aunque también posee algunas imágenes al “….. pelis” de Fritz Lang. Lucas no esconde sus variadas influencias en el proyecto.



   El hecho de que todos los personajes fueran rapados respondía a una petición del propio director, que insistía en ese detalle, para otorgar una deshumanización de la imagen de los propios personajes. Al igual que  la de los vigilantes,  esos androides, sin vida,  vestidos de policía con cascos metálicos. 



   Como curiosidad decir que THX 1138  es la matrícula de uno de los coches que aparecen en la segunda película de George Lucas “American Graffiti”, en la que repetiría con Coppola como productor, y aparecerían actores fichados posteriormente por su amigo Spielberg, como Harrison Ford o Richard Dreyfuss.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Escenas Míticas: Distopías - V de vendetta




   Es una de mis películas favoritas. Basada en la novela gráfica del fantástico Alan Moore, cuya lectura y (visión) recomiendo. La fidelidad del guión de la película a lo narrado por Moore, con sus licencias, es muy aceptable, y el film ha quedado como un título de culto, aunque su recibimiento en taquilla, ya en 2005 fue bastante buena. 




    Es curioso que haya gran cantidad de películas de género distópico de nacionalidad británica, retratando un futuro gobierno, que casi siempre entroncan con una posible dictadura. Quizá se deba a que el cine de este género y otros, se han sentido reprimidos artísticamente por la censura británica. Un ejemplo de ello es "La naranja mecánica".



   Mucha atención a los conceptos que maneja el argumento, que incluso son susceptibles (y ya ocurrió en su momento) de hacer apología del terrorismo. No estoy de acuerdo, aunque entiendo la base de la afirmación. Es decir, el objetivo del protagonista (V) es la libertad del pueblo, libertad que pretende mediante la revolución, revolución que lleva a cabo provocando una serie de atentados terroristas. Pero claro hoy en día, incluso manifestarse reclamando tus derechos es un acto delictivo, y un atentado terrorista o un atentado el estado preestablecido. 



   Uno de los detalles más interesantes del guión son la fuerza de ciertas frases y ese es uno de los motivos por lo que la película atrapa tanto, a cual más rompedora, que provocan a la reflexión y son extraordinariamente profundas. Por citar algunos ejemplos, que no puedo resistirme: 

El pueblo no debería temer a sus gobernantes, son los gobernantes los que deberían de temer al pueblo”. 
“Este concierto se lo dedico a la señora Justicia en honor a las vacaciones que parece se está tomando”. 
“Anarquía significa sin líderes, no sin orden”.
 "Mi padre solía decir que los artistas mienten para decir la verdad mientras que los políticos mienten para ocultarla".
 "Los símbolos tienen el valor que les da la gente, por sí solo un símbolo no significa nada".


 

   El film utiliza como reclamo un hecho histórico que en realidad nunca tuvo lugar. Me explico, V se inspira, para propiciar un golpe de estado, en la denominada “conspiración de la pólvora” en la que un grupo de católicos planearon, en 1605, volar el Parlamento Inglés, utilizando 36 barriles de pólvora, para acabar con la represión religiosa. El ataque fue devastador, pero cada 5 de noviembre se rememora ese día en cuestión.



    El reparto está integrado por actores principalmente ingleses, como son Hugo Weaving (no llegamos a verle el rostro en todo el metraje), Stephen Rea, Stephen Fry, y Jonh Hurt. Curiosamente, éste ya aparecía como víctima reprimida en otra célebre película de tipo distópico, “1984” (que también será objeto de comentario en este ciclo) y que paradójicamente aquí hace de dictador, un claro guiño. Y por otro lado tenemos a la bella Natalie Portman. 



     Extrañamente la carrera del director James Mcteigue ha sido extraordinariamente poco prolífica hasta ahora, con otros dos títulos tan dispares como “Ninja Assasin” y el “El enigma del cuervo”. En cuanto a las influencias, se ha dicho que está influida por “Matrix”. Podría ser. Lo que es indiscutible es la inspiración de “El conde de Montecristo” al cual citan en varias ocasiones e incluso “El fantasma de la opera”, otro personaje oculto tras una máscara.