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jueves, 3 de noviembre de 2016

Escenas Míticas: Conspiraciones - JFK, caso abierto





   El asesinato de John Fitzgenerlad Kennedy lleva 44 años creando polémica con sus múltiples teorías, revisión de pruebas, nuevos estudios, novedosas informaciones, que finalmente no quedan más que en meras conjeturas puesto que hasta 2038 no se descalificarán los documentos que lo aclaren. Y aún así, podrían retrasarlo o censurarlo justificándolo como que pondrían en riesgo la seguridad nacional.




   Si eres de los que piensas a Lee Harvey Oswald fue el asesino de Kennedy y que actuó en solitario, puedes dejar de leer este artículo en este preciso momento y desde luego pasar de esta película porque lo que vas a encontrarte es la reina de las conspiraciones, uno de los enigmas que más curiosidad ha suscitado en la historia política mundial.  Repasar toda la investigación sería tan extenso que en lugar de ello y aprovechando mi afición a este tema, he preparado un anexo con los datos del caso a modo informativo en este enlace. (http://clubcinefilos.blogspot.com.es/2016/11/anexo-jfk-caso-abierto.html)



   Ni que decir tiene que la teoría del tirador único me parece poco menos que absurda y que comparto el punto de vista del propio director de la película Oliver Stone y, por extensión, de quien primero levantó la liebre y en cuya teoría y libro se apoya principalmente el argumento del film, Jim Garrison.



   Resumiendo un poco, había muchos puntos oscuros en la versión que la Comisión Warren dio al pueblo americano y al mundo acerca del resultado de la investigación. El intervalo de tiempo entre los disparos, la bala mágica de Connally, la trayectoria del tercer impacto, el propio número de disparos, la deficiente seguridad del evento, la extraña ruta de la comitiva, las irregularidades de la autopsia, la película Zapruder, los cambios en los testimonios de los testigos, . . la lista es interminable.



   Pero vamos, la teoría de conspiración no excluía a Oswald. Perfectamente pudo colaborar. Lo que sí está claro es que, si lo hizo, no fue solo. Algunos posibles responsables que siempre han estado en la palestra son el propio Fidel Castro, como venganza a los intentos de atentado él mismo, el sector anticastrista por el desastre de Bahía de cochinos, la mafia, por la persecución de Robert Kennedy, incluso la KGB. Pero parece que solo una organización como la CIA tenía el poder ejecutor y encubridor para llevar a cabo el asesinato. Pero todo esto está mucho mejor analizado en el anexo que antes mencionaba.



   En cuanto a la película, seré categórico, para mi es la mejor película de investigación de la historia del cine, incluso por encima, y ya es decir, de “Todos los hombres del presidente”. Son más de tres horas de ejemplar exposición de los hechos que, a pesar de la extensión y complejidad de los datos de la historia, resulta clara y vertiginosa, con ritmo que roza la perfección y que eleva el film al rango de obra maestra.



   Tuvo ocho nominaciones (incluida película y director) a los oscars de 1991, de los cuales ganó tan solo el de Fotografía y el Montaje. En el caso de éste último, creo que jamás antes había estado tan justificado un premio para una película que debería ponerse como lección de montaje a los estudiantes de cine. Y da rabia que no obtuviera más premios, pero aquel año la triunfadora fue “El silencio de los corderos”, y se llevó los mejores galardones.



   Pocas veces se ha podido reunir un reparto tan espectacular como el de “JFK, caso abierto”. Si al frente estaba toda una estrella del momento como Kevin Costner, los que le acompañaban eran gente como Gary Oldman, Tommy Lee Jones, Kevin Bacon, Sissy Spacek, Jack Lemmon, Donald Sutherland, Walter Matthau, Joe Pesci, John Candy, Michael Rooker, incluso el verdadero Jim Garrison hacia un pequeño cameo interpretando a Earl Warren, a quien, en la realidad , acuso de encubrir el magnicidio.



   Es conocida la obsesión de Oliver Stone por repasar la historia norteamericana con ejemplos como su trilogía de Vietnam (“Platoon”, “Nacido el 4 de julio”, y “El cielo y la tierra”, “World Trade Center”, “Nixon”, pero nunca llegando al nivel de “JFK, caso abierto”, en la cual se invirtieron 40 millones de dólares y se obtuvieron en taquilla 205.



martes, 25 de octubre de 2016

Escenas Míticas: Conspiraciones - El informe pelícano




   De todos los títulos integrantes en este ciclo de conspiraciones, éste es el único que no está basado en hechos reales. Por lo tanto, no me veré en la necesidad de situar en la historia verdadera sino simplemente comentar los aspectos cinematográficos.




   “Conspiranoico” es un término que se utiliza mayormente de forma peyorativa para denominar a aquellos que ven conspiraciones en todas partes. Pero, ¿cuantas veces han dado en el clavo? Si algo ha quedado claro a lo largo de la historia es que las versiones oficiales ocultan más que descubren y, a menudo, están supeditadas a los intereses de estamentos más poderosos. Esta película, de alguna manera, hace referencia a aquellos que elaboran teorías de conspiraciones, en ocasiones de forma casual ,y gracias a ellos se descubren complejas tramas.



    Uno de los directores más dotados para llevar a la pantalla esta clase de argumentos es todo un especialista en la materia como Alan J. Pákula, cuya “Todos los hombres del presidente” está entre lo más selecto del subgénero y que ya hemos tenido ocasión de ver abriendo este ciclo en el blog. Es más, de alguna manera, aquí Julia Roberts y Denzel Washington sustituyen simbólicamente a los Woodward y Bernstein, interpretados por Robert Redford y Dustin Hoffman en la película del “Watergate”.



   En esta ocasión, se adaptaba la novela homónima de John Grishman, escritor de notable popularidad y gran éxito principalmente en la década de los noventa con libros casi siempre basados en conspiraciones y con el mundillo de los abogados de fondo. No en vano, se adaptaron algunas otras obras de él como fueron los casos de “El cliente”. “La tapadera” o “Tiempo de matar”.



   El reparto se apoyaba en dos estrellas como era Julia Roberts y Denzel Washington, más la primera que el segundo, y un importante elenco de secundarios con Sam Shepard, John Heard, Stanley Tucci, John Lithgow, Tony Goldwyn o Robert Culp (conocido por la serie “El gran héroe americano”). Por cierto, que la Roberts repetiría en otra “Conspiración” casual dirigida por Richard Donner y junto a Mel Gibson.



   Vamos a ver, no la considero con la misma calidad que las otras integrantes del género, ni siquiera de las otras películas de Pákula que tenían un componente central de investigación e intriga. “El informe pelicano” apuesta más por incluir escenas de acción con un objetivo más claramente comercial como era nota predominante en las adaptaciones a novelas de Grisham.



  Pero lo cierto es que el oficio del director en estas lides es palpable y la trama contiene suficientes elementos para resultar interesante.



jueves, 20 de octubre de 2016

Escenas Míticas: Conspiraciones - Valkiria




   El último y más importante atentado sufrido por una de las figuras más importantes de la historia, a nuestro pesar, y concretamente, de la Segunda Guerra Mundial; es retratado minuciosamente en ésta película de Bryan Singer en periplo de descanso de superhéroes tras la primera etapa en “X-Men” y su fracaso comercial con “Superman returns”.




   No se puede conocer la naturaleza de la que se llamó “Operación Valkiria” sin la figura del Coronel Claus Von Stauffenberg. ¿Y quién fue? Stauffenberg fue considerado un héroe de guerra al ser herido de gravedad en la Campaña del norte de África donde perdió un ojo, la mano derecha y dos dedos de la izquierda. Curado milagrosamente, fue nombrado Coronel del Estado Mayor del Ejército, lo que posibilitaba ver al führer habitualmente.



   Los motivos de Stauffenberg para atentar contra Hitler eran variados. Por un lado, no estaba de acuerdo en la campaña llevada en la Unión Soviética, la cual consideraba un suicidio. Por otro, estaba en contra de las atrocidades llevadas a cabo por el líder nazi, deseaba terminar con la guerra lo antes posible. De hecho, de haber tenido éxito, se consideraba que habría salvado a unos diez millones de personas.



   Pero la jugada de Stauffenberg no se quedaba en atentado sino que el verdadero objetivo era dar un ambicioso golpe de estado para desbancar a toda la cúpula de poder del führer. Para ello planeó utilizar “Valkiria”, un ejército de reserva pensado para entrar en acción en caso de disturbios o sublevación civil. El atentado al líder alemán era la excusa perfecta para utilizar Valkiria y neutralizar a las SS.



   Pero para ello, primero debía matar a Hitler y, en medio del desconcierto, arrestar a sus apéndices, Goebels, Göring y Himler. Sin embargo, la bomba colocada en la sala de conferencias conocida como Guarida del lobo, a pesar de explotar solo ocasionó heridas leves al canciller y sobrevivió al último de sus 42 intentos de atentado, según algunas fuentes.



   Y así fue como el 20 de julio de 1944, la resistencia anti neonazi liderada por el Coronel Claus von Stauffenberg estuvo a punto de cambiar el curso de la historia, pero que finalmente concluyó con el fusilamiento de los conspiradores. Ni un año más duraría la guerra acabando definitivamente el 8 de mayo de 1945.



   El reparto era sumamente competente. Como estrella, Tom Cruise en el papel de Stauffenberg y logrando un soberbio trabajo. A continuación, una serie de secundarios de gran nivel entre los que destacaron Kenneth Brannagh, Billy Nighy, Carice Van Houten, Tom Wilkinson y Terence Stamp. Todos bajo la batuta de Bryan Singer, que cuando se sale del género de superhéroes también demuestra un sobrado talento, como ya ocurrió con “Sospechosos habituales”.



   Con una gran fidelidad a los hechos reales, Singer realiza un excelente ejercicio de intriga y suspense rodado de forma muy dinámica, acoplándolo al más puro estilo thriller, pero sin descuidar la documentación histórica y apoyado en las eficientes interpretaciones del elenco, encabezado por Tom Cruise.



martes, 11 de octubre de 2016

Escenas Míticas: Especial Conspiraciones - El dilema




   En este caso, no se trata de una conspiración gubernamental. No, es un tema que me parece incluso más preocupante. Se trata del poder casi ilimitado que poseen determinadas industrias, capaces de saltarse los límites legales y presionar a determinados cargos políticos o influir en medios de comunicación para continuar con sus pesquisas. Pues bien, éste es un caso en el que un hombre dijo NO.




   Y ese hombre fue Jeffrey Wigard, un científico de una importante empresa tabacalera, Brown & Williamson, quien fue despedido a manifestar diferencias de criterio en cuanto a la fabricación de cigarrillos. El “dilema” de Wigard residía en si romper su contrato de confidencialidad para denunciar las irregularidades de las que había sido testigo, teniendo en cuenta que suponían un delito de salud pública.



   El otro brazo en cual se apoya la historia y, por tanto, la película, fue Lowell Bergman, un importante productor de la cadena de televisión CBS y responsable del popular programa de investigación “60 minutos”. Bergman también tuvo su propio “dilema” moral de enfrentarse a la propia CBS que, presionada por las amenazas de Brown & Williamson, pretendía censurar la información que se exponía en el reportaje.



   El delito en cuestión consistía en aplicar una serie de sustancias químicas en el tabaco que acentuaban exageradamente el efecto adictivo del cigarrillo actuando más directamente sobre el cerebro y el sistema nervioso y produciendo mayores efectos nocivos sobre los pulmones. Porque una cosa es que el tabaco se efectivamente malo para la salud y otra que se multipliquen dichos efectos perjudiciales.



   Pero es que para lograr sus objetivos no les dolieron prendas de ejercer un acoso psicológico y mediático sobre Wigard a quien destruyeron literalmente su vida difamando su pasado, y amenazándole incluso de muerte, lo que provocó el abandono de su esposa. En cuanto a Bergman, intimidaron a la CBS con torpedear la negociación con Westinghouse mediante un pleito que hundiría a la famosa cadena televisiva.



   Finalmente, la entrevista con Wingard vio la luz, dando lugar a un escándalo sin precedentes en la industria tabacalera, a quienes obligaron a pagar cantidades en indemnizaciones de 246000 millones de dólares. Además, supuso un antes y un después en cuanto a la prohibición de publicidad en televisión, obligación de financiar campañas para dejar de fumar y regularización en la composición de los productos.



   Jeffrey Wingard y Lowell Bergman fueron interpretados por Russell Crowe y Al Pacino respectivamente. Crowe logró una de las mejores interpretaciones de su carrera y es, para quien esto escribe, superior junto a la de “Una mente maravillosa” a la de “Gladiator” que fue por la que consiguió el Oscar. Pacino estuvo al nivel que nos acostumbraba, es decir, altísimo. El reparto lo completaban Christopher Plummer, Diane Venora y Michael Gambon.



   Michael Mann, director especialmente dotado para la narración, realizó una de las mejores películas de investigación que se hayan filmado. Cosechó excelentes opiniones de critica profesional y publica. Incluso logró ser nominada para los oscars en 7 categorías incluyendo mejor película y director. Desgraciadamente topó con la triunfadora de ese año, “American beauty” y no obtuvo ningún premio.



jueves, 6 de octubre de 2016

Escenas Míticas: Especial Conspiraciones - Todos los hombres del presidente




   Este mes se estrena “Inferno”, basada en una nueva novela de Dan Brown. Y teniendo en cuenta el habitual revuelo que levantan sus obras y también las adaptaciones cinematográficas de éstas en pos de las líneas argumentales que siguen en relación a posibles conspiraciones pretendidamente polémicas, he caído en la cuenta de dedicar el ciclo de este mes a las conspiraciones, si bien, con la particularidad de estar basadas en hechos reales.




   A caballo entre el cine de conspiraciones y el de periodistas, este film nos hace una perfecta exposición del escándalo de “Watergate”. A cargo de contárnoslo estaba todo un especialista en cine de intriga, investigación y sobretodo, conspiración, Alan J. Pakula. Títulos anteriores como “Klute”, “Único testigo” o “Presunto inocente” le avalan. Y posteriores como “El informe pelicano”.



   ¿En qué consistió? Watergate era el nombre de un complejo de oficinas sede de Partido Democrático norteamericano donde, en la madrugada del 17 de junio de 1972, se arrestaron a cinco hombres que pretendían robar documentación. ¿Qué levantó la liebre? No hubiera pasado de un simple robo si un reportero del Washington Post enviado a cubrir la noticia advertiera que esos hombres tenían unos abogados demasiado importantes.



   Ese reportero se llamaba Bob Woodward que junto a Carl Bernstein, tiraron del hilo, nombre por nombre, iniciando una investigación que sacó a relucir mucho más de lo pensado. La trama destapaba que el robo de documentos obedecía a información recabada con el fin de ejercer un acoso contra los opositores políticos de la administración Nixon que llevó hasta unas grabaciones secretas ordenadas por dicho expresidente, los cuales no hacían más que formar parte de toda una colección de acciones de abuso de poder de éste, entre las cuales también se encontraba la financiación ilegal del Partido Republicano.



   A la postre, tras obstaculizar claramente la investigación y ante el proceso de destitución que se le avecinaba, Richard Nixon terminó dimitiendo la tarde del 8 de agosto de 1974. Pero nada de ésto hubiera sido posible sin la figura de “Garganta profunda”, pseudónimo utilizado por William Mark Felt (su identidad no se reveló hasta el pasado 2005), número dos del FBI por aquella época y que orientó en sus secretos encuentros a Woodward hacia la implicación de Nixon.



   La película se basa en el libro de los dos reporteros que destaparon el asunto, Woodward y Bernstein, y está incluida en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos por su alto valor histórico y documental. Otras películas relacionadas con el tema son “Nixon”, una especie de biografía del expresidente dirigida por Oliver Stone y “Nixon contra Frost”, donde el periodista logró sacarle la confesión de su culpabilidad en una maratoniana entrevista.



   El reparto era de un nivel espectacular. Los protagonistas fueron Robert Redford y Dustin Hoffman como los dos famosos periodistas, en dos impecables interpretaciones, que se complementaban con un plantel de secundarios encabezado por Jason Robards, Martin Balsam y Hal Holbrook como célebre “garganta profunda”.




   Tuvo excelentes críticas y aún hoy se la considera en el podio de los títulos de conspiraciones de la historia del cine. Obtuvo cuatro Oscars entre los que estaban a la dirección artística, al sonido; por supuesto al guin adaptado, y a Jason Robards como secundario.
   Como curiosidad, la adopción, a partir de entonces, del sufijo “gate” para colocar a cualquier trama de corrupción en cualquier ámbito y país.