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jueves, 9 de marzo de 2017

Escenas Míticas: Terror Oriental - Shutter




   Si el inicio del boom de la llegada del terror oriental fue principalmente desde Japón, y es lógico que a occidente hayan llegado mayor número de títulos de ese país, ésto abrió la veda a otros países del Lejano Oriente. Es el caso de “Shutter”, una película tailandesa que gozó de relativo éxito en esa zona y que también llegó a Europa y Estados Unidos.




   “Shutter” es un film puramente de miedo. Con ésto quiero decir que, si bien muchas películas orientales tienen un componente importante de drama, como, por ejemplo, “Dos hermanas”; aquí la atmósfera es intencionadamente terrorífica, aquí el objetivo es asustar al espectador.



   De alguna manera, el terror y la fotografía siempre han estado muy unidos. En el campo de la parapsicología es frecuente encontrar numerosas fotos y psicofonías. El anhelo de aceptar lo paranormal desde un medio que dé testimonio de ello. Internet está repleto de esas imágenes. Claro, otra cosa es la autenticidad de ellas. Es por ello, que el argumento vaya por ese camino.



   Porque con lo que se juega primordialmente es que la cámara capte lo que el ojo no ve. Para ello potencia una ambientación especialmente oscura para poner énfasis en el impacto proporcionado por los flashes de las cámaras. Un recurso efectista pero también efectivo.



   Algo que favoreció que la película tuviera una buena acogida fuera de su país y de la zona oriental, fue tener un ritmo más alto de los habitual en esa clase de cine. Digamos que un ritmo más occidentalizado. Porque la verdad que consigue buenas escenas de tensión y no emplea demasiado relleno entre ellas.



   Pero ni aun así se salvó de su remake americano. Aunque tardó algo más que con sus compañeras, se realizó con Joshua Jackson y Rachel Taylor de protagonistas, muy de moda en películas adolescentes hace unos diez años. Aunque fue dirigida por Masayuki Ochiai. Pero ya advierto que no tiene nada que ver con la original, la cual tenía un final sorpresa impactante, uno de verdad, no de esos “sorpresas” pero predecibles media hora antes.

   No me puedo resistir a comentar esta curiosidad. La película está codirigida por Banjong Pisanthanakun y Parlipoom Wongpoom. Si, y ahora cerrad los ojos e intentad reproducir esos nombres sin volver a mirar. Vale, yo tampoco lo he conseguido.

miércoles, 1 de marzo de 2017

Escenas Míticas: Terror oriental - Pulse (Kairo)




   Éste es otro de los títulos del cine oriental de los que la industria americana hizo su remake. Podemos hablar de que realizar un remake de una película con tan poca diferencia de tiempo es innecesario. Ahora explicaré cuales son las razones de ello. Pero el caso es que el remake de éste si me gustó. Al igual que me gustó y mucho “The ring”. Aunque en los correspondientes a “Llamada perdida”, “Shutter” o “The eye” no opino igual.




   Esas razones a las que me refería son las siguientes. Más que remakes son adaptaciones al lenguaje occidental y más particularmente al norteamericano. Por ejemplo, el ritmo del cine oriental es lento y pausado, algo que en Estados Unidos no vende. Otro motivo es la costumbre de los directores orientales de dejar las explicaciones abiertas, cuando al otro lado del charco gustan de ser más explícitos. Y otra es la de no empatizar con actores orientales simplemente porque no se identifican con ellos.



   Sin embargo, que afirme que me guste el “Pulse” americano no significa que me parezca una buena adaptación. Dista enormemente en trasfondo, tono y enfoque del original, que apuesta más por una lectura más profunda y filosófica de lo que a la postre es una crítica a la soledad que provoca la evolución de la raza humana hacia una sociedad cada vez más tecnológica.




   Si concretamos más podemos decir que centra su foco en las amenazas que llegan desde la red. Y la película, de alguna manera, se adelantaba unos cuantos años a lo que ocurría por lo que se la puede considerar premonitoria. Tengamos en cuenta que el film se estrenó cuando el boom de las redes sociales aún no se había dado. Facebook, Twitter y YouTube aún no mediatizaban nuestras vidas.



   La película nuevamente utiliza un medio conductor relacionado con la tecnología. Si en “Ringú” y “Llamada perdida”, los peligros nos llegaban desde un vídeo o un móvil; aquí lo hace desde una web que proporciona unas imágenes de muerte, unos vídeos donde se observa a la gente apagarse hasta el suicidio.



   Y es que los suicidios es un tema muy en liza en Japón. No en vano, es uno de los países en los que más se producen del mundo. Incluso se adaptó la tristemente real costumbre de sus habitantes de ir a un bosque a suicidarse, en “El bosque de los suicidios”. Aunque en honor a la verdad, no me gustó el tratamiento que se le dio a esa película.



   Pero, aunque toma varios elementos presentes en el cine de terror de esa década, “Kairo” está bastante alejada de ese cine comercial más típico. Es más, un drama apocalíptico más empeñado en hacer un retrato de esa sociedad deshumanizada, fría y desesperanzada, que de dar miedo.



   La película deja la resolución final del argumento a la imaginación del espectador, sin ofrecer en absoluto una explicación concreta que es cierto que puede provocar frustración.



            En general obtuvo buenas críticas, aunque su difusión fuera de las fronteras del país nipón no fue muy extensa.

jueves, 23 de febrero de 2017

Escenas Míticas: Terror oriental - Audition




   Sin duda, ésta es una película especial, que se le colocó el cartel “de culto” prácticamente desde su estreno. Aunque se la identifica como cine de terror, incluso incluyéndola en muchas listas de los títulos más terroríficos que se han filmado, “Audition” es una película inclasificable, extraña e incipientemente turbadora.




   En mi opinión, y muchos de los seguidores del director japonés la compartirán, es su mejor película. Fue la que le hizo famoso en occidente y supuso una avalancha de reacciones, positivas y negativas, entre público, crítica especializada y figuras del cine. Por ejemplo, personalidades del cine de terror tales como John Londis, Eli Roth o Rob Zombie, confesaron que les había costado sobremanera digerir la película.



   En cuanto a los críticos cinematográficos, en general, la trataron bien, algunos incluso elogiando notablemente la originalidad del film. Pero hubo reacciones verdaderamente enfurecidas, llegando a calificar a Miike como “el mal”. Fue censurada y más tarde retirada en Estados Unidos y en Europa, donde fue mejor acogida, también hizo que muchos se llevaran las manos a la cabeza.



   Basada en una novela de Ryu Murakami, que, en aquellos tiempos, era uno de los dos escritores más populares del país del sol naciente. El título hace referencia a un engañoso casting para una supuesta película que en realidad era un truco para que el protagonista encontrara una pareja de su agrado tras haberse quedado viudo.



   Por eso “Audition” es una película inicialmente normal, un drama lento de toque romántico en el que es cierto que siempre planea la sospecha pero que se ve con suma tranquilidad. Hasta que se convierte en otra película, en una de absoluto horror y de una forma tan abrupta que supone un auténtico shock para el espectador.



   Gran parte de la eficacia de la historia reside en la soberbia y, a la vez, estremecedora interpretación de Eihi Shiinaa, capaz de ofrecernos la más convincente inocencia de un ángel (muchas veces representados con un vestuario de blanco predominantemente) para llevarnos al descubrimiento de su verdadera personalidad que es la de una psicópata sádica y retorcida capaz de actos atroces.



   Los últimos 40 minutos son “made in Miike”, tan extraños, desconcertantes, impactantes, terroríficos e incomprensibles como solo este director sabe hacer. En algunos momentos recuerda al propio David Lynch. Lo que está claro es que, al terminar, el espectador, le haya gustado o no, le cuesta no tener los ojos como platos.



    Si algo no puede borrársele a uno de la retina y de la memoria es la secuencia de la tortura. Una autentica salvajada en la cual es difícil mantener la mirada. Llega a ser insoportable, y, aunque es cierto que gran parte del impacto es por la sorpresa, el nivel de impacto es incuestionable. A nadie se le olvidará ya el “kiri, kiri, kiri” que tararea la protagonista.

            Al parecer, se prepara remake americano para estrenar en 2019. Difícil lo tiene para igualar el original, pero veremos.

martes, 14 de febrero de 2017

Escenas Míticas: Terror oriental - Llamada perdida




   No me podía permitir no incluir algún título de un director como Takeshi Miike, quizá el director más popular de Japón en las últimas dos décadas, por lo que, como no podía ser de otra manera, hablaremos de su trayectoria y contaremos en este ciclo con dos de sus películas. Una de ellas es esta “Llamada perdida”.




   Quizá sea uno de los directores, si no el que más, prolífico, con más de sesenta obras entre teatrales, películas y televisión. De hecho, entre 2001 y 2002 llegó a realizar la friolera de 15 películas, lo que fácilmente supondrá todo un record para los Guinness. Esta hiperactividad no le ha restado buenos y recordados títulos que disimilan asombrosamente la rapidez con la que han sido rodados.



   Decir Miike es decir polémica, es decir transgresión, o violencia. Sus películas no dejan indiferente a nadie. Su obra tiene la capacidad de crear una poderosa atracción o una exagerada repulsa. En ocasiones, incluso ambas a la vez o alternativamente durante un mismo film.



   Sin embargo, “Llamada perdida” es una de las películas más convencionales de su extensa filmografía donde el director nipón demostró que podía adaptarse perfectamente al cine de género y comercial, pues en este caso, se ajustaba al prototipo de terror de moda en su país en esa época. Que nadie espere pues ninguna semejanza con “Ichi, the killer”, “Visitor Q”, “Gozu”, la saga “Dead or alive” o “Audition” (tendrá su propio especial).



   “Llamada perdida” tenía dos de las características más recurrentes del cine de suspense japonés. Por un lado, aquello de mezclar la tecnología con lo paranormal. Y por ésto, el hecho de existir una maldición que se transmite precisamente por un medio tecnológico como es en este caso por los móviles. Algo que ofrecía similitudes con “Ringú” (un vídeo) o “Pulse” (Internet).



   Aun así, Miike no puede resistirse a darle su toque personal y aunque “Llamada perdida” tiene un objetivo claramente comercial, es bastante más extraña en su resolución que sus hermanas de género, especialmente en cuanto a lo abierto del final y en lo complejo de la explicación del porque se dan lugar los acontecimientos.



   Por cierto, que la melodía de llamada perdida que recibía cada personaje que transmitía la música y posterior muerte era escalofriante. Algo que potenciaron desde la propia página oficial de la película en la cual podías mandar un mensaje a cualquier conocido con dicha melodía para hacerle una macabra broma.



   Miike conseguía algunas secuencias de bastante inquietud, especialmente en los treinta minutos del tramo final a los que consigue imprimirles una intensidad brutal. Algo que ni por asomo consiguieron en el remake americano protagonizado por Shannyn Sossamon y Edwards Burns.

jueves, 9 de febrero de 2017

Escenas Míticas: Terror oriental - The eye



   
   El cine oriental ha llegado a occidente más bien a cuentagotas con películas mayormente costumbristas, o temática samurai, con excepcionales ejemplos como el de Akira Kurosawa. Pero fue con el género del terror con el que irrumpió, y de qué manera, en el mercado europeo y norteamericano, principalmente desde Japón y más tarde, Corea, Tailandia y China.




   ¿Y que tiene el terror llegado desde Oriente que nos resulta tan atractivo? Bueno, posee unas características muy particulares que lo alejan del cine y, sobretodo, el terror más occidental. Su forma de narración es lenta pero sus golpes de efecto son impredecibles. Además, sus argumentos tienen una gran base cultural en unas creencias muy espirituales.



   Si fue Japón quien inició el desembarco de su cine fuera de sus fronteras con “Ringú” y “Jo-on” (La maldición) y directores como Hideo Nakota y Takeshi Shimizu, esto posibilitó que las grandes distribuidoras principalmente norteamericanas se interesaran en explorar en otros países, como es el caso de “El ojo”, que es de Hong Kong.



   De hecho, esta película tuvo éxito en taquilla incluso más que las anteriormente mencionadas, con más de medio millón de dólares de recaudación. Cifra que puede parecer muy exigua si lo comparamos con cualquier película americana pero que aventaja sobradamente a cualquiera de sus referentes orientales.



   A cargo de la dirección estaban los hermanos Pang, Oxide y Danny, que gozaron de cierta fama tras el resultado de este film y que incluso llegaron a pasarse al otro lado del charco para realizar “The messengers” en Estados Unidos. Aparte de las secuelas de “El ojo” dirigieron “Re-cycle”, también enmarcada en el terror. Aunque también han llevado sus carreras por separado, es en equipo donde han conseguido mayores logros.



   La idea de la película surgió de una noticia leída en un periódico que hablaba de una persona que había recibido un trasplante de córnea y que posteriormente se había suicidado. Algo que apoyaba la teoría de que la que era trasplantada heredaba capacidades, para bien o para mal, de las personas a las que pertenecían esos órganos o miembros.



   Hay que decir que esta idea ya estuvo en la mente de todo un maestro como Alfred Hitchcock, con un argumento, al menos en su planteamiento, similar. Sin embargo, al no conseguir que James Stewart fuera el protagonista, desestimó el proyecto.



   “El ojo” cosechó bastantes buenas críticas. Los hermanos Pang se ocuparon de otras dos secuelas, que, en el caso de la primera, se acercaban y mucho al nivel de ésta. Con el tiempo, éste título ha quedado como uno de los más destacados del boom del cine de terror de hace unos quince años.