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martes, 25 de agosto de 2026

Escenas Míticas: Monstruos acuáticos - Infierno azul

 


   Cómo no iba a haber una de tiburones en este ciclo. Si las hay todos los veranos, incluso fuera de ellos, este año “Embestida”, por ejemplo. Tan cierto como que demasiado habitualmente el nivel ha sido muy bajo y son muy pocos los títulos de este subgénero que uno repite o hasta que pueda recordar una semana después de haberlas visto. Bueno, las de “Sharknado” se recuerdan pero por motivos muy distintos.




   Por supuesto, hay excepciones. Más allá de la secuela de la propia instigadora de la oleada de monster movies que se produjo después, “Tiburón” (ojo, la primera, es decir, “Tiburón 2”, las demás mejor olvidarlas), ha habido películas que se salvan de la quema. Como la divertidísima “Deep blue sea”, “Open water”, “A 47 metros” o incluso “Megalodón”. Y desde luego “Infierno azul”.



   Que probablemente es la mejor película de tiburones desde la de Steven Spielberg. Su éxito creó una avalancha de imitadoras de su fórmula, que nadie logró emular y que aplicaron a cualquier argumento con un animal amenazando vidas humanas, no solo tiburones. Personalmente solo destacaría dos por encima de las demás: “Piraña” y “Orca, la ballena asesina”.



   Porque yo siempre recomendaré, eso sí, sabiendo muy bien lo que es, “El último tiburón”, una típica exploitation italiana, que no tuvieron la más mínima vergüenza de vender como “Tiburón 3”, y que copia sin pudor el armazón argumental de la película de 1975. Desde luego, no es buena, incluso podría calificarse de infame, pero qué bien te lo pasas viéndola.



   El responsable de “Infierno azul” es un director bastante infravalorado en general por no tener un sello personal. De esos calificados “de encargo”. Pero que saben dirigir, que muy pocas veces fallan, lo que yo llamo un artesano efectivo. Hablo del español Jaume Collet-Serra. Prueba de que los productores sí aprecian esa efectividad es que nunca le falta trabajo.



   Collet-Serra debutó con el remake de “La casa de cera”, a la que considero bastante mejor versión de lo que se dijo. Y siguió con lo que ya es un clásico moderno del thriller de terror, “La huérfana”. Además, de un puñado de thrillers de intriga y suspense protagonizados por Liam Neeson, con el que prácticamente formó una sociedad. Quizá por su experiencia en el género es por lo que ha sido elegido el cineasta para el también remake de “Máximo riesgo”.



   Sin embargo, no fue la primera opción, el elegido había sido el francés Louis Leterrier (“Transporter”) pero rechazó la oferta por diferencias creativas y porque quería un presupuesto más amplio. Que finalmente fue de 17 millones de dólares, que se materializaron en un gran rendimiento en taquilla, en total 116 de recaudación. Y, en general, buenas críticas por parte de la prensa y el público.



   Jaume Collet-Serra le hace varios guiños a la película que todo el que hace una película de tiburones tiene como referencia desde hace cincuenta años, “Tiburón”. Esos planos desde debajo de las víctimas, recortando su silueta contra la superficie del agua o la forma en la que brota la sangre y tiñe el mar. Quién no ha copiado eso de Spielberg. Pero el homenaje más claro es situar una boya como elemento básico en la parte final de la historia.



   Y como en aquella, las apariciones del escualo están muy dosificadas. Por cierto, realmente bien recreado, totalmente por ordenador. La que no lo fue, es decir, es completamente real, fue la gaviota que acompaña a la protagonista buena parte de la película y con la que la actriz logró crear un lazo de confianza. Fue sacada de una organización conservacionista.



   Paradójicamente, la secuencia más compleja de filmar fue la conversación con los surfistas, para la que se necesitaron nueve barcos y setenta personas. Porque prácticamente todas las tomas submarinas fueron rodadas en un tanque de agua. Y probablemente la escena más visualmente fuerte fue la de la autosutura, donde la protagonista se cierra la enorme herida en la pierna con apenas unos pendientes que lleva.



   Que fue Blake Lively, en una de las mejores, si no la mejor, interpretaciones que ha hecho. Espoleada por su marido, Ryan Reynolds, para aceptar el papel, pues tenía ciertos paralelismos con el que acababa de hacer él, “Enterrado”, es decir, pasar gran parte de la película solo. Por eso no podemos destacar a más miembros del reparto, más allá de las breves participaciones de Óscar Jaenada y Brett Cullen.

martes, 18 de agosto de 2026

Escenas Míticas: Monstruos acuáticos - El territorio de la bestia

 


   Si los tiburones son las estrellas de todos los veranos en el cine de monstruos, podríamos convenir que los cocodrilos, aunque a bastante distancia en cuanto a número de títulos, ocupan la segunda posición. Y si este no es el mejor de ellos sobre ellos, poco le falta. Hablo objetivamente porque, personalmente, mi favorita es una bastante menos seria pero tremendamente divertida, “Mandíbulas”.




    Pero sí, “El territorio de la bestia” probablemente es una de las más realistas de cocodrilos. Ese es el título que recibió en España, que en este caso no me parece desacertado pues el original es “Rogue” que vendría a ser como “Solitario”, pero que en el contexto animal es un término que se aplica a ejemplares que se apartan o se ven apartados de la manada y establecen un territorio propio, el cual defienden celosamente.



   Es justo lo que hace el protagonista reptil de esta, comportarse acorde a lo lógico en su especie. No es más inteligente de lo normal como los tiburones de “Deep blue sea”, no está alterado genéticamente ni sufre ninguna mutación. La corre cual Usain Bolt como el de “Cocodrilo, un asesino en serie”, ni ha salido de las alcantarillas como en “La bestia bajo el asfalto” (una de mis favoritas), ni viene como producto de una inundación como en “Infierno bajo el agua”.



   No, es un animal en su propio hábitat, comportándose como lo que es, un gran depredador ejerciendo su soberanía sobre su feudo. Junto con “Black water”, por cierto, estrenada en el mismo año, 2007, son las aproximaciones cinematográficas más realistas que nos han llegado de estos grandes lagartos. Porque no hace falta nombrar todas esas películas que muestran imágenes muy fantasiosas de los cocodrilos. No te digo ya los que saca Asylum, enfrentándolos con anacondas y otros bichos.



   No en vano está inspirada, que no basada, en un cocodrilo marino (el más grande y peligroso) real, Sweetheart. Como el de la película, era un ejemplar enorme, de más de cinco metros, muy aficionado a atacar embarcaciones que entraban en su territorio y que actuó entre 1974 y 1979. Aunque no se le registraron víctimas. Hay fotos reales de periódico en el bar de la primera escena de la película.



   Curiosamente, también “Mandíbulas” tomaba a Sweetheart como referencia, aunque el tratamiento que le da es muy diferente, más cercano al de “Tiburón”, de Steven Spielberg, bastante más grande de lo que son en realidad y con tendencia al asesinato en serie, aunque desde un tono más cómico y exagerado.



   Un factor importante es el escenario. Situado en la tierra de Cocodrilo Dundee, Australia, y de la patria de Sweetheart, un lugar con fama de tener más animales por kilómetro cuadrado que podrían matar a un humano. Pero sobre todo porque es de donde es su director, Greg McLean, quien parece especialmente inspirado en como mostrar y explotar ese espectacular paisaje australiano, que casi se convierte en un personaje más.



   McLean no solo dirige, también escribe y produce la cinta. Un cineasta que apuntaba bastante alto en el género de terror tras su opera prima y anterior película a esta, “Wolf Creek”, título de un slasher muy apreciado en la época. Sin embargo, no se cumplieron las previsiones pues tras la secuela de esta, encadenó una serie de películas de nivel bastante inferior, del que solo se podría salvar “La jungla”.



   El protagonista de “Wolf Creek”, John Jarratt está en el reparto de “El territorio de la bestia”, aunque prácticamente irreconocible y en un papel secundario. Porque los actores principales del elenco eran Michael Vartan y Radha Mitchell, el nombre más conocido en la época de este elenco. También participa Sam Worthington pero todavía no lo había hecho en “Terminator Salvation” y “Avatar”. Y una muy joven Mia Wasikowska.



   Otro de los aspectos positivos de la película es que la criatura no está para nada sobreexpuesta. Como buena aprendiz de “Tiburón”, sus apariciones son esporádicas y su imagen muy dosificada, hasta su final en el que podemos ver de lo lindo al cocodrilo, el cual está realmente bien recreado, mezclando efectos prácticos, animatrónicos, con digitales, los predominantes cuando le vemos de cuerpo entero.



   Sin embargo, a pesar de tener buenas críticas, bastante mejores de las que suelen tener las películas de este tipo, fue un fracaso de taquilla, recaudando apenas 4 millones de dólares, cuando habría empleado 26 en su presupuesto. Aunque, como casi ya es un clásico en estos títulos, tuvo una segunda vida en el mercado de DVD y Blu-ray.

martes, 11 de agosto de 2026

Escenas Míticas: Monstruos acuáticos - Deep Rising

 


   Una de esas películas que cumplen todos los requisitos para considerarse un título de culto. Porque si bien es claramente una película de monstruos y, por tanto, remite más al cine de serie B, su presupuesto no lo fue, porque 45 millones de dólares era una cifra bastante respetable para la época, los noventa, que no se correspondieron en taquilla pues solo recaudó 11, por lo que fue un fracaso comercial.




   Si a eso le añadimos que tuvo unas críticas predominantemente negativas, aunque no de forma unánime, pero que, sin embargo, tiene una generosa masa de fans que la defienden, entre los cuales me cuento, y que con los años las opiniones sobre ella han mejorado, digamos que tiene la combinación perfecta para considerarla cine de culto.



   Su director, Stephen Sommers, tenía el deseo de hacer una película de serie B, como homenaje a las películas de monstruos de la década de los cincuenta, aunque bebía de múltiples influencias. Se podría decir que es una mezcla de "La aventura del Poseidón" y "Alien", más casi su secuela "Aliens, el regreso", pero jugando en la liga de títulos que habían estado de moda diez años antes, como "Profundidad seis", "Leviathan, el demonio del abismo" o "La grieta". Porque "Abyss", otra de James Cameron, ya estaba en una división superior.



   Curiosamente el título original es el mismo que el de una película de 1977, la italiana "Tentáculos" (una de esas hijas del éxito de "Tiburón"), cuya criatura guarda bastante parecido con la de "Deep Rising", que es como terminó llamándose, quizá para no ser confundida con aquella o que la gente pensase que era un remake.



   Pertenece, por tanto, al igual que hay cine de tiburones o de cocodrilos, a las películas de pulpos, calamares gigantes o kraken (ahora van a estrenar una), como la mencionada "Tentáculos" o clásicos como "20.000 leguas de viaje submarino". Para su diseño se inspiraró en un artículo del National Geographic sobre medusas.



   Y para su recreación se mezclaron efectos prácticos y digitales. Precisamente la parte digital no les convencía, por lo que terminaron sustituyendo la empresa de efectos visuales por ILM (Industrial Light and Magic), por entonces de George Lucas, lo que supuso un retraso en la producción y un incremento en el presupuesto.



   El guion no se preocupa de explicar de dónde sale el monstruo, si es de origen alienígena, producto de una mutación o un animal prehistórico. Está ahí y ya está. Pero sí se insinúa al final que en la isla a la que llegan los supervivientes hay otros monstruos y que Octalus, que es como se llamó a la criatura, podría proceder de una especie de mundo perdido. De hecho, se especuló con que podría ser la Isla Calavera, hogar de King Kong.



   Lo cual desmintió el propio Sommers, pero que sí invitaba a una posible secuela de haber tenido éxito la película. No fue así. Su fracaso también se puede deber a una escasa promoción y a estrenarse en un mes tan poco propicio para la taquilla como enero. Pero como tantas de estas, tuvo una segunda vida en el mercado de VHS y DVD, tanto para alquiler como para venta.



   Stephen Sommers quería cine de monstruos marinos, pero mezclado con los géneros de aventuras y acción. Algo que se repetiría en sus siguientes películas, algunas de ellas gozando de bastante éxito y popularidad, como las dos primeras de "La momia" (las de Brendan Fraser), "Van Helsing" o "G.I. Joe".



   El papel protagonista estaba pensado para Harrison Ford y, de hecho, recuerda bastante al personaje de Han Solo. Pero lo rechazó y en su lugar se contrató a Treat Williams. Lo mismo que el papel femenino, donde la elegida era Claire Forlani, pero terminó en manos de Famke Janssen, que venía de ser chica Bond (villana) en "GoldenEye" y que posteriormente sería Jean Grey en "X-Men".



   El reparto lo completaban nombres que hoy nos resultan bastante conocidos, como Djimon Hounsou, Wes Studi, Cliff Curtis, Kevin O'Connor o Jason Fleming. Personalmente, la película me parece entretenidísima y muy divertida, pues no se toma en serio a sí misma. Quizá hoy los efectos visuales hayan envejecido mal, pero es parte de su encanto.

martes, 4 de agosto de 2026

Escenas Míticas: Monstruos acuáticos - Anaconda

 


   El verano es un periodo del año habitual para estrenar películas con las que recordarle a la gente que está pasando sus vacaciones cerca de lugares con agua, sean playas, lagos o ríos, en los que podrían encontrarse con enormes bichos acuáticos perfectamente capaces de despedazarlos y devorarlos como quien toma el té de la tarde. Sin ir más lejos, este mes se estrena "En mar abierto", donde Renny Harlin vuelve a los tiburones desde aquella divertidísima "Deep Blue Sea".




   Tiburones, cocodrilos, pirañas, orcas, pulpos y... anacondas. Es solo parte de lo que te puedes encontrar en estas películas veraniegas de monstruos acuáticos. Y vamos a empezar con una de mis favoritas aunque en su momento la crítica la pusiera a caer de un burro y sea de las películas con notas más bajas en las webs de cine. Por ejemplo, tiene 2'9 en FilmAffinity.



   Pero yo reconozco habérmelo pasado bomba en la sala de cine en su momento y es una sensación que he reafirmado al volver a verla ahora. De hecho, es de esas películas que han adquirido cierto halo de título de culto, al menos en el cine de monstruos, con el paso de los años.



   No en vano, John Wilson, el creador de los infames premios Razzie, la incluye entre las cien películas más malas pero a la vez más divertidas. Esa es la dicotomía que provoca esta película, cuyo mayor problema fue que la gente se la tomó demasiado en serio cuando ni ella misma lo hacía. Recordemos que tiene una escena en la que una de las víctimas de la anaconda, recién regurgitada, guiñaba un ojo. Si eso no es un chiste, no sé qué es.



   Es más, tiene tal colección de gazapos que cuesta creer que no fueran adrede. Personajes que salen del agua que tienen la ropa seca en el siguiente plano. O que cambian de peinado. Barriles que se hunden cuando deberían flotar. Y mi favorito, la cascada en dirección contraria. Para ahorrar costes, en lugar de mover el barco hacia atrás, lo hicieron con toda la imagen y hay una cascada de fondo en la que el agua va hacia arriba en lugar de hacia abajo.



   De hecho, la película sería la pesadilla de un zoólogo, o para más señas, un herpetólogo, viendo a una anaconda trepar como un mono, tragarse a personas enteras de una sentada (cuando es un proceso que puede durar horas) y, sobre todo, rugir, cuando en realidad no emiten ningún sonido.



   La película se inspira en las leyendas sobre serpientes gigantes de Sudamérica. Pero lo cierto es que no existe ningún caso documentado sobre anacondas que se hayan comido a una persona. Sí los hay sobre pitones reticuladas en el sudeste asiático, cuyas fotos a menudo circulan como si correspondieran a anacondas.



   Pero el reparto sí tuvo que lidiar con peligros tan reales como caimanes, pirañas, insectos y la flora del lugar, ya que era Manaos, en Brasil. Menos la propia anaconda, cuya recreación fue de lo más criticado de la película. Personalmente creo que los efectos animatrónicos funcionan muy bien, pero los digitales no tanto. Y es que ni había tanto dinero ni en la época todavía el CGI estaba tan avanzado, salvo excepciones como "Jurassic Park" y "Terminator 2".



   Para la protagonista se quería a Gillian Anderson o Julianne Margulies, pero lo rechazaron porque no podían dejar sus respectivas series, "Expediente X" y "Urgencias". Así que se eligió a Jennifer López, ya con el estatus de estrella y que había participado en títulos como "Asalto al tren del dinero", "Giro al infierno" o "Selena", por cuya interpretación fue muy alabada por la crítica.



   Le acompañaban el también cantante Ice Cube, Eric Stoltz, Owen Wilson, Kari Wuhrer, brevemente Danny Trejo y un Jon Voight que claramente es el que mejor se lo está pasando en esa variante del Quint de "Tiburón", aunque anteriormente a él se había pensado en Jean Reno. Y tras la cámara un Luis Llosa con películas previas como "En el corazón de la jungla" o "El especialista". Pero que tras "Anaconda" solo ha vuelto a dirigir dos veces, en 2006 y 2024.



   La película costó 45 millones de dólares y recaudó 136 en taquilla, así que ni tan mal. Tuvo una especie de secuela/reboot en 2004, "Anaconda, la cacería por la orquídea sangrienta", "Anaconda 3, la amenaza", "Anaconda 4, rastro de sangre" (estas dos últimas para televisión), un remake chino bastante desconocido en 2024, la típica versión Asylum y una parodia de título homónimo en 2025. Incluso existe un crossover con la saga "Mandíbulas", "Mandíbulas vs Anaconda".

martes, 29 de agosto de 2023

Escenas Míticas: Monstruos Acuáticos - Underwater

 


   Esta sección me sirve para recuperar películas pasadas, de otras épocas, pero también para reivindicar títulos que no tuvieron buenas críticas, fueron un fracaso de taquilla o que incluso el público la tomó con ellas por h o por b. Muchas de ellas, con el tiempo pasaron a considerarse de culto y fueron adquiriendo el cariño de los espectadores que no tuvieron en su estreno. Pues este no es el caso.




   Aun así he tenido a bien hablar de ella porque aunque claramente no inventara nada ni sea nada del otro mundo, ya sea porque me gustan esta clase de películas, aunque vea evidente de quien copia. Porque aunque se asemeje a otros títulos, sobre todo ochenteros, como “Profundidad seis”, “Leviathan, el demonio de las profundidades” o “Abbys”, el gran referente cinematográfico vuelve a ser “Alien”.



   Personalmente considero que es una película que funciona en esa emulación, que está muy bien rodada y consigue un buen nivel de claustrofobia, qué es lo que pretende. Además, tiene ese encanto de aquellas películas de los ochenta. No deja de ser una película de serie B, con todas las claves que eso implica, pero con dinero.



   Un dinero que ascendía a 60 millones de dólares, tampoco estamos hablando de presupuestos como el de “Megalodón”, por ejemplo. Pero lo suficientemente alto como para considerarse un fracaso de taquilla al solo recaudar 40 en salas de cine. Aunque podemos dar algunas explicaciones, que no excusas, del descalabro. Seguramente hubiera dado igualmente.



   De primeras, su producción coincidió plenamente con el proceso de venta de Fox por parte de Disney, lo cual provocó varios retrasos en su fecha de estreno, lo que contribuyó a crear cierta leyenda negra sobre ella. De hecho, fue la última película que llevó el sello de Twenty Century Fox. Esto supuso que se estrenara en enero de 2020, una de las últimas también en hacerlo antes del cierre de las salas de cine a causa de la pandemia del covid.



   ¿Afectó esto a su taquilla? Bueno, la pandemia no fue declarada hasta prácticamente un mes después, pero es verdad que muchas películas, cuando no funcionan como quisieran en los mercados de Estados Unidos y Europa, esperan al asiático para recuperarse, en ese tiempo el virus ya había hecho acto de presencia en China. Por lo menos les habría dado para no perder dinero.



   Tampoco el reparto poseía nombres que arrastraran al público a los cines. Es conocida la animadversión que genera Kristen Stewart a cierto sector de él. Injustificado la verdad. Ya cansa la retahíla de que es inexpresiva y no va a estar con el San Benito de “Crepúsculo” toda la vida, como Robert Pattinson. Para quienes sean capaces de abrir su mente (y sus ojos) vean películas como “Café Society”(Woody Allen), “Soberg”, “Spencer” y, sobre todo, “Personal Shopper”.



   Una Stewart que las pasó moradas por el agobio de los trajes herméticos de 63 kg que tuvieron que llevar todos. Y que cuando no lo llevaban, para colmo también tuvo polémica, acusándola de aparecer mucho en ropa interior, aunque su atuendo fuera bastante menos sugerente que el semitransparente de Sigourney Weaver en “Alien, el octavo pasajero”. De hecho, incluso podría ser un guiño a aquella. Como una de las correas que lleva Vincent Cassel en las que pone Weyland Yutani, la empresa que financia a la Nostromo.



   El reparto lo completaba Jessica Henwick y T.J. Miller. En la silla del director estaba William Eubank, autor de otras dos películas de ciencia ficción bastante interesantes como “Love” o “La señal” y otra de terror no tanto, “Paranormal Activity: los allegados”. Por cierto, la criatura final, claramente es un homenaje a H.P. Lovecraft, pues es la viva imagen de Cthulthu.



miércoles, 23 de agosto de 2023

Escenas Míticas: Monstruos Acuáticos - Mandíbulas

 


   Probablemente sean los cocodrilos, detrás de los tiburones, los animales más usados para monsters movies, para películas en las que un gran depredador aterroriza a unos cuantos humanos. Sin embargo, es muy raro ver un título referente a ellos con un aprobado en las páginas de cine. Es el caso de esta, que tiene una nota bajísima. Lo que se contradice cuando se hacen votaciones sobre películas de cocodrilos y siempre está en el Top 5.




   Curiosamente tuvo en España el título “Mandíbulas”, es decir, en inglés debería haber sido “Jaws”, que aquí se llamó “Tiburón”, con la que, como no, tiene varias reminiscencias, lo que le valió la habitual acusación de plagio. Sin embargo, su título original era “Placid Lake”, lo cual se llega a mencionar en la película.



   Pues bien, para mí esta es claramente mi favorita en este subgénero. No creo que sea la mejor, muy probablemente sean superiores “Black water”, “El territorio de la bestia” o “Infierno bajo el agua”. Incluso aquel clásico setentero que conocimos como “La bestia bajo el asfalto”. Pero “Mandíbulas” me sigue pareciendo la más divertida, la que menos en serio se toma a sí misma, y hasta tiene cierto tono cómico, incluida en la subtrama de “screwball comedy”, de pelea de sexos, entre varios personajes.



   De hecho, tiene una de las escenas más graciosas que he visto en una película de este tipo, que es en la que la anciana da de comer al cocodrilo con una de sus vacas. No obstante, lo cierto es que este título vino en una época de la resurrección de las monster movies, de cuatro o cinco años, donde llegaron otras como “Anaconda”, “Deep Rising”, “ Species”, “Mimic”, “The Relic”, “Un hombre lobo americano en París” y “Deep blue sea”, que se estrenó en el mismo año.



   Tuvo un reparto de caras bastante conocidas, no vamos a decir estrellas pero sí muy reconocibles para el público, como Bill Pullman, Bridget Fonda (probablemente en el mejor momento de su carrera aunque un par de años más tarde se retirara definitivamente de la interpretación), Oliver Platt, Brendan Glesson y una impagable Betty White (una de las cuatro “Chicas de Oro”, concretamente Rose).



   Tras la cámara todo un especialista del género de terror, que ha participado en dos de las más populares sagas de slasher, en la segunda y tercera parte de “Viernes 13” y en “Halloween H20”. Pero además Steve Miner tiene varias películas icónicas del terror de serie B de los ochenta, como “House, una casa alucinante” y “Warlock, el brujo”. Y una rara avis como “Eternamente joven”, con Mel Gibson.



   Por cierto, hace un cameo como piloto de helicóptero en la película. Los otros creadores son el guionista David E. Kelly (conocido posteriormente por la exitosa serie “Big little líes”). Y sobre todo, el gran Stan Winston, que en esa misma década de los noventa había recibido su cuarto Oscar por los efectos especiales de “Jurassic Park”.



   Su importancia en la película es vital pues la creación de su cocodrilo (dos en realidad), es el mejor que a día de hoy, y ya ha llovido, he visto en una película de cocodrilos. Dos cocodrilos animatrónicos para cuyos movimientos eran necesarios entre tres y seis operadores. A todo esto, la idea de un segundo animal por sorpresa fue copiada para “Megalodón”.



   En definitiva, una monster movie muy muy divertida, que acierta en su idea de historia de grupo, con protagonismo compartido y con algunos chistes muy negros. Como la referencia a la película de John Boorman, “Deliverence”, en la que unos excursionistas de la ciudad son brutalmente atacados por varios lugareños. No creo que cogiera la broma todo el mundo pero me pareció muy buena. Económicamente salió airosa, costó 27 millones de dólares y recaudó 56 en taquilla. Además tuvo cinco secuelas, bastante horribles todas, la mayoría para televisión.




martes, 15 de agosto de 2023

Escenas Míticas: Monstruos Acuáticos - Deep blue sea

 

   Uno de mis placeres culpables favoritos hasta el punto de colocarla en mi Top3 de películas de tiburones, lo cual no está mal si consideramos que las otras son las dos primeras partes de la saga “Tiburón”. El caso es que también en diversas encuestas de revistas cinematográficas y otras, salía como uno de los títulos favoritos del público en este subgénero.




   La inspiración de la película reside en la experiencia personal de uno de los guionistas, Duncan Kennedy, quien presenció un ataque de tiburón que le causo tal impacto que hasta llegó a padecer pesadillas durante un tiempo. A pesar de ello, se planteó que el guion debía eludir lo más posible el parecido con la película de Steven Spielberg.



   Sin embargo, el director del film, Renny Harlin no pudo evitar hacer un homenaje a ella, dado que Spielberg es un reconocido ídolo suyo, y la matrícula que le quitan de la boca a uno de los escualos es exactamente la misma que le sacan al tiburón tigre de “Jaws”. No es el único guiño a la saga. La forma de matar a uno de los escualos, por medio de electrocución, es un guiño a “Tiburón 2”. Y la rotura del cristal submarino hace lo propio de “Tiburón 3”.



   Un Renny Harlin, que aunque actualmente esté bastante defenestrado, ya le he defendido en varias ocasiones por tener en su filmografía varios títulos muy divertidos. Se dio a conocer con “Pesadilla en Elm street 4” (probablemente una de las mejores de la saga) y encadenó varias películas muy disfrutables; “La jungla 2, Alerta roja”, “Máximo riesgo” (una de las mejores películas de acción de los noventa), “La isla de las cabezas cortadas” (injusto fracaso de taquilla) y “Memoria letal”).



   Todo antes de esta “Deep blue sea”, tras la cual bajó considerablemente su nivel, y que es verdad que no tuvo buenas críticas, aunque como digo, hoy si es una película muy apreciada por el público, en la que todo estaba puesto al servicio de la diversión y que consiguió 164 millones de dólares recaudados habiendo invertido 82.



   Para el papel protagonista, aunque es una película bastante coral, se pensó en Keanu Reeves, Bruce Willis o Jean Claude Van Damme, pero finalmente recayó en la primera idea de Harlin que era Thomas Jane. A quien acompañaron Saffron Burroughs (“Troya”), Stellan Skarsgard, Jacqueline McKenzie y Michael Rapaport.



   Me dejo a los dos actores negros como mención especial. Pues se hace una broma sobre los personajes negros en esta clase de historias respecto a que siempre mueren cuando son secundarios. Pero no es lo que ocurre con el de L.L. Cool J., que es uno de los dos supervivientes. Cosa que ya había hecho en “Halloween H20” y “Cazadores de mentes”. Otra que iba a sobrevivir era Saffron Burroughs, pero en pases de test, el público la consideraba villana y decidieron que su personaje muriera.



   Sin embargo, el nombre más conocido del reparto, Samuel L. Jackson, quien había aceptado el papel para cumplir su sueño de participar en una película de monstruos, aunque ya lo había hecho pero muy brevemente en “Jurassic Park”, moría de forma muy sorpresiva a mitad de la película, creando un efecto “Psicosis”.



   Para la recreación de los escualos, que contrariamente a lo que se piensa no son blancos sino makos (que la realidad solo pueden llegar a medir tres o cuatro metros aunque aquí haya uno de quince) se recurrió a varias empresas de efectos visuales entre las que estaba ILM (Industrial Light ando Magic). Aunque soy de la opinión que en esta película funcionan mejor los tiburones animatrónicos (que daban verdadero miedo a varios integrantes del reparto) que los digitales. Y reciclaron recursos de otras películas anteriores, como el estudio donde se rodó parte de "Titanic" o el minisubmarino de "Esfera". Por cierto, se hicieron dos secuelas pero son bastante deplorables.



martes, 8 de agosto de 2023

Escenas Míticas: Monstruos Acuáticos - Profundidad Seis

 


   Llegamos a una de mis debilidades, una de mis películas de serie B favoritas. La razón puede que se debiera a haberla por primera vez sin haber cumplido ni los quince años, o quizá a la artesanalidad de sus efectos especiales, o su ambientación claustrofóbica, o tal vez la fascinación por una criatura que solo llegamos a ver en la parte final, y no mucho.




   Una película a la que siempre se la ha acusado de copiar a la “Abbys” de James Cameron cuando eso es literalmente imposible dado que se estrenaron el mismo año con pocos meses de separación. Como tampoco lo era otro título que sí era muy similar a “Profundidad seis” y que también se estrenaba en 1989, “Leviathan, el demonio del abismo” de George Pan Cosmatos, con mejor reparto y mayor presupuesto.



   O la española, aunque con reparto internacional, dado que era una coproducción con Estados Unidos, a cargo de nuestro especialista en serie B, Juan Piquer Simón, ”La grieta”, estrenada un año después que aquellas y también muy parecida. No obstante, ninguna tenía como referencia a “ Abbys”, más allá de desarrollar su trama en una instalación submarina.



   Porque de la que todos estos títulos copiaban descaradamente era de “Alien, el octavo pasajero” e incluso de “Aliens, el regreso”, precisamente de James Cameron, por lo que era lógico que con “Abbys” quisiera alejarse del tono de su anterior película y por tanto, de todas las imitadoras, que trasladaban el escenario claustrofóbico del espacio al fondo submarino, porque allí tampoco nadie puede escuchar tus gritos.



   El invento iba a dirigirlo Robert Harmon, que venía de realizar la magnífica, también de terror, “Carretera al infierno”, pero finalmente el elegido fue Sean Cunningham, responsable de la primera entrega, y la mejor, de “Viernes 13”, aunque venía de dirigir una película que gozó de cierta fama por entonces, “La gran revancha”.



   Curiosamente, el reparto estaba lleno de caras conocidas para el público pero en relación a papeles secundarios o televisivos. Como el caso de Miguel Ferrer, que había aparecido un par de años antes en “Robocop” y que lo haría después en la serie “Twin Peaks”, entre otras. O el de Nia Peeples, popular por ser una de las protagonistas de la serie “Fama”. Nos sonará también Matt McCoy (“La mano que mece la cuna”) o Elya Baskin (“El nombre de la rosa”).



   Aunque parezca poco, motivado por la falta de presupuesto, el trabajo para recrear a la criatura es digno de tener en cuenta. Primero porque se realizó una exhaustiva labor de investigación de la vida submarina, con la teoría de las criaturas que pueden existir en un fondo marino que realmente está poco explorado. Tomando la idea de que el monstruo debía ser una especie de artrópodo prehistórico.



   Para darle vida se recurrió a Chris Walas para diseñarlo, que tres años antes se había ocupado de lo propio en “La mosca”, de David Cronenberg. Se construyó una criatura mecánica de siete metros que había que mover, por medio de cables o incluso desde su interior, mediante doce personas. Una de las cuales era Kane Hodder, el coordinador de especialistas, pero también quien estuvo bajo la máscara de hockey precisamente de Jason Voorhees, en cuatro de las entregas de “Viernes 13”. También se construyó un tanque de agua, con capacidad de 110000 galones, con quince metros de diámetro y tres de alto. 



   La película es obra de dos de los productores más famosos de esa época, Mario Kassar y Andrew Vajna. Aunque no hicieron un gran negocio, costó 8 millones de dólares y eso fue justo lo recaudaron, así que se quedaron igual. Además, las críticas fueron más bien negativas, aunque eso era algo de esperar. Por cierto, el cartel de la película es todo un spoiler sobre la muerte de uno de los personajes.



martes, 1 de agosto de 2023

Escenas Míticas: Monstruos Acuáticos - Piraña (1978)

 

   Como ya casi es tradición en este mes del año, vamos a hacer un repaso de películas con monstruos acuáticos, a ver si podemos aterrorizar a los bañistas que estén de vacaciones, con motivo del estreno de “Megalodón 2, la fosa”. ¿Fue tan buena la primera como para hacer una secuela? No. ¿Alguien dudaba que igualmente la habría? No. ¿Incluiremos “Megalodón” en este ciclo a pesar de no ser muy buena? Claro que sí.




   Porque en este subgénero no vamos a encontrar muchos títulos a los que la crítica haya alabado. Hay pocas “Tiburón”, a pesar de que muchas de ellas la tengan como referencia. Lo que pasó con varias imitadoras muy evidentes como esta “Piraña” u “Orca, la ballena asesina”, posteriores a la película de Spielberg. Sin embargo, con el tiempo, se han ido revalorizando hasta considerarse joyas de culto.



   Al menos “Piraña” de 1978 lo es. Y su valor aumenta cuando se entiende como lo que realmente fue, una parodia precisamente de “Tiburón”. Porque hay descarados paralelismos argumentales entre ambas. Tantos que Universal estaba dispuesta a demandarles por plagio, y eso es lo que precisamente habrían hecho si no media paradójicamente el propio Steven Spielberg, quien después de ver la película quedó encantado con ella y convenció a la productora de no denunciarla.



   No era tonto el director pues sabía que todas estas imitaciones de su película no hacían más que revalorizarla y confirmar su obra maestra como un modelo a seguir, como una película a la que copiar. No obstante, la opinión de Spielberg sobre el film era real. De hecho, posteriormente trabajaría con su autor, Joe Dante, produciendo a otro título que combinaba, como esta, la comedia y el terror, mi adorada “Gremlins”.



   Para quien dude del carácter de comedia de la película ahí van algunas frases del guion: “Disculpe señor, pero las pirañas se están comiendo a los invitados”, “Las personas se comen a los peces, no los peces a las personas”, “A los peces no les interesan los dedos de manos y pies de los niños” y mi favorita, “No os asustéis”, qué es lo que dicen las dos monitoras a los niños cuando están siendo atacados masivamente por las pirañas mientras el agua del lago está teñido de sangre. ¿Alguna duda del tono de comedia?.



   Pues por si queda alguna, recordemos la escena en la que la coprotagonista, para distraer a uno de los soldados del ejército que los custodian, se levanta la camiseta y le enseña los pechos, diciendo: "Mira, Superman” previamente le había preguntado si era “marica”. Topless que no realizó la actriz, al negarse por los recelos de su marido, pero encontraron a una camarera en el hotel donde se hospedaba el equipo de rodaje, que se prestó gustosamente a ello.



   Por cierto, la actriz era Heather Menzies, una de las niñas de “Sonrisas y lágrimas”. Luego saldría en la serie “La fuga de Logan”. Para el papel masculino, en principio iba a ser Eric Braeden, pero abandonó el rodaje por otro proyecto. El papel se le ofreció a Peter Fonda, que lo rechazó. Y finalmente fue a parar a Bradford Dillman. Uno de los secundarios fue Kevin McCarty, protagonista de “La invasión de los ladrones de cuerpos”, un icono de la serie B, como Barbara Steele (también un breve papel), que protagonizó “Vinieron de dentro de . . . ” de David Cronenberg. Completaba el reparto un fijo de Joe Dante, Dick Miller (“Gremlins”).



   Un Dante para el cual esta película era la primera para él como director en solitario. A la que siguió probablemente una de las mejores películas de hombres lobo, “Aullidos”. Y después la ya mencionada “Gremlins”. Dante sacó un gran rendimiento del escaso presupuesto, tan solo 50000 dólares en efectos especiales. Por cierto, el sonido que hacen las pirañas es totalmente inventado, las pirañas no gorgotean. Pero Dante quería que se asociara un ruido característico (sacado de distintas aves) a sus ataques.



   De hecho, el comportamiento de las pirañas está muy lejos de ser como muestra la película, y contribuyó, al igual que "Tiburón" a demonizarlas, cuando en realidad es un animal muy asustadizo, y solo son carroñeros o atacan a alguna víctima ya moribunda. Para su disculpa, las pirañas del film son modificadas genéticamente.



   Como decía, un título ya de culto, que funcionó mejor de lo pensado en taquilla, consiguiendo 16 millones de dólares, habiendo invertido tan solo 770000. Tuvo una secuela espantosa tres años después, a cargo de  . . . James Cameron. Y un remake divertidísimo en 2010, "Piraña 3D" a cargo de Alexandre Ajá, que tuvo igualmente otra secuela espantosa, "Piraña 3DD".