Si los tiburones son las estrellas de todos los veranos en el cine de monstruos, podríamos convenir que los cocodrilos, aunque a bastante distancia en cuanto a número de títulos, ocupan la segunda posición. Y si este no es el mejor de ellos sobre ellos, poco le falta. Hablo objetivamente porque, personalmente, mi favorita es una bastante menos seria pero tremendamente divertida, “Mandíbulas”.
Pero sí, “El territorio de la bestia” probablemente es una de las más realistas de cocodrilos. Ese es el título que recibió en España, que en este caso no me parece desacertado pues el original es “Rogue” que vendría a ser como “Solitario”, pero que en el contexto animal es un término que se aplica a ejemplares que se apartan o se ven apartados de la manada y establecen un territorio propio, el cual defienden celosamente.
Es justo lo que hace el protagonista reptil de esta, comportarse acorde a lo lógico en su especie. No es más inteligente de lo normal como los tiburones de “Deep blue sea”, no está alterado genéticamente ni sufre ninguna mutación. La corre cual Usain Bolt como el de “Cocodrilo, un asesino en serie”, ni ha salido de las alcantarillas como en “La bestia bajo el asfalto” (una de mis favoritas), ni viene como producto de una inundación como en “Infierno bajo el agua”.
No, es un animal en su propio hábitat, comportándose como lo que es, un gran depredador ejerciendo su soberanía sobre su feudo. Junto con “Black water”, por cierto, estrenada en el mismo año, 2007, son las aproximaciones cinematográficas más realistas que nos han llegado de estos grandes lagartos. Porque no hace falta nombrar todas esas películas que muestran imágenes muy fantasiosas de los cocodrilos. No te digo ya los que saca Asylum, enfrentándolos con anacondas y otros bichos.
No en vano está inspirada, que no basada, en un cocodrilo marino (el más grande y peligroso) real, Sweetheart. Como el de la película, era un ejemplar enorme, de más de cinco metros, muy aficionado a atacar embarcaciones que entraban en su territorio y que actuó entre 1974 y 1979. Aunque no se le registraron víctimas. Hay fotos reales de periódico en el bar de la primera escena de la película.
Curiosamente, también “Mandíbulas” tomaba a Sweetheart como referencia, aunque el tratamiento que le da es muy diferente, más cercano al de “Tiburón”, de Steven Spielberg, bastante más grande de lo que son en realidad y con tendencia al asesinato en serie, aunque desde un tono más cómico y exagerado.
Un factor importante es el escenario. Situado en la tierra de Cocodrilo Dundee, Australia, y de la patria de Sweetheart, un lugar con fama de tener más animales por kilómetro cuadrado que podrían matar a un humano. Pero sobre todo porque es de donde es su director, Greg McLean, quien parece especialmente inspirado en como mostrar y explotar ese espectacular paisaje australiano, que casi se convierte en un personaje más.
McLean no solo dirige, también escribe y produce la cinta. Un cineasta que apuntaba bastante alto en el género de terror tras su opera prima y anterior película a esta, “Wolf Creek”, título de un slasher muy apreciado en la época. Sin embargo, no se cumplieron las previsiones pues tras la secuela de esta, encadenó una serie de películas de nivel bastante inferior, del que solo se podría salvar “La jungla”.
El protagonista de “Wolf Creek”, John Jarratt está en el reparto de “El territorio de la bestia”, aunque prácticamente irreconocible y en un papel secundario. Porque los actores principales del elenco eran Michael Vartan y Radha Mitchell, el nombre más conocido en la época de este elenco. También participa Sam Worthington pero todavía no lo había hecho en “Terminator Salvation” y “Avatar”. Y una muy joven Mia Wasikowska.
Otro de los aspectos positivos de la película es que la criatura no está para nada sobreexpuesta. Como buena aprendiz de “Tiburón”, sus apariciones son esporádicas y su imagen muy dosificada, hasta su final en el que podemos ver de lo lindo al cocodrilo, el cual está realmente bien recreado, mezclando efectos prácticos, animatrónicos, con digitales, los predominantes cuando le vemos de cuerpo entero.
Sin embargo, a pesar de tener buenas críticas, bastante mejores de las que suelen tener las películas de este tipo, fue un fracaso de taquilla, recaudando apenas 4 millones de dólares, cuando habría empleado 26 en su presupuesto. Aunque, como casi ya es un clásico en estos títulos, tuvo una segunda vida en el mercado de DVD y Blu-ray.

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