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martes, 3 de noviembre de 2020

Escenas Míticas: Cine coreano - Train to Busan

 

    Aprovechando uno de los pocos estrenos que si ha mantenido su fecha en España, y por qué no depende tanto de la taquilla occidental, de hecho ya lleva tiempo estrenada en el mercado asiático, haremos un recorrido por varios títulos coreanos, de los muchos que hay pues últimamente y también anteriormente, el cine coreano viene trayendo productos de gran calidad. Un cine del que el éxito de la oscarizada “Parásitos” abrió definitivamente sus puertas al interés internacional.

 

 


   Un cine que algunos quizás por ello hayan descubierto ahora pero que lleva años ofreciendo una gran calidad. La película que nos sirve como excusa es “Península”, secuela de la que hoy comentamos, qué, sin embargo, a dividido a crítica y también a público, lo que no ha impedido que incluso sin haberse estrenado en Europa y Estados Unidos, ya ha recaudado 37 millones de dólares, habiendo invertido 16 en ella.

 


   Cosa que no ocurrió con esta primera parte, qué obtuvo críticas muy mayoritariamente positivas y fue un rotundo éxito de taquilla. Invirtió la mitad de dinero que su secuela, 8’5 millones de dólares y recaudó prácticamente diez veces esa cantidad, 98. Pero, ¿Por qué “Train to Busan” no es una película más de zombies?.
 

 
   Pues principalmente por una cualidad muy habitual en el cine coreano, qué es darle una vuelta más a sus argumentos, ir un poco más allá, dotar a la trama de un peso dramático suficientemente capaz de que nos importen sus personajes. Por lo general, la películas coreanas, ya sean de acción, policiacas, o terror, tienen algo más, tienen contenido. “Train to Busan" no es simplemente un film de zombis o , más bien, infectados.

 
    Porque de primeras, el motivo del estallido de la epidemia viene originado por un desastre ecológico, una fuga de productos químicos en una planta de biotecnología, por lo que hay cierto transfondo en el mensaje de ecología. Pero tampoco se centra demasiado en ello. Lo que le da valor a la película es la carga dramática de los personajes, lo que la convierte en una historia de supervivencia, pero principalmente de seres humanos.


   Se pueden advertir en los diversos dilemas éticos y morales a los que se ven sometidos los personajes y en otra de las características muy propias del cine de este país, la presencia de la tragedia. Pero que nadie se equivoque, es absolutamente trepidante, con un ritmo altísimo y muchísima acción, con espectaculares secuencias de caos y ataques de los infectados.


   Porque al habitual tema del género de zombies (vamos a llamarlo), con el aliciente típico de supervivencia y ataques, la película añade un punto más de tensión, más concretamente de claustrofobia, trasladando la acción casi al completo al interior de un tren. Y repito, tienes escenas, cómo se pueden ver en la selección que incluye en el artículo, verdaderamente impresionantes.
 
 

    La idea parte de la película anterior del director, Yeon Sang-ho, de animación. De hecho, todos los títulos de este señor anteriores a “Train to busan” son de animación. La película es “Seoul station” sobre una epidemia zombie en una estación de tren. El resto de su filmografía no es muy extensa. “ Psychokinesis” sobre poderes sobrenaturales, y la propia secuela “Península”.



    En el reparto no conocerá la gente a los intérpretes. Salvo quizá a Choi Woo-sik qué precisamente apareció en “Parásitos” este año. Le acompañan Gong Yoo y Ma Dong-seok. Por cierto, el director se reserva un papel casi como cameo, cómo maquinista del tren. Por lo demás, una película muy frecuentada en estos tiempos de pandemia, y supongo que ahora en esta segunda ola, qué fue colmada de premios en diversos certámenes de Asia y sobre todo Corea.

 


martes, 5 de mayo de 2020

Escenas Míticas: Pandemias - El incidente




    Llegamos al final (de momento) de este ciclo de pandemias con un ejemplo que quizá se salga del perfil de películas de enfermedades pero que viene al pelo para profundizar en una de las teorías que muchos apuntan como motivo de la actual situación del coronavirus que no es otra que la del castigo de la naturaleza.




   Tampoco es que sea nada nuevo, cada vez que la tierra y la climatología nos azota con lo que tantos consideran las armas de la madre naturaleza, veánse los terremotos, huracanes, erupciones volcánicas, olas de frío o calor extremo , . . . etc, los ecologistas apuntan de forma más oportunista que oportunamente que nos está castigando por el evidente maltrato al que la sometemos.



   Pero lo cierto es que estos acontecimientos son cíclicos y vienen ocurriéndole al planeta desde el principio de su existencia, de la cual la humanidad solo ha estado presente un diminuto periodo de ella. Pero me parece positiva la reflexión sobre ello, aún cuando el virus nos está “purgando”, no tenemos todavía claro si salió de un laboratorio o de la combinación de varios animales.



   Pero claro, delfines en Venecia, pavos en Madrid, corzos en las calles de diversas ciudades, leones ocupando lugares de reservas naturales que eran de los hombres, descenso brutal de la contaminación mundial, recuperación de la capa del ozono , . . . aunque aún hay algún iluminado que niega la evidencia. Pero nos hace pensar que puede que la verdadera plaga sea nuestra propia especie, pues incluso en lugares devastados por el hombre, como Chernobyl, la naturaleza demuestra su enorme capacidad de adaptación y se abre camino.



   Pero vayamos a la película, en esta ocasión no se puede hablar de un virus sino de una toxina que se transmite por el aire, mecida por el viento, que tiene una letalidad del 100% y actúa en tres fases, de apenas unos segundos. Primero afecta al habla, luego al comportamiento, que se hace errático, y finalmente induce al suicidio.

   

   Lo curioso es que durante gran parte de la película se piensa que las condensaciones de personas atraen los ataques, al igual que ahora estamos adoptando las medidas de confinamiento y, por tanto, aislamiento social. Pero lo que no hay duda es que el mensaje era ecologista. Gustara más o menos, hizo que miráramos de otra manera a las plantas, mucho más si eran arropadas por el viento.



   Night Shyamalan deslumbró con las primeras películas de su filmografía (”El sexto sentido”, “El protegido”, “Señales”, “El bosque”), pero algunos consideran “La joven del agua” como el inicio del declive, incomprensiblemente en mi opinión, confirmado con “El incidente”, que se extendería con sus dos siguientes películas, “Airbender” y “After Earth” hasta recuperar el pulso con “La visita” y, sobre todo, “Múltiple".



   Sinceramente, no comparto las desaforadas críticas a esta película pero es innegable que la profesional abandonó a Shyamalan con ella. Incluso fue nominada a cuatro Razzies. Pero no así el público. El film costó 45 millones de dólares y recaudó casi 160, es decir, el triple de lo invertido. Personalmente me pareció una propuesta interesante y original, con escenas sumamente impactantes, mucho más explícita que sus películas anteriores, y con un mensaje que hace reflexionar. Aunque quizá si la falte rematar en su desenlace.



   También es cierto que el reparto, no haciéndolo mal ni mucho menos, no tenía el nivel de los impresionantes repartos de películas anteriores del director. En esta ocasión tiró de Mark Wahlberg, mucho menos cotizado de lo que está ahora. Zoey Deschanel (en un papel que recuerda a la Holly interpretada recientemente por Justine Lupe en la serie “Mr. Mercedes”), John Leguizamo y Betty Buckley, a la cual también recurrió para “Múltiple”. 



martes, 28 de abril de 2020

Escenas Míticas: Pandemias - 28 días después




   Llegamos a la que, sin duda, es una de las favoritas del género apocalíptico que estaría englobada en el cine de zombies pero que presentaba tantas novedades respecto a él que consiguió ser considerada una variante de éste, de forma tan exitosa que fue imitada hasta el punto de situarse como un subgénero alternativo al de zombies, el de infectados.




   Porque en este caso es cierto que los afectados perdían su conciencia y se convertían en algo que ya no era humano pero sus características distaban en mucho de las de los muertos vivientes. La primera es precisamente que no morían, sino que se convertían. Y la segunda es que corrían que se las pelaban, lo que provocaba situaciones más estresantes y terroríficas. Eso si, se les podía matar como a cualquier humano.



   Pero si podemos encuadrarla en este ciclo de pandemias porque guarda ciertos vínculos con la situación actual. Primero que se trata de una enfermedad que teóricamente solo afecta a los animales pero que salta al hombre, la rabia. Segundo que tiene relación con la mala gestión del trato con animales, en este caso la experimentación con monos (si, otra vez, como el incidente de “La zona caliente”, novela y serie, y el origen de “Estallido”). Y tercero, por expandirse a gran velocidad, concretamente esos 28 días.



   Todo partiendo del guion del que ahora es uno de los directores más interesantes en el terreno de la ciencia-ficción, Alex Garland, con las películas “Ex-Machina” y “Aniquilación”, y la serie “Devs”. Pero en ese periodo solo se dedicaba a escribir, como muestra su anterior colaboración con Danny Boyle cuando éste adaptó su novela “La playa”, con guion del propio Garland.



   Un Boyle en excelente forma que venía de debutar con una muy interesante “Tumba abierta”, de explotar definitivamente con “Trainspotting” y que continuó con dos títulos más discutidos, “Una historia diferente” y “La playa”. “28 días después" fue su espaldarazo definitivo, culminado en 2008 con el Oscar por “Slumdog millonaire”.



   La película dejó algunas de las imágenes más impactantes del género, como es ver la ciudad de Londres completamente vacía. Ni “Abre los ojos” con Madrid o “Soy leyenda” con Nueva York”. Bueno, ésta última si las puede igualar . . .



   En el reparto, un bastante desconocido Cillian Murphy, que a partir de ahí comenzó a ascender, Naomi Harris, el ya veterano Brendan Gleeson (“Mr. Mercedes”), Christopher Eccleston (“The Leftovers”) y la jovencísima Megan Burns, que más tarde se convirtió en cantante. Muy buen trabajo de todos pero especialmente de Murphy.



   Existen tres finales alternativos. En uno de ellos, Jim (Murphy) es llevado a un hospital donde Selena y Hannah intentan reanimarle sin éxito. Se descartó por ser demasiado deprimente. En otro también moría casi de forma idéntica pero mientras soñaba como era atropellado antes de llegar al hospital y de la pandemia. Y en otro, Jim era rescatado por las dos chicas, descartado por poco llamativo.



   Boyle mandaba un mensaje sobre la vileza de la especie humana que bajo situaciones de desesperación afloran sus más bajos instintos. Hay que recordar que el grupo de militares están a punto de violar a las dos protagonistas femeninas, a pesar de que una de ellas es prácticamente una niña, con la excusa de la perpetuación de la especie y considerarlas como reproductoras para el futuro.



   La película tuvo muy buenas críticas y fue un éxito de taquilla, llegando al número uno en el Reino Unido. Costó nada más que cinco millones de dólares y recaudó 82 en taquilla. Tuvo secuela, a cargo del español Juan Carlos Fresnadillo, con muy buen resultado, “28 semanas después”. Boyle prometía volver para rodar la tercera parte, “28 meses después” pero continuos retrasos no lo han permitido hasta ahora. También se hizo una novela gráfica a cargo de Steve Niles, que ya hizo lo propio con “Soy leyenda”. 

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