El propio Kenneth Branagh había abierto la veda de adaptaciones de obras de Shakespeare, con “Mucho ruido y pocas nueces”. De hecho, el mismo año que se estrenaba este “Hamlet”, lo hacía también la peculiar versión de Baz Luhrman de “Romeo y Julieta”, que junto con esta, probablemente sean las obras más populares y también más adaptadas del dramaturgo británico.
“Hamlet” no podía faltar porque aparte de ser uno de los títulos, sino el que más, representativos de su literatura, también es uno de los preferidos a la hora de adaptar al cine y la televisión. Y personalmente me parece la mejor adaptación de esta obra. Y como no, tenía que ser Branagh, en la que fácilmente sea la película más ambiciosa de su filmografía.
Ya hablamos de que el cineasta es un admirador de Shakespeare. Pero no solo de él, de la literatura anglosajona clásica en general. Si, ha adaptado cinco obras suyas hasta la fecha. Pero también a Mary Shelley y su “Frankenstein” (por mucho que digan, a mí me sigue encantando esta versión), y a Agatha Christie en tres ocasiones; “Asesinato en el Orient Express”, “Muerte en el Nilo” y “Misterio en Venecia”.
Al menos se han realizado ocho versiones de “Hamlet”, destacando las de Lawrence Olivier y Franco Zeffirelli, pero la de Kenneth Branagh las supera a todas. No solo es la mejor adaptación, es una obra maestra del cine en general. La más fiel al original de Shakespeare, de hecho, la única que incluye el texto de forma íntegra, lo que la llevó a una duración de cuatro horas, que en cines se incluía un intermedio. El metraje original sobrepasaba las cuatro horas y media.
Con toda seguridad, su duración fue el principal motivo para que fuera un fracaso de taquilla. Apenas recaudó 5 millones de dólares habiendo invertido 18 de presupuesto. Existe una versión de dos horas y media para televisión, pero en las plataformas la versión disponible es la que se estrenó en cines, y la recomendable, por muy larga que sea.
Sin embargo, las críticas fueron buenísimas, siendo alabada casi de forma unánime por la crítica profesional. Cuesta creer que no fuera una de las favoritas para los Oscars de su año, donde solo tuvo cuatro nominaciones (guion adaptado, dirección artística, vestuario y banda sonora), no llevándose ninguna estatuilla. Lo dicho, cuesta creer.
Kenneth Branagh no solo dirigía (y escribía el guion) sino que se convertía en el quinto actor en dar vida a Hamlet en la gran pantalla tras Asta Nielsen (1921), Lawrence Olivier (1948), Nicol Williamson (1969) y Mel Gibson (1990). Después lo haría Ethan Hawke (2000) en una versión muy contemporánea de la historia, confirmando la intemporalidad de las obras de Shakespeare, a las que han representado con diferentes épocas e incluso posteriores a su escritura.
La propia versión de Branagh, traslada la época medieval original a la victoriana de finales del siglo XIX, a la era imperialista. Y, sin embargo, no impide que la fidelidad al texto se mantenga. La versión de 2000 con Ethan Hawke se sitúa en la actualidad, y la de “Romeo y Julieta” de Luhrman también, aunque en una realidad más alternativa.
Como en “Mucho ruido y pocas nueces”, donde Branagh eligió a una Kate Beckinsale debutante con solo 19 años, aquí hacia lo propio con Kate Winslet, que contaba con 20 años, salvo que ella no solo no debutaba, sino que ya había destacado en sus dos primeras películas, “Criaturas celestiales” y “Sentido y sensibilidad”. Justo durante el rodaje de “Hamlet”, fue elegida para “Titanic”, que terminaría de lanzarla.
El reparto continuaba con nombres conocidos, como Julie Christie o Derek Jacobi. Y otros que interpretaban papeles muy cortos, casi cameos, de veteranos como Charlton Heston, Jack Lemmon, Billy Crystal, Judi Dench, Richard Attenborough, Gerard Depardie o Robin Williams, entre otros actores menos conocidos pero con roles más importantes.
Branagh volvía a escapar de la teatralidad del texto original, con su capacidad visual de mover la cámara y aprovechar el espacio de un palacio predominantemente blanco y repleto de espejos, lo que complicaba su rodaje que se fue hasta los cuatro meses. “Hamlet” ha inspirado a películas como “El Rey León” o spin off (más bien solo cambiando el punto de vista), como “Ofelia”, con Daisy Ridley.

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