martes, 13 de enero de 2026

Escenas Míticas: Shakespeare - Mucho ruido y pocas nueces

 


   Es una de mis favoritas en cuanto a adaptaciones de la obra de Shakespeare se refiere, de mis favoritas de la filmografía de su director, Kenneth Branagh y se la considera la mejor adaptación de “Mucho ruido de pocas nueces” (aunque la traducción más literal sería “Mucho alboroto para nada”), que incluso se sigue poniendo en institutos y universidades como perfecta introducción y representación del espíritu del dramaturgo inglés.




   Porque contrariamente a lo que muchos pensarán, esta obra tiene más de veinte adaptaciones al cine y la televisión. Incluso una película bastante reciente, qué sorprenderá a algunos que la tuviera como inspiración, la comedia “Cualquiera menos tú”, con Sydney Sweeney y Glen Powell, es una especie de actualización lejana y muy libre.



   Porque aunque los títulos que más recuerda todo el mundo de la literatura de Shakespeare son sus tragedias, contaba con bastantes más comedias de enredo que otra cosa, y esta es una de las mejores, si no, la mejor. Y Branagh captó su esencia a las mil maravillas, realizando un entretenidísima adaptación, divertida más no poder.



   No en vano Kenneth Branagh fue un gran admirador de la literatura anglosajón en general y de la de William Shakespeare en particular, llegando a adaptar hasta cinco de sus obras a día de hoy. Esta sería la segunda, pues el cineasta debutó como director con “Enrique V”, no precisamente un bautismo cinematográfico sencillo.



   Aunque captó más la atención con sus dos siguientes trabajos, “Morir todavía” y, sobre todo, “Los amigos de Peter”. Para llegar a la que hoy comentamos. Dirigió tres películas más en relación a Shakespeare; “Hamlet” (hablaremos mucho más en profundidad muy pronto), “Trabajos de amor perdido” y “Como gustéis”. Además de participar como actor en “Otelo” y “Ricardo III”.



   El reparto estaba repleto de talento. Al frente el propio Branagh pero en medio de un elenco muy coral con nombres como Denzel Washington (elegido adrede para contrariar el encasillamiento generalizado racial de Shakespeare, que apenas ponía personajes negros en sus obras), Robert Sean Leonard, Keanu Reeves, un impagable Michael Keaton, una jovencísima Kate Beckinsale (en su debut para la gran pantalla con tan solo 19 años).



   No me olvido, sino que la dejó para el final porque me parece lo mejor de la película, Emma Thompson. A quién Branagh conoció durante el rodaje de “Enrique V”. Se casaron en el año de su estreno, 1989 y se divorciaron en 1995, dos años después de “Mucho ruido y pocas nueces”, que fue su última colaboración juntos para el cine. Ya lo habían hecho también en “Morir todavía”.



   Es una adaptación muy fiel a la obra de Shakespeare pero Branagh quería alejarse del tono teatral y tratarla  más como una comedia contemporánea, con un modo de rodaje moderno, moviendo la cámara constantemente y dándole un montaje muy dinámico. Aunque se adoptó una medida típica del teatro. Implementó varias semanas de ensayo exclusivamente de los diálogos, previos al rodaje.



   Su intención era sacarle todo el jugo posible al texto original haciendo que los actores se supieran al dedillo sus líneas para poder darle una fluidez vertiginosa al diálogo, que a la postre fue uno de los grandes aciertos de la película. Los actores cumplieron a las mil maravillas con su parte.



   Aunque sufrieron con el verano. Se rodó en la Toscana, en la región de Chianti, cerca de Florencia, y tuvieron que aguantar varias olas de calor, lo que dificultaba rodar con vestuarios muy pesados, para lo cual cambiaron varias escenas a nocturnas y las diurnas las rodaron de madrugada.



   Costó 6 millones de dólares y recaudó 22 en taquilla, teniendo muy buenas críticas. Abrió la veda para una oleada de adaptaciones posteriores de obras de Shakespeare posteriores, como “Otelo”, “Romeo y Julieta”, “El sueño de una noche de verano” o “El mercader de Venecia”.



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