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jueves, 11 de junio de 2020

Escenas Míticas: Claustrofobia - Enterrado




   Difícilmente puede haber algo más claustrofóbico que despertar en el interior de un ataúd y encima que esté enterrado a varios metros bajo tierra. Pues a los que se han sentido agobiados en el confinamiento, que recuerden como lo pasó Ryan Reynolds durante los noventa minutos de tiempo real de esta película.




   A su director, Rodrigo Cortés, no le dolían prendas en reconocer que se inspiraba en el cine del maestro del suspense, Alfred Hitchcock. Aunque la película tiene más que ver con el estilo de la serie de relatos que éste presentaba. Pero cuidado, la idea no es ni mucho menos nueva. Ya hemos visto varias veces a un personaje atrapado en una caja bajo tierra.



   De hecho, en la película para televisión, “Enterrado vivo”, de 1990, con Tim Matheson, muy asiduo del medio, y Jennifer Jason Leigh, bajo la dirección de Frank Darabont (“Cadena perpetua”, “La milla verde”), tenía un planteamiento parecido. Aunque en ese caso la cuestión era haber dado por muerto al protagonista, el cual había sido envenenado.



   Y también Tarantino nos trajo una escena en la que Uma Thurman escapaba de un entierro prematuro y forzado mientras aún respiraba. Pero es en esta “Enterrado” donde quizá se acierta más con la agobiante sensación de claustrofobia, pues en ella no llega siquiera a verse el exterior en ningún momento. Toda la película se desarrolla en el interior de ese diminuto escenario.



   Y hay que darle el justo mérito al director español Rodrigo Cortés, que en su segunda película presentaba sus credenciales también al público americano pues es una producción hispano-estadounidense y apuntaba muy alto por el talento en la dirección desplegado aquí. Lamentablemente, esas predicciones no se han confirmado.



   Pues tres películas en los últimos diez años tampoco es que sea un gran bagaje. La siguiente, tras ésta, fue una también muy interesante, “Luces rojas”, quizá no muy justamente tratada por el público. Pero después realizó “Blackwood”, que aunque entretenida y original, bajaba bastante el nivel.



   Sin duda, "Enterrado” es su mejor película, por tanto. Si alabábamos a Danny Boyle por hacer entretenida una con un solo personaje y un solo escenario en “127 horas”, pero seamos claros, ésto no es estrictamente verdad. Boyle hace sus trampas y usa varios trucos para salirse de ahí. Sin embargo, Cortés no, es totalmente fiel a la propuesta, y también hace muy dinámico el film a pesar de ello.



   Pero Cortés, obligatoriamente, debía apoyarlo todo en un actor capaz de enfrentarse a una interpretación de sobrada dificultad. Sorprende que la elección fuera Ryan Reynolds, más emparentado con la comedia y no muy bien considerado en cuanto a talento. Sin embargo, aquí se marcó un sonoro “Perfect!!”. Acompañándole, aunque solo con sus voces también estaban Steven Tobolowsky, Samantha Mathis (tan solo sale unos segundos) y Erik Palladino.



   La película tuvo excelentes críticas. Estuvo nominada a diez Goyas, de los cuales consiguió los de mejor guion, montaje y sonido. Lo de no llevarse el de director aún hoy sigo sin entenderlo. Tan solo costó tres millones de dólares y recaudó 19 en taquilla. Y el nombre de Rodrigo Cortés empezó a sonar en Hollywood.




jueves, 4 de junio de 2020

Escenas Míticas: Claustrofobia - Última llamada



   Decía Woody Allen en su maravillosa película “Misterioso asesinato en Manhattan” que “un cadáver en un ascensor era el colmo de un neurótico”. Pues que pasaría si cambiáramos el ascensor por un lugar incluso más reducido como una cabina telefónica y el cadáver podrías ser tú en caso de salir de ella. Claustrofobia y muerte, dos sensaciones nada agradables con las que juega esta película.




   La idea se le ocurrió a Larry Cohen, un guionista que iniciaba su carrera allá por los setenta y que le propuso nada menos que a Alfred Hitchcock, que estaba al final de la suya, un argumento que se desarrollara en el interior de una cabina. Algo qué gustó al maestro del suspense, que veía adecuado para un capítulo de la serie que presentaba pero no para un largometraje por no poder justificar que alguien permaneciera tanto tiempo dentro.



   La propuesta no prosperó pero a Cohen no se le fue de la cabeza y ya por los noventa, con otra gama de argumentos posibles, se le ocurrió la posibilidad de vincular la obligación de estar en una cabina a la amenaza de un francotirador.



   Sin embargo, los españoles Antonio Mercero y José Luis Garci ya idearon una historia en la que José Luis López Vázquez se quedaba encerrado en una cabina telefónica. Un mediometraje asfixiante a más no poder que daba lugar a varias interpretaciones, la política entre ellas. Una auténtica obra maestra de la televisión, incomprendida en su momento.



   El caso es que Cohen dio con un director que se interesó en su proposición, Joel Schumacher. Un director de filmografía tremendamente irregular, que alterna muy buenos e interesantes títulos con auténticos fiascos. Entre lo más criticable su aportación a la saga Batman cuando le tocó suceder a Tim Burton.



   Las diferencias creativas y los resultados de “Batman vuelve” determinaron la salida de Burton. Schumacher le dio otro aire a la saga, un tono más comiquero y mucha más acción. Eso en principio no estaba mal, pero muchas cosas fallaron, algunas de lo más burdo, cómo colocarle pezones al traje de Batman, y tanto “Batman forever” como especialmente “Batman y Robin” se cuentan como lo peor del hombre murciélago en el cine.



   Pero hay que reconocerle a Joel Schumacher que ha dejado muy buenas películas, algunas incluso de culto, como “Jóvenes ocultos”. Personalmente, de su filmografía, me gustan “Línea mortal”, “Un día de furia”, “Asesinato en 8 mm” y esta “Última llamada”.



   Al frente del reparto, Colin farrell, con el que Schumacher había trabajado antes en “Tigerland”. El siempre eficaz Forest Whitaker, Radha Mitchell (“Pitch black”) y Katie Holmes (“Batman begins”). Pero lo mejor es Kieffer Sutherland, con quien el director también había colaborado en “Línea mortal”, o más bien su voz, pues aparece solo un minuto al final. Su doblador en España también se lució, realmente imponente.



   Tuvo en general buenas críticas, destacando la intensidad y el pulso tras la cámara de Joel Schumacher en una película de acción real y con un mensaje social y moral. Tan solo costó 13 millones de dólares y reacaudó casi 100 de taquilla, por lo que fue un absoluto éxito.



martes, 26 de mayo de 2020

Escenas Míticas: Claustrofobia - La habitación del pánico




   Más dosis de claustrofobia y más personajes encerrados en lugares pequeños en contra de su voluntad. Nada de salir al supermercado, a correr o pasear al perro. Encerrados de verdad. En este caso en una habitación del pánico o cómo se conocen en Estados Unidos, dónde surgieron, las “Panic-room”.




   Y lo hicieron como respuesta al riesgo del asalto de casas por parte de delincuentes, los secuestros o incluso un posible ataque terrorista. Así que estaban destinados mayormente para las moradas de celebridades, famosos, empresarios y políticos. Porque se incluían en grandes casas y mansiones. Pero terminó por extenderse y ser solicitadas por el ciudadano medio obsesionado con la seguridad.



  Éste es el caso qué vemos en la película y precisamente se hace uso de ella por un intento de robo. El encargado de llevarla a cabo es un David Fincher que gozaba ya de gran crédito, sobre todo en el campo del suspense. Hoy en día yo le situaría entre los cinco mejores directores que hay.



   Aunque no empezó con buen pie su carrera, con la muy criticada “Alien 3”, con cuyo resultado tuvo enormes diferencias de criterio y creatividad con los productores. Yo siempre recomiendo que se vea la versión extendida con el montaje del director, que mejora ostensiblemente la opinión que se puede tener de la película.



   Pero Fincher recuperó rápidamente el crédito con la magnífica “Seven”, quizá uno de los mejores psicokillers que se hayan hecho, junto con “El silencio de los corderos”. A la que siguieron “The game” y “El club de la lucha”, lo que le dio la fama añadida de director de finales sorpresa y muy vinculado al suspense. Quizá por eso “La habitación del pánico” no causó la misma impresión.



   Porque si, es un film tremendamente tenso, donde Fincher hace gala de una de sus mejores virtudes, que es crear una excelente atmósfera de suspense, pero rompía con aquello del giro final sorpresa y, de hecho, no volvería a hacer una película con ese tipo de finales. Después vinieron “Zodiac”, “El curioso caso de Benjamin Button”, “A red social”, . . .



   Para el papel principal estaba considerada Nicole Kidman, pero tuvo que rechazar el papel al lesionarse la rodilla. Recurrió in extremis a Jodie Foster, la cual estaba embarazada de su segundo hijo, por lo que la mayoría de sus escenas tuvieron que esperar a rodarse tras el parto. La acompañaron Forest Whitaker, Jared Leto y una jovencísima, prácticamente una niña. Kristen Stewart. 



   Si, antes de protagonizar la saga “Crespúsculo” y ser universalmente odiada junto a su compañero en el reparto, Robert Pattinson. Ambos han sido y son injustamente criticados a diario en redes sociales, a pesar de tener unos cuantos títulos además de esa saga, en los que han demostrado su talento, ya superada su adolescencia.



   Aún siendo considerada una cinta menor del director, tuvo mayoritariamente buenas críticas y el aura anterior de Fincher y el reparto valió para convertir la inversión de 48 millones de dólares en casi 200 en taquilla. Por cierto, la idea para la película surgió de un artículo del New York Times sobre las “panic rooms”.





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