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martes, 25 de agosto de 2026

Escenas Míticas: Monstruos acuáticos - Infierno azul

 


   Cómo no iba a haber una de tiburones en este ciclo. Si las hay todos los veranos, incluso fuera de ellos, este año “Embestida”, por ejemplo. Tan cierto como que demasiado habitualmente el nivel ha sido muy bajo y son muy pocos los títulos de este subgénero que uno repite o hasta que pueda recordar una semana después de haberlas visto. Bueno, las de “Sharknado” se recuerdan pero por motivos muy distintos.




   Por supuesto, hay excepciones. Más allá de la secuela de la propia instigadora de la oleada de monster movies que se produjo después, “Tiburón” (ojo, la primera, es decir, “Tiburón 2”, las demás mejor olvidarlas), ha habido películas que se salvan de la quema. Como la divertidísima “Deep blue sea”, “Open water”, “A 47 metros” o incluso “Megalodón”. Y desde luego “Infierno azul”.



   Que probablemente es la mejor película de tiburones desde la de Steven Spielberg. Su éxito creó una avalancha de imitadoras de su fórmula, que nadie logró emular y que aplicaron a cualquier argumento con un animal amenazando vidas humanas, no solo tiburones. Personalmente solo destacaría dos por encima de las demás: “Piraña” y “Orca, la ballena asesina”.



   Porque yo siempre recomendaré, eso sí, sabiendo muy bien lo que es, “El último tiburón”, una típica exploitation italiana, que no tuvieron la más mínima vergüenza de vender como “Tiburón 3”, y que copia sin pudor el armazón argumental de la película de 1975. Desde luego, no es buena, incluso podría calificarse de infame, pero qué bien te lo pasas viéndola.



   El responsable de “Infierno azul” es un director bastante infravalorado en general por no tener un sello personal. De esos calificados “de encargo”. Pero que saben dirigir, que muy pocas veces fallan, lo que yo llamo un artesano efectivo. Hablo del español Jaume Collet-Serra. Prueba de que los productores sí aprecian esa efectividad es que nunca le falta trabajo.



   Collet-Serra debutó con el remake de “La casa de cera”, a la que considero bastante mejor versión de lo que se dijo. Y siguió con lo que ya es un clásico moderno del thriller de terror, “La huérfana”. Además, de un puñado de thrillers de intriga y suspense protagonizados por Liam Neeson, con el que prácticamente formó una sociedad. Quizá por su experiencia en el género es por lo que ha sido elegido el cineasta para el también remake de “Máximo riesgo”.



   Sin embargo, no fue la primera opción, el elegido había sido el francés Louis Leterrier (“Transporter”) pero rechazó la oferta por diferencias creativas y porque quería un presupuesto más amplio. Que finalmente fue de 17 millones de dólares, que se materializaron en un gran rendimiento en taquilla, en total 116 de recaudación. Y, en general, buenas críticas por parte de la prensa y el público.



   Jaume Collet-Serra le hace varios guiños a la película que todo el que hace una película de tiburones tiene como referencia desde hace cincuenta años, “Tiburón”. Esos planos desde debajo de las víctimas, recortando su silueta contra la superficie del agua o la forma en la que brota la sangre y tiñe el mar. Quién no ha copiado eso de Spielberg. Pero el homenaje más claro es situar una boya como elemento básico en la parte final de la historia.



   Y como en aquella, las apariciones del escualo están muy dosificadas. Por cierto, realmente bien recreado, totalmente por ordenador. La que no lo fue, es decir, es completamente real, fue la gaviota que acompaña a la protagonista buena parte de la película y con la que la actriz logró crear un lazo de confianza. Fue sacada de una organización conservacionista.



   Paradójicamente, la secuencia más compleja de filmar fue la conversación con los surfistas, para la que se necesitaron nueve barcos y setenta personas. Porque prácticamente todas las tomas submarinas fueron rodadas en un tanque de agua. Y probablemente la escena más visualmente fuerte fue la de la autosutura, donde la protagonista se cierra la enorme herida en la pierna con apenas unos pendientes que lleva.



   Que fue Blake Lively, en una de las mejores, si no la mejor, interpretaciones que ha hecho. Espoleada por su marido, Ryan Reynolds, para aceptar el papel, pues tenía ciertos paralelismos con el que acababa de hacer él, “Enterrado”, es decir, pasar gran parte de la película solo. Por eso no podemos destacar a más miembros del reparto, más allá de las breves participaciones de Óscar Jaenada y Brett Cullen.

domingo, 23 de agosto de 2026

El final de Oak Street

 

   FICHA TÉCNICA

Título: El final de Oak Street.
Dirección: David Robert Mitchell.
País: Estados Unidos.
Año: 2026.
Duración: 99 min.
Género: Ciencia ficción, aventuras.
Interpretación: Anne Hathaway, Ewan Mcgregor, Maisy Stella, Christian Convery, Jordan Alexa Davis, P.J. Byrne, Hudson Meek, Anne Gee Byrd, Emily Kuroda, Simms May, Walker Russell, Michael-Christian Moore, David Alexander Kaplan.
Guion: David Robert Mitchell.
Producción: J. J. Abrams, David Robert Mitchell, Matt Jackson, Tommy Harper.
Música: Michael Giacchino.
Fotografía: Mike Gioulakis.
Distribuidora: Warner Bros.

   CRÍTICA

   SINOPSIS: Un extraño fenómeno ocurre en la calle Oak y el barrio en torno a él, donde vive una familia que, empieza a encontrarse con animales que es imposible que vivan en ese momento.

   LO MEJOR: Lo dijo así de claro, por mí que saquen una de estas al mes. Por fin he podido ver una película de dinosaurios entera atacando por las calles. Aquello que solo nos dejó ver Spielberg en "Jurassic Park. El mundo perdido", solo en su tramo final, o que prometía "Jurassic World Dominion" pero solo cumplió en un par de escenas. Y me me alegro de que se hagan películas de dinosaurios fuera de una saga que los lleva acaparando más de treinta años. Recordemos que antes de que se adaptara la novela de Michael Crichton ya se habían hecho muchas películas de dinosaurios (viva el stopmotion). Curiosamente es al cine de Spielberg al que más mira "El final de Oak Street", pero tanto al dirigido como al producido en la década de los ochenta. Es el mismo modo de vida americana y el perfil de familia disfuncional que podemos ver en "E.T., el extraterrestre" o "Encuentros en la tercera". Por cierto, argumentos muy de serie B pero con dinero, como este. Que mezcla ciencia ficción con el género de aventuras (que domina), con unas gotas de terror. Porque sí, es cierto que hay más violencia que la que podemos ver habitualmente en la saga "Jurassic World", aunque no tanta como se está diciendo. También se cortan bastante. No obstante, hay que tener claro que no pretende ser otra cosa que una monster movie entretenida, una diversión veraniega. Que toca la comedia de vez en cuando introduciendo algunos gags de alivio cómico, con humor negro muchas veces. No ha tenido un inicio rompedor en taquilla pero espero que el boca a boca le de lo que merece la película.

   Interpretación: No deja de ser extraño ver a dos estrellas como Anne Hathaway y Ewan McGregor en una película de este tipo. Hathaway se ha propuesto tocar absolutamente todos los géneros cinematográficos en un mismo año. Lo cual habla bastante bien de la versatilidad de una actriz con innumerables registros tanto dramáticos como cómicos. Gracias a Christopher Nolan por rescatarla. Ella es lo mejor del reparto aunque parece que McGregor se lo pasa mejor.

   Escenas (SPOILERS!!): No es que explique demasiado lo que está ocurriendo. Es decir, sí se hace referencia a los agujeros de gusano, y de cómo posiblemente a través de uno de ellos, un barrio residencial entero se ha movido al pasado cuando vivían los dinosaurios. Pero ni se dice por qué ni ahora ni cómo. Tampoco parece importarles demasiado a los creadores. Destacaría cuatro secuencias. El primer ataque y persecución. Porque además vemos como los dinosaurios atacan a otros vecinos. Me ha recordado a "Gremlins" (producción de Spielberg). Me ha sorprendido mucho la muerte de Greg (McGregor), además primero arrancándole una pierna, aunque sea devorado fuera de plano. Y también es verdad que tenía truco porque luego se recupera al personaje. Y creo que la serpiente gigante se la han inventado, no creo que existiera nunca, pero es la mejor escena de la película.

   LO PEOR: Algunos medios se están, y lo voy a decir así, flipando con los titulares sobre la película. Es generar unas expectativas desmesuradas que perjudican a la película. "La mejor película de dinosaurios desde Jurassic Park", "La película de dinosaurios más terrorífica". No hay que exagerar tanto.

   REFERENCIAS: El director es David Robert Mitchell pero no tiene nada que ver con sus películas anteriores. Se nota la producción de J.J. Abrams. De hecho, es una mezcla de "Super 8", "Vivarium", "Jurassic Park" y la reciente, que ya pudimos ver aquí, "Primitive War".

   CONCLUSIÓN: 7. Por fin podemos ver a los dinosaurios por las calles en este divertido entretenimiento veraniego que tiene cierto regusto a serie B ochentera, pero con dinero. Que hagan más de estas cuando quieran.




martes, 18 de agosto de 2026

Escenas Míticas: Monstruos acuáticos - El territorio de la bestia

 


   Si los tiburones son las estrellas de todos los veranos en el cine de monstruos, podríamos convenir que los cocodrilos, aunque a bastante distancia en cuanto a número de títulos, ocupan la segunda posición. Y si este no es el mejor de ellos sobre ellos, poco le falta. Hablo objetivamente porque, personalmente, mi favorita es una bastante menos seria pero tremendamente divertida, “Mandíbulas”.




    Pero sí, “El territorio de la bestia” probablemente es una de las más realistas de cocodrilos. Ese es el título que recibió en España, que en este caso no me parece desacertado pues el original es “Rogue” que vendría a ser como “Solitario”, pero que en el contexto animal es un término que se aplica a ejemplares que se apartan o se ven apartados de la manada y establecen un territorio propio, el cual defienden celosamente.



   Es justo lo que hace el protagonista reptil de esta, comportarse acorde a lo lógico en su especie. No es más inteligente de lo normal como los tiburones de “Deep blue sea”, no está alterado genéticamente ni sufre ninguna mutación. La corre cual Usain Bolt como el de “Cocodrilo, un asesino en serie”, ni ha salido de las alcantarillas como en “La bestia bajo el asfalto” (una de mis favoritas), ni viene como producto de una inundación como en “Infierno bajo el agua”.



   No, es un animal en su propio hábitat, comportándose como lo que es, un gran depredador ejerciendo su soberanía sobre su feudo. Junto con “Black water”, por cierto, estrenada en el mismo año, 2007, son las aproximaciones cinematográficas más realistas que nos han llegado de estos grandes lagartos. Porque no hace falta nombrar todas esas películas que muestran imágenes muy fantasiosas de los cocodrilos. No te digo ya los que saca Asylum, enfrentándolos con anacondas y otros bichos.



   No en vano está inspirada, que no basada, en un cocodrilo marino (el más grande y peligroso) real, Sweetheart. Como el de la película, era un ejemplar enorme, de más de cinco metros, muy aficionado a atacar embarcaciones que entraban en su territorio y que actuó entre 1974 y 1979. Aunque no se le registraron víctimas. Hay fotos reales de periódico en el bar de la primera escena de la película.



   Curiosamente, también “Mandíbulas” tomaba a Sweetheart como referencia, aunque el tratamiento que le da es muy diferente, más cercano al de “Tiburón”, de Steven Spielberg, bastante más grande de lo que son en realidad y con tendencia al asesinato en serie, aunque desde un tono más cómico y exagerado.



   Un factor importante es el escenario. Situado en la tierra de Cocodrilo Dundee, Australia, y de la patria de Sweetheart, un lugar con fama de tener más animales por kilómetro cuadrado que podrían matar a un humano. Pero sobre todo porque es de donde es su director, Greg McLean, quien parece especialmente inspirado en como mostrar y explotar ese espectacular paisaje australiano, que casi se convierte en un personaje más.



   McLean no solo dirige, también escribe y produce la cinta. Un cineasta que apuntaba bastante alto en el género de terror tras su opera prima y anterior película a esta, “Wolf Creek”, título de un slasher muy apreciado en la época. Sin embargo, no se cumplieron las previsiones pues tras la secuela de esta, encadenó una serie de películas de nivel bastante inferior, del que solo se podría salvar “La jungla”.



   El protagonista de “Wolf Creek”, John Jarratt está en el reparto de “El territorio de la bestia”, aunque prácticamente irreconocible y en un papel secundario. Porque los actores principales del elenco eran Michael Vartan y Radha Mitchell, el nombre más conocido en la época de este elenco. También participa Sam Worthington pero todavía no lo había hecho en “Terminator Salvation” y “Avatar”. Y una muy joven Mia Wasikowska.



   Otro de los aspectos positivos de la película es que la criatura no está para nada sobreexpuesta. Como buena aprendiz de “Tiburón”, sus apariciones son esporádicas y su imagen muy dosificada, hasta su final en el que podemos ver de lo lindo al cocodrilo, el cual está realmente bien recreado, mezclando efectos prácticos, animatrónicos, con digitales, los predominantes cuando le vemos de cuerpo entero.



   Sin embargo, a pesar de tener buenas críticas, bastante mejores de las que suelen tener las películas de este tipo, fue un fracaso de taquilla, recaudando apenas 4 millones de dólares, cuando habría empleado 26 en su presupuesto. Aunque, como casi ya es un clásico en estos títulos, tuvo una segunda vida en el mercado de DVD y Blu-ray.

martes, 11 de agosto de 2026

Escenas Míticas: Monstruos acuáticos - Deep Rising

 


   Una de esas películas que cumplen todos los requisitos para considerarse un título de culto. Porque si bien es claramente una película de monstruos y, por tanto, remite más al cine de serie B, su presupuesto no lo fue, porque 45 millones de dólares era una cifra bastante respetable para la época, los noventa, que no se correspondieron en taquilla pues solo recaudó 11, por lo que fue un fracaso comercial.




   Si a eso le añadimos que tuvo unas críticas predominantemente negativas, aunque no de forma unánime, pero que, sin embargo, tiene una generosa masa de fans que la defienden, entre los cuales me cuento, y que con los años las opiniones sobre ella han mejorado, digamos que tiene la combinación perfecta para considerarla cine de culto.



   Su director, Stephen Sommers, tenía el deseo de hacer una película de serie B, como homenaje a las películas de monstruos de la década de los cincuenta, aunque bebía de múltiples influencias. Se podría decir que es una mezcla de "La aventura del Poseidón" y "Alien", más casi su secuela "Aliens, el regreso", pero jugando en la liga de títulos que habían estado de moda diez años antes, como "Profundidad seis", "Leviathan, el demonio del abismo" o "La grieta". Porque "Abyss", otra de James Cameron, ya estaba en una división superior.



   Curiosamente el título original es el mismo que el de una película de 1977, la italiana "Tentáculos" (una de esas hijas del éxito de "Tiburón"), cuya criatura guarda bastante parecido con la de "Deep Rising", que es como terminó llamándose, quizá para no ser confundida con aquella o que la gente pensase que era un remake.



   Pertenece, por tanto, al igual que hay cine de tiburones o de cocodrilos, a las películas de pulpos, calamares gigantes o kraken (ahora van a estrenar una), como la mencionada "Tentáculos" o clásicos como "20.000 leguas de viaje submarino". Para su diseño se inspiraró en un artículo del National Geographic sobre medusas.



   Y para su recreación se mezclaron efectos prácticos y digitales. Precisamente la parte digital no les convencía, por lo que terminaron sustituyendo la empresa de efectos visuales por ILM (Industrial Light and Magic), por entonces de George Lucas, lo que supuso un retraso en la producción y un incremento en el presupuesto.



   El guion no se preocupa de explicar de dónde sale el monstruo, si es de origen alienígena, producto de una mutación o un animal prehistórico. Está ahí y ya está. Pero sí se insinúa al final que en la isla a la que llegan los supervivientes hay otros monstruos y que Octalus, que es como se llamó a la criatura, podría proceder de una especie de mundo perdido. De hecho, se especuló con que podría ser la Isla Calavera, hogar de King Kong.



   Lo cual desmintió el propio Sommers, pero que sí invitaba a una posible secuela de haber tenido éxito la película. No fue así. Su fracaso también se puede deber a una escasa promoción y a estrenarse en un mes tan poco propicio para la taquilla como enero. Pero como tantas de estas, tuvo una segunda vida en el mercado de VHS y DVD, tanto para alquiler como para venta.



   Stephen Sommers quería cine de monstruos marinos, pero mezclado con los géneros de aventuras y acción. Algo que se repetiría en sus siguientes películas, algunas de ellas gozando de bastante éxito y popularidad, como las dos primeras de "La momia" (las de Brendan Fraser), "Van Helsing" o "G.I. Joe".



   El papel protagonista estaba pensado para Harrison Ford y, de hecho, recuerda bastante al personaje de Han Solo. Pero lo rechazó y en su lugar se contrató a Treat Williams. Lo mismo que el papel femenino, donde la elegida era Claire Forlani, pero terminó en manos de Famke Janssen, que venía de ser chica Bond (villana) en "GoldenEye" y que posteriormente sería Jean Grey en "X-Men".



   El reparto lo completaban nombres que hoy nos resultan bastante conocidos, como Djimon Hounsou, Wes Studi, Cliff Curtis, Kevin O'Connor o Jason Fleming. Personalmente, la película me parece entretenidísima y muy divertida, pues no se toma en serio a sí misma. Quizá hoy los efectos visuales hayan envejecido mal, pero es parte de su encanto.

miércoles, 29 de julio de 2026

Escenas Míticas: Héroes de leyenda - La máscara del Zorro

 


   El Zorro ha sido adaptado al cine más de cuarenta veces, lo que le coloca en quinto lugar como personaje con más adaptaciones cinematográficas, solo por detrás de Drácula, Sherlock Holmes, precisamente, Robin Hood, como recordábamos la semana pasada, y Tarzán. Y de todas ellas, esta es mi favorita, la más entretenida y divertida, sin perder nunca el respeto a la esencia del personaje.




   Doblemente interpretado por Anthony Hopkins y Antonio Banderas, dando uno el relevo al otro. Prácticamente como ha ocurrido a lo largo de la historia del cine que, como ocurrió con Robin Hood, ha sido interpretado por varios actores en cada época. Como Douglas Fairbanks en los años veinte, Tyrone Power en los cuarenta o Alain Delon en los setenta.



   Así que podríamos decir que Banderas ha sido el Zorro de los noventa (y 2000 porque también lo hizo en su secuela). A él y a Hopkins les acompañó Catherine Zeta Jones, que precisamente fue lanzada gracias a esta película y posteriormente tuvo una provechosa carrera participando en títulos como "Traffic", "La terminal" o "Chicago", con la que consiguió el Oscar.



   Sin embargo, ninguno de ellos fue la primera opción. Para el papel del joven Zorro se había pensado en Andy García, para el viejo zorro en Sean Connery y para el de Elena, agárrate, en la cantante Shakira. Salvo la última, todas hubieran sido buenas elecciones. Pero cuando se pensaba en poner tras las cámaras a Robert Rodríguez, éste se empeñó en Antonio Banderas, con el que había trabajado recientemente en "Desperado".


   Eso fue cuando Steven Spielberg iba a ser el productor principal. Pero la dilatación del proyecto hizo que se quedara solo como productor ejecutivo. Y Robert Rodríguez terminó saliendo del proyecto por su empeño en una visión más violenta y oscura y el enfrentamiento a causa del presupuesto, que curiosamente luego fue muy superior al que pedía el director mexicano.



   Que llegó a doblarse y más, alcanzando los 96 millones de dólares, cifra bastante alta para la época, pero que rindieron perfectamente en pantalla, obteniendo una taquilla de 250 recaudados. Además de muy buenas críticas generalizadas. Y en eso hay que darle su justo mérito al que sustituyó a Rodríguez tras la cámara.



   Que fue Martin Campbell. Venía de firmar una película poco reconocida pero tremendamente entretenida como "Escape de Absolom", pero sobre todo de resucitar la saga 007, con la primera película del James Bond de Pierce Brosnan, "GoldenEye". Movimiento que repetiría también con la primera película de otro Bond, Daniel Craig, en la que es mi película favorita de toda la saga, "Casino Royale".



   Antes de eso se ocupó de otra película bastante infravalorada, "Límite vertical", y de la secuela de la que hoy comentamos, "La leyenda del Zorro", que no tuvo tanto éxito. A partir de ahí, no tuvo títulos tan destacados, incluso tuvo algún descalabro importante, como el de "Linterna Verde". Pero nadie puede quitarle el mérito de resucitar también el cine clásico de capa y espada con "La máscara del Zorro".



   Con un personaje tan arraigado que incluso mucha gente cree que está basado en alguien real cuando en realidad nació en las páginas de una novela por entregas publicada en una revista pulp, "The Curse of Capistrano", en 1919, de Johnston McCulley. Y sí, puede que se inspirara en algunos forajidos y líderes revolucionarios como William Lamport, Joaquín Murrieta (el Robin Hood mexicano) o Tiburcio Vásquez.



   Tomaba la película como referentes otros personajes míticos que hemos podido ver aquí en este ciclo, como el Cid o Robin Hood, y además las novelas de Alejandro Dumas, especialmente "Los tres mosqueteros". Pero además utilizaba una estructura de orígenes de héroes como el todavía poco explotado cine de superhéroes, como el "Superman" de Richard Donner o el "Batman" de Tim Burton.


   Aparte de ser un éxito comercial y de crítica, fue nominada al mejor sonido y mejores efectos sonoros en los Oscars. E influyó en películas posteriores como "Piratas del Caribe", "La venganza del Conde de Montecristo", la versión de 2011 de "Los tres mosqueteros", "El llanero solitario" o "La búsqueda".

domingo, 26 de julio de 2026

Primitive War

 


   FICHA TÉCNICA

Título: Primitive War.
Dirección: Luke Sparke.
País: Australia.
Año: 2025.
Duración: 130 min.
Género: Aventuras, terror. bélico.
Interpretación: Ryan Kwanten, Tricia Helfer, Nick Wechsler, Jeremy Piven, Aaron Glenane, Anthony Ingruber, Carlos Sanson Jr., Albert Mwangi, Adolphus Waylee, Henry Nixon, Ana Thu Nguyen.
Guion: Luke Sparke. Libro: Ethan Pettus
Producción: Luke Sparke, Carly Sparke, Carmel Imrie.
Música: Frederik Wiedmann.
Fotografía: Wade Muller.
Distribuidora: Rialto Distribution.

   CRÍTICA

   SINOPSIS: Durante la guerra de Vietnam, un comando de soldados es enviado a un valle donde una expedición de Boinas Verdes ha desaparecido. Su misión es encontrarlos o averiguar que les ha pasado. Pero la respuesta es algo que no entraba en las posibilidades.

   LO MEJOR: Con "Jurassic Park", Steven Spielberg hizo la misma operación que con "Tiburón", llevarse un subgénero predominantemente de serie B, como el de las monster movies, al terreno del blockbuster, y desde entonces, los dinosaurios no se han bajado de él, porque rara vez los hemos visto fuera de esa saga. Ésta es uno de ellas pero en regreso a esa serie B donde habitaban antes de que los rescatara Spielberg, salvo en excepciones como las distintas versiones de "King Kong". De hecho, "Primitive War" va donde "Jurassic World" no pudo gracias a no depender de la calificación por edades, que aquí es un R como una casa, muy merecida, pues hay mucha sangre y también tiene gore, lo que le permite acercarse mucho más al terror, aquí mezclado con el género bélico, con cierto toque de ciencia ficción. Porque es una exploitation en toda regla, donde su director, Luke Sparke, ha cogido prestado de todas partes. Todo para llevarse los dinosaurios a una especie de mundo perdido situado en el Vietnam de finales de los sesenta. Una completa locura de argumento que solo es una mera excusa para meter a un comando de soldados estadounidenses en un infierno pero no de Charlies, sino de dinosaurios. De los cuales hay un montón (la última media hora es un festival) y no solo mostrados de noche y en semioscuridad para maquillar su falta de recursos, sino exhibidos a plena luz. Y sí, eso hace que a veces canten un poco, pero para tener un presupuesto de tan solo diez millones de dólares, los efectos especiales son más que dignos. La película no estará muy bien calificada pero yo me lo he pasado bomba.

   Interpretación: El reparto está plagado de desconocidos. Y las caras conocidas vienen por parte de habituales secundarios, como Jeremy Piven ("Ases calientes") o de la televisiva, la hipersensual androide de la serie remake de "Battlestar Galáctica", Tricia Helfer. Pero en definitiva, no es precisamente el apartado interpretativo lo más destacado de la película.

   Escenas (SPOILERS!!): La primera vez que los soldados tienen contacto con los dinosaurios, en un brutal ataque nocturno, es desde una puesta en escena de terror bastante potente, que me ha sorprendido. El ataque de los pterosaurios, como decía, a plena luz, donde se ven perfectamente y no están nada mal hechos, es de las secuencias más divertidas. Pero donde un amante de los dinosaurios y las películas donde los sacan, puede disfrutar más, es sin duda, en la venganza del Tiranosaurus Rex contra la base rusa. Y como no, el posterior tiroteo a pie de helicópteros, contra los deinonychus.

   LO PEOR: Lo dicho, cuando no tienes mucho dinero y encima no tienes reparo en mostrar tus efectos especiales a plena luz, a veces se les ve el cartón. Y creo que se le va al metraje un poco, diez o quince minutos de recorte de la parte central le podrían haber ido bien.

   REFERENCIAS: Debe tener su público cuando se ha aprobado una secuela que podría llegar en 2027. En cuanto a esta, ya decía que toma de todas partes. En la parte bélica de "Apocalypse Now" y "Doce del patíbulo". En la de dinosaurios de "Jurassic World" y "Kong, la isla Calavera". Y en la mezcla de soldados y monstruos, "Depredador" y "Dog soldiers".

   CONCLUSIÓN: 6’5. Si el "mundo perdido" estuviera en un valle de Vietnam, saldría algo tan entretenido y divertido como esta película de bajo presupuesto, que devuelve a los dinosaurios a la serie B, mezclando el bélico con las monster movies.




jueves, 23 de julio de 2026

Escenas míticas: Héroes de leyenda - Robin Hood, príncipe de los ladrones

 


   Otro de los personajes míticos mil veces adaptado al cine y también a la televisión (recientemente se ha hecho otra serie la cual ha sido renovada para una segunda temporada). Al menos hay unas 38 versiones entre ambos medios, y de todas ellas esta es mi favorita. Me parece la más divertida. La que más se acerca al tono de cuento o fábula, quizá por contener esos elementos fantásticos.




   De hecho, gracias a su tratamiento de los paisajes naturales, a su fotografía (presencia de la niebla) y cierto aire de mundo mágico, se le llegó a considerar la “Excalibur” de Robin Hood. También por los paralelismos entre sus protagonistas. Porque, al igual que el Rey Arturo, no hay ninguna constancia de la existencia de Robin de Locksley, quien ni siquiera tenía un origen literario.



   Sino que nace del folclore inglés generado alrededor de los siglos XIII y XIV por los canciones de juglares y trovadores. La teoría más aceptada y también más plausible es que Robin Hood estuviera inspirado en la combinación de varios forajidos de la época, que como otros tantos héroes mitificados, no eran tan honorables como se les retrataba.



   Muchos actores se han metido en la piel del que se decía que robaba a los ricos para dárselo a los pobres. Desde los clásicos Douglas Fairbanks y Errol Flynn, pasando por Sean Connery, y por una versión paródica con Cary Elwes en “Las locas aventuras de Robin Hood”, de Mel Brooks, solo dos años después de la de Kevin Costner, hasta los más recientes de Russell Crowe, Taron Egerton o la de este mes de Hugh Jackman.



   Incluso ese mismo año de “Robin Hood, príncipe de los ladrones”, 1991, se estrenó otra película sobre el personaje protagonizada por Patrick Bergin. Que fue totalmente opacada por esta, la cual se convirtió en una de las películas más taquilleras de ese año, recaudando 390 millones de dólares, habiendo invertido en ella 48. Además, de ser un éxito en el posterior mercado de alquiler.



   Le gustó más al público que a la prensa especializada, que mezcló más las críticas positivas y negativas, aunque predominaban más las primeras. El que se llevó la peor parte fue el propio Kevin Costner por su acento norteamericano. Quien quiso forzar el inglés pero no convenció el director, Kevin Reynolds,



   A Costner le acompañaron Mary Elizabeth Mastrantonio (que tuvo que sustituir in extremis a Robin Wright por su embarazo), Morgan Freeman (a nadie le importó que se eligiese a un actor afroamericano, es más, fue uno de los favoritos del público), Christian Slater y Michael Wincott. Y Sean Connery realizó un cameo de un par de minutos como Ricardo Corazón de León, por el que cobró 250000 dólares.



   Pero quien se robaba la función, incluso parte del protagonismo de Kevin Costner, fue un impagable Alan Rickman, quien solo aceptó el papel de villano cuando le aseguraron la libertad para interpretarlo, lo cual hizo de forma un tanto paródica. Su trabajo incluso le reportó una nominación al Bafta como mejor actor de reparto.



   Tras la cámara estaba Kevin Reynolds, que volvió a contar con el otro Kevin, Costner, desde su debut para el cine en la comedia “¿Dónde dices que vas?”. Reynolds se especializó en películas de aventuras, como en la infravalorada “Waterworld” (también con Costner), “Rapa Nui” y “La venganza del Conde de Montecristo”. Y, por supuesto, “Robin Hood, príncipe de los ladrones”.



   En todas sus colaboraciones con Kevin Costner mantuvieron tensos enfrentamientos, lo que no impidió una cuarta en la miniserie western “Hatfields y McCoys”. De hecho, entre ambos hay una amistad que se remonta a los inicios del director. Y como en toda relación, hay peleas, quizá por aquello de “la confianza da asco”.



   El éxito comercial de la película revitalizó el cine medieval y basado en leyendas clásicas, abriendo el camino a títulos posteriores como “El último mohicano” o “Braveheart”. Existe una versión extendida con doce minutos más de metraje. Y la canción de Bryan Adams para la película fue todo un éxito, fue nominada para el Oscar, aunque no lo ganó.

domingo, 19 de julio de 2026

La Odisea

 

   FICHA TÉCNICA

Título: La Odisea.
Dirección: Christopher Nolan.
País: Reino Unido.
Año: 2026.
Duración: 172 min.
Género: Aventuras, fantástico.
Interpretación: Matt Damon, Tom Holland, Anne Hathaway, Zendaya, Lupita Nyong'o, Robert Pattinson, Charlize Theron, Jon Bernthal, Benny Safdie, John Leguizamo, Elliot Page, Himesh Patel, Bill Irwin, Samantha Morton, Jesse Garcia, Will Yun Lee, Rafi Gavron, Shiloh Fernandez, Mia Goth, Corey Hawkins, Nick E. Tarabay, Jimmy Gonzales, Maurice Compte, Michael Valais, Iddo Goldberg, Josh Stewart, Cosmo Jarvis, Ryan Hurst.
Guion: Christopher Nolan. Obra: Homero.
Producción: Emma Thomas, Christopher Nolan.
Música: Ludwig Göransson.
Fotografía: Hoyte van Hoytema.
Distribuidora: Universal Pictures.

   CRÍTICA

   SINOPSIS: Tras la caída de Troya, Odiseo emprende el largo camino de vuelta a casa, en Ítaca, pero el viaje alberga muchas más dificultades de lo esperado. Mientras su reino se ve amenazado por los pretendientes para sucederle.

   LO MEJOR: Menuda Odisea. Cuántas veces habremos acuñado esta palabra sin pararnos a pensar de dónde viene. Pues Christopher Nolan se ha encargado de recordarlo. Eso sí, es “La Odisea” de Nolan , no de Homero, al igual que “Troya”, era la versión de Wolfgang Petersen de “La Ilíada”, o “Braveheart”, el William Wallace de Mel Gibson. No es un documental ni un libro de historia, básicamente porque la referencia literaria original es pura mitología. Nolan ha hecho una película muy marca de la casa pero a la vez la más diferente al resto de su filmografía, como ya marcaba con “Oppenheimer”, su madurez cinematográfica, saliéndose de sus géneros de confort, acción y ciencia ficción, confirmándose en la cima de los mejores cineastas actuales. Aquí nos brinda un apabullante espectáculo tanto visual como sonoro, que funciona tanto como puro cine de aventuras épicas como de conspiraciones palaciegas, pero cambiando notablemente la idea de Homero en su obra literaria, y haciendo que gire en torno a la manera poco honorable de tomar Troya, en un claro mensaje antibelicista, por lo que los temas que imperan son la culpa y el castigo. Para ello tiene mucho sentido el montaje de la película, en qué orden nos cuentan las cosas, porque no deja de ser Nolan, por tanto, la narración tampoco aquí es lineal. Ese montaje, además, imprime un ritmo perfecto, ni acelerado ni lento, que hace que a pesar de sus tres horas de duración, se pase volando. Personalmente no hubiera tenido problema en que durara más, porque es un blockbuster pero de esos que dejan un sabor como dejaban “Lawrence de Arabia” o “Ben-Hur”. Por cierto, ya sabemos que podría hacer perfectamente una película de terror, aquí ha dejado varias secuencias que lo demuestran.

   Interpretación: Tiene uno de los repartos corales más impresionantes de una película en mucho tiempo, contando con actores de gran nivel hasta en los papeles más secundarios. No vamos a nombrarlos todos porque sería interminable, pero sí vamos a destacar, por supuesto, a Matt Damon.  También a Anne Hathaway, y me ha sorprendido la importancia del papel de Tom Holland, y Robert Pattinson en un personaje muy poco agradecido, odioso.

   Escenas (SPOILERS!!): Evidentemente era imposible incluir todos los capítulos de tan vastísima obra como la de “La Odisea”, y han tenido que dejar unos cuantos fuera. Lo interesante es el tratamiento que le ha dado a algunos de los que sí han incluido en la película, que son los más icónicos, y que Nolan los ha mostrado desde una puesta en escena claramente de género de terror. Como todo el tramo con el cíclope (Polifemo), la visita al Hades e incluso el ataque de los Lestrigones (aquí con imponentes armaduras, las que han suscitado esa absurda polémica). Pero, sobre todo, en la transformación de los soldados en cerdos por parte de Circe (Samantha Morton), es terrorífica. Y atención a cómo rueda la toma de Troya, que hace palidecer la de Wolfgang Petersen, y eso que no estaba nada mal.

   LO PEOR: Lo único que puedo decir es que me he quedado con las ganas de ver un ataque de las sirenas, o al menos verlas. Es donde me hubiera gustado que Nolan se hubiese tomado esa libertad de no hacerlo como en el libro. Y tampoco tiene mucho sentido rodar la película en un formato que no se puede ver en prácticamente ningún sitio.

   REFERENCIAS: Podría ser la secuela de “Troya” (2004), aunque es otro tono. Sus dos primeras horas están cerca del cine de aventuras de “Jason y los argonautas” y “Furia de titanes”, pero la tercera muestra la llegada de Odiseo a Ítaca, como en “El regreso de Ulises” (2024), aunque es mucho más teatral.

   CONCLUSIÓN: 9. Nolan lo ha vuelto a hacer. Un apabullante espectáculo visual y sonoro que, a falta de lo que tenga que decir Villeneuve al respecto, se perfila como la película del año y que debería optar a todo en la temporada de premios.




martes, 14 de julio de 2026

Escenas Míticas: Héroes de leyenda - Excalibur

 


   Del mito del rey Arturo, al menos, hay unas cincuenta versiones. Las que más recuerda el público son las más recientes. Como la de "El primer caballero" (1995), de Jerry Zucker, con Sean Connery y Richard Gere, "El rey Arturo" (2004), de Antoine Fuqua, con Clive Owen, o "El rey Arturo: la leyenda de la espada" (2017), de Guy Ritchie, con Charlie Hunnan. Pero la mejor, y de muy largo, es, sin duda, "Excalibur".




   Y no es precisamente la más realista. Todo lo contrario. Su director, John Boorman, quiso alejarse lo más posible del tono histórico. Quería que la película fuese una especie de cuento, una fábula fantástica y mágica, pero para adultos. Lo digo para los que critican de antemano el rigor histórico de "La Odisea", de Christopher Nolan.



   Porque allá por 1981, cuando se estrenó, a nadie le preocupó si las armaduras eran las de la época o si era normal que hubiese una espada clavada en una roca. Solo iban y veían la película, sabiendo que no era un documental sino un espectáculo. Claro, tampoco tenían la lacra de las redes sociales, expertos en prejuzgar antes de ver.



   Porque, como "La Odisea", el rey Arturo no es historia, ahora entraremos en ello. Lo que ha dado para que se hicieran tantas versiones y tan diferentes. Si es que hasta los Monty Python hicieron la suya, "Los caballeros de la mesa cuadrada". Porque cuando un tema no se basa en la realidad sino en una serie de mitos y leyendas, admite muchas interpretaciones.



   No hay pruebas de la existencia del rey Arturo, eso sí es un hecho. Pudo ser un jefe militar británico mitificado por su enfrentamiento contra los sajones en la Edad Media o quizá la mezcla de varios líderes diferentes, como pasaba con el vikingo Ragnar Lothbrok, por ejemplo, o incluso Robin Hood o el propio William Wallace. A veces un nombre encarna a varias figuras más desconocidas.



   Su primera aparición literaria fue en "Historia Regum Britanniae", en el siglo XII, a la que diversos autores ingleses y franceses fueron añadiendo las leyendas de Merlín, Lanzarote, Ginebra, los Caballeros de la Mesa Redonda, el Santo Grial, Camelot y, por supuesto, Excalibur. La que dio título a esta película que además engloba todas esas historias.



   Aunque John Boorman tomó como base para su película, "Le morte d'Arthur" (La muerte de Arturo), de Thomas Mallory, de 1485, a la cual, curiosamente, tiene bastante fidelidad porque comparte el aire de magia y mitología que quería darle a la historia.



   Hay que tener en cuenta que Boorman venía de la frustración de no poder sacar adelante su intento de adaptación de "El Señor de los Anillos", por su alto coste.
A la postre, John Boorman sería reconocido especialmente por "Excalibur", pero tiene otras muy buenas películas y de cortes muy distintos. En su filmografía podemos ver títulos como "Defensa", "La selva esmeralda", "A quemarropa", "Infierno en el Pacífico", y sí, también esa horrible secuela de "El exorcista", aunque con el tiempo quedaría como un título de culto.



   Salvo en el caso de Helen Mirren, curiosamente, los que acapararon los papeles principales; Nigel Terry, Nicol Williamson, Nicholas Clay y Cherie Lunghi, no fueron los que más popularidad adquirieron con el tiempo. Sino los secundarios, unos muy jóvenes Liam Neeson, Gabriel Byrne y Patrick Stewart.



   Tan solo fue nominada en los Oscar a la mejor fotografía. No a su vestuario a pesar del enorme trabajo del diseño de unas armaduras que pesaban como las reales y obligaban a los actores a un gran esfuerzo físico. En eso fue de los pocos aspectos que se pretendió que hubiese cierto realismo. La película tuvo buenas críticas y funcionó en taquilla. Costó 11 millones de dólares y recaudó 34.



   Hay varios directores, como Ridley Scott, Peter Jackson o Zack Snyder, que han reconocido esta película como referencia. Y su influencia se hace notar en títulos como "El reino de los cielos", "Braveheart" o precisamente la saga de "El Señor de los Anillos". Y más recientemente en películas como "El Caballero Verde" o "El hombre del norte". Incluso en la serie "Juego de Tronos".