Mostrando entradas con la etiqueta Bélico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bélico. Mostrar todas las entradas

domingo, 26 de julio de 2026

Primitive War

 


   FICHA TÉCNICA

Título: Primitive War.
Dirección: Luke Sparke.
País: Australia.
Año: 2025.
Duración: 130 min.
Género: Aventuras, terror. bélico.
Interpretación: Ryan Kwanten, Tricia Helfer, Nick Wechsler, Jeremy Piven, Aaron Glenane, Anthony Ingruber, Carlos Sanson Jr., Albert Mwangi, Adolphus Waylee, Henry Nixon, Ana Thu Nguyen.
Guion: Luke Sparke. Libro: Ethan Pettus
Producción: Luke Sparke, Carly Sparke, Carmel Imrie.
Música: Frederik Wiedmann.
Fotografía: Wade Muller.
Distribuidora: Rialto Distribution.

   CRÍTICA

   SINOPSIS: Durante la guerra de Vietnam, un comando de soldados es enviado a un valle donde una expedición de Boinas Verdes ha desaparecido. Su misión es encontrarlos o averiguar que les ha pasado. Pero la respuesta es algo que no entraba en las posibilidades.

   LO MEJOR: Con "Jurassic Park", Steven Spielberg hizo la misma operación que con "Tiburón", llevarse un subgénero predominantemente de serie B, como el de las monster movies, al terreno del blockbuster, y desde entonces, los dinosaurios no se han bajado de él, porque rara vez los hemos visto fuera de esa saga. Ésta es uno de ellas pero en regreso a esa serie B donde habitaban antes de que los rescatara Spielberg, salvo en excepciones como las distintas versiones de "King Kong". De hecho, "Primitive War" va donde "Jurassic World" no pudo gracias a no depender de la calificación por edades, que aquí es un R como una casa, muy merecida, pues hay mucha sangre y también tiene gore, lo que le permite acercarse mucho más al terror, aquí mezclado con el género bélico, con cierto toque de ciencia ficción. Porque es una exploitation en toda regla, donde su director, Luke Sparke, ha cogido prestado de todas partes. Todo para llevarse los dinosaurios a una especie de mundo perdido situado en el Vietnam de finales de los sesenta. Una completa locura de argumento que solo es una mera excusa para meter a un comando de soldados estadounidenses en un infierno pero no de Charlies, sino de dinosaurios. De los cuales hay un montón (la última media hora es un festival) y no solo mostrados de noche y en semioscuridad para maquillar su falta de recursos, sino exhibidos a plena luz. Y sí, eso hace que a veces canten un poco, pero para tener un presupuesto de tan solo diez millones de dólares, los efectos especiales son más que dignos. La película no estará muy bien calificada pero yo me lo he pasado bomba.

   Interpretación: El reparto está plagado de desconocidos. Y las caras conocidas vienen por parte de habituales secundarios, como Jeremy Piven ("Ases calientes") o de la televisiva, la hipersensual androide de la serie remake de "Battlestar Galáctica", Tricia Helfer. Pero en definitiva, no es precisamente el apartado interpretativo lo más destacado de la película.

   Escenas (SPOILERS!!): La primera vez que los soldados tienen contacto con los dinosaurios, en un brutal ataque nocturno, es desde una puesta en escena de terror bastante potente, que me ha sorprendido. El ataque de los pterosaurios, como decía, a plena luz, donde se ven perfectamente y no están nada mal hechos, es de las secuencias más divertidas. Pero donde un amante de los dinosaurios y las películas donde los sacan, puede disfrutar más, es sin duda, en la venganza del Tiranosaurus Rex contra la base rusa. Y como no, el posterior tiroteo a pie de helicópteros, contra los deinonychus.

   LO PEOR: Lo dicho, cuando no tienes mucho dinero y encima no tienes reparo en mostrar tus efectos especiales a plena luz, a veces se les ve el cartón. Y creo que se le va al metraje un poco, diez o quince minutos de recorte de la parte central le podrían haber ido bien.

   REFERENCIAS: Debe tener su público cuando se ha aprobado una secuela que podría llegar en 2027. En cuanto a esta, ya decía que toma de todas partes. En la parte bélica de "Apocalypse Now" y "Doce del patíbulo". En la de dinosaurios de "Jurassic World" y "Kong, la isla Calavera". Y en la mezcla de soldados y monstruos, "Depredador" y "Dog soldiers".

   CONCLUSIÓN: 6’5. Si el "mundo perdido" estuviera en un valle de Vietnam, saldría algo tan entretenido y divertido como esta película de bajo presupuesto, que devuelve a los dinosaurios a la serie B, mezclando el bélico con las monster movies.




jueves, 8 de enero de 2026

Escenas Míticas: Shakespeare - Ran

 


   Este mes se estrena “Hamnet”, en el regreso de la ganadora del Oscar por “Nomadland”, Chloe Zao, tras su intento de ofrecer un cine de superhéroes distinto con “Eternals”, para contarnos la historia de William Shakespeare desde el punto de vista de su esposa, Agness, y sobre la pérdida de su hijo, Hamnet, nombre que inspiraría el de una de sus grandes obras, “Hamlet”. Y como adaptaciones de su literatura hay por un tubo en el cine, a eso vamos a dedicar este ciclo.




   Siempre han tenido predilección por elegir una de sus cinco tragedias para adaptar a película. En este caso la de “El rey Lear”, que Akira Kurosawa se lleva al Japón feudal, porque el director nipón, más que una adaptación lo que hace es una reinterpretación de la obra de Shakespeare, Kurosawa siempre ha mirado a accidente buscando inspiración, de hecho, se le consideraba el John Ford japonés.



   Pero sin olvidarse de la cultura de su país. De hecho, la historia también se inspira en las leyendas de Mori Motonari, un mítico soberano del Japón medieval durante el Sengoku, la guerra civil más extensa del país. No obstante, no era la primera vez que Kurosawa adaptaba una obra del escritor inglés para su cine de samuráis. Con “Trono de sangre” ya se basó en “Macbeth”, otra de las tragedias de Shakespeare.



   “Ran” es una de sus últimas películas, la última de cine épico y de samuráis. Tras ella sola haría tres películas más pero de mucha menor envergadura. No en vano, ya contaba con 75 años y no estaba en buen momento de salud. Se puede decir que esta fue su última gran película, y personalmente, mi favorita, por encima incluso de la que se considera su obra maestra, “Los siete samuráis”, que ya pudimos ver aquí no hace mucho.



   Por tanto, sus mejores películas, y no eran pocas, ya habían pasado, con títulos como las mencionadas y “Dersu Uzala”, “Rashomon”, “Yojimbo” (que Sergio Leone  reversionó con “Por un puñado de dólares”) o “El infierno del odio”. O “Kagemusha”, la anterior película a “Ran” en su filmografía, que Kurosawa casi utilizó como ensayo para esta.



   Porque su preparación requirió de un esfuerzo titánico que llevó alrededor de diez años. Primero para conseguir la financiación de una película de este calibre. Luego por la ardua labor de documentación de la época. El cineasta japonés llegó a realizar más de 500 pinturas que posteriormente sirvieron para las storyboards de la película. Pero es que simplemente la preparación del vestuario ya llevó dos años, donde se confeccionaron 1400 trajes a mano.



   Vestuario que fue premiado con el Oscar. Además, fue nominada en las categorías de fotografía y dirección artística. También fue nominada al Globo de Oro a la mejor película de habla no inglesa, que no ganó. Pero si otros premios previos. Aunque con el paso de los años ganó incluso mayor reconocimiento.



   Porque el legado que dejó la película es enorme. La forma de rodar las escenas de batalla, en especial, los asedios, marcó un antes y un después en el cine, siendo referencia posterior en películas de corte épico como “Braveheart”, "Alejandro Magno" o “El el reino de los cielos”. Kurosawa hizo algo que en su momento fue muy innovador, narrar las batallas quitando el sonido directo, donde se podrían haber escuchado los gritos y los cruces de espadas, y los sustituyó por música.



   Además, se elogió su uso de los colores, donde utilizaba algunos como el rojo, el azul o el amarillo para diferenciar los diferentes ejércitos y sus clanes correspondientes, pero además con una potente carga simbólica. Por ejemplo, blanco estaba reservado para la muerte, la fantasmalidad. En cuanto a color se refiere, no hay nada en toda la película que está dejado al azar, todo tiene su significado.



   En su momento, fue la película más cara de toda la historia del cine japonés, con un presupuesto de 11 millones de dólares. No tuvo un gran éxito económico pues se estima que recaudó entre 12 y 15 millones de taquilla. Aunque las críticas fueron muy buenas. Por cierto, Ran significa caos, y se refiere a la destrucción y desintegración de la familia.



domingo, 4 de enero de 2026

Avatar, Fuego y ceniza

 


   FICHA TÉCNICA


Título: Avatar, Fuego y ceniza.
Dirección: James Cameron.
País: Estados Unidos.
Año: 2025.
Duración: 197 min.
Género: Ciencia ficción, aventuras, fantástico, acción.
Interpretación: Sam Worthington, Zoe Saldaña, Sigourney Weaver, Stephen Lang, Oona Chaplin, Cliff Curtis, Britain Dalton, Trinity Bliss, Jack Champion, Bailey Bass, Kate Winslet.
Guion: James Cameron, Rick Jaffa, Amanda Silver. Personaje: James Cameron.
Producción: James Cameron, Jon Landau.
Música: Simon Franglen.
Fotografía: Russell Carpenter.
Distribuidora: Walt Disney Pictures.

   CRÍTICA

   SINOPSIS: Jake y su familia deciden acompañar a Spider para entregarlo a los humanos porque consideran que es lo mejor para todos, pero en el camino son atacados y eso cambia el rumbo de los acontecimientos.

   LO MEJOR: A los que tanto se quejan de que esta película no aporta nada nuevo, que James Cameron ha hecho tres películas casi iguales y que no hace más que repetirse a sí mismo, les diría que reflexionaran pensando en si no es justo lo que ocurre en absolutamente cualquier otra saga (por eso lo son). Por cierto, no sé si serán los mismos que precisamente solo acuden a las salas de cine a ver secuelas para seguidamente ir a las redes sociales a quejarse de la falta de originalidad. El bucle podría continuar indefinidamente. Dicho esto, sí es cierto que una segunda repetición del patrón genere una sensación de deja vu, sobre todo porque sus tramos finales son calcados, reincidiendo en el enfrentamiento de naturaleza y máquinas, o nativos contra colonizadores. Y claro,  estamos hablando de prácticamente un tercio de la película. Pero no estoy de acuerdo en que los otros dos sean iguales. Aquí se integran varios elementos argumentales, que no voy a revelar, que aportan cosas nuevas. Sin inventar la rueda porque tampoco esto ha ido de hacerlo nunca. De lo que si ha ido es de ser una celebración del cine como evento para los que nos gusta ver las películas en una sala de cine, con una capacidad de convocatoria que ni Marvel en sus mejores tiempos (los que quiere recuperar con “Vengadores Doomsday”). Una celebración del cine como experiencia de la que sales como si hubieras estado subido a una montaña rusa durante tres horas, con un especialista como es Cameron en montar grandes fiestas. Muy pocos directores (me sobran dedos en una mano) tienen su capacidad de generar espectáculo épico. A nivel visual me sigue pareciendo el número uno. Ya no esta, las tres películas son insuperables visualmente y técnicamente una ha ido superando a la anterior porque si hay alguien que ha hecho evolucionar la tecnología aplicada al cine, si alguien es capaz de demostrar mejoría de una película a otra en cuanto a efectos especiales, ese es James Cameron.

   Interpretación: Zoe Saldaña siempre ha sido, de largo, la mejor de todo un reparto lleno de nombres. Además, creo que es la que más se reconoce bajo su apariencia digital azul. Por cierto, la técnica de captura de movimientos faciales, es incluso más depurada por lo que se aprecia mejor las interpretaciones de los actores. Saldaña sigue siendo la mejor pero aquí ha salido una dura competidora que incluso se permite el lujo de robarse el show cuando aparece en pantalla, Oona Chaplin.

   Escenas (SPOILERS!!): Evidentemente, lo más espectacular es la ya clásica batalla final que supera las de las dos películas precedentes. Pero coreográficamente, la mejor rodada es la emboscada de los mangkwan. Es difícil hacer una secuencia de acción mejor planificada desde la cámara. Pero vamos a sus elementos nuevos a los que me refería. Nos presenta un nuevo villano, villana mejor dicho. Que es na’vi pero completamente diferente a lo que habíamos visto. Una psicópata que solo quiere matar, renegada de Eywa y sin apego por su propio planeta. Luego tenemos la confirmación de los poderes de Kiri, clave en la parte final de la película, que además provoca el mayor dilema ético de ella, Spider. Si inicialmente ya está en tela de juicio que viva con los na’vi, cuando Kiri logra que pueda respirar sin máscara, se convierte en la mayor amenaza, si los humanos pueden replicarlo, lo que plantea el momento más tenso de la historia, su ejecución.

   LO PEOR: No obstante, sí creo que Cameron debería dejarlo aquí y dedicarse a hacer otras cosas. Ya no es un chaval y me gustaría ver cosas nuevas suyas. No se me entienda mal, si hace más, voy a ir a verlas sí o sí. Pero ya no hay más que contar. Ya está reciclando sus propias ideas. Sólo le queda hacer lo mismo pero más espectacular. Y ¿ como va a superar lo de esta tercera parte?.

   REFERENCIAS: Cameron ha tirado con seguro. Si el resultado es satisfactorio, puede continuar perfectamente. Pero si no, se puede considerar un buen final. Creo que es complicado que llegue a las cifras de recaudación de la segunda entrega, aunque se convierta, que lo hará, en la película más taquillera de 2025. Solo James Cameron decide.

   CONCLUSIÓN: 7’5. Incluso repitiendo la misma propuesta que en las películas precedentes, es una celebración del cine como evento, como la experiencia de ir en una montaña rusa, porque visualmente, Cameron sigue en la cima.




domingo, 26 de octubre de 2025

Una casa llena de dinamita

 

   FICHA TÉCNICA

Título: Una casa llena de dinamita.
Dirección: Kathryn Bigelow.
País: Estados Unidos.
Año: 2025.
Duración: 112 min.
Género: Thriller, intriga.
Interpretación: Idris Elba, Rebecca Ferguson, Gabriel Basso, Jared Harris, Tracy Letts, Anthony Ramos, Moses Ingram, Jonah Hauer-King, Malachi Beasley, Brian Tee, Brittany O'Grady, Gbenga Akinnagbe, Willa Fitzgerald, Renée Elise Goldsberry, Kyle Allen, Kaitlyn Dever, Greta Lee, Jason Clarke.
Guion: Noah Oppenheim.
Producción: Greg Shapiro, Kathryn Bigelow, Noé Oppenheim.
Música: Volker Bertelmann.
Fotografía: Barry Ackroyd.
Distribuidora: Netflix.

   CRÍTICA

   SINOPSIS: Se detecta que un misil va en dirección a los Estados Unidos. A partir de ese momento el objetivo es interceptarlo, pero también descubrir de donde procede el ataque y como actuar en consecuencia. Y todo a contrarreloj.

   LO MEJOR: De un tiempo a esta parte, desde “En tierra hostil”, cada vez que Kathryn Bigelow hace una película, se convierte en una de las mejores del año, condición que ha vuelto a confirmarse con esta. Aunque nos haga esperar mucho de una a otra, pues esta vez ha tardado la friolera de ocho años en regalarnos otro peliculón como este. Bigelow exhibe su vibrante nervio narrativo, a la altura de los Nolan, Villeneuve o Fincher, con los que la directora se codea sin ningún problema. Haciendo uso de su ya característica cámara en mano, aunque no hay escenas de acción propiamente dichas, pues se basa en personajes teniendo conversaciones, pero de una intensidad brutal, valiéndose de un montaje magistral, al más puro estilo del mejor Oliver Stone, que le permite tener un ritmo de narración que no decae, para contarnos una historia de no más de media hora real pero desde tres puntos de vista distintos, aunque entrecruzados, que funciona como un reloj gracias a un guion muy sólido. Un relato antibelecista pero no desde el género bélico sino desde el thriller político, que nos plantea lo que podría suponer un ataque nuclear para uno de los países más potentes del planeta y lo que supondría su respuesta para el mundo, algo que, tal y como está actualmente podría perfectamente pasar. Eso es lo más terrorífico, todo el tiempo tienes la sensación de que esto podría pasar mañana, es más, podría pasar hoy. Y nos recuerda que nuestro futuro, el de la humanidad entera, está en manos de unos pocos dirigentes políticos. Si no pasa nada raro, debería estar presente en los próximos Oscars, aunque ya ignoraron la anterior gran película de Kathryn Bigelow, “Detroit”.

   Interpretación: Tiene un reparto tremendamente coral, sin un protagonista claro, con el tiempo muy repartido. Quizá podría destacarse algo más a Rebecca Ferguson e Idris Elba pero junto a un amplio abanico de “secundarios” como Jason Clarke, Greta Lee, Jared Harris, Tracy Letts, Gabriel Basso, Anthony Ramos . . . Cuyos personajes Bigelow es capaz de definir con muy poco tiempo en pantalla, otro de los aciertos de la cineasta.

   Escenas (SPOILERS!!): De los tres segmentos de la película, correspondientes a esos tres puntos de vista, es el primero el más potente pues tiene un suspense asfixiante desde el principio. Quizá es el único pero de la película, que ese suspense decrece sensiblemente pues ya sabes cómo van a terminar los siguientes segmentos. Por eso son más impactantes los momentos de descubrimiento del misil en dirección a los Estados Unidos, el fallido intento de intercepción y el inminente impacto en suelo americano. Porque de las tres preguntas que quedan abiertas al final esa es la más clara de responder. El misil va a impactar y lo va a hacer en Chicago. La otra es saber quién es el agresor. Parece descartar a Rusia y China, dejando más en el aire Corea del Norte, pero sin llegar a confirmarlo. La última es saber que va a decidir el presidente norteamericano. Si decide tomar represalia se podría producir una guerra nuclear que pondría a todo el planeta en riesgo. Pero si decide esperar se expone a volver a ser atacado fatalmente para el país. Por lo que Bigelow nos muestra del personaje de Idris Elba, podemos pensar que va a intentar no provocar una catástrofe nuclear a nivel mundial. Pero quién sabe.

   LO PEOR: Hay que tener muy claro que esto no es un típico blockbuster americano lleno de héroes que pretenden salvar el mundo. No, es una historia muy realista, cuyo final dejará frío a la mayoría pues queda totalmente abierto a la interpretación de cada uno, sin cerrar las dos grandes incógnitas que se plantean en la trama, porque la película verdaderamente no habla de eso.

   REFERENCIAS: El estilo de dirección está en la línea de películas anteriores de Bigelow como “En tierra hostil” o “La noche más oscura”. Temáticamente plantea dilemas como los mostrados en títulos como “Marea roja” o “Trece días”.

   CONCLUSIÓN: 8. Kathryn Bigelow vuelve a colocar una película suya entre lo mejor del año con otro thriller asfixiante, hablándonos del riesgo nuclear en el que está sumido nuestro mundo y que depende de unas pocas personas.



martes, 5 de agosto de 2025

Escenas Míticas: Artes Marciales - Los siete samuráis

 


   El estreno de “Karate Kid Legends”, como producto de la resurrección de la saga gracias a la exitosa serie de Netflix, “Cobra Kai”, nos sirve para continuar el ciclo sobre el artes marciales. Y lo haremos escogiendo títulos que las muestren de formas variadas y con distintos estilos, ángulos y nacionalidades. Comenzando con un absoluto clásico del género aunque en su vertiente de cine de samuráis.




   De hecho, lo que son artes marciales más bien se ven poco y ni tan siquiera las coreografías de peleas y combates están demasiado elaboradas. Pero no creo que haya ninguna duda de que es una de las películas imprescindibles de temática oriental. De hecho se considera una de las diez películas más influyentes de la historia del cine. Probablemente la obra más importante de su director.



   Lo que ya decir mucho pues estamos hablando de nada menos que Akira Kurosawa, el autor de títulos, entre muchos otros, como “Dersu Uzala”, “Yojimbo” (la película en la que se basó Sergio Leone para su “Por un puñado de dólares”, con la que iniciaba su “Trilogía del Dólar”), “Rashomon”, “El infierno del odio” o “Ran”.



   Un cineasta que miraba mucho a Occidente para inspirarse. Por ejemplo, precisamente “Ran” es una adaptación, a su manera, de “El rey Lear”, porque a Kurosawa le interesaban mucho los personajes shakespearianos. Aunque su mayor referente, sin duda, era John Ford, al cual reconoció, en varias ocasiones, admirar. Y su influencia en su obra es más que evidente. No en vano se le llamó el John Ford japonés.



   Esto se debe a que Kurosawa trataba muchas de sus películas como western. Y probablemente esta más que ninguna. La cual sirvió como inspiración para uno de los clásicos del género más conocidos, “Los siete magníficos”. Si, así es, me hacía mucha gracia como cuando hicieron una versión de esa película, a cargo de Antoine Facqua y como Denzel Washington como protagonista, muchos se llenaban la boca diciendo que preferían la original.



   Sin embargo, la original no era “Los siete magníficos” de John Sturges, con Yul Bryner y compañía, sino precisamente esta. La cual influyó, junto con en general el resto de la obra del cineasta japonés, en directores de la talla de Sam Peckinpah primero y George Lucas (su “Star Wars” es un claro ejemplo), Steven Spielberg o Martin Scorsese.



   La producción estaba a cargo de los ahora míticos estudios Toho, especializado en películas de monstruos y de anime (como el de los estudios Ghibli). De hecho, ese mismo año se estrenaba “Japón bajo el terror del monstruo”, lo que sería la primera película del que sería su kaiju favorito, Godzilla. Y a la postre Toho produciría varias películas más de Kurosawa, a pesar de que para esta estuviera en constante gresca con él.



   De hecho, llegaron a cancelarle la producción hasta en dos ocasiones. A lo cual Kurosawa reaccionaba, literalmente, yéndose a pescar, seguro de que el estudio la retomaría pues había invertido demasiado dinero ya en la película como para dejarla sin estrenar, lo que podría desembocar en la quiebra. No obstante, el enfrentamiento con el cineasta era continuo.



   Kurosawa había esperado varios años para desarrollar el proyecto esperando la caída del gobierno de ocupación instaurado en Japón en 1945, tras la derrota en la Segunda Guerra Mundial. Cuando lo hizo, presentó un guion de 500 páginas. Si contamos, a grosso modo, que cada página equivaliera a un minuto de metraje, estaríamos hablando de una película de más de ocho horas. Por supuesto, se vio obligado a reducirlo drásticamente.



   Aun así, el metraje se fue hasta los 205 minutos, casi tres horas y media, la película más larga de la carrera del director. La cual tuvo un rodaje repleto de problemas a causa del tiempo, con mucho frío y lluvia, pues Kurosawa se empeñó en no rodar en un estudio, construyendo un pueblo entero para darle a la historia mayor realismo, pero se elevó considerablemente el presupuesto.


   Que se fue hasta los 120 millones de yenes, que al cambio era medio millón de dólares. Aunque recaudó el doble, un millón, considerándose un éxito razonable dado su limitado estreno internacional. Casi todo corresponde a lo recaudado en Japón. Confirmó a Toshiro Mifune como actor fetiche de Akira Kurosawa. Fue nominada en los Oscars a la dirección artística y el vestuario. Y ganó el León de Plata en la Mostra de Venecia.

domingo, 27 de julio de 2025

Warfare

 


   FICHA TÉCNICA

Título: Warfare.
Dirección: Alex Garland, Ray Mendoza.
País: Estados Unidos.
Año: 2025.
Duración: 95 min.
Género: Bélico.
Interpretación: D'Pharaoh Woon-A-Tai, Will Poulter, Cosmo Jarvis, Kit Connor, Finn Bennett, Taylor John Smith, Michael Gandolfini, Adain Bradley, Noah Centineo, Evan Holtzman, Henrique Zaga, Joseph Quinn, Charles Melton.
Guion: Alex Garland, Ray Mendoza.
Producción: Andrew Macdonald, Peter Rice.
Fotografía: David J. Thompson.
Distribuidora: A24.

   CRÍTICA

   SINOPSIS: Durante la guerra de Irak, un pelotón de Navy Seals tiene la misión de realizar la labor de vigilancia en territorio insurgente. Para ello toman una casa por la noche. Pero por la mañana comienzan a ser rodeados y la misión se convierte en una pesadilla.

   LO MEJOR: Pues vaya dos peliculones que nos ha dejado Alex Garland como despedida, o hasta luego, de la dirección para dedicarse un tiempo exclusivamente al guion. Espero que no sea mucho a juzgar por sus dos últimas películas, “Civil War” y esta, y en general el resto de su filmografía como director. Aunque aquí escriba y dirija en compañía de Ray Mendoza, que al parecer fue testigo directo de los hechos que nos cuentan. Porque sí, está basada en hechos reales y hay que recalcar que es un ejercicio absoluto de hiperrealismo. No solo por hacer una exhaustiva representación del funcionamiento de las maniobras militares, sino por hacerlo prácticamente en tiempo real, aunque con elipsis puntuales. Nos focalizan la historia desde lo psicológico, desde el tratamiento anímico y emocional de los personajes, lo que te facilita empatizar con ellos rápidamente. No obstante , mayoritariamente está narrada más desde el suspense que desde la acción. Porque aunque nunca abandone el marco del género bélico, la tensión es tan asfixiante que en ocasiones parece transitar más por los códigos del terror. A ello ayuda el dominio incontestable del uso de la fotografía y también del montaje. Y si, es terror, uno real, sin fantasmas pero con balas y explosivos. Porque hay que avisar que hay imágenes muy duras, de esas que te hacen apartar la vista de la pantalla. Muy probablemente será una de las mejores películas de este año.

   Interpretación: Se trata de un protagonismo muy coral, donde si hay algunas caras reconocibles como las de Will Poulter, Cosmo Jarvis o Joseph Quinn. Todos ellos tremendamente convincentes. Aunque yo destacaría por encima de todos a D’Pharaoh Woon-A-Tai (vaya tela con el nombrecito). Lo más importante es que te crees que todos estos chicos son de verdad soldados.

   Escenas (SPOILERS!!): El picante videoclip que vemos nada más empezar es el único momento de relajación para esos soldados. A partir de ahí comienza una escalada de tensión, que estalla (nunca mejor dicho) cuando intentan trasladar a un herido y el tanque que lo iba a sacar es atacado, lo que provoca una auténtica carnicería. Ojo a la oscuridad posterior a la explosión a causa del denso polvo que se levanta. A continuación nos aguardan las imágenes más terroríficas, con el intento de salvar a las nuevas víctimas, con heridas escalofriantes. Pero toda su atención llega a su máxima expresión cuando llega a ellos un comando de rescate y otros dos tanques tienen que sacarlos de allí. Porque ya sabemos cómo ha resultado el anterior intento de huida. Lo más importante es que todo está hecho desde el realismo más absoluto.

   LO PEOR: Muchos considerarán que tarda en arrancar. No es así, arranca desde el principio, pero si es verdad que hay que tener paciencia porque es la primera media hora parece que no pasa nada, en una calma tensa brutal. Pero es necesario para conocer a los personajes.

   REFERENCIAS: Es menos espectacular que ellas pero juega en la misma liga que “Black Hawk derribado” y “13 horas, los soldados secretos de Bengasi”. Garland ya había demostrado que se le daban bien las escenas bélicas en el último tercio de “Civil War”.

   CONCLUSIÓN: 8. Alex Garland, esta vez en compañía de Ray Mendoza, testigo directo de los hechos que nos cuentan, se despide momentáneamente de la dirección con un hiperrealista relato bélico, en una de las mejores películas del año.



martes, 27 de mayo de 2025

Escenas Míticas: Acción al aire - Top Gun Maverick

 


   Ahora que está de actualidad Tom Cruise tras el estreno de la que posiblemente es la última entrega de su saga “Misión imposible”, vamos con uno de los mayores éxitos de su carrera, de hecho, a día de hoy su película más taquillera, en la que fue la secuela de otro éxito pero de los años ochenta, “Top Gun”, que fue uno de los primeros de una filmografía llena de ellos.




   Porque aunque, como todo el mundo, ha tenido resbalones en la taquilla, mucho más habitualmente ha sido un seguro, no solo como actor sino como muy acertado productor. Aquí comparte esa faceta con Jerry Bruckheimer, condición que puso el propio actor para hacer la película, pues él había producido “Top Gun” junto al fallecido Don Simpson, en esa muy provechosa relación que tuvieron.



   También iban a recuperar al director de la película original, Tony Scott, y ya en 2010 estuvieron a punto de poner en marcha la película, pero sería truncada por el inesperado suicidio del cineasta. No obstante, tanto Bruckheimer como Cruise estaban de acuerdo en seguir adelante con el proyecto, pero este debía esperar.



   Finalmente dio a luz en 2022, 36 años después de que lo hiciera la primera, y el resultado no pudo ser mejor. Tuvo muy buenas críticas y una taquilla de nada menos que 1493 millones de dólares, habiendo invertido en ella 170. Y por si fuera poco ganó numerosos premios, e incluso fue nominada a seis Oscars, lo que parecía inaudito en una película de este tipo, porque incluía nominaciones a mejor película, guion, montaje, efectos visuales, canción original y sonido, qué fue la que ganó.



   Fue la primera película que demostró que se le podía plantar cara al género de superhéroes. De propias palabras de Steven Spielberg, salvó a las salas de cine, que todavía seguían temblando tras la pandemia del covid, y que precisamente a excepción de los estrenos de Marvel, no habían logrado taquillazos como el que sí fue “Top Gun Maverick”.



   No en vano, Tom Cruise se ha mostrado siempre como un gran valedor de las salas de cine, oponiéndose públicamente a los estrenos en las plataformas de streaming. Incluso, y tanto en esta como en las dos últimas entregas de “Misión imposible”, incluyó un mensaje del actor previo al comienzo de estas películas, apoyando el ver las películas en las salas de proyección.



   En sustitución de Tony Scott, al que le fue dedicada la película, se eligió a un director de la cuerda de Tom Cruise, con el que el actor había trabajado ya en “Oblivion” y que tiene películas como la infravalorada “Tron Legacy” o “Héroes en el infierno”. Y que está a punto de estrenar una película sobre las carreras de la “F1”, con Brad Pitt de protagonista, Joseph Kosinski .



   Tom Cruise no está solo en el reparto ni mucho menos. Está muy bien acompañado por Jennifer Connely, John Hamm, Glen Powell(aquí todavía no había despuntado ), Miles Teller, Lewis Pullman, Ed Harris o Mónica Barbaro. Y contó con el cameo de Val Kilmer en la que fue la última aparición del actor en una película antes de morir.



   También se quiso recuperar la coprotagonista de la primera película, Kelly McGuillis, la cual se negó por sentirse, en sus propias palabras, “vieja y gorda”, añadiendo que aparenta la edad que tiene. Claro, es que lo de Tom Cruise tampoco es que sea muy normal. Por cierto, la mayoría de los actores tuvieron que estar entrenando durante tres meses para soportar las fuerzas G de las cabinas de los aviones.



   Porque Cruise se obsesionó con dar el mayor realismo posible, negándose a tirar de CGI. Requirió a todo el equipo un esfuerzo para ofrecer una experiencia lo más inmersiva posible al espectador. Por ello se utilizaron hasta veinte cazas reales, incluyendo los ya retirados F-14 Tomcat (avión protagonista en la película de los ochenta), cuyos vuelos fueron filmados por drones sustituyendo a los pilotos con cámaras.


   El propio Tom Cruise pilotó uno de los aviones. Por cierto, el avión supersónico con el que Maverick debe rebasar el Match 10, se construyó de verdad y era tan real que un satélite chino lo estuvo espiando durante un tiempo, hasta que se dieron cuenta que era para una película.

miércoles, 14 de mayo de 2025

Escenas Míticas: Acción al aire - Memphis Belle

 

   En cuanto a películas de aviones, no sólo de accidentes aéreos y secuestros vive el cine, también hay unas cuantas bélicas bastante reseñables. Incluso en los últimos años hemos tenido ejemplos bastante potentes como “Midway”, de Roland Emmerich, o “Top Gun Maverick”, que también la veremos aquí. Hasta hemos tenido alguna saga, un poco más en clave serie B, como la de “Águila de acero”.


   Sin embargo, la que traemos hoy no es precisamente de las más conocidas, a pesar de ser una muy buena película, que con el tiempo, como es habitual ha quedado como un título de culto pues en el momento de su estreno no tuvo un gran éxito. Sí de crítica, porque fue bien valorada pero no tanto de taquilla, aunque tampoco es que perdiera dinero. Costó 23 millones de dólares y recaudó 27.


   El nombre que da título a la película pertenece a un avión real que participó en la Segunda Guerra Mundial. Nombre que le puso su capital inspirándose en su prometida. Concretamente era un Boing B-17, el bombardero predominante que usaron los Estados Unidos en ese conflicto bélico. La película precisamente pretende ser un homenaje a los aviadores que perdieron la vida en esos bombardeos.


   La historia se basa en una serie de documentales de guerra realizados en 1943. De hecho, el que hablaba del Memphis Bell, “Story of a flying fortress”, fue rodado, nada menos, por William Wyler. No obstante, la película no es un manifiesto de campaña de alistamiento, como si lo fueran esos documentales o cómo fue concebida la propia “Top Gun”.


   No, aquí no se idealiza la guerra. Se los focaliza como héroes pero los presenta como un grupo de soldados que simplemente quieren cumplir con sus deber para después irse a casa, destacando en todo momento ese aspecto humano. Sin embargo, las Fuerzas Aéreas norteamericanas si tratarán de usar el Memphis Belle con efectos publicitarios.


   Lo que hacía tan especial a este avión en concreto fue que logró completar 25 misiones con éxito y sin perder ni uno solo de los integrantes de su tripulación. La película nos muestra la última de ellas. Para ello, varios veteranos que formaron parte de dicha tripulación fueron consultados. Aún así, la mayor parte de las conversaciones de la película son ficción.


   En el reparto hay bastantes caras conocidas pero que por entonces no lo eran tanto pues eran muy jóvenes, como eran los casos de Matthew Modine, Billy Zane (antes de embarcarse en el “Titanic”), Sean Astin (antes de acompañar a Frodo a Mordor) o Eric Stolz. Y fue el primer papel en el cine del cantante Harry Connick Jr, que después ejercería de psicópata en “Copycat”, junto a Sigourney Weaver. También contó con secundarios más conocidos como John Lithqow y David Strathairn.


   Tras la cámara, Michael Caton Jones, del cual ya hablamos en el remake de “Chacal” y del cual destacamos que precisamente “Memphis Belle” era una de sus mejores películas junto a “Vida de este chico” y “Rob Roy”. El trabajo en la dirección de Caton Jones es tremendo en cuanto al realismo que consiguió imprimir especialmente en las secuencias de combate.


   Para lo cual combinó imágenes de aviones reales con maquetas a escala. El resultado fue realmente bueno, la autenticidad de esas escenas sin ningún truco digital es asombroso. Para ello se usaron cinco B-17 reales, que tuvieron que ser restaurados, pues el director quiso rodar las escenas de interiores dentro de las cabinas reales.


   Con ello pretendía potenciar el efecto claustrofóbico de esas aeronaves, además de mostrar el ruido real en el que estaban envueltos sus tripulantes. El verdadero Memphis Bell también fue restaurado para la ocasión, y actualmente se exhibe en el Museo de las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos, en Ohio.



martes, 12 de noviembre de 2024

Escenas Míticas: Especial Péplum - Espartaco

 


   Uno de los péplum favoritos del público, o del cine de espada y sandalia, o como las conocíamos en España, “de romanos”. Curiosamente también una de las habituales en Semana Santa, a pesar de que su componente religioso es nulo. No hay ni una sola referencia ni a Jesucristo ni al cristianismo. De hecho, los acontecimientos que se relatan son unos setenta años antes del nacimiento de Jesús de Nazaret.



   Por tanto, no tiene tratamiento de cine bíblico, pero si de cine histórico, épico, bélico, y transita por el terreno del biopic. Aunque no relata la vida de Espartaco de principio a fin, sino unos pocos años de ella hasta su muerte, ni se centra exclusivamente en su figura sino que también pone su foco en los devenires internos de la política romana, en concreto, el enfrentamiento entre Craso y Graco, senadores del Imperio.



   Basada en la novela homónima de Howard Fast, escritor cuyas obras literarias han sido adaptadas al cine en numerosas ocasiones. Pero quien terminó de darle las pinceladas sibilinas de ideas poco habituales en estas grandes superproducciones fue el guionista Dalton Trumbo. Defenestrado en aquella época a causa de ser perseguido por el senador McCarty en la obsesiva caza de brujas a la que sometió a aquellas figuras públicas sospechosas de apoyar el comunismo.



   Trumbo se vio obligado a trabajar bajo seudónimo. Hasta que el propio Kirk Douglas llamó a su puerta. No solo le pidió que escribiera el guion de la película en la que personalmente tenía tanto empeño. Recordemos que ya estuvo muy interesado en protagonizar “Ben-Hur”. Sino que además le aseguró que sería acreditado con su verdadero nombre. Tal era el poder de Douglas en Hollywood, que al conseguirlo, logró que la lista negra de figuras del cine de McCarty, se diera por cancelada.



   Además, Trumbo gozó de cierta libertad creativa, introduciendo carácter político a la historia, con conceptos como la democracia, la dictadura, y planteando a Espartaco como símbolo de la libertad. Quien realmente fue líder de la Tercera Guerra Servil (se llamaban así porque fueron protagonizadas por esclavos), la más conocida e importante, conocida como Guerra de los Gladiadores, la única que logró poner en jaque verdaderamente al Imperio Romano.



   Inicialmente fue dirigida por Anthony Mann, quien ya comenzado el rodaje, lo abandonó por sus numerosos enfrentamientos con Kirk Douglas precisamente. Curiosamente Mann también abandonó otro péplum bastante importante, “Quo Vadis”. La cuestión es que fue sustituido por Stanley Kubrick que, para colmo, también estuvo a punto de abandonar pero en este caso por sus enfrentamientos con los productores.



   Kubrick pidió eliminar todo lo rodado por Anthony Mann y quería centrarse más en todo lo relativo a la política del Imperio Romano. A lo cual recibió sendas negativas del estudio. Quizá por eso, el cineasta considera la película un fracaso personal, pues no consiguió hacer lo que realmente pretendía. Y es cierto, que aunque en ella se perciba su talento narrativo, sus pinceladas estilísticas, es probablemente la película de su filmografía menos Kubrick.



   Un Kubrick que sólo contaba con cuatro películas como director; la desconocida “Miedo y deseo”, “El beso del asesino”, “Atraco perfecto” (ya si muy reconocida”) y la que probablemente sea una de las mejores películas de su filmografía, “Senderos de gloria”, precisamente con Kirk Douglas como protagonista, lo que probablemente tuvo mucho peso para su elección como sustituto de Anthony Mann.



   A Douglas le acompañaba un reparto impresionante. Jean Simmons se llevó el papel de Varinia, al que optaron Elsa Martinelli, Ingrid Bergman y Jeanne Moreau. Acompañados por Tony Curtis, Lawrence Olivier, Charles Laughton y un Peter Ustinov que consiguió el Oscar como mejor actor de reparto. No fue el único que consiguió la película, también los de fotografía, vestuario y dirección artística, de las nueve nominaciones que tenía.



   Se llegaron a utilizar hasta 10500 extras, de los cuales 8000 procedían del ejército español, pues las batallas fueron rodadas en España, concretamente en las afueras de Madrid (Colmenar Viejo y Alcalá de Henares) y Guadalajara. De las cuales se recortaron unos trece minutos por contener excesiva violencia, según un público de prueba al que se le permitió ver el montaje original de 197 minutos, que se redujo hasta 184.



   La película está considerada una de las mejores del género, y funcionó también económicamente. Costó 12 millones de dólares, de los 5 presupuestados en un principio, y recaudó 60 en taquilla. La figura de Espartaco ha sido representada en varias ocasiones, como en una miniserie de 2004, o en la exitosa serie d Starz, "Spartacus".

domingo, 16 de junio de 2024

Godzilla Minus One

 

   FICHA TÉCNICA

Título: Godzilla Minus One.
Dirección: Takashi Yamazaki.
País: Japón.
Año: 2023.
Duración: 119 min.
Género: Fantástico, ciencia ficción.
Interpretación: Ryūnosuke Kamiki, Minami Hamabe, Yūki Yamada, Munetaka Aoki, HidetakaYoshioka, Sakura Andō, Kuranosuke Sasaki.
Guion: Takashi Yamazaki.
Producción: Minami Ichikawa, Kenji Yamada, Kazuaki Kishida, Gō Abe, Keiichirō Moriya.
Música: Naoki Sato.
Fotografía: Kôzô Shibasaki.
Distribuidora: Toho.

   CRÍTICA

   SINOPSIS: Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, Japón intenta recuperarse de los efectos devastadores sobre el país. Inicia su reconstrucción cuando aparece un enorme monstruo del océano.

   LO MEJOR: Godzilla ha vuelto a casa en su setenta cumpleaños. lo ha hecho en todos los sentidos. En el más literal, es decir, bajo la tutela de la productora que lo parió cinematográficamente, Toho. Pero también, y aquí viene su mejor virtud, en cuanto a su esencia, que no era otra que servir de símbolo del terror nuclear en el que estaba sumido Japón tras haber sido castigado con dos bombas atómicas en la Segunda Guerra Mundial, periodo cercano al que se desarrolla la historia, recogiendo ese clima de pánico de la población de vivir bajo la amenaza de una catástrofe. De hecho, Godzilla nace por el efecto de la radiación. Y nuevamente han sido los japoneses quienes han sabido volver a ese espíritu nostálgico. Se nota en el cariño que hay en todos los apartados de la película. Con un guion trabajado, con un arco del protagonista que podría incluso funcionar de forma independiente, sin la presencia del monstruo, y con el que han tenido especial cuidado en las explicaciones científicas.. pero donde hay que quitarse el sombrero es con sus efectos especiales. No porque merecidamente hayan ganado el Oscar en su última edición, es que cuesta creer que hayan conseguido esta calidad con un presupuesto tan solo 15 millones de dólares. Cualquiera diría que tiene diez veces más. Y lo han conseguido con la tecnología actual pero volviendo a las maquetas, recreando a la bestia físicamente como la de antaño, y curiosamente dando más miedo. Es la mejor película de Godzilla en mucho, mucho tiempo.

   Interpretación: No son las interpretaciones lo más de destacable de la película aunque sus protagonistas, Ryunusuke Kamami y Minami Hamabe, de algún otro también. Quizá es que el público a quien quiere ver es al lagarto gigante que hace de Godzilla.

   Escenas (SPOILERS!!): La primera aparición en la isla, en lo que podría considerarse el prólogo, es tremenda. Y la puesta en escena genial, haciendo presente a Godzilla sin llegar a verle realmente demasiado. Pero donde uno se queda con la boca abierta es en el ataque a la ciudad de Guinza. Es impresionante. Sobre todo cuando despliega su aliento atómico, que se muestra precisamente como si explotara una bomba nuclear que claramente hace referencia a la onda expansiva de Hiroshima y Nagasaki. Luego toda la parte acuática y de lucha con los barcos remolcadores es muy buena. Recuerda al final de “Dunkerque”. Aunque es previsible ver que el protagonista no va a suicidarse en plan kamikaze y que ella en realidad ha sobrevivido al desastre de Guinza.

   LO PEOR: Tras un inicio brutal, tiene un valle de ritmo hasta la siguiente aparición del monstruo, que se hace esperar. Luego ya no para. Pero en la parte final hay varios (no los llamaría giros) golpes de guion que son perfectamente adivinables y que hacen la historia más predecible en su desenlace.

   REFERENCIAS: No soy hipócrita, a mí me gusta el Godzilla americano, incluso el de Roland Emmerich me parece muy divertido. Pero esta está entre la original, “Japón bajo el terror del monstruo” y ese intento de actualización, que salió regular, que fue “Shin Godzilla”.

   CONCLUSIÓN: 7’5. Godzilla ha vuelto a casa por su cumpleaños, volviendo a la esencia de lo que triunfó en sus inicios y dando como resultado la mejor película sobre el famoso monstruo en mucho tiempo, gracias a unos excelentes efectos especiales.