Se estrena este mes la "Supergirl" de Craig Gillespie ("Yo, Tonya", "Cruella") y Milly Alcock como protagonista, correspondiente al DC Universe de James Gunn. Esperemos que se aleje lo más posible, aunque no caerá la breva, de su "Superman". Pero nos da la excusa perfecta para hacer un repaso de películas de superheroínas en solitario, lo que curiosamente habitualmente no ha funcionado demasiado bien, como ya adelantábamos cuando comentamos la "Supergirl" de los ochenta, con Helen Slater.
No siempre ha sido así, tenemos ejemplos de superheroínas en solitario como "Wonder Woman", que ya vimos aquí, o "Viuda Negra", que veremos. Pero frecuentemente las superheroínas han funcionado mejor formando parte de un universo más amplio e incluso como personajes aparentemente secundarios.
De hecho, la anterior encarnación del personaje de Catwoman, y la que a día de hoy sigue siendo la mejor, fue la de Michelle Pfeiffer, que dejó el listón muy alto a las siguientes, y que ya en "Batman vuelve" se comió al propio Batman de Michael Keaton y al Pingüino de Danny de Vito. La Pfeiffer fue mucha Pfeiffer.
Otros buenas Catwoman posteriores, como la de Anne Hathaway de "El Caballero Oscuro, la leyenda renace", de Christopher Nolan, o la de Zoë Kravitz de "The Batman", de Matt Reeves, también han brillado pero desde un rol secundario o, en todo caso, coprotagonista. La de Halle Berry ha sido la única Catwoman en solitario y no salió demasiado bien la cosa precisamente.
Porque la crítica la despedazó y económicamente fue un fracaso. Costó cien 100 millones de dólares y recaudó solo 88 en taquilla. ¿Ahora es cuando me destapo defendiéndola? Pues no. Por desgracia, merecía todos los palos que se llevó. El guion da vergüenza ajena, la dirección es esquizofrénica, las interpretaciones de sus estrellas, Halle Berry y Sharon Stone, las peores de sus carreras, y los efectos visuales cantan por soleares.
Ya empezábamos mal cuando nos dábamos cuenta que era una versión más que libre, alternativa, del personaje, que no tenía nada que ver con la del cómic. Que ni vivía en Gotham, ni conocía a Batman y es que ni se llamaba Selina Kyle, sino Patience Phillips. Y precisamente era paciencia lo que se necesitaba para verla.
Prácticamente es un ejemplo de como no hay que adaptar un personaje de cómic, bueno, o de cualquier cosa. Sin embargo, hoy puede verse como una curiosidad. Hay películas que son tan malas que le dan la vuelta completa al calcetín y terminan siendo un título de culto. No creo que esta llegue a ser tan mala que es buena, como ejemplos como "Barbarella" o "Flash Gordon", pero reconozco que viéndola ahora sabiendo lo que es, me ha parecido graciosa, hasta me he divertido, en parte.
Aunque inicialmente iba a ser un proyecto totalmente diferente, con el propio Tim Burton al frente y Michelle Pfeiffer repitiendo como mujer gata. Pero se fue retrasando tanto que ambos se bajaron antes de empezar. Además, la actriz manifestó que no quería volver a pasar por tener que ponerse ese traje. El proyecto cambió radicalmente y se ofreció el papel a Nicole Kidman y Ashley Judd, que lo rechazaron.
La que lo aceptó fue una Halle Berry que venía de ganar el Oscar por "Monster's Ball". Posteriormente se justificó diciendo que en aquella época no tenía control total sobre su carrera. También pudo ser porque de los cien 100 millones que costó la película, 12'5 fueron a su bolsillo.
