Ahora que ya definitivamente se estrena la nueva “Supergirl”, de Craig Gillespie y con Milly Alcock como protagonista, voy a reivindicar la que considero la Supergirl más interesante que he visto en cines y que es una pena no haberla podido ver en una película para ella sola, que era la intención si no fuese porque este “Flash” prácticamente puso punto final al Snyderverse.
Porque incluso, en un principio, se pensó que podría servir de nexo entre el Universo DC creado por Zack Snyder y el que le iba a seguir, el de James Gunn. Pero aunque hubiera sido un éxito, que no lo fue, ahora sabemos que Gunn nunca lo tuvo como opción, a juzgar a como barrió de mala manera, incluso con Henry Cavill renovado ya como Superman, con todo lo que no tuviera que ver con lo que él hubiera hecho.
Como decía, aunque es indiscutible que la Supergirl más icónica siempre ha sido Helen Slater, es esta de Sasha Calle la que más me ha interesado. Si, un personaje que no era precisamente lo más fiel al cómic de Supergirl. De hecho, se aleja bastante, mucho más oscura y seria, y precisamente por eso. Además, de no ser la protagonista. Pero claro no iba a casar bien con el tono infantiloide que Gunn quería buscar.
Ahora que tampoco comparto la campaña de odio, otra más, que está sufriendo Milly Alcock cuando la película ni siquiera se ha estrenado, lo que por desgracia tampoco es una novedad. La propia Sasha Calle sufrió una similar, llegando a decir de ella que no era lo suficientemente femenina y criticando su ascendencia latina (colombiana) aunque ella es estadounidense. Eso sí, esa gente siempre negaba ser machista o xenófoba, y se ofendía mucho cuando se lo llamaban.
Supongo que se alegrarían mucho de no volver a verla con la capa roja pues la película fue un fracaso de crítica y público porque dividió a la prensa y no fue rentable económicamente. Costó 200 millones de dólares y solo recaudó 270 en cines. Un gran batacazo a tenor de las expectativas que se tenían aunque explicable si repasamos el caldo de cultivo previo al estreno.
Un proyecto que tardó en gestarse casi una década, con al menos once reescrituras de guion y que terminó de concretarse cuando el público ya estaba harto del tema de los multiversos, explotados hasta la saciedad por Marvel. Y en un periodo convulso de cambios en la dirección de Warner. Es decir, llegó demasiado tarde.
Para colmo, el estreno fue retrasado varias veces por los problemas legales de su protagonista, Ezra Miller, acusado varias veces en Hawái por alteración del orden público, acusado de robo y allanamiento en Vermont (Canadá) y de acoso de menores en Dakota del Norte y Massachusetts, en Estados Unidos. El actor se disculpó públicamente y anunció que iba a recibir ayuda profesional para su salud mental.
A Miller y Calle les acompañan los regresos de Michael Keaton y Michael Shannon a sus respectivos personajes como Batman y Zod. Y se contó con la participación de Maribel Verdú y las sorpresas en forma de cameos digitales de los Superman de George Reeves, Christopher Reeve (junto con la Supergirl de Helen Slater) e incluso el de Nicholas Cage en ese “Superman lives” de Tim Burton que no llegó a concretarse.
También aparecieron todos los Batman, salvo el de Val Kilmer y Christian Bale, desde el clásico de Adam West, pasando por Ben Affleck, el mencionado Michael Keaton, hasta llegar a George Clooney. También Jay Garrick, el Flash clásico, la Wonder Woman de Gal Gadot y el Aquaman de Jason Momoa.
En la dirección estaba Andy Muschietti en la que era su primera película fuera del género de terror tras “Mamá” y las dos partes de “It”. Su trabajo no defraudó a James Gunn pues le eligió para ocuparse del Batman de su universo en “The Brave and the Bold”, que llegará entre 2027 y 2028. El primer corte de “Flash” fue de cuatro horas de metraje, que tuvo que recortarse hora y media.
Más que adaptar, toma como punto de inicio el cómic “Flashpoint”, aunque también tiene algunas pinceladas de “Crisis en tierras infinitas”. La película también tuvo sus defensores, entre los cuales me cuento, pues personalmente considero que fue una obra injustamente tratada. Y con el tiempo ha ido ganando nuevos adeptos posteriormente, lo que ya es un clásico.
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