Mostrando entradas con la etiqueta Especial Monstruos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Especial Monstruos. Mostrar todas las entradas

martes, 18 de agosto de 2026

Escenas Míticas: Monstruos acuáticos - El territorio de la bestia

 


   Si los tiburones son las estrellas de todos los veranos en el cine de monstruos, podríamos convenir que los cocodrilos, aunque a bastante distancia en cuanto a número de títulos, ocupan la segunda posición. Y si este no es el mejor de ellos sobre ellos, poco le falta. Hablo objetivamente porque, personalmente, mi favorita es una bastante menos seria pero tremendamente divertida, “Mandíbulas”.




    Pero sí, “El territorio de la bestia” probablemente es una de las más realistas de cocodrilos. Ese es el título que recibió en España, que en este caso no me parece desacertado pues el original es “Rogue” que vendría a ser como “Solitario”, pero que en el contexto animal es un término que se aplica a ejemplares que se apartan o se ven apartados de la manada y establecen un territorio propio, el cual defienden celosamente.



   Es justo lo que hace el protagonista reptil de esta, comportarse acorde a lo lógico en su especie. No es más inteligente de lo normal como los tiburones de “Deep blue sea”, no está alterado genéticamente ni sufre ninguna mutación. La corre cual Usain Bolt como el de “Cocodrilo, un asesino en serie”, ni ha salido de las alcantarillas como en “La bestia bajo el asfalto” (una de mis favoritas), ni viene como producto de una inundación como en “Infierno bajo el agua”.



   No, es un animal en su propio hábitat, comportándose como lo que es, un gran depredador ejerciendo su soberanía sobre su feudo. Junto con “Black water”, por cierto, estrenada en el mismo año, 2007, son las aproximaciones cinematográficas más realistas que nos han llegado de estos grandes lagartos. Porque no hace falta nombrar todas esas películas que muestran imágenes muy fantasiosas de los cocodrilos. No te digo ya los que saca Asylum, enfrentándolos con anacondas y otros bichos.



   No en vano está inspirada, que no basada, en un cocodrilo marino (el más grande y peligroso) real, Sweetheart. Como el de la película, era un ejemplar enorme, de más de cinco metros, muy aficionado a atacar embarcaciones que entraban en su territorio y que actuó entre 1974 y 1979. Aunque no se le registraron víctimas. Hay fotos reales de periódico en el bar de la primera escena de la película.



   Curiosamente, también “Mandíbulas” tomaba a Sweetheart como referencia, aunque el tratamiento que le da es muy diferente, más cercano al de “Tiburón”, de Steven Spielberg, bastante más grande de lo que son en realidad y con tendencia al asesinato en serie, aunque desde un tono más cómico y exagerado.



   Un factor importante es el escenario. Situado en la tierra de Cocodrilo Dundee, Australia, y de la patria de Sweetheart, un lugar con fama de tener más animales por kilómetro cuadrado que podrían matar a un humano. Pero sobre todo porque es de donde es su director, Greg McLean, quien parece especialmente inspirado en como mostrar y explotar ese espectacular paisaje australiano, que casi se convierte en un personaje más.



   McLean no solo dirige, también escribe y produce la cinta. Un cineasta que apuntaba bastante alto en el género de terror tras su opera prima y anterior película a esta, “Wolf Creek”, título de un slasher muy apreciado en la época. Sin embargo, no se cumplieron las previsiones pues tras la secuela de esta, encadenó una serie de películas de nivel bastante inferior, del que solo se podría salvar “La jungla”.



   El protagonista de “Wolf Creek”, John Jarratt está en el reparto de “El territorio de la bestia”, aunque prácticamente irreconocible y en un papel secundario. Porque los actores principales del elenco eran Michael Vartan y Radha Mitchell, el nombre más conocido en la época de este elenco. También participa Sam Worthington pero todavía no lo había hecho en “Terminator Salvation” y “Avatar”. Y una muy joven Mia Wasikowska.



   Otro de los aspectos positivos de la película es que la criatura no está para nada sobreexpuesta. Como buena aprendiz de “Tiburón”, sus apariciones son esporádicas y su imagen muy dosificada, hasta su final en el que podemos ver de lo lindo al cocodrilo, el cual está realmente bien recreado, mezclando efectos prácticos, animatrónicos, con digitales, los predominantes cuando le vemos de cuerpo entero.



   Sin embargo, a pesar de tener buenas críticas, bastante mejores de las que suelen tener las películas de este tipo, fue un fracaso de taquilla, recaudando apenas 4 millones de dólares, cuando habría empleado 26 en su presupuesto. Aunque, como casi ya es un clásico en estos títulos, tuvo una segunda vida en el mercado de DVD y Blu-ray.

martes, 4 de agosto de 2026

Escenas Míticas: Monstruos acuáticos - Anaconda

 


   El verano es un periodo del año habitual para estrenar películas con las que recordarle a la gente que está pasando sus vacaciones cerca de lugares con agua, sean playas, lagos o ríos, en los que podrían encontrarse con enormes bichos acuáticos perfectamente capaces de despedazarlos y devorarlos como quien toma el té de la tarde. Sin ir más lejos, este mes se estrena "En mar abierto", donde Renny Harlin vuelve a los tiburones desde aquella divertidísima "Deep Blue Sea".




   Tiburones, cocodrilos, pirañas, orcas, pulpos y... anacondas. Es solo parte de lo que te puedes encontrar en estas películas veraniegas de monstruos acuáticos. Y vamos a empezar con una de mis favoritas aunque en su momento la crítica la pusiera a caer de un burro y sea de las películas con notas más bajas en las webs de cine. Por ejemplo, tiene 2'9 en FilmAffinity.



   Pero yo reconozco habérmelo pasado bomba en la sala de cine en su momento y es una sensación que he reafirmado al volver a verla ahora. De hecho, es de esas películas que han adquirido cierto halo de título de culto, al menos en el cine de monstruos, con el paso de los años.



   No en vano, John Wilson, el creador de los infames premios Razzie, la incluye entre las cien películas más malas pero a la vez más divertidas. Esa es la dicotomía que provoca esta película, cuyo mayor problema fue que la gente se la tomó demasiado en serio cuando ni ella misma lo hacía. Recordemos que tiene una escena en la que una de las víctimas de la anaconda, recién regurgitada, guiñaba un ojo. Si eso no es un chiste, no sé qué es.



   Es más, tiene tal colección de gazapos que cuesta creer que no fueran adrede. Personajes que salen del agua que tienen la ropa seca en el siguiente plano. O que cambian de peinado. Barriles que se hunden cuando deberían flotar. Y mi favorito, la cascada en dirección contraria. Para ahorrar costes, en lugar de mover el barco hacia atrás, lo hicieron con toda la imagen y hay una cascada de fondo en la que el agua va hacia arriba en lugar de hacia abajo.



   De hecho, la película sería la pesadilla de un zoólogo, o para más señas, un herpetólogo, viendo a una anaconda trepar como un mono, tragarse a personas enteras de una sentada (cuando es un proceso que puede durar horas) y, sobre todo, rugir, cuando en realidad no emiten ningún sonido.



   La película se inspira en las leyendas sobre serpientes gigantes de Sudamérica. Pero lo cierto es que no existe ningún caso documentado sobre anacondas que se hayan comido a una persona. Sí los hay sobre pitones reticuladas en el sudeste asiático, cuyas fotos a menudo circulan como si correspondieran a anacondas.



   Pero el reparto sí tuvo que lidiar con peligros tan reales como caimanes, pirañas, insectos y la flora del lugar, ya que era Manaos, en Brasil. Menos la propia anaconda, cuya recreación fue de lo más criticado de la película. Personalmente creo que los efectos animatrónicos funcionan muy bien, pero los digitales no tanto. Y es que ni había tanto dinero ni en la época todavía el CGI estaba tan avanzado, salvo excepciones como "Jurassic Park" y "Terminator 2".



   Para la protagonista se quería a Gillian Anderson o Julianne Margulies, pero lo rechazaron porque no podían dejar sus respectivas series, "Expediente X" y "Urgencias". Así que se eligió a Jennifer López, ya con el estatus de estrella y que había participado en títulos como "Asalto al tren del dinero", "Giro al infierno" o "Selena", por cuya interpretación fue muy alabada por la crítica.



   Le acompañaban el también cantante Ice Cube, Eric Stoltz, Owen Wilson, Kari Wuhrer, brevemente Danny Trejo y un Jon Voight que claramente es el que mejor se lo está pasando en esa variante del Quint de "Tiburón", aunque anteriormente a él se había pensado en Jean Reno. Y tras la cámara un Luis Llosa con películas previas como "En el corazón de la jungla" o "El especialista". Pero que tras "Anaconda" solo ha vuelto a dirigir dos veces, en 2006 y 2024.



   La película costó 45 millones de dólares y recaudó 136 en taquilla, así que ni tan mal. Tuvo una especie de secuela/reboot en 2004, "Anaconda, la cacería por la orquídea sangrienta", "Anaconda 3, la amenaza", "Anaconda 4, rastro de sangre" (estas dos últimas para televisión), un remake chino bastante desconocido en 2024, la típica versión Asylum y una parodia de título homónimo en 2025. Incluso existe un crossover con la saga "Mandíbulas", "Mandíbulas vs Anaconda".

martes, 29 de agosto de 2023

Escenas Míticas: Monstruos Acuáticos - Underwater

 


   Esta sección me sirve para recuperar películas pasadas, de otras épocas, pero también para reivindicar títulos que no tuvieron buenas críticas, fueron un fracaso de taquilla o que incluso el público la tomó con ellas por h o por b. Muchas de ellas, con el tiempo pasaron a considerarse de culto y fueron adquiriendo el cariño de los espectadores que no tuvieron en su estreno. Pues este no es el caso.




   Aun así he tenido a bien hablar de ella porque aunque claramente no inventara nada ni sea nada del otro mundo, ya sea porque me gustan esta clase de películas, aunque vea evidente de quien copia. Porque aunque se asemeje a otros títulos, sobre todo ochenteros, como “Profundidad seis”, “Leviathan, el demonio de las profundidades” o “Abbys”, el gran referente cinematográfico vuelve a ser “Alien”.



   Personalmente considero que es una película que funciona en esa emulación, que está muy bien rodada y consigue un buen nivel de claustrofobia, qué es lo que pretende. Además, tiene ese encanto de aquellas películas de los ochenta. No deja de ser una película de serie B, con todas las claves que eso implica, pero con dinero.



   Un dinero que ascendía a 60 millones de dólares, tampoco estamos hablando de presupuestos como el de “Megalodón”, por ejemplo. Pero lo suficientemente alto como para considerarse un fracaso de taquilla al solo recaudar 40 en salas de cine. Aunque podemos dar algunas explicaciones, que no excusas, del descalabro. Seguramente hubiera dado igualmente.



   De primeras, su producción coincidió plenamente con el proceso de venta de Fox por parte de Disney, lo cual provocó varios retrasos en su fecha de estreno, lo que contribuyó a crear cierta leyenda negra sobre ella. De hecho, fue la última película que llevó el sello de Twenty Century Fox. Esto supuso que se estrenara en enero de 2020, una de las últimas también en hacerlo antes del cierre de las salas de cine a causa de la pandemia del covid.



   ¿Afectó esto a su taquilla? Bueno, la pandemia no fue declarada hasta prácticamente un mes después, pero es verdad que muchas películas, cuando no funcionan como quisieran en los mercados de Estados Unidos y Europa, esperan al asiático para recuperarse, en ese tiempo el virus ya había hecho acto de presencia en China. Por lo menos les habría dado para no perder dinero.



   Tampoco el reparto poseía nombres que arrastraran al público a los cines. Es conocida la animadversión que genera Kristen Stewart a cierto sector de él. Injustificado la verdad. Ya cansa la retahíla de que es inexpresiva y no va a estar con el San Benito de “Crepúsculo” toda la vida, como Robert Pattinson. Para quienes sean capaces de abrir su mente (y sus ojos) vean películas como “Café Society”(Woody Allen), “Soberg”, “Spencer” y, sobre todo, “Personal Shopper”.



   Una Stewart que las pasó moradas por el agobio de los trajes herméticos de 63 kg que tuvieron que llevar todos. Y que cuando no lo llevaban, para colmo también tuvo polémica, acusándola de aparecer mucho en ropa interior, aunque su atuendo fuera bastante menos sugerente que el semitransparente de Sigourney Weaver en “Alien, el octavo pasajero”. De hecho, incluso podría ser un guiño a aquella. Como una de las correas que lleva Vincent Cassel en las que pone Weyland Yutani, la empresa que financia a la Nostromo.



   El reparto lo completaba Jessica Henwick y T.J. Miller. En la silla del director estaba William Eubank, autor de otras dos películas de ciencia ficción bastante interesantes como “Love” o “La señal” y otra de terror no tanto, “Paranormal Activity: los allegados”. Por cierto, la criatura final, claramente es un homenaje a H.P. Lovecraft, pues es la viva imagen de Cthulthu.



martes, 28 de junio de 2022

Escenas Míticas: Monstruos gigantes - Proyecto Rampage

 

    Seamos sinceros, buena no es la película, lo que justifica que la mayoría de las críticas fueron más bien negativas. La propuesta no puede ser más simple. Básicamente, consiste en ver a los monstruos destrozar cosas. Pero es lo suficientemente divertida, lo generosamente espectacular, cómo para hacer un buen entretenimiento desenfadado y ligero que tampoco venía a engañar a nadie.




   Porque es que el producto que adapta tampoco es que tuviera una gran complejidad. Se basa en el videojuego "Rampage". Si atendemos a su trama, el jugador podía elegir entre uno de los tres monstruos y el objetivo no era otro que defenderse de las fuerzas militares y destruir la ciudad. Conseguías pasar de pantalla si lo lograbas antes de que te mataran. Y eso, en gran parte, es la película.



   Aunque hay bastante diferencias. En el videojuego, el gorila es pardo, el lobo no puede tirar púas con la cola, el cocodrilo es un lagarto, y lo más importante, estos animales son en realidad personas humanas que han mutado, mientras en la película son animales mutados para hacerse monstruosos.



   Pero además, en la adaptación cinematográfica, el gorila, George, es albino, para diferenciarlo del protagonista de otro videojuego, el Donkey Kong, pero también del propio King Kong, al que por otra parte referencian ambos. De hecho, en muchos momentos, el comportamiento y reacciones de George recuerdan mucho al simio gigante de la Isla Calavera. También cambiaron al lagarto del juego por un más amenazador cocodrilo con ciertos detalles de especies del pasado como los cuernos a ambos lados de la cabeza.



   Dicha adaptación se pudo llevar a cabo gracias a la compra por parte de Warner Bros de la compañía Midway Games, por poco más de 30 millones de dólares, y que había desarrollado títulos tan populares como Pac-Man, Spy Hunter, Tron o Mortal Kombat. Y por supuesto, Rampage. Por cierto, Midway Games tenía su base en Chicago, que es justo la ciudad en la que se sitúa la película.



   Tras la cámara está Brad Peyton, un director más habitual de series de televisión, con tan sólo siete películas en su filmografía y, sin embargo, en tres de ellas sale Dwayne Johnson, al que le une una gran amistad, que son "Viaje al centro de la tierra 2", "San Andrés" y "Proyecto Rampage", todas con abundantes efectos especiales y mucha destrucción.



   Todas con bastante malas críticas pero que comercialmente no fueron tan mal. Al menos esta última, que tuvo un presupuesto de 120 millones de dólares y una taquilla de 420 recaudados. 



   Aunque gran parte del mérito hay que atribuírselo al actor. Un tipo que se ha labrado su estatus de estrella quizá no a base de talento  pero si de carisma, que sabe dónde están sus límites dramáticos, reírse de sí mismo y que es tremendamente efectivo en taquilla.



   Para prepararse como el primatólogo que interpreta en la película pasó bastante tiempo en el zoológico de Atlanta y en la Fundación Dian Fossey (la primatóloga interpretada por Sigourney Weaver en "Gorilas en la niebla") dónde llegó incluso interactuar con uno de los gorilas, un espalda plateada llamado Taz, lo que supuso una de las experiencias más maravillosas de su vida, según sus palabras.



   A Johnson le acompaña Naomi Harris, Jeffrey Dean Morgan, Malin Akerman, Jake Lacy, Joe Manganiello y Marley Sherton tiene un pequeño papel en el prólogo. Como curiosidad, por muy fantasiosa que pueda parecer la tecnología descrita en la película llamada, edición genética, existe de verdad.



martes, 7 de junio de 2022

Escenas Míticas: Monstruos gigantes - Jurassic World: El reino caído

 


   En unos días se estrenará "Jurassic World Dominion", la que en teoría debería cerrar la segunda trilogía sobre los dinosaurios que crearon el fallecido Michael Crichton, desde sus novelas, y Steven Spielberg, desde sus dos películas. En la que volverá a la dirección Colin Trevorrow ("Jurassic World") y promete traer de regreso a los protagonistas de la primera trilogía de "Jurassic Park", Sam Neill, Laura Dern y Jeff Goldblum.



   Pero en esta entrega, Trevorrow se quedó exclusivamente a cargo del guion, y tras la cámara se eligió al español Juan Antonio Bayona, cuyas tres películas, y únicas en su filmografía hasta la fecha, tenían muy buena crítica, tanto "El orfanato", como, y sobre todo, "Lo imposible", como "Un monstruo viene a verme". Que además descartó dirigir la secuela de "Guerra Mundial Z" para tomar los mandos de ésta.


   Pero especialmente porque Bayona tenía un perfil muy spielbergiano. No en vano se le ha llegado a calificar a el Spielberg español y el propio Bayona no esconde su admiración por él y que tome su obra como referencia para sus películas. Sin embargo, en ésta se le acusó a Bayona de copiar descaradamente a Spielberg.



  Una acusación un tanto injusta. No es que Bayona le copia, es que él fue elegido precisamente por sus similitudes con él. Además del detalle de que el propio Steven Spielberg ejerce como productor de la película y Bayona reconoció que había colaborado con él. Y personalmente considero esta entrega la mejor precisamente tras las dos de Spielberg.

   Pero si, claro que se nota la mano del "Rey Midas" de Hollywood. No solo por los innumerables guiños a esas dos películas, sino por el tratamiento de las escenas con los dinosaurios, más cercanos al tono de terror que al de aventuras. Lo que se puede comprobar por el uso de las sombras y las siluetas de los animales, muy presente en las dos primeras entregas de la saga.


   Temáticamente se tratan líneas argumentales ya tocadas anteriormente prácticamente desde el inicio de la saga. Como el dilema ético de la clonación, aquí incluso de la humana, lo cual sí es una novedad. La idea del hombre como verdadero villano de la naturaleza. Y la disyuntiva de si se debe salvar una especie creada artificialmente y ya anteriormente extinta. En relación a ello nos dejan la que probablemente es la secuencia más tristemente conmovedora de toda la saga.



   En cuanto al reparto, volvían los protagonistas de la película predecesora, Chris Pratt y Bryce Dallas Howard. Y también los regresos pero prácticamente en forma de algo más que cameos, de BD Wong y Jeff Goldblum. Y se incorporaban James Cromwell, Rafe Spall, Toby Jones y Ted Levine. Y la actriz fetiche de J.A. Bayona, que ha aparecido en todas sus películas hasta ahora, Geraldine Chaplin.


   Se recrearon hasta 18 especies de dinosaurios, una de ellas, como en "Jurassic World", inventada, el Indorraptor. Pero para recrear el parque devastado de la primera película de la trilogía pero cuarta en el cómputo global de la franquicia, se tomó como base un parque temático real, concretamente uno que formaba parte de la cadena de parques de atracciones Six Flags, el de Nueva Orleans, destruido por el huracán Katrina.



   Las críticas fueron más bien tibias, lo cual me parece tremendamente injusto, aunque bastante similares a las de las anteriores películas. Lo cual, igual que a aquella, no le impidió ser un taquillazo. Costó 170 millones de dólares y recaudó nada menos que 1300, lo que la colocó en 2018 en el puesto 15 de las películas más taquilleras de todos los tiempos.




jueves, 17 de junio de 2021

Escenas Míticas: Especial Monstruos - Un lugar tranquilo

 

 
   Su secuela fue otra de las víctimas cinematográficas de esta pandemia que debería haberse estrenado hace prácticamente un año y que tras varios retrasos, lo hará finalmente. Por cierto que contará con la inclusión de Cilian Murphy y Djimon Hounsou en el reparto.
 



   Hay que señalar que esta película venía de la mano de la productora creada por Michael Bay junto a Brad Fuller y Andrew Forma, Platinum Dunes. Que se ha estado dedicando desde 2001 a hacer reboots de películas de terror clásicos ya, como "La matanza de Texas”, “Carretera al infierno”, “Pesadilla en Elm street”, “Viernes 13” o “La morada del miedo” (Amytiville). Vale, no todas con el mismo acierto pero algunas de ellas bastante interesantes.



   No es ningún reboot lo que nos ocupa hoy pero hay que reconocerle el mérito a Bay de traernos una de las mejores monster movies de los últimos años. Y uno de sus mayores éxitos. La fórmula de Platinum Dunes es hacer una inversión generosa pero contenida, con presupuestos como el de ésta, de 17 millones de dólares. En este caso el negocio fue redondo porque recaudó en taquilla 340.



   Pero el gran acierto es haberle dado las riendas a John Krasinski. Una elección casi clarividente porque es toda una sorpresa lo bien que resultó la idea. De hecho, Krasinski es un actor más bien de perfil bajo, que aparece normalmente de secundario. Ojo, que para nada me parece malo pero solo hay que repasar su filmografía como actor. Y como director, solo había dirigido dos películas, ambas a caballo entre el drama y la comedia, y no precisamente muy bien valoradas por la crítica.



   Sorprende, por tanto, que le dieran la responsabilidad de reescribir el guion, hasta el momento en manos de Scott Beck y Bryan Woods, y diera la versión definitiva. Un buen guion, por cierto. Y sorprende aún más que le encomendaran la dirección. Porque Krasinski se destapa como un gran director de terror, rodando magníficamente las escenas de suspense. De hecho, algunas de ellas resultan asfixiantes.



   Krasinski confiesa que se planteó como referencias principales películas como “Alien”, “No es país para viejos” y “ En la habitación”. Aún hoy desconozco qué pueden tener en común las dos segundas con la primera. Porque si es cierto que él pretendía hacer una metáfora sobre la familia y más concretamente sobre la paternidad pero básicamente es una monster movie en toda regla.



   Cuadra mucho más las películas con las que se documentó, ante su manifiesta inexperiencia en el género, para rodar escenas de suspense. Éstas fueron “No respires”, “Déjame salir” y “Tiburón”. Y esa mezcla de drama familiar y terror salió prácticamente perfecta pues fue muy bien valorada por la crítica profesional que la calificaba como “terror inteligente”, a la altura de títulos como “The babadock” o “La bruja”.


 
   Por cierto, otro de los aciertos fue la creación de las criaturas, qué Krasinski sabe dosificar su exposición pero cuyos efectos especiales le valieron incluso una nominación al Oscar en 2018. Aunque el mejor efecto especial es el sonoro y de como juego con el tema del silencio. Recuerdo estar viendo la película en la sala en total ausencia de ruido, lo que daba una sensación extra de tensión. Uno no quería ni comer palomitas para no romper el silencio.



   No como en buena parte de los títulos de este género, aquí los personajes importan y mucho, y el reparto logra que empaticemos con ellos. Junto a John Krasinski, que además de guionista y director, ejerce de protagonista, está la que también es su esposa en la vida real, Emily Blunt, aspecto relevante porque ambos acababan de ser padres de su segundo hijo. Ella repite en la secuela junto a los niños, Millicent Simmonds y Noah Lupe.


 
 

martes, 30 de marzo de 2021

Escenas Míticas: Especial Monstruos - Godzilla, el rey de los monstruos

 


   Sí la semana pasada decíamos que King Kong era el padre de todos los monstruos a nivel general, Godzilla es lo propio nivel más localizado en el mundo asiático, y más en particular en el japonés. Con las nuevas películas norteamericanas se ha globalizado la imagen de esta criatura que de todos modos ya era un icono de la cultura popular. No en vano, solo en Japón ya tiene 32 películas, nada menos. Y cuatro más con las nuevas.
 



   Por qué, saltándonos el “Godzilla” de Roland Emmerich en 1998, muy alejado de la imagen física del japonés y que no era más que una excusa más para el director alemán de destruir edificios otra vez más, la nueva saga fue relanzada en 2014, con el “Godzilla” de Gareth Edwards, película que fue criticada acusándola de que el monstruo salía poco. Edwards dosificó mucho su presencia como haría en su anterior película, “Monsters”.



   A esos críticos con la película les recordaría cuánto tiempo está en pantalla el escualo de la que yo considero la mejor monster movie de la historia del cine, “Tiburón”(si, por encima de “King Kong”). Pero si en aquella salía poco para lo que demandaba el público, en la que hoy comentamos, teníamos monstruos para dar y tomar. ¿Contentó esto a las masas? No, lo acusaron de tener poca historia.


 
   Los que me lean sabrán el énfasis que pongo en que una película tiene que tener un buen guión pero . . .  que ésto es una película de Godzilla, aquí lo importante es ver al monstruo destruyendo ciudades y pegándose con otros monstruos, a poder ser. Historia tenía la de 2014 y no gustó. ¿En qué quedamos? También habría que recordar en qué película se basan estas otras, en las japonesas, y vete a buscar un buen guion allí.



   Personalmente me lo pasé en grande como buen aficionado a los monsters movies, viendo a Godzilla enfrentarse con otros kaijus más, Mothra (éste era aliado), Rodan y Ghidora, también provenientes de las películas niponas. Aunque el crossover más esperado sin duda era con el enfrentamiento entre los dos grandes monstruos del cine, Godzilla y King Kong. Es por eso que podemos incluir en esta saga, en este “Monsterverso”, la película que introduce al gran simio, “Kong, la isla Calavera”.



   La productora que está detrás de todo este universo cinematográfico de monstruos es Legendary, artífice de la producción de gran parte de las filmografías de directores del prestigio de Christopher Nolan o Zack Snyder. Además de otra gran película de monstruos, “Pacific Rim”. Aunque con estos filmes ha tenido una elección de directores bastante cuestionable.



   Sinceramente, la de Gareth Edwards para la de 2014 me pareció acertada. Pero la de Michael Dougherty era un poco más dudosa, aunque contaba con un par de películas en el campo del terror interesantes como "Truco o trato" o "Krampus". Las mismas dudas tengo con Adam Wingard para "Godzilla vs Kong", que si bien tiene títulos curiosos como "Tú eres el siguiente", "VHS" o "The guest", también tiene engendros como "Blair witch" o, aún peor, "Death note".
 
 

   La existencia de todas estas criaturas está justificada con la teoría de la tierra hueca, sobre que hay todo un mundo subterráneo bajo la superficie de la corteza terrestre, aunque tanto Godzilla como los otros monstruos han sido despertados por la radiación nuclear generada por el hombre. Esta teoría está empleada en la literatura de autores clásicos del terror y las aventuras como H.P. Lovecraft, Julio Verne , Edgar Allan Poe o Edgar rice Burroughs.



    El reparto estaba muy bien nutrido por Vera Farmiga, Kyle Chandler, Charles Dance, Ken Watanabe, Sally Hawkins, Zhang Ziyi y la joven estrella Millie Bobby Brown. En la última se les unen Alexander Skarsgard, Rebecca Hall, Damian Bichir y Eida González. Las críticas, como decía, no fueron precisamente buenas y los datos económicos tampoco es que fueran para tirar cohetes. Costó 170 millones de dólares y recaudó 385 en taquilla.
 
 

jueves, 25 de marzo de 2021

Escenas Míticas: Especial Monstruos - King Kong (1933)

 


   Cuando estamos a punto de ver la enésima aparición de King Kong en la gran pantalla, con la que parece que sí, que tras varios retrasos a causa de los efectos de la pandemia, va a estrenarse en cines unos diez meses más tarde de lo inicialmente planeado en el esperado enfrentamiento con el otro gran monstruo del cine, Godzilla, vamos a retrotraernos al origen del personaje, para lo que hay que remontarse nada menos que 88 años.  
 
 
 
 
 
   Por cierto, enfrentamiento que ya se llevó a cabo en el cine japonés en la película que llevaba el mismo título que la que ahora se estrena, “Godzilla vs King Kong", pero de 1962. La actual podría considerarse un remake de ella pero argumentalmente parece que no tiene nada que ver. Aquella se centraba en las peleas a muerte entre estos dos grandes titanes y la nueva incluye otras criaturas y una posible “alianza” entre Godzilla y Kong.
 
 
 
 
   El caso es que en 1933 se dio la primera aparición del más icónico monstruo de la historia del cine. No fue la primera monster movie, sin embargo. Antes tenemos la película muda “El Golem” de 1915. Pero es justo considerar, por influencia posterior, su repercusión en las películas de este género, que “King Kong” sea la madre de las monster movies.
 
 
 
 
   La historia hace alusión al mito de la bella y la bestia por lo que a lo largo de las diferentes versiones, el personaje de la bella ha sido clave. A Ann Darrow la interpretó por primera vez Fay Wray. En el remake de 1976, al cuál tengo especial debilidad por ser quizá la primera monster movie que vi en mi vida, fue Jessica Lange (para mi juicio la mejor Darrow de todas). Y en la versión de 2005, a cargo de Peter Jackson, el papel fue para Naomi Watts. Casi cogida por los pelos podría considerarse Brie Larsson aunque no como Ann Darrow, por “Kong, la isla Calavera”.  
 
 
 
 
   El monstruo tenía un esqueleto de acero recubierto de relleno de algodón y cubierto de látex y pieles de oso. O sea, un peluche muy muy grande. Para los efectos especiales se utilizó la técnica de animación de paso por manivela. Técnica que años después perfeccionaría el mítico Harry Harryhausen en su stop – motion, el cual utilizó en “Mighty Joe Young”, la secuela de “King Kong”.
 
 
 

 
    Está considerada la mejor película de monstruos de todos los tiempos. En 1991 fue designada por la Biblioteca del Congreso delos Estados Unidos para su preservacion en el National Film Registry. Fue un éxito de taquilla de la época. Costó 672000 dólares y recaudó 2800000. Además tuvo excelentes críticas y se convirtió en un icono popular que ha inspirado videojuegos, dibujos animados, comics, merchandising y abundantes referencias en otras películas como “Jurassic Park”. 

 
 
 
    Le debe mucho a la adaptación de la novela “El mundo perdido” de Arthur Conan Doyle que se hizo en 1925. Novela que también toma como referencia “King Kong” junto a “ La tierra olvidada por el tiempo”, de Edgar Rice Burroughs. Ambas toma un escenario común para sus aventuras, una selva hasta arriba de animales prehistóricos que parecen haber sobrevivido al margen del resto del mundo conocido y civilizado. Justo lo que toma la película como planteamiento inicial.

 

 
 
   El film fue producido por la RKO, que a muchos les puede sonar por haberse ocupado de la producción de la que frecuentemente aparece como mejor película de la historia, “Ciudadano Kane”. En la dirección compartían labores Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack. Este último había rodado varios documentales con simios cómo “Rango” o “Chang”, en la que colaboró con Cooper. Esa y la de “King Kong” son sus únicas participaciones juntos.
 
 

   El título iba a ser “La octava maravilla” con él se enviaron los folletines publicitarios a los propietarios de los cines a quienes les gustó más la palabra con la que llamaban al monstruo, Kong, y le añadieron King, y eso fue lo que anunciaron en sus cines. Finalmente trascendió King Kong como título oficial de la película. Fue la primera en estrenarse los mayores cines de Estados Unidos.





martes, 16 de marzo de 2021

Escenas Míticas: Especial Monstruos - Starship troopers, las brigadas del espacio

 

  

   Como con “The host”, esta película merece un cambio de mi opinión personal por haberla juzgado de forma injusta debido a no haberla entendido adecuadamente. No la trama o el argumento, sino el sentido del mensaje que su director pretendía dar. Tampoco debería sentirme demasiado culpable por ello pues le ocurrió lo mismo a la mayoría del público e incluso a la crítica profesional de la época, que le dio duro. Al menos yo tenía la excusa de la inmadurez.  

 

   

   Porque el motivo de que no me gustara la primera vez era que me resultaba ridícula en muchos tramos y algunas escenas y diálogos rayaban en la vergüenza ajena. Ahora sé que eso Paul Verhoeven lo hizo completamente adrede y que la película en realidad es una parodia encubierta del fascismo y de las campañas de reclutamiento militar. Para muestra un botón, en la historia solo se podía aspirar a ser “ciudadano” si se pasaba por el ejército.  
 
 
 
   Pero, como decía, a los eruditos de la época, los noventa a finales, tampoco cogieron la idea y tacharon al film de justo lo que pretendía satirizar, de ser un alegato del fascismo que abogaba por una sociedad militarizada. Verhoeven, en su intento de ocultar a sus propios productores sus verdaderas intenciones, engañó a todo el mundo mostrando una película de serie B con un amplio presupuesto, pero lo que realmente hizo fue ironizar sobre la premisa de la novela que adaptaba.
 
 

   Porque esa ironía no estaba en la “Tropas del espacio”, qué escribió el muy reconocido literato de la ciencia ficción Robert A. Heinlein en 1959. Fue el cambio más importante en la adaptación cinematográfica pero no el más criticado por los fans del libro, que se entretuvieron más con indignarse porque los trajes no fueran fieles a los descritos por Heinlein o el tratamiento de algunos personajes como el cambio de género de Dizzy Flores. 

 

   Hay que recordar que Paul Verhoeven creció en la Holanda ocupada por las tropas nazis durante la Segunda Guerra Mundial, por lo que incluso amistades personales del cineasta les extrañó el enfoque derechista de la película. Él les contestó que compuso una sociedad fascista en la que siendo todo perfecto, solo servía y estaba diseñada para matar bichos.
 
  

   Verhoeven engañó hasta al reparto, en cuál eligió por su atractivo físico, prescindiendo a propósito de su cualificación interpretativa. Quería solo actores guapos y con el menor talento posible. De ahí la elección de nombres como Casper Van Dien o Denise Richards, a los que convenció de que se tomaran totalmente en serio sus personajes. Se estaba riendo de ellos sin que lo supieran. Completaban el reparto Dina Meyer (ésta no era mala actriz y de hecho se come a sus compañeros en pantalla) y Michael Ironside (el Tyler de "V"). Puede verse brevemente a Amy Smart en una escena.

 


   Verhoeven desembarcó en tierras estadounidenses con "Los señores del acero", a la que siguieron otras dos películas icónicas de ciencia ficción pero de finales de los ochenta, "Robocop" y Desafío total". Ya en los noventa nos dio su película más famosa a nivel mediático, "Instinto básico", y la polémica "Showgirls", para llegar a 1997 con esta "Starship troopers". "El hombre sin sombra" (también comentada en el blog) fue su última película en tierras norteamericanas, para volver a Holanda y rodar allí y en Francia.

 

    Al margen del mensaje satírico, irónico, paródico o no, Verhoeven le entregó a los productores una película con la espectacularidad que requerían, con potentes escenas de acción, con unos efectos especiales que aún hoy aguantan muy dignamente en cuanto a las batallas y a los monstruos. Y con una gran cantidad de violencia, extremadamente sangrienta, que incluso incluía bastante gore. Hoy sería muy difícil hacer una película así con ese presupuesto.


   Porque contó con 105 millones de dólares. Solo consiguió 120 en taquilla por lo que fue un fracaso. Con el tiempo se la ha considerado un título de culto. Aún así tuvo tres secuelas, aunque fueron directamente al mercado doméstico. "Starship troopers 2, el héroe de la Federación", "Starship troopers 3, armas del futuro",
"Starship troopers 4, invasión" (animación). La primera adaptación de la novela fue también de animación, en 1989, por lo que ésta debería ser considerada un remake.