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jueves, 1 de noviembre de 2018

Escenas Míticas: Astronautas - Elegidos para la gloria



   Hacía tantos años que llegué a dudar si realmente la había visto y tocaba una revisión que se me antojaba con no poca pereza por su duración (supera las tres horas) y porque lo poco que recordaba era lo pesada y lenta que era. Pues bien, para nada. Me ha resultado sumamente interesante este repaso a los inicios de la NASA, estos pioneros del salto al espacio. Todo ésto si te gusta el tema, como es mi caso.




   Pero para situar la película, que es una reconstrucción histórica de los hechos reales, es verdad que muy bajo el prisma del enfoque americano (luego explicaré porque), hay que aclarar que fue el Proyecto Mercury. Éste fue el primer programa espacial desarrollado por los Estados Unidos para contrarrestar los logros de la entonces Unión Soviética en su carrera por la conquista del espacio. Después vendrían los proyectos Gemini, Apolo, Soyuz, Skylab y el Transbordador espacial.



   Las misiones Mercury se dieron lugar entre 1961 y 1963 pero el proyecto se inició en 1958 tras conocer que los rusos habían lanzado el Sputnik, el primer satélite en orbitar alrededor de la tierra. El objetivo del Mercury no solo era igualar tal hazaña sino superarla, logrando mandar a un hombre en una de sus cápsulas.



   Pero tampoco consiguieron anotarse esa meta porque los soviéticos también se adelantaron en eso, colocando al célebre Yuri Gagarin en órbita. Se dice que ésto se logró por muy poco pues los estadounidenses se disponían a mandar un hombre al espacio, pero continuos problemas técnicos producidos por las prisas y la precipitación hicieron que se pospusiera el lanzamiento.



   Pero como decía, la película tiene un descarado punto de vista patriótico pues se mencionan esas grandes historias soviéticas casi de pasada, sin incidir en el fracaso que suponía para Estados Unidos, el Sputnik y Gargarin. De hecho, cualquiera diría viendo la película que eran los norteamericanos los que llevaban la delantera, recalcando, por ejemplo, el poderío de su aviación, al ser los primeros en romper la barrera del sonido. Pero la verdaderamente cierto es que iban a remolque en la carrera espacial.



   Si es cierto que con las campañas Mercury y después Gemini, lograron equilibrar la balanza. Y ya con el proyecto Apolo, por fin consiguieron tomar la delantera con la llegada de Neil Amstrong a la Luna a bordo del Apolo XI. A partir de ahí, fueron los Estados Unidos quienes siempre han ido en primera posición. La nueva carrera espacial, la actual, es por la colonización de Marte, que Estados Unidos se disputa con una resucitada Rusia y la emergente China.



   Al mando de la nave estaba el irregular director Philip Kaufman que venía de firmar la que considero la mejor versión de la saga en “La invasión de los ultracuerpos” y tras, “Elegidos para la gloria” (por la que fue nominado), realizaría algunas películas de calidad como “La insoportable levedad del ser”. Y otras comerciales como “Sol naciente”.



   El reparto era realmente impresionante; Ed Harris (curiosamente también participó en “Apolo 13”), Scott Glenn, Sam Shepard (nominado como secundario), Dennis Quaid, Fred Ward, Bárbara Hersey, Pamela Reed, Verónica Cartright, Lance Heriksen y Jeff Goldblum. La película tuvo ocho nominaciones en 1983, de los cuales solo obtuvo la mitad y en categorías técnicas como sonido, efectos sonoros, banda sonora y montaje. En su defensa hay que decir que se enfrentó a la favorita de ese año, “La fuerza del cariño”. En la taquilla salió comida por servida. Costó 22 millones y prácticamente recaudó lo mismo.



   La película si repasa fielmente algunos hechos, como la negativa de la esposa de John Glenn (por cierto, después se hizo senador y volvió a subir al espacio con 71 años) al vicepresidente Lyndon B. Johnson para salir con él por televisión durante el lanzamiento se su marido. La polémica por la perdida de la segunda cápsula, la de Gus Gerissom (al que se responsabilizó) en el océano. O la pugna con los astronautas, que exigían una escotilla en la Mercury 1 y poder tener cierta capacidad de maniobrabilidad. 



martes, 23 de octubre de 2018

Escenas Míticas: Astronautas - Space cowboys




   Clint Eastwood se apuntó a la moda noventera de los blockbusters del espacio. Dos años antes se habían estrenado “Deep impact” y “Armageddon”. Y Clint quiso probar que tal se le daba un género bastante alejado de su estilo de cine y probó que si tienes talento puedes con lo que te echen. Aunque, desde luego, se nota sobradamente su personalidad en el film y se alejó de las claves habituales.




   Porque Eastwood no realiza un simple producto de espectáculo con el deleite visual como máximo objetivo. Estamos hablando de uno de los mejores directores de las últimas décadas y eso se hace palpable en la lección que le da a los típicos directores de acción, demostrando que el entretenimiento no está reñido con una buena narración y el desarrollo de los personajes, sino todo lo contrario.



   No es una de sus mejores películas ni mucho menos, pero eso se debe a que el listón de un cineasta de este calibre es muy alto. Pero a una trama bastante entretenida y muy divertida, Eastwood es capaz de introducir sutilmente una reflexión sobre la vejez. De hecho, Clint ha ido tocando el tema de hacerse mayor en varias de sus películas a medida que se ha ido haciendo él, por lo que hay cierto toque autobiográfico, aunque sea simbólicamente.



   Paradójicamente, aunque venia de realizar varias excelentes películas como “Medianoche en el jardín de bien y del mal”, “Ejecución inminente” o “Poder absoluto, no lograron ni mucho menos el éxito que si logró con “Space cowboys”. Lo que son las cosas. Estamos hablando de un señor que, hasta la fecha ha sido nominado al Oscar en cinco ocasiones y que al llegar a esta película ya lo había conseguido por la obra maestra de “Sin perdón”. Y todavía llegaría el de “Million dollar baby”.


 
   Para colmo, aquí también se ocupa de componer varios temas musicales. Como para quitarse el sombrero. Muchos sostienen que es bastante mejor director que actor. No voy a contradecir que sea así, pero eso no quiere decir que no sea un excelente intérprete y sea un gusto verle en esa faceta. De hecho, me gustan más sus películas cuando él sale en ellas pues hay pocos actores que llenen la pantalla como él.



   Para esta película su concurso delante y detrás de la pantalla estaba fuera de toda duda. Quedaba elegir quien le acompañaría. Se llegó a pensar en Sean Connery y Jack Nicholson. Sin hacer de menos a los que finalmente participaron, de haber podido contar con Connery y Nicholson, habría sido un reparto apoteósico.



   Pero tampoco es como para lamentarse en exceso teniendo en cuenta que los que si fueron parte de ese reparto fueron nombres tan indiscutibles como los también veteranos Tommy Lee Jones, Donald`+ Sutherland y James Garner, con gran protagonismo coral. Y James Cromwell y Marcia Gay Garden en los papeles secundarios. Un lujo, vamos.



   Y Clint Eastwood supo explotar al máximo el carisma de sus actores y la enorme química que logró entre ellos. Especialmente en la primera mitad, el film tiene dos partes claramente diferenciadas, la del entrenamiento, donde hace gala de un exquisito sentido del humor, donde parodia (y autoparodia) la edad de los personajes. Pero es que la segunda parte, la de la misión, por muy inverosímil que sea, también funciona de maravilla.



   Merced a unos excelentes efectos especiales y a que no deja de ser un western espacial, donde los astronautas son esos jinetes que dan título al film y le otorgan un toque nostálgico del género favorito de su director. Se rodaron los exteriores en el Centro Espacial Lyndon B. Johnson de Houston y en el de J.F.K. de Cabo Cañaveral. Costó 60 millones de dólares y recaudó en taquilla más del doble, 130. Y con la crítica tampoco le fue mal.

jueves, 18 de octubre de 2018

Escenas Míticas: Astronautas - Capricornio Uno



   Si es una película de tema especial y si es una película de astronautas. Paradójicamente no vemos el espacio por otro sitio que no sea un telescopio. Porque esta película apunta indirecta pero descaradamente a la teoría de que la NASA nos engaña con aquello de los viajes espaciales, y concretamente se refiere a la conspiración de la Luna. Es decir, de si es cierto que la pisamos o se rodó todo en un estudio de cine. Pues bien, en la película se cambia la Luna por Marte pero básicamente es lo mismo.




   Para entrar en materia, sin extendernos en exceso, veremos a que se refieren los conspiranoicos que defienden que no llegamos a la Luna. Lo primero es que sostienen que directamente no poseía la NASA aún la tecnología necesaria para llevar a cabo tan compleja misión. Y extraña que se consiguiera a la primera y sin ningún problema. De hecho, lo ocurrido con la misión fallida posterior del Apolo 13 ponía de manifiesto la dificultad, a pesar de contar con tecnología más avanzada.



   Otras razones se adujeron para denunciar el engaño como la ausencia de un determinado cráter junto al cual supuestamente debían aterrizar, la ausencia de polvo al andar los astronautas y la ausencia también de estrellas. Por no hablar de toda una colección de anomalías ópticas en las fotografías tomadas (muchas de ellas relacionadas con la dirección de las sombras o la famosa bandera estadounidense ondeando a un viento que supuestamente no debería haber en el satélite al no poseer atmósfera).



   Por supuesto, la NASA se defendió intentando desmontar cada una de esas teorías de manera unas veces más convincentes que otras. Sostienen que, de hecho, la bandera de barras y estrellas aún está allí arriba, que los astronautas trajeron rocas (y no como souvenirs), que se destinó una ingente cantidad de personal para la operación y una mastodóntica cantidad del presupuesto del Estado, impulsado por John F. Kennedy, y que poseemos una herencia tecnológica como producto del trabajo desarrollado para llegar a la Luna.



   Personalmente, considero que si llegamos, aunque reconozco que albergo dudas al respecto pues muchas de las explicaciones de las NASA me parecen débiles como poco. No obstante, es cierto que la carrera espacial mantenida con la URSS, quienes habían sido los primeros en poner un hombre en órbita en una nave tripulada, Yuri Gagarin, ejercía una presión extra por contrarrestar esta hazaña, en los Estados Unidos. Pero precisamente porque los soviéticos eran los primeros interesados en descubrir el pastel y estaban ojo avizor, y no pusieron pega, es por lo que creo que la misión fue exitosa.



   Por cierto, que durante años se especuló con la idea de que fue el propio Stanley Kubrick quien rodó en montaje de la llegada de la Luna. Supuestamente, el director, poco antes de su muerte, confesaba que el rodaje de esta supuesta película era su verdadera obra maestra, en el documental “Shooting Stanley Kubrick” (se puede ver en Youtube). Pero, al parecer, lo que si es un  montaje es precisamente ese documental, y bastante mediocre.



   En fin, la cuestión es que Peter Hyams, que anteriormente fue un excelente director de fotografía, se pasó a la dirección de largometrajes, algunos de ellos en el campo de la ciencia-ficción que merecen mencionarse como “Atmosfera cero” o “2010, odisea dos”. “Capricornio uno” fue su primera película en el género. Pero tiene otras fuera de él como “Los jueces de la ley”, “Testigo accidental” o “The relic”.



   El film tiene un reparto sumamente competente. Si bien es cierto que carente de estrellas de peso pero con caras tan populares para la época como Elliot Gould, James Brolin, Sam Waterston, O.J. Simpson, Hal Holbrook, Brenda Vaccaro, Karen Black o Telly Savalas. Por cierto, al compás de la música de Jerry Goldsmith.



   En mi opinión, una película muy interesante y muy entretenida, con un excelente ritmo de narración, con una eficiente dirección de Peter Hyams, incluso por momentos, brillante (excepto el final), que mezcla hábilmente el cine de denuncia con los géneros de acción y suspense.


martes, 9 de octubre de 2018

Escenas Míticas: Astronautas - Apolo 13




   Si tras “Joe contra el volcán” no había quedado claro que Tom Hanks no era un buen compañero de viaje, en “Apolo 13” ya quedaría bastante confirmado. Y todavía quedaban por llegar “Naufrago”, “La terminal”, “Capitán Phillips” y “Sully”. Ésto ha originado casi tantos memes como la relación de películas en las que ha habido que ir a rescatar a Matt Damon. Por cierto, en una de ellas, “Salvar al soldado Ryan”, era Tom Hanks también quien iba a buscarle.




   Situadas en el inicio de los setenta, habiendo ganado la primera etapa o. más bien segunda porque fueron los rusos los primeros en poner un hombre en el espacio, Yuri Gagarin, la de llegar a la luna, los Estados Unidos pretendían volver a pisarla. Ya no entro en quien lo crea o no. Lo haré cuando comente otra película para este ciclo. El caso es que ésta suponía la séptima misión tripulada y la tercera con la intención de alunizar. Pero no sería esta vez pues una explosión en el tanque de oxígeno les obligó a abortar la misión.



   Al parecer, el recubrimiento de teflón que protegía los cables de los ventiladores no estaba en buen estado lo que provocó que se quemaran y diera como resultado una explosión. Una misión que ya había sufrido algunos contratiempos antes de empezar. Los tres astronautas elegidos para desempeñarla fueron James Lovell, Fred Haise y Ken Mattingly. Pero éste ultimo tuvo que ser sustituido por John Swigert, por haber estado expuesto al sarampión y el temor de desarrollarlo en el viaje. Nunca lo hizo. Por cierto, que ésta era la tripulación suplente del Apolo 10.



   Aunque el objetivo de aterrizar en la luna tuvo que ser descartado y ésto suponía un fracaso en la carrera espacial, pasó a la historia como un éxito pues el hecho de que se salvaran fue prácticamente un milagro donde los astronautas tuvieron que sortear múltiples problemas como la escasez de energía, el frio en la cabina, la falta de agua (que se había congelado) y la apremiante necesidad de reparar los filtros que les estaban envenenando con dióxido de carbono.



   El guión de la película está basado, muy libremente al parecer, en la novela del propio Jim Lovell (que ejerció de comandante en el Apolo 13) y Jeffrey Kluger, “Luna perdida”. Y dio una de las cincuenta frases más famosas de la historia del cine, “Houston, tenemos un problema”, que hoy en día se utiliza para cualquiera que lo tenga.



   La película fue una de las favoritas de la edición de los Oscars de 1996, con nueve nominaciones; mejor película, director, guión adaptado, actor principal, secundario, actriz secundaria, efectos visuales, sonido y montaje. De las cuales tan solo consiguió los dos últimos, premios menores. Ya sabemos que a Hollywood no le va demasiado otorgar galardones a películas de ciencia-ficcion. Aunque lo cierto es que ésta no lo era, sino más bien histórica. Hay que decir que lo tenía bastante difícil de inicio pues se enfrentaba a “Braveheart”.



   De todos modos, el film obtuvo excelentes criticas y con el público tampoco le fue nada mal. El presupuesto fue de 52 millones de dólares y consiguió la cifra de 355. Además, a pesar de no ganar el Oscar, Ron Howard, que venía de dirigir “Detrás de la noticia”, “Un horizonte muy lejano” y “Willow”, fue reconocido por su talento. La estatuilla le llegaría seis años después, en 2001, con “Una mente maravillosa”.



   El reparto era excelente. El ya mencionado Tom Hanks, que fue nominado y un año antes ya había recibido su segundo Oscar por “Forrest Gump”. Le acompañaba un pack de secundarios magnifico formado por Bill Paxton, Kevin Bacon y Gary Sinise (otra vez con Hanks) y Ed Harris, que también fue nominado como actor de reparto, al igual que Kathleen Quinlan en ese mismo apartado, pero en la categoría femenina.



   Como curiosidad, el verdadero comandante de la misión del Apolo 13, realiza un pequeño cameo apareciendo en la parte final de la película como el capitán del portaaviones que recibe a los astronautas tras su salvamento.