sábado, 11 de julio de 2026

Microcríticas Express: The Smashing Machine/Michael/Marty Supreme

 




   Más que un biopic sobre la vida de Mark Kerr, un mítico luchador de la UFC cuando esta estaba iniciándose y apenas tenía reglas, porque solo muestra un tramo, un intervalo de años de su carrera, concentrándose en el descenso a su infierno personal donde una derrota (interesante la lectura que hace de como afecta a alguien que solo conocía las victorias) hace que su vida de un vuelco, cayendo en el abuso de los medicamentos,
lo que se unió a la difícil relación con su pareja. Para contárnoslo, Bennie Sadfie utiliza un estilo de filmación casi como un documental, lo que le da bastante realismo pero creo que comete un error, hace que ese formato este omnipresente, que sea como si los personajes siempre tuvieran un cámara delante. Me da la sensación de que estoy viendo más un reality show y eso es perjudicial para las escenas íntimas, me refiero, a que hasta cuando discuten en casa o el protagonista muestra sus sentimientos, sus miedos y demás, sigue pareciendo un reality, y eso ha terminado por sacarme de la historia, es decir, lo contrario de lo que pretende. Además, que me parece que perjudica especialmente a Emily Blunt, lo que hace que la desaprovechen. Pero beneficia a Dwayne Johnson, que claramente realiza la mejor interpretación de su carrera. Es verdad que tampoco era difícil superar a lo anterior pero no le quita el mérito de ofrecer un esfuerzo dramático elogiable, aunque tampoco es que lo vea para que lo hubieran nominado al Oscar. Pero si es interesante como muestra a un personaje que continuamente está conteniendo su furia e intentando ser amable. La película es buena pero menos de lo que podría haber sido. 6’5.


   Partinmos de que todos lo biopics de cantantes “blanquean” la imagen del personaje en cuestión, que tienden a ser más un homenaje que una representación
fiel de la realidad. Y todos lo hacen, salvo algunas excepciones como “The Doors” o “The Dirt”. “Bohemian Rhapsody”, que a mí me gustó, lo hacía, pero al menos tocaba, en mayor o menos medida, ciertos temas polémicos, no hacía como si no existieran, no tomaban al espectador por tonto, como si no hubiera estado en este planeta mientras eran de todos conocidas ciertas situaciones en torno a una figura pública. Es lo que hacen aquí. Que si Janet Jackson no quiere aparecer en la película, hacemos como que nunca nació. Que Michael Jackson era adicto a la cirugía plástica, pues en una escena le sacamos diciendo que se va a operar y en otra le ponemos una tirita en la nariz. Eso si, metemos catorce escenas en las que visita un hospital o en las que se compra una mascota y demuestra su amor por los animales. Es decir, el objetivo es mostrar a Michael Jackson como un ángel en la tierra, casi beatificado. Si vas a hacer esto, di que es una película inspirada en la figura idealizada de Michael Jackson, no en su vida. Porque como película, o sea, cinematográficamente, funciona bien. Es bastante entretenida (si lo tomas como ficción), se me ha pasado bastante rápido y eso que supera las dos horas. La recreación de las actuaciones es claramente lo mejor, están clavadas, gracias, en gran parte, a que el actor, Jaafar Jackson, emula de maravilla el lenguaje físico y gestual del que fuera su tío. Aunque funciona mucho mejor sobre el escenario que fuera de él, donde mantiene exactamente la misma expresión siempre. Habrá que ver si en la segunda parte se atreven a más, pero teniendo en cuenta que a esta le quitaron cuarenta minutos, que está de productor John Branca (su protector) y los hermanos metiendo mano, va a ser otra tomadura de pelo. Para fans del cantante, pero para fans incondicionales. 6.


   Otro biopic que en realidad no lo es porque es una interpretación más que libre de la historia de un jugador de ping pong que si existió, que fue bastante controvertido y polémico pero que nadie sabe demasiado de su vida fuera de los torneos que jugaba y algunos escándalos que aireó la prensa. Aunque se base en
un libro sobre las memorias de Marty Reisman, su director, el otro de los hermanos Sadfie, Joshua, ha reconocido que tres cuartas partes de la película son inventadas. Por eso no entiendo porque se le ha ido de metraje tanto, añadiendo escenas que me cuestan mucho creer y que no me aportan más que mostrar la personalidad de un tipo que tampoco es que me resulte demasiado interesante. Se me ha hecho larga porque todo lo que no tuviera que ver con la parte deportiva directamente me daba igual. Si tenía un romance con una actriz madurita, me daba igual, y si le perseguían porque debía dinero, me daba igual. Que encima son las partes inventadas. Nunca creí que diría una frase así pero, ojalá hubieran hablado más de ping pong. Me refiero a el tema de su peculiar estilo de juego, su rivalidad con el mejor jugador de Japón, eso si me parecía interesante. Porque cuando digo que se va de metraje es que le sobran veinte o treinta minutos pero muy a gusto. Eso si, Timothy Chalamet está magnífico. Me gusta mucho Michael B. Jordan y creo que hace una buena interpretación en “Los pecadores” pero, sinceramente, creo que le han robado el Oscar a Chalamet porque si la película tiene algún interés es por su interpretación, metiéndose además en un personaje que no cae precisamente simpático. Creo que si no fuera tan bocazas en sus entrevistas, le iría mejor, porque es descarado que está buscando la estatuilla dorada. 6.

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