El estreno de la última película, probablemente la más esperada de este año, de Christopher Nolan, "La Odisea", nos va a servir como excusa para tratar un tema bastante interesante, el de los personajes adaptados al cine que o bien han sido totalmente idealizados o directamente inventados, que es justo lo que hizo Homero con los de su poema "La Odisea", por lo que aquellos que van de historiadores, ahora hay muchos, deberían tener en cuenta que es ficción y no historia y, por tanto, sus críticas son absurdas.
Algo que no ocurría con el protagonista de esta película, el Cid Campeador, a pesar de las cuantiosas inexactitudes históricas y de ofrecerse una visión de esa figura bastante distorsionada de la realidad. Pero es que eran ellos, el público de aquella época, allá por los sesenta, los acertados y no nosotros, porque una película de aventuras no es un documental.
No obstante, el Cid sí existió, fue el apodo de Rodrigo Díaz de Vivar pero la versión que se hace de él está basada en un poema, el "Cantar de Mio Cid", que es una romantización posterior de esa figura histórica, lo cual se convertiría en leyenda. Y aquí viene lo interesante, hasta el punto que gran parte del público considera lo que cuenta la película como muy fiel a la realidad.
Efectivamente, el Cid se convirtió en un símbolo mítico español de la Reconquista contra los musulmanes durante la segunda mitad del siglo XI. Pero no fue un cruzado sino más bien un caudillo militar que sirvió sus capacidades de liderazgo y estrategia a diferentes reyes, que tuvo bajo sus órdenes tanto a cristianos como a moros y que estaba más cerca de ser un mercenario que de otra cosa.
No hay pruebas de que obligara al rey Alfonso a jurar su no culpabilidad por la muerte de su hermano Sancho ni de que ganara la batalla de Valencia prácticamente muerto. Pero es que la película ni siquiera es demasiado fiel al "Cantar del Mio Cid", del que solo se toman algunas partes, como la de su destierro, porque toda la parte romántica con Jimena se tomó de la obra teatral "Le Cid", de 1637.
Charlton Heston, que era un apasionado de la historia, estaba fascinado con la figura del Cid, precisamente desde esa visión heroica del personaje. Sin embargo, en un principio se manejó la opción del español Francisco Rabal, con Sean Connery y Orson Welles en el reparto. Incluso para el papel de Jimena se rumoreó un enfrentamiento entre Carmen Sevilla y Sara Montiel.
No se sabe si esa pugna llegó a darse de verdad, pero en cualquier caso, el papel fue para Sophia Loren, que formó una pareja cinematográfica con Charlton Heston con quien tuvo una enorme química, de las más icónicas de la época y del cine en general. Les acompañaron Raf Vallone y John Fraser en papeles secundarios.
La dirección cayó en manos de un cineasta tan reputado como Anthony Mann, con sobrada experiencia para dar carácter épico a sus películas. Estamos hablando del autor de clásicos como "Horizontes lejanos", "Winchester 73", "La caída del imperio romano" o "Cimarrón". Y, por supuesto, "El Cid".
El rodaje fue todo un acontecimiento en España, donde fue filmada casi de forma íntegra, con localizaciones como Ávila, Burgos, Madrid o Toledo entre otras muchas. Se llegaron a utilizar hasta 7.000 extras (de los reales, no digitales), gran parte de ellos estaban cumpliendo el servicio militar. Se confeccionaron 10.000 trajes y se construyeron 35 barcos y 50 máquinas de asedio.
Es una de las películas favoritas de Martin Scorsese, bajo cuya supervisión se realizó la restauración de la película en 1993. La película tuvo muy buenas críticas y es considerada un clásico incuestionable de la historia del cine. Tuvo tres nominaciones a las categorías de dirección artística, canción original y banda sonora. Costó 6 millones de dólares y recaudó 26 en taquilla, es decir, un éxito.
Se cita muy poco a "El Cid" como influencia en el cine posterior, mucho menos que otros títulos clásicos como "Lawrence de Arabia" o "Ben-Hur". Pero lo cierto es que influyó, y mucho, en el cine épico de Ridley Scott, especialmente en "El reino de los cielos", "Gladiator" y "Robin Hood", y en películas de corte épico y de leyenda como "Excalibur" o "Braveheart".

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