Rompió, como ya había hecho “Wonder Woman” unos años antes, la regla de que las superheroínas no funcionaban en el cine en solitario. Y tiene más mérito tratándose de un personaje que formaba parte de una saga, “Vengadores”, que ya había terminado, pues es la siguiente del UCM, la número 24, tras “End Game”, y también por la cantidad de dificultades con las que se encontró.
De primeras, contar una historia que se encontraba entre “Civil War”, fue casi como una “Vengadores 2.5” e “Infinity War”. Una película que llegaba de forma demasiado tardía, que sufrió hasta tres retrasos en su estreno a causa de la pandemia del Covid-19, lo que hizo colocarla como primera película de la Fase 4 del UCM cuando su historia era más de la Fase 3.
Para colmo, fue una de las películas que sufrió la polémica estrategia comercial de Disney que, al igual que “Mulan” y “Cruella”, fue estrenada de forma simultánea en cines y en su plataforma de Disney Plus. Donde, por cierto, funcionó de maravilla pero afectó su recaudación en taquilla.
Aún así no impidió que recaudara 380 millones de dólares en una época con limitaciones de aforo en las salas de cine. Había costado 150 millones, por lo que gracias a su rendimiento en streaming se la considera rentable. Aunque si se hubiera estrenado en cines de forma exclusiva lo habría sido aún más probablemente. Y eso es lo que reclamó precisamente su protagonista, Scarlett Johansson.
Que ejercía también como productora y tener un empeño personal en que la película saliera adelante para despedirse dignamente del personaje al que había interpretado en ocho ocasiones ya, este sería la novena, y que significaría dar el relevo a otra actriz en un rol principal, aunque no igual. Es decir, no para dar vida a Natasha Romanoff sino a otra Viuda Negra, Yelena Belova.
No obstante, a su ya prominente sueldo de 20 millones de dólares, Scarlett Johansson añadió un porcentaje de la taquilla, por lo que estrenar la película simultáneamente en streaming perjudicaba su rendimiento en salas, por lo que le demandó a Disney, que terminó abonándole otros 20 millones más en concepto de indemnización.
Al papel de Yelena Belova aspiraron Saoirse Ronan, la favorita, y Emma Watson. Sin embargo, se impuso Florence Pugh. Decisión acertada a juzgar por la enorme química que tuvo con Scarlett Johansson. A las que acompañaron Rachel Weisz, David Harbour, Ray Winstone, Olga Kurylenko, William Hurt, y la joven Ever Anderson, hija de Milla Jovovich.
Para la dirección se eligió a la desconocida Cate Shortland, que aparte de una serie de cortos y su habitual trabajo en televisión, tenía una película de la que la Johansson era fan, “Lore”, que hizo que insistiera fuertemente por ella. Shortland también tenía otro título interesante, “El síndrome de Berlín”.
Además, compartía la visión de su estrella. Que es no llevar el tono de la película por el camino del género de superhéroes sino del cine de espías en su vertiente de acción, es decir, tomando como referencias las sagas de “Misión Imposible” y “Jason Bourne”. Por tanto, funciona más como un thriller y alejándose del tono fantástico. De hecho, las coreografías de peleas son mucho más realistas que en la saga “Vengadores”.
Ese tono se puede apreciar ya desde la secuencia de créditos del inicio, facturado con estética de videoclip y con cierto paralelismo de la captación de las Viudas con la trata de blancas, y esa versión del tema “Smells like teen spirit” de Nirvana, a cargo de la cantante Malia J. Un spin off de la Viuda Negra pero que termina siendo una historia de grupo, recuperando personajes del cómic menos conocidos como Iron Maiden y Guardián Rojo.
“Viuda Negra” fue un proyecto que llevaba planeándose durante diez años y que se planteó con el personaje en solitario en 2004, mucho antes del debut en la pantalla grande en “Iron Man 2” en 2010. La cuestión es que es una de mis películas de superhéroes favoritas y también del UCM en general, a la altura de títulos como “Capitán América: El Soldado de Invierno”.

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