Muchos piensan que esta era una versión para ser estrenada directamente en televisión, quizá por la trayectoria previa de Franco Zeffirelli, el director que ya había llevado precisamente a la pequeña pantalla la miniserie “Jesús de Nazaret”, un clásico de todas las Semanas Santas. Pero lo cierto es que fue estrenada en cines y fue rentable. Zeffirelli ya había adaptado a Shakespeare veinte años antes y bastante bien, de hecho, probablemente sea la mejor adaptación de “Romeo y Julieta”, y aquí se dispuso a hacer lo propio con la otra gran tragedia del dramaturgo británico. Y volvió a hacerlo bien, en un estilo de dirección claramente clásico, con un tono muy cercano al teatral. Fue la primera versión que vi de esta obra, que es mi favorita del escritor, allá por 1990, y aunque actualmente creo que la de Kenneth Branagh la supera ampliamente, me sigue pareciendo buena. Esta si está situada en el mismo tiempo histórico que el texto original, en la Edad Media, y de hecho, se rodó en un castillo real de Inglaterra, para salirse del escenario típico del teatro, logrando una ambientación perfecta. Es más, estuvo nominada a la mejor dirección artística y al vestuario, y no me extraña. La elección de Mel Gibson para el papel principal fue bastante sorprendente porque venía de protagonizar la trilogía de “Mad Max” y las dos primera entregas de “Arma letal”, un cine muy diferente. Sin embargo, Gibson realiza un muy buen trabajo. Además rodeado de un gran reparto, con nombres como Glenn Close, Ian Holm o Helena Bonhan Carter. 7’5.
Se
quisieron marcar una especie de “Romeo y Julieta”, la de Baz
Luhrmann, es decir, trasladar la historia de la obra de Shakespeare
de la Edad Media a la actualidad (la de 2000) pero conservando el
texto original. Sin embargo, donde aquella funcionaba por su atrevimiento y
su arrolladora estética, que la hacía visualmente muy atractiva,
además de envolverla en un halo de fábula moderna, en esta creaban
un producto más cercano a lo televisivo que a algo creado para la
gran pantalla. Es lo que tiene Michael Almereyda, su director, que es
capaz de contar historias interesantes pero sin el más mínimo
sentido del ritmo. Para ejemplo, su versión de “Tesla”. No
obstante, tiene algunos cambios curiosos, como sustituir el reino de
la Dinamarca de la historia de Shakespeare por un emporio empresarial
(precisamente llamada Corporación Dinamarca), cuyo CEO ha sido
asesinado. Además, de situar la acción en plena Nueva York. Lo de
la acción es una forma de hablar porque la película es bastante
lenta y aún con ese radical cambio de escenario y de periodo
histórico, se siente como muy teatral. Eso si, tiene un muy buen
reparto, con un treintañero Ethan Hawke como Hamlet y nombres como
Julia Stiles, Kyle MacLachlan, Leiv Schreiber, Jeffrey Wright, Casey
Affleck o Diane Verona, entre otros. Y Bill Murray, aunque no se sabe
muy bien que estaba haciendo, si es que no se lo estaba tomando en
serio o no le convencía el papel. Así que, una versión curiosa por
sus novedades y el elenco pero ni mucho menos una de las mejores
adaptaciones del clásico shakesperiano. 5’5.



No hay comentarios:
Publicar un comentario