Ya lo avisé, era inevitable que Jane Austen repitiera, puesto que tras el éxito de “Sentido y sensibilidad” (adelanto que la vamos a nombrar unas cuantas veces pues la comparación con la que hoy comentamos es necesaria por los evidentes paralelismos entre ambas) se puso de moda adaptar las otras novelas de la escritora británica, tanto a la televisión como al cine, y esta fue una de ellas.
Que fue la mejor de todas, y a título personal, aunque siga siendo considerada “Sentido y sensibilidad” como la mejor valorada por la crítica y la más premiada, mi adaptación favorita de la obra de Jane Austen, y del cine de época en general, es, sin duda “Orgullo y prejuicio”, de Joe Wright, que para colmo, es su ópera prima en cine.
Que después hizo varias películas también de corte clásico y romántico de época, como “Expiación” (también con Keira Knightley), “Anna Karenina” o “Cyrano”, pero también de otros géneros, como “Hanna”, “Pan” (esa locura de secuela de Peter Pan), o “El instante más oscuro”(que le supuso el Oscar a Gary Oldman). Wright ha sido nominado al Oscar en dos ocasiones y tiene un Globo de Oro.
Un cineasta con bastante afán renovador pues incluso en sus películas como adaptaciones de clásicos literarios como “Ana Karenina” o “Cyrano de Bergerac”, ha tratado de darles un tono moderno y diferente a anteriores versiones. Y eso se cumplía aquí si la comparamos con “Sentido y sensibilidad”, más académica y contenida. Porque “Orgullo y prejuicio” es bastante más pasional.
Aunque ambas obras, ya desde el texto original de Austen, tienen claros paralelismos temáticos, como era la constante crítica de la escritora a la diferencia de clases sociales y el discriminado papel de la mujer en la sociedad del tiempo que le tocó vivir. Pero también en cuanto a la estructura de la construcción de ambas historias.
Puesto que Lizzi (Knightley) sería el orgullo y Darcy (Macfayden) el prejuicio, pero por diversos giros de la trama, esos roles se intercambiarían a lo largo de la historia. Para llegar a un final, como en la película de Ang Lee, feliz. Que este derivado del amor imposible de “Romeo y Julieta”, cambia radicalmente respecto a la obra de William Shakespeare.
Por cierto, sus protagonistas cuyas edades eran más cercanas a las de la novela de Jane Austen que los elegidos para “Sentido y sensibilidad”. De hecho, Keira Knightley tenía tan solo veinte años. A la que se consideraba demasiado atractiva para el papel y ya conocida para el público pues venía de triunfar con “Piratas del Caribe, La maldición de la Perla Negra".
Sin embargo, aunque fueron consideradas actrices como Natalie Portman o Emily Blunt, una prueba a Keira Knightley terminó de convencer al director, Joe Wright. El resultado fue la mejor interpretación de la carrera de la actriz, pues nunca ha estado mejor que aquí. Interpretación por la que fue nominada y personalmente creo que hubiera merecido ganar la estatuilla.
Tampoco fue la primera opción Matthew Macfayden para el papel de Darcy, que venía del teatro pero se impuso a nombres como Henry Cavill y Orlando Bloom. Les acompañaban en el reparto nombres como los veteranos Donald Sutherland o Judi Dench, y los por aquel entonces muy jóvenes, Rosamunde Pike, Jena Malone, Carey Mulligan, y Kelly Reilly.
Hay
más versiones de la novela. Dos miniseries, una muy reconocida de
1995 y otra más inadvertida en 2014. Además, un año después del
estreno, 2006, salió una versión extendida denominada “Rogue
Cut”. La película, a parte de a la actriz, fue nominada a la banda
sonora, diseño de producción y el vestuario. Y económicamente fue
un éxito. Costó 28 millones de dólares y recaudo 127 en taquilla.
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