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martes, 24 de febrero de 2026

Escenas Míticas: Cine de época - Orgullo y prejuicio

 


   Ya lo avisé, era inevitable que Jane Austen repitiera, puesto que tras el éxito de “Sentido y sensibilidad” (adelanto que la vamos a nombrar unas cuantas veces pues la comparación con la que hoy comentamos es necesaria por los evidentes paralelismos entre ambas) se puso de moda adaptar las otras novelas de la escritora británica, tanto a la televisión como al cine, y esta fue una de ellas.




   Que fue la mejor de todas, y a título personal, aunque siga siendo considerada “Sentido y sensibilidad” como la mejor valorada por la crítica y la más premiada, mi adaptación favorita de la obra de Jane Austen, y del cine de época en general, es, sin duda “Orgullo y prejuicio”, de Joe Wright, que para colmo, es su ópera prima en cine.



   Que después hizo varias películas también de corte clásico y romántico de época, como “Expiación” (también con Keira Knightley), “Anna Karenina” o “Cyrano”, pero también de otros géneros, como “Hanna”, “Pan” (esa locura de secuela de Peter Pan), o “El instante más oscuro”(que le supuso el Oscar a Gary Oldman). Wright ha sido nominado al Oscar en dos ocasiones y tiene un Globo de Oro.



   Un cineasta con bastante afán renovador pues incluso en sus películas como adaptaciones de clásicos literarios como “Ana Karenina” o “Cyrano de Bergerac”, ha tratado de darles un tono moderno y diferente a anteriores versiones. Y eso se cumplía aquí si la comparamos con “Sentido y sensibilidad”, más académica y contenida. Porque “Orgullo y prejuicio” es bastante más pasional.



   Aunque ambas obras, ya desde el texto original de Austen, tienen claros paralelismos temáticos, como era la constante crítica de la escritora a la diferencia de clases sociales y el discriminado papel de la mujer en la sociedad del tiempo que le tocó vivir. Pero también en cuanto a la estructura de la construcción de ambas historias.



   Además comparten la relación simbólica de sus títulos con los personajes protagonistas. De tal manera que en “Sentido y sensibilidad”, el personaje de Emma Thomson representaba el sentido y el de Kate Winslet la sensibilidad, y esos roles se intercambiaban a medida que avanzaba la historia. Aquí ocurre prácticamente lo mismo.



   Puesto que Lizzi (Knightley) sería el orgullo y Darcy (Macfayden) el prejuicio, pero por diversos giros de la trama, esos roles se intercambiarían a lo largo de la historia. Para llegar a un final, como en la película de Ang Lee, feliz. Que este derivado del amor imposible de “Romeo y Julieta”, cambia radicalmente respecto a la obra de William Shakespeare.



   Por cierto, sus protagonistas cuyas edades eran más cercanas a las de la novela de Jane Austen que los elegidos para “Sentido y sensibilidad”. De hecho, Keira Knightley tenía tan solo veinte años. A la que se consideraba demasiado atractiva para el papel y ya conocida para el público pues venía de triunfar con “Piratas del Caribe, La maldición de la Perla Negra".



   Sin embargo, aunque fueron consideradas actrices como Natalie Portman o Emily Blunt, una prueba a Keira Knightley terminó de convencer al director, Joe Wright. El resultado fue la mejor interpretación de la carrera de la actriz, pues nunca ha estado mejor que aquí. Interpretación por la que fue nominada y personalmente creo que hubiera merecido ganar la estatuilla.



   Tampoco fue la primera opción Matthew Macfayden para el papel de Darcy, que venía del teatro pero se impuso a nombres como Henry Cavill y Orlando Bloom. Les acompañaban en el reparto nombres como los veteranos Donald Sutherland o Judi Dench, y los por aquel entonces muy jóvenes, Rosamunde Pike, Jena Malone, Carey Mulligan, y Kelly Reilly.



   Hay más versiones de la novela. Dos miniseries, una muy reconocida de 1995 y otra más inadvertida en 2014. Además, un año después del estreno, 2006, salió una versión extendida denominada “Rogue Cut”. La película, a parte de a la actriz, fue nominada a la banda sonora, diseño de producción y el vestuario. Y económicamente fue un éxito. Costó 28 millones de dólares y recaudo 127 en taquilla.

martes, 17 de febrero de 2026

Escenas Míticas: Cine de época - Sentido y sensibilidad

 


   Si de cine de época hablamos, era obligatorio que estuviera presente, y no será la única vez, la figura de la escritora británica Jane Austen, cuyas novelas, todas ellas, han sido adaptadas tanto al cine como la televisión. Bien es cierto que, contrariamente a lo que se pueda pensar, tan solo escribió seis, pues murió con 41 años tan solo.



   Y es esta la que se considera, no solo la mejor adaptación de la novela “Sentido y sensibilidad”, sino de toda la obra de Austen, al menos en lo que respecta a las críticas, que fueron excelentes, y a los premios recibidos. Otras adaptaciones son “Orgullo y prejuicio” (mi favorita de largo), “Emma” (en varias ocasiones, siendo la mejor la de 2020), “Persuasión”, “Mansfield Park” e incluso “Clueless” es otra versión actualizada de “Emma”.



   Jane Austen criticaba en sus obras la sociedad en la que vivía, retratándola como profundamente clasista y sexista, a la cual describía habitualmente con un sarcasmo muy refinado. Es por ello que son las mujeres las protagonistas de sus historias, a las cuales sitúa en una clase social media-baja, como principal impedimento para el verdadero amor que debe, y suele, vencer esa barrera.



   Y fue una mujer la que adaptó la obra de Austen para el guion de la película, Emma Thomson, el cual comenzó a escribir mientras rodaba “Mucho ruido y pocas nueces”, aunque tardó varios años en dar con la versión definitiva. Lo cual le reportó el Oscar al mejor guion adaptado, el único que se llevó la película de sus siete nominaciones (fue el año en que “Braveheart” arrasó) y el segundo de su carrera, tras ganar varios años antes como actriz por “Regreso a Howard’s End”.



   Emma Thomson trató de suavizar el sarcasmo original de la novela, encaminándose más puramente al drama de época y a la romantización de la historia. Además, intentó hacer todo lo posible por evitar el tono literario y un tanto teatral de Jane Austen, situando muchas escenas en exteriores y haciendo que sus personajes se movieran bastante.



   También se reservó el papel principal, a pesar de tener 16 años más, 35 por los 19 de su personaje en el libro. La acompañaba casi como coprotagonista una sí muy joven Kate Winslet, que ambas fueron nominadas por sus interpretaciones. Completaban el reparto Alan Rickman, Hugh Grant, Hugh Laurie, Imelda Stanton entre otros. Se da la casualidad que seis integrantes del reparto formaron parte de la saga “Harry Potter”. Y tres de ellos coincidieron en “Love actually”, el trío Thomson-Rickman-Grant.



   Sin embargo, la dirección no corrió a cargo ni de una mujer ni de un cineasta occidental, sino del taiwanés Ang Lee, que venía a de hacer películas como “El banquete de boda”, “Comer, beber, amar” y que suponía su primera incursión fuera de su país. Luego vendrían películas tan diferentes como “Tigre y dragón”, “Hulk”, “Brokeback Mountain” o “La vida de Pi”.



   Ang Lee realizó un trabajo excepcional, cambiando el estilo de dirección habitual en este género, en el cine de época, alejado del de directores clásicos como James Ivory, dotando a la película de un montaje más dinámico, con muchos más cortes, y mayor movimiento de la cámara.



   Sin embargo, no fue nominado como mejor director en un año donde si lo estuvo Chris Noonan por “Babe, el cerdito valiente”, aunque la estatuilla fue para Mel Gibson. Algunos lo calificaron de racismo, dado el origen de Lee. No obstante, posteriormente ha ganado tres Oscars, dos como director por “Brokeback Mountain” y “La vida de Pi”, y uno por “Tigre y dragón”, como mejor película de habla no inglesa.



   La película fue un absoluto éxito comercial. Costó sólo 16 millones de dólares, y recaudó en nada menos que 135 en taquilla. Lo que provocó una especie de moda de las adaptaciones de la obra literaria de Jane Austen. Los siguientes fueron las de “Emma”, la versión de 1996, y precisamente, “Orgullo y prejuicio”.



miércoles, 11 de febrero de 2026

Escenas Míticas: Cine de época - Las amistades peligrosas

 


   Si de cine de época estamos hablando, había que traer la que está considerada una de las mejores películas de ese género y, sin duda, la mejor adaptación de la obra de teatro homónima de Christopher Hampton, que además la adaptó personalmente al guion de la película y ejerce de productor.



   Que ni mucho menos era la primera versión, sino a la tercera y después al menos hubo otras dos más, en cuanto a la gran pantalla se refiere, porque también las ha habido para televisión. Tan solo un año después, Milos Forman hizo la suya, “Valmont”, que fue un fracaso, precisamente por la proximidad a esta. Sin embargo, en 1999 sí tuvo éxito una nueva adaptación, llevando a la historia a la actualidad, lo que demuestra su intemporalidad, “Crueles intenciones”, para un público más joven.



   De hecho, lanzó a todos sus protagonistas, a Sarah Michelle Gellar,  Reese Witherspoon, Selma Blair y Ryan Phillippe. Este último y Gellar ya habían aparecido un par de años antes en “Sé lo que hiciste el último verano”. La película tuvo dos secuelas bastante inferiores, y hasta una serie, que tampoco fue demasiado buena y solo duró una temporada hace dos años.


   Pero es que la obra de teatro, a su vez, adaptaba la novela de Pierre Choderlos de Laclos, publicada en 1782, y que fue acompañada de gran polémica e incluso prohibida durante un tiempo en su país de origen, Francia, aduciendo su contenido en cuanto a sexo, hablando abiertamente del adulterio, la manipulación sexual y el libertinaje. Aunque el verdadero motivo fue que era una feroz crítica a la aristocracia, a la que retrataba como aburrida, amoral y decadente.


   Aunque cualquiera diría que Laclos tomó como referencia a Shakespeare, al cual dedicamos el mes pasado, pues “Las amistades peligrosas” no deja de ser una tragedia, donde la historia acaba fatal para todos los protagonistas principales, con ecos de “Macbeth” y “El rey Lear”, donde el diálogo es utilizado como arma y recuerda a los soliloquios del dramaturgo inglés.


   Aunque se consideraba pieza imprescindible a Glenn Close y John Malkovich fue elegido rápidamente, nadie habría pensado en ellos viendo la descripción que Laclos hace de sus personajes en la novela, mucho más jóvenes y atractivos. Pero lo cierto es que ambos lo bordaron. A Close sólo le impidió llevarse el Oscar una joven llamada Jodie Foster, en “Acusados”.


   Ambos pusieron como condición para aceptar el papel, que se eligiera a Michelle Pfeiffer, que inicialmente no convencía al director, Stephen Frears, aunque tras hacerle una prueba quedara encantado. La actriz y John Malkovich protagonizaron un romance real fuera de las cámaras que acabó con sus respectivos matrimonios.


   Completaban el reparto Keanu Reeves y una Una Thurman con tan solo 18 años, que se impuso a Drew Barrymore y Sarah Jessica Parker para el papel. En sus escenas de cama, con varios desnudos, con John Malkovich, este logró calmar sus nervios iniciales, haciendo bromas sobre la iluminación para quitar tensión a la situación, lo cual ella agradeció.


   No fueron los únicos obstáculos que tuvo que vencer todo el elenco de féminas del reparto. Los corsés que utilizaron eran rigurosamente fieles a la realidad y apenas las dejaban respirar. Hasta el punto que durante los descansos, no podían sentarse. Para que pudieran descansar, usaron unas “tablas de inclinación”, para que pudieran dar un respiro a sus pies y no estar continuamente de pie. Por cierto, Madonna apareció con uno de esos vestidos en los MTV Awards en 1990, en homenaje.


   Es la mejor película de Stephen Frears, que estuvo nominado al Oscar. Después hizo películas notables como “Los timadores”, “Héroe por accidente”, “Mary Reilly” o “Alta fidelidad”, pero nunca ha vuelto a llegar al nivel de “Las amistades peligrosas”. Sigue en activo pero lleva años pasando bastante inadvertido. Lo último más destacable data de 2006, “The Queen”, con Helen Mirren como reina de Inglaterra.



   Estuvo nominada al Oscar en siete categorías, logrando tres de ellas, las de guion adaptado, dirección artística y vestuario. Además de tener excelentes críticas, funcionó bien en taquilla, a pesar de no ser un género muy taquillero, recaudando 35 millones de dólares, cuando había costado 14.

miércoles, 4 de febrero de 2026

Escenas Míticas: Cine de época - Lo que el viento se llevó

 

   “A Dios pongo por testigo que jamás volveré a pasar hambre”. Incluso la gente que nunca ha visto la película, reconoce esta frase. Lo que habla poderosamente del mito alrededor. Porque probablemente sea la película más mítica y mitificada de toda la historia del cine, a parte de considerarla una de las cien mejores de todos los tiempos.



   El estreno de una nueva versión de “Cumbres borrascosas” (los viejos clásicos nunca mueren) con Jacob Elordi y Margot Robbie, nos da la excusa para hacer un repaso por el cine de época, y vamos a empezar por la más grande de todas, que aúna varios géneros; el romance, el histórico, incluso el western, en definitiva, el cine épico, lo que es por encima de todo es una película de época.


   Un clásico que nunca muere. No en vano, ha sido reestrenada más veces que cualquier otro, concretamente en los años 1942, 1954, 1961, 1971, 1974 y 1989. En todos ellos ha captado la atención del público, acumulando 400 millones de dólares recaudados, cuando solo costó 4. Que si los trasladamos a la inflación actual se convertirían en unos 3.500 millones, pues es la película qué más entradas ha vendido, 405 millones.


   Además, es una de las películas más oscarizadas de la historia, llevándose diez de las trece estatuillas a las que optaba. Entre ellas la correspondiente a director, a Víctor Fleming, que era el acreditado, aunque fueron tres los que se sentaron tras las cámaras. Primero fue George Cukor, que fue despedido bastante pronto por diferencias de criterio, luego el propio Fleming, y después le sustituyó Sam Woody para terminar algunas escenas cuando este se retiró por agotamiento.


   Porque haciendo gala de la propia mítica de la película, realizarla supuso un esfuerzo titánico. Solo para el casting se emplearon casi dos años, haciendo entrevistas y posteriores audiciones a unas 1400 actrices. Además, el guion, basado en la novela homónima de Margaret Mitchell, sufrió múltiples revisiones tratando de rebajar el metraje, que aun así se fue hasta las cuatro horas de duración.


   Vivien Leigh consiguió el papel de Escarlata O’Hara casi de casualidad. Encajaba perfectamente en el personaje, tanto físicamente (en cuanto a la descripción de la escritora del libro) como por su rango de interpretación. Gustaba a todos pero por aquel entonces era una desconocida y preferían una actriz con más nombre.


    Por eso barajaron nombres como Bette Davis, Katherine Hepburn, Joan Crawford o Paulette Goddard. Pero cada vez que parecía que tenían a una, por alguna razón era descartada. Hepburn estaba muy interesada, pero no convencía el productor, David Selznick, que la vetó. La favorita de Margaret Mitchell era Goddard pero la controversia de su matrimonio con Charles Chaplin, la dejo fuera.


   Y vuelta a Vivien Leigh que sorpresivamente se quedó con un papel que la catapultó como estrella, le otorgó un Oscar y la hizo eterna como icono del cine clásico. El reparto lo completaban Clark Gabble (que se impuso a Gary Cooper), Olivia de Havilland, Leslie Howard. Y Hattie McDaniel, que se convirtió en la primera actriz afroamericana en conseguir también un Oscar, el de reparto.


   Aunque en la ceremonia no pudo sentarse junto al resto del equipo de la película, pues en 1939, en Estados Unidos había una importante segregación racial, y los negros no podían sentarse junto a los blancos. Lamentable decisión que no puede atribuirse a los responsables de la película sino a los organizadores del evento, y que nos sirve para tocar un tema peliagudo.


   Tras someterla al revisionismo histórico, la película fue fuertemente criticada acusándola de racista, hasta el punto que fue retirada del catálogo de HBO temporalmente en 2020, al que volvió con una explicación previa para añadir contexto a la historia, pero respetando todo el metraje original. Personalmente, creo que las películas son hijas de su tiempo y deben ser juzgadas en cuanto a su época y entorno social y cultural del momento.


   Es cierto que se hace una romantización de las plantaciones de algodón, donde no existe un problema moral sobre la esclavitud, pero es que todo en esta película está romantizado, hasta la Guerra de Secesión. 


   Lo que no se dice es que contribuyó en que se hicieran cambios respecto al trato a los actores negros en Hollywood. La propia Hattie McDaniel, criticada por hacer el papel de criada, dijo: “Prefiero interpretar a una criada que ser una criada”.