viernes, 20 de febrero de 2026

Microcríticas Express: Nibelungos, la guerra de los reinos/Robin Hood/El último samurái en pie

 




   Ha pasado bastante inadvertida y creo que merece una mención. El “Cantar de los Nibelungos” no es que haya sido adaptado muchas veces y cuando lo ha hecho no ha tenido demasiada repercusión, lo cual, teniendo en cuanta el atractivo de la historia, me sorprende que no haya una película de las dimensiones de, por ejemplo, “Troya”, pero de este tema. De todos modos, no es el texto original lo que se ha tomado como referencia principal sino que hace una revisión de la historia original, trasladando el protagonismo al que se supone que era uno de los villanos, Hagen, es decir, que se han marcado un “Wicked”, contando el relato desde un punto de vista muy diferente. E igualmente tiene más que ver con la novela “Hagen von Tronje”, de Wolfgang Holhbein, más moderna. Así que los que pretendan ver una adaptación fiel a lo que se conoció como el “Nibelungenlied”, que ni lo intenten. Ahora bien, aún así, me ha gustado especialmente por su ambientación, con una gran fotografía, y tono de cuento medieval a lo “Excalibur” aunque se ha centrado más en una visión realista que en una fantástica. Los elementos de fantasía están ahí pero enfatiza muy poco en ellos. Incluso hay cierta desmitificación del protagonismo de Sigfrido. Aunque a mí el personaje que siempre me ha parecido más interesante es Brunilda, que aquí solo interviene en la parte final de la serie. De la cual no hay nada sobre una segunda temporada y mira que podrían. No porque quede inconclusa para nada sino porque han contado la parte que generalmente se suele contar, pero dejando fuera la segunda parte del poema épico, es decir, la venganza de Crimilda, con Atila y los hunos de por medio. Estaría más cerca de “Vikingos” que de “Juego de tronos”. 7.


   Sorpresas te da la vida y de una serie de la que no esperaba demasiado resulta que me ha gustado bastante más de lo previsto. Hay personajes que nunca mueren y vuelven una y otra vez. Robin Hood es uno de ellos. Aquí hacen una reimaginación de él, más como una historia de orígenes del héroe, situándola históricamente anterior a la cruzada de Ricardo Corazón de León, y mostrando su camino y evolución como símbolo de la revolución, que se mira mucho en figuras como William Wallace o Espartaco en el cine. Y funciona muy bien, sobre todo en cuanto a su equilibrio entre su trama de conspiración, el romance y el género de aventuras en el que siempre ha habitado Robin Hood. Pero hay cambios bastante importantes. El más llamativo es que el tono no es el habitualmente familiar para todos los públicos, sino más orientado a uno más adulto, con escenas de desnudos y violencia que, si bien no es demasiado explícita, si es bastante generosa en cantidad. Que nadie se espere el tono de las películas de Errol Flynn o Kevin Costner. Y además, tiene cierto toque mágico, no abiertamente fantástico pero si sutilmente insinuado. En cuanto a medios, no va sobrada de ellos pero hace buen uso de lo que tiene, estaría a un nivel similar al de la primera temporada de series como “Juego de tronos” o “Vikingos”, sin tener nada que ver con ellas. No obstante, su mayor acierto está en la elección del casting. Bien en cuanto al reparto de los jóvenes, con un debutante Jack Patten que me ha recordado a Andy Whitfield en la primera temporada de “Spartacus”, por como va creciendo al mismo ritmo que su personaje. Pero también cuentan con la veteranía y experiencia de Sean Bean y Connie Nielsen. 7.


   Quizá porque le he escuchado o leído a tanta gente que le había gustado que, no digo que me haya llevado una decepción, pero si que no me parece para tanto en absoluto. La han calificado como una mezcla de “El juego del calamar” con “Shogun”. Pues de la primera vale, porque es un “juego del calamar” pero con samuráis, por cierto, donde los patrocinadores no tengo ni idea de porque se divierten tanto cuando no ven absolutamente nada y se tiran toda la temporada como jugando al “Risk” en un salón. Pero de la segunda ni remotamente, es que solo la comparación me parece ofensiva. Precisamente porque “Shogun” tenía algo de lo que esta adolece bastante, el guion. Que aquí es muy, muy justito. Lo mínimo para poner en pantalla lo verdaderamente interesante que tiene que ofrecer, sus escenas de peleas. Aquí si me quito el sombrero. Las coreografías son impresionantes, pero tremendas, magníficamente rodadas, algunas incluso en plano secuencia, con una labor enorme en cuanto a planificación. Peleas que se ven, porque a los japoneses les gusta que se vea lo bien que saben mostrar un combate cuerpo a cuerpo, no como a ciertos directores que ponen la cámara veinte centímetros de los protagonistas y hacen cien mil cortes. No, aquí es un disfrute ver cada enfrentamiento. Menos mal, porque no tiene mucho más. Aunque hable de algo tan interesante como la extinción de los samuráis o intente enriquecer la historia con la trama de conspiración, los giros son muy previsibles y el desarrollo de personajes bastante escueto. Hay algunos que solo están ahí para matar o ser matados. Pero bueno, es verdad que entretiene mucho y si veré la segunda temporada, porque esto solo es la primera parte. 6’5.

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