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martes, 29 de septiembre de 2026

Escenas Míticas: Brujas - Jóvenes y brujas (1996)

 

   Terminamos el ciclo (hasta nueva orden), con una de las películas de brujas más icónicas y del género de terror fantástico teen, especialmente de los noventa. Hasta el punto de que, con el tiempo, ha trascendido como un título de culto, que incluso cuenta con un remake, en 2020, aunque no muy acertado, a pesar de contar con Cailee Spaeny en sus filas.   



   Un fenómeno inesperado hasta para sus propios productores, que no confiando demasiado en la fórmula, limitaron bastante el presupuesto a solo 15 millones de dólares. Que incluso sin contar con muy buenas críticas, reportaron 65 recaudados en taquilla, teniendo además un buen recorrido en el mercado doméstico de alquiler y venta posterior. Y eso sin contar con un director conocido, Andrew Fleming no tiene nada más destacable ni antes ni después, ni estrellas en el reparto.   



   Porque aquí Neve Campbell tiene un personaje principal pero no protagonista. Y la explosión de su fama vendría unos siete meses después pero en ese mismo año, 1996, con "Scream". A la larga se terminaría convirtiendo en una de las scream queen más famosas del slasher gracias a esa saga. Pero en "Jóvenes y brujas" era más bien una desconocida. Prácticamente lo mismo que las que sí eran verdaderas protagonistas, Robin Tunney y Fairuza Balk.  



   Por tanto, sirvió como pistoletazo para las tres actrices esta película. No tanto para la cuarta en discordia, Rachel True. En el reparto también estaba Skeet Ulrich, que también repetiría junto a la Campbell en "Scream", y en un papel bastante más relevante que en esta, y probablemente por el que más se le recuerde. Porque tampoco es que haya tenido una filmografía muy destacada.   



   Por cierto, Fairuza Balk investigó sobre el paganismo para documentarse para su personaje y el tema le interesó tanto que compró una tienda sobre magia y ocultismo en Hollywood, que mantuvo durante varios años. Más concretamente lo que le interesaba era algo que se exponía en la película sin llegar a mencionarlo, la wicca, una religión neopagana moderna. 



   La wicca no tiene nada que ver con el satanismo o la adoración al diablo aunque mucha gente la confunda con ello. Sino que se centra en el poder que reside en la naturaleza, la magia y la espiritualidad. Una creencia con adeptos aún en la actualidad. Es más, se estipula que existen entre tres y cinco millones de wiccanos en el mundo. La película no la trata en profundidad, ni prácticamente ninguna aunque hay títulos que sí hacen alusión al neopaganismo, como "Prácticamente magia" o "El hombre de mimbre".  



   "Jóvenes y brujas" tomó como base el libro de Scott Cunningham, "Earth power" para hablar de algunos conceptos de esa corriente pero en realidad la película habla del poder en general, de la identidad, de la pertenencia y del bullying. Sus cuatro personajes principales no dejan de ser unas adolescentes marginadas tomando venganza. Lo que la emparenta en parte con "Carrie" o "Escuela de jóvenes asesinos". Y se hace un guiño a "Las brujas de Eastwick" cuando uno de los personajes las llama literalmente así.   



   A su vez, la película influyó directa o indirectamente en películas y series posteriores. Como "Ginger Snaps", "La alianza del mal", "All cheerleaders die" o "Jennifer's body". Al menos tienen elementos y tonos similares. También en el campo de la televisión, como "Las escalofriantes aventuras de Sabrina" o, sobre todo y más evidente, "Embrujadas". 



   La serie cuyas protagonistas eran tres brujas hermanas, tenía una canción en la intro, "How soon is now?", originalmente de The Smiths y versionada por Love Spit Love para "Jóvenes y brujas". Pudo ser una casualidad, pero lo que no lo fue es que Andrew Fleming escribió un episodio piloto para "Embrujadas" que tenía mucho de esta película. Paradójicamente fue rechazado pero dos años después, en 1998, salió adelante "Embrujadas".  



   Por cierto, el vestuario de las actrices cumple la función de mostrar la evolución psicológica de sus personajes. Por ejemplo, Nancy (Balk) cada vez viste más agresiva y oscura, a la vez que se va acercando a la maldad. Al igual que Bonnie (Campbell) viste más provocativa a la vez que se siente más guapa y menos acomplejada por sus llagas.   



   La película tiene momentos de CGI como era tendencia en la década de los noventa. En el género de terror los efectos digitales estaban sustituyendo a los prácticos. Sin embargo, la escena más impresionante, la de las serpientes, no se usó CGI. Eran serpientes reales; boas, pitones y hasta una constrictor. Todo real. Porque "Jóvenes y brujas" era un poco eso, un híbrido de lo digital y lo artesanal.  

martes, 22 de septiembre de 2026

Escenas Míticas: Brujas - El crisol

 


   No hay brujas en la película. Ni siquiera se puede considerar que pertenezca al género de terror propiamente dicho. Aunque la historia sí se centra en la especulación sobre si unas personas practicaron la brujería e, incluso, muestra ambigüedad sobre si es una sospecha justificada, aunque más como ejemplo de lo que puede suponer la interpretación de un acto sacado de contexto. Por lo que, lo que nos muestra la película puede ser más terrorífico que unas mujeres montando en escobas o cocinando pócimas de encantamiento.   




   Una adaptación de la obra teatral homónima de 1953, llevada al guion de la película por su propio escritor, Arthur Miller, quien fue nominado al Oscar en la categoría de mejor guion adaptado. Una de las dos nominaciones que obtuvo la cinta, la otra fue a mejor actriz de reparto, a Joan Allen. Aunque no transformó ninguna de las dos en estatuillas.   




   Miller se basó en un hecho real, los Juicios de Salem, donde en 1692, 144 personas (muchas más que en la película) fueron acusadas de practicar la brujería y la adoración al diablo, de las cuales 19 (14 mujeres y 5 hombres) fueron ejecutadas y una de ellas murió a consecuencia de las torturas durante los interrogatorios.    




   Fue el caso más sonado o el que más ha trascendido en la cultura popular pero ni mucho menos el único. Las acusaciones de este tipo comenzaron casi medio siglo antes, en 1647, y en distintas ciudades, pero nunca con tantos acusados como en Salem, que prácticamente cierra el ciclo de estos juicios. Acusados y víctimas porque, evidentemente, todos fueron procesados injustamente.   




   Es lo que Arthur Miller utilizó para hablar de lo que realmente quería hablar, del macartismo. Estableciendo un paralelismo entre los Juicios de Salem y la persecución política llevada a cabo por el senador republicano Joseph McCarthy sobre una serie de personas a las que acusó de ser comunistas, o cualquiera con ideas de izquierdas. De hecho, se llamó "la Caza de brujas".  

 


   Miller se inspiró en la comparecencia de un amigo suyo ante el Tribunal de Actividades Antiestadounidenses, el cineasta Elia Kazan, que ante las presiones, delató a varios compañeros del mundo del cine que pasaron directamente y sin pasar por la casilla de salida, a formar parte de la famosa Lista Negra de Hollywood, acabando casi con sus carreras.  




   El escritor compara esa histeria puritana con la vivida en Salem, y señala el peligro del extremismo religioso, del peso de las acusaciones falsas tomadas como pruebas, de los fallos del proceso judicial y de la intromisión gubernamental. Aunque el verdadero mensaje es que el peligro no está tanto en quien miente sino en una sociedad predispuesta a creer esas mentiras. 

  


   Tiene un gran reparto, con Daniel Day-Lewis al frente, seguido de Winona Ryder, Joan Allen, Paul Scoufield, Jeffrey Jones y Bruce Davison (años más tarde participaría en otra película que hace referencia a las brujas de Salem, "The Lords of Salem"). Curiosamente, Day-Lewis y Ryder eran pareja en la vida real y en la ficción de la historia protagonizan una relación que es el detonante de las acusaciones de brujería.




   En la dirección estaba Nicholas Hytner, que venía de realizar "La locura del rey Jorge". Pero después de "El crisol", no ha dirigido nada demasiado destacable, por lo que se pueden considerar sus dos mejores películas. La segunda tuvo muy buenas críticas pero comercialmente fue un fracaso. Costó 25 millones de dólares y solo recaudó 7 en taquilla.  




   No toma como referencia específicamente ninguna película anterior ni tampoco es influencia directa de otras posteriores. Pero a quien le interese el tema le recomendaría "Los demonios" (por el clima de histeria y persecución), "La bruja" (mismo contexto fanático religioso) y "Akelarre" (una caza de brujas en el País Vasco y Navarra).  




   El título de la película hace referencia a un doble sentido. Por un lado, es un recipiente para mezclar sustancias a altas temperaturas. Por otro, se refiere a la situación de tensión que envuelve a personas sometidas a mucha presión.  


miércoles, 16 de septiembre de 2026

Escenas Míticas: Brujas - La muerte os sienta tan bien

 


   Se podría decir que entra por los pelos en el ciclo porque es verdad que las protagonistas de la historia no son brujas, al menos no sobrenaturales, que podrían tener más que ver con los muertos vivientes, aunque tampoco se ajustarían del todo. Pero si Lisle von Rhuman, el personaje que proporciona el elixir (pócima) de la inmortalidad, no es una bruja, aunque es verdad que nunca la mencionan como tal, yo no sé qué es.




   Tras finalizar su trilogía de "Regreso al futuro", el que fuera considerado en un principio, aunque personalmente creo que son palabras demasiado grandes para él, el nuevo Spielberg, Robert Zemeckis, quiso cambiar el tercio con una comedia negra fantástica que evidentemente se mueve bajo la estructura del género de terror.



   Sus siguientes películas también se separarían de sus inicios cinematográficos, alcanzando su mayor reconocimiento hasta la fecha con "Forrest Gump", obteniendo el Oscar, y continuando con títulos como "Contact", "Lo que la verdad esconde" y "Náufrago", en la que muy probablemente fue la mejor etapa de su carrera.



   A principios de los noventa Meryl Streep y Goldie Hawn eran amigas y buscaban coprotagonizar una película juntas poniendo sus ojos en "Thelma & Louise", papeles para los que se ofrecieron. Por diversas situaciones, retrasos de rodaje y que al propio Ridley Scott no le terminaban de convencer, las elegidas terminaron siendo, como todos sabemos, Susan Sarandon y Geena Davis.



   Pero poco después a Streep y Hawn les ofrecieron el protagonismo compartido de "La muerte os sienta tan bien", donde a pesar de ciertos roces en el rodaje entre ellas, a causa de los retrasos de Goldie Hawn, pudieron explotar su desbordante química en pantalla. Las acompañaron Isabella Rossellini, Bruce Willis (sustituyendo a Kevin Kline) y Sydney Pollack.



   A modo de cameos fingidos, pues están interpretados por otros actores caracterizados, salen James Dean, Elvis Presley, Andy Warhol, Jim Morrison, Greta Garbo o Marilyn Monroe. Todos ellos murieron jóvenes, lo que en el argumento de la película encajaba como que eran estrellas que habían tomado el tan ansiado elixir y después habían simulado su propia muerte.



   Por cierto, Meryl Streep odió el rodaje por estar tan enfocado para el uso de los efectos digitales. De hecho, hay dos películas que supusieron una revolución de los efectos visuales en el cine. Una es "Terminator 2: el día del juicio final" y "Jurassic Park". "La muerte os sienta tan bien" se situó entre sus estrenos y se habla poco de que realmente fue pionera en cuanto a la integración de los efectos digitales con los manuales. Lo cual le valió el Oscar a los mejores efectos visuales.



    Porque, aunque en clave de comedia pero que la emparenta con el género de terror, hay bastante body horror en la película. Y aunque Coralie Fargeat no la mencionara como una de sus influencias para hacer "La sustancia", cuesta creer que no mirara, aunque fuera de reojo, a "La muerte os sienta tan bien".



    Porque sus temas principales son los mismos: la obsesión por la belleza, la juventud, el miedo a envejecer y, en definitiva, a enfrentarse a la muerte. Es más, es una burla a la cirugía estética, adelantándose a la tendencia a pasar por el quirófano para realizarse "retoques" de chapa y pintura de muchas estrellas de Hollywood en los siguientes años.



   Un homenaje muy evidente es el que hace la cantante Sabrina Carpenter en el videoclip de su canción "Taste". Pero los referentes que tenía la película eran más clásicos, con títulos como "Sunset Boulevard", "Qué fue de Baby Jane", "Eva al desnudo" o "El retrato de Dorian Gray" (1945).



   Aunque no hace referencia directa a ese colectivo, la película se considera un icono cinematográfico del LGTBI+. En su momento tuvo división de opiniones pero hoy es un título de culto indiscutible, del que hubo una adaptación para musical. Costó 50 millones de dólares y recaudó el triple de esa cantidad, 149, así que no le fue mal.

martes, 8 de septiembre de 2026

Escenas Míticas: Brujas - Las brujas de Eastwick

 


   Si precisamente se estrena esta semana la secuela de "Prácticamente magia", viene muy a cuento hablar de uno de sus referentes, "Las brujas de Eastwick". No solo por darle un protagonismo compartido a varias actrices ya consideradas estrellas y que todas sean brujas, sino también por darle a la película un tono de comedia y mezclarlo con géneros como el fantástico y el romántico.




   No es a la única a la que inspiró. Los paralelismos con "Jóvenes y brujas" (que también veremos aquí en su momento) son tan evidentes que casi parecía una versión teen de ella. Pero a su vez "Las brujas de Eastwick" era una adaptación bastante libre de la novela homónima de John Updike, de 1984. Justamente una de las críticas que sufrió fue rebajar considerablemente la oscuridad de la obra literaria original por un tono más ligero y cómico.



   Y eso que tomaba elementos de películas bastante lejos de ser comedias, como "Las brujas" (1966), "La bella y la bestia" o "La semilla del diablo". Esa poca seriedad a la hora de abordar el tema de la brujería le valió la calificación O por parte de la Iglesia Católica de Estados Unidos, que significa moralmente ofensiva. Que poco sentido del humor.



   No fueron los únicos que se enfadaron. Una congregación de brujas reales (sí, es lo que se consideraban a sí mismas) de Salem, con su líder, Laurie Cabot, a la cabeza, denunció la manera en la que era mostrado su colectivo (tiene narices el asunto) al mundo. Vamos, que no les gustaba que se las tomara a "cachondeo". Igual les debía haber preocupado más que esta protesta podía provocar más risa que la propia película.



   Donde sí hubo buen rollo, a pesar de los rumores de una rivalidad entre ellas, fue entre las actrices. Aunque tanto Cher, Michelle Pfeiffer como Susan Sarandon ya eran estrellas muy reconocidas, no tuvieron problema alguno en compartir el protagonismo. Se llevaron muy bien e incluso se hicieron buenas amigas durante el rodaje.



   No sabemos qué hubiera pasado en caso de que la terna de actrices hubiera sido otra. Ojo a los nombres que rechazaron el ofrecimiento: Anjelica Huston, Daryl Hannah, Pam Grier, Kim Cattrall y Kathleen Turner. Tampoco fue Jack Nicholson la primera opción, sino Bill Murray, aunque ahora no podamos imaginarnos a otro actor que al protagonista de "El resplandor", dando vida al Diablo.



   A Nicholson le debe el director de la película, George Miller, el no haber sido despedido por sus continuos enfrentamientos con el productor, Jon Peters. Claro que este tipo tenía ideas tan de bombero como exigirle meter extraterrestres en la historia como fuera. Miller se negó, por supuesto, y cuando fue amenazado con el despido, Jack Nicholson hizo lo propio asegurando que si se iba el cineasta, él abandonaría.



   Un George Miller que venía de concluir su trilogía de "Mad Max" y que "Las brujas de Eastwick" suponía su primera película en Hollywood. No podía estar más alejada de lo que había hecho el cineasta en Australia. Pero demostraría que era capaz de dirigir películas muy diferentes también con títulos como "El aceite de la vida", "Babe, el cerdito valiente" o "Happy Feet", antes de volver a lo suyo con "Mad Max, Furia en la carretera" y "Furiosa".



   Más que de sexo, la película hablaba de la independencia femenina, del deseo y de la guerra de sexos (lo que la acercaba levemente a la screwball comedy). La evolución de la libertad sexual y el despertar de los poderes de las protagonistas lo podemos ver simbolizado en el aspecto de las melenas rizadas de unas actrices que ya eran sex symbols previamente a la película.

 

   Por cierto, el personaje de Susan Sarandon, Jane, es estéril al comienzo de la película. Sin embargo, tras ser seducida por Daryl Van Horne (Nicholson) queda "mágicamente embarazada". A la actriz le pasó algo paradójicamente similar. Estaba diagnosticada de endometriosis severa, lo que le impedía tener hijos. Sin embargo, previamente a su fichaje por "Las brujas de Eastwick", para la cual no fue la primera opción, se quedó embarazada y dio a luz a su primera hija, la también actriz ahora, Eva Amurri. El milagro pasó en la realidad y la ficción.



   La película fue nominada al mejor sonido y la banda sonora, sin obtener estatuilla alguna. Y en 1992 se intentó llevar a cabo un remake en forma de serie pero se quedó en un episodio piloto fallido. Tuvo críticas divididas, aunque comercialmente salvó los muebles. Costó 22 millones de dólares y recaudó 63 en taquilla.

martes, 1 de septiembre de 2026

Escenas Míticas: Brujas - Suspiria

 


   Al igual que este mismo año se han marcado con la secuela de "El diablo viste de Prada", este mes llega la de "Prácticamente magia", casi tres décadas después de la original, recuperando a sus dos protagonistas femeninas, Nicole Kidman y Sandra Bullock. Lo que nos da la excusa para hacer un repaso en forma de ciclo con el tema de las brujas como elemento central o, al menos, muy importante en la trama.



   Así que vamos a comenzar con una de las películas más representativas del cine de brujas, si lo podemos llamar así, pero que, sin duda, es una de las películas más icónicas y referentes del cine de terror en general, y del giallo en particular, aunque no sea precisamente "Suspiria" el giallo más académico por mucho que sea mencionada en las listas de títulos más identificativos del subgénero.



   El giallo destaca por tener una estética visual llena de colores saturados e iluminación estilizada. Sus tramas incluyen asesinatos sangrientos pero rodados de forma muy artística, casi romantizada, y a su vez, los asesinos son un misterio hasta el final. Además, prioriza la atmósfera por encima del guion y usa la música como potenciador de ello.



   ¿Cumple "Suspiria" con esas premisas? Pues si, pero además añade el factor sobrenatural, que la empuja más hacia el género fantástico o al terror sobrenatural. Lo que la acerca más a otro título emblemático de su director, Darío Argento "Phenomena" que a otros giallos suyos más puros como "El pájaro de las plumas de cristal" o, especialmente, "Rojo oscuro", el que muchos aseguran es su giallo perfecto. No en vano, Argento es el máximo representante de ese subgénero junto a Mario Bava (el precursor) y Lucio Fulci (continuador).



   Dario Argento, aparte de la dirección, intervino en otros apartados como la música (compuesta impagablemente por Goblin), el montaje y el guion. Aunque aquí hay que hacer un aparte para mencionar a Daria Nicolodi, la que fuera pareja del cineasta italiano (de hecho, es madre de Asia Argento) y que apareció como actriz en varias de sus películas.



   Como fueron los casos de, precisamente, "Rojo oscuro", "Ténebre" o "Ópera". Pero que además coescribió varios de los guiones para Darío Argento, y "Suspiria" es uno de ellos. De hecho, la idea partía de una supuesta experiencia familiar, donde su abuela estuvo en una academia de música donde aseguraba que se usaba la magia negra. Aunque también declaró que surgió de un sueño cuando residía en Los Ángeles.



   Aunque parcialmente se basa en la obra literaria, era más bien un ensayo, de Thomas de Quincey, de 1845, "Suspiros desde la profundidad" (Suspiria es suspiros en latín), Nicolodi tomó elementos de las versiones originales (que son mucho más terroríficas de las que conocemos por el cine) de varios cuentos populares como "Barba azul", "Pinocho" o "Alicia en el país de las maravillas". Aunque su protagonista esté claramente inspirada por "Blancanieves".



   Que fue interpretada por Jessica Harper, que venía de coprotagonizar "El fantasma del paraíso", de Brian de Palma y que rechazó un papel para "Annie Hall", de Woody Allen, para poder ser la Suzy Bannion de "Suspiria", el más recordado de su carrera. La acompañaba Stefania Casini, y la mítica y ya madura femme fatale del cine negro como Joan Bennett, un jovencísimo Miguel Bosé y brevemente Udo Kier.



   Por cierto, inicialmente, la escuela de baile de la historia iba a albergar alumnas de tan solo doce años, pero el padre del director, Salvatore Argento, que era el productor, desestimó esa posibilidad porque consideraba que una película tan violenta protagonizada para unas niñas corría el peligro de ser prohibida. Pero no cambiaron los diálogos, lo que explica porque las conversaciones entre ellas suenen tan infantiles a veces.



   La fotografía es completa e intencionadamente irreal, impregnada omnipresentemente por el color rojo acentuando la sensación de fábula pero también de pesadilla. Y el diseño de producción lo realza, con salas de enormes techos, recargadas paredes y puertas de cuento de hadas. Clara inspiración para películas como "The neon demon", "The Lords of Salem", "Mandy" o "La última noche en el Soho". De hecho, muchos cineastas reconocen la influencia de Darío Argento en su cine: desde Guillermo del Toro, Nicholas Winding Refn, Panos Cosmatos, a Brian de Palma ("Vestida para matar", "Doble cuerpo").



   "Suspiria" forma parte de la "Trilogía de las Madres" íntegramente dirigida por Argento, que se completaba con "Inferno" y "La madre del mal". Además, en 2018, Luca Guadagnino realizó un muy buen, y diferente, remake. La de 1977 costó 4 millones de dólares y recaudó entre 15 y 20, la mayoría en España, Italia, Francia y Alemania. Personalmente me parece una película visualmente impresionante, magnética y hasta hipnótica.