Escenas Míticas: Brujas - El crisol
No hay brujas en la película. Ni siquiera se puede considerar que pertenezca al género de terror propiamente dicho. Aunque la historia sí se centra en la especulación sobre si unas personas practicaron la brujería e, incluso, muestra ambigüedad sobre si es una sospecha justificada, aunque más como ejemplo de lo que puede suponer la interpretación de un acto sacado de contexto. Por lo que, lo que nos muestra la película puede ser más terrorífico que unas mujeres montando en escobas o cocinando pócimas de encantamiento.
Una adaptación de la obra teatral homónima de 1953, llevada al guion de la película por su propio escritor, Arthur Miller, quien fue nominado al Oscar en la categoría de mejor guion adaptado. Una de las dos nominaciones que obtuvo la cinta, la otra fue a mejor actriz de reparto, a Joan Allen. Aunque no transformó ninguna de las dos en estatuillas.
Miller se basó en un hecho real, los Juicios de Salem, donde en 1692, 144 personas (muchas más que en la película) fueron acusadas de practicar la brujería y la adoración al diablo, de las cuales 19 (14 mujeres y 5 hombres) fueron ejecutadas y una de ellas murió a consecuencia de las torturas durante los interrogatorios.
Fue el caso más sonado o el que más ha trascendido en la cultura popular pero ni mucho menos el único. Las acusaciones de este tipo comenzaron casi medio siglo antes, en 1647, y en distintas ciudades, pero nunca con tantos acusados como en Salem, que prácticamente cierra el ciclo de estos juicios. Acusados y víctimas porque, evidentemente, todos fueron procesados injustamente.
Es lo que Arthur Miller utilizó para hablar de lo que realmente quería hablar, del macartismo. Estableciendo un paralelismo entre los Juicios de Salem y la persecución política llevada a cabo por el senador republicano Joseph McCarthy sobre una serie de personas a las que acusó de ser comunistas, o cualquiera con ideas de izquierdas. De hecho, se llamó "la Caza de brujas".
Miller se inspiró en la comparecencia de un amigo suyo ante el Tribunal de Actividades Antiestadounidenses, el cineasta Elia Kazan, que ante las presiones, delató a varios compañeros del mundo del cine que pasaron directamente y sin pasar por la casilla de salida, a formar parte de la famosa Lista Negra de Hollywood, acabando casi con sus carreras.
El escritor compara esa histeria puritana con la vivida en Salem, y señala el peligro del extremismo religioso, del peso de las acusaciones falsas tomadas como pruebas, de los fallos del proceso judicial y de la intromisión gubernamental. Aunque el verdadero mensaje es que el peligro no está tanto en quien miente sino en una sociedad predispuesta a creer esas mentiras.
Tiene un gran reparto, con Daniel Day-Lewis al frente, seguido de Winona Ryder, Joan Allen, Paul Scoufield, Jeffrey Jones y Bruce Davison (años más tarde participaría en otra película que hace referencia a las brujas de Salem, "The Lords of Salem"). Curiosamente, Day-Lewis y Ryder eran pareja en la vida real y en la ficción de la historia protagonizan una relación que es el detonante de las acusaciones de brujería.
En la dirección estaba Nicholas Hytner, que venía de realizar "La locura del rey Jorge". Pero después de "El crisol", no ha dirigido nada demasiado destacable, por lo que se pueden considerar sus dos mejores películas. La segunda tuvo muy buenas críticas pero comercialmente fue un fracaso. Costó 25 millones de dólares y solo recaudó 7 en taquilla.
No toma como referencia específicamente ninguna película anterior ni tampoco es influencia directa de otras posteriores. Pero a quien le interese el tema le recomendaría "Los demonios" (por el clima de histeria y persecución), "La bruja" (mismo contexto fanático religioso) y "Akelarre" (una caza de brujas en el País Vasco y Navarra).
El título de la película hace referencia a un doble sentido. Por un lado, es un recipiente para mezclar sustancias a altas temperaturas. Por otro, se refiere a la situación de tensión que envuelve a personas sometidas a mucha presión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario