Si precisamente se estrena esta semana la secuela de "Prácticamente magia", viene muy a cuento hablar de uno de sus referentes, "Las brujas de Eastwick". No solo por darle un protagonismo compartido a varias actrices ya consideradas estrellas y que todas sean brujas, sino también por darle a la película un tono de comedia y mezclarlo con géneros como el fantástico y el romántico.
No es a la única a la que inspiró. Los paralelismos con "Jóvenes y brujas" (que también veremos aquí en su momento) son tan evidentes que casi parecía una versión teen de ella. Pero a su vez "Las brujas de Eastwick" era una adaptación bastante libre de la novela homónima de John Updike, de 1984. Justamente una de las críticas que sufrió fue rebajar considerablemente la oscuridad de la obra literaria original por un tono más ligero y cómico.
Y eso que tomaba elementos de películas bastante lejos de ser comedias, como "Las brujas" (1966), "La bella y la bestia" o "La semilla del diablo". Esa poca seriedad a la hora de abordar el tema de la brujería le valió la calificación O por parte de la Iglesia Católica de Estados Unidos, que significa moralmente ofensiva. Que poco sentido del humor.
No fueron los únicos que se enfadaron. Una congregación de brujas reales (sí, es lo que se consideraban a sí mismas) de Salem, con su líder, Laurie Cabot, a la cabeza, denunció la manera en la que era mostrado su colectivo (tiene narices el asunto) al mundo. Vamos, que no les gustaba que se las tomara a "cachondeo". Igual les debía haber preocupado más que esta protesta podía provocar más risa que la propia película.
Donde sí hubo buen rollo, a pesar de los rumores de una rivalidad entre ellas, fue entre las actrices. Aunque tanto Cher, Michelle Pfeiffer como Susan Sarandon ya eran estrellas muy reconocidas, no tuvieron problema alguno en compartir el protagonismo. Se llevaron muy bien e incluso se hicieron buenas amigas durante el rodaje.
No sabemos qué hubiera pasado en caso de que la terna de actrices hubiera sido otra. Ojo a los nombres que rechazaron el ofrecimiento: Anjelica Huston, Daryl Hannah, Pam Grier, Kim Cattrall y Kathleen Turner. Tampoco fue Jack Nicholson la primera opción, sino Bill Murray, aunque ahora no podamos imaginarnos a otro actor que al protagonista de "El resplandor", dando vida al Diablo.
A Nicholson le debe el director de la película, George Miller, el no haber sido despedido por sus continuos enfrentamientos con el productor, Jon Peters. Claro que este tipo tenía ideas tan de bombero como exigirle meter extraterrestres en la historia como fuera. Miller se negó, por supuesto, y cuando fue amenazado con el despido, Jack Nicholson hizo lo propio asegurando que si se iba el cineasta, él abandonaría.
Un George Miller que venía de concluir su trilogía de "Mad Max" y que "Las brujas de Eastwick" suponía su primera película en Hollywood. No podía estar más alejada de lo que había hecho el cineasta en Australia. Pero demostraría que era capaz de dirigir películas muy diferentes también con títulos como "El aceite de la vida", "Babe, el cerdito valiente" o "Happy Feet", antes de volver a lo suyo con "Mad Max, Furia en la carretera" y "Furiosa".
Más que de sexo, la película hablaba de la independencia femenina, del deseo y de la guerra de sexos (lo que la acercaba levemente a la screwball comedy). La evolución de la libertad sexual y el despertar de los poderes de las protagonistas lo podemos ver simbolizado en el aspecto de las melenas rizadas de unas actrices que ya eran sex symbols previamente a la película.
Por cierto, el personaje de Susan Sarandon, Jane, es estéril al comienzo de la película. Sin embargo, tras ser seducida por Daryl Van Horne (Nicholson) queda "mágicamente embarazada". A la actriz le pasó algo paradójicamente similar. Estaba diagnosticada de endometriosis severa, lo que le impedía tener hijos. Sin embargo, previamente a su fichaje por "Las brujas de Eastwick", para la cual no fue la primera opción, se quedó embarazada y dio a luz a su primera hija, la también actriz ahora, Eva Amurri. El milagro pasó en la realidad y la ficción.
La película fue nominada al mejor sonido y la banda sonora, sin obtener estatuilla alguna. Y en 1992 se intentó llevar a cabo un remake en forma de serie pero se quedó en un episodio piloto fallido. Tuvo críticas divididas, aunque comercialmente salvó los muebles. Costó 22 millones de dólares y recaudó 63 en taquilla.

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