jueves, 23 de abril de 2026

Kill Bill, The whole bloody affair

 


   Mientras seguimos esperando la que parece que nunca va a llegar última película, según el propio Quentin Tarantino, podemos deleitarnos con lo que inicialmente la versión original de “Kill Bill”, que remite con la coletilla “The whole bloody affair”. Probablemente no esté ni entre sus tres mejores películas, tal es su nivel, pero sí es la más disfrutable de su filmografía, la favorita de gran parte de sus fans y la favorita del propio cineasta. La más violenta, la más sangrienta, la que más referencias visuales y sonoras tiene y la más icónica de Tarantino. Por ese motivo es a la que más cariño tiene.


   LA VENGANZA ES UN PLATO QUE SE SIRVE FRÍO

   Tarantino siempre ha defendido que “Kill Bill” es una sola película y nunca la ha contado entre esas diez películas que se propone llegar en su carrera cinematográfica, como dos, ni como si el Volumen 2 fuera secuela del Volumen 1. Sino que es una, partida en dos, lo cual le obligó a dividir el ahora defenestrado Harvey Weinstein. Tarantino se venga de esa imposición mostrando la concepción original como una sola película, lo que hace que se vaya muy holgadamente hasta más allá de las cuatro horas, incluyendo el cuarto de hora de descanso que se tiene en su exhibición en cines.


   ESA MUJER SE MERECE UNA VENGANZA Y NOSOTROS MORIR

   Es la versión que Quentin Tarantino merecía mostrar y nosotros ver. La pregunta que muchos se hacen es si merece la pena verla entera en una sala de cine, teniendo en cuenta su elevada duración, y la respuesta es rotundamente sí. Siempre he defendido que el Volumen 1 tiene un tono y un tempo diferente al Volumen 2, y sigo percibiendo ese cambio tonal ahora en una sola película. Pero es cierto que esta versión se siente más como un todo. Porque aunque los cambios no son tan notables como la Redux de “Apocalypse Now” o el Snyder Cut de “La Liga de la Justicia”, sino mucho más sutiles, no por ello no son notables. No se reduce solo a pegar los dos volúmenes. Ha habido un trabajo de edición, o mejor dicho, se ha vuelto al original que estaba guardado en un cajón. Hay escenas que entran antes, la narración es más fluida y menos episódica, aunque sigue manteniéndose la estructura conocida. Es algo que se percibe mucho mejor si tienes la versión partida reciente, como era mi caso. Se elimina el cliffhanger final del Volumen 1 (bastante ridículo, por cierto) y el resumen inicial del Volumen 2. Parece poco significativo pero se nota bastante.

   Además, hay secuencias extendidas con muchos planos que se cortaban por motivos de censura. Y esto es especialmente perceptible en la parte anime que cuenta la infancia y venganza de O-Ren Ishii y especialmente en la masacre de la Casa de las Hojas Azules, mi parte favorita de toda la película. Así que podemos disfrutar de muchos más cercenamientos de extremidades, decapitaciones y hasta empalamientos, y sobre todo, a pleno color, porque se ha eliminado el blanco y negro que se sacó Tarantino de la manga para eludir la censura. Así que podemos ver ese festival de sangre bien roja.

   Por lo que si eres fan de “Kill Bill” y quieres disfrutar de la experiencia de verla de forma íntegra y como fue concebida originalmente por su director, merece la pena pasar sus más de cuatro horas de puro cine de género, sentado en una butaca con un buen cubo de palomitas.



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