Aunque el propio Quentin Tarantino no la considere así, sosteniendo que los dos volúmenes de “Kill Bill” son una sola película (de hecho, lo computa así para su promesa de solo dirigir diez películas, por lo que todavía le queda una), lo cierto es que es la única secuela de su filmografía. Aunque durante bastante tiempo planeó la posibilidad de hacer un tercer volumen, quizá con la venganza de la hija de Vernita Green (Vivica A. Fox) o con una precuela de orígenes de Beatrix Kido (Uma Thurman).
Durante los pases de prueba previos a los estrenos se reparten unas tarjetas al público en las cuales los espectadores pueden escribir sus opiniones de la película. La ovación fue tan apabullante al término del primer pase de la película que prescindieron de repartirlas pues quedaba bastante claro que les había encantado.
Ciertamente el “Vol. 2” es mejor película que el primero, aunque personalmente me guste más pues la considero una película más disfrutona. No obstante, es verdad que la segunda es más equilibrada, con mejores diálogos, incluso más Tarantiniana (con menos acción), y, en general, más compleja. Muy distinta a la primera, que caminaba más por el terreno del cine de artes marciales, mientras que en esta se aprecia bastante claramente un tono hacia el western.
Aunque por medio tenga una fase puramente de artes marciales, como es la del entrenamiento de Pai Mei. A quien iba a interpretar el responsable de crear todas las coreografías de ambos volúmenes, Woo Ping Yuan. El cual se negó, ante lo que Tarantino se planteó interpretarlo él mismo (esto me cuesta mucho de creer aunque capaz era). Finalmente el papel fue para Chia Hui Liu, un especialista del cine de kung fu.
El reparto lo componían los mismos que el de la primera parte, a excepción, por motivos evidentes, de Vivica A. Fox y Lucy Liu. Pero daba mucho más protagonismo a Michael Madsen (anteriormente solo salía como adelanto de esta) y David Carradine, Bill, del cual no habíamos visto todavía su rostro en pantalla. Como curiosidad, Michael Parks repetía pero realizando un papel distinto, como propietario de un burdel mexicano (real) con prostitutas (también reales).
También Daryl Hannah repetía y protagonizaba, junto a Uma Thurman, uno de los grandes momentos de esta segunda parte, el duelo a muerte entre Elle Driver y La Novia, que fue considerada como la mejor pelea de 2005 en los MTV Movie Awards, que fue a recoger Hannah en solitario porque lo cierto es que ambas actrices se llevaban a matar. Puede que ese odio real que se tenían beneficiara a la escena.
Y si, por supuesto, que aparece el que, sin duda, es el actor fetiche de la filmografía de Tarantino, Samuel L. Jackson, aunque en un cameo muy breve, en el que escuchamos más su voz que vemos su cara. No era la única conexión con otras películas del cineasta, pues Michael Madsen ya había sido su Señor Rubio en su ópera prima, “Reservoir Dogs”.
Lo que no sabía la gente es que Uma Thurman llevaba las botas que Madsen llevaba en esa película, más concretamente la secuencia del enterramiento de Paula Schultz. También el Señor Rubio sacaba una navaja de una bota (con la que le corta la oreja al policía), lo cual ya era un homenaje a una de las películas favoritas de Tarantino, “Taxi Driver”, cuyo protagonista, Travis Bickle (Robert de Niro), llevaba una navaja en una bota.
Sin duda, una de las mejores referencias, concretamente a los cómics, y más concretamente a los superhéroes, y todavía más concretamente a Superman, es el diálogo final, que servía como buen resumen de todo lo que pasa en la historia, que viene a decir si Beatrix Kido era una asesina genuina o si podría dejar de serlo, es decir, si era Superman o Clark Kent. Creo que es de los diálogos más brillantes que ha escrito Tarantino.
Hay una parte que se medio inspira en un hecho real, la de Pai Mei, que vendría a ser uno de los cinco monjes supervivientes de la masacre del Templo Shaolin, y que se llamaba Bak Mei.
La película tuvo incluso mejores críticas que la primera, aunque consiguió algo menos de recaudación, 152 millones de dólares, por los 180 del “Volumen 1”, aunque también es cierto que costó 20 millones menos, 30; para más señas. Se llegó a hacer una parodia noruega, con la aprobación del propio Tarantino, “Kill Buljo”.
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