Aunque
ya conocía las novelas de R.L.Stine, escritor que practicaba un
terror muy claramente enfocado a un público juvenil, como el de
“Pesadillas”, el tríptico que lanzó Netflix estrenando una película cada
semana durante tres consecutivas y que se llamó “La calle del
terror” (especialmente la de “1978”) me pareció toda una
sorpresa y de lo más divertido de ese año. Porque homenajeaban el
slasher de varias épocas capturando perfectamente la esencia pero
con varias ideas que le daban un toque fresco y hasta nuevo, en un
género tan trillado. Bueno pues esta pretende hacer lo
mismo, siendo una secuela más, pero básicamente del slasher de los
ochenta (no falta la playlist correspondiente), haciendo varios
guiños a películas de esa etapa, especialmente a “Noche de
graduación”, con la reina (esa si que si) del grito, Jamie Lee
Curtis. Incluso uno de los carteles de la película hace referencia a
“Carrie”. Pero me temo que el resultado no ha estado ni cerca de
la trilogía precedente. Demasiado claramente está a un nivel inferior.
Tampoco digo que me haya aburrido, porque al final es una peli
cortita, con bastantes muertes, muy sangrientas, y algo de gore (se
agradece que los efectos sean tradicionales y no tan digitales que
parezcan un videojuego), pero no entretiene como las películas
anteriores. Y no lo digo porque caiga en los topicazos porque
básicamente los abraza, es su objetivo parecerse lo más posible a
ese cine que homenajea, con eso no tengo problema. El problema es que
la trama no tiene ni puñetero sentido. Y los giros, unos te los ves
venir y otros directamente se los saca de la manga. También es
verdad que muy en serio a si misma no se toma. 5’5.
Que
tenga un título tan chorra es totalmente premeditado. Tiene de
guionista a uno de los renovadores del género slasher en los
últimos años, especialmente las películas que también ha dirigido como “Feliz
día de tu muerte”, pero también otras en las que ha escrito el
guion, como en este caso. Y su sistema consiste en la mezcla con
otros géneros, a priori, incompatibles pero que no han resultado
nada mal. Y aquí riza el rizo, hibridando el slasher con la comedia
romántica. Si, soy consciente de como suena esto pero tengo que
reconocer que les ha funcionado. Para colmo, su director ya mezclaba
el terror con la comedia en “Un hombre lobo entre nosotros”, que
me pareció muy divertida. Aquí le dedica tanto esfuerzo a la parte
romántica, que es absolutamente tópica (de nuevo, voluntariamente)
como a la parte de terror. Y
que nadie se confunda, no por mezclarse con una trama romanticona es
la película más blanda. Para nada, hay que recordar que están
haciendo una parodia autoconsciente. De hecho, es muy sangrienta,
llega un momento que se convierte en un festival de sangre, y tampoco
es que se corte con el gore. Es en su resolución final donde me
falla. El desenlace es como el de cualquier otra película de este
tipo, y teniendo en cuenta que hasta ese momento habían sabido tener
cierta originalidad, pues decepciona un poco. No obstante, me ha
resultado mucho más entretenida de lo que esperaba e incluso, hasta
cierto punto, una sorpresa. Además, salen dos actores que han
participado en sagas míticas de este género, Devon Sawa y Jordana Brewster. 6’5.
Dirigen
dos de los que también están en el reparto, Billy Bryk y Finn
Wolfhard, que ya es un habitual, a pesar de lo joven que es, del
género de terror. Previamente, ambos habían hecho las prácticas
con un corto. Y yo les diría que siguieran practicando antes de
seguir haciendo largometrajes como este. Hay que aprender a andar
antes de querer correr, y eso es justo lo que les ha pasado. Porque
ya sin saber quien estaba al cargo de este, la dirección me parecía
muy amateur. Alguien jugando a hacer una película. El principal
problema que tienen es que les falta pero mucho en cuanto a puesta en
escena se refiere, sobre todo a la hora de generar suspense o de
crear impactos al espectador. Para colmo, ambos se han ocupado del
guion, y el comentario podría ser exactamente el mismo. A ver, con
este género, con el slasher, nadie espera que haya un manantial de
originalidad. Las referencias tampoco es que se escondan, a estos
chicos les deben de gustar mucho películas como “Campamento
sangriento” o “Viernes 13”. Hay un enmascarado, las víctimas
son un puñado de monitores y además, el protagonista se llama
Jason. Blanco y en botella, bien, ningún problema con que quieran
homenajear. Pero si no lo haces entretenido, la
cosa no funciona. Y eso es lo que le pasa a la película, que no le
funciona nada. Porque si no tienes el talento ni en el guion ni en la
dirección, al menos compensa con buenas dosis de sangre y aunque sea
un poco de gore, maquillar el resultado, vamos. Pues tampoco.
Resultado, se hace larga durando menos de hora y media, porque además
arranca tarde y no es muy graciosa en la parte de comedia. Consejo a los debutantes, coged experiencia,
observad a otros directores y volved a intentarlo más adelante. 4.
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