jueves, 22 de marzo de 2018

Escenas Míticas: Videojuegos - Silent Hill




   Si ya decíamos que el genero de los videojuegos estaba marcado por la maldición de las malas criticas y los fracasos de taquilla, “Silent Hill” no se libró de esta lacra. Su enrevesado y caótico guión fue duramente atacado, aduciendo agujeros en la historia, y quizá nos les faltaba razón en dicha apreciación. Pero quisiera romper una lanza a favor del film porque a pesar de ello es de los ejemplos de este subgénero que más me ha gustado.





   Y es que, independientemente de que tenga fases ciertamente confusas, de que se le vaya la mano con el metraje y que eso provoque lentitud en el desarrollo; es de largo la adaptación de un videojuego mejor ambientada que un servidor haya visto. Ya no lo digo por la asombrosa fidelidad visual al original, que también, sino porque “Silent Hill” es ante todo una película de terror. Y en la recreación del pueblo que le da nombre, con una fotografía sobresaliente, tiene su verdadero fuerte.



   Y no solo eso, tiene algunas escenas calcadas a algunos pasajes del juego, verdaderamente espeluznantes por su barroquismo y bizarrismo. Algunas de ellas, con el tiempo, han quedado como icónicas de una película que, en cierta medida, casi es recordada como de culto. Personalmente dichas secuencias, junto a la ambientación profundamente neblinosa del pueblo (da miedo), salvan la película y le dan clase.



   Por cierto, que esa ambientación aparte de la estética del videojuego, estuvo inspirada en un hecho real. En un pueblo de Pennsylvania, Estados Unidos, llamado Centralia, se produjo un importante incendio en los depósitos de carbón de una mina bajo la localidad, lo que produjo agujeros en el suelo y la expulsión de gases tóxicos que sumió al pueblo en una nociva y espesa niebla, cuya población tuvo que ser evacuada.



   Esta historia sirvió de inspiración a Roger Avary, ganador del Oscar junto a Quentin Tarantino como coguionista de “Pulp fiction”, y que también hizo sus pinitos como director, sin demasiada transcendencia, en películas como “Killing zoe” o “Las reglas del juego”; para elaborar el libreto de “Silent Hill”. Avary se centró en darle vida a ese hecho real combinándolo con el argumento del videojuego, produciendo bastante caos narrativo, eso sí.



   Tras la cámara se situó el francés Christophe Gans, especializado en películas de acción y de corte fantástico y terrorífico. Un director con un estilo visual muy estético, muy amigo de las ambientaciones muy protagonistas de sus filmes y las imágenes, algo que nuevamente se percibe aquí y que se haría notar en títulos como “El pacto de los lobos” o “Crying Freeman”.



   Gans convenció a la firma propietaria del videojuego, Konami, con unas entrevistas donde les contó la idea que tenía para su adaptación y les confesaba su admiración por la saga. Al final, su alianza tampoco fue el fracaso que muchos dicen. Costó 50 millones de dólares y logró casi el doble en taquilla, 97. Osea que de fracaso nada. Simplemente no fue un taquillazo. Se hizo una secuela en 2012, seis años después “Silent Hill 2: revelation 3D” que paso sin pena ni gloria.



   El reparto si bien no tenía estrellas, si un gran numero de caras conocidas, mayormente secundarias. Especialmente en el campo femenino, donde Radha Mitchell ejercía de protagonista junto a una Lauirie Holden (todavía no se había hecho tan popular por su papel en “The walking dead”), el incombustible Sean Bean y Deborah Kara Unger (“Crash”, “The game”). Casi todos repitieron en la fallida segunda parte. A todo ésto, que se lleva rumoreando varios años el hacer una nueva secuela, pero no termina nunca de concretarse.



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