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martes, 4 de octubre de 2022

Escenas Míticas: Mujeres psicópatas - Instinto básico

 


   Para quien tenga dudas si el personaje de Catherine Tramell encaja en el perfil de psicópata solo habría que recordarle la extrema violencia con la que mata a sus víctimas. Por cierto, con un picahielos, que popularizó como arma asesina en los noventa. De hecho, hay varias ocasiones en la que nos la muestran precisamente picando hielo para que lo asemejemos con como “pica” los cuerpos de dichas víctimas, cosiéndolas a cuchilladas.




   La película estuvo acompañada por la polémica, como era habitual en su director, Paul Verhoeven, por distintos temas, como la representación del lesbianismo, pero sobre todo por la alta carga de sexo y violencia. Una constante en el cine del director holandés, que no cambió en absoluto en su periplo por tierras norteamericanas, donde cada uno de los títulos rodados allí, tenía uno de esos temas o los dos a la vez.



   El primero de ellos fue “Los señores de acero” a la que siguió “Robocop”, “Desafío total”, la propia “Instinto básico”, “Showgirls”, “Starship troopers” y “El hombre sin sombra”. Casi nada, a Verhoeven no le cortaba nada estar en Estados Unidos. Pero si tuvo problemas con la censura.



   Hasta nueve veces tuvo que enviar la película para que se la revisaran y le otorgaran la calificación R, es decir para mayores de 18 años. De no haber hecho ciertos recortes su calificación habría sido X, lo que habría limitado sobremanera su exhibición en salas de cine. Problemas que ya tuvo en los demás títulos de su filmografía americana. Harto ya, en 2000 estrenó la última y volvió a Europa.



   Vayamos al lío, el cruce de piernas de Sharon Stone. Probablemente la escena más veces pausada y pasada cámara lenta de toda la historia del cine. Se decía que las copias de las películas para los videoclubs siempre estaban más desgastadas en la cinta en ese tramo. Una escena en la que Verhoeven engañó a Stone diciéndole que debía quitarse la ropa interior porque con los focos se notaba demasiado. Al ver el resultado de descubrir las verdaderas intenciones del director, cuentan que la actriz le abofeteó.



   Sin embargo, permitió que la secuencia permaneciera en el montaje final de la película. Como toda la extensa escena de sexo con Michael Douglas, en la que ninguno utilizó dobles de cuerpo y que estuvieron rodando durante cinco días. Pero si utilizaron “almohadillas genitales” para no tener contacto pues en aquella época se tenían mucho miedo al SIDA. Douglas no utilizó doble ni siquiera en la persecución en coche. Es él y no un especialista a quien conduce.



   Para el papel de Nick Curran, rechazaron el papel Richard Gere, Tom Berenguer, Mel Gibson, Kevin Costner y Peter Weller. Y el de Catherine Tramell, Geena Davis, Lena Olin, Ellen Barkin, Melanie Griffith, Greta Sccachi, Kim Basinger y Michelle Pfeiffer. Por lo que recurrió a Sharon Stone, con la que Verhoeven había trabajado en “Desafío total”, y en los minutos que aparecía se robaba la película.



   Michael Douglas aceptó aún a riesgo de encasillarse en el thriller erótico tras protagonizar también “Atracción fatal”. El reparto lo completaban Jeanne Tripplehorn y George Dzundza. La más beneficiada fue la propia Stone, a quien la película catapultó al estrellato. Y la consagró como sex symbol total.



   El título original era “El amor duele”, como una de las novelas de Catherine Tramell en la película. La película costó 49 millones de dólares, 3 de los cuales fueron para pagar a Joe Eszterhas por un guion que escribió en 10 días. Pero valió la pena porque el film recaudó 352 millones en cines. Además fue nominada a los Oscars por el montaje y la banda sonora de Jerry Goldsmith. En 2006, tuvo una tardía secuela con Sharon Stone repitiendo en el papel y David Morrisey, que fue un fracaso de taquilla y crítica.



martes, 27 de septiembre de 2022

Escenas Míticas: Mujeres psicópatas - La mano que mece la cuna

 


   Si repasamos todos los títulos de este ciclo nos encontramos argumentos muy habituales en los telefilmes de las tres y media de los domingos. Lo que los distancia es el nivel de producción y las interpretaciones de sus protagonistas femeninas, que elevan el nivel de sus respectivas películas hasta conseguir dejarlas en el recuerdo de los espectadores.




   Así que si, vamos a hablar mucho de Rebecca de Mornay. La actriz llegó al papel casi por casualidad. De primeras, ella estaba audicionando para el de Campanilla en la película de Steven Spielberg, “Hook”. Pero la elegida fue Julia Roberts. Hay que decir que De Mornay tan solo era conocida por el personaje de prostituta junto a Tom Cruise en “Risky Business” y de eso habían pasado nueve años.



   La decepción hizo que la actriz prefiriera mostrar su talento en un personaje más oscuro. Pero resulta que para el papel de Peyton Flanders optaba la que sería su compañera de reparto, Anabella Sciorra, por lo que le ofrecieron el de Claire, la madre de familia víctima de Peyton precisamente. De nuevo, decepción para Rebecca de Mornay.



   Sin embargo, tras las primeras pruebas, el director del film, Curtis Hanson, decidió invertir los papeles y darle a De Mornay el de la villana. Antes de ellas dos el personaje había sido ofrecida a Cybill Sheppard, pero ésta lo rechazó alegando sus fervientes principios feministas. Tampoco está muy claro a que se refería. Peyton es una psicópata, si, pero también una mujer fuerte, inteligente e implacable.



   El resultado fue el que ya todos conocemos, Rebecca de Mornay “alumbró” (nunca mejor dicho) al mejor personaje de su carrera. Literalmente bordándolo, se devoró al resto del reparto (que no era nada malo) y colocó a su Peyton Flanders en las listas de psicópatas más icónicos del cine junto a nombres como Hannibal Lecter, Michael Myers o Norman Bates.



   Un reparto en el que, como decía, estaba Anabella Sciorra, pero también Matt McCoy (aunque primero se pensó en Kevin Spacey), Ernie Hudson, una Julianne Moore en los inicios de su carrera y una por entonces niña Madeleine Zima. Curiosamente, hoy en día la mejor considerada es precisamente Moore.



   Dirigía Curtis Hanson que ya venía de otro thriller de suspense con psicópata con “Malas influencias“, tras la cual vino la que hoy comentamos. Siguió con este perfil de personajes con “Rio salvaje “ y después la que claramente es su mejor obra, “L.A. Confidential”. El cineasta nos abandonó en 2016. Pero nos dejó una de las películas más recordadas de los noventa.



   De hecho, si “La huérfana” había aterrorizado a las familias que querían adoptar niños, “Escalofrío en la noche” a los hombres seductores y “Atracción fatal” a los adúlteros, “La mano que mece la cuna” hizo lo propio con las familias que tenían niñeras y especialmente creando desconfianza en las esposas y madres, que temían que las niñeras se apropiaran de sus maridos e hijos.



   Por cierto, como ya dije, “La huérfana” es un remake encubierto de esta película, donde la protagonista se infiltra en una familia e intenta arrebatar su lugar a la madre y esposa. Incluso tienen una escena calcada, cuando Peyton se mete en un compartimiento del servicio y comienza a golpear sus paredes con ira descontrolada. Es algo que repite Esther (Isabelle Fuhrman) tanto en la película de 2009 como en la precuela de este año.



   El título hace alusión al poema de William Ross Wallace, "Lo que gobiernan", que con la frase "la mano que mece la cuna es la mano que domina el mundo" pretendía ensalzar la maternidad. En la película hay predilección por poner piezas de la obra del compositor Arthur Sulliman, autor de operetas como "Piratas de Penzance", que podemos escuchar varias veces.



   Tuvo un gran éxito. Costó solo 11 millones de dólares pero recaudó 88 en taquilla. Lo que supuso una gran popularidad en los noventa, provocando imitaciones como "La niñera perfecta" (malísima) y parodias en "Los Simpson" o "Padre de familia".

martes, 20 de septiembre de 2022

Escenas Míticas: Mujeres psicópatas - Atracción fatal



 
   Llegamos a la que sin duda es una de las películas más populares de la década de los ochenta. Una de esas cuyo aura quizá podría haber sido engrandecido por su impacto en su momento y, por tanto, ser sospechoso de haber perdido esa capacidad hoy en día, de recordarla mejor de lo que en realidad era. Todo lo contrario, en una nueva reciente revisión me ha tenido totalmente enganchado.




    Ya decía que “Escalofrío en la noche”, la ópera prima de Clint Eastwood, había servido como modelo para “Atracción fatal”, motivo por el cual cineastas como John Carpenter o Brian de Palma habían rechazado dirigirla, por ser demasiado parecida. Creo que Adrian Lyne realizó un muy buen trabajo de dirección pero también que este tipo de historia De Palma la habría bordado.



   Un Adrian Lyne, que venía de firmar “Nueve semanas y media” y que tras “Atracción fatal”, se especializó en películas de abundante carga erótica como “Una proposición indecente”, el remake de “Lolita”, “Infiel” o la reciente “Aguas profundas”, todas ellas con muchas escenas de sexo pero también con temas en común como la seducción, los celos o la infidelidad.



   Vistas ambas películas con poco espacio de tiempo entre sus visionados me atrevo a decir que ésta mejora a “Escalofrío en la noche” en varios aspectos. Si nuevamente nos presenta una acosadora psicótica como verdadera protagonista pero si en aquella se podía interpretar como un castigo al típico seductor coleccionista de flores, aquí castiga al infiel, que cree que puede echar una cana al aire y después seguir con su vida como si nada hubiera pasado.



   “Atracción fatal” tiene la capacidad de empatizar con tres tipos de personas. Por un lado, los hombres acosados por mujeres que no aceptan el rechazo. Por otro, las mujeres que se sienten utilizadas por hombres casados que solo quieren una aventura como diversión. Y finalmente, por las mujeres que son traicionadas por su pareja y encima sufren la repercusión de los actos del traidor. Los géneros pueden ser reversibles de hombre-mujer, pero aquí es así.



   Tanto hizo empatizar que la propia actriz protagonista, Glenn Close, recibió múltiples mensajes de hombres que le aseguraban que su interpretación había salvado su matrimonio haciéndoles comprender que la infidelidad podría destruir sus vidas. Aunque más probablemente fue porque el personaje de Alex Forrest los había aterrorizado a todos ellos.



   Pero es que además, define mejor el problema psicológico de la protagonista. Esto fue analizado por diversos especialistas que aseguraron que era una perfecta representación del TLP (Trastorno Límite de Personalidad). Sin embargo, las feministas criticaron que se mostrara una mujer fuerte como una psicópata. Quizá no apreciaron que Alex parece una mujer fuerte como fachada pero que en realidad es tremendamente insegura.



   Un papel para el que consideraron nombres como Fay Dunaway, Mia Farrow o Angelica Houston. Hoy es difícil imaginar a otra actriz que no sea Glenn Close en el papel. Aunque está en marcha una miniserie al respecto. La acompañaba un Michael Douglas que más tarde sería encasillado por participar en películas con mucho sexo, como la que también veremos en este ciclo, “Instinto básico”. Christopher Reeve (“Superman”) rechazó el papel. La tercera en discordia era Anne Archer, papel que se le ofreció a Andie McDowell.



   El primer final que se llevó a cabo, y de hecho, llegó a estrenarse en Japón con dicho final, fue otro en el que Alex se suicidaba cortándose el cuello con el cuchillo (el cual la propia Glenn Close conserva colgado en la pared de su cocina de recuerdo), para inculpar a Dan (Douglas) en su asesinato. Los productores convencieron a Lyne para rodar otro final, que fue el definitivo.. La película tuvo un gran éxito tanto de crítica como de público. De hecho, tuvo seis nominaciones al Oscar (película, director, actriz principal, actriz de reparto, guion adaptado y montaje). Y fue la película más taquillera de 1987, costando solo 14 millones de dólares y recaudando 320 de taquilla.



   

martes, 13 de septiembre de 2022

Escenas Míticas: Mujeres psicópatas - Escalofrío en la noche

 


   Ya con 92 años de edad creo que todos tenemos claro que Clint Eastwood es uno de los mejores directores que todavía están en activo y el legado de buenas películas que nos dejará es incuestionable. Pues bien, esta película supuso su debut tras la cámara, aunque en buena parte de su filmografía como director compatibilizaba con estar también delante de la cámara.




   Evidentemente aún estaba muy verde, tuvo una evolución constante como cineasta que probablemente implosionó con “Sin perdón” casi veinte años después. Y luego vinieron títulos como “Los puentes de Madison”, “Mystic River” o “Million dollar baby” para confirmarlo. Pero aquí acababa de empezar y aunque se nota que había tomado notas de directores que le habían dirigido a él, como Don Siegel o Sergio Leone, tiene sus fallos de principiante.



   Como la larga escena amorosa en el bosque y la prácticamente secuencia documental del concierto, que no vienen a cuento, son demasiado extensas y no aportan nada la historia, a parte de romper totalmente el ritmo cuando mejor se estaba poniendo la cosa.



   No obstante, no está nada mal como ópera prima, y evidenció la habilidad que Eastwood confirmó después para manejar el thriller de suspense. Sin embargo, en la dirección, sus siguientes trabajos tiraron por géneros que había conocido muy bien como actor, como en los western “Infierno de cobardes“ o “El fuera de la ley” o una película de acción como “Ruta suicida”.



   Como decía, Clint Eastwood también ejercía como protagonista, trabajo por el cual no cobró, pues Universal se negó a pagarle por dos trabajos. Si le dio, en compensación, un porcentaje de los ingresos de la taquilla, que a la postre fue más provechoso para él, pues en la película se habían invertido solo 700.000 dólares pero recaudó 10 millones.



   Le acompañaban una Jessica Walter que era la verdadera protagonista de la película. De hecho, fue nominada por el Globo de Oro, que se lo llevó Jane Fonda por “Klute”. Y Eastwood homenajeó a uno de los directores más importantes de su carrera como actor, Don Siegel, que le dirigió en “Harry el sucio”, “Dos mulas y una mujer” y “El seductor”.



   La cuál tiene mucha influencia en esta película. Porque aunque se hace el perfecto retrato de una acosadora psicópata, también se puede interpretar como que era un correctivo para el típico seductor machito que va de flor en flor sin importarle nadie, hasta que llega Evelyn (Jessica Walter) y descubre sus debilidades y le pone contra las cuerdas.



   Eastwood reconocía que tanto “Psicosis” como “Repulsión” habían sido títulos de referencia para hacer la película. No está mal para empezar fijarse en directores de la talla de Alfred Hitchcock o Roman Polanski. Pero es que propiamente esta película fue referencia después para uno de los thrillers de suspense más populares de los ochenta “Atracción fatal“, que también veremos en este ciclo muy pronto.



   El título original era “Play misty for me”. En el argumento de la película, Evelyn llama repetidas veces a la emisora de Dave (Eastwood) pidiendo la canción “Nebuloso”. Es decir, vendría a decir “ Pon Nebuloso para mí “. La película tuvo buenas críticas y fue el impulso para el que ahora es uno de los grandes directores de la historia del cine.



martes, 6 de septiembre de 2022

Escenas Míticas: Mujeres psicópatas - La huérfana

 


   Este mes se estrena la precuela de esta película, que llevará el título de “La huérfana, primer asesinato”. Como van a rejuvenecer a su protagonista Isabelle Fuhrman, que contaba con 13 años cuando intervino en esta película pero ahora tiene 25, y tiene que interpretar a una Esther incluso más joven, pues se lo atribuiremos a los milagros de la ciencia, o de la tecnología digital, o quizá del maquillaje.




   Porque ya incluso en la película de 2009, el maquillaje era de suma importancia. Un maquillaje no muy evidente pero que en su tramo final se hacía mucho más palpable a la hora de hacer parecer a la protagonista más mayor, sobre todo facialmente. Porque la verdadera protagonista del invento era una Isabelle Fuhrman que estaba sensacional.




   Esa es la palabra, sensación. Porque se había pensado en un perfil muy distinto de actriz, alguien con la piel blanquecina, el pelo rubio platino y formas muy delicadas. Sin embargo, la prueba de audición Fuhrman dejó tan impactados al director Jaumet Collet-Serra y a los productores, entre los que se encontraban Leonardo DiCaprio y Joel Silver, que cambiaron totalmente de opinión y la seleccionaron. 



   La actriz confesaba que se había inspirado principalmente en dos interpretaciones, la de Anthony Hopkins en “El silencio de los corderos” y la de Glenn Close en “Las amistades peligrosas”. Madre mía, y solo tenía 12 años. En el reparto la acompañaban los en teoría protagonistas; Vera Farmiga, antes de enfrentarse a todos los fantasmas del mundo, y Peter Sarsgard.



   ¿Y por qué hacemos un ciclo de mujeres psicópatas e incluimos este título? Pues porque, y este es el mayor spoiler de la película, pero si estás leyendo ésto es que ya lo sabes, porque Esther (Fuhrman) no es una niña, sino una mujer con la apariencia de una niña. De hecho, siempre me ha parecido una especie de remake encubierto de “La mano que mece la cuna” (que también veremos).



   La razón de dicha apariencia se debe a una enfermedad que es real, el hipopituitarismo, que consiste en una disminución anormal de hormonas procedentes de la glándula de la hipófisis, que produce un enanismo proporcionado, es decir, como si la persona que la padece parezca tener mucha menor edad y no parezca un enano.



   También la trama está basada en una historia real que, si cabe, es incluso peor que la ficticia. La historia de Bárbara SKrlova, en 2007 en la República Checa, que padecía esa enfermedad y se hizo pasar por una niña, que además tenía comportamientos psicopáticos y engañó a varias familias para adoptarla, manipulándolas y embaucándolas para que cometieran distintas atrocidades.



   En la dirección, Jaume Collet-Serra, cineasta de doble nacionalidad, la española y la estadounidense. Ésta era su tercera película. Había debutado unos años antes con el remake de “La casa de cera”. Y es que son el thriller y el terror los ámbitos cinematográficos en los que se ha movido hasta ahora. Como con su etapa de varios thrillers de suspense protagonizados por Liam Neeson. Un artesano muy efectivo, como demuestra una de las mejores películas de tiburones de los últimos años, “Infierno azul”. En poco se estrena su última película, “Black Adam”.



   Collet-Serra se vio obligado a realizar diversos cambios. Como reducir notablemente la escena en la que Esther intentaba seducir al padrastro, que era más explícita e incómoda en un principio. Y suprimir una escena en la que Esther torturaba al hamster de la familia. Además tuvo que cambiar una frase que también salía en el tráiler que hacía referencia a lo que podría quererse a un hijo propio en comparación con uno adoptado.



   La película tuvo bastantes buenas críticas e incluso gozó de cierta popularidad entre el público, motivo por el cual se ha decidido hacer una secuela que, como decía, es precuela. Costó 20 millones de dólares y recaudó 76 en taquilla.