jueves, 3 de agosto de 2023

Escenas Míticas: Monstruos Acuáticos - Megalodon

 

   Esta semana se estrena la inevitable secuela, “Megalodón 2: La fosa”, porque aunque las críticas fueran mayormente negativas y su nota media en las principales páginas donde vota el público sea más bien baja, como suele pasar con este subgénero, la taquilla dice una cosa distinta. Que aunque la inversión fuera de una superproducción y no una serie B, de 150 millones de dólares, la recaudación fue de 530, así que cumplió de sobra.




   Definida previamente a su estreno como una mezcla entre “Tiburón” y “Jurassic Park”, aunque eso no se lo creyeron ni ellos pues está a años luz de las dos películas de Steven Spielberg, como aquellas está también basada en un bestseller sobre monstruos, concretamente “Meg, una novela de terror profundo”.



   De hecho, la secuela también se basa en la segunda novela “Meg, la fosa”. Porque es una saga que a día de hoy va por ocho entregas, escritas todas por Steve Alten, un tipo fascinado por el mundo marino y más en concreto con el megalodón. Alten fundó un programa de lectura gratuita para escuelas secundarias pero se encontraba con muchos alumnos a los que no les interesaba la lectura.



   Decidió escribir una novela que pudiera atraer a esos alumnos más jóvenes. Para quien quiera acercarse a esta saga, quizá no gocen de la calidad literaria de otras obras de ciencia ficción pero igualmente son muy recomendables porque son tremendamente divertidas. Además, científicamente ofrecen elaboradas teorías, no incluidas en la película, sobre la extinción del megalodón y sobre la posibilidad de que pudiera haber sobrevivido.



   El proyecto de adaptación estuvo bastantes años circulando por Hollywood. En un principio, los derechos del libro fueron de Disney, que desechó la idea para cedérselo a Warner. Directores como John McTiernan (“La jungla de cristal”) o Jan de Bont (“Twister”) se interesaron en ponerse tras la cámara pero las limitaciones presupuestarias los ahuyentaron.



   Finalmente se puso en marcha doblando el presupuesto inicial de 70 millones de dólares, con los que parecía que sería la producción de Guillermo del Toro y Eli Roth (qué divertido hubiera sido) en la dirección. Nada de eso llegó a pasar porque el director elegido fue John Turtletaub, al que conocíamos por títulos como “Phenomenon”, “Mientras dormías” o las dos entregas de “La búsqueda”.



   Fue una coproducción chino-estadounidense, lo que se hace notar en la inclusión en el reparto Li Bingbing (muy conocida en China) y Winston Chao. Pero el protagonista indiscutible, como no, era Jason Statham. Por cierto, el actor había sido nadador profesional, llegando a representar a Inglaterra en la Cammonwealth Games en 1990, así que realizó casi todas las escenas en el agua sin doble. Ruby Rose (que estuvo a punto de morir ahogada) y Cliff Curtis completaban el reparto.



   Hay un buen puñado de guiños. Uno de los más evidentes es el del niño en la playa que pide a su madre poder bañarse, en referencia a una de las víctimas de “Tiburón”. Pero está también el del ataque del calamar a “20000 leguas de viaje submarino”. Los nombres de los dos minisubmarinos, Origen y Evolución en relación a la obra de Charles Darwin, “El origen de las especies” o al propio nombre del protagonista, Jonas, personaje bíblicos que fue tragado por una ballena y vomitado posteriormente.



   Se la acusó de tener diversas imprecisiones científicas. Que si el tiburón no podría atacar a la luz del día porque sería ciego, que si los cadáveres de los escualos no flotan, que el megalodón debería ser lento, que si los submarinos no habrían aguantado la presión a esa profundidad, . . . Señores científicos, relájense, es una película, se llaman licencias artísticas. Es una monster movie, salen tiburones gigantes y es entretenida. Ya está. Si le pondría la pega de que tiene muy poca sangre o nada. Hasta Statham la reclamó. Pero es lo que tiene gastarse tanta pasta y querer ajustarse a la limitación por edades para recuperarla.



martes, 1 de agosto de 2023

Escenas Míticas: Monstruos Acuáticos - Piraña (1978)

 

   Como ya casi es tradición en este mes del año, vamos a hacer un repaso de películas con monstruos acuáticos, a ver si podemos aterrorizar a los bañistas que estén de vacaciones, con motivo del estreno de “Megalodón 2, la fosa”. ¿Fue tan buena la primera como para hacer una secuela? No. ¿Alguien dudaba que igualmente la habría? No. ¿Incluiremos “Megalodón” en este ciclo a pesar de no ser muy buena? Claro que sí.




   Porque en este subgénero no vamos a encontrar muchos títulos a los que la crítica haya alabado. Hay pocas “Tiburón”, a pesar de que muchas de ellas la tengan como referencia. Lo que pasó con varias imitadoras muy evidentes como esta “Piraña” u “Orca, la ballena asesina”, posteriores a la película de Spielberg. Sin embargo, con el tiempo, se han ido revalorizando hasta considerarse joyas de culto.



   Al menos “Piraña” de 1978 lo es. Y su valor aumenta cuando se entiende como lo que realmente fue, una parodia precisamente de “Tiburón”. Porque hay descarados paralelismos argumentales entre ambas. Tantos que Universal estaba dispuesta a demandarles por plagio, y eso es lo que precisamente habrían hecho si no media paradójicamente el propio Steven Spielberg, quien después de ver la película quedó encantado con ella y convenció a la productora de no denunciarla.



   No era tonto el director pues sabía que todas estas imitaciones de su película no hacían más que revalorizarla y confirmar su obra maestra como un modelo a seguir, como una película a la que copiar. No obstante, la opinión de Spielberg sobre el film era real. De hecho, posteriormente trabajaría con su autor, Joe Dante, produciendo a otro título que combinaba, como esta, la comedia y el terror, mi adorada “Gremlins”.



   Para quien dude del carácter de comedia de la película ahí van algunas frases del guion: “Disculpe señor, pero las pirañas se están comiendo a los invitados”, “Las personas se comen a los peces, no los peces a las personas”, “A los peces no les interesan los dedos de manos y pies de los niños” y mi favorita, “No os asustéis”, qué es lo que dicen las dos monitoras a los niños cuando están siendo atacados masivamente por las pirañas mientras el agua del lago está teñido de sangre. ¿Alguna duda del tono de comedia?.



   Pues por si queda alguna, recordemos la escena en la que la coprotagonista, para distraer a uno de los soldados del ejército que los custodian, se levanta la camiseta y le enseña los pechos, diciendo: "Mira, Superman” previamente le había preguntado si era “marica”. Topless que no realizó la actriz, al negarse por los recelos de su marido, pero encontraron a una camarera en el hotel donde se hospedaba el equipo de rodaje, que se prestó gustosamente a ello.



   Por cierto, la actriz era Heather Menzies, una de las niñas de “Sonrisas y lágrimas”. Luego saldría en la serie “La fuga de Logan”. Para el papel masculino, en principio iba a ser Eric Braeden, pero abandonó el rodaje por otro proyecto. El papel se le ofreció a Peter Fonda, que lo rechazó. Y finalmente fue a parar a Bradford Dillman. Uno de los secundarios fue Kevin McCarty, protagonista de “La invasión de los ladrones de cuerpos”, un icono de la serie B, como Barbara Steele (también un breve papel), que protagonizó “Vinieron de dentro de . . . ” de David Cronenberg. Completaba el reparto un fijo de Joe Dante, Dick Miller (“Gremlins”).



   Un Dante para el cual esta película era la primera para él como director en solitario. A la que siguió probablemente una de las mejores películas de hombres lobo, “Aullidos”. Y después la ya mencionada “Gremlins”. Dante sacó un gran rendimiento del escaso presupuesto, tan solo 50000 dólares en efectos especiales. Por cierto, el sonido que hacen las pirañas es totalmente inventado, las pirañas no gorgotean. Pero Dante quería que se asociara un ruido característico (sacado de distintas aves) a sus ataques.



   De hecho, el comportamiento de las pirañas está muy lejos de ser como muestra la película, y contribuyó, al igual que "Tiburón" a demonizarlas, cuando en realidad es un animal muy asustadizo, y solo son carroñeros o atacan a alguna víctima ya moribunda. Para su disculpa, las pirañas del film son modificadas genéticamente.



   Como decía, un título ya de culto, que funcionó mejor de lo pensado en taquilla, consiguiendo 16 millones de dólares, habiendo invertido tan solo 770000. Tuvo una secuela espantosa tres años después, a cargo de  . . . James Cameron. Y un remake divertidísimo en 2010, "Piraña 3D" a cargo de Alexandre Ajá, que tuvo igualmente otra secuela espantosa, "Piraña 3DD".