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miércoles, 8 de octubre de 2025

Escenas Míticas: Transformaciones físicas - La mosca (1986)

 


   La recientemente estrenada “The smashing machine”, donde vemos a un Dwayne Johnson casi irreconocible, nos da la oportunidad, o la excusa, de repasar algunas películas en las que sus protagonistas exhiben sendas transformaciones físicas que los alejan de sus aspectos habituales en el resto de sus filmografías.




   En este caso, Jeff Goldblum no aparece cambiado de inicio sino que vamos viéndole transformarse, ni más ni menos, que en una mosca tamaño humano. Por tanto, la transformación es progresiva hasta el punto que el monstruo final es una marioneta, porque ya el actor no podía "cambiar" tanto.



   Quién mejor que David Cronenberg para llevar a cabo esta transformación. Aunque su participación fue prácticamente una carambola pues el cineasta estaba en conversaciones para dirigir “Desafío total”. La primera opción era un por entonces desconocido Tim Burton, que rechazó el ofrecimiento, lo cual llevó a los productores a probar con Cronenberg, que le pareció más interesante este proyecto que el que acabaría por dirigir Paul Verhoeven.



   De haber aceptado Burton la primera elección iba a ser el que se convirtiera en protagonista de sus dos siguientes películas, “Bitelchus” y “Batman”, Michael Keaton, pero esta opción se truncó con la negativa del director. Lo que llevó a decantarse por Jeff Goldblum. A quien la acompañaría a su pareja por aquel tiempo, Geena Davis, antes de “Thelma y Louis”, y John Getz. El propio Cronenberg hacía uno de sus acostumbrados cameos.



   Quien con esta película prácticamente cerraba su etapa denominada “la nueva carne”, iniciada con “Vinieron de dentro de…”, “Rabia”, “Cromosoma 3”, “Scanners” y “Videodrome”, para pasar a una más psicológica de la cual ya había hecho “La zona muerta”, incluso antes de “La mosca”, y que ya marcaba el camino a una nueva etapa estilística y estética de su filmografía.



   Más que un remake del original de 1958, que adaptaba el relato corto de George Langelaan, qué curiosamente fue publicado por primera vez en la revista Playboy, era una nueva relectura de él, una versión muy distanciada de la primera adaptación. Tuvo una secuela tres años después, en 1989, dirigida por el que fue responsable de los efectos especiales y maquillaje en la primera parte, Chris Walas, trabajo que le reportó un Oscar de la Academia.



   Suya fue la idea de crear el vómito de Brundle-mosca mezclando miel, huevos y leche. O de idear una habitación giratoria para hacer que este pareciera que caminaba por las paredes y el techo. O del diseño de las “telecápsulas”, convertidas casi instantáneamente en iconos. Si uno oye la palabra teletransportación inconscientemente piensa en ellas. Para recrear la criatura final consultó a varios genetistas preguntándoles que podría generarse mezclando el ADN humano y el de una mosca.



   Un bicho que a pesar de lo grotesco de su imagen, con una marioneta realmente desagradable, fue capaz de conmovernos a todos cuando suplica con la mirada a Verónica (Geena Davis) que acabe con su sufrimiento. Pues Cronenberg quería hacer una metáfora de la degradación física y psicológica, tocando los temas, además, de la enfermedad, la identidad y la ambición científica.



   Para ello tomó como referencia “La metamorfosis “, de Frank Kafka, donde un hombre despertaba convertido en un insecto gigante. La película tuvo excelentes críticas y funcionó económicamente. Costó 15 millones de dólares y recaudó 60 en taquilla.



   Respecto a las escenas con los babuinos, Cronenberg lo pasó especialmente mal pues les tenía mucho miedo. Sin embargo, Jeff Goldblum no tuvo ningún problema, lo que facilitó las secuencias que compartían. Al parecer, eligieron al actor como macho alfa, quizá por su imponente físico de caso dos metros o porque pasaba mucho tiempo con ellos fuera del rodaje.



   Se descartaron dos escenas particularmente desagradables. En una de ellas, Brundle ponía un mono y un gato en una de la cápsulas y aparecían en la otra hibridados. En otra, Brundle atacaba a una anciana que se disponía a tirar la basura, por supuesto, echándole su vómito ácido en la cara. 



martes, 19 de octubre de 2021

Escenas Míticas: La noche de Halloween (2018)

 


   Como ya adelantamos, “Halloween kills” es la segunda película de una trilogía que empezaba con la que hoy comentamos y terminará con “Halloween ends” en 2022. Aunque el título puede llevar a equívoco y pensar que suponía un remake o reboot de la primera película de la saga, la de 1978, del gran John Carpenter, el que se considera el primer slasher de la historia del cine, ya bien definido.
 
 
 

   Pero no, es una secuela directa de aquella, a la cual claramente rinde pleitesía, y que vendría a sustituir a “Halloween 2, sanguinario”. Y pretende también ocupar el lugar de sus secuelas. Algo similar a lo planteado por “Terminator, destino oscuro” o lo que se disponía a hacer Neil Blomkamp en la saga “Alien”, sustituyendo la tercera parte. 
 
 

   Lo más curioso es que toda la trilogía le fue encargada a David Gordon Green, cuyo bagaje en el género de terror era nulo. Lo contrario, en su filmografía abundan las comedias, algunas tan absurdas como “Superfumados” o “Caballeros, princesas y otras bestias”, aunque también alguna que otra película interesante como “Joe”. Pero nada que hiciera presagiar que sería un buen director de terror. 
 
 

   De hecho, me parece un fenómeno análogo con el de Todd Philips, autor de la trilogía “Resacón en las Vegas” pero que nos dejó a todos con la boca abierta con la magnífica “Joker”. El caso es que Gordon Green es quién hasta la fecha el que mejor ha captado el espíritu de la película de Carpenter y ha firmado la mejor secuela de la saga, junto a las de Rob Zombie. 
 
 

   David Gordon Green homenajea constantemente a Carpenter llenando la pantalla de planos secuencia y de cámara subjetiva. Y llevando a cabo una serie de guiños a la película de 1978. Cómo que Michael Myers huya del psiquiátrico donde estaba encerrado, aquí durante el traslado, o como las muertes de la sábana blanca o el que deja colgado en la pared. Además hay abundantes escenas que hacen referencia a algunas icónicas de Carpenter. 
 
 


   Como los registros de los armarios tirando perchas al suelo o la caída del balcón de la casa. Eso sí invirtiendo los papeles, en este caso es Laurie Strode quién busca y cae, y también como Myers hacía en la original, luego desaparece. Además la “muerte” de Michael es similar a la de “Halloween, sanguinario” quemado. Eso sí, ésta es mucho más explícita que cualquiera de las dos primeras películas, lo que le valió la calificación R. 
 
 

   La propuesta parte de la productora Blumhouse, especializada en títulos de terror de bajo presupuesto, que los últimos años nos ha dejado películas muy exitosas, algunas incluso convirtiéndose en sagas como “Purge, la noche de las bestias”, “Insidous”, “Paranormal activity”, “Sinister, “Múltiple” o “Déjame salir”, y que se planteó revitalizar la saga “Halloween”, cosa que de momento ha conseguido. 
 
 

   Paradójicamente la vuelta más esperada no fue la de Michael Myers, por cierto para el que volvió quién se metió bajo su máscara por primera vez, Nick Castle, sino la que muchos consideramos la mejor “Scream Queen” del slasher y del género de terror en general, la gran Jamie Lee Curtis como Laurie Strode. Les acompañaron Judy Greer, Will Patton y Andy Matichak. 
 
 

   A “Halloween. Sanguinario” le siguieron “Halloween 3, la hora de la bruja” (que solo toma el título porque Myers no sale por ninguna parte), "Halloween 4, el regreso de Michael Myers", “Halloween 5, la venganza de Michael Myers”, “Halloween 6, la maldición de Michael Myers”, “Halloween H20” (primer regreso de Jamie Lee Curtis) y “Halloween resurrección”. Y después los dos reboot de Rob Zombie, lo más rescatable. La de 2018 fue un éxito de taquilla, costó 10 millones de dólares y recaudó 255.
 
 

domingo, 17 de febrero de 2019

Ha nacido una estrella



   FICHA TÉCNICA

Título: Ha nacido una estrella.
Dirección: Bradley Cooper.
País: Estados Unidos.
Año: 2018.
Duración: 135 min.
Género: Drama, romance, musical.
Interpretación: Bradley Cooper, Lady Gaga, Sam Elliott, Rafi Gavron, Andrew Dice Clay, Anthony Ramos, Bonnie Somerville, Dave Chappelle, Michael Harney, William Belli, Rebecca Field, D.J. Pierce, Steven Ciceron, Andrew Michaels, Jacob Taylor, Geronimo Vela, Frank Anello, Germano Blanco, Ron Rifkin, Alec Baldwin
Guion: Will Fetters, Bradley Cooper, Eric Roth (Historia: William A. Wellman, Robert Carson)
Producción: Bradley Cooper, Jon Peters, Bill Gerber, Todd Phillips, Lynette Howell Taylor.
Música: Canciones: Lady Gaga, Bradley Cooper, Luke Nelson.
Fotografía: Matthew Libatique.
Distribuidora: Warner Bros.

   CRÍTICA

   SINOPSIS: Jackson Maine es una estrella consagrada de la canción que una noche conoce a Ally, una cantante prácticamente anónima. Casi instantáneamente se enamora de ella y decide ayudarla a impulsar su carrera.
   LO MEJOR: Viendo la película da la impresión de no haber asistido al nacimiento de una estrella sino de dos. Por un lado de una Lady Gaga como actriz y por otro de un Bradley Cooper director. El actor, que debuta tras la cámara, demuestra tener un estilo personal definido, un dominio de la puesta en escena y ningún complejo para mostrar una historia bastante más profunda, intimista e incluso dura del caramelo romanticón y superficial que podría haberse esperado. Para ello, Cooper toma como referencia claramente la versión de 1979 en la que se adhería al tema del abuso de alcohol y las drogas y vas más allá, creando una película que si, que nos cuenta el nacimiento, creación y desarrollo de un estrella emergente en la música, pero que al mismo tiempo nos narra paralelamente la caída en los infiernos de otra ya consagrada sumida en el alcoholismo, y que involuntariamente supone al parte tóxica de una pareja que asimismo amenaza con la destrucción de la otra parte. Bradley Cooper mezcla eficazmente romance, drama y hasta tragedia con un trasfondo musical aderezado de excelentes canciones. Además, se demuestra la influencia de los managers, obsesivos de la importancia de la imagen y la respuesta comercial, que moldean a las estrellas para adecuarlas al consumidor y que, a la postre, las hacen perder su esencia original. Paradójicamente, a medida que la protagonista principal va haciendo crecer su estrellato y su éxito, menos se parece a si misma y más a la verdadera Lady Gaga, la cantante.
   Interpretación: No me lo quería creer pero sí, Lady Gaga nos brinda una gran interpretación, sobrada de naturalidad y frescura. Nadie diría que es su debut en la gran pantalla. No creo que le dé para ganar el Oscar (como actriz porque podría y debería llevárselo por la canción “Shallow”) pero una nominación al Globo de Oro y otra al Oscar, son una gran carta de presentación como actriz. Si embargo, no es la mejor actuación de la película. El estar delante y detrás de la cámara, no le ha restado absolutamente nada, no le ha hecho descuidar su labor como actor a Bradley Cooper, que quizá junto a la de “El lado bueno de las cosas” sea la mejor interpretación de su carrera. Ambos demuestranuna gran química. El problema es que se bate el cobre con Christian Bale y Rami Malek por la estatuilla, que parten por delante y posiblemente vuelva a quedarse con las ganas. Por cierto, la aportación de Sam Elliot, aunque breve, es vital.
   Escena (spoiler): Podríamos dividirlas entre las escenas musicales y las dramáticas. Entre las musicales,  la actuación en un bar de ambiente de Ally (Gaga) donde la descubre Jackson (Cooper). Por supuesto, la primera vez que canta ante el gran público, obligada por él, e interpretar a dúo el fabuloso tema de “Shalow”. Y la canción final que ella canta en solitario y muy emotivamente en homenaje a su marido, Jackson. Y entre las dramáticas, el escándalo de Jackson poniendo a Ally en evidencia en la recogida de su Grammy. Después ya, el derrumbe de él, en el centro de desintoxicación, pidiéndole perdón por haberla hecho pasar esa vergüenza. Y la que considero la escena mejor filmada, la más trágica, el suicidio de Jackson, nada explícito, con un gran dominio del “fuera de campo”.
   LO PEOR: Da la sensación que  se podría haber entrado más en faena a la hora de  abordar ciertos temas de índole actual como el precio de la fama, por el que Cooper pasa de puntillas, no lo evita pero tampoco lo trata a fondo. O tocar algo tan peliagudo como la importancia en las campañas publicitarias de la imagen como símbolo sexual, y ya no digo del tema del acoso a las estrellas.
   CITAS: “No sé quién soy ya”. “No siempre triunfa la que mejor canta”. “¿Cómo soportas que la gente te hable como si no fueras de carne y hueso?”. “Todo el mundo siempre me dice que le gusta lo que oye, pero que no le gusta lo que ve”. “Todo lo que un artista puede ofrecer al mundo es su visión de las doce notas”. “Sólo quería mirarte otra vez”. “El talento está por todas partes, pero tener algo que decir para que la gente lo escuche es otra cosa totalmente distinta”. “Creo que eres una compositora, no te preocupes, no le diré a nadie. Pero no soy bueno manteniendo secretos”.
   REFERENCIAS: Es la cuarta versión. La  primera fue en 1937, de William Wellman. La segunda en 1954, de George Cukor. Y la tercera en 1979, de Frank Pierson. Pero tiene mucho en común con “Corazón rebelde” con Jeff Bridges.
   CONCLUSIÓN: 7’5.Gran debut de Bradley Cooper tras la cámara y de Lady Gaga delante de ella. Supera a la anterior versión, más allá de que fuera necesaria o no.



jueves, 10 de agosto de 2017

Escenas Míticas: Stephen King - Carrie 2013




   Siempre que se hace un remake se pone en tela de juicio su necesidad, de forma mucho más capital si cabe cuando el original es todo un icono del cine. Personalmente me importa bien poco. Yo me siento y veo lo que me ofrecen con la mente abierta y limpiando mi mente de comparaciones y prejuicios. Me parece absurdo aquello de “que no estropeen la historia”. ¿Acaso un remake sustituye al original? ¿Se borra la original de todas las copias en VHS, DVD, bibliotecas, videoclubs? No, ese nadie te lo quita. Solo es una versión más. Tan solo eso.




   Dicho ésto, voy a analizar que fallos y que aciertos (que también los hay) tiene el remake de 2013, que básicamente es una actualización de la historia y más concretamente el tema de bullying de la era actual, la era digital y globalizada, de internet y de unos adolescentes cada vez más crueles y desconsiderados. Pero ahí reside precisamente uno de los problemas. Lo que en los setenta era normal, en la actualidad no cabe. Es como mínimo, poco creíble que hoy en día, una chica, por muy oprimida y aislada del mundo que esté, no sepa lo que es la menstruación. No en esta época de la sobreinformación, que llega desde todos los ángulos y vías, aunque uno no quiera enterarse. Estamos condenados a enterarnos de todo. Y lo peor que todo, que el mundo opine sobre ello.



   En mi opinión, se perdió la oportunidad de explotar ciertas líneas tanto argumentales como formales que ofrecía la magnífica novela de Stephen King. Por ejemplo, una de esas posibilidades que es muy interesante en el libro es la conexión telepática de Carrie con Sue Snell. O, aunque la parte final de esta versión es más espectacular, sigue quedándose corta. En la versión del 76 había la excusa de lo escaso del presupuesto. ¿Pero en esta? ¿Con los medios digitales de hoy en día? Yo habría destruido toda la ciudad como se hace en el original literario de King.



   Porque Stephen trata el tema con el acontecimiento final como referencia de todo a partir del cual se cuenta la historia a través de testimonios, entrevistas, interrogatorios, noticias de periódicos, libros, a partir de los que desarrolla la historia por medio de flashbacks. Esa estructura no fue utilizada por Brian De Palma ni por  Kimberly Peirce, y era sumamente interesante.



   Pero no le echemos toda la culpa a la directora, que al parecer rodó una versión del baile mucho más sangrienta y espectacular que incluso incluía una secuencia en la que una lluvia de piedras destruía numerosos edificios por donde Carrie pasaba. Pero se quedó todo en la sala de montaje. De hecho, se recogieron firmas (no se en que quedó aquello) para que se lanzara la versión extendida del film, con más de 30 escenas eliminadas, algunas de ellas muy sorprendentes. Y un final alternativo.



   Pero como decía, la película también tiene aciertos. Aún con los recortes y censuras, la película es bastante más violenta que la del 76, sobretodo en la fase del baile donde Carrie parece hasta divertirse acabando con ellos. Por cierto, ésto se criticó diciendo que esta Carrie era demasiado despiadada. Pues bien, esta Carrie es más como la que describía Stephen King, que mientras cumplía su sangrienta venganza mantenía una malévola sonrisa y decía telepáticamente “Os mataré a todos”.



   De hecho, el guión de la versión más moderna incluye más referencias al libro y en general, salvando las lógicas distancias, es más fiel a la novela que la clásica como, por ejemplo, las practicas con sus nuevos poderes, la supervivencia a la Sra. Dujardin, la gasolinera (aunque cambiada) y más escenas de destrucción fuera del gimnasio haciendo valer unos efectos especiales que son también más espectaculares, aunque ésto era de esperar. Incluso, hay una escena de lluvia de piedras, eso si, en un contexto diferente a lo escrito por King. Pero es un buen guiño.



   Además, la elección de actrices me pareció acertada y su trabajo me pareció correcto, teniendo en cuenta que aceptar esos dos papeles tan marcados en la memoria del público, era una patata pero que muy caliente. No llegan al nivel, ni mucho menos, Chloe Moretz y Julianne Moore de Sissy Spacek y Piper Laurie, porque sus interpretaciones fueron para enmarcar, pero están dignas, aunque sobreactuadas. Por cierto, que se criticó que Chloe era demasiado guapa para el papel. Si, estoy de acuerdo, exactamente lo mismo que Sissy. Dos bombones.



   También se hizo una secuela directa que se llamó “La ira” que incluso, se han extraído detalles para este remake y que aparecía la Sue Snell clásica, Amy Irving. Y una versión para televisión en 2002 con Angela Bettis como Carrie, que daba el pego. Y que tenía más similitudes con la novela original.