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martes, 1 de octubre de 2024

Escenas Míticas: Especial Tim Burton - Sweeney Todd

 


   Es la segunda oportunidad que le doy a esta película, pues no me convenció demasiado en la primera aunque creo que tenía más que ver en que antes no me hacía mucha gracia el género musical y me decepcionó que esta historia fuera llevada al cine precisamente en ese formato. Las cosas han cambiado y he aprendido a apreciar los musicales, hasta el punto que mi opinión sobre esta película ha cambiado radicalmente.




   De hecho, me parece la última película buena de verdad de Tim Burton hasta que ha llegado “Bitelchus, Bitelchus” para recuperar la mejor versión de un cineasta que se había perdido entre encargos de Alicias y Dumbos especializándose como adaptador de cuentos infantiles en lugar de para adultos, como eran “Sleepy Hollow” y también esta “Sweeney Todd”.



   Un personaje que pertenece tanto a la cultura popular que todo el mundo da por hecho que fue real y, por lo tanto, que la película está basada, o al menos inspirada, en una historia verdadera. Cuando lo único cierto es que no hay constancia oficial, ni documental ni periodística, de que existiera alguna vez un tal Sweeney Todd.



   Es más, su nombre surge en unos folletines de ficción bastante conocidos, Penny Dreadful (si, como la serie), muy habitualmente con historias de terror en sus páginas. Bien es cierto que los creadores de estos relatos a menudo se inspiraban en la crónica negra, en las noticias de crímenes de los periódicos. De tal manera que ya no se sabe si fue antes el huevo o la gallina pero la historia de Sweeney Todd se hizo tan popular que se dio por real.



   La de un barbero que aprovechaba el momento de recortarles la barba a sus clientes para recortarles también la garganta y convertirles en sus víctimas con el objetivo de robarles sus pertenencias. Leyenda que se juntó con la de una panadera que elaboraba sus pasteles con carne humana, la Señora Lovett, de modo que las historietas de Penny Dreadful no tardaron en colocarlos como cómplices de una serie de macabros asesinatos en el Londres que posteriormente sería terreno de caza para Jack el Destripador.



   Esto adquirió su máxima difusión cuando el escritor Thomas Prest Peckett le incluyó en su novela “The strings of pearls”. Aunque lo que tomó como referencia Tim Burton para su adaptación cinematográfica fue la obra teatral musical “Sweeney Todd, el barbero diabólico de la calle Fleet”. Un Tim Burton que odiaba los musicales pero que quedó fascinado por el de Stephen Sontheim.



   El cual terminó ocupándose de la banda sonora y de las canciones de la película. Era la segunda vez que no lo hacía Danny Elfman, autor prácticamente de todos los músicas de la filmografía de Tim Burton. Porque el cineasta californiano pretendía hacer un musical casi puro, con más canciones que diálogos, contando la historia a través de ellas, y para eso necesitaba al autor del musical original.



   Aunque inicialmente iba a dirigirla Sam Mendes con Russell Crowe como protagonista. Cuando pasó a Tim Burton eligió a sus actores fetiches, Johnny Depp (sexta colaboración, y todavía quedaban), y Helena Bonham Carter (cuarta colaboración, y también quedaban). Ambos tuvieron que tomar clases de canto pues nunca se habían probado como cantantes. De lo cual salen bastante airosos, por cierto.



   Ella, que si en “Big Fish” decíamos que rodó la película esperando su primer hijo con Tim Burton, aquí lo hace esperando el segundo de ambos. Y se reencontró en el reparto con dos actores con los que recientemente había trabajado en “Harry Potter y el cáliz del fuego”, Alan Rickman y Timothy Spall. Completaban el elenco Sacha Baron Cohen, Jamie Campbell Bower y una Jayne Wisener que se quedó con el personaje de Johanna, por el que pugnaron Jessica Alba, Bryce Dallas Howard, Leelee Sobieski, Emmy Rossum e incluso Anne Hathaway.



   No es mi mucho menos la única adaptación de la leyenda de Sweeney Todd. Existen tres versiones cinematográficas anteriores y otras tres para televisión pero indudablemente esta es la más conocida y exitosa. Ganó tres Globos de Oro (película, director, actor principal) y un Oscar (dirección artística). Además, tuvo muy buenas críticas y funcionó en taquilla, consiguiendo 150 millones de dólares, habiendo invertido 50.



   Personalmente, esta segunda vez me ha parecido todo lo contrario que la primera, me ha encantado a pesar de tener tanta parte musical, en la que creo que es la película más para adultos de toda la filmografía del director, con abundante violencia explícita, algo de gore y ambientación, como no, de terror gótico.

martes, 24 de septiembre de 2024

Escenas Míticas: Especial Tim Burton - Big Fish

 

   Sin duda, la película más conmovedora de Tim Burton y muchos la consideran la mejor de su filmografía junto a “Ed Wood”. De hecho, es quizá la que mejores puntuaciones tiene por parte del público en las webs de cine. Sin embargo, tampoco se puede decir que fuera un éxito de taquilla. Costó 70 millones de dólares y recaudó 120 en salas.




   Salió airosa pero poco más. Y es que es paradójico lo que le pasa a este cineasta, que salvo en “Sleepy Hollow”, no logre aunar el éxito de taquilla y de crítica en la misma película. Normalmente son bien valoradas por la prensa y les gustan al público pero los resultados económicos no le acompañan siempre. Y cuando lo hacen, como en la película de la que venía, el remake de “El planeta de los simios” (que no fue ningún fracaso de recaudación como muchos creen), la crítica la destrozó.



   Precisamente, después de esa superproducción, Tim Burton quería embarcarse en una película más pequeña, y para ello tiró de la novela “Big fish, a novel of mythic proportions”, de Daniel Wallace. Trasladada a guion por John August, que casualmente había perdido a su padre, uno de los temas centrales de la historia.



   De hecho, inicialmente iba a ser adaptada por Steven Spielberg, que también había perdido al suyo, ya que le encajaba perfectamente la trama pues otro de los temas de dicha historia era la reconciliación de un padre con un hijo, lo que le recordaba su propia historia personal. Pero su apretada agenda provocó que abandonara el proyecto, que llevaba como productor a Richard Zanuck (“Tiburón”).



   Lo que dejó la dirección en manos de Tim Burton que, adivinad, también había perdido a su padre aunque no tan recientemente, en 2000, tres años antes del estreno de “Big fish”. Pero que en el momento en el que le ofrecieron dirigirla no habría pasado más de un año de su fallecimiento.



   Aunque Burton aceptó porque había un aspecto de la novela que le atraía principalmente, el equilibrio entre realidad y fantasía, estar contando la vida y aventuras de un personaje, pero a medio camino de la fábula fantástica. De hecho, la película tiene elementos puramente de cuento de hadas, como la bruja, el gigante, la sirena o el hombre lobo. Pero siempre desde el prisma de no saber si el relato es real.



   Y eso era lo que le interesaba Tim Burton, que cada aventura del protagonista sirviera como metáfora. De tal manera que cuando nos habla del tamaño de pez en relación a la pecera donde está contenido nos está hablando de la libertad del protagonista. Cuando los niños miran en el ojo de la bruja nos transmite el tema de la aceptación de la muerte. Y cuando emparenta el anzuelo con un anillo, nos habla sobre encontrar a la mujer de su vida.



   Por lo tanto, una de las cuestiones de la película que también obsesionan al hijo del personaje principal, es si las historias que cuentan son reales. Y la respuesta es sí y no. Si conocía a todas esas pintorescas personas, porque, de hecho, acuden a su funeral. Si realizó todas esas acciones. Pero es evidente que adornó los relatos con fantasía porque era como él quería contarlas y como las había vivido.



   Cuando estaba Spielberg a punto de ocuparse de la película pensó en Jack Nicholson para el papel principal. También Burton después pero terminó en manos de Albert Finney, y en Ewan Mcgregor en su versión joven. Pero el reparto era impresionante. Con Jessica Lange, Billy Crudup, Danny de Vito, Alison Lohman, Stece Buscemi, Marion Cotillard (en su primera película en Estados Unidos) y Helena Bonham Carter.



      Esta última cumplía aquello de que las parejas de Tim Burton salen en sus películas. Lo cual no las exime de mérito porque Helena Bonham Carter es una gran actriz. A la que conoció mientras rodaban "El planeta de los simios" y con la que inició una relación que duró catorce años, dando dos hijos, el primero de ellos del cual estaba embarazada durante el rodaje de "Big Fish".



   La película tuvo cuatro nominaciones a los Globos de Oro y una a los Oscars, a la banda sonora. No ganó ninguno de ellos. Si, por increíble que parezca, el compositor de cabecera de Tim Burton, no tiene estatuilla. Ha sido nominado en cuatro ocasiones pero sin premio.

martes, 17 de septiembre de 2024

Escenas Míticas: Especial Tim Burton - Sleepy Hollow

 


   Llegamos a la que es de largo mi película favorita de la filmografía de Tim Burton. Muy posiblemente no la mejor, de hecho, estoy seguro de que como película no está por delante de “Ed Wood” o “Big fish”, y estaría a la par con “Eduardo Manostijeras”, pero es, sin duda, la película de este director con la que más disfruto. Un proyecto que estuvo dando vueltas durante años y que se hizo posible gracias al éxito de “Drácula de Bram Stoker” de Coppola.




   Que propulsó el resurgimiento del terror gótico dando lugar a títulos de éxito en los noventa como “Frankenstein de Mary Shelley” o “Entrevista con el vampiro”. Lo que convenció a Paramount para dar luz verde al proyecto, que dicho sea de paso suscitaba dudas en manos de un Tim Burton cuyas últimas dos películas habían sido un éxito de crítica pero sendos fracasos de taquillas.



   No fue el caso de esta, que de paso dio oxígeno al cineasta, porque, además de volver a cosechar muy buenas críticas profesionales, fue un éxito de taquilla, recaudando 206 millones de dólares por los 80 invertidos. Menos mal porque Burton venía de llevarse un soberano revés al no poder sacar adelante su “Superman lives” (con Nicholas Cage).



   El director californiano seguía con sus homenajes al cine de antes y de género, y si con sus dos películas precedentes homenajeaba al cine de serie B, y de ciencia ficción (de invasiones alienígenas, para más señas), ahora lo haría del cine de terror clásico, más en concreto del terror gótico gestado por la mítica Hammer o incluso por Roger Corman. No en vano sus referentes son “El Doctor Frankenstein”, “El hombre y el monstruo” (Jeckil y Hyde) y “La máscara del demonio” de Mario Bava (que no dejaba de ser un slasher).



   Para ello tomaba un personaje que se llevaba utilizando desde la Edad Media, el Jinete sin cabeza, en la mitología celta y la germánica, y que se inmortalizó definitivamente en el relato de Washington Irving, “La leyenda de Sleepy Hollow”, en una colección de cuentos que el escritor publicó en 1820. Y que no era la primera vez que se adaptaba.



   Lo hizo por primera vez en 1922, “El sin cabeza”, de cine mudo, y en el mediometraje de dibujos animados de 1949, que llevaba el título del relato. Sin embargo, la película de Burton situaba el origen del personaje en un mercenario hessiano (germano) que había participado en la Guerra de Independencia Americana y el guion retrata prácticamente como una especie de Vlad Tepes, a quien se tomó como referencia para el personaje de Drácula precisamente.



   Que en la pantalla fue encarnado por Christopher Walken, quien tenía tanto interés por el papel que ocultó que no sabía montar a caballo, lo que supuso que en ocasiones este fuera animatrónico y en otras directamente un doble, que fue Ray Park, el “Darth Maul” de “La amenaza fantasma”. Antes se le había ofrecido el papel a Marlon Brando, pero lo rechazó.



   No obstante, el protagonista era Ichabod Crane, para el que propusieron a Liam Neeson, Brad Pitt y Daniel Day Lewis, pero que fue a parar al que ya era su actor fetiche en toda regla, Johnny Depp. El de Katrina fue ofrecido a Winona Ryder, que lo rechazó por considerarlo muy semejante al de Mina en “Drácula de Bram Stoker”, precisamente, y que finalmente quedó en manos de Christina Ricci.



   El reparto lo completaban Miranda Richardson, Michael Gambon, Casper Van Dien y Lisa Marie (última aparición en una película de Burton pues su relación sentimental con él llegó hasta aquí). Y un cameo de un mito del terror clásico como Christopher Lee, al cual el cineasta admiraba y con el cual mantuvo una relación de amistad posterior similar a la que tuvo con otro mito, Vincent Price.



   Por cierto, precisamente, los modelos que tomó Depp para interpretar a su personaje eran todos del cine clásico de terror o de misterio, en especial en sus interpretaciones como investigadores y resolutores de asesinatos, como los propios Christopher Lee y Vincent Price, pero también Peter Cushing o Basil Rathbone, incluso Angela Lansbury.



   No tuvo secuelas pero si una serie, de 62 episodios en cuatro temporadas, de 2013 a 2017, con un argumento bastante alejado de la película, desarrollando la acción en la actualidad con un Ichabod Crane "resucitado". La película tuvo un Oscar a la mejor dirección artística.

martes, 10 de septiembre de 2024

Escenas Míticas: Especial Tim Burton - Mars attacks

 


   Con el tiempo se ha convertido en todo un título de culto de los noventa pero en su momento fue un absoluto fracaso de crítica y público. Los críticos se dividieron a la hora de juzgarla y los espectadores no la respaldaron en las salas de cine. Sin embargo, personalmente la considero una de las películas más divertidas de la filmografía de Tim Burton.




   Económicamente suponía el segundo fracaso consecutivo tras “Ed Wood”, cineasta al que precisamente pretendía homenajear en parte, aunque seguramente no tenía intención de emularle en este apartado, el de la recaudación. La diferencia es que “Ed Wood” había supuesto una inversión muy pequeña pero “Mars Attacks” costó nada menos que 70 millones de dólares, y solo tuvo 100 de taquilla.



   Afortunadamente, en su siguiente película, “Sleepy Hollow”, le fue mejor. Un tercer descalabro habría sido peligroso para la carrera de Tim Burton. Quien, como decía, pretendía hacer un homenaje a la serie B, un poco en parte a la película más representativa de Ed Wood precisamente, “Plan 9 del espacio exterior”.



   No obstante, lo hacía a través de la parodia de las películas de invasiones extraterrestres de los años cincuenta, con títulos como “Invasores de Marte”, “La invasión de los ladrones de cuerpos”, “La guerra de los mundos” o “Ultimátum a la Tierra”, entre muchos otros. Lo paradójico es que la película de Burton se estrenó apenas unos meses después de “Independence day”, de Roland Emerich. Por supuesto, fue pura casualidad pero parecía que “Mars Attacks” era una parodia de ella, por su parecido argumental.



   Claro que como bien defendía el propio Tim Burton, estas películas, poco más o menos, era muy parecidas porque la premisa siempre era la misma. Películas que tenían mucho más trasfondo de lo que parecía, político para más señas. Causados por el clima generado tras la Segunda Guerra Mundial, de terror nuclear, y en las que emparentaban a los alienígenas con los comunistas en Estados Unidos.



   El título de la película y la estética de muchísimas de sus imágenes se inspira en una colección de cartas o cromos, con 55 piezas en total, con ilustraciones de ciencia ficción, de artistas como Wally Woods y Norman Sanders. Era prima hermana de una colección similar pero de dinosaurios, “Dinosaur Attack”, pero la proximidad y similitud con “Jurassic Park”, les hizo decantarse por “Mars Attacks”.



   Tanto los productores como Burton querían un reparto coral, como aquellas películas de catástrofe de los setenta, tipo “Las aventura del Poseidón” o “El coloso en llamas”. No vamos a repasar la lista de estrellas que declinaron la oferta de aparecer en la película porque sería interminable pero la de los que se aceptaron tampoco estaba mal.



   Jack Nicholson, con quien Tim Burton, ya veía trabajado en “Batman”, estaba tan entusiasmado con el guion que contestó que quería interpretar a todos los personajes. Era una broma, claro, pero sí que interpretó a varios, uno de ellos el que se podía considerar más protagonista. Le acompañaron varios actores bastante populares en los noventa, como Glen Close, Annette Bening, Michael J. Fox, Pierce Brosnan, Sarah Jessica Parker, Danny de Vito o Natalie Portman.



   Pero también tiraron de veteranos del cine A y B, como Rod Steiger, Pam Grier, o Jim Brown. Incluso aparece el cantante Tom Jones. Por cierto, también tiene un pequeño papel Lisa Marie, pareja por entonces de Tim Burton, que ya aparecía en “Ed Wood” y lo haría posteriormente en "Sleepy Hollow".



   Por cierto, el ajustado vestido que llevaba en la película, inspirado en las figuras de Marylin Monroe y Barbarella, no poseía ni botones ni cremalleras. Así que era cosido sobre el cuerpo de la actriz y después cortado para quitárselo, cada vez que lo tuvo que llevar en el rodaje. El resto de detalles de la película, como los efectos especiales, se pretendía que fueran artesanales, haciendo uso del stopmotion homenajeando al gran Ray Harryhausen, pero finalmente fueron digitales, encargados a ILM, que era más barato y rápido.



   Hay un guiño a Art Bell, un locutor de radio que desde su propia casa realizaba un programa sobre ufología en 1996, en Pahrump, Nevada. Justo el lugar del primer contacto con los extraterrestres en la película. Bell era una especie de Iker Jiménez americano.

martes, 3 de septiembre de 2024

Escenas Míticas: Especial Tim Burton - Ed Wood

 


   Con motivo del estreno de la secuela de “Bitelchus”, el primer éxito en la carrera de Tim Burton, por cierto, la segunda secuela de toda su filmografía tras “Batman vuelve”, repasaremos varios de sus títulos en la que considero la mejor época creativa del director. Precisamente, la primera de “Bitelchus”, las de “Batman” o “Eduardo Manostijeras” no estarán entre ellos pues ya las hemos actualizado no hace demasiado en otros ciclos.




   Comenzaremos con “Ed Wood”, que hace referencia al nombre del que se considera “peor director de la historia del cine”, lo que a la postre ha terminado por convertirlo en un director de culto. Para llevar a cabo esta especie de biopic, se basaron precisamente en la biografía que Rudolf Grey escribió sobre él en “Nightmore of ecstasy, life and out of Edward D. Wood”.



   Pero ¿de verdad era tan malo o hay un poco de mito? Pues, efectivamente lo era, el apelativo no es porque hiciera películas con tan poco dinero que resultaran enormemente cutres. Era por falta de talento. Ed Wood podía rodar treinta escenas en una noche porque las validaba con una sola toma, sin hacerlas repetir aunque los actores se equivocaran, tropezaran o tiraran parte del decorado. Sus películas son desastres totales. Y no se debía a su falta de perfeccionismo, es que él realmente las veía bien como estaban.



   Este es un aspecto interesante porque por muy malos que puedan ser títulos como “Glen o Glenda”, “La novia del monstruo” (“La novia del átomo” originalmente) o “Plan 9 del espacio exterior”, todas ellas transmiten un entusiasmo y una autenticidad que no se ve todos los días. El propio Burton, tras revisar la obra de Wood, se declaró fan del cineasta.



   De hecho, dijo que sus películas eran espantosas pero que había imágenes que no se le olvidarían nunca. Personalmente, podría suscribir esas palabras totalmente. Viendo la película de Tim Burton, la curiosidad por “Plan 9 del espacio exterior” era tan grande que tuve que verla. Y efectivamente, es malísima pero pocas veces se tiene la oportunidad de ver algo tan divertido.



   Algunas películas son tan horrorosas que terminan dando la vuelta al calcetín y convirtiéndose en buenas. Al menos, y entiendo que esta película lo haya hecho, en un título de culto. Estamos hablando de una película cuyo argumento va de una invasión alienígena, para la cual pretenden resucitar a los muertos de los cementerios y hacer un ejército con ellos. Hay extraterrestres, vampiros, bombas atómicas, zombis y platillos volantes. No se puede pedir más. Si, esto es cine.



   Algunos ven paralelismos entre esta y la que se considera peor película de la historia,”The room”, de Tommy Wiseau, que James Franco retrató en su película, “The disaster artist”. Por favor, “Plan 9 del espacio exterior”, es cutre como ella sola pero es pura diversión. “The room” es intragable. Al igual que la película de Franco es el retrato de una curiosidad del cine mientras la de Burton es la excusa para homenajear al cine de serie B.



   El escaso o nulo talento de Ed Wood no le eximió de conocer a estrellas del cine y lo más curioso es que participaron en sus películas. Si, claro, estrellas en el ocaso de sus carreras. Como Maila Nurmi, más conocida como Vampira, personaje con el que presentaba un programa donde se emitían películas de terror. Y, por supuesto, a Bela Lugosi, el célebre el Drácula de la versión de Tod Browning de 1930.



   No solo es que le conociera, es que Wood y Lugosi desarrollaron una gran amistad que duró hasta la muerte del actor húngaro, lo cual supuso un gran golpe para el cineasta. Esta historia interesó especialmente a Tim burton, quien veía semejanza entre esa amistad y la que él mismo tenía con otra leyenda del terror clásico, Vincent Price. De hecho, su última aparición para el cine fue en "Eduardo Manostijeras". 



   Precisamente, en respeto a Bela Lugosi y a todas las películas del propio Ed Wood, que habían sido en blanco y negro, Burton decidió rodar su película en ese formato. Para dar vida al director y a toda su peculiar tropa, tiró de un gran reparto, encabezado por su actor fetiche, Johnny Depp, y seguido por Martin Landau, Patricia Arquette, Sarah Jessica Parker, Bill Murray, Lisa Marie y Vincent D'Onofrio.



   La película fue un fracaso de taquilla. Costó 18 millones de dólares, más que toda la filmografía de Ed Wood, y solo recaudó 13. Sin embargo, la crítica la alabó y muchos la consideran la mejor película de su carrera. Además, ganó dos Oscars, uno para Martin Landau y otro para el maquillaje.