domingo, 28 de noviembre de 2021

Última noche en el Soho

 

   FICHA TÉCNICA

Título: Última noche en el Soho.
Dirección: Edgar Wright.
País: Reino Unido.
Año: 2021.
Duración: 118 min.
Género: Thriller, fantástico.
Interpretación: Thomasin McKenzie, Anya Taylor-Joy, Matt Smith, Terence Stamp, Diana Rigg, Rita Tushingham, Synnove Karlsen, Joakim Skarli, Andrew Bicknell, Colin Mace, Michael Ajao, Will Rogers, Will Rowlands.
Guion: Krysty Wilson-Cairns, Edgar Wright.
Producción: Tim Bevan, Eric Fellner, Nira Park Edgar Wright.
Música: Steven Price.
Fotografía: Chung Chung-hoon.
Distribuidora: Focus Features.


   CRÍTICA

   SINOPSIS: Una joven estudiante de moda se traslada a Londres. Allí decide cambiar la residencia por alquilar un pequeño apartamento de una casa antigua. Desde la primera noche comienza a soñar con una aspirante a cantante de los años sesenta.

   LO MEJOR: Va a sonar a tópico, pero ya no se hacen películas como éstas. Es que es literal porque es el tipo de thriller que se hacía en otra época, y no precisamente los sesenta, donde está ambientada la historia en gran parte, pero si en los setenta donde cineastas como Brian de Palma o Darío Argento, cada uno a su manera aunque a veces con referencias comunes, realizaban esos thrillers de asesinatos con toques de terror pero sobre todo con mucho suspense. De hecho, la película no está plenamente instalada en el género de terror pero si lleva a cabo un recorrido de influencias de sus subgéneros, como el giallo o el slasher (que prácticamente son ramas del mismo árbol) pero también del terror sobrenatural. Ya digo, solo como influencias. Porque el tronco es una trama eminentemente de intriga, desprovista de la comedia que durante parte de la filmografía de su director, Edgar Wright, ha sido predominante. Si ha aplicado, como en su anterior película, “Baby Driver”, la gran presencia de la música, con una amplia playlist de los éxitos de los sesenta. Es más, podría considerarse que es un musical encubierto. Personalmente no solo considero que un musical es cuando los personajes cantan (cosa que aquí pasa en una ocasión) sino que también lo es cuando la música es un elemento tan importante como para ejercer como herramienta narrativa. Pero es que además, visualmente es tremendamente atractiva, con una apabullante recreación del Londres actual pero especialmente del sesentero.

   Interpretación: Tiene dos actrices muy jóvenes pero espectacularmente talentosas. Lo de Anya Taylor-Joy ya no sorprende, solo confirma lo que se venía viendo de unos pocos años a esta parte, que es una gran actriz ya, ahora. Aquí podemos verla bailar y cantar (con su propia voz), si eso no es suficiente atractivo para ver la película, . . . Pero pensaba que el protagonismo sería más paralelo y no, el mayor peso lo lleva Thomasin McKenzie. Y es otra que lleva un camino por el estilo. Acompañándolas tenemos dos veteranos, Terence Stamp y Diana Rigg (la única mujer que se ha casado, en la ficción, con James Bond), que recientemente recordarán por ser Olenna Tyrel en “Juego de tronos”, y que nos dejó el año pasado, por lo que la película le ha sido dedicada.

   Escena (SPOILERS!!): Me parece una virguería como el director hace cohabitar en escena a las dos protagonistas, jugando con el montaje, con los reflejos en los espejos y con los cambios continuos entre Anya Taylor-Joy y Thomasin McKenzie. Lo que pretende, y consigue, es mucho más complejo de lo que parece. Pero vamos a centrarnos en los dos grandes giros de la historia. No voy a decir que son previsibles porque no sería ni justo ni verdad, pero si uno los puede adelantar. No es un detalle negativo sino todo lo contrario, siempre digo que se debe dar la posibilidad al espectador de descubrir el engaño. Por eso, Edgar Wright, a través del lenguaje cinematográfico nos va dando indicios. Como el cambio de tono, tanto en fotografía como en puesta en escena más propia del terror, en la entrada de Eloise (McKenzie) en la casa, lo que anticipa su entrada a la oscuridad y quien reina en ella es el personaje de Diana Rigg. Hay que recordar que le advierte a Eloise que alguna de las chicas inquilinas del apartamento huyeron en mitad de la noche. Se la podría considerar una justiciera vengativa de los hombres que abusan de las mujeres. Hay una pista que ya nos avisa de este aspecto. Cuando Eloise busca noticias en la hemeroteca sobre la muerte de Sandy (Taylor-Joy), solo encuentra asesinatos y desapariciones de hombres. Eso si, Wright se vale de una trampa para despistarnos, mostrarnos la muerte de Sandy, lo cual no ocurrió. Lo justifica como que es una muerte simbólica pero . . . en fin, trampa es.

   LO PEOR: El estilo de dirección elegido por Edgar Wright es totalmente definido y autoconvencido pero maneja tantas influencias, tantos géneros, tantos volantazos narrativos, que puede transmitir la sensación de irregularidad, de altibajos. Personalmente creo que es algo intencionado para mostrar la inestabilidad emocional y psicológica de la protagonista.

   REFERENCIAS: El tono onírico va muy en la línea de el Brian de Palma de “Vestida para matar” o “Doble cuerpo”, sin que tenga que ver con esos títulos. Y el tono de giallo es más el de Darío Argento que el de Mario Bava o Lucio Fulci, como en “El pájaro de las plumas de cristal”, por mencionar una.

   CONCLUSIÓN: 7’5. Arriesgado thriller de intriga con influencia de varios subgéneros del terror, como el sobrenatural o el giallo, para dar lucimiento a dos actrices que aseguran futuro pero que ya son presente.





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