jueves, 27 de febrero de 2020

The Leftovers



   FICHA TÉCNICA

Título: The Leftovers.
Dirección: Damon Lindelof (Creator), Tom Perrotta (Creator), Peter Berg, Mimi Leder, Keith Gordon, Carl Franklin, Craig Zobel, Lesli Linka Glatter, Michelle MacLaren, Daniel Sackheim, Nicole Kassell, Tom Shankland.
País: Estados Unidos.
Año: 2014.
Duración: 60 min (28 episodios).
Género: Intriga, fantástico, drama.
Interpretación: Justin Theroux, Amy Brenneman, Christopher Eccleston, Carrie Coon, Ann Dowd, Amanda Warren, Liv Tyler, Michael Gaston, Margaret Qualley, Emily Meade, Max Carver, Regina King, Kevin Carroll, Jovan Adepo, Charlie Carver, Annie Q., Natalie Gold, Frank Harts, Danny Flaherty, Tiffani Barbour, Inna Muratova, Janel Moloney, Bill Camp.
Guion: Damon Lindelof, Tom Perrotta, Kath Lingenfelter, Jacqueline Hoyt, Curtis Gwinn
Producción: Damon Lindelof, Tom Perrotta, Peter Berg, Sarah Aubrey.
Música: Max Richter.
Fotografía: Todd McMullen.
Distribuidora: HBO.

   CRÍTICA

   SINOPSIS: Un día como otro cualquiera, el 2% de la población mundial desaparece sin dejar rastro. Simplemente sus cuerpos ya no están, dejando las ropas que llevaban puestas. El resto de la gente se debate entre la frustración de la pérdida de sus seres queridos, el no tener ninguna explicación de lo ocurrido y el rehacer sus vidas asumiendo los hechos.
   LO MEJOR: Lo digo así de claro, es una de las mejores series de los últimos años, nuevamente de HBO, aunque no haya hecho tanto ruido como otros productos de esa plataforma, cómo “Juego de tronos” o “El cuento de la criada”. Su excepcional guion fábrica un mcguffin de proporciones bíblicas (nunca mejor dicho) como pretexto para mostrarnos la radiografía de una sociedad endeble, desarbolada por la no explicación de un hecho que se plasma como una catástrofe. Su creador y principal guionista, Damon Lindelof, el único showrunner tan erróneamente denostado como los David Benioff y D.B. Weis, de “Juego de tronos” (de desagradecidos está el mundo lleno), toca temas tan delicados como la religión, las sectas, las creencias, la pérdida y la fé, para mostrarnos el retrato de una gente que no sabe cómo vivir, cómo superar el trauma, cómo reaccionar o encajar algo que no entiende. A pesar de ello “The leftovers” no es una serie que hable sobre la religión aunque si tome algunos elementos de ella, extrapolando la idea del transfondo del argumento al propio espectador, que no es otra que el concepto de “acto de fé”. Pues es el acto que hay que hacer para seguir un episodio tras otro dado lo profundamente extraña y compleja qué es y la paciencia de la que hay que armarse para no desengancharse. Pero si lo consigues, el premio es colosal. Una serie tremendamente emocionante y emotiva, tensa e intrigante como pocas. Que no renuncia a las posibilidades de la ciencia ficción, dónde los WTF se suceden en cada capítulo y aún así no resulta efectista. Que tiene una de las mejores bandas sonoras escuchadas en televisión, obra del gran Max Richter. Y que ha sabido no estirar más de la cuenta.
   Interpretación: El nivel interpretativo del reparto es muy alto, altísimo. Muy beneficiado del correcto desarrollo que hace el guion de unos personajes que son caramelos para unos actores competentes. Y éstos lo son. Por encima de todos ellos están Justin Theroux (excelente) y Carrie Coon (la considero la verdadera protagonista, su personaje va creciendo exponencialmente hasta serlo). En el siguiente bloque estarían unos magníficos Amy Brenneman y Christopher Eccleston. Y con menos tiempo pero muy importantes, una gran Liv Tyler (nunca la he visto mejor), Ann Dowd (la tía Lydia de “El cuento de la criada”), Margaret Qualley (“Erase una vez en Hollywood”) y un impagable y desatado Scott Glenn.
   Escena (SPOILERS!!): Me voy a referir más a la conclusión que a todos los momentos de “What The Fuck” de cada temporada porque sería demasiado extenso, por lo abierto del final. No, no vamos a saber porque Kevin (Theroux) puede volver de la muerte como un Mesías reencarnado. Ni porque, de repente, el 2% de la población desapareció de forma arbitraria. Lo que si sabemos es que fue a parar a un universo paralelo. Especialmente no fueron a ninguna parte, se quedaron en el mismo sitio y para ellos fue el 98% de la población el que desapareció. La enseñanza es que aún en una situación mucho peor, ese 2% si consiguió superarlo sin necesidad de crear sectas o creencias explicativas. Simplemente sobrevivieron y siguieron adelante. Pero todo ésto gira en torno a si nos creemos el relato de Nora (Coon) en los últimos diez minutos. Y es que ésto resume toda la serie, creerla o no, supone un "acto de fé", debe ser cada uno quién decida que creer. No obstante, lo que deja claro es que ésto realmente ha sido una historia de amor. Una historia que dependía de la confianza. Es por ello que cuando Kevin afirma creer a Nora, es cuando puede pasar a consolidarse, y ambos ser felices.
   LO PEOR: No es ni muchísimo menos una serie para todo el mundo. De hecho, tiene más el perfil “de culto”. Hay que reconocer que no es nada fácil y a los impacientes les va a suponer una verdadera tortura pues hay que aceptar estar “perdido” durante la mayor parte de casi cada episodio. Exige paciencia. Si se tiene, merece la pena, pero hay que tenerla. Eso sí, que nadie espere tener las respuestas a todos los enigmas.
   CITAS: “Es tiempo para que el mundo llore a los que se han ido”. “No volverán nunca”. “Todavía no sabemos donde han ido y porque”. “Todas las personas pretendiendo que no sucedió”. “Nadie está listo para sentirse mejor”. “Ahora donde sea que mire solo veo lo que ha desaparecido”. “Puedo sentarme a llorar por como terminó el mundo. O puedo empezarlo de nuevo”. “Cuando ví este lugar mentiría si dijera que lo entendí. Peor ahora lo entiendo”. “Aquí no es más seguro que en cualquier otro lugar”. “- No soy Jesús. - No digo que lo seas pero la barba te queda muy bien”. “¿Cómo haces para seguir cuerda?”. “Si pudiera hacerlo en tu lugar, lo haría”. “
   REFERENCIAS: Parte de la novela homónima Tom Perrotta, que también ejerce como guionista en la serie. Pero Damon Lindelof la lleva a un nuevo estadio, donde parece redimirse de las críticas de sus guiones en “Prometheus” y “Perdidos”. Lo curioso es que si algo recuerda “The Leftovers” es precisamente y en gran parte, a “Prometheus”.
   CONCLUSIÓN: 8'5. Probablemente es una de las mejores series de los últimos años. Eso si, no para todo el mundo, ni mucho menos. Que a través de un suceso fantástico, realiza la radiografía de una sociedad frágil.


martes, 25 de febrero de 2020

Escenas Míticas: Poderes sobrenaturales - El hombre sin sombra




   Como ya adelanté al inicio de este ciclo, el motivo era el estreno de una nueva versión de “El hombre invisible”. Aunque parece que bajo un foco distinto. Los tiempos mandan, así que la protagonista es una Elisabeth Moss que rehace su vida ante el fallecimiento de su exnovio, que por supuesto, era un maltratador. Detalle del que parece no haberse olvidado porque vuelve para hacerle la vida imposible, con la ventaja de que ella no puede verle.




   Pero no es eso lo es lo que contaba H.G. Wells en su novela homónima. El escritor nos presentaba a un científico que tenía la teoría de que cambiando el índice refractario de una persona, de forma que ésta no absorba ni refleje la luz, seria invisible. Ante la falta de voluntarios, experimenta consigo mismo y tiene éxito. Aunque no por completo porque el efecto no es reversible, lo que le hace volverse loco y utilizar su invisibilidad con fines violentos.



   También estaba muy alejada la película de 2000. Es una versión muy libre y el propio Verhoeven reconocía que la novela de Wells solo le había servido de inspiración y que no había pretendido realizar una adaptación. Pero conceptualmente si hacia referencia a varios elementos de la novela y tenía mas similitudes argumentales con el libro.



   El director holandés la enfocó hacia uno de los temas predominantes en su obra, el sexo. Pero no directamente. Lo que realmente planteaba era que el espectador se planteara a su vez que haría si tuviera poderes excepcionales tales como la telepatía, volar... o la invisibilidad. Si los utilizaría de la forma altruista como los superhéroes o los usaría en su provecho. La teoría de Verhoeven es que darían rienda suelta a sus más bajos instintos. (“básicos”).



   Por lo que, en la película, vemos (o mejor dicho no vemos) al protagonista aprovecharse de su invisibilidad para ver desnudas a las mujeres, meterles mano o incluso atacarlas sexualmente. De hecho, en cuanto a ésto último, la película tuvo una polémica por una escena de una violación que contenía, la cual tuvo que ser recortada para suavizar su impacto, dando a entenderla, pero eliminando todo lo explicito, que únicamente eran los efectos especiales de ser envestida por un ser invisible.



    Pero vamos que violaciones hay por toda la filmografía de Verhoeben. Tenemos una a Jennifer Jason Leigh en “Los señores de acero”. Una no consumada gracias a la acción de “Robocop”. Una escena de sexo practicante forzado a Jeanne Tripplehorn en “Instinto Básico”. Una a Gina Ravera en “Showgirls”. Y varias veces a Isabelle Huppert en “Elle”. Sí, tiene cierta fijación.



   Para el papel de Sebastian Caine se valoraron como opciones a Edward Norton y Guy Pierce. Pero finalmente el papel recayó en Kevin Bacon. El reparto lo completaban Elisabeth Shue, prácticamente coprotagonista, un mucho menos conocido Josh Brolin, Kim Dickens (“Fear of the walking dead”) y Rhona Mitra, desconocida entonces, pero protagonista de la escena polémica del film.



   Técnicamente la película es muy notable, lo que le valió una nominación a los efectos especiales, los visuales son bastantes impactantes. Fue rodada de forma cronológica pues el escenario se destruyó al final en una explosión en la que se utilizaron hasta catorce cámaras, reuniéndolas todas en un efecto denominado “multicámara”. No fue la única innovación técnica, también se utilizó una cámara termográfica.



   Las críticas fueron más bien malas, pero en taquilla no salió tan mal. Costó 95 millones de dólares y recaudó 190. Tiene una secuela de 2006, sin Verhoeven, pero con Christian Slater, aunque prácticamente ni sale. Y la versión extendida contiene siete minutos más. La primera versión de la novela de H.G. Wells fue en 1933. Y tuvo hasta tres secuelas más.



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